Advertencia: En vista que ha llegado la hora de actualizar, aquí lo tengo :). Ni Death Note, ni Frozen, son propiedad mía en modo alguno, vale recalcar.

Felicidad en el olvido

Elsa estaba en su despacho, revisando una cantidad considerable de papeles de gran importancia para el reino. La taza de café que había llevado consigo llevaba casi una hora y media vacía, lo que significaba que la joven reina sentía que se podría dormir en cualquier momento si bajaba la guardia. En eso llega Anna con un traje invernal que sólo podía significar una cosa: tenía pensado irse un rato con Kristoff a las montañas.

-¡Anna!- exclama sorprendida- ¡Que bueno que vienes a verme! Estaba la mar de aburrida con todos estos papeles... ¿Quieres venir a ayudarme un rato? Así podrías aprender cómo se hace.

-Lo siento, hermana, pero es que había quedado con Kristoff para...

Antes que Anna lograra terminar lo que decía, Elsa ya estaba detrás de ella, cerrando la puerta y rodeándola con un brazo para llevarla a un lado del escritorio. Anna no entendió cómo Elsa se movió así de rápido.

-Que bueno que aceptas ayudarme- dice Elsa como si eso fuera lo que dijo su hermana-. Me alegra mucho saber que tienes un poco de interés en los asuntos reales de Arendelle, así como también en ayudar a tu hermana que lleva toda la mañana en esto.

-Bueno... de acuerdo- a Anna le parecía como un acto bastante egoísta y grosero desengañar a Elsa, así que mejor decidió ayudarla-. Y... bueno... ¿por dónde empiezo?

-No es complicado- Elsa se sienta al lado de su hermana para explicarle-: Primero debes leer las formas y los términos en los que los diplomáticos de las comarcas y reinos vecinos quieren iniciar un trato comercial, normalmente aquellos que tengan que ver con condimentos como pimienta, sal, onoto o canela, y también debes tener en cuenta los tratos que incluyan tinturas, especialmente el añil o el púrpura real. El asunto se vuelve mucho más sencillo si los tratos incluyen textiles o madera, pues los pueblos con los que tenemos tratos no suelen ser exigentes, además que tampoco es que ofrezcan mucho por lo que podamos ofrecer, pero hay que tener mucho cuidado con la cantidad ofrecida porque podrían utilizar dichos tratos para no pagar una cantidad adecuada por nuestros productos exportables...

Elsa veía aquel tema como sencillo y que no ofrecía mucho problema para seguir al pie de la letra, pero Anna en cambio se había perdido en la explicación casi desde el comienzo; para ella sólo era una sucesión de palabras y frases que no lograba conectar aunque pusiera su cerebro a funcionar a toda máquina, y todavía seguía la explicación sobre lo que debía hacer. Anna casi estaba arrepentida de haber entrado al despacho aunque fuera solo para saludar.


Fuera del castillo

Kristoff había agotado toda su provisión de zanahorias que tenía preparadas para el viaje en las montañas, que incluía incursión por las zonas más inhóspitas y sorprendentes del valle que estaba más allá del fiordo, y Sven gruñía en señal de queja porque le volvía a dar hambre. Ya ambos tenían casi dos horas esperando por la llegada de Anna para empezar ese paseo que también tenía mucho de trabajo, pues por allá podía abastecerse de una cantidad importante de hielo.

-Hola, chicos- saluda Olaf con una bolsa llena de manzanas- ¿Qué están haciendo ahí, sentados? Creí que se iban con Anna de excursión.

-Y precisamente por eso es que estamos aquí- responde Kristoff algo adormilado-. Llevamos un buen rato esperando que llegara Anna, pero parece que se quedó dormida ¡Y precisamente a horas del mediodía!- Olaf le ofrece a Kristoff una manzana, y éste lo comparte con Sven del mismo modo que con las zanahorias- Solo espero que no haya pasado nada malo dentro del castillo, aunque me matan las ganas de entrar para ver qué sucede...

Olaf también se sentía tentado a entrar al castillo debido a la curiosidad por el relato de Kristoff, pero antes le da otra manzana y él mismo intenta comerse una, dando como resultado que se llena la boca con trozos grandes y multiformes de manzana. Olaf había cambiado su referencia para comprar manzanas y otras frutas desde aquel momento en que había visto en su tienda favorita varias manzanas flotando y desapareciendo como por arte de magia, y desde aquel día pensaba que ese lugar estaba embrujado de alguna manera.

Kristoff no podía aguantar más. Sven gruñía una y otra vez porque pensaba que no era igual comer manzanas que comer zanahorias, y por que quería que el humano fuera de inmediato a buscar a Anna, esperando encontrarla en su habitación, aunque algo les decía a todos desde un primer momento que ella estaba en realidad en otra parte del castillo.


Despacho de Elsa

El reloj en el despacho sonaba tan lento que a veces Anna volteaba para cerciorarse de que todavía funcionara. A medida que pasaba el tiempo sentía que el agotamiento mental la estaba agobiando y la hacía hundirse en un sopor insoportable. Era increíble que Elsa pasara la mayor parte del día atendiendo sola esta clase de labores por su condición de reina, y Anna por un momento creyó que esto más bien debía ser un castigo injusto para Elsa. Incluso podía entender que le pidiera de golpe aquella ayuda.

-Aquí tienes, Anna- la susodicha se da cuenta que Elsa venía con una taza de generoso tamaño con chocolate-. Sé que debe ser duro hacer esto, de hecho para mí lo es, pero quiero que sepas que me alegra que llegaras. Además, lamento bastante arruinar tu viaje con Kristoff, ocurre que tenía tanto trabajo que necesitaba con desesperación de la compañía de alguien para hacer esto, y fuiste precisamente tú quien llegó, y entonces...

-No te preocupes, Elsa. Entiendo porqué estabas así- Anna se estira un rato y bebe un sorbo de chocolate-. Comprendo que lo estuvieras pasando tan mal con todo ese trabajo. Esa mitad que me diste estaba inaguantable...

-Anna- Elsa mira muy seriamente a su hermana, dando la impresión por un momento de querer corregirla-, la verdad es que el trabajo que te dí para que me ayudaras era apenas la décima parte de lo que me ha tocado hacer hoy.

-¿¡LA DÉCIMA PARTE NADA MÁS!?- Anna casi se cae de su asiento y derrama algo de chocolate en su regazo a causa de la sorpresa que no le sentaba nada agradable- ¿Pero qué clase de infierno es esto? Yo creí que ser reina era mucho más divertido, o por lo menos que no era tan insufrible.

-Lo único divertido de ser reina es cuando te regaño por estar jugando con las armaduras y las cortinas- Elsa rompe a reír divertida, y la misma Anna no evita reírse también. Elsa toma asiento nuevamente en su escritorio y se termina su respectiva taza de chocolate-. Como sea, supongo que te darás cuenta por ti misma de que esto no nada sencillo, y por eso mismo te llamé y te pedí ayuda.

Anna ya no tenía ganas de hablar sobre ese asunto, ya sea porque el mismo por sí solo le causaba sueño, ya sea también porque se sentía cansada de hablar de algo que seguía casi sin entender. En fin, simplemente se toma el chocolate con solo un par de tragos, cosa que no tardaría en lamentar porque estaba caliente.

-¡Auch, auch, auch!

-Anna, debiste primero soplar...- la reina se tapa la boca para que su hermana no la viera a punto de reírse.

Fuera de ello, el día era completamente normal, descontando el detalle de haber visto arruinado el viaje con Kristoff, cosa que meritó aún más lamentos debido al buen clima que se avizoraba en las montañas que bordeaban el fiordo. Con todo y eso, Anna estaba viviendo sus días felices sin ningún problema, después de todo no recordaba en absoluto aquella incómoda noche en que había conocido a Ryuk y la había hecho vivir un momento de terror aunque éste fuera breve.

Sí. Parecía que la dicha de la princesa no encontraría su fin, cuando es finalmente encontrada por un disgustado Kristoff, un hambriento Sven y el siempre juguetón Olaf. Dar una buena excusa parece no ser gran cosa para ella, solo que Kristoff no acostumbraba tragarse sus excusas, ya lo había demostrado antes y esa vez no iba a ser la excepción.

-¿Todavía quedará algo de nuestros planes que aún podamos hacer?- pregunta Anna casi derrotada por el agotamiento y por no salir como estaba programado.

-Aún quedan los trolls- responde Kristoff encogiéndose de hombros-. Ellos te extrañan bastante, y me pidieron que un día de estos pasaras de visita otra vez. Supongo que al menos eso podríamos hacer.

-Entonces ya vengo. Buscaré ropa más cómoda para ir a verlos.

Anna se va casi corriendo para cambiarse, dejando a los demás frente a la reina que todavía revisaba una pila enorme de documentos.

-¿Alguno de ustedes quisiera darme una mano?


En otro lugar

Vientos huracanados azotaban una zona semidesértica que estaba bordeada por el mar y la nieve desde ambos extremos. Por un lado el lugar estaba completamente congelado y desprovisto de toda planta o señal de que allí hubiese una alguna vez, y por el otro lado el mar chocaba bravío contra las enormes e inestables rocas que cortaban su paso.

Justo a mitad de esos dos extremos inhóspitos se encontraba una horrenda y oscura edificación en cuya parte más alta ondeaba una bandera bastante desgastada y raída, cuyos colores y símbolos se habían borrado parcialmente, por lo que no se distinguía con claridad el país al que correspondía. El edificio tenía altos muros que, aunque estaban bastante limpios desde afuera, el tiempo y el oleaje los había castigado de manera inclemente con el paso del tiempo.

El cielo se veía bastante claro y hermoso, haciendo contraste con el paisaje caótico y abandonado vislumbrado por Ryuk, quien acababa de llegar. El shinigami desciende lentamente a tierra y no dejaba de ver el edificio con obvio interés. Era como si hubiera encontrado algo importante, muy importante.

-Bueno, parece que aquí está- dice para sí mismo, aunque no se mueve de su lugar de inmediato-. Luego de ese fracaso con Anna, parece que encontré al humano que necesito para darle el uso que deseo a la Death Note.

Entonces da lentos y pausados pasos rumbo a aquella inestable edificación. En su rostro se dibujo una enorme y macabra sonrisa, seguro de que esa persona era la indicada para su diversión.

CONTINUARÁ...


Para el siguiente capítulo habrán unas cuantas revelaciones sobre lo ocurrido en esta entrega. Saludos y nos vemos pronto. Nadaoriginal corto.

Hasta otra