Capitulo 4: La búsqueda del pelirosa y la desesperación de la Princesa del Oeste
Al llegar la mañana…
-Yuujirou! – las Princesas se despertaron sobresaltadas, alguien gritaba del otro lado de la puerta, una voz conocida…
-Yuujirou!, ¿estás ahí?, ya despierta!, Tooru no está en su habitación ni tampoco Yataka-kun – la voz familiar pertenecía a Akira Sakamoto, su amigo
-Yuujirou, si no abres tendré que hacerlo yo! – exclamaba Akira ya entrando en la desesperación.
Cuando Akira Sakamoto pronunció esas palabras las dos Princesas se pararon de golpe y corrieron hacia la puerta, pues no querían que Akira los viera en la posición en la que habían quedado dormidos anoche, pues, después de todo, ese era su secreto y lo defenderían mientras pudieran.
Yuujirou abrió la puerta alarmado
-COMO QUE MIKOTO NO ESTA?! – casi gritó el pelinaranja
-Yuujirou! Qué suerte, al menos tú estás bien, ¿sabes dónde pueden estar Yutaka-kun y Toor… -
-Akira, que pasó con Mikoto, como que no está?! – lo interrumpió Tooru
-AHH!, Tooru, ¿qué hacen los dos aquí? Y … ¿por qué tienes el delineador corrido con lagrimas? ¿te sientes bien? – preguntó Akira ahora preocupadísimo por su amigo
-Emmm … - empezó Tooru bajo la alarmadísima mirada del pelinaranja – es que … anoche … -
-anoche le pedí a Tooru que me ayudara a buscar mi uniforme y mientras lo buscábamos nos quedamos dormidos – se excusó por los dos Yuujirou
-Exacto, por eso aún estamos vestidos de Princesas – reforzó el peliazul
-Está bien, pero… ¿por qué tienes el delineador corrido en lágrimas Tooru?, por favor, dime si algo anda mal, sabes que puedes confiar en mi… - inquirió Akira
Ninguna de las dos Princesas se había dado cuenta de cómo se había corrido el delineador de los ojos de Tooru por culpa de las lagrimas derramadas anoche y tampoco se habían percatado de que esto los delataba.
-Es que… me … tropecé anoche buscando el libro de Yuujirou – explicó Tooru tan mal mentiroso como siempre
-¿No buscaban el uniforme de Yuujirou? – preguntó Akira mirándolos con desconfianza, pues, los había pillado en falso
-Bueno si, es que, también buscábamos un libro – dijo Yuujirou tratando de sostener su excusa entre las miradas nerviosas que le lanzaba Tooru –Bueno, pero eso no importa, que pasó con Mikoto!? – dijo la Princesa del Oeste un poco por preocupación y otro poco para cambiar de tema
-No sé, no logramos encontrar a Yutaka-kun, tuvimos que entrar a su habitación con la copia de la llave porque no respondía a nuestros llamados pero cuando finalmente entramos, el cuarto estaba vacío, ¿ustedes saben dónde puede estar?, ¿alguna idea? – preguntó muy preocupado Akira –me desesperé cuando ninguno de ustedes contestaba porque pensé que algo grave había pasado, ahora estoy más tranquilo porque pude dar con ustedes pero … Yutaka-kun sigue sin aparecer –
-¿Dónde buscaron hasta ahora?, ¿hace cuanto se dieron cuenta de esto?, ¿Dónde, a qué hora y haciendo qué lo viste por última vez? – preguntaba desesperado Yuujirou
-Los últimos que lo vieron fueron ustedes, ¿no es así? Cuando volvían del gran salón, esa fue la última vez que alguien lo vio –
Yuujirou se volvió inmediatamente hacia Tooru con la mirada aterrada
-¿Crees que sea mi culpa? – preguntó muy afligido el pelinaranja a su amigo
-No lo sé, anoche enserio se sintió mal,… , de todas formas, hay que empezar a buscarlo, si tú fueras Mikoto donde te esconderías, a donde irías si quisieras estar solo o estuvieras apenado? –
-Ayyy Tooru, todo esto es mi culpa, no debí haberle dicho esas cosas, siempre me paso con él… en todo caso tendría que haberlo obligado a que aba la puerta y haberme disculpado con él – se lamentó Yuujirou con verdadero arrepentimiento
-Tranquilo, seguro lo encontraremos sano y salvo y entonces le pedirás disculpas, aunque, siempre lo haces, tendría que saber que es en broma – dijo Tooru extrañado
-Creo que lo sabe pero aun así no puede evitar sentirse identificado con algunas cosas y eso es lo que lo entristece, porque se lo toma todo muy enserio –
-Yuujirou… -
-No sabía que lo entendías tan bien… - dijo Tooru un poco sorprendido por el tacto que realmente podía llegar a tener hacia Mikoto, ese tacto que negaba tener hacia el pelirosa
-Chicos, ¿ustedes se pelearon con Yutaka-kun? – preguntó Akira para entender mejor la situación y tratar de llegar a alguna conclusión de adonde podría haber ido Mikoto y porque
-No, solo que Yuujirou le hizo otra de sus bromas y esta vez la tomo mal porque se fue bastante deprimido a dormir y ni siquiera se defendió, y eso es muy raro en él … - le explico Tooru al peliverde para que entendiera de que estaban hablando –Por eso Yuujirou se siente culpable … -
-Tranquilo Yuujirou, seguro que Mikoto sabe que o haces en broma, además, lo encontraremos pronto – aseguro Akira tratando de calmar la culpa del chico
-Vamos a buscarlo – fue lo único que pudo decir Yuujirou
Estuvieron toda la tarde buscándolo desde la gran terraza de la academia hasta el hall de entrada, los integrantes del Consejo estudiantil junto con Arisada kaichou se pusieron a buscarlo por los alrededores de la academia, por orden de Arisada no se difundió que faltaba una Princesa para no perturbar a los clubes, ese dia los tesoros del Fujimori no pudieron participar de las actividades de aquellos.
Ya estaba cayendo la noche y el cielo estaba nublado, decían que pronto iba a llover y Yuujirou empezó a caer en la desesperación
-Tooru, ¿aun no lo encontraron?, se está haciendo de noche y no sabemos donde esta!, no puede dormir a la intemperie, no lo habrán secuestrado ¿no?, ¿tú qué crees?, ¿estará bien? – preguntaba a su amigo totalmente fuera de sí Yuujirou mientras buscaba en lugares ridículos donde de ninguna manera podía estar Mikoto como por ejemplo debajo de los almohadones del sillón de su habitación o entre las cortinas –
En ese momento Tooru intervino
-Yuujirou! – llamó su amigo mientras lo agarraba de los hombros para que deje de revolver almohadones
-Tranquilo, salgamos nosotros dos a buscarlo, de seguro lo encontraremos, después de todo, nosotros conocemos mejor a Mikoto que todos los demás – sugirió el peliazul
-Está bien, vamos – dijo todavía muy inquieta la Princesa del Oeste
-Está bien, pero por favor tranquilízate – le rogo Tooru al pelinaranja
-¿COMO QUIERES QUE ME TRANQUILICE CUANDO UNO DE NUESTROS MEJORES AMIGOS ESTA DESAPARECIDO POR MI CULPA!? – gritaba totalmente fuera de sí y echándose a llorar mientras se desmoronaba hasta llegar al piso
-Yuujirou no es tu culpa, te entiendo pero siempre le aclaras a Mikoto que es broma, él lo sabe de sobra – trató de tranquilizarlo Tooru mientras secaba las lagrimas del rostro de su mejor amigo y amor secreto y lo levantaba suavemente del suelo entre sus brazos
-Llorar no me servirá de nada, si algo le pasa a Mikoto no podré vivir en paz así que vayamos a buscarlo en este mismo instante – dijo Yuujirou tratando de detener las lagrimas que brotaban como cataratas de sus ojos sin mucho éxito –bájame Tooru, no soy una donce… - el pelinaranja no tuvo tiempo de terminar la oración cuando Tooru selló sus labios con los de la Princesa del Oeste ahora en brazos de su amado peliazul.
Esta vez el beso fue muy intenso y más largo que el anterior. Al sentir aquellos cálidos y húmedos labios que le hacían olvidar el mundo Yuujirou sintió la necesidad de tener más, tenia sed de aquellos hermoso y suaves labios que acariciaban sutil y delicadamente los suyos así que envolvió el cuello de su Tooru con sus brazos besándolo con más intensidad hasta terminar entrelazando sus lenguas apasionadamente hasta que escucharon unos ruidos que les parecieron pasos, aunque muy suaves y se detuvieron.
Tooru se inclinó y le susurró al oído a su amor de cabellos naranjas para que solo él pudiera escuchar sus palabras
-Eres tan hermoso – esas palabras mágicas hicieron que Yuujirou se sonrojara un poco y dijera:
-Vamos a buscar a Mikoto -
