Deeestiny: Gracias por el review, agradezco que me leas, repito, ¡gracias! Si esto te sorprende, no es más que el principio. Estoy seguro de que todos ustedes ignoran los rayes psicológicos que se tragarán nuestros héroes dentro de la Mansión (los que lleguen, no sé si llegarán todos ^^).
Ary. Valenfield: Intento mantener el tema al día, no me gusta pasarme varios días sin publicar y mucho menos dejarlos a ustedes sin mi fic tan bueno (ARROGANTE MODE ON) jajajajajajaja. Era broma, no me creo que sea extraordinario ni mucho menos. En cuanto a Jake, le pica que sherry y Chris no le hayan mencionado nada sobre su tío y está enfadado por ello. ¿Cómo estarías tú si una persona que te importa (Sherry, en el caso de Jake) te oculta algo tan importante como que tienes un tío vivo y además luego te enteras que tu peor enemigo (Chris en este caso) hace lo mismo? Suena a conspiración, rareza, etc etc, ¿no crees? Gracias por el review, chica.
Lirionegro1: ¿Sabes? Me había pensado lo mismo que tú, pero sería repetir una pelea de Jake que ya está en RE6, repetir dos de Jill que están en RE3 y una de RE1 y repetir el final de Chris de RE1/REmake, además de repetir las peleas de León contra Birkin y el tirano Mr. X, por lo que decidí hacerlo así, tiene más drama, los monstruos son más que ellos y por supuesto llevan ventaja, tanto en número como en capacidad.
M. Bidden: Me parece que tu opinión no es como la de alguien cualquiera. Me suenas a esos críticos que se la pasan sentados mirando todos los detalles y aguardan a ver algo, por mínimo que sea, para reventar todo un gran film (no te ofendas, es solamente una opinión, no digo que seas así, tampoco estoy intentando menospreciar tus reviews, es más, me parecen saludables y constructivos, no dejes de dármelos). Para aclarar mi palabrerío: tus opiniones me parecen críticas buenas y detalladas, eso significa que me caen bien. Sobre "nuestros héroes": nadie dijo que fueran a sobrevivir D:
Nota: el ogro de mordor es Ndesu, el gigante de RE5.
Jake no había pensado lo que estaba haciendo. ¿Cómo se le había ocurrido acometer contra todos esos monstruos juntos? Sin duda estaba loco y desquiciado.
-¡Abajo!-gritó Chris.
Todos saltaron a un lado cuando el U-8 lanzó un zarpazo hacia ellos, excepto Ada, que se deslizó boca arriba bajo la bestia y disparó un escopetazo directo en una de sus articulaciones, que se regeneró al instante.
-¡Ada!-
León fue tras ella, esquivó un manotazo mortal del Ustanak, un ataque del U-3 y rodó entre las piernas del Némesis.
Divisó a Ada corriendo frenéticamente para que el gusano blanco no se al comiera, y León apuntó la M16 que Jake le había pasado. Disparó inútilmente, pues el bicho se tragó las balas.
-¡Muévete!-Helena le gritó desde atrás como loca.
León se volteó y vio que el Tirano se le lanzaba encima, alguien le hizo una zancadilla para evitar que lo mataran. Miró buscando a su salvador, pero no había nadie allí. En cambio, vio que en las piernas tenía una marca de algo fino pero muy duro, que lo había apretado en los tobillos. Ada lo había salvado con el lanzagarfios.
Pero para cuando volvió en sí, recibió un golpazo de la bazooka del Némesis directo en el estómago.
Afortunadamente, supo que le había dado muy abajo para romperle las costillas, y que no tenía nada roto, pero aun así se sintió fatal. Vio que el Némesis iba a rematarlo, pero entonces un par de brazos lo agarraron por la cintura e hicieron que gatillara su bazooka contra el gusano, que al tragarse el misil estalló en mil pedazos. Ada suspiró, de alivio, y León se fijó en Némesis, que ahora estaba boca abajo en el suelo, apresado, en una llave de judo muy rara, por Jake.
-¡Gracias!-gritó, y tan pronto como se enderezó recibió otro golpazo.
El tirano le había dado en el pecho con la mano "normal" y lo había mandado a estamparse contra la pared del Coliseo.
-¡Chris!-Jill saltó sobre él y logró evitar que Mr. X lo partiera en dos.
La serpiente se enroscó alrededor de Jill y comenzó a apretarla, Chris reaccionó con brutalidad, atrapando la boca de la serpiente, que iba directo a tragárselo, y, sin saber muy bien cómo, logró arrancarle un diente y hacerle tragar arena.
Helena y Sherry lidiaban con la copia del T-Rex Simmons para mantenerlo algo alejado del resto del grupo, pero todo se fue al garete y Helena quedó sola.
La mutación de Birkin apareció corriendo de la nada, atrapó a Sherry y la estampó contra el suelo. Comenzó a darle zarpazos. Sherry gritaba de dolor ante los cortes que aparecían y desaparecían de su cuerpo. Birkin parecía saber lo que sucedía, y cada vez le daba más fuerte, pero, también, Sherry se curaba más y más rápido, prolongando su dolor.
El Haos saltaba por todas pares lanzando rocas que, o bien daban a los monstruos por equivocación, o bien eran esquivadas por los agentes.
El U-8 se encargaba de mantener a los agentes del Coliseo. Cada vez que intentaban escaparse, plantaba una de sus cuatro entre ellos y la salida y los obligaba a volver, lo que resultaba en un buen golpazo propinado por un monstruo.
Saddler apresó a Ada y rugió triunfante.
-¡Maldita espía!-le ladró al oído.-¡Frustraste mis planes años atrás, me las pagarás!-uno de sus tentáculos habría atravesado el brazo izquierdo de Ada de no ser porque León alcanzó a disparar contra Saddler, que centró su atención en él de inmediato y se olvidó de Ada.
León hizo una evaluación rápida, como buscando una forma de frenar a Saddler… Sí. Dio con ella. Era una locura, pero podría funcionar.
-¡Jake!-
Jake estaba peleando mano a mano con el Haos ahora, no era una pelea pareja, pero al menos ahora ya no había rocas cayendo sobre ellos.
Antes de poder escuchar una respuesta, o de saber siquiera si Jake lo había escuchado, León recibió un corte en el brazo derecho muy profundo. Chilló de dolor y observó a su atacante. Era el U-3. "Ello", como Saddler lo había llamado tiempo atrás, debía de estar muy furioso. León consiguió pararse a duras penas, pero antes de lograrlo, el U-3 lanzó sus pinzas contra las piernas de León y le hizo tres tajos en cada una, demasiado rápido para su gusto. Le lanzó las pinzas a la cara y León hizo un esfuerzo descomunal por atajarla, pero erró. Recibió un feo corte que le cruzó toda la cara y el cuello desde la frente hasta el pecho. La pinza había pasado muy superficialmente, pero aun así ardía como si le hubiera cortado las arterias y venas del cuello. El U-3 atacó de nuevo, pero esta vez León estaba esperándolo. Rodó a un lado costosamente y lo más rápido que pudo (esperó que fuera suficiente), desenvainó su cuchillo y le cortó el brazo en un corte limpia usando su brazo bueno.
El U-3 lanzó un chillido infernal para los oídos, pero León se lo aguantó, recogió la pinza y usó el brazo como espada. Comenzó una pelea mano a mano con el U-3, siendo incapaz de usar la pistola por ahora, y logró cortarle una pata tras mucho forcejeo.
Jake golpeó a Némesis en la cara, haciendo que sus nudillos sangraran. El monstruo era condenadamente duro.
-¡Vamos, bola de grasa!-le gritó, consciente de que eso sería enfurecer a la bestia.-¡Deberías hacer más ejercicio y tomar más sopa, estás muy lento, necesitas poder!-Némesis, como si le entendiera, lanzó una patada directa a su cara, pero Jake la atajó con esa velocidad sobrehumano que el Virus-C le daba e hizo que Némesis trastabillara.
Se sentó sobre él y comenzó a molerle la cara a puñetazos, uno tras otro y sin parar, gritando de rabia, descargando contra ese monstruo todo el dolor y odio que llevaba encima desde hacía una semana.
De pronto, el Némesis le pegó un puñetazo tan fuerte en la cara que le desacomodó la mandíbula a Jake, que, además, salió despedido y fue a estamparse ni más ni menos que contra el Ustanak.
El monstruo había permanecido quieto hasta entonces, pero en ese momento atrapó a Jake a la velocidad de la luz y lo encerró en la jaula de su espalda. Comenzó a forcejear, pero la jaula era demasiado dura, no podía romperla, ni siquiera abrirla.
Chris no soportó ver que la serpiente no soltaba a Jill.
Empuñó el colmillo en una mano y el cuchillo de guerra en la otra y saltó sobre el cuerpo de la horrenda criatura y rasgó su piel y sus músculos. No fue suficiente, la serpiente la siguió apretando, y si no hacía algo pronto la mataría. Comenzó a acuchillarle la piel y los músculos una y otra vez sin parar, tan brutal y desquiciadamente que comenzó a gritar sin darse cuenta, le rasgó tanto que llegó a sus tripas. El animal no se había enterado de nada hasta que Chris tocó sus tripas. Quizás porque sus receptores de dolor ya no existían. Pero cuando sintió la sangre en sus tripas se volteó y acometió contra Chris.
Lo que pasó a continuación, fue muy extraño.
Ada Wong se interpuso entre Chris y la serpiente, apuntó un lanzagranadas, disparó las seis granadas dentro de la boca de la serpiente y echó a correr igual de rápido.
Chris no atinó a moverse, pues su cerebro de cuarenta años no procesó todos los hechos en seguida. Para cuando se dio cuenta, lo único que llegó a hacer fue cubrir a Jill con su propio cuerpo para protegerla de algún posible daño. Y así fue. Sintió cómo varios pedazos del armazón de una de las granadas, o de diferentes granadas, no lo sabía, se le clavaron en la espalda, pero apenas le dolía, no debía de ser nada.
El Tirano acometió contra ellos y, de nuevo, Ada los salvó. Disparó contra el Tirano a tiempo de distraerlo para voltearse y luego le propinó un cuchillazo en el enorme corazón que de su pecho sobresalía. El Tirano se rio (Chris estaba seguro de que antes no hacía eso) y tomó a Ada del cuello.
El T-Rex Simmons ya casi se libraba de Helena, que más intentaba ayudar a Sherry que detener a Simmons.
El Ustanak dio un barrido rápido con los ojos y divisó a Wong como lo más peligroso. Avanzó hacia ella, pero de pronto ya no la veía. ¿Qué era eso que le bloqueaba la vista?
Ada reía para sus adentros. Lo único que había hecho era lanzar una bomba de humo y llegar hasta el monstruo sin ser visto. El mismo efecto fue dirigido al resto de los monstruos, excepto al U-8 y al Simmons dinosaurio, que veían las cosas desde más arriba.
León aprovechó para acuchillar al U-3 hasta la muerte con la poca visión que tenía, y luego degolló al Haos, pero obviamente no fue suficiente. Haos lo lanzó lejos y León quedó semiconsciente.
Sintió unas manos que lo agarraban unos momentos después y que lo llevaban a un rincón.
-León, quédate quieto, voy a intentar coserte.-Ada. Cómo no. Siempre lo salvaba.
-Cómo vas a coserme, hay una pelea que luchar.-dijo débilmente, Ada lo miró a los ojos, y durante una milésima de segundo, vislumbró en ella a la vieja Ada, la Ada de Raccoon City, no la fría copia que la había reemplazado.
Jill se preguntó por qué siempre ella sufría tanto en las peleas. El gigante deforme que parecía un ogro de Mordor la había atrapado, y oyó a Jake, desde la jaula del Ustanak, que le gritaba:
-¡Dale al Ojo de Sauron!-ese muchacho era muy idiota para ser hijo de Wesker. No podía ser posible, pero sin embargo ahí estaba. Tenía anticuerpos y todo, incluso sus mismos poderes. Aunque Jake era más fuerte que su padre.
Se retorció, pero la mano de esa cosa era como unas esposas chinas, cada vez te apretaba más. De pronto recordó una táctica y, con un gran asco hacia sí misma, escupió una flema (saliva para quien no sepa) sobre los ojos del ogro. La soltó al instante, pero Jill tenía otra cosa en mente. Se dirigió al trote a la espalda del monstruo, trató de subir, pero no podría, no tenía nada de dónde agarrarse.
-¡Chris, ayúdame!-aulló.
Él no tardó mucho en hallarla en la humareda. Jill le explicó lo que se le había ocurrido velozmente y Chris le gritó que estaba loca, pero la aupó de todos modos, y Jill se agarró de las orejas del ogro de Mordor.
No salió como esperaba.
El ogro golpeó a Chris con sus enormes manos y seguramente le rompió tres o cuatro huesos, pero no tenía tiempo de pararse a ver, tenía que seguir y tratar de ayudar a Helena con ese dinosaurio asesino sin piel.
Fue más o menos tan difícil como su clase de aprender a conducir con su padre, que había estado siempre expectante de que ella cometiera un error para reprochárselo. Se puso nerviosa, luego loca y por último frenética tratando de hacer que el ogro fuera para donde ella quería. Arrolló a Birkin (aunque no lo mató) y logró liberar a Sherry, que lloraba y gritaba "¡Papá, para, por favor!", logró partir las cuatro patas de Saddler y dejarlo inútil en el suelo como una araña sin patas. Después de cinco minutos de locura sin igual, logró que el ogro hiciera tropezar al Tiranosaurio Rex. Helena se apartó a la vez que Jill saltaba lejos del ogro, cuya vida fue segada por el U-8, que, intentando matar a Jill, atravesó la columna vertebral del ogro de Mordor, dándole muerte.
-¡Jake!-gritó Sherry desesperada.
Entornó los ojos, en busca de algo con que ataer la atención del Ustanak, que estaba decidido a no participar en la pelea, hasta que vio a la mujer de pelo oscuro parada sobre los hombros de la bestia.
Ada lo observó con asco, agarró el único manojo de pelos que le quedaba a la criatura y se los arrancó. Acto seguido, descargó siete casquillos de su escopeta en los sesos del monstruo. El Ustanak cayó al suelo, muerto, sin hacer ningún ruido más que el de la caída.
Haos la atrapó al vuelo, pero el Ustanak de pronto se movió. Parecía decidido a acabar él mismo con Ada. Atrapó al Haos y lo estrelló contra el suelo, Ada salió despedida.
Helena vio a León sentado en un rincón y fue a por él lo más rápido posible. Estaba solo con la camiseta, rasgada por todas partes, con el brazo y las piernas cocidos y trapos atados por doquier para detener los sangrados provisoriamente.
Al caer, el Haos aplastó al T-Rex Simmons y ambos quedaron fuera de combate, pero, obviamente, no habían muerto.
Ada se las arregló para no romperse ningún hueso y observó a su contrincante.
-Eso es muy feo, ¿sabes? Mira que tratar así a una dama…-le reprochó. El Ustanak rugió el respuesta.
Ada decidió que tenía que soltar a Jake Muller y hacerse a un lado. Ese monstruo no era su presa. Podría matarlo con facilidad, pero, ¿para qué arruinar la diversión? Aguardó a que el Ustanak corriera hacia ella y entonces rodó entre sus piernas. Se volvió y rápidamente soltó las correas que mantenían la jaula en la espalda de la bestia.
-¡A eso llamo yo un espectáculo!-Jake se soltó por fin y miró alrededor.
La batalla rugía a su alrededor, pero no iban a poder liquidar al resto de los monstruos aquí. El físico culturista deforme ya estaba de nuevo en pie, el Tirano, Mr X y Némesis se estaban recuperando velozmente, más de lo que a Jake le gustaría que pudieran, y Simmons y Haos no tardarían en recobrar la consciencia.
Conclusión: había que escapar.
Jake lo hizo solo. Cargó contra el Ustanak y lo tumbó al suelo, usó su brazo mecánico para romper una de las patas del U-8, que, Jake no supo por qué, tardó en regenerarse lo suficiente para poder escapar. Se volteó en menos de un segundo, gritó "¡VAMOS!", y echó a correr por la única salida libre.
Chris, Jill, Sherry, Jake, León (llevado por Chris), Helena y Ada corrieron frenéticamente, sin mirar atrás, hasta las puertas de la Mansión Spencer, abrieron, entraron y cerraron todo lo rápido que pudieron.
Estuvieron todo el día observando por la ventana, con inseguridad y miedo, lo que pasaba fuera. El U-8 fue devorado, a lo largo del día, por el T-Rex Simmons y el Haos. El Ustanak había desaparecido de la vista.
Cerca de las siete de la tarde, la voz anunció que la única sala totalmente segura en toda la Mansión era el zaguán, precisamente el lugar donde estaban. Montaron una especie de campamento allí. Tiraron sus bolsas de dormir, aunque nadie durmió. No podían. No con el incesante sonido agónico del U-8 que venía de afuera ni los murmullos que llegaban de las puertas del zaguán que comunicaban con el resto de la Mansión. Incluso el silbido del viento los ponía alerta.
-Chris.-susurró Jill en un determinado momento, con voz temblorosa.
Él la miró, moviendo la cabeza despacio. LE dolía todo el cuerpo por los golpes de la tarde.
-Quiero decirte que… Pase lo que pase aquí dentro… Yo te amo.-Jill hizo un esfuerzo por alcanzar su cara y acariciársela.
Chris le dedicó una pequeña, pero sincera, sonrisa. Hizo un esfuerzo mayor por acercarse y besarla suavemente.
-Yo también.-
León, Helena y Ada estaban en el rincón opuesto de la habitación, discutiendo técnicas de supervivencia. Al final, Helena se dio por vencida, y aprovechó el hecho de no tener tantos complejos psicológicos. Fue la única que pudo dormir algo esa noche.
-Ada.-León la llamó.-¿Podemos ir a hablar arriba?-
Ella no se negó. No tenía por qué hacerlo. Subieron al primer piso, sin salir del zaguán, y León se apoyó en la barandilla para poder mantenerse parado.
-¿Me puedes explicar lo que pasó en China hace unos años?-
Ada supuso que preguntaría eso.
-No tengo la más mínima idea.-dijo con tono burlón.-¿Te parezco salida de un capullo?-
-No, pero te comportas como uno.-León fue mordaz.
-Sí, es verdad.-dijo ella.-Y sin embargo, sigo aquí, soy mejor que tú y no tengo problemas para dormir.-
Bueno. Ada ganaba uno a cero.
-Eres insufrible.-
-¿Entonces por qué insistes?-le preguntó usando siempre el mismo tono.-¿Por qué me haces pasar por esto si sabes que no funcionará?-
León masticó sus palabras y luego dijo:
-Porque así y todo, por probar no pierdo nada, ¿no crees?-
El marcador estaba en empate.
-No, tienes razón. No pierdes nada.-en su interior sintió que un atisbo de esperanza se movía brutalmente, pero lo aniquiló.
-¿Y sabes por qué no pierdo nada?-preguntó León.
Ada rodó los ojos y se volteó para bajar, pero él le agarró la mano. Eso quizá fue algo atrevido, o más bien… Algo a lo que no estaba acostumbrada. Todos los hombres que le habían agarrado la mano, lo habían hecho con una sola intención: sexo.
Este agarre era diferente, transmitía algo, una cosa que Ada no llegaba a comprender. Decidió que esa posibilidad que creía desperdiciada, en realidad aún existía. Trent había dicho que sería el último trabajo y luego la dejaría libre. Sería dueña de sí misma al fin, podría decidir qué hacer con su vida. Decidió que empezar a dejarse llevar por los acontecimientos no sería malo.
-¿Por qué?-susurró.
León le dedicó una sonrisa. Bajo la cara cambiada por el peso de los años, vio de nuevo a ese muchacho de veintiún años del que se había enamorado diecisiete años atrás. ¿Cómo seguía queriéndolo después de tanto tiempo? No lo sabía, pero tampoco le importaba.
-Porque tú quieres lo mismo que yo.-dijo, y de improviso se acercó a ella, dudó un instante y luego la besó.
Mientras duró el beso, Ada sintió que volaba, se olvidó de dónde estaba, por qué estaba ahí y cómo se llamaba… Y si a ella le había pasado eso… ¿León estaría llegando a la luna con Neil Armstrong?
Jake, acurrucado en otro rincón con Sherry, se preguntó si debía disculparse. Estaba dormida. La observó durante un rato, peleando en su interior. Su corazón le rogaba a gritos que le hablara, pero todo su entrenamiento estaba basado en no escuchar nunca a su corazón. Y estaba decidido a hacerle caso.
