DxD Fantasy - A Lie in the Underworld
No me pertenece Highschool DxD, ni ninguno de los personajes y elementos de otras fuentes presentes.
Capitulo 4 (R)
Contrólate, Rias. No debes armar un alboroto. Estas de incognito y si te descubren te van a castigar por unos mil años como mínimo.
¡Ahhhh! ¡Pero es difícil! No puedo ocultar lo emocionada que estoy, pues contra todo pronóstico, he logrado abrirme paso hasta Neo-Tokyo. Aunque me siento algo tonta por haberlo hecho por un mero capricho, no puedo evitar sentir un gran orgullo de mi misma por haber logrado salir del Inframundo sin que nadie se diera cuenta. No es que otros no lo hayan hecho a través de los portales "salvajes", pero soy la primera que logra hacerlo por la puerta que se encuentra en Lilith.
Tengo que admitir que tuve que usar la "asistencia" de uno de mis sirvientes y algo de información que me había proporcionado Sona en otro momento, pero aun así considero que tengo meritos para adjudicarme el logro, ya que me atreví a efectuar esta arriesgada hazaña a pesar de mi identidad.
Como heredera del clan Gremory y hermana del Satán Lucifer, la sola mención de mis intenciones habría puesto a toda Lilith en alerta roja, habría cerrado el portal a Neo-Earth a canto y espada, y habría provocado que tropas enteras se lanzaran en mi búsqueda sin ningún tipo de descanso.
Afortunadamente nada salió mal y pude llegar a mi destino sin problemas. Ahora solo me quedaba ir al edificio del Gremio Hunter y esperar que estuviera a tiempo para ver los exámenes en acción.
Quería volar para llegar más rápido, pero no podía hacerlo ya que eso alteraría el hechizo de disfraz que llevo encima. La apariencia no es nada del otro mundo, pero el hechizo tiene la cualidad de ocultar el patrón mágico del usuario a tal nivel que pudo engañar los escáneres de los puestos de control que hay en los portales del Inframundo.
Ahora mismo cualquiera me tomaría por una humana común. Mi cabello está teñido de negro y mis ojos pasaron a ser café, por lo que no tengo ningún atributo especial que destaque y pueda delatarme.
No llamar la atención resulta extraño para mí, pero necesito que se mantenga de esa manera. Ni siquiera quiero imaginarme lo que me haría Grayfia si me encuentra aquí en la ciudad. Por ello hago que mi atuendo también resulte de bajo perfil. Un enorme abrigo beige con pantalones a juego, una bufanda azul, una boina marrón y un par lentes oscuros para completar el atuendo que nadie sería capaz de reconocer.
-o-
La buena noticia es que logre llegar al gremio. La mala es que me retrase demasiado y la prueba ya está en vías de terminar. Solo faltan 30 minutos para que acabe y por lo que veo en las pantallas que la trasmiten, ya lo mejor ha terminado. No hay rastro de mis súbditos y los aspirantes que quedan son solo aficionados que todavía no se han rendido. Aunque su perseverancia es de admirar, ninguno tiene una habilidad que llame mi atención.
¡Argh! ¡Todo es culpa de Grayfia! Si ella no hubiera sido tan justa con su itinerario, hubiera logrado dejar el complejo Gremory con mayor antelación y habría llegado a tiempo a ver el evento.
Ahora que solo quedan las sobras del examen, no puedo evitar sentir que me esforcé para nada, debido a que no puedo ir a felicitar a mis sirvientes, ni tampoco puedo ir de compras.
Ahhhh. Supongo que tendré que resignarme a esperar por Akeno y que ella me cuente todo lo que vio. Ahora debo ponerme en marcha y regresar al Inframundo antes que Grayfia y los demás termine con los mandados que les deje. De esa forma podre acabar con mi fechoría sin pena ni gloria.
-¿Sabes? A veces eres muy difícil de aguantar, princesa. Si tenías toda la intención de venir a Neo-Tokyo, no te hubieses puesto tan insistente con todas tonterías que nos pediste.
El escuchar la palabra princesa me sobresalto tanto que estuve a punto de gritar, pero quien me hablo se adelanto y me puso su mano en la boca, evitando que hiciera un escándalo. Cuando internalice que estaba a punto de meter la pata, me calme y la persona que me tenia me soltó para mi tranquilidad.
Se trataba de una joven de mi edad que usaba la vestimentica típica de un ninja. De piel clara, busto mínimo y cabello corto de color azul oscuro. Su expresión era seria, pero no detonaba ninguna malicia que me dijera que estaba en más problemas de los que creo ya que estoy.
Es un hecho que estoy en una situación delicada, pero trato de salir de ella recordando que tengo un disfraz. Tal vez me estén confundiendo con alguien y esto sea solo un malentendido.
-Disculpe. Creo que comete un error-dije evitando usar mis marinerismos usuales. –Solo soy una chica común que está esperando a su novio que está haciendo el examen.
-Jajaja. Sera el fin del mundo cuando uno de tus sirvientes sea tu novio, Rias-dijo la chica con mucho sarcasmo. Tanto que solo puedo pensar en una persona en particular. –No sigas tratando de ocultarme quien eres princesa. Sé muy bien que eres tú-dijo ella poniendo una mirada arisca. No hay duda, esta chica solo puede ser una persona.
-¿Shinji?
-Para tu gran decepción, si.
-¿Cómo es que tú?
-¿Crees que no soy capaz de detectar uno de mis hechizos en funcionamiento? Eso me ofende, princesa. Tú sabes que soy capaz de eso y más.
-Urgh. Pensaba que tu hechizo era para hacerse indetectable.
-Lo es, pero tiene una ciertas trazas que pueden ser percibidas por sus usuarios. Yo por ejemplo jamás podría engañar a mi madre con él.
-Admito mi error-dije suspirando con aires de derrota. -¿Viniste aquí solo para decírmelo?
-Actualmente sí. ¿No te paso por la cabeza que a un mago le molesta que otros usen sus hechizos?
-No me culpes. Dejas tus cosas a un muy fácil acceso. Nada mas entre a tu habitación, pude encontrar tu diario de magia y hechizos.
-Es una libreta de apuntes-señalo Shinji con cierta molestia. -El Bishop de tu padre a veces revisa mi trabajo y me sugiere como solucionar las falencias que tienen esos hechizos. Por eso dejo esa libreta a la vista.
-Ya veo.
-En fin. No hay razón para que pierda mi tiempo aquí. Si me disculpas, voy a dar una vuelta en la ciudad.
-¡No tan rápido!-reclame mientras pasaba a ser yo quien la acusadora. -¿Se puede saber que haces fuera de la supervisión de Grayfia? Y más importante, ¿Qué diablos pasa con esa apariencia que llevas?
-Estoy haciendo básicamente lo mismo que tu. Quiero ver lo que tiene este mundo sin tener los ojos de otros presionándome en la espalda. Sobre mi cuerpo actual, ¿no creerás que iba a escaparme del cuidado de esa tirana con mi misma apariencia? Tuve que hacerme algunos retoques para poder pasar desapercibido.
-¿Retoques? ¡Eres una chica!
-Que puedo decir. Este es mi disfraz estándar.
-¿Por qué?
-Lo considero de buena suerte. En una ocasión me salvo de ser apaleado por unas Valkirias.
-¿Y porque ellas….?
-Eso si me lo reservo.
-Ok. Voy a hacer como si en verdad no hubiera nada de malo con tu disfraz. La verdad es que si no me hubieras llamado por mi nombre, no hubiera pensado que eras tú.
-Esa era la idea.
-Aun así. Como le hiciste para escaparte de Grayfia.
-Simple. Actualmente ella y los demás están andando con una réplica mía. Tengo un hechizo que puede crear un duplicado de mi persona, que es capaz de seguir una rutina moderadamente compleja.
-Debí imaginar que usarías eso. También estaba en tu libreta.
-No debes preocuparte, princesa. No estoy planeando hacer algo estúpido como escapar. Estos hechizos que tengo son solo el material estándar de mi familia. Estoy trabajando en ellos porque tienen que adaptarse al nuevo entorno en donde vivo.
-Es grato escuchar eso. En fin. ¿Tú y los demás aprobaron el examen?
-Por supuesto-dijo Shinji, mostrándome el Códec que tenía en su cintura, el cual tenía la forma de un reloj de bolsillo plateado. –Kiba y yo lo conseguimos sin problemas. Koneko si tuvo algunos roces con su compañero, pero ella también se hizo una Hunter.
-Excelente. Sabía que podía contar con ustedes.
-Además te adelanto que posiblemente tendrás una nueva lacaya que también es una Hunter.
-¿Cómo?
-Se trata de la que fue compañera de examen de Kiba. Una Elfa de Bosque que le tiene el ojo encima y está dispuesta en convertirse en tu sirviente a fin de estar cerca de él. Ya Grayfia le explico todo lo importante sobre la reencarnación y solo falta tu aprobación.
-Jeje. No podía esperar menos de Kiba-ese chico es en verdad un casanova. Atraer la atención de una Elfa no es algo que pueda conseguirse fácilmente. Sus parejas tienden a ser siempre los de su misma especie, pues solo toleran a aquellos que tenga una belleza a la par de la suya. -¿Y que tu opinas de ella?
-En lo particular prefiero a las Alto Elfa, pero ella no está mal.
-Me refería a su habilidad-comente sin poder ocultar una sonrisa perspicaz, ya que ahora sabía que Shinji no era imperturbable.
-Lo siento. No tuve la oportunidad de verle en acción, pero Kiba comento que ella fue un excelente apoyo en la prueba. Ya tú le consultaras más detalles.
-¿Y qué me dices tú? ¿También tuviste un compañero interesante?
-Muy a pesar, tengo que reconocer que si lo era. El humano con él me emparejaron tenía un Sacred Gear que podía duplicar su poder.
-Debió ser un Twice Critical. Es bastante común, pero en las manos indicadas puede cambiar la torna de una batalla en un santiamén.
-Ni que lo digas. Ese tipo duplicaba una y otra vez su poder mientras peleábamos. De no ser porque su estilo de pelea tenía muchas fallas, hubiera pensado que él era un guerrero experimentado.
-Espera. ¿Tu acabas de decir que el aumentaba su poder una y otra vez?-dije sintiéndome algo excitada por la corazonada que estaba teniendo.
-Es correcto. Según recuerdo, lo hacía más o menos cada 10 segundos.
-¡Ahhh! ¡No puedes hablar en serio!-dije confirmando mis sospechas. –Eso que viste no fue Twice Critical. Seguramente fue el Boosted Gear.
-Tiene lógica, ya que esa cosa decía Boost cada vez que se activaba. ¿Qué tiene de especial ese Sacred Gear en particular?
-¡Todo! El Boosted Gear es un Sacred Gear de clase Longinus. Un artefacto que es capaz de matar dioses-dije provocando que Shinji pusiera una cara de sorpresa. –Pasando de largo los riesgos que implicaría tener a alguien como él como nuestro enemigo, tengo que pensar en los beneficios que habría teniéndolo como nuestro aliado.
-Ya lo creo. Es solo un humano, pero tal vez alcance un nivel destacable en un par de años.
-Por eso no es conveniente esperar. ¿Sabes donde esta? Quiero reunirme con él y convérsele de que se convierta en mi sirviente.
-Ni idea. Tan pronto nos dieron los Codec con nuestras licencias, nos separamos. Una tal Yuuma le invito a una cita y el no dudo en aceptarla.
-¡Argh! ¡De ninguna manera! ¡No podemos dejar que esa arpía se lo quede!-dije con decisión, ya que no había forma en la que fuera a desperdiciar la oportunidad que se me presentaba. -¡Vamos, Shinji! ¡Tenemos que encontrar al poseedor del Boosted Gear!
-¿Tenemos?
-Por supuesto. Que este de incognito, no significa que deje de ser tu ama. Tú conoces el rostro de ese chico y por ende me ayudaras a encontrarlo.
-Urgh. Que fastidio.
-Hazlo y prometo recompensarte apropiadamente. Esta no es una oportunidad que pueda pasar por alto. No podría perdonarme si la pierda.
-Ya que. De todas formas no creo que tenga opción-dijo Shinji hincando los hombros con resignación.
-Bien. Andando-dije para entonces proceder a salir del gremio en compañía de Shinji en su disfraz femenino.
Nada mas llegamos a la entrada, nos pusimos a buscar al chico con el Boosted Gear. Según lo dicho por mi sirviente, se trataba de un joven de cabello castaño, ojos marrones y cara de idiota, una descripción que no tiene absolutamente nada de especial. Por lo visto no iba a ser fácil encontrarle, pues muchos humanos tienen esas mismas características. Ni siquiera podíamos guiarnos por la ropa, ya que según Shinji era él conjunto básico que tenían los exploradores primerizos.
Caminamos unas cuantas cuadras en esperanza de toparnos con nuestro objetivo, pero el masivo flujo de personas que transitaba por la calle provocaba que la búsqueda se hiciera más desalentadora con cada minuto que pasaba.
-No tiene caso. Aun estando en la ciudad, la interferencia mágica es muy fuerte. No puedo encontrar ningún rastro de mi compañero entre todas estas personas-comento Shinji para mi gran decepción.
-¡Que frustración! Si hubiera alcanzado verlo en el examen, lo hubiera abordado inmediatamente.
-¿Cancelamos la búsqueda?
-Primero probemos en los café y restaurantes de la zona. Tal vez le hallemos allí.
-Como guste-respondió Shinji, quien antes de disponerse a caminar saco un medallón de su bolsillo. Este brillaba con una luz roja que provoco que el pusiera una cara de incomodidad.
-¿Qué sucede?
-Es mi replica. Al parecer ha surgido una contingencia.
-¿De qué se trata?
-No lo sé. No soy consciente de lo que hace mi duplicado, pero le deje la orden de que me llamara si notaba que Grayfia mostraba una conducta extraña-dijo mi Bishop para entonces dibujar un símbolo con su dedo en el medallón. –Sera mejor que regrese con ella, pero antes voy a averiguar que sucede-dijo para que entonces se escuchara una conversación a través del medallón.
-[¿Ocurre algo malo, Grayfia-sama?]-dijo una voz que reconocí como la de Akeno.
-[Existe….. Una eventualidad en la mansión Gremory. No es nada grave, pero el Satán Lucifer ha solicitado que volvamos inmediatamente].
-[Si ese es el caso, no queda de otra. Rias tendrá que entender porque no pudimos conseguir todo lo que pidió].
-Hmmm. ¿Una eventualidad en la mansión? ¿Qué pudo haber ocurrido?-me pregunte mientras pensaba si alguien pudo haber atacado nuestro hogar.
-…. Princesa, ¿puedo preguntarle algo?-me dijo Shinji con una expresión acusatoria.
-Siéntete libre.
-¿Exactamente como hizo para que los demás no notaran su ausencia en la mansión?
-¿No es obvio? Use el mismo hechizo de duplicación que tu estas usando en este momento-dije para que entonces mi Bishop se llevara una mano al rostro con gran dramatismo.
-¿Acaso no leyó las advertencias que tenía ese hechizo?
-¿Qué advertencias?
-Las que estaban en la página siguiente.
-¿Quién pone las advertencia luego del hechizo? Si algo es peligroso, debe ponerlas con antelación.
-¡No se trataba de una advertencia de peligro, sino de una advertencia de funcionamiento! El duplicado necesita estar enlazado con el usuario del hechizo para tener un suministro constante de magia que le mantenga activo. Si bien el hechizo crea un enlace tan fuerte que incluso permite que ambas parte estén en reinos diferentes, no está diseñado para soportar la atmosfera particular que existe en Neo-Earth.
-Eso quiere decir que…..
-Tan pronto dejaste el Inframundo, tu replica se evaporo. La contingencia que hay en tu hogar seguramente es tu desaparición-dijo Shinji con tanta indelicadeza que no pude evitar caer de rodillas mientras imaginaba como mi vida había llegado a su fin.
-Esto es todo. Yo solo volverá a ver la luz del día cuando Millicas tenga nietos-dije casi sintiendo como mi alma se escapaba de mi cuerpo.
-Comprendo cómo te sientes. Yo sufrí la ira de mi abuelo cuando tuve una expedición con mis primos a Muspelheim.
-Pero tú estás aquí, lo que es signo de que sobreviviste a ella. Yo por mi parte, no creo que tenga tanta suerte.
-Es un hecho que estas en problemas, pero si apuras puedes regresar al Inframundo y hacer como si fuiste a otro lugar diferente de Neo-Earth. Eso debería minimizar un poco tu sentencia.
-Sí. Eso debo hacer. Gracias por la idea.
-No hay de qué.
-Ahora solo me queda apurarme, llegar al portal antes de Grayfia y tal vez rezar para que pueda pasar los controles sin incidencias.
-Veré si puedo distraerla un poco, pero no prometo nada.
-Cualquier cosa se agradece. Yo debo regresar al Inframundo a como dé lugar-dije para entonces escuchar el tono de mi teléfono.
Temiendo que fuera mi madre, tome el artefacto con la única intención de rechazar la llamada. No obstante, era Sona quien se comunicaba conmigo. No era el momento más indicado para responder, pero de todas formas lo hice esperando que tal vez ella me pudiera dar una sugerencia útil.
-¿Hola?-dije con timidez, debido a que seguramente recibiría un regaño de Sona.
-Rias…. ¿Eres…tú?-respondió mi amiga de forma entre cortada, ya que la señal se sentía horrible.
Naturalmente no se podía esperar que la comunicación entre el Inframundo y Neo-Earth fuera perfecta debido a la Niebla, pero en una ciudad con presencia demoniaca como Neo-Tokio, esperaba que la señal fuera un poco más clara.
-Es correcto. ¿Qué sucede?
-Escu…..atentamen…. Tienes que….del Inframun….
-¿Qué?
-Estas en peli…. Mis herma…..han perdi…..la….cabeza. Temo….que….lo mismo... paso con…..el tu…...
-No entiendo lo que dices. Repítelo.
-¡Sal del Inframundo! Tú vida depende de ello-dijo Sona antes que la llamada se cayera.
-Ok. Eso no sonó muy bien-comento Shinji.
-¡Por supuesto que no lo hizo!-dije apresurándome a llamar de nuevo a Sona. Ella se escuchaba muy asustada y me preocupaba su seguridad. Afortunadamente la llamada cayó en el acto y fui capaz de hablar con ella de nuevo. –Alo. Sona, ¿dime que es lo que ocurre?
-¿Lady Gremory?-me respondió una voz masculina, la cual asocie con el hermano mayor de Sona. Mateus Sitri.
-Así es. ¿Esta Sona allí?
-Es correcto.
-Por favor pásamela.
-Lo lamento, en este momento no puede contestarle. Tienes otros asuntos que atender.
-Es urgente.
-Ahora mismo lo único urgente es su localización, Lady Gremory. ¿Podría hacerme el favor de decirme donde esta? Su hermano quiere discutir unas cosas muy importantes con usted.
Esas cosas muy importantes me dieron una muy mala espina, mas no pude decirle nada a Mateus debido a que Shinji me quito el celular y lo lanzo al suelo, donde lo destruyo con un violento pisotón.
-Siento la rudeza, pero tengo entendido que pueden localizarla a través de este aparato-dijo Bishop, con la expresión de seriedad que ameritaba el momento.
-Urgh. Esto no está bien. Quiero regresar al Inframundo, pero dudo que la llamada de Sona no fuera por algo. Ella puede notar cosas que otros Demonios más longevos no pueden.
-¿Qué sugieres?
-Es una locura, pero creo que voy a hacerle caso. Para mi gran fortuna ya estoy fuera del Inframundo y debo velar porque siga así hasta que sepa que es lo que ocurre.
-Ese caso deberíamos apurarnos en conseguir un transporte fuera de la ciudad, antes de que Grayfia se entere que anda con un duplicado mágico mío.
-Ni hablar. Sería una locura que me hiciera prófuga del Inframundo únicamente con tu apoyo. Debemos ir a por los demás y llevarlos con nosotros.
-No me tomare eso como un insulto, porque en verdad no quisiera ser el único lacayo que este a tu disposición. Sin embargo, te recuerdo que hay una enorme complicación llamada Grayfia Lucifuge que seguramente te atrapara en cuanto te vea.
-Por eso no puedo dejar que lo haga. Grayfia es extremadamente fuerte y puede despacharnos sin muchos problemas, así que no nos queda de otra más que aplicar una estrategia de golpea y corre.
-Es lo más lógico.
-Soy experto en eso.
-Lo sé, pero tengo pensado algo un poco menos ortodoxo.
-o-
Ahora mismo estoy en la cornisa de un edificio y estoy a punto de iniciar lo que cualquiera consideraría como la idiotez más grande del mundo, ya que voy a convocar la furia de la Reina más fuerte del Inframundo. Aun cuando solo estoy de observadora, Grayfia estoy segura matara cuando se entere que idee este ataque en su contra.
-Muy bien, Shinji. El objetivo esta acercándose a la posición limite. Debemos darle ahora o estará muy cerca del edificio del portal y nos arriesgaremos a que aparezcan esfuerzos.
-Entendido. Ya conseguí el ariete, pero tengo que hacer una pequeña observación.
-¿Qué?
-No sé cómo conducir esta cosa.
-¿¡Cómo!?
-Puedo viajar en las sombras y volar. Aprender de equitación, manejo de carretas u otros vehículos, es la menor de mis prioridades.
-¡Solo imagina que estás jugando un videojuego muy realista! Céntrate en Grayfia y carga contra ella.
-Bien, pero no cuentes con que haga un trabajo perfecto. Tampoco sé que es un videojuego.
Con eso dicho, no pude hacer otra cosa más que cruzar los dedos. Volví a ponerme unos binoculares que "conseguimos" por ahí y me centre en el grupo que era encabezado por la esposa de mi hermano. Aunque van con prisas, su viaje es a pie, ya que mis súbditos están cargados con compras. Por lo visto Grayfia está tratando de guardar apariencias y por eso no les ha alertado de mi estado. En verdad espero que atiendan al llamado que les hare a través de Shinji.
El sonido de múltiples cristales rompiéndose hace que entienda que él está cerca. Veo en otra dirección y observo como un camión volador transitaba desbocadamente, chocando contra los ventanales de los edificios que estaban en los costados de la calle.
Usar ese vehículo en verdad parecía una buena idea en mi cabeza, pero reconozco que fui tonta al suponer que todo el mundo podía conducirlos a la perfección. Aun así, Shinji logro tomarle el hilo a tiempo y condujo el vehículo hacia Grayfia, en una espectacular empicada.
Aunque el desastre bien pudo haberla alertado, lo que tuviera Grayfia en la cabeza fue lo suficientemente importante como para que ella no notara el bólido de metal que iba en su dirección. Kiba quien fue el único en reaccionar, hizo lo más sensato para alguien de mi Nobleza y se encargo de jalar a sus compañeras fuera del peligro.
El sonido del accidente fue abrumador y le siguieron los gritos de pánico de las personas que fueron inmiscuidos. El plan conllevaba algunas bajas civiles, pero ni yo ni Shinji nos detuvimos por ello.
Mi Bishop se las arreglo para saltar del vehículo antes de que este se estrellara y por consiguiente logro reunirse con sus compañeros rápidamente. Estos se pusieron alerta por su presencia, ya que en ese momento el llevaba el disfraz de un hombre de mediana edad, pero el hablo con ellos y estos se calmaron.
Le dije a Shinji que debía llamar a Yuuto y Koneko por sus antiguos nombres, Isaiah y Shirone, para que ellos entendieran que era yo quien lo había enviado. Una vez que todos, incluida Akeno y la Elfa de la que me hablaron, confirmaron que yo quien les ordenaba, ellos recibieron hechizos de disfraz de parte de Shinji y lo siguieron al punto de encuentro que habíamos acordado.
El único que quedo en el lugar fue la réplica mágica de mi Bishop, quien espero hasta que los demás desaparecieran de la escena, para entonces moverse en la dirección contraria a ellos. Fue ese momento cuando pude constatar que estábamos siendo vigilados por un monstruo.
De los escombros ardientes del accidente, Grayfia salió completamente ilesa. Aunque sus ropas tenían algunas rasgaduras y quemaduras, ella no mostraba ningún tipo de herida. Ella entonces en todas direcciones para constatar lo que había ocurrido y luego vio en la misma dirección en la que había ido la réplica de Shinji. Acto seguido se lanzo en su búsqueda.
Ya en ese punto, no había razones para que siguiera estresándome demás. Tenía que bajar a la calle y reunirme cuanto antes con mis sirvientes, pues solo era cuestión de tiempo para que mi hermano mandara tropas a la ciudad para buscarme.
-o-
-Uff. Por fin. Estamos a salvo-dije con alivio, deshaciendo el disfraz mágico que llevaba. No consume mucha energía, pero lo he cargado por horas y ya estaba empezando a pasarme factura.
Ahora mismo, mi sequito y yo nos encontrábamos en un aerobús con dirección a un pueblo llamado Kuoh. Como tal esa localidad no tenía nada reseñable, pero estaba cerca de algo que sería de importancia para nuestro próximo movimiento.
-Cielos, Rias. Si tu intención era estremecernos, créeme que los has conseguido-dijo Akeno, que como los demás, también se vio desprovista del disfraz que le había dado Shinji.
-Lo lamento. Una situación surgió de repente y tuve que actuar casi espontáneamente.
-¿De qué se trata? Para que hayas atentando contra Grayfia y nos hayas pedido que escapáramos de su guardia tiene que ser algo realmente grave.
-Hasta donde tengo entendido, lo es. Sona me llamo advirtiéndome que debía abandonar el Inframundo lo más pronto posible, ya que me encontraba en riesgo. Quería preguntarle detalles, pero Mateus intervino y no me dejo comunicarme de nuevo con ella. Por ello tengo el presentimiento de que Sona está en problemas.
-¿Eso crees? Si esta con su hermano, ella no debería estar en ningún peligro.
-Eso es lo que me inquieta. Aunque no le pude entender bien, creo que ella sugirió que el peligro al que temía son sus hermanos.
-¿Entonces asumes que Sirzchs planea algo contigo?
-Sería ridículo. Sé que el todavía me trata como una niña, pero él tiene a Grayfia y a Millicas.
-¿Entonces porque el escape?
-Sona no me hubiera llamado de esa forma por un ataque de paranoia. Creo que su advertencia es legítima y por eso decidí que debíamos salir de la ciudad lo más pronto posible.
-Sobre eso. ¿Cómo es que le hizo para encontrarnos tan rápido?-pregunto Yuuto.
-Shinji me ayudo. Me había topado con él con anterioridad y se encargo de ejecutar la distracción que nos permitió escapar.
-¿Entonces usted ya estaba en la ciudad cuando recibió la notificación?
-Si-dije con algo de vergüenza. –Yo decidí ir por mi cuenta a Neo-Tokyo para verlos en los exámenes y por mera casualidad la llamada de Sona me tomo en un buen lugar. Por eso es que pude responder tan rápidamente a la emergencia.
-Eso sí que es afortunado. Hubiera sido horrible si toda esta contingencia nos hubiera atrapado en el Inframundo-dijo Akeno.
-Ni que lo digas-dije pasando a ver a las personas que se mantenían al margen de la conversación.
Con Shinji no tenía nada que hablar, ya que él estaba al tanto de todo y ese momento el estaba ocupado manteniendo un velo de ocultamiento sobre nosotros, para evitar que los demás pasajeros oyeran nuestra conversación y nos reconocieran. Koneko guardaba su tradicional silencio, pero se le notaba algo molesta. Seguramente se debía a que tuve que decirle a Shinji su antiguo nombre para que ella supiera que yo estaba dándoles órdenes a través de él. Solo restaba la joven Elfa que nos había seguido a pesar de todos los últimos percances.
Tal y como había dicho Shinji, era una Elfa de Bosque. Tenía unas largas y puntiagudas orejas que lo probaban. También poseía la complexión alta y delgada propia de esa raza, así como su semblante regio y brillante conferido por su cabello dorado. Solo había una característica fuera de lugar en ella y esa eran sus enormes pechos. Estaban prácticamente en el mismo nivel de los de Akeno, lo que es altamente irregular debido a que los Elfos tienden a ser considerados como la encarnación de la modestia. No es que me sienta celosa, pero no puedo negar que ella me sorprende. Voy a ver que puedo aprender de ella para decidir si en verdad la voy a recibir en mi sequito.
-Primero que nada, tengo que disculparme por inmiscuirte en todo este tumulto. Mi nombre es Rias Gremory y como ya debes saber, soy la Demonio que tiene a su servicio a tu compañero de prueba. Yuuto Kiba-dije mostrando todos los modales pertinentes.
-Un placer conocerle, lady Gremory. No tiene porque disculparse. Como Hunter recién certificada, tengo que presente que los problemas siempre están a la vuelta de la esquina. Yo sabía en lo que metía cuando seguí a sus compañeros y no guardo ningún resentimiento hacia usted-dijo la Elfa.
-Me alegra escucharlo. Ahora si no te importa, me gustaría saber más de ti.
-Por supuesto. Mi nombre es Shera L. Greenwood y como ya habrá notado, soy una Elfa de Bosque. Me hice Hunter porque quería ver el mundo más allá de mi bosque y actualmente estoy aquí porque me llamo la atención la idea de convertirme en su sirviente por una cierta persona-dijo mostrando cierta vergüenza.
-Estoy al tanto de la razones de ello, así que no es necesario que expliques mas-dije sin poder ocultar una pequeña risa. -Me han dicho que tus habilidades son muy buenas, así que no tengo problemas en convertirte en unos de mis Pawn. Por tu raza tengo que suponer que tu agilidad y habilidad mágica son muy buenas, así que creo que lo mejor es hacerte una Demonio Reencarnado con habilidades maleables para la situación.
-No podría estar más de acuerdo.
-¿Imagino que ya sabes que el proceso es permanente? No hay vuelta atrás. Tal vez tengas problemas con los tuyos por tu decisión.
-Lo tengo presente, pero no me importa. Ya he roto muchas costumbres al embarcarme fuera de mi hogar, así que no tema porque me arrepienta de mi decisión.
-Me encanta ese tipo de determinación-dije para entonces tomar de mi bolsillo un par de piezas Pawn para proceder con el ritual de reencarnación.
Me alegro haber traído mis Evil Pieces para el caso de que encontrara a una persona de mi interés. Lástima que eso me recuerde que falta un miembro muy importante de mi grupo.
-¿Entonces qué haremos ahora, Rias? Yuuto, Koneko y Shinji se han vuelto Hunters, pero nuestro presupuesto y recursos son limitados-pregunto Akeno. -Hay un limitado número de ciudades en los que podemos movernos, ya que seremos buscados por toda tu familia.
-Lo sé, pero de momento quiero que nos centremos en algo más importante. Tenemos que recuperar a nuestro compañero faltante.
-¿Hablas de…..?
-Sí. Hay que buscar a Gasper.
-¿Gasper? ¿Quién es ese?-pregunto Shinji.
-Veras, Shinji. La verdad es que tú no eres mi único Bishop. Yo previamente ya había establecido un contrato con otro.
-¿Y yo no sabía eso por…..?
-Para empezar no es como si tu pusiera algo de interés en tus otros compañeros. Segundo, Gasper es bastante tímido y no ha querido presentarse contigo-dije mostrando cierto pesar. –Yo quería obligarle, pero no podía debido a que no se me está permitido sacarlo de la cámara de sellado en la que se encuentra.
-Gasper es un Dhampir con un Sacred Gear muy poderoso. Aunque Sirzchs se lo encomendó a Rias, el poder que él tiene no es algo que ella pueda manejar todavía-explico Akeno.
-¿Tan grande es?-pregunto de nuevo Shinji.
-Puede detener el tiempo en la dirección que el mire. Pocos Demonios pueden sobreponerse a tal habilidad y yo no estoy incluida-dije.
-¿Entonces porque le quieres?
-A parte de que es parte de mi grupo, no puedo abandonar un recurso así con la situación en la que estamos.
-Ciertamente algo de poder extra nos vendría de maravilla.
-Por eso es que vamos hacia Kuoh. Cerca de allí hay portal salvaje al Inframundo que da al territorio Bael. Una vez allí, no es tan complicado llegar al territorio Gremory.
-¿En serio cree prudente que regresemos al Inframundo?-comento Yuuto. –No quiero que abandonemos a Gasper, pero ir por el sería un suicidio.
-Lo sé, pero realmente no quiero que lo dejemos.
-¿Entonces que sugiere? ¿No escabulliremos con disfraces como los que usamos para escapar?
-No. Rescatar a Gasper requerirá de algo más que disfraces. No solo se requería pasar a través de un considerable trecho del "territorio salvaje", sino que también habrá que pasar a través de toda la seguridad que deben haber establecido en el Inframundo-explique. –Entre menos actúen en la operación, menor es el riesgo de que les descubran, así que considero que esta misión es únicamente adecuada para uno de ustedes-dije viendo a Shinji.
-No. Absoluta y rotundamente no-se negó mi Bishop instantáneamente. –Ya bastante tuve con tu idea de hacerme parte del proyectil que les mandaste a Grayfia. No hay forma en la que me convenzas de ir por alguien, que ni siquiera tuvo el valor de darme la cara.
Fin de capitulo. Escribir la parte de Rias es un poco complicado, pero cuando la inspiración llega, todo fluye agradablemente. Espero que su protagonismo en la historia este bien retratado.
Ahora me pondre a trabajar en un capitulo de The Lustful Demigod, a ver si me sale antes que termine el año. Hasta entonces.
