¡Hola, mis queridos lectores!, ¡Me alegra mucho que les esté gustando/encantando esta historia!, la verdad surgió por ideas de mi vida, mis padres están divorciados y ¡Woala!, se me ocurrió que Thorin tuviese una hija, que no la conociera y se formara ese lazo entre padre e hija (Que yo no tengo).

Este capítulo es algo, inusual, al principio si es todo chévere, pero después salen nombres de canciones, si quieren póngalas, pero no cambia nada sino.

Como sabrán pues, está historia me pertenece al igual que los personajes no reconocidos ni en las pelis ni en los libros, ya que son del maravillo J.R.R. Tolkien (Quien se estará retorciendo en su tumba por este drástico cambio), sin más que decir, aquí el siguiente capítulo.

Capítulo 4: Entre Rocas y Lluvia.

Era el atardecer y el ambiente se sentía agradable, estaba asomada en el balcón de la habitación apoyada en el barandal, respiré hondo y observé con mayor detenimiento el paisaje frente a mí.

Fui hasta mi cama y me recosté, estaba algo cansada, quería dormir aunque fuese un rato, pero sabía que pronto partiríamos, no podía darme el lujo de quedarme dormida, ellos me necesitaban en este viaje.

Pero el cansancio estaba ganándome, los ojos me pesaban y mi cuerpo se estaba relajando…

Thorin y su compañía ya estaban listos para partir, después de descubrir las runas ocultas en el mapa de la Montaña Solitaria, decidieron emprender el viaje en la noche, donde nadie los vería y pasarían inadvertidos, al menos esas fueron las órdenes de Gandalf.

Pero alguien faltaba en la compañía, Thorin miró al Hobbit que hablaba animadamente con sus sobrinos, el hechicero no estaba, eso él ya lo sabía de ante mano.

Buscó con la vista a la castaña de ojos azulados, no la veía por ningún lado, con un gruñido y el ceño fruncido se dirigió a la habitación en donde estaba la irresponsable que tenía por hija ante la mirada de los enanos y del mediano.

Con fuerza y sin pedir permiso, abrió la puerta de un golpe y encontró a la niña durmiendo plácidamente en aquella acolchada cama.

Dio un suspiro para sacarse toda la frustración que tenía en su ser, se acercó a la muchacha y trató de despertarla lo más sutil que un enano podía.

- Lena despiértate -Dijo medio zarandeándola, la chica no hizo caso a la orden del rey, con frustración y perdiendo la poca paciencia que la quedaba la volvió a llamar.

- ¿Qué? -Preguntó Lena despertando abruptamente y encontrándose frente a frente con Thorin Escudo de Roble, respiró agitadamente, no le había gustado como la habían despertado- ¿Qué te pasa? -Le preguntó.

Thorin se sintió indignado con aquella pregunta, nadie le hablaba así, era una osadía para él- ¿Qué pasa? -Preguntó escupiendo la rabia que tenía dentro- Te hemos estado esperando desde hace tiempo.

- ¿Qué? -Lena abrió los ojos como platos, para luego, literalmente, empujar a un lado a Thorin y buscar su bolso en el closet, Thorin la miraba con el ceño fruncido, esa niña debía aprender a respetar a su padre, mira que empujarlo era una ofensa directa para él- ¡Lista! -Dijo con una sonrisa de cría.

Thorin no dijo nada y salió de la habitación, Lena lo siguió felizmente, ahora vestía una delos vestidos de Rivendell modificados por ella, unos jeans negros para evitar el frío de la noche y unas zapatillas amarradas con tiras a sus piernas.

Cuando Lena y Thorin llegaron con la compañía, el líder agarró sus pertenencias y los 13 enanos junto al mediano y a la híbrida partieron de Rivendell sin que los elfos se dieran cuenta y si lo hicieron, la compañía de Thorin Escudo de Roble ya estaba muy lejos como para detenerlos en su travesía.

Sin muchos miramientos y en silencio dejamos Rivendell, salimos por donde entramos, pero la ruta era otra, no era la secreta.

La caminata fue dura y un poco lenta, ya cerca de salida de Rivendell, Thorin habló- Estén alertas -Dijo, yo estaba tras él, pues me quería cerca por si algo sucedía- Pasaremos los límites de tierras salvajes -Thorin se detuvo- Balin, tú conoces estos caminos, guíanos.

Vi a Bilbo, como se giraba y miraba con tristeza a Rivendell, sabía que quería quedarse ahí, si fuera por mí, lo acompañaría, pero había hecho una promesa a mí misma, por nada del mundo haría que se rompiera.

- Señor Bolsón -Dijo Thorin y escuché un deje de… sarcasmo en su tono- Le sugiero nos siga el paso -Él también se había dado cuenta de que Bilbo miraba con deseos de volver a Rivendell.

Este se giró ante la mención de su apellido y vio a Thorin de brazos cruzados que lo miraba y asintió, Oin también miró a Bilbo cuando pasó por su lado y cuando Bilbo se giró, Thorin siguió el camino y yo tras él.

Había perdido la cuenta de los días, hasta que llegamos cerca de una montaña- ¿Esa es la Montaña Solitaria? -Preguntó Bilbo curioso y seguramente aliviado por no tener que caminar tanto.

- No, muchacho, esas son las Montañas Nubladas, para llegar a la Montaña Solitaria falta mucho tiempo y camino -Sonrió Balin y con eso empezamos a subir, subir y subir, descansábamos subíamos y seguíamos subiendo cada vez, ya no hablábamos y no sucedía ningún incidente, gracias al cielo.

Comenzaba a azotar un frío descomunal, detrás de mí estaba Bilbo y pude apreciar como el mediano sentía lo mismo que yo, frío.

Las noches parecían eternas y Thorin no me decía nada, ¿Qué me iba a decir de todos modos?, aunque la verdad apreciaría un segundo de padre e hija, pero ¿A quién engaño?, cuando eso pase será cuando me vuelva mala, es decir, nunca.

Y de repente, estábamos empapados de la cabeza a los pies, mientras entre las montañas se podía ver con claridad los rayos del cielo y pocos segundos después, los truenos haciendo sonidos sordos entre las rocas.

A la noche, bajó el abrigo de una roca, nos quedamos para que pasara la gran tormenta que había en esa montaña, hasta que uno de los truenos hizo que me sobresaltara en mi lugar y mirará frente a mí, Bilbo no estaba mejor que yo, el pequeño hobbit se le podía ver el miedo reflejado en su cara.

- No tengas miedo, Bilbo -Le dije bajito y con todo y manta me acerqué al mediano- Yo también le tengo miedo a los truenos.

- ¿Ah sí? -Preguntó con un deje de curiosidad y a la vez asombro- Pero usted… no creo que una princesa tenga miedo.

Reí inconscientemente- ¿Princesa? -Seguíamos susurrando para que nadie se despertara- Vamos, puedo ser muchas cosas, pero nunca una princesa…

- Pero Thorin es…

- Losé… -Dije- Pero no creo que ser princesa sea lo mío -Dije.

Un relámpago hizo que miráramos fuera y me quedé con la boca abierta, no creí ver eso delante de mí, nunca (Y ya con la película tuve mucho), eran gigantes, pero mega gigantes de piedra, parecían pelearse entre ellos y eso los divertía.

Me senté en mi lugar y pude ver a los Ponis relinchando de miedo y con las colas entre las piernas, esto estaba mal, de la nada volvimos a estar empapados (La verdad estábamos mojados, pero ahora estábamos peor), no había caso, esos gigantes no tenían control cuando peleaban.

- ¡Esto no está bien! -Dijo Thorin y todos lo miramos- ¡Si no salimos ahora o nos ahogamos o nos alcanza un rayo, nos atrapará algunos de esos gigantes de piedra, nos pateará y nos enviará al cielo como pelotas!

- De futbol -Susurré, pues Thorin no había terminado de decir eso como en el libro.

Todos empezaron a discutir de si quedarse o salir, parecía un circo y nadie se callaba ya me tenían a la coronilla de tanto palabrería y nadie de acción- ¡Cállense! -Grité y todo el mundo me miró con los ojos abiertos y cara de horror, luego no pensé que decir- Yo… ¿Y si…Kili y Fili buscan un…mejor…lugar? -Pregunté dudosa, no sabía si era una buena idea, pero según el libro ellos encontraron la cueva que… ¡Maldición tú y tu maldita boca de sapa!

- Es una buena idea -Dijo Thorin y miró a Fili y a Kili y antes de que pudiera decir algo, estos salieron al exterior.

"Soy la estúpida más estúpida de está existencia" pensé, pero luego vi a Bilbo, él tenía que encontrar a Gollum, sea como sea, porque él debía tener el anillo de Sauron y luego…

- Hemos encontrado una cueva seca -Estos llegaron tan rápidos que ni los vi llegar- Doblando el próximo recodo, ¡No está muy lejos de aquí!

- ¿La exploraron a fondo? -Preguntó Thorin con deje de curiosidad.

- ¡Sí, claro! -Exclamaron ambos, suspiré a lo mejor no era esa la cueva, sino más adelante, no quería enfrentarme a trasgos ahora mismo- No es tan grande, mucho menos profunda.

Rápidamente nos paramos y agarramos nuestras cosas para salir del lugar- ¡Qué frío!- Pude oír al mediano y me puse a su lado.

- Vamos que ahora hacemos una fogata -Le sonreí, al parecer era la única buena en esta compañía o eso creía yo.

Todos en filita estábamos en el camino de las rocas, cerca de un acantilado, un paso en falso y no íbamos al… mejor ni pensarlo, de la nada y lo que pareció en cámara lenta, un gigante de roca lanzo una gran piedra que pensé que me caería encima, pero fue dirigida a otro gigante de roca.

A pesar de eso, pequeñas rocas (en comparación a la anterior estas eran pequeñas), caían desde arriba, tanto así que tuvimos que pegarnos a la pared de piedra para evitar accidentes, en eso, la vendita montaña se mueve, y miró atrás, (yo estaba delante de Fili y Kili).

Entre los pies de Kili se abrió a la par la roca y tuvo que irse a donde estaba yo para no caer a una muerte segura-¡Kili dame la mano!-Gritó Fili desde el otro lado, pero ya no se podían acercar, estaban sumamente lejos y fue cuando me di cuenta, ¡Estábamos en las piernas de una gigante de roca!

Otro gigante de roca se nos acercó y le dio un cabezazo al gigante donde estábamos, haciendo que se tambaleara y la pierna diera contra otra roca.

- ¡Vamos, vamos, vamos! -Dijo Thorin y sin pensarlo dos veces corrimos hasta el otro lado entre rocas cayendo y caídas de nosotros.

Desde donde estábamos pudimos ver a los otros, ¡Si no hacíamos algo los iban a matar!, los gigantes seguían peleando entre ellos, hasta que llegó otro y le dio con una gran roca en la cabeza al gigante donde estaban los demás, se tambaleo justo al frente de nuestras narices y luego chocaron contra la montaña en donde estábamos…

Esperen… ¿¡Chocaron con la puñetera montaña!?- ¡No!, ¡Fili! -Gritó Thorin, y sin pensarlo se echó a correr y nosotros tras él hasta llegar a donde se suponía que estaban los demás.

Por suerte no tenían nada, quizás unos raspones, pero estaban bien, suspiré aliviada, creo que Thorin también- ¿Dónde está Bilbo? -Preguntó Bofur mirando de un lado a otro preocupado.

"Puta mierda", pensé y me giré y lo vi sosteniéndose del borde del acantilado, sin pensarlo corrí hasta él para tomar sus manos, pero el mediano se resbaló y cayó un poco más abajo- ¡Bilbo agárrate! -Le grité, mientras Ori y Bofur hacían lo mismo, los tres tirados en el suelo tratando de agarrarlo.

Pero fue Thorin que bajó un poco entre las rocas agarrándose del borde y apoyando su pie en unas piedras, agarró a Bilbo por el hombro y lo impulsó hasta que agarró mi mano, lo tomé y traté de alzarlo, desde luego con ayuda de los dos enanos a mi lado, pudimos subirlo, pero cuando Thorin iba subiendo se resbaló, pero Dwalin lo agarró antes de que se matara y lo subió.

En ese transcurso vi mi vida por delante y seguramente que Bilbo también, pobrecito, "Puta madre", no debí tirarme así a la roca, ahora me dolía el abdomen- Pensé que habíamos perdido a nuestro ladrón -Dijo Bofur.

- Ha estado perdido desde que llegó, nunca debió haber venido, no tiene lugar con nosotros -Fueron las crueles palabras que le dijo Thorin a Bilbo y por eso se ganó una mirada fulminada mía.

Al llegar, Dwalin exploró la cueva de arriba abajo de un extremo a otro, "Está no es la cueva, está no es la cueva", pensaba con gran nerviosismo mientras cruzaba los dedos tras de mí.

Cuando Oin y Gloin decidían si encender una fogata, Thorin dijo que no, así que todos nos quitamos la ropa (Yo detrás de una tendera de palos y el chaleco de mi padre), luego nos pusimos otra ropa y la mojada la tiramos la suelo para que se secara.

Comenzaron las charlas mientras todos fumaban pipas, (Yo aquí de lo más relajada ahogándome con el humo), y todos empezaron a discutir lo que querían hacer con el tan preciado oro.

- Bofur, tienes la primera guardia -Dijo Thorin al otro enano.

Y fui la primera en caer dormida como un tronco, la verdad había dormido muy mal todo el tiempo, merecía dormir, aunque fuese una sola noche, bien.

Si la vida fuera perfecta, no estaría en esta pocilga de cueva durmiendo entre las rocas, así que no la vida no era perfecta y lo que vendría sería pura mala suerte.

- ¡Despierten! -El gritó de Thorin hizo que me moviera en mi lugar-¡Despierten! -Al instante me senté en el lugar donde estaba durmiendo anteriormente y de la nada las rocas se abrieron a la par como dos puertas y caímos por ellas.

Esto no podía estar pasándome, no podía, sencillamente tenía una buena puntería para llegar a este mundo y meterme en esta puta aventura (Que amo mientras sea leyendo el libro o viendo las películas).

Y pareció un tobogán de rocas, una cuerva por aquí, mis gritos por allá, el miedo colarse hasta mis huesos, esto no estaba para nada bien.

- ¡Mierda! -Pegué un gritó mientras seguíamos rodando por aquel gran agujero que parecía no tener fin, "¿¡Por qué coño le pasan cosas malas a las niñas lindas?!", no sabía qué hacer si seguir gritando como los demás o tratar de respirar.

Hasta que por fin vi el gran hueco, "Puta madre", pensé y pegué un gritó cuando caí al duro suelo, pegué un quejido cuando sentí gran peso encima de mí, "Hay alguien en este mundo que me odia de verdad", luego otro peso y todos nos quejamos, "Estúpidos enanos de mierda que comen a mas no poder"

Y de repente aullidos y gruñidos, y al frente de nosotros se acercaron a toda prisa los más horribles y espantos y asquerosos trasgos que pude haber visto en mi vida, nos agarraron y nos levantaron como pudieron y rápidamente.

Me quedé en el piso echa un ovillo, "Que no me pase nada", pensaba, pero luego me agarraron de los cabellos y pegué un grito de dolor, frente a mí había un trasgos horrible con sus orejas picúas y su cara gris y putrefacta.

- ¡Aléjate de mí, asqueroso! -Dije mientras le daba manotadas con mis pequeñas manos, pero fue en vano, no le hacía nada, de un gritó me arrojó con sus otros amigos, y entre manoseadas y pasadas íbamos todos.

Uno me tocó de la cintura mientras seguíamos caminando a los jalones y le propine un buen golpe en su cara, mientras seguíamos siendo encaminados hasta el gran Rey Trasgo.

- ¡Asquerosos!

- ¡Quiten sus manos!

- ¡Suéltenos!

Era lo que podía escuchar mientras nos llevaban, a mí, de la muñeca, me llevaba un trasgo horrible, yo trataba de detenerme, pero él me jalaba con fuerza.

Doblamos una esquina y, "Hay puta mierda", pensé al ver el gran camino y al final el Gran Rey Trasgo, pero eso no era lo que me daba más miedo, sino el hecho de que debían haber billones de trasgos en ese lugar, quizás más, como el destino me aborrece…

De un momento a otro estás mierditas estaban cantando y el Rey Trasgo también, más bien parecían graznidos, miré aun lado, parecía una banda de trasgos, "Dios".

¡Azota!, ¡Volea, ¡La negra abertura!

¡Atrapa, arrebata!, ¡Pellizca, apañusca!

¡Bajando, bajando, al pueblo de los trasgos, vas tú, muchacho!

¡Embiste, golpe!, ¡Estruja, revienta!

¡Martillo y tenaza!, ¡Batintín y maza!

¡Machaca, machaca, a los subterráneos!

¡Jo, jo, muchacho!

¡Lacera, apachurra!, ¡Chasquea los látigos!

¡Aúlla y solloza!, ¡Sacude, aporrea!

¡Trabaja, trabaja!, ¡A huir no te atrevas, mientras los tragos bebe y carcajean!

¡Rodando, rodando, por el subterráneo!

¡Abajo, muchacho!

Miré atrás y pude ver a Thorin, me miró y pude ver algo de preocupación en su mirada, a su lado estaba Kili y al frente Bifur, nos detuvimos frente al gran Rey Trasgo que estaba en su trono.

- Espero que les haya agradado, esta hermosa… canción -Dijo el Trasgo sentando en su trono.

- Esa no es una canción -Dijo Balín- ¡Es una abominación!

Los tragos empezaron a chalequear la contradicción de Balín, pero el Rey Trasgo los calló- Abominación y todo lo que termina en –ción, es lo que encontraran aquí -El Trasgo se bajó de su trono pisando a sus esclavos y se dirigió a nosotros.

Tiraron frente a nosotros nuestras espadas y armas- ¿Quién será tan atrevido de venir armado a mi reino? -Preguntó- ¿Espías?, ¿Ladrones?, ¿Asesinos?

- Enanos, Su Malevolencia -Dijo un trasgo.

- ¿Enanos? -Preguntó incrédulo.

- Los encontramos en la Terraza Principal.

- ¡Bueno, no se queden ahí parados!, regístrenlos -Ordenó a sus súbitos- ¡En cada grita!, ¡En cada hendidura!

Agarrón mi bolsa y la rompieron al instante, mi celular, mi comida, mi IPod estaba siendo manoseados por esas cosas, ¡Mi champú lo estaban abrieron!, "Puta madre", si seguían así, encontrarían mi ropa interior.

Hasta que un sonido sordo se oyó, era una gran bolsa y dentro había muchos artefactos y "¿Eso es un candelabro?"

- Esto no lo hicieron los enanos, parece robado -Dijo el trasgo que tenía el candelabro en mano.

- Lo hicieron en Rivendell -Dijo el Rey Trasgo al tener eso en su mano y examinarlo con detenimiento- Ahg -Dejo escapar un bufido- Arrójenlos por ahí.

Todos, incluyéndome, miramos a Nori que parecía atento al problema-Solo tome prestado-Dijo al ver a su hermano.

- ¿Quién es el líder? -Preguntó mirándonos, cuando creí que Thorin hablaría, fue Oin quien habló- No trucos, quiero la verdad.

- Vas a tener que hablarme alto -Dijo Oin- Tus tragos me rompieron mi trompeta y no escucho muy bien.

Vino enojado mientras decía unas cuantas palabras contra el pobre de Oin, pero fue Bofur el que se interpuso antes de que el Trasgo le diera un gran golpe con su vara.

- Para su información, soy yo el que va a hablar -El Trasgo se calmó y miramos a Bofur- Actualmente nosotros… íbamos de paso, no… no queríamos interrumpir, para… intercambiar y con todo esto de atrapar y lastimar no creo que… -"Ni siquiera sabe lo que está diciendo", pensé, "Esto no sé lo come este"- Y ese es el problema… tuvimos que estar dos días hace… "lalala"-¿Qué?

- Para hacer negocios -Dijo Dori, "Esto no puede estar pasando".

- ¡Cállense! -Gritó con todas sus fuerzas y los trasgos se encogieron mientras se tapaban sus oídos y yo hacía una meuca, Bofur se calló de inmediato- Si no van a hablar, los haremos graznar, ¡Traigan el rodillo!, traigan el rompe huesos, ¡Comiencen con el más joven! -Por alguna extraña razón señaló a Ori (Lo digo, porque entre nos… creo que era la menor en ese lugar).

- ¡Esperen!

- Vaya, vaya, vaya -Dijo el Rey Trasgo- Miren quién es, Thorin, hijo de Thrain, hijo de Thror… el Rey Bajo la Montaña -Hizo una inclinación ofendiendo a Thorin y por consiguiente a mí también- ¡Oh!, pero lo olvidaba, no tienes una montaña… y no eres un rey… entonces eso te vuelve… un… don nadie.

Ambos se miraron.

- Sé de alguien que pagaría un muy buen precio por tu cabeza -Tragué en seco, que alguien diga semejante cosa acerca de tu padre, no es lindo y menos cuando lo acabas de conocer- Solo tú cabeza y nada más… tal vez sepas de quién hablo, un viejo enemigo tuyo. Un orco pálido, montado sobre un wargo blanco.

- Azog el Profanador, fue destruido.

- Oh -Dijo el Rey Trasgo.

- Fue asesinado en una batalla hace tiempo -Dijo Thorin firmemente.

- ¿Así que crees que sus días como profanador terminaron? -Se rio divertido por la situación y se giró a un trasgo escriba- Envía a decírselo al orco pálido, dile… que encontré su premio -Y este se fue en lo que parecía un columpio móvil o eso creía yo.

Nos siguieron registrando mientras miraba a Thorin, hasta que de la nada vi como un trasgo observaba y tocaba mi IPod y de la nada este sonó, el trasgo con miedo lo soltó y se alejó.

- ¿Pero que es ese alarido? -Preguntó el Rey Trasgo parándose y a punto de romper mi IPod, pero me atravesé.

- ¡Espere!-Grité y esa fue mi condena- Es… es una canción -Dije- Para un baile.

- ¿Un baile? -Preguntó incrédulo- ¿Y una niña como tú sabe de bailes?

- Desde luego que sí, gran… Rey… Trasgo -Inventé aunque la verdad no sabía que decir, luego escuché la música y era una canción de Shakira "LA LA LA".

Respiré hondo, no por nada había ganado varios premios en la academia de baile, era una excelente bailarina.

- Bueno… entonces demuéstrenos su baile, mujer -El Trasgo se sentó en su trono, la verdad creí que me comería ahí mismo.

Respiré hondo y comencé a bailar.

Jamás me sentí más avergonzada en mi vida, a pesar de ser una bailarina de academia y ganar varios premios, hoy, me sentía como persona más miserable de esta vida.

Sentía las miradas de todos los enanos en mi espalda y encima los trasgos en todo mi ser, esto no iba a salir bien, di una vuelta y la mirada de Thorin y la mía se conectaron por un segundo, pude ver como si… o se sintiera mal o como si recordara algo, la verdad las miradas de mis padres hacía mí eran raras, nunca sabía su significado.

Desliza, cruza los brazos, desliza de nuevo, una vuelta, sigue bailando (A todo esto, Gandalf no estaba y no aparecía), maldito Gandalf, si no aparece lo poco de dignidad que me queda se va a ir al caño.

Y cuando terminó la canción estaba en la pose final, con los brazos abiertos y con una gran sonrisa mientras mi respiración se trataba de regular.

- ¿Quién te ha dicho que puedes parar, mujer? -¿Qué?, pero si ya estaba cansada, aunque la verdad, había durado como tres o cuatro canciones en un recital.

Respiré hondo y me agaché para agarrar mi IPod y poner otra canción, empezó a sonar "Asereje" de la banda "Kétchup".

Empecé a dar todo de mí, mis pasos y mis movimientos eran vigilados por el gran Trasgo, aunque la verdad no era el único que me miraba y a la vez me sentía súper mega intimidada, cruce de brazos, para arriba con el brazo izquierdo, con el otro brazos.

Al menos este baile no era tan laborioso como otros, pero aun así ya me estaba cansando, siempre me daban como mínimo unos 10 minutos para descansar entre canción y canción, respiré mientras seguía bailando hasta que la canción terminó, me empezaron a doler los pies, pues esas zapatillas no eran de baile y normalmente bailaba con mis zapatos converse, los cuales no los tenía.

- Vamos, mujer, ¡Otra canción! -Este Trasgo se acomodó en su asiento mientras reposaba su gran cabeza en su mano izquierda, miré de reojo a los enanos, Thorin asintió, así que suspiré y puse otra canción, si así daba tiempo para que Gandalf apareciera, entonces lo haría.

Puse "Timber" de Pitbull, "¿Por qué esto me tiene que pasar a mí?", improvisé al principio, luego puño derecho, luego el izquierdo, me agacho, me paró.

Sin sinceramente, no la estaba pasando bien, ¿Qué coño?, ¿Dónde estaba Gandalf?, ¡AH!, ¡Quiero a mi mamá!

Cuando la canción terminó estaba ya muy cansada, creo que me había excedido con los movimientos, no sé porque, pero los trasgos empezaron a vitorear y gritar como animales que son- Otro baile, muchacha -Dijo el Trasgo y golpeo el suelo con el gran bastón que tenía.

- Es que yo… -Dije, pero su mirada era amenazante.

- Creo que ya… la muchacha no puede seguir bailando -Dijo Thorin, "Gracias, pueblo", respiré hondo, mientras trataba de no caer y gritar adolorida, mis pies debían estar rojo sangre.

- He dicho… ¡Otro baile! -Se paró y estaba a punto de golpear a Thorin con su bastón, pero me puse frente a él.

- Sí, Rey… Trasgo -Se notaba que estaba cansada- Haré otro baile -Me giré y pude ver la mirada de Thorin de desconcierto.

- ¿Qué estás haciendo? -Preguntó él en un susurro- Está claro que no puedes seguir con esta farsa.

Le sonreí- Creo que no me conoces muy bien, Thorin -Me giré y puse otra canción, me arriesgaría a perder todo con esta canción, a pesar de que era muy buena y la cantante igual, sonó entre las rocas de aquel reinado "Toxic" de Britney Spears.

Empecé a hacer movimientos con mis brazos de adentro a afuera, luego moví las muñecas, me giré y pude ver la cara de Thorin, me reí internamente, tenía cara de ¿¡WTF!? Aunque la verdad no era el único. (El baile es del juego de Just Dance 2, por sí desean verlo)

Seguí bailando hasta que la canción terminó y yo con un giró, pero casi caigo, ya no soportaba estar de pie.

- Ya es suficiente -Esa era la imponente voz de Thorin Escudo de Roble dando una orden, me agarró del brazo y me giró rápidamente- Estas actuado como una cualquiera-Susurró eso, solo para que yo pudiera escucharlo.

Si hubiera reaccionado, está claro que le hubiese golpeando, aunque fuese mi padre, pero no sabía ni donde estaba parada y un grito fue lo que me llevó a la realidad.

- ¡No dañes a mi nuevo juguete! -Gritó.

- ¿Juguete? -Escuché detrás de mí.

- ¿Juguete? -Yo pregunté.

- ¡¿Juguete?! -Literalmente, gritó Thorin.

El gran Trasgo se levantó y yo reaccione yendo hacia atrás por miedo, pero este me agarró de la mano y me alzó quizás un metro del suelo o que se yo- Está mujer debe ser única en la raza de los humanos -Dijo- Será mi nueva adquisición -"Puta madre que parió a este trasgo de mierda"- ¡Registren las armas! -Después de un silencio incomodo, los trasgo empezaron a registrar las armas de os enanos y el orco, conmigo guindada se sentó en el trono.

- ¿Dime querida como te parece mi reino? -Preguntó cerca de mi cara.

Su aliento era tan repugnante que tuve que cerrar los ojos y girar mi cara para no caer desmayada, "¿En qué mierda me metí?"

A todo esto, Thorin trataba de llegar hasta donde yo estaba para sacarme de ese embrollo, pero no podía, los trasgos se lo impedían.

Entonces, un trasgo curioso (Yo podía ver esto, mientras el trasgo es eme seguía alzando, seguramente mi mano se le paró la circulación), miró la espada de Thorin y la sacó de su funda, con miedo el Trasgo me soltó y caí precipitadamente al piso mientras que él se refugiaba en su silla.

- ¡Conozco esa espada!, ¡Es la "Hendedora de Trasgos"! -Los trasgos se alejaron, pero luego empezaron a darle látigos a los enanos- ¡La mordedora!, ¡La espada que cortó miles de cuellos de trasgos!

- ¡Mátenlos!, ¡Córtenles la cabeza! -(Alicia en el país de las Maravillas…)- ¡Mátenlos a todos!

En el piso veía como a todos los estaban forzando, mierda debía hacer algo o, "PUFF", fue como una explosión (De sabor), de luz, Gandalf había llegado.