Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, pero la historia si es mía.


Desde ese día Quinn era una muerta viviente, apenas comía ya que no tenía apetito, sufría desmayos de la nada, se encerraba en su habitación sin salir de ahí en varios días, ni siquiera iba a clases y cada vez que lo hacía se aislaba de todos, se pasaba las noches llorando mientras intentaba saber por qué el amor de su vida le había dejado. Ahora que estaba sin Rachel ya nada valía para ella.

Brittany y Santana estaban muy preocupadas por la rubia, veían como cada día se desmoronaba un poco más y ellas sin poder hacer nada ya que esta se encerraba en su mundo y no escuchaba a nadie. Varias veces trataron de comunicarse con Rachel pero simplemente le decían que estaba en misiones y que no podía recibir distracciones ya que podría interferir en su trabajo.

"Quinn" Brittany nuevamente trataba de hablar con su hermana "Vamos cariño debes alimentarte".

"Vete Britt, no quiero hablar con nadie" decía con la voz entrecortada tratando de aguantar las lágrimas.

"Q no es bueno que te encierres" seguía tratando "Hermanita déjame entrar" a la rubia mayor le dolía ver a su hermana así y ella no poder hacer nada.

Quinn escuchó a su hermana, tenía razón, no podía encerrarse en su mundo, tenía que tratar de salir adelante aunque le doliera el corazón cada vez que pensaba en su hermosa morena. Aún no entendía por qué Rachel la dejó, sabía que no estaban bien pero eso tenía arreglo.

"Oh cariño" Brittany abrazaba a su hermana en cuanto esta se había asomado en la puerta "Shh… tranquila todo va a estar bien" le acariciaba el cabello mientras se dirigía hacia la cama.

"Aun no entiendo por qué me dejo" empuñaba sus manos en la camisa de su hermana "se suponía que me amaba" lloraba desconsoladamente.

"Y lo hacía" le dijo rápidamente "pero no sé qué la llevó a tomar esa decisión, aquel día estaba decidida a arreglar las cosas contigo, Santy le dejó las llaves de la camioneta para que te fuera a buscar y así pudieran conversar" le contó.

"¿Cómo?" estaba confundida "Rach nunca llegó a la universidad…Oh por dios" se llevó una mano a la boca y nuevas lágrimas cayeron por su rostro.

"¿Qué pasó Quinnie?" Britt no entendía nada.

"Ese día yo…Brody, él me besó y yo me quedé en shock" ahora entendí todo "Rachel nos vio y pensó que la estaba engañando" el llanto volvía a aparecer haciendo que escondiera su cabeza en el cuello de la mayor.

"Por eso dijo que ya tenías a alguien más" a Britt todo le calzaba ahora.

"Yo la amo Britt, ellas es mi todo sin ella no puedo hacer nada"

"Tranquila pequeña todo estará bien, verás que Rachie volverá y estarán juntas de nuevo" trataba de tranquilizar a su hermana pequeña aunque sabía que lo que estaba diciendo era muy difícil que se cumpliera, Rachel simplemente estaba destrozada y todo por un mal entendido.

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"Sargento Berry López, es un honor que haya vuelto" Edward Thompson la saludaba con el típico saludo militar.

"A mí también me alegra haber vuelto General" soltaba el saludo y sonreía forzadamente.

La morena llevaba varias semanas en misiones con su escuadrón, pasaba todos los días en entrenamiento solo para no pensar en aquella rubia que le había roto el corazón. Desde ese día que dejó la casa de su hermana para volver al ejército se había vuelto una persona fría, cada vez que podía se encerraba en su tienda de campaña, ya no participaba de las pequeñas fiestas que organizaban sus compañeros al regresar a salvo de una misión.

Había recibido varias cartas de su hermana, en donde le preguntaba cómo estaba, le decía que la extrañaba pero nunca le mencionaba a la rubia y eso lo agradecía pero nunca le enviaba una carta de vuelta, simplemente no se sentía bien haciéndolo.

"Espero que esta noche se nos una" el hombre seguía con la conversación "Hoy vendrán algunas muchachas, tú sabes" le sonreía pícaramente y la morena solamente forzaba una sonrisa. Nunca volvería a probar otro cuerpo que no fuera el de la rubia, una vez que se conoce el cuerpo perfecto los demás ni siquiera llaman la atención era lo que ella ahora.

"No creo que pueda, estoy muy cansada, me ha tocado entrenamiento durante la tarde y lo único que quiero hacer es acostarme" le decía.

"Pero mujer ¿Qué te ha pasado?, antes no dudabas en ir a esos encuentros" le palmeaba la espalda.

"Lo siento señor, pero prefiero dormir, no estoy de ánimos" sin más se fue dejando al hombre con las palabras en la boca viendo como la "Gran Sargento Berry López" ahora ya no era más que una mujer la cual se veía abatida y sin ganas de disfrutar la vida.

La morena llegó a su tienda de campaña y se metió debajo de las cobijas mientras pensaba en aquel día que encontró a la mujer de su vida besando a otro, sabía que le hacía mal pensar en eso pero no podía quitarse esa imagen de la mente. Tantos "te amo" que fueron mentira, pensaba ella, tantas noches de pasión que solo era una careta para ocultar lo obvio, claro, si Quinn se empeñaba en salir con el chico, a pesar de que no le daba tiempo a su novia era por algo y ese algo era el romance que Rachel creía que tenían a su espalda.

Se volteó en la cama y sintió que su rostro se mojaba por las lágrimas que eran derramadas, como cada noche, desde ya varios días. Se secó la cara y se dispuso a dormir pero como ya era habitual, se quedó pensando en cómo hubiera sido su vida al lado de tan hermosa mujer, aunque sabía que nunca más sería posible.

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Era 21 de Mayo y Quinn no tenía ganas de salir de su habitación. Hace un mes que la morena se había marchado y que su vida ya no tenía sentido.

Desde hace varios días no sentía fuerzas en su cuerpo, no tenía ganas de comer y se mareaba fácilmente sin motivo alguno. Esto estaba preocupando a su hermana y cuñada que creían que podía ser algún cuadro de depresión por la pérdida de la militar y querían Salir de la duda pero la rubia menor no ayudaba mucho.

"Vamos Quinnie, será mejor que vallamos al médico" Brittany le hablaba con dulzura.

"¿No entienden?, no quiero ver a nadie, menos a un doctor" decía mientras escondía su cabeza bajo un almohadón.

"Pero hermanita, tienes que ver tu salud, no queremos que te enfermes" Brittany era lo más dulce que podía, quería ayudar a su hermana y sabía que esa era una tarea difícil.

"Que no, ¿acaso no saben escuchar?" no entendía por qué no la dejaban sola de una buena vez.

"Rubia, será mejor que levantes tu trasero de una buena vez y vayamos al doctor" Santana tenía que comportarse de esa manera o sino no lograrían ayudar a la universitaria.

"Que no…" se vio interrumpida por los brazos de una morena quien la levantó y salió de la pieza con la rubia a cuestas directo al auto, si no se apuraban perderían la hora de consulta con el médico.

"¡BAJAME SANTANA!" gritaba pataleando y dándole pequeños golpes en la espalda.

"Si tú no quieres ir, pues irás a la fuerza y se acabó" la sentó en el asiento trasero de la camioneta y luego cerró la puerta mientras ella y la rubia mayor también se montaban y partían a la clínica.

"Que sepan que esto es en contra de mi voluntad" se cruzaba de brazos y fruncía el ceño.

"Si, si como digas" Brittany solo reía ante la actitud berrinchuda de su hermana, a pesar de ser mayor de edad estaba comportándose como un niñita pequeña.

30 minutos les tomó llegar a la clínica en donde atendía el médico de la familia Berry Pierce, el mismo que trajo al mundo a los hermosos gemelos y un muy buen amigo de las chicas.

Se bajaron de la camioneta y entraron a la clínica sin saber que dentro de esta le daría una noticia que cambiaría las cosas, o mejor dicho, la vida de cierta rubia universitaria.

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Rachel sentía una extraña sensación en su pecho. Ese día se había levantado a la misma hora de siempre, se había dado una ducha helada y había realizado sus ejercicios matutinos para luego ir a desayunar con sus demás colegas. Estuvo allí alrededor de 40 minutos ya que debía ir a entrenar a su tropa. Se despidió de todos y salió hacia el campo de entrenamiento en donde ya se encontraba ubicado el escuadrón terrestre que estaba bajo el mando de ella.

Luego del finalizar el entrenamiento, alrededor de las 1 de la tarde comenzó a sentir como su corazón se aceleraba y un sentimiento cálido la rodeaba por completo se le venía a la mente la imagen de Quinn. No le hallaba explicación a ese hecho y mientras se sumergía en sus pensamientos

"¡Sargento Berry López!" uno de sus "protegidos" la sacaba de su mundo.

"Dígame cabo Puckerman" volvía a su papel.

"Solo le estaba diciendo que la extrañamos anoche, usted nunca se perdía esos encuentros" el chico era moreno y un poco más alto que ella. Noah Puckerman desde que entró se volvió su amigo y a veces confidente pero siempre había mucho respeto de parte de ambos.

"Ah, sí, anoche estaba un poco cansada y necesitaba dormir" que barata excusa, pensó la morena.

"Oh bueno, pero no se preocupe, volveremos a celebrar la próxima vez que ganemos algún encuentro" le sonreía animándola.

"No te preocupes Noah, la próxima vez te prometo que asistiré" forzó una sonrisa que el chico notó de inmediato pero prefirió no preguntar, si Rachel quería se lo contaría y sino, solo esperaba que la situación se arreglara lo antes posible porque él también se había dado cuenta que la morena ya no era la misma de antes.

"Bueno, entonces nos vemos en el próximo entrenamiento" ambos hicieron el saludo militar y el morena se fue dejando a Rachel aún pensativa.

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"Buenas tardes chicas, que alegría verlas por acá" las saludaba el doctor, un hombre alto de pelo blanco y ojos verdes.

"Buenas doc" lo saludaba Santana con una abrazo seguida de Brittany.

"Doctor, venimos porque necesito saber el estado en que se encuentra mi hermana" Brittany estaba realmente preocupada.

"Supongo que esta chiquilla es tu hermana" miraba a la rubia menor.

"Así es, hace ya varios días no quiere comer, no se levanta, pasa los días acostada y se desmaya por cualquier cosa" le relataba alguno de los síntomas que notaba en su hermana menor.

"Bueno, tendré que mandarla a hacerse unos exámenes para comprobar que su salud tanto física como psicológica estén bien" las mayores asintieron mientras el doctor llamaba a una enfermera y le tomaba la muestra de sangre y los exámenes correspondientes a un chequeo de rutina.

Tuvieron que esperar alrededor de 45 minutos mientras la sangre era analizada y el doctor revisaba las radiografías de tórax, cerebro, etc. Luego de ese tiempo el hombre las volvió a llamar a su oficina.

"¿Y bien doc?" era la morena la que preguntaba.

"Bueno, las radiografías no tienen ningún problema, todo está en orden" las chicas respiraban más aliviadas "El examen de sangre arrojó que los niveles de colesterol y hemoglobina estaban normales, así que tampoco tienen que preocuparse en ese sentido" las chicas estaban ya más relajadas pero no entendía como la rubia podía tener todos esos síntomas y no tuviera nada.

"Pero doctor, mi hermana ha tenido esos síntomas desde hace ya varias semanas, ¿Cómo es posible que no salga nada en esos análisis?" Brittany era la que preguntaba.

"Bueno, el análisis de sangre también ha arrojado otra cosa y según los síntomas que usted me describe esto es lo que su hermana presenta" abrió el sobre blanco que tenía en las manos y comenzó a leerlo en voz alta "Lucy Quinn Fabray Pierce, examen solicitado: HCG SUB-BETA EN SANGRE, resultado POSITIVO" finalizaba y las chicas lo miraban como si le hubieran salido dos cabezas.

"Eh… ¿Podría explicarnos que significa eso?" Santana esta vez preguntaba.

"Lo que acabo de leerles es una prueba de embarazo, Felicidades Quinn, estás embarazada y según esto tienes dos meses de gestación" dijo el hombre sonriendo hacia la más joven de las Fabray Pierce.

Las chicas aún procesaban las noticia, Santana y Brittany solo pensaban en que debían informarle sobre esto a la militar aunque les costara un mundo encontrarla lo harían para que así se hiciera cargo de aquel angelito que vendría al mundo.

Quinn, ella era otra historia, aún no podía creer las palabras que aquel hombre le había dicho, estaba embarazada de Rachel. Iba a tener un hijo nacido de aquel amor tan maravilloso que compartieron por 10 meses pero que había encontrado su final debido a los malos entendidos. Aquella noticia la había llegado de sorpresa. Nunca se imaginó que podría estar embarazada de la morena ya que ellas cada vez que tenían relaciones sexuales usaban protección, la morena siempre se encargó de usar condones ya que no quería alterar los estudios de su novia.

"¿Quinn?, ¿estás bien?" la rubia mayor ante el mutismo de su hermana decidía comprobar su estado pero no recibía ningún tipo de señal por parte de la más joven.

"Hey rubia, vamos reacciona" ahora era Santana la que se unía a su esposa en la tarea de hacer reaccionar a Quinn.

"Chicas" habló mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y una hermosa sonrisa florecía en su rostro "Voy a ser mamá" comenzaba a llorar de felicidad "Rach y yo tendremos un hijo" lloraba y reía a la vez mientras acariciaba su aún plano abdomen.

"Así es pequeña, serás una hermosa mamá" Brittany se había sumado al llanto de alegría de su hermana mientras Santana atesoraba esa imagen en su memoria y se prometía internamente que haría todo lo posible porque su hermana volviera con la rubia y así se hiciera cargo de aquel pequeño ser humano que venía en camino y pudiera ser feliz con la rubia.

….

Rachel se encontraba recostada en su cama, mirando el techo de su tienda de campaña. Habían pasado ya dos meses desde que había dejado la casa de su hermana y había vuelto al ejército, y aun así no podía dejar de pensar en aquella hermosa rubia que se robó su corazón por completo para luego destrozarlo.

"Sargento Berry, hay alguien que quiere verla" John, uno de los cadetes la sacaba de sus pensamientos avisándole que tenía visita. Ella solo soltó un largo suspiro y asintió con la cabeza haciendo que el chico se marchara.

Se alisó su uniforme y se dirigió al bunker que ocupaban como sala de reuniones y en donde atendían las visitas. Abrió la puerta y una sonrisa se formó en su rostro. Ahí, justo delante de ella se encontraba Santana Berry López, su hermana con su típica parada de perra, sabía que algo había pasado para que ella la fuera a buscar a la base.

"¿Qué ha pasado?" fue lo primero que atinó a preguntar.

"También me alegro de verte, hermanita" dijo esto último con sarcasmo. Estaba dolida con la militar por no responderle ni una sola carta y rechazar sus miles de llamadas.

"Lo siento, solo no quería saber de nadie y mucho menos que me recordaran en tema" se justificó y se sentí en uno de los sillones invitando a su hermana a hacer lo mismo.

"Bueno, he venido aquí a darte una noticia que de seguro cambiará tu vida" no se caracterizaba por andar con rodeos.

"Muy bien, tú dirás" se recostó en el sillón y esperó a que su hermana hablara.

"Quinn está embarazada" soltó sin anestesia mientras veía como el dolor puro se reflejaba en los ojos de la menor.

"Pues…me alegro mucho por ella y por Brody, de seguro está muy feliz" dijo apretando su mandíbula y aguantado las lágrimas que amenazaban con salir.

"No, no entiendes…" Rachel la interrumpió.

"Santana, no quiero seguir hablando de ese tema, no me importa que Quinn haya hecho su vida con ese imbécil, solo déjame" se le estaba haciendo difícil el no llorar.

"Rach…no entiendes ella no está emba…"

"¡No! tu no entiendes, no quiero saber que la mujer a la que amo está esperando un hijo…" Santana la interrumpió.

"¡Tuyo!...Quinn está esperando un hijo tuyo" Rachel quedó con la boca abierta "Ella comenzó a sentirse mal luego de que te fuiste y hace unas semanas la llevamos al doctor el cual nos lo confirmó, serás mamá Rach" le dijo mientras una sonrisa se formaba en su rostro al ver la cara de incrédula que tenía su hermana.

"No, eso…no puede ser…nosotras nos cuidábamos, o siempre me encargue de eso, siempre usamos condones" no lo entendía.

"Sabes que a veces se rompen esas cosas sin que lo notes…" se acercaba a su hermana y la abrazaba "Rach, un hijo, Quinn está esperando un hijo tuyo".

La morena menor no aguantó más las lágrimas y comenzó a llorar de felicidad, iba a ser mamá, la mujer a la que amaba con todo su corazón estaba esperando un hijo de ella. Pero algo no le cuadraba, se suponía que Quinn la estaba engañando con Brody ¿o no? "Santana… ¿Quinn y Brody?"

Santana entendió la pregunta de su hermana y comenzó a contarlo todo lo que la rubia les había contado a Britt y ella luego de que las cosas se hubieran calmado haciendo que la menor se arrepintiera por la decisión que había tomado. Se dejó llevar por lo que había visto, sin ni siquiera darle la oportunidad de que la universitaria se explicara. Ahora solo esperaba que Quinn la siguiera amando y la perdonara por la estupidez que cometió aunque no estaba muy segura de eso.


Hola! Lo sé, pero han sido unas semanas horribles, he estado con gripe y llena de exámenes y presentaciones... lo lamento de verdad pero como recompensa le voy a agregar un capitulo más. Muchas gracias a todos los que dejan sus comentarios y los que dan a favorito y siguen la historia, ustedes saben que son parte fundamental de esta historia... bueno, espero que les guste este capitulo los re quiero y cuídense.