Una propuesta del corazón.

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Era la noche anterior a la llegada del tan esperado emperador de Geops, y la tensión en el castillo no se hizo esperar y había cambiado el humor de mas de uno de sus habitantes, sobre todo la de Guru Clef, quien cargaba con todo el peso de la responsabilidad si algo no salía con forme a lo planeado. Pero eso no era algo que preocupaba mucho al príncipe de Cefiro, en ves de pasarse la noche ahogado entre libros y documentos que apenas llegaba a entender, decidió llevar a cabo un plan que desde hace tiempo había tenido que postergar por las diferentes cuestiones que ya se conocen, de cierta manera había secuestrado a Anahis de sus quehaceres con la excusa de que había encontrado una extraña planta y tenia que llegase a ser peligrosa para los habitantes del planeta.

— ¿Paris estas seguro de que es por aquí, me parece que ya nos perdimos? —

— No falta mucho cariño, solo resta subir esta ultima colima y podrás decirme que te parece— Paris estaba muy nervioso, y eso lo demostró el estrepitoso silencio que rodeo al príncipe preocupando a la guerrera del viento—

— Aun no entiendo porque tuvo que ser a estas horas de la noche, espero que Guru Clef no se percate de nuestra ausencia — terminado de subir la parte mas empinada de aquella infinita cuesta.

—No te preocupes por Guru Clef, tenemos su permiso—guiñándole un ojo a la rubia— ven es por aquí— introduciéndola en la extensa y oscura vegetación—

— Paris donde estamos, no puedo ver nada— agarrando fuertemente su mano.

— Ya llegamos, mira Anahis, es por allí— indicándole hacia delante algo que brillada por sobre todo lo demás.

Poco a poco científica fue acercándose hasta encontrar el origen de tan extraño resplandor, se trataba de una flor semejante a una rosa china con la diferencia de que esta tenia tonalidades verdes y amarillas, que resaltaban aun más con el intenso brillo que emanaba de esta— Es… es una flor muy bonita…— quedando levemente hipnotizada por su enorme belleza.

— Sabia que te gustaría— demostrándole una cálida sonrisa, pero algo en su mirada lleno de un amor aun más puro del que ya sentía por él— obsérvala bien puede sorprenderte— esta ves su tono de vos fue muy dulce llenándola de confianza y sintiendo que junto a el nada podría pasarle.

Con un poco de temor se decidió a tomar aquella obra de la naturaleza, pero la sorprendió aun más cuando sus dedos rozaron la terciopelada piel de aquellos pétalos en pimpollo, ésta intensifico en gran medida su luz mientras empezaba a separar sus pétalos, produciendo una reacción en cadena con las demás flores que no habían sido vistas por los ojos de la pareja, ahora todo ese inmenso campo se encontraba iluminado por la luz de esos resplandecientes dones — …Paris…— dijo extasiada por el espectáculo, era extraño pero desde su centro había algo que no brillada igual a las otras ya que era de un penetrante color esmeralda…y si… era eso precisamente una esmeralda esperando por su dueña.

Paris tomo muy lentamente aquella piedra preciosa para acercársela y de pronto todo era mas que claro, el lugar, las flores, la gema… el príncipe se arrodillo frente a su hermosa novia y empezó con aquel discurso que tantas noches lo dejo sin dormir y le había quitado mas de una ves la atención de sus labores oficiales— Anahis… se que no soy perfecto, que soy impuntual e irresponsable, que digo cosas fuera de lugar en los momentos mas cruciales y que mas de una ves he hecho que te salgas de tus casillas— mientras lagrimas empezaban a fluir de él por la emoción — sabes que yo no soy bueno para prometer cosas por miedo a la responsabilidad, pero es por ti y solo por ti, que estaré todas las mañanas para decirte lo perfecta y bella que eres, que seré puntual el dia de nuestra boda, aniversarios y fiestas de cumpleaños, que seré más responsable solo para que tu te sientas orgullosa de ser la reina de Cefiro para que juntos seamos nos mejores gobernantes posibles para este hermoso reino, ahora yo te pregunto y no quiero que te sientas presionada por este que estoy haciendo…— tragando un poco de saliva— Anahis … ¿quieres casarte conmigo?... —

— Pensé…— también con los ojos llenos de lagrimas— pensé que jamás me lo pedirías…— sonriendo de felicidad.

— Eso quiere decir que … —

— Si acepto…— le contesto con el mismo amor con el que su amado Paris la observaba en esos momentos.


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Un hombre de unos cuarenta años de edad en apariencia con un largo cabello negro atado con una cinta, y unos ojos de color esmeralda que contrastaban a la perfección con su bronceada piel, acababa de realizar sus controles rutinarios de todos los sirvientes y asuntos alusivos al viaje acababa de salir del cuarto de maquinas con las que él creía buenas noticias para su emperador mientras se dirigía a la parte mas alta de la nave en la que descansaban los rangos más importantes de su planeta— Emperador— dijo en cuanto entro a sus aposentos, permaneciendo inmóvil casi en la entrada del lujoso cuarto— Nos encontramos ingresando en la atmósfera de Céfiro mi señor— le comunico cuando al hombre que se encontraba descansando en uno de los sofás de la imponente habitación junto a unos de sus hijos, este solo atino a golpear su báculo contra el suelo para hacer aparecer la imagen del planeta sobre el cielo raso del cuarto— Céfiro— admiro el hermoso planeta que hacia tiempo guardaba en sus recuerdos.

— A sí que ese es Céfiro— dijo en joven a un lado del emperador— divisando cada detalle de su tierra.

— Realmente es un hermoso planeta mi señor, esta casi tan bello como la ultima ves que estuvimos aquí— agrego el comandante de las fueras armadas de Geops.

— Creo que tienes toda la razón Corza ¿sabes que? He decidido adelantarme — le informa con gran satisfacción — tu puedes desembarcar junto con los demás— preparándose para transportase al castillo.

— ¿No le parece precipitado mi señor? — se apresuro a decirle.

— Para nada "al fin... el símbolo del pilar" has lo que te he ordenado y no discutas mis decisiones—

— Le ruego me disculpe mi señor— haciendo una reverencia con pena antes de que su majestad desapareciera de la habitación.

— Por lo visto mi padre ya no quiso esperar ni un segundo mas para estar en Céfiro— dedujo el joven príncipe— te ruego disculpes a mi padre por su enorme grosería, tu sabes que ha estado esperando este momento desde hace tiempo—

— No la necesita joven Dhel, solo le pido que proteja a su padre, presiento que estos serán tiempos difíciles y necesitara de todo el apoyo posible para realizar su cometido—

— Eso me temo mi estimado Comandante— le respondió el joven peli negro y de enormes ojos de color celeste, en realidad el hijo menor del Emperador y la Emperatriz de Geops.

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Con este ya era un día mas que ninguno de los habitantes del castillo le había permito a la peliazul volver a su mundo para continuar con sus labores allí. Estaba furiosa se sentía una prisionera en un castillo de cristal y si es que se lo ve desde cierta perspectiva eso era lo que ocurría.

— No puede ser, como era para convencer a Lucy y a los demás para que me permitan regresar Tokio — Marina se partía la cabeza pensando la forma de convencerlos mientras recordaba las constantes negativas que había recibido a lo largo de la semana...

OPCION 1 LUCY: — No lo sé Marina... porque no le lo preguntas a Guru Clef... — sabiendo que era el único con suficiente poder como para regresarla y que se negaría rotundamente al igual que los demás.

OPCION 2 ANAHIS: — No creo que estés lo suficientemente recuperada como para volver Marina, sé paciente y solo espera unos días mas— le contesto determinantemente a la pregunta de su amiga.

OPCION 3 ASCOT: — Ni lo sueñes amiguita, no hablare con Guru Clef para permitir que estés sola y sin vigilancia allá en el mundo místico— le digo antes de que la propia guerrera le presentara la propuesta.

OPCION 4 CALDINA: — No no no-señorita... no haré lo que me pides, comprende que estas mucho mejor aquí en el castillo, aquí en Céfiro estamos todos los que te queremos...

Repasaba mientras se acercaba a su cómoda para tomar un vaso de agua — y ni hablar de Latís y Paris—

LATIS: — A Lucy no le agradara saber que te ayudo a convencer a Guru Clef de lo que piensas hacer Marina—

Latís eres mi única opción eres el discípulo favorito de Guru Clef yo sé que lograras convencerlo de que me deje volver a la tierra por favor ayúdame— le suplico con una sincera necesidad en sus ojos.

no te prometo nada, pero lo pensare—

PARIS: — ¡No puedo hacer lo que me pides Marina si Anahis se entera de que fui en contra de sus deseos dejara de hablarme en por lo menos un mes! — le confeso nada mas ni nada menos el príncipe de céfiro.

— ¡flamantes hombres! Mas bien flamantes pollerudos — pensó la cascarrabias y advirtiendo que no había ido a cenar aquella noche en señal de protesta por no permitirle realizar sus deseos— ¡qué se creen no soy su prisionera! — espeto arrojando el agua del buró, a la ves que un fuerte mareo sobrevenía a ella haciéndola perder el equilibrio.

— ¿Esta no es la primera ves que te ocurre verdad? — la vos de su mejor amigo logro sacarla de la situación en la que se encontraba mientras la ayudaba a ponerse de pie.

— Por favor Yukito no me vengas con eso en estos momentos, hace tiempo que he querido ir al medico para saber que es lo que me ocurre, pero ninguno de ustedes me lo ha permitido y mucho menos ese mago desquiciado que se cree que puede controlar mi vida— renegó de él.

— Pues... Guru Clef no es el único hechicero poderoso de Céfiro— le recordó el joven mientras le guiñaba un ojo junto con una piara sonrisa

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El símbolo del pilar, la corona que yacía en los mas profundo del imponente castillo de cristal, al resguardo de las aguas más poderosas que ninguno podría imaginar y que no dudarían en sacrificar a cualquier persona que intentara poseerlo sin pesar— hace tiempo que no pisaba esta cámara secreta— se dijo el apuesto hombre adentrándose por el pasillo hacia la cámara que resguardaba celosamente el tesoro mas preciado del planeta — después de todo, la muerte de Esmeralda y la decisión del ultimo pilar les vinieron muy bien a mis planes— apreciando como empezaban a precipitarse bruscamente aquellas aguas hechizadas, al acecho de que pudiera apropiarse de él— pero que ocurre aquí, por lo visto ya no me recuerdas mi apreciado pilar— le hablo gentilmente mientras intentaba acariciar el símbolo, pero sorpresivamente este no hizo nada por detenerlo, sino que todo lo contrario parecía disfrutar de aquella muestra de cariño—me alegra que me hayas recordado— sonriendo de felicidad.

— ¡El símbolo del pilar! ¡Esta inquieto! — se dijo Guru Clef despertándose bruscamente de su sueño, había estado temblado y sudoroso tanto que se podía notar en las sabanas debajo de él— ¡porque no logro sentir su presencia! — renegaba mientras salía de la cama para verificar su temor...

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Después de mucho pensarlo la guerrera del agua finalmente venció su temor atreviéndose a ir en busca del otro mago casi tan poderoso como Guru Clef, aunque aun tenia algo de temor por como fuera a tratarla ya que casi no había cruzado palabras mas que para los buenos días del desayuno y las buenas noches de las cenas desde que volvió a Céfiro, desde la primera ves que lo vio pudo notar cierto recelo en él por estar a las ordenes del mago supremo, pero jamás tuvo la oportunidad de comprobarlo dada la falta de interés de ambos por acercarse al otro— muy bien Marina... ya estas aquí... y no te puedes echar para atrás... — se repetía una y otra ves cobrando el valor para darle unos golpecitos a esa imponente puerta— vamos Marina solo es una pregunta, que pasa contigo jamás te diste a vencer! — tomando algo de aire pero se dio cuenta de que el dueño de la recamara se le había adelantado, en cuanto lo vio parado enfrente de ella casi como un soldado por el gran porte que se gastaba.


Guru Clef esta furioso había temido lo peor con respecto al símbolo del pilar pero fue mayor la sorpresa que se llevo al ver de quien se trataba — En nombre de Céfiro te ordeno que reveles tu identidad y confieses como pudiste entrar en este cuarto tan protegido! — ordeno el mago supremo apuntando al hombre con su báculo en señal de defensa.

— ¿hace falta que me presente Guru Clef? — le pregunto mientras se volteaba hacia el mago

— ¡Emperador! — dijo hincándose inmediatamente ante la presencia de tan alto rango ante él.

— Si bien ya he revelado mi identidad, sabes de sobra como he podido entrar en ente cuarto— indicándole la tiara que llevaba sobre su frente muy similar a la de la princesa Esmeralda pero en tonos Azules y plata.

—Le ruego disculpe mi atrevimiento gran emperador—

— Ya puedes ponerte de pie, y solo es tu trabajo me alegra que aun sigas cuidando de mi planeta como te lo he encomendado— pasando por un lado de el hacia la salida.

— Pero Emperador, ¿hacia donde va? — le pregunto al percatarse de que lo dejaría solo como siempre había acostumbrado a hacerlo.

— De vuelta a mi nave, ya nos encontramos dentro de la atmósfera del planeta, desembarcaremos en la mañana, ya puedes volver a descansar.


Luego de la hermosa propuesta de matrimonio, una exquisita cena a la luz de aquellas hermosas flores mágicas, la pareja ya comprometida decido volver al castillo ya que se había hecho demasiado tarde aquella noche, como caballero que siempre fue con su grandiosa novia, la acompaño a su habitación y como despedida tan esperada un cálida y dulce beso que de pasar a ser de solo unos segundo se prolongo hasta minutos que parecían nunca acabar... de caricias en los mágicos rostros del otro hasta rozar sus delicados cuerpos sobre todo por parte de Paris que empezaba a sentir algo de desesperación por no poder sentir a la perfección la tersa y suave piel de su amada guerrera... transcurrían los segundos... los segundos... una caricia llevo a la otra y cuando menos lo pensaron se encontraban dentro de La habitación de la futura reina del Céfiro, dentro de las sabanas entregándose el uno al otro, no solo a la pasión... sino al inmenso amor que sentían el uno al otro — Paris... — dijo le temblorosa joven que acabada de entregarse por primera vez a un hombre, no solo al ¡Hombre! Si no que al amor de su vida.

— Dime mi amor— terminando de besar cada rincón de su rostro.

— Te amo Paris— finalmente sé o había confesado... ¿porque?... porque por mas años que se conocían y eran pareja solo había habido una infinidad de TE QUIERO pero esta era la primera ves que se atrevía a confesárselo al peli verde.

— Yo también de amo mi dulce Anahis...

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Wau ni yo pensé que me inspiraría tanto en esta propuesta de casamiento que me pareció maravillosa! Creo que si a mi me lo pidieran así no habría manera de negarme! Y eso que le escapo al matrimonio como a las pulgas! Creo que este cap esta dedicado a las amantes del FxF espero que les haya gustado.

Quien será este dichoso Emperador y que es lo que busca e Céfiro? Y porque Guru Clef le tiene tanto respecto? eso lo verán...en los últimos capítulos ja ja ja

Espero que les haya gustado y a todos los que se dieron un tiempito para pasar por esta historia! Gracias a mis amigas de siempre Antitos y Linisa,. También a kaoro15 y a SakuroCefiro les envio muchos besos! Nos estaremos leyendo en el próximo Cap!