*sale por debajo de una roca*

*deja el nuevo capítulo*

*se esconde de nuevo*


—¿Jor? ¿Eiigil? —Pregunto mientras sus ojos se llenaban de lagrimas.

¡Padre!/¡Madre! —Gritaron ambos chicos al mismo tiempo.

Loki se levantó con rapidez de su lugar, abriendo los brazos para recibir con emoción a sus hijos. Besó la frente de ambos y se aferro a ellos como si su vida dependiese de ello. Los había extrañado tanto. Trató de visitarlos en el pasado, pero todo se complicó cuando Heimdall comenzó a ser un poco más estricto con él sobre sus viajes no planeados.

Se separó de ambos y los miró con una sonrisa llena de cariño. Se sintió un poco decaído al ver lo mucho que habían crecido los dos, en especial Hamish. Un sabor amargo llego a él cuando recordó el momento en el cual se dejo caer del Brifröst con la intención de terminar con su vida. Tragó duro, ante tan desagradable recuerdo.

—Papá... — Susurró Jor, al notar el cambió tan repentino en su rostro.

—Los extrañe demasiado.— Decía con una voz que parecía amenazar romper en llanto en cualquier momento. — Mis dos muchachos... No puedo creer que fui tan egoísta. —Hablo apenado, y por la forma en la cual ahora sus hijos le miraban, sabía que no había necesidad de explicar porque estaba diciendo aquello. Tuvo el presentimiento que Thor pondría al tanto de la situación a sus hijos.

El de cabellos blancos volvió a envolver a su padre en un abrazo, seguido e su hermano.

—Eso ya no interesa... Lo que importa es que estás aquí. —Le dijo Hamish.


Tony rodó los ojos mientras veía la interacción de los dioses desde su pantalla. Osea, no tenía problemas con ese tipo de cosas. Pero ¿Siendo honesto? No era capaz de comprender ese tipo de amor o relaciones que algunas personas poseían con sus padres. Y todo eso gracias a un hombre, Howard Stark, quien no sido la mejor figura paternal que digamos. Jarvis... Dios, Jarvis había sido un padre para él. Pero lamentablemente Jarvis lo tuvo que dejar muy temprano también, como su madre. Quedando solo.

Sacudió la cabeza.

Mierda ¿Por qué rayos se encontraba pensando en esas cosas ahora? No era el momento para esas tonterías. Además, no quería abrir esa puerta más. No cuando todavía tenía problemas con Pepper (quien seguía sin contestar) y se encontraba ayudando al imbécil que trato de matarlos y ahora alegaba demencia ante todo.

Se levantó de su lugar y camino hasta el mini-bar. Era el momento perfecto para un poco de whisky. Lo sentía en el fondo.


Clint se encontraba en los cuarteles de SHIELD todavía. Cuidando de cerca a Loki y a sus hijos. No como Stark, quien había decidido marcharse después de conectar a JARVIS a la computadora de la celda para poder observar desde su torre los acontecimientos. Él prefirió permanecer allí, previniendo cualquier situación inesperada. Aunque siendo honesto, no sabía se suponía debía prevenir. Cuando los hijos del Dios entraron a su celda solo pudo ver a dos chicos extasiados de ver a su padre después de mucho tiempo. Mientras Loki los miraba con una adoración indescriptible.

Sintió como se le revolvía el estomago.

—Es como verse a uno, ¿No lo crees?— Escucho a Natasha decir a sus espaldas.

—No veo a un asesino aquí, Nat. Solo puedo ver a un padre. —Solo puedo verme a mí.

Entiendo. —Clint suspiró, sabía que no tenía que decir más y que la pelirroja había comprendido el significado detrás de sus palabras.

El brillo del rostro en sus ojos le recordó al brillo que portaban sus niños cuando llegaba de sus misiones. Era el mismo. E incluso se comparaba él mismo con el Dios cuando se encontraba con ellos.

Bajo la mirada.

No podía evitar dudar ¿Y qué tal si solo era un juego más? ¿Si está era otra trampa y en realidad Loki estaba tramando algo? Pero tampoco podía ser así ¿Verdad? Todo en él, su forma de moverse, su manera de hablar, sus gestos... Todo era distinto. Definitivamente, el Loki que tenían encerrado no era el mismo Loki que había atacado a Nueva York.


Sería una mentira si dijera que no sentía envidia por el Dios.

Una familia.

Sí, eso era algo que quizás nunca podría tener en su vida sin importar lo mucho que lo anhelara. Pero era una triste realidad con la que tenía que vivir. El precio de tener al chico verde dentro de él.

Suspiro.

Realmente le envidiaba. Ahora, todo el mundo miraba a Loki como si fuese un monstruo. Como una bestia sin control ¿Pero sus hijos? Ellos se veían tan dispuestos a levantarse de su lado sin importar las consecuencias. Eran una familia, y se amaban. Podía verlo.

Sonrió levemente. Sí, podía ver que había tomado la decisión correcta al ofrecerle su ayuda.


Los días siguieron pasando, y no habían hecho ninguno de ellos verdaderos avances en la investigación de Loki. Sus hijos, en cambio, estaban tratando de ver que era lo que podían hacer y como podían ayudar para apoyar en el caso. Jor era quien pasaba más tiempo al lado de Bruce. Mientras que Hamish decidía pasar la mayor parte del tiempo en la misma celda que su madre y no porque quisiera (porque deseaba ayudar) sino porque su hermano no se lo permitía. Sí, podía tener centenares encima. Pero aún así Jor era el mayor y lo había cuidado de Hamish durante la ausencia de su padre, así que podía decidir que era lo mejor para él.

Por otro lado, Rogers había comenzado a indagar en el caso de Loki desde que habían regresado. No porque tuviese tanto interés o motivación por ayudarlo, por mal que llegue a sonar. Sino más bien porque necesitaba una distracción. Hacía no mucho, haciendo un pequeño trabajo para SHIELD descubrió que HYDRA seguía operando y que tenía varias bases alrededor del globo. A pesar de que le afligiera aquello, eso no era lo peor. Lo peor era que, el soldado del invierno era nadie más que Bucky Barnes. Su mejor amigo, quien parecía haber olvidado todo sobre ellos. Algo que realmente le dolía.

Haciendo la historia corta, al deshacerse de la base que encontraba en Washington D.C (y casi muriendo en el proceso) pudo ver que todavía había esperanzas para recuperar a su amigo. ¿El único problema? Era que había desaparecido completamente sin dejar un rastro el cual seguir.

El tema de Bucky no lo había tenido bien. La verdad, es que se había estado sintiendo muy decaído con todo eso. Por eso, cuando surgió el caso de Loki no dudo en ponerse dos veces el traje de Capitán América para acudir en su ayuda (en dado caso que dijese la verdad).

Lo único complicado es que no había mucho que pudiese hacer. En comparación a los otros él era un simple ser humano sentado frente a un computador que había aprendido a usar solo a penas uno meses atrás en busca de algo, de cualquier cosa que pudiese ayudarle en esos momentos. Tenía fotos, vídeos, artículos, testimonios, todo sobre la invasión de Nueva York y todo parecía ser basura.

Se sentía agotado. Había estado a punto de darse por vencido y dejar ese trabajo para alguien más calificado que él, hasta que vio una carpeta de archivos que había dejado olvidada. Al abrirla encontró un solo vídeo con el nombre de Stark. Hizo clic y comenzó a reproducirse. Steve rápido entendió en donde tomaba lugar lo que se encontraba viendo. Era en la torre del multimillonario. Tenía grabado desde el momento en el Loki entra seguido de Stark y llevan su pequeña conversación antes de ser lanzado fuera del edificio. Pensaba en cerrar la ventanilla, pensando que era igual de inútil como el resto de información que le habían proporcionado.

Hasta que lo vio. Sus ojos se abrieron de sorpresa ¿Acaso...? Se regresó y pauso el vídeo en donde quería.

Por fin.

Casi imperceptible. Justamente después de haber lanzado a Stark.

Un brillo azul similar al de Barton apareció sus ojos.


*se asoma de nuevo*

*deja galletas de disculpa*

Juro que no abandonare la historia. Perdonen el terrible retrasó… y sí, va lento ( y ya se que es corto el capítulo) … pero es frostiron y pronto existirá interacción entre ambos. ;w;