Método Científico
Experimentos
Martes, 20:30 horas, departamento de Temperance Brennan
Había concluido con la etapa de planificaciones del experimento, ahora solo debía seguir el plan trazado. De pronto, el timbre de su departamento sonó de forma estruendosa y Temperance se llevo las manos a la cabeza, ahora lamentaba la botella de tequila ingerida en la tarde. Se levanto y abrió despacio. Pudo ver a un Booth con una sonrisa deslumbrante y una bolsa de comida en la mano. Cerró tan rápido como abrió. Su plan debía partir ahora, pero ella debía visitar a su colega en el departamento, no al revés.
Booth en la parte de afuera no daba crédito a lo ocurrido, primero le abría de forma amable y luego le cerraba la puerta en la cara. Ahora si estaba confirmado, algo estaba ocurriendo con Huesos.
Se decepcionó. Era mejor irse. Las cosas habían cambiado mucho gracias a su estupenda idea de traer a una mujer desde Afganistán, idiota… Bajó la bolsa y se dispuso a partir.
Su corazón parecía un djembe pero no debía acobardarse. Era su oportunidad para poner en práctica su plan y comprobar si Booth tenía esos gustos tan peculiares.
Experimento uno – Reacción a un estímulo femenino
Corrió rápidamente a su habitación, se desvistió y puso su bata de baño, esperaba que Booth no se diera cuanta del cambio y volvió a la puerta cuando el hombre estaba por llegar al ascensor
– ¿Booth?- dijo de la forma más casual que pudo.
- ¿Huesos? – La observó y podría haber jurado que cuando abrió la puerta se estaba vestida.
– Disculpa, estaba algo indispuesta – Bueno daba igual lo que llevara, lo bueno es que no lo había rechazado ¿cierto?
– Vi que nuevamente saliste temprano del Jefferssonian, pensé en traerte la cena – Ella se sonrojó y volvió a pensar cómo era posible que aquel bello espécimen, pudiera…
- Gracias – Lo invitó a pasar, con una amplia sonrisa, queriendo eliminar las imágenes de su memoria fotográfica.
– Asiento, traeré cerveza ¿te parece? – y una punzada se instaló en su cerebro luego de la ingesta de tequila durante la tarde.
– Si, como gustes – contesto el hombre, viendo con cara de estúpido la abertura de la bata de su amiga. Esta llegaba poco más arriba del muslo dejando ver el esplendor de piernas que ella poseía. Volvió a su lado con una cerveza y un jugo natural para ella y dejó ambos en la mesa mientras se sentaba a su lado, dejando ambas piernas fuera de bata y recargando una mano en la pierna de su compañero
– ¿N… No… be… beberás? – formuló de forma errática el agente, mientras comenzaba a sentir un profundo calor colarse entre sus piernas
– No la verdad no – Las palabras de su amiga parecían ronroneos muy sugestivos y su entrepierna comenzaba a doler, por la presión que se ejercía en sus pantalones
– Huesos… ¿Qué haces? – La mujer se acercó a los labios del hombre y este percibió un sutil aroma a alcohol
– Nada… Solo experimentando – Se paró rápidamente del lado de su amiga y la miró con desconcierto. No quería que las cosas fueran así con ella. No deseaba que fuera en medio de una borrachera. Le preocupaba de sobremanera que ella estuviera bebiendo de esa forma y todos los días pero él quería que pasara de forma consiente
– Lo lamento, es mejor que me vaya – Brennan no hizo nada por cambiar el rumbo de la situación. Booth tomó sus cosas y salió del departamento. Ella tomó la botella de cerveza y la empino hasta que le faltó la respiración. Era obvia la reacción. La había rechazado de forma sexual.
Experimento n°1: conclusión, intento fallido. Escribió en la pizarra y luego se fue a su cuarto. Estaba ahogando sus pensamientos, queriendo pensar que solo fue ella se había lanzado rápido y Booth era muy puritano, derramó un par de lágrimas y se fue a dormir, mañana iría por la segunda.
La mañana había comenzado normal, bueno relativamente normal, luego de la noche anterior, cuando rechazó a Huesos, por su aroma a alcohol. De ahi en mas habían ocurrido algunas cosas extrañas.
Miércoles, 9:10 horas, Instituto de Investigación Jeffessonian
Lo primero: Un par de hombres en el camino le habían lanzado besos. Lo segundo: En el laboratorio preguntó por su amiga y Cam de forma amable, le dijo
– Pidió vacaciones, si le hiciste algo Booth… – No quiso escuchar más y salió de ahí, al final aún faltaban pruebas para resolver el caso.
Quería verla. Debía buscar a Huesos y aclarar lo que había ocurrido, miró su pantalón y aún conservaba la mancha por culpa de Jack. El chico bicho le debía un pantalón por la estupidez de echarse encima las pruebas de un análisis biológico en un momento incómodo y todavía pese al lavado se podía ver la mancha que se ubicaba justo ahí.
Fue al FBI, pediría un receso por las vacaciones, quería ver a Parker, le diría a Huesos y ambos viajarían a Inglaterra, ¿Qué mejor?.
Al salir del Hoover, un escalofrío recorrió su espalda, Booth se sentía en un microscopio, tuvo la misma sensación toda la santa mañana. Como si cada paso, cada movimiento, cada gesto fuera milimétricamente observado desde lejos. El instinto de soldado le decía que era presa esta vez, no cazador y no tenía ni la menor idea de quien era o si de verdad alguien lo estaba vigilando.
Entro al Royal Dinner y no la vio en su mesa. No le contestaba las llamadas ni los mensajes y empezaba a preocuparse.
Experimento dos – Reacción a un estímulo masculino
¿Tienes fuego, marinero? - Un morenazo más alto que Booth, le cerró el paso enfundado en un una camisa color amarillo pato, que tenía una abertura en v muy pronunciada en su pecho, pantalones ajustados y un poco me maquillaje en el rostro. Seeley se quedó con la boca abierta - ¡QUE RAYOS! – pensó que de alguna forma su masculinidad estaba atrayendo a ¿otros hombres?, descartó la idea rápidamente y continuó caminando
- No - dijo poniéndose serio y tratando de esquivarlo a lo que el moreno lo tomo del brazo
- ¡Oh vamos solo un poco de calor...! – Le dijo el hombre en tono sexualmente provocativo
- Lo que vas a sentir es dolor... - Le hizo una llave de judo y lo dejo tendido en el piso, asustado de alguna forma respondió
- ¡Ahora te alejas de mi o te meto un tiro en los testículos, oíste! – El hombre retrocedió y le grito desde lejos
- ¡Que directo! - dijo con dificultad el moreno - normalmente me llevan a cenar primero – Le dijo con sorna y Booth respondió - Yo te lo advertí - dijo desenfundando la pistola
- ¡Esta bien marinero disculpa! Era solo una broma - le dijo el hombre con las manos frente a él como protegiéndose. El agente enfundo el arma y se fue a pasos largos. Tenía que encontrar a su Huesos, antes que alguien más se le propusiera de esa forma.
El moreno se levantó como pudo y fue hasta la persona que estaba oculta al frente. La mujer le dio cien dólares y el moreno le dio su apreciación personal
- Te equivocas muñeca - le dijo contando el dinero - ese hombre tiene más testosterona que un toro bravo. Gay no es. Ojo de loca no se equivoca – Le dijo a la mujer, mientras esta se mascaba el dedo, en signo de stress
- Entonces bisexual - dijo la mujer sin emoción en la voz - yo lo vi en situaciones nada heterosexuales con otros hombres – Dijo, mientras que comenzaba alejarse, en la dirección por donde el hombre había partida minutos antes
- ¡Ay muñeca será cosa de una vez! Ese no es homo para nada... y es una pena - pensó un poco - ¿y porque te importa tanto? - La mujer miro al moreno y sonrió resignadamente moviendo la cabeza
– Quiero que sea el padre de mis hijos.
De todas las posibles alternativas, no se esperaba que ambos experimentos hayan tenido el mismo resultado, necesitaba confirmarlo con una última puesta en escena. Pese a todo sabía que si ella respondía su móvil y le citaba en algún lugar el iría sin oponer resistencia, la última parte de su plan era clara, debía guiar a Booth a un bar de transformistas. Tomó su aparato móvil y envió un mensaje.
"Disculpa, no te pude responder antes, estoy en el Bar Love Princess Parade, te espero si quieres beber algo"
Sonrió como un estúpido, por fin Huesos se ponía en contacto con él, ahora solo debía saber dónde estaba ese bar y como llegar.
"Voy para allá, mándame la ubicación"
Se preparó, con su mejor tenida de noche de juerga, se puso perfume, debía hablar con ella, primero por su rechazo y luego para llevarla con él, en esas mini vacaciones.
"Solo dile al taxista, que vas al Bar Love Princess Parade, todos saben dónde es"
Subió al taxi y le dio las indicaciones al hombre, este lo miró de forma extraña y dijo entre dientes
– Tan macho que se ve… Los gustos de estos jóvenes – No quería pensar en nada, ni mucho menos discutir con el chofer, así que solo dejó pasar el comentario, se vería con Huesos, luego de todos esos acontecimientos extraños del día y por fin, podría poner las cartas sobre la mesa, de forma metafórica, pensó recordando que su amiga no comprendería el concepto.
Al llegar y ver fuera del local, pudo darse cuenta el motivo del comentario del chofer. Por Dios! Acaso no había sido suficiente que durante todo el santo día se topara con tipos que lo acosaban? Que acaso no se daban cuanta que era un hombre y que estaba caladísimo por una bella mujer? En fin, si Huesos lo había citado ahí era por algo.
Experimento tres – Reacción a un estímulo Transformista
Ingresó al local y oteó el horizonte. Ni pinta de su querida escritora. Esperaría en una mesa lo más alejada posible de aquellos hombres con vestido que lo observaban. Por detrás de su mesa, alguien se acercó de forma sigilosa. Vestía un lindo vestido color rojo que llegaba hasta las rodillas y tapó los ojos del agente
- ¿Huesos? – Dios, esta mujer lo mataría
– Shhhhh – El calló de forma instantánea y se dejó querer. Unos labios tocaron los suyos y el abrió sus ojos, deseaba ver ese lindo rostro frente a él, retiró las manos que lo cubrían y pegó un brinco sobre su silla
– T… Tu… Me has besado – Un tic nervioso comenzaba a deslumbrarse en su ojo derecho, ¿Dónde estaba Huesos?
– ¡Maldito! – Se tiró sobre el hombre de vestido rojo y unos guardias lo sacaron del lugar antes de que se cometiera un crimen. Esto era una broma de mal gusto, esto no podía estar ocurriendo con él… ¿Acaso ahora era gusto de homosexuales y transformistas?... Se fue caminando por la acera, olvidándose completamente de su amiga. Ahora él necesitaba unos cuantos tragos para pasar el bochorno de aquel día. Algo más que pasara aquel día y de verdad estaría dudando de su sexualidad.
La mujer observó la reacción y una punzada se atravesó en su musculo cardiaco. Le quedaba un último experimento y si resultaba positivo no sabía que más hacer, debía renunciar al amor de su vida.
Regresó al departamento y escribió en la pizarra.
Experimento n°2: conclusión, reacción exagerada a estimulo.
Experimento n°3: conclusión, respuesta positiva al estímulo.
Un par de lágrimas rodaron por sus mejillas, esto se estaba volviendo un tanto escabroso.
Jueves, 10:00 horas, departamento de Temperance Brennan
Si sus cálculos eran correctos, en unos pocos minutos Seeley Josepth Booth debería estar tocando su puerta, alegando porque no se había presentado a la cita. Su sala estaba preparada para el último y gran experimento, por todos lados se encontraban prendas de ropa femenina en distintas tallas, vestidos, pantalones medias y otros artilugios femeninos. Como era de esperarse el timbre se escuchó fuerte en el departamento.
Experimento Cuatro – Estimulo, artilugios femeninos
- Dime ¿Por qué no te presentaste anoche? Y me dejaste en la boca del lobo – Fue la pregunta que le lanzó apenas puso un pie dentro del apartamento. La mujer tragó en seco, no sabía que responder
– Si me presenté – dijo de forma un tanto cínica – Tu no llegaste – el hombre entró y se fue directo al refrigerador, pese a ser tan temprano, necesitaba una cerveza. La abrió y la tragó en seco
– Anoche, me sentí amenazado… - Pero las palabras murieron un su boca, cuando al voltear, vió una gran cantidad de vestidos por todos lados - ¿Pasa algo aquí? – La doctora negó y se acercó a mirarlo de frente
– Solo estoy haciendo un experimento – Booth comenzaba a marearse, con solo una mirada la mujer podría voltear su mundo
– Si puedo ayudarte en algo – Ella se dio la vuelta y lo dijo, mientras que el ambiente comenzaba a enraizarse
– ¿Te pondrías algunas de estas prendas?- El hombre se vio paralizado y miró a su compañera con la mandíbula en el suelo
- Vamos Huesos, dime que esto no es necesario y que solo es un juego, macabro, pero juego al fin – la mujer lo observó de reojo
– No Booth, no es un juego – Tragó en seco
- Déjame procesar, ¿quieres que me vista de mujer?- Temperance Brennan se vanagloriaba de tener paciencia, pero en este caso la estaba perdiendo rápidamente
- ¿Me ayudarás o no?, puedo conseguir a alguien más – El hombre suspiró
– Por ti, Huesos, nada más que por ti.
Ingresó a la habitación con un par de prendas en la mano. Se miró al espejo y suspiró, ¿Dios, que había hecho tan malo, para estar pagando sus pecados con ella?, ¿Para haberse enamorado de la mujer más extravagante y hermosa del mundo? Sacó su ropa y comenzó por las medias, pensó que no eran para nada de incomodas, luego el vestido y unos zapatos con poco taco, se puso un collar y luego salió del cuarto de su anfitriona.
