¡Holi! Me he tardado mucho, PERDÓÓN. AAAAAAAAAAAAH. Pero, pero :c Pueden ver mi exc-suceso por el cuál no he podido publicar en el oneshot de Naruto 'u' En fin, disfruten el capítulo. Por cierto, cuando lo lean, pensarán: ¿qué se fumó esta idiota? Y yo les respondo ahora: ¡Mi droga es mi locura, siempre está presente para fastidiar un fic con sus ASdSFERGFDGdf! :C Ahora sí, primero lean y luego si eso, me linchan. Disfruten (:
Intruso
Eren caminaba rápido por el bosque. No entendía que le pasaba, ¿por qué la trataba tan mal en esas ocasiones? ¡Si sólo le quería enseñar ese bonito sitio! Y luego, se enfada. ¡Joder! Todo le salía mal. Tenía que ir a disculparse rápido, es obvio que en ese estado le podía pasar cualquier cosa. Ya no caminaba rápido, dejó de hacerlo en el momento en el que oyó un grito resonante en todo el bosque. Entonces alzó la vista, y vió algo moverse entre los árboles más alejados. ¡Mierda, no había traído su equipo!
¿¡Pero... qué clase de bicho puede arrasar árboles de 5 metros!? ¿No será un... un titán? ¡No, Eren, deja de divagar! ¡Es imposible que un titán haya atravesado la muralla Sina! — Un... titán de 3 metros... ¿A-aquí? — Tartamudeó. Pero no se permitió parar de correr, ¡ahí es donde estaba Mika...
— ¡EREN! — Sonó un grito desgarrador en la zona donde se encontraba la pelinegra. Ella... Ella no tenía equipo, no tenía fuerza, era menos veloz, ella... ¡Si no llego a tiempo, ella morirá!
— ¡EREN! — Volvió a gritar Mikasa. Estaba paralizada. ¿Qué era esa cosa? Entonces un recuerdo vino a su mente.
Era la cabeza de un titán, asomada a las murallas de 5O metros de alto. ¿Eso es posible? Es decir... ¡Medían 5O metros! Entonces, el titán retrocedió, y de una patada reventó la puerta de la muralla, y empezaron a entrar más y más titanes. Cada vez más. Eso es imposible.
¡Eren! Pensó en ese instante, y fue con él. Había sangre por todos lados, mujeres muertas, hijos desgarrados, familias aplastadas por rocas... ¡Carla! ¡Carla estaba en casa! Tenía esperanzas, pero cuando giré la esquina con Eren tuve ganas de llorar. Carla estaba viva, pero aplastada por la madera. Eren y yo intentamos sacarla de allí, pero era muy pesado, entonces... Vi un titán de 15 metros. Grande, feo y con pelo. Y luego empecé a llorar levemente. — ¿Mikasa? — Preguntó preocupada mamá, yo no podía más. Mamá iba a morir por mi culpa, porque no soy lo suficientemente fuerte. Entonces llegó Hannes, pretendiendo protegernos, pero se paralizó.
Nos cogió, y huyó. Carla empezó a llorar, pero bastó que el titán la alargara y que se le rompieran los huesos, para que dejara de hacerlo. Y se la comió. El titán había comido a mamá.
Mikasa susurró algo inentendible: — M-Mamá... — Estaba confundida. En el anterior recuerdo, su madre tenía el pelo negro. Y ahora era castaño. No lo entendía, estaba tan confusa, que empezó a correr sin siquiera pensárselo. Pero no perdió la esperanza, y siguió gritando. — ¡EREN! — Era el único que estaba allí, en ese bosque. Y ella estaba perdida.
El titán se acercaba cada vez más a Mikasa...
Y la cogió.
La agarró con su mano gigante, y siguió corriendo hacia delante.
— ¡EREN! — Volvió a gritar. ¿Por qué no se la comía? ¿¡POR QUÉ!? Y vio a Eren. Lo vio corriendo hacia ella, atemorizado. — ¡E-Eren!
El castaño miró hacia arriba, y se quedó boquiabierto. ¿Esa era Mikasa? Y recordó a su madre, por un instante. — ¡MALDITO! — Gritó, antes de que llegaran refuerzos: Jean, Armin, Annie, Berthold, Connie, Sasha, Christa, Keith... — Chicos. — Sonrió aliviado Eren. Mikasa también sonreía —a saber cómo, mira que hay que ser masoquista—. Armin y Jean fueron a por Mikasa, ya que eran los más cercanos a ella, y dado que Armin era más de inteligencia, sólo intentó tranquilizar a la chica. Annie y Keith fueron a por la nuca del titán, y los demás intentaron acorralarlo en un punto muerto.
— Jean, Armin... Gracias. — Jean la cargó hasta abajo con su equipo tridimensional, y Armin procuraba que no les alcanzaran sus patadas y berreos.
Por fin, el titán cayó, y los demás fueron a mirar a Eren y Mikasa. — ¿Están bien, chicos? — Preguntó Christa, preocupada. Mikasa asintió, y obviamente, ambos cayeron inconscientes dado las emociones del día. — Necesitan descansar... — Comentó, y se los llevaron a la enfermería.
Keith fruncía el ceño. — ¡BIEN, SOLDADOS! — Gritó, y todos se pusieron firmes —excepto algún herido por el titán, y los inconscientes—. Pensó la pregunta. — ¿IDEAS SOBRE CÓMO PUDO ENTRAR EL TITÁN? — Siguió chillando, y Annie levantó la mano. — ¡LEONHART! — Le concedió el turno de palabra.
— ... No pudo entrar solo. — Dedujo. — Alguien lo ayudó. — Keith puso una cara más seria —si es que se puede—, y asintió.
— Hay un intruso. — Dijo por primera vez en una voz normal, y la mayoría asintieron convencidos.
Y hay que encontrarlo.
Lamento que este capi haya tenido 0% de romance, pero es que no sabía qué más poner, y como ya dije, pueden lincharme si gustan e_e pero no me gusta centrarme sólo en el romance, y prefiero poner más misterio de por medio, para que no sea tan empalagoso. Acepto críticas respecto a eso, me gustaría saber qué opinan.
¡Me alimento a base de reviews, así que denme de comer!
