Hey, he vuelto... Este capítulo es algo...raro, ya me diréis que os pareció.
IMPORTANTE:Con respecto a la petición de 3 de vosotros de que reescriba Glee desde el principio. Me alegra que penséis que soy capaz de reescribir toda la serie y hacerlo mejor (como vosotros habéis dicho, yo no creo ser capaz) pero no estoy segura de si ese fic tendría éxito. Ahora mismo estaba pensando en ponerme a escribir sobre Faking it o PLL y de paso acabar "como conocí a vuestra madre" que está completamente escrito pero lo sigo revisando una vez tras otra. En cualquier caso decirme por PM o en review si esa idea de que reescriba glee os interesa o no.
bueno lo dicho, espero que os guste y nos vemos mañana cuando vuelva a actualizar.
capítulo 3
Quinn POV.
-Hey soy puck-dijo con una sonrisa coqueta-Estoy buscando a Quinn, está en casa?
-Soy yo-dije cortante.
-Vaya, mi hermano no me dijo que fueses tan guapa. He venido a recogerte.
-Jake me dijo que vendrías por la tarde.
-Si bueno, antes tienes que firmar unos papeles de confidencialidad y todo ese rollo, por eso he venido a buscarte antes de Tiempo.
-Está bien, dame 10 minutos para cambiarme y nos vamos.
-Perfecto.
Puck POV
Mi hermanito es un carbón, ya me podía haber dicho que su amiga era súper caliente. Seguro que el quiere algo con ella y por eso no me lo ha dicho.
-Aleja esos pensamientos de tu mini cerebro Puck-dijo Hummel.
Hacia años que no veía a Kurt y a Mercedes, desde que el Glee club fue cerrado para siempre. Todo lo que había sabido de ellos había sido por intermediación de Rachel y Tina, que son las expertas en cotilleos y gracias a ese gran invento llamado Facebook.
-Vaya recibimiento le dais a vuestro amigo- dije abriendo los brazos y sonriéndole a Mercedes, que enseguida captó mis intenciones y vino a abrazarme.
-Tito Kurt-dijo una voz muy dulce.
Mi mirada fue a parar directamente hacia el lugar donde se originaba esa voz. En el sofá había una niña preciosa de algo menos de 4 años. Rubia con el pelo largo y liso, la cara ovalada , ojos azul claro, espesas pestañas,hoyuelos en las mejillas, nariz pequeña y redondeada y unos labios rosados y diminutos, como toda ella.
Al verla se me encogió el corazón, tendría prácticamente la misma edad que mi hija Alex, si aquella noche no hubiese discutido con Santana y la hubiese empujado. Si no lo hubiese hecho, ahora mismo tendríamos una pequeña morena de pelo oscuro y rizado, ojos castaños y seguramente con la misma lengua afilada que su madre.
Pero el pasado es algo que no puedes cambiar, por mucho que lo desees. Mercedes enseguida notó lo que me pasaba por la cabeza y me abrazó más fuerte. De todo el glee club, aparte de Santana y yo, fue la única que supo, que Alex existió y lo mucho que ambos la queríamos.
-Tienes que ser fuerte-me susurró
Desde aquel día cuando cometí el mayor error de mi vida, me prometí ser diferente, dejar de pensar sólo en mi, hacer algo de provecho con mi vida y cuidar de Santana. A decir verdad creo que lo único de provecho que he hecho en estos años, ha sido cuidar de ella.
El perder a Alex le afectó mucho más de los que ella ha querido reconocer y yo admitir. Perderla le hizo ver cosas que se había estado negando a sí misma y luego cuando perdió a Brittany, pensé lo peor. Recuerdo pasarme los días siendo su sombra e incluso dormir con ella para asegurarme de que no hacia ninguna tontería.
-Tito Kurt hoy podemos ir al parque.
-Claro pequeña, pero antes vamos a esperar a que mamá se vaya a trabajar y nos despedimos de ella vale?
La pequeña le sonrió y asintió levemente.
-Mercedes cuida de ella mientras Puck y Yo tenemos una charla.
Él me indicó que le siguiese, cruzamos el apartamento y llegamos a una pequeña terraza.
-Tu dirás.
-No te acerques más de lo necesario a Quinn-dijo seriamente.
-Eres peor que mi hermano-me quejé.
-Te conozco Puckerman. Ella tiene una hija y si no estas dispuesto a tener una familia, no jodas.
-Hace años habría tenido una familia y lo estropeé-murmuré
-¿Has dicho algo?
-Descuida, no me meto con mamás por muy buenas que estén.
-Mejor.
Quinn Pov
Me vestí de manera sencilla. Camiseta de Nirvana, vaqueros, botas militares y chaqueta de cuero negra.
-Estoy lista-dije al volver al salón, pero allí sólo estaba Mercedes y Beth- ¿Y el hermano de Jake y Kurt donde están?
-Le está dando el discurso de "Si le haces daño a mi hermana te moleré el culo a patadas"
Enseguida aparecieron ambos con una sonrisa en el rostro y me despedí de mis amigos antes de irme con Noah, que así se llamaba.
Luego de dos horas de leer y releer el contrato de confidencialidad y renegociar un par de puntos de mi contrato, finalmente firmé aquel documento que me llevaría a vivir una vida mejor o al menos eso era lo que esperaba.
-En algo menos de media hora ella estará aquí.
-¿Aún no me has dicho para quien voy a trabajar?
Entonces la morena que había visto un par de noches antes en mi trabajo hizo su aparición estelar. En el coyote la reconocí como Santana López, la nueva estrella de Hollywood, pero jamás, en toda mi vida me habría imaginado que yo fuese trabajar para ella o que ella fuese la Santana de la que escasamente había oído hablar.
-Quien dice menos de media hora dice un minuto-dijo él sonriendo
Mi memoria no le hacia justicia, era realmente hermosa. Melena negra, larga y ondulada, tez color canela, ojos oscuros enmarcados por unas espesas pestañas y una cejas perfectamente delineadas, unos labios carnosos, una sonrisa que junto a esos hoyuelos, la hacia ver más adorable y un cuerpo escultural. Tanta belleza junta volvió a resurgir las llamas de mis antiguos complejos.
-Quinn, esta es Santana López, la actriz que estará a tu cargo.
-Lo dices como si necesitase una niñera-dijo ella ladeando la boca, formando sé en su rostro una adorable mueca de molestia, al menos a mi me parecía adorable.
-Si lo digo, por algo será-dijo él saliendo de la habitación y dejándonos a solas.
Mis ojos recorrieron toda la estancia. Era una despacho grande, con los muebles justos. Tenía un enorme escritorio que daba la espalda a una enorme ventanal, unos cuantos sofás rodeando una pequeña mesa y frente al escritorio un par de sillas, donde yo estaba sentada. Ella rodeó el escritorio y se sentó en el enorme sillón que había al otro lado.
-Perdona los modales de Noah, suele ponerse tonto cuando ve a una chica hermosa.
yo sonreí, hacia tiempo que sólo Kurt y Mercedes me decían así y que ella me considerase hermosa, hizo que me sonrojase levemente.
-Perdona ¿Nos hemos visto antes?
Yo me apresuré a negarlo, si bien ella sabía que yo era stripper, no tenía que saber donde trabajaba y mucho menos que era la segunda vez que nos veíamos.
-¿Quinn, no?- yo asentí- ¿Te puedo llamar Q? No me gustan las formalidades y no suelo llamar a la gente por su nombre, a no ser que sea estrictamente necesario.
-Sólo si puedo llamarte San-dije sin pensar.
Ella sonrió dulcemente y asintió.
-Bueno, se que Puck te ha impuesto unos horarios, es muy maniático con esas cosas, pero creo que es mejor que nos pongamos de acuerdo tu y yo.
-Me parece bien.
-Había pensado en martes y jueves de 17:00 a 20:00 luego el sábado de 9 a 12. ¿Te parece bien?
-Noah me había dicho que al menos serían 4 días a la semana y tendría el domingo libre.
-Bueno, si tu no le dices que te doy el sábado por la tarde libre, yo tampoco lo haré-dijo guiñándome el ojo.
-¿y no se enfadará contigo?
-Seguramente, pero los sábados por la tarde seguro que prefieres estar con tu hija a estar conmigo.
-Oh vaya...-dije bajando la cabeza, por un segundo había pensado en que quizás al trabajar juntas se fijaría en mi, que tonta he sido.
-¿Tienes canguro?
-¿Perdona?
-¿Que si tienes canguro para tu hija? Lo digo porque mi sobrina la podría cuidar mientras tu me mueles el trasero.
-No hace falta, Kurt no trabaja hasta las 9 y seguro se puede quedar con ella.
-Perfecto, entonces ¿tenemos un trato, no?
-Eso parece-digo sonriéndole.
-En ese caso acompáñame, te voy a mostrar las instalaciones.
Salimos del despacho, atravesamos el pasillo y nos montamos en el ascensor. Ella metió una llave en el panel de mandos y subimos al último piso. Las puertas del ascensor se abrieron y frente a nosotras había una enorme sala. Tenía el suelo de parquet y no había paredes, todo era cristalera.
-¡Es muy luminoso!-exclame
-Lo es.
-¿Pero no es un poco peligroso? Digo, me han obligado a firmar un contrato de comfidencialidad, pero cualquiera que esté en los edificios de alrededor, con el objetivo correcto podría sacarte fotos.
-Los cristales están recubiertos. Tu desde aquí puedes ver todo, pero desde fuera sólo ven una bonita cristalera azul.
-Entiendo, lo tenéis todo pensado.
-Es por tu bien, no te gustaría que los paparazzis no te dejasen ni comer tranquila.
Yo me quedé mirándola, tenía un porte único, nunca había visto una mujer que desprendiese una sensualidad igual, estando simplemente parada en el sitio. Definitivamente algo malo estaba pasando conmigo. No es que no me guste poder admirar su belleza, si no que era demasiado obvio mi atracción por ella.
Si no tuviese suficiente con una vida patas arriba, ahora se me daba por complicarme más la vida. Definitivamente algo no marcha bien conmigo.
-Bueno, visto donde vamos a trabajar-dijo con una sonrisa- te invito a comer.
Santana Pov
Cuando la vi en el despacho de Puck, casi se desintegran las bragas. ¿De dónde ha salido esa diosa?
¿No se como lo hace, pero cada tía con la que se acuesta es más guapa que la anterior?
Pero esta tiene algo especial, la forma de moverse, su sonrisa y sobretodo sus ojos entre verdes y castaños me recordaban a esa misteriosa chica de la despedida de mi hermano, cuyo nombre ahora mismo no logro recordar. ¿Pero qué posibilidad hay de que sean la misma?
Al parecer muy pocas, pues en cuanto le pregunté sí nos conocíamos, lo negó. Debe ser que me he obsesionado con esa bailarina ¡Incluso he soñado con ella! Y no la clase de sueños que una señorita tiene.
Pasar tanto tiempo con Puckerman me afecta. Yo antes no estaba tan salida, al menos eso creo. Al final va a resultar que Berry-Chang eran una buena influencia para mi o puede ser que sea verdad eso del "efecto LA" ya sabes, una vez llegas a la ciudad, si había algo mínimamente puro, desaparece.
Subimos a la sala donde ensayaremos y mientras ella la revisa, yo no puedo separar mis ojos de su cuerpo, es demasiado hermosa, tanto que duele, pero esa clase de dolor que crea adicción, algo que me va a traer problemas. Muchos problemas, ya que para empezar, trabaja para mi y las relaciones en el trabajo están prohibidas. Es la regla de oro de Puck, puedo saltarme todas las demás, pero esa no y por primera vez me va a costar cumplirla.
Por otro lado, de lo poco que se de ella es que tiene una hija y esa es mi regla de oro "No jodas con mamás" pero creo que por ella me la saltaría... No se ni lo que estoy diciendo, hace nada se ha muerto Britt y yo estoy pensando en sustituirla por alguien a quién no conozco.
Bueno, lo cierto es que desde la muerte de Britt han pasado casi 4 años y hasta ahora no me había planteado tener a otra mujer en mi vida, aunque no se sí realmente estoy pensando en algo más que en sexo.
Por un momento nuestras miradas se cruzan y juraría que saltaron chispas, así que por una vez tengo miedo de que se cumpla una de las profecías de mi hermano - "No puedes ser una playgirl toda la vida, un día llegara alguien que te quite la respiración y acabarás haciendo todo aquello que pensabas que nunca llegarías a plantearte"
-Bueno, visto donde vamos a trabajar-dije con una sonrisa- te invito a comer.
No sé ni porque lo he dicho, nunca como con ninguna de las personas que trabajan para mi, a excepción de Puck y Mike cuando me da clases de baile.
Ella se giró, me sonrió de vuelta y una voz en mi cabeza dijo -Estas realmente Jodida Santana. Al parecer si ha nacido quién sea capaz de domarte.
