¡Buenas a todos! Ha pasado tiempo ya pero me alegro de poder volver~

Lo primero de todo siento haber estado ausente estos dos meses. Mi vida últimamente ha sido un lío total. He estado trabajando todas las horas del día, me he mudado, ahora vivo prácticamente en dos casas al mismo tiempo, me han despedido, he vuelto a encontrar otro trabajo y además un montón de cosas personales que casi han influido más que todo esto junto. Hoy por fin me he podido poner en serio a escribir y después de tanto tiempo quería subir algo rápido. Sé que este capítulo es muy corto en comparación con el resto pero quería subirlo para que supierais que no he muerto ni he dejado abandonadas mis historias. Simplemente no he tenido tiempo material para dedicarme a ellas pero he estado pensando en ellas y en vosotros todos los días ;) I promise. A partir de ahora intentaré escribir a menudo así que esperad noticias de Salem pronto.

Este capítulo se suponía que iba a tratar sobre Rin pero al final no ha tenido tanta importancia en él como da a entender el título XD Aun así se explica su historia y la trama avanza.


Hoshizora Rin

Era demasiado joven. Demasiado joven para conocer el orden de las cosas. Demasiado joven para entender que no todo lo que hacían sus padres era correcto o todo lo que decían absolutamente cierto. Demasiado joven para entender que lo justo después de actuar mal era ser castigado, incluso cuando quien se equivocaba eran sus propios padres. Por eso cuando los guardias los sacaron de su casa esposados y camino a una muerte segura, Rin trató de impedirlo. A sus diez años de edad todo su mundo se desmoronó en segundos, intentó defender a sus padres con uñas y dientes pero lo único que consiguió fue ser esposada como ellos. Su sublevación se tomó como un delito pese a su corta edad y acabó encerrada en la caja del cielo, convirtiéndose en una de las personas más jóvenes que habían pasado por allí desde su creación. Durante todos esos años allí dentro había tenido que pasar por situaciones muy desagradables y otras tantas aterradoras pero aquella vez estaba empezando a temer que realmente fuera a acabar mal. Se sentía cansada, apenas tenía fuerzas para caminar y su cuerpo parecía pesar cada vez más. La puerta de su celda estaba abierta de par en par, como las del resto. Aun así pocos presos estaban fuera de ellas, ninguno tenía fuerzas para levantarse y mucho menos para tratar de escapar. Apenas había guardias. No entendía lo que les estaba pasando pero aparentemente casi todo el personal se había marchado para no sufrir el mismo destino que ellos. Cada vez se sentía peor y no parecía que la cosa fuera a mejorar. Hacía poco que acaban de dejarle su ración de comida diaria en la puerta y llevaba minutos intentando reunir las ganas para levantarse a por ella. Lentamente acabó por ponerse en pie y se sintió algo mareada, aun así siguió hasta la puerta y se apoyó en el umbral. Entonces vio a una chica pelirroja caminar por el corredor con suficientes energías como para sorprenderla. Esta se la quedó mirando y se le acercó. La desconocida miró a Rin de arriba a abajo antes de hablar.

-¿Estás bien? -Rin la miró confundida sin entender muy bien qué hacía allí esa chica.

-He estado mejor...

-Eres una de los pocos que he encontrado con fuerzas para levantarse. -Se agachó y tomó una barrita de cereales que había en la bandeja de comida. -Ten, recupera algo de energía y ven a ayudarme.

- ¿Qué?

- Quiero comprobar el estado de todos los que pueda, no tengo medicamentos así que no podre hacer mucho pero es mejor que nada.

-¿Eres médico? –Rin la miró con escepticismo pero apenas se notó ya que sus facciones estaban llenas de cansancio.

-...Mas o menos. Estaba a punto de conseguir el título cuando me encerraron aquí. Me llamo Maki.

-Soy Rin -dio un mordisco a la barrita y masticó con ganas al darse cuenta del hambre que tenia. -¿Sabes qué es lo que está pasando?

-Apenas hay oxígeno, los sistemas de ventilación no funcionan correctamente y el aire es cada vez peor. Nuestra única opción es esperar que solucionen el problema antes de que nos asfixiemos. Vamos, échame una mano.

Maki volvió a caminar por el corredor esperando que la otra la siguiera pero no fue así. Rin se limitó a mirar cómo se alejaba sin dar un paso.

-¿Por qué haces esto?

-Necesitan ayuda –se detuvo de nuevo con algo de fastidio al ver que la chica no parecía interesada en colaborar.

-Tú también la necesitarás pronto si malgastas así tus energías.

-Como quieras... -Maki le dio la espalda y siguió hacia adelante. -Yo hare todo lo que esté en mi mano por ayudarles.

Rin la vio marchar sintiéndose algo culpable y al final la alcanzó con pasos rápidos. Su cabeza dio vueltas por el movimiento brusco pero después de unas zancadas se sintió mejor, aun así sentía sus pies vacilantes.

-¡Espérame! Está bien pero démonos prisa –no estaba segura de cuánto tiempo podría mantenerse en pie pero sentía que debía ayudar a aquella chica. Era la primera persona que se preocupaba por ella en mucho tiempo y en el fondo agradecía el gesto.

Visitaron varias celdas, sobre todo se dedicaron a dar de comer a aquellos que estaban más débiles y que ni siquiera podían llegar hasta su comida. Ambas caminaban una junto a la otra pero entonces los pasos de Rin se hicieron más rápidos, sabia de quien era la siguiente celda y la preocupación aligeraba sus pies. Se asomó por la puerta sintiendo nervios en el estomago.

-¿Nico?

Cuando entraron encontraron a la joven en el suelo. Rin corrió hasta ella al instante e intentó despertarla.

-¡Nico!

Maki se arrodilló a su lado con rapidez.

-Aparta -colocó dos dedos sobre su cuello en busca de pulso y respiró aliviada al encontrarlo. Se inclinó sobre ella colocando su oreja cerca de los labios de la chica y apenas pudo sentir su aliento rozándole la piel. -Su respiración es muy débil, ayúdame a ponerla en la cama.

La chica apenas pesaba nada y la levantaron entre las dos sin mucho esfuerzo.

-Está muy deshidratada, pásame ese vaso de agua.

Rin corrió a obedecer. Maki mojó sus dedos en el agua y rozó los labios de la chica para humedecerlos, dejando que alguna gota llegase a colarse en su boca. El estímulo fue suficiente para que Nico despertase. Parpadeó con esfuerzo y tardó largos segundos en encontrar su voz.

-R-rin... -Su voz rota provocó una sonrisa de alivio en ambas jóvenes.

Rin soltó el aire que había estado conteniendo sin darse cuenta al ver que su amiga lograba fijar su mirada sobre ella.

-Nico…

La ayudaron a incorporarse y Rin le acercó el vaso de agua a los labios. Dio un par de sorbos con cuidado. Maki volvió a tumbarla colocándole la cabeza sobre la almohada con un movimiento lento.

-Con calma.

Nico intentó mantener los ojos abiertos y buscar el origen de esa otra voz que no conocía. Captó los ojos púrpura de Maki que la miraban con preocupación. Intentó hablar pero estaba demasiado débil y pronto volvió a desmayarse. La pelirroja se quedó observándola durante unos segundos con una expresión que Rin no supo descifrar, esto la puso algo nerviosa.

-¿Va a ponerse bien?

-Si estuviéramos fuera de aquí le pondría una vía con suero pero... Lo único que tenemos es la comida que nos dan. Quédate con ella y ve dándole pequeños sorbos de agua cada poco tiempo, pero despiértala antes o harás que se ahogue. Volveré mas tarde para ver como estáis.

Maki se levantó y salió de allí algo preocupada. Esperaba que su ayudante improvisada fuera lo suficientemente responsable como para cumplir con sus indicaciones. Siguió con su ronda por el resto de celdas de aquella planta tomándose su tiempo con los casos más graves, por suerte ninguno de ellos llegaba a estar tan mal como la amiga de Rin. Entonces llegó a una puerta más grande que el resto y mucho mas reforzada, no obstante, estaba abierta igualmente y daba a un pasillo estrecho. Era evidente que no tenía permiso para estar ahí y los primeros pasos los dio algo intranquila. Si la descubrían allí podía ser fatal para ella. Aun así se repitió a si misma que no quedaba nadie para poder hacerlo. Aquel era un lugar fantasma literalmente, muchos de sus habitantes estaban más cerca de la muerte que de la vida y solo había silencio. No pudo evitar ser más consciente de los sonidos que producía en aquel espacio tan pequeño y vacío, sus pasos resonaban contra los paneles de metal que formaban el suelo y las paredes y enseguida trató de ser más silenciosa. Al parecer allí había más celdas, sus puertas eran lo único que destacaba en todo el pasillo. Estas, al igual que la principal que guardaba ese pasillo, eran muy diferentes a las del resto de presos. Esas debían de ser las celdas de aislamiento. Le entraron ganas de dar media vuelta, seguramente allí había gente muy peligrosa. Pero aun así siguió adelante, ella era médico, no juez. Debía tratar todas las vidas de igual manera. Eso no evitó que su corazón se acelerara por los nervios. A esos presos no se les permitía salir de allí bajo ningún concepto ya que eran peligrosos incluso para el resto de delincuentes y no tenían ningún contacto con el exterior. Entonces una idea cruzó por su mente y la hizo detenerse por un instante. Algo la había preocupado desde que la encerraron en aquel lugar, no había encontrado a Kotori por ninguna parte. Al llegar a la caja de cielo lo primero en lo que pensó fue en encontrarse con ella. Su relación no era la mejor pero ambas llevaban tiempo intentando llevarse bien dadas las circunstancias y era la única persona a la que conocía allí dentro. Sin embargo, así como los días pasaban y cada vez le iban quedando menos celdas por visitar fue preocupándose más y más. Llegó a pensar que había llegado tarde pero al dar con estas celdas recuperó algo de esperanza. No la había podido encontrar porque estaba allí encerrada. Con cuidado fue abriendo cada una de las pequeñas ventanitas que permitían ver el interior de las celdas. Las dos primeras estaban vacías pero en la tercera vio a alguien. Lo primero que captó su atención fue una gran melena gris ceniza y entonces pudo respirar con alivio. La joven estaba sentada en su cama, rodeando sus rodillas con sus brazos y con la mirada perdida en la pared que tenía delante.

-¡Kotori! -Maki aporreó la puerta con energía y el sonido llegó amortiguado al interior de la celda.

Aun así fue suficiente para que la joven mirara hacia ella. Al verla se le iluminó la cara y corrió hacia la puerta.

-¡Maki! –A la chica estaban a punto de saltarle las lágrimas. -¡¿Q-que haces aquí?!

La mayor no se había enterado de nada de lo que había estado pasando fuera de su celda durante todo ese tiempo. Se alegró de ver a la pelirroja pero enseguida se dio cuenta de que era imposible que la hubieran dejado entrar allí por las buenas. Maki observó que su amiga no parecía sufrir ningún síntoma de fatiga.

-Es largo de explicar… ¿Estás bien?

-¿Eh? No puedo salir de aquí pero estoy bien. ¿Por qué lo preguntas?

-Aquí fuera todo el mundo se está asfixiando lentamente, apenas tenemos oxígeno.

-¿Q-qué? –Sin pensarlo, miró hacia atrás donde estaba la rejilla de ventilación. Allí el aire era perfecto y la razón estaba clara. Su madre. Una vez más se llenó de disgusto al pensar en ella. Aquello la hacía sentir aun peor, estaba allí encerrada sin poder hacer nada por ayudar y encima gozaba del lujo de salvarse cuando el resto estaba al borde del desastre.

-Dime por qué estas aquí, la canciller no ha querido decirnos nada –cuando Maki se enteró de que habían metido en la Caja del cielo a Kotori no lo creyó, era la última persona a la que podía imaginar haciendo algo malo. Ahora, al encontrarla en esas celdas de aislamiento, estaba más que segura de que debía haber un error. –Mi madre ha intentado convencerla de que te saque de aquí pero no la escucha.

Entonces la mirada ámbar de la chica se ensombreció. Esta era su oportunidad, por fin podía hacer aquello que su madre había querido evitar a toda costa.

-Maki… Hay algo que tienes que saber.

La expresión sepulcral de la joven hizo temer lo peor a la más pequeña que tragó saliva sin darse cuenta.

-En poco tiempo… todos los habitantes del Arca vamos a morir.


Y hasta aquí.

Lloros, ruegos y preguntas siempre son bien recibidos por aquí o en mi tumblr (enlace en mi perfil). Allí contesto a algunas de las reviews de aquí en público para que todos puedan verlas, pasad a echar un ojo cuando queráis.

¡Hasta la próxima!