Capitulo Tres - Lust
Ahora los Egil y Enlil caminan por una zona llena de escombros, la pequeña aldea de Vister ahora luce destruida, conocida en la región para algunos por su habilidad en las tareas de leñadores, solo es una sombra, entre escombros de paredes demolidas y madera destrozada, mientras caminan observan señales de como partes se encuentran quemadas.
Justo en el centro sobre un árbol enorme, del cual ahora solo queda el tronco seco al igual que sus ramas, se encuentran los restos de algunos habitantes hombres, ancianos, niños sin distinción todos muertos algunos adornando el árbol colgados de este, otros mas en trozos clavados alrededor y al final las cabezas de otros sobre lanzas formando una clara señal de advertencia.
Esto es horrible – dijo Enlil tratando de no desmayarse por la escena - ¿Quién seria capaz de semejante cosa?
No nos interesa – dijo Egil fríamente y completamente tranquilo – quien fuera ahora no se encuentra.
¿Cómo lo sabes? – dijo Enlil con algo de temor – puede que siga aquí.
Quien hizo esto – dijo Egil mientras continuaba caminando – de estar aquí ya me hubiera atacado.
Sintiéndose un poco mas confiado el fee lo sigue, aunque continua observando la destrucción y recordando los cuerpos de los aldeanos se siente mareado, el puede sentir rastros del terror que sintieron al ser atacados los habitantes del lugar, el miedo que los asfixiaba mientras esperaban su destino y la impotencia de ver a sus compañeros siendo asesinados.
Si con tan poco te pones así – dijo Egil serio sin dejar de andar – deberías considerar esto de seguirme.
¿Cómo? – dijo Enlil conteniendo cada vez mas su deseo de perder la conciencia - ¿Cómo es posible que actúes tan frío? Es como si no te importara en lo mas mínimo.
Costumbre – dijo Egil mientras medito un poco – supongo que es la costumbre de ver la muerte, del modo que lo pongas es solo eso.
Los asesinos – dijo Enlil molesto – deben ser personas igual de despiadadas que tu.
Fueron enviados de lust – dijo Egil serio – si son o no como yo es algo que no se.
¿Cómo puedes saber eso? – dijo Enlil con duda – pudo ser cualquiera.
Viste los cuerpos – respondió Egil de inmediato – solamente eran hombres, no se te hace raro que no hubiera ninguna mujer, aun cuando hayan escapado es poco probable que ninguna fuera asesinada, y sobre todo ¿Por que poner los cuerpos de esa manera?, ¿Por qué dejar escombros?, era mas fácil desaparecer la aldea entera.
¿Entonces por que? – pregunto Enlil sorprendido del razonamiento de su compañero.
Una advertencia – dijo Egil deteniéndose a mirar al pequeño – una manera muy clara de decir que no desean ser molestados, seguramente las mujeres fueron llevadas a lust a trabajar, las niñas y las jóvenes serán violadas y ofrecidas como mujerzuelas y las viejas asesinadas.
Esa manera de hablar le resultaba extraña a Enlil, lo decía de una manera muy explicita pero sin mostrar asombro, ni sentir nada de lastima mas bien sentía cierto odio a las victimas sin decir mas el se dedico a sacar sus propias conclusiones, pero para su pesar no encontró una manera de ver las cosas como esa persona.
Mientras caminan Enlil observa la actitud de Egil pero no logra obtener una impresión concreta, no muestra ningún tipo de reacción o de siquiera un aire de estar turbado, sus sentimientos tampoco son fáciles es como si dentro de el existiera un vacío interminable, lo único que existe es un único sentimiento el de avanzar.
El frío de un valle muerto, era algo singular el viento se sentía como si la muerte soplara sobre el cuello, y el eco del viento chocando con el vació eran como alaridos de almas sin descanso, aun cuando la luz del día estaba, el lugar se encontraba cubierto de penumbra Enlil sintió como el ambiente alrededor de Egil cambiaba, de el salía una corriente diferente acompañada de su propia atmosfera, a pesar de eso el tuvo que volar cerca pues temía ser llevado lejos por la corriente, al acercarse se dio cuenta de que se sentía sofocado, sentía como al respirar el aire que entraba en su lugar entraba algo que era parecido plomo hirviendo, mitad consiente y mitad por su voluntad logro estar a la par de la caminata.
Perdió la noción del tiempo, bien pudieron ser minutos pero para el fueron siglos de agonía, cuando tuvo la suficiente cordura vio como la noche los cubría, volviendo mas temible el lugar, sentía como si en cada sombra o pequeño rincón algo con la intención de matarlos estuviera esperando su oportunidad.
Junto a eso también estaba un extraño sentimiento de que deseaba observar como se creaba una lucha, sentir miedo de ser atacado y a la vez deseos de ver una pelea, para alguien de la raza de Enlil su naturaleza era huir de los problemas, tímidos por nacimiento pero en el eso era diferente siempre tuvo algo que lo volvía diferente.
Por su parte Egil se encontraba en alerta, aun sin saber el porque sentía como cada vez que entraba en situaciones similares existía algo que cambiaba en el, su ira y su odio crecían y los sentía como si salieran de su cuerpo y regresaran a el dándole una fuerza extraña, la oscuridad lo tranquilizaba extrañamente, siempre ocurría pero el sabia que esa sensación era diferente era la oscuridad dentro de la oscuridad y eso le causaba una sensación de sentirse en el lugar al que pertenecía.
Al caminar sentía como su pie creaba un eco, mas que eso era como si con cada paso enviara una invitación abierta a cualquiera que deseara atenderla, cuando por fin paro de andar vio a la lejanía una torre y sintió en su cuerpo un escalofrió de ansiedad, su corazón latía excitado, su sangre comienzo a hervir, el sabia que al fin estaba donde el deseaba y mas aun que lo que buscaba estaba mas a su alcance.
Eso es – dijo Egil en voz baja un sabiendo que no hay nadie mas aparte de ellos – observa kerbtier, eso es lust.
¿Y ahora? – dijo Enlil imitando el tono de voz de Egil
Hay que acercarnos – dijo Egil con un tono extrañamente ansioso.
Y comenzando a moverse rápidamente dejando la caminata de lado, corre pero de una manera en la cual no emite ningún sonido, como si se tratara de un depredador cauteloso ahora es mas difícil seguirle el paso para el fee pero este se mantiene no explica como pero siente el deseo en Egil lee su corazón como si ahora fuera cristalino, la excitación, el ansia, el deseo todo eso es ahora transmitido y el siente como esas emociones entran en su propio corazón dándole un impulso.
Ahora terminan a solo una pequeña vereda de distancia de su objetivo, es claro para Enlil el deseo de Egil sus ojos son casi como los de un halcón, estudian de arriba abajo el lugar y sobretodo brillan con el sentimiento de estar acechando, el imagina como de un momento a otro saltara de manera imprudente destruyendo todo aquello y a todo aquel que este a su paso.
Debemos esperar – dijo Egil para sorpresa de Enlil – la oportunidad llegara.
¿Y por que no solamente entrar tan violento como eres? – dijo Enlil confundido.
Observa – dijo Egil indicándole varios carruajes elegantes que esta al frente de la torre – heraldos católicos, probablemente de la misma ciudad santa.
¿Pero que hacen en lust? – pregunta realmente sorprendido Enlil – no se supone que esos humanos son los seres de la rectitud y moralidad.
A fin de cuentas – dijo Egil sin emoción – son como los demás incluso peores se escudan en la religión para realizar actos despreciables en nombre de esta, si están aquí es para satisfacer sus deseos de carne y placer.
¿Los asesinaras a todos? – pregunto Enlil mientras en su mente estaba el asombro a su propia pregunta.
No tengo ningún inconveniente – dijo Egil tranquilamente – si se cruzan en mi camino los haré a un lado sin dudar.
Ambos avanzan sigilosamente rodeando el edificio, Enlil se dio cuenta de que su compañero no solamente era un bruto como imaginaba, Egil miraba de arriba a abajo la torre notando sus entradas y salidas, además viendo como los guardias rondaban en grupos el lugar, mientras eran cubiertos por un grupo de arqueros en las partes altas, era claro no solamente era un simple burdel, lust era toda una fortaleza, notaba como los invitados eran despojados de sus armas lo cual para el era algo que no permitiría dejando la opción de entrar como un cliente de lado, una ultima cosa lo hizo idear nuevas maneras de entrar pues vio como el demonio que el había mandado con un mensaje se encontraba entre las patrullas de guardias usando una careta de metal.
Hey kerbtier – dijo Egil en voz baja – es tu turno de comenzar a ser útil vuela y revisa si existe alguna apertura.
¿Quieres que yo que? – dijo Enlil con descontento y al mismo tiempo resignación – si me encuentran me mataran.
Sin mas alternativa el fee voló con el mayor sigilo que pudo, revisando la torre memorizando todas las posibilidades para entrar sin ser vistos, ventanas, cornisas, puertas, todo parecía estar vigilado pero por una casualidad mientras esquivaba una patrulla, llego a una puerta que al parecer no tenia ninguna protección así que de inmediato regreso para informar su descubrimiento.
Egil – dijo Enlil mientras le señalaba el lugar de la puerta – en el segundo piso existe una puerta sin vigilancia.
Bien hecho kerbtier – dijo Egil en tono misterioso – puede que no seas un inútil como pensé.
Lo tomare como un cumplido – dijo Enlil sonriendo – maldito desagradecido.
Ahora los dos se dirigen la entrada, pero antes con habilidad esquivan y se esconden de la vigilancia del primer piso llegando a una escalera la cual sube Egil con una sorprendente agilidad ya en el segundo piso usan la misma estrategia logrando pasar la puerta sin alertar a los guardias, dentro la habitación es lujosa, parece el dormitorio de un noble con cortinas de finas telas, los pisos finamente pulidos, su techo adornado con hermosas pinturas y sus paredes cubiertas de adornos caros acompañados de enormes espejos en los cuatro muros, al centro una cama enorme llena de lujos y sobre esta una nota y una mascara en color negro.
Parece la habitación de una persona rica – dijo Enlil admirando el lugar mientras volaba de un lado a otro, para llegar al final a la cama y revisar la nota – oye Egil esto parece para ti.
¿Qué viste? – pregunto Egil con todo de molestia por estar en ese lugar.
Enlil tomo la nota para después volar frente al rostro de Egil y darle la oportunidad de que este leyera.
"Mi querido visitante, como uno de mis vasallos me informo para el momento en que estés leyendo esto significa que estas dentro de mis terrenos siendo lo suficientemente hábil como para entrar sin ser visto, como diste instrucciones te prepare un recibimiento digno.
Por favor siéntete libre de utilizar los aposentos como desees, si lo deseas descansa es mi promesa que dentro de esta habitación no serás molestado, ni atacado.
Cuando estés listo para salir por favor te pido mi apreciado invitado que tomes esa mascara y la uses"
Terminando de leer eso Egil tomo una actitud pensativa, mientras Enlil continuaba curioseando hasta que quedo frente a su compañero sorprendiéndose y dando un salto hacia atrás.
Tu… tu rostro – dijo Enlil señalándolo – tienes sangre en el.
No es nada – dijo Egil limpiándose tranquilamente.
No has recibido ninguna herida – dijo Enlil alarmado - ¿Por qué estas sangrando?, es como la otra ocasión en el bosque, vi como limpiabas sangre de tu rostro.
Ermutigung- dijo Egil mientras se colocaba la mascara – significa que habrá problemas, solo eso.
Ermutigung, es el poder predecir la cercanía de los demonios he oído que es un arte que existe entre ellos, pero que muy rara vez otras criaturas son capaces de aprender siempre en forma de un malestar - pensó Enlil mientras seguía observando – entonces en Egil el Ermutigung se manifiesta con sangre saliendo de su cuerpo, ahora con esto sigo tratando de imaginar ¿Quién es este hombre?
Egil se prepara a salir mientras que Enlil intuye que debe hacerlo guardando su presencia, cuando al fin abre la puerta, solamente hay un pasillo lleno de antorchas que sigue hasta perderse en otra puerta, mientras caminan se ven pinturas obscenas de mujeres desnudas, algunas manteniendo relaciones con uno o varios hombres, he incluso solo entre mujeres, aun con ese ambiente erótico ninguno de los dos tiene un cambio de actitud.
¡Gente! – dijo la voz de un hombre vestido como todo un noble mientras se dirige a un grupo de gente - ¡Les damos la bienvenida a Lust!
¡Gracias! – contestan a coro las personas.
En este lugar podrán hacer sus fantasías realidad – dijo el hombre sonriendo – no sean tímidos damas, caballeros lo que su corazón desee y sus mas oscuros instintos anhelen se les cumplirá.
Después de eso una voz retumba en la torre, y es escuchada con mucha atención por todos los presentes.
"Esto es Lust el lugar perdido en el mundo dentro de estas paredes el recato y la moralidad no existen sus mas oscuros deseos, sus mas pervertidos sueños en este lugar se harán realidad, hablen sin miedo, hablen sin temor a ser juzgados, esto es el lugar donde podrán hacer lo que en otro lugar seria obsceno."
"Perversidad, morbo, lujuria todo eso y mas aquí son bienvenidos a las damas sus fantasías les serán vueltas realidad que desean, ser amadas con lujuria por un hombre o por mas de unos, la emoción de ser dominadas o de dominar, el placer del dolor en el cuerpo, sentir el amor de otra mujer toda fantasía puede ser realidad, a los caballeros ¿Qué esconde su mente? Deseos de amar por primera vez a una doncella, sentir el placer de estar con una joven y sentir la lujuria de su inocencia, o prefieren la compañía de una experimentada mujer, ¿Qué desean? Amar, maltratar, lacerar incluso matar, sentir el placer de la lujuria y el escalofrío de llevarse el ultimo aliento de la amante, un amante gentil o un depredador agresivo lo que ustedes sueñen se les dará, ¿Por qué no, pasar la noche en compañía de un joven amante y sentir ese placer prohibido?"
"Esto es Lust, no un lugar, no una torre, no un simple burdel, esto es el lugar de todo deseo lujurioso, de cada pensamiento obsceno y morboso, de cada deseo impuro de carne y placer, esto es la perversidad de la pasión."
Justo cuando se hace un pequeño silencio en el centro del salón una plataforma desciende llevando sobre esta dos personas, una de ellas quien momentos antes había hablado un hombre perfectamente arreglado, con fintas de noble de tez blanca. rasgos delicados y estatura media, mientras vestía un traje elegante en color rojo oscuro con toques finos en oro junto a un encaje en los bordes de un aire distinguido mientras a su lado una mujer de cabellos rojos lo acompaña al igual que el sus vestimentas y perfil son de nobles aunque esta se mantiene en silencio, no sin antes llamar la atención de todos con su hermosura y sus finas joyas que adornan su cuerpo.
Egil siente como ante la llegada de esos dos su sangre sale nuevamente de su cuerpo, entendiendo que hay se encontraba quien podría darle su ansiada pregunta, haciéndolo sentir un enorme deseo de arrancársela incluso de su propia alma, teniendo esa sensación como si una fiera estuviera despierta en su interior con deseos de obtener una presa, Enlil también siente unas enormes ansias pero no logra entender porque, ambos logran sentir como el hombre que llego le clava la mirada a Egil aun cuando este se encontraba en las sombras intentando pasar desapercibido.
Por favor baja – dijo el hombre en tono amable, mientras los demás eran llevados por los diferentes corredores del salón.
Cuando estuvo frente a la pareja Egil de inmediato coloco su mano en la empuñadura de su espada, pero un gesto amable del hombre lo hace esperar, mientras la pareja le daba la espalda y caminaba rumbo a una escalera, con un suave ademán la joven le indico que debía seguirlos.
La decoración del lugar estaba diseñada para incitar a la lujuria y la excitación, cuadros donde se mostraban desnudos de mujeres y hombres, otros mas manteniendo actos sexuales, desde jovencitas hasta mujeres maduras, desde hombres viejos hasta jóvenes, además con los colores y una extraña fragancia en el ambiente creaban excitación instantánea entre casi todos, además de eso el lujo y la gala del lugar lo volvían un verdadero palacio, a diferencia del exterior.
Al fin llegaron a lo que parecía un salón de baile, enorme y lujoso con un piso perfectamente pulido con dibujos finos de Ángeles, y cortinas en color lavanda adornadas con candelabros hechos en cristal fino junto a listones del mismo color, las únicas personas eran la pareja y sus invitados los anfitriones sin prestar mucha atención comenzaron a bailar románticamente soñando con la música y dejándose llevar, hasta que al notar el descontento de Egil decidieron parar.
Antes que nada – dijo el hombre haciendo una reverencia – permíteme presentarme mi nombre es Vird y esta hermosa mujer se llama Sipde, encantados de conocerte.
Pueden dejar la hipocresía – dijo Egil serio.
Ya veo – dijo Vird sonriendo – no parece que te vayas a presentar amablemente, pero no importa no nos habíamos conocido pero parece que tu reputación te respalda.
Te dije que dejes la hipocresía – dijo Egil en tono de enojo – deja de actuar como un humano, Hirsch.
No eres de los que razonan cierto – dijo Vird mientras su voz cambia a enojo – y dime con que estupida razón vienes aquí, ¿Matarme?, ¿Destruir Lust?, y ¿Por qué razón?, ¿moralidad?, ¿decencia?, ¿Por que soy el mal?, ¿Por qué soy un maldito demonio?
Mientras dice todo eso Vird señala con sus manos varios espejos del salón, donde mágicamente pueden verse escenas de lo que ocurre en otras partes de la torre, míralos – dice Vird enojado - ¿Quién es la bestia?, mira como se revuelcan y muestran su verdadera forma – mientras en uno de los espejos se observa como una joven de no mas de quince años es violentamente golpeada por uno de los hombres que momentos antes estaba en el salón y después es sometida siendo violada y golpeada aun mientras eso ocurre, la joven solo puede llorar pues sabe que no puede hacer otra cosa – eso son ustedes los que me juzgan – dice Vird mientras señala otro espejo – ni las mujeres son libres de esto – en el espejo se observa como una de las mujeres del salón ahora mantiene a un hombre atado y ella clava en el sus uñas haciéndole sentir un gran dolor, mientras con su pie presiona la entrepierna con fuerza - y mira a los que profesan la moralidad – volvió a reclamar Vird – hombres que se encontraban revolcándose entre varias mujeres, mostrando toda su perversidad desde pequeñas hasta mujeres mayores todas siendo usadas para satisfacerse una y otra vez.
¿Entonces, por que vienes tú? – dijo Vird apuntando a Egil – responde Schlachten.
Así que usas ese nombre – dijo Egil sin mucho ánimo – ese nombre ustedes lo inventaron.
Pero no esta lejos de la verdad – dijo Vird mientras agitaba la mano en el aire – al menos es el nombre que pienso grabar en tu tumba.
El salón se lleno casi de inmediato por guardias, todos armados y con intenciones de asesinar al parecer entre ellos estaba el demonio que antes había golpeado quien ahora tenia dos espadas y miraba a Egil con odio – Schlachten – pensaba Enlil con terror – el es Schlachten entre los seres mágicos esta una leyenda de horror no puede ser – seguía pensando mientras se escondía tras una cortina.
