un agrado escribir esta introducción... A LEER.

... no, realmente quiero partir dando las gracias por seguir esta historia, porque la comentan y eso es la cosa (o wea, como se le dice a "cosa" en mi pais) que nos hace mas feliz en el mundo... (lo anterior fue una gran exageración) bueno, quiero continuar pidiendo que no olviden que este capitulo ordena gran parte de la trama, nos da una pauta de lo que se viene y... si veo que muchas personitas lo leyeron y lo testimoniaron, posiblemente suba el resto de la historia en un tiempo record! si... porque termine de escribirlo... aunque claramente, si tienen alguna comentario o hay algo que detestaron, se puede modificar levemente.

recuerden, esto es la "boda de María" con preparativos y todo.


Una verdad que marca el corazón -parte 1-

En un salón de grandes ventanales, contiguo al living y dedicado al placer de la lectura, con un juego de sofás y altas estanterías con novelas dramáticas, se encontraba María Takarada esperanzada en la soledad de aquella habitación; con el claro deseo de poderse refugiar entre aquellos libros, testigos de sus lagrimas y desdichas. Ella era la única culpable. La cena había transcurrido de maravilla, hasta que a ella se le ocurrió la magnífica idea de irse a un apartado lugar junto al compañero de su amor; quien no dudo en hacer uso de la confianza de su posición y apuñalarla fría y calculadoramente por la espalda, desgarrando la identidad de su futura esposa y abusando de ella sin sentir el mayor grado de culpa. Una barbaridad. Una experiencia de alcantarillas. Una mano tomándola por las piernas, unos dedos subiendo por sus muslos hasta quedarse de fijo en el destino final. Una lengua de serpiente colándose entre sus dientes, recorriendo su boca y ahogándola al enrollarse con la suya. Una respiración pegajosa impregnada en su piel y la clara intensión del endemoniado hombre a quien, en un principio, había visto como un ángel. Un lobo vestido de oveja, eso es lo que es. No podía quitarse el olor que había quedado impregnado en su piel, no podía quitarse la sensación de perder el aire, no podía no sentirse sucia… se había equivocado totalmente, ella no lo amaba a pesar de haberse forzado a hacerlo; jamás podría amar a un salvaje hombre con una boca tan sucia como la de Nicol Coppola. Estoy sucia… el recuerdo del tacto de sus manos contra su blanca piel la atormentaba una y otra vez, impidiendo los esfuerzos que hacía por secarse el rostro una y otra vez

Una y otra vez sus manos frotaban sus mejillas.

Una y otra vez los recuerdos volvían.

El frio la invadía y sentía como su cuerpo se quedaba sin fuerzas para respirar. –Soy una tonta…- murmuro logrando gemir y soltar una palabra luego de los esfuerzos que había hecho para pronunciar y recuperar su voz. Tonta, ilusa, sucia, enferma, maldita, sucia, porquería, boba, necia, ingenua, infeliz…

Se froto nuevamente los ojos y abraso firmemente sus piernas cuando escucho el abrirse de la puerta que daba hacia el jardín. –María-san ¿eres tú?- pregunto un hombre entrando y cerrando la puerta tras de sí, esperando una respuesta positiva para poder dar fin a la intensa búsqueda de la dulce chica. – Ma…- dijo acercándose hacia el lugar en donde, a pesar de lo oscuro que estaba, podía distinguir una fina silueta femenina. – ¿María-chan?- pregunto acercándose lo suficiente para distinguir a la mujer sentada, con las piernas abrasadas y una leve sonrisa que ocultaba su tristeza. – Si, Hikaru-san, soy María.- dijo soltando levemente sus piernas, señal de la confianza que tenia con el hombre.

Hikaru Ishibashi sonrió y soltó un exagerado suspiro que termino por robar una dulce risa a María. – es un alivio poder encontrarla señorita Takarada.- dijo sintiendo como un pequeño amargor se expandía en su boca ante la idea de que María pronto dejaría de ser "Takarada" para pasar a ser "Coppola". Una mierda de hombre, pero, ella lo ama… yo no pinto ni monos en esta historia; lose y tengo que convencerme de una vez por todas… Se sentó relajadamente a su lado y miro la hermosa vista que tenían desde esa habitación, las únicas paredes eran amplios ventanales que permitían la maravillosa contemplación de la noche y las flores. – no sabía que estar ahora, aquí, a las cuatro de la mañana, podía ser tan hermoso.- comento y María se sobresalto; ella no tenía idea de que ya era de madrugada. – ¿No puedes dormir?- le pregunto antes de intentar descifrar la expresión que María ocultaba bajo las sombras de la noche.

La joven asintió y se abraso nuevamente de sus piernas, apoyando su mentón en sus rodillas, para mirar la vista nocturna. – es el frio. –comento y Hikaru pareció de acuerdo con aquel comentario. –Me alegra mucho haberte encontrado… creo que debería avisarle a Mogami-san que estas bien…- dijo pero luego sintió que hacer aquello estaría mal. – no, no le avisare…- se corrigió y cerró los ojos contextualizándose en la situación. Es el frio… es mentira, pero, de seguro que se está congelando por dentro usando ese delgado vestido. Hikaru se quito la chaqueta que traía y se la puso a María sobre los hombros. – ¿Qué sucedió?- le pregunto y supuso que la joven no hablaría. –… antes de las doce, la cena termino. Todos se marcharon sabiendo que tú no volverías a parecer y yo me quede conversando con el presidente; con Lory, tu abuelo. Estuvimos charlando sobre el regreso de Kyoko... ¿puedes creer que Lory-san la convencerá, con alguna que otra artimaña, para que se quede aquí en Japón?- dijo intentando empezar una conversación, sin éxito. –me sorprendí mucho cuando tu abuelo sonrió, como no lo hacía hace tiempo, por la grandiosa idea de traer de regreso a una de sus mejores actrices…

– Mi abuelo adora a Kyoko one-sama.

–Lose,… por eso, cuando Kyoko entro a la oficina del presidente, diciendo que no estabas ni en tu cuarto, ni en los jardines o algún lugar de la mansión, se preocupo tremendamente… nos preocupamos tremendamente.- afirmo y María cerró los ojos para evitar que los malos recuerdos volvieran a empañar la hermosa vista de la noche. Hikaru supuso la acción de María y respiro hondo. – el está en su oficia, Kyoko tiene que estar buscando en los otros cuartos y yo estoy aquí… contigo y por ti.- comento y se acomodo en el sofá para mirar el rostro de María. La noche no era de mucha ayuda, pero, podía distinguir el brillo del salado roció que cubría sus mejillas. –María- la llamo sin tener éxito, pero, se animo a continuar. –sabes que puedes confiar en mí. Tienes claro que jamás hare algo en contra de tus deseos y que soy capaz de hacer lo imposible para robarte una sonrisa… - dijo y María abrió sus ojos para mirarlo atentamente. – Joven dama, ¿se animaría a contarme su secreto?- pregunto y María sonrió antes de dejar que sus lagrimas terminaran empapando la camisa del hombre que siempre estaba ahí para aconsejarla y animarla.

Hace tres años había conocido y entablado una pequeña relación de amistad con Hikaru, el líder del grupo cómico Bridge Rock. Los dos fueron seleccionados para animar un programa familiar que les cambio la vida; porque desde ese momento en el que los presentaron como compañeros de trabajo, nunca más dejaron de hablarse y visitarse. Se volvieron lo que hoy son y construyeron un mundo de confianza solo entre ellos; se confiaron sus secretos más profundos y se abrasaron una infinidad de ocasiones para entregarse apoyo mutuo. Un simple abraso, una simple caricia, un par de cosquilla, el tacto de su mano contra su piel; todo eso, para María, no era nada menos que un gran regalo y agrado a su persona. Ella adoraba sentir el calor de las manos de Hikaru contra su piel, la suave manera en que la tocaba o sostenía… le encantaba. Al igual que Hikaru adoraba sentir la suave piel de María, su dulce voz cerca de su oreja y sus pequeñas manos intentando hacerle cosquillas…

-soy una tonta. – dijo inclinándose con la intención de poyar su frente contra el pecho de Hikaru, pero, esta vez no se atrevió. No podía tocarle como siempre lo había hecho. – tan ilusa…- agrego quebrando su voz y provocando en Hikaru u gran deseo de abrasarla, consolarla y mantenerla en sus brazos para hacerla feliz. El hombre alzo sus fuertes brazos para confortarla pero ella lo evito haciéndose a un lado. – ¡No me toques!- le espeto violentamente antes de demostrarle que realmente lo que le afectaba era otra cosa; no era un rechazo hacia el, sino que un rechazo hacia ella misma. – yo... Yo estoy sucia.- gimió antes de desahogarse llorando. Si, María aun siendo una adulta, podía sentirse igual de frágil que una niña pequeña.

Hikaru, a pesar de haberse asustado en un principio, sonrió y decidió hacerlo que realmente el corazón de María le pedía. La abraso fuertemente y le acaricio la cabeza. –tranquila cariño… ya va a pasar, tu jamás estarás sucia para mí. –agrego suponiendo a que se refería María con "sucia"; a pesar de no entenderla del todo, podía hacerse una o dos ideas referentes a la situación. – Hikaru-san… estoy sucia, soy un asco…- gimió y luego agrego, entregándole la pieza que le faltaba a Hikaru en el rompecabezas que había armado en su mente. – su sabor rancio, su aroma podrido… no me los puedo quitar de encima. Hikaru, por favor no… no me abraces, estoy hedionda a italiano.- agrego esperando que los cálidos brazos que la sostenían fuertemente la soltaran y abandonaran a la deriva.

- María… tu perfume sigue siendo el mismo, tu piel sigue siendo igual de suave y tú sigues siendo la misma María de la que estoy enamorado. Nunca estarás sucia, halla pasado lo que sea, te haya tocado quien te haya tocado y pienses lo que pienses; nunca estarás inmunda para mi.- le dijo suavemente al oído, apegándola a su cuerpo para sentir mutuamente los latidos simultáneos que entonaban sus corazones. – te amo, María.

La ama… Hikaru ama a mi nieta, María-chan. ¡Que sorpresa! ¿Qué harás ahora María? ¿Le romperás el corazón al bueno de Hikaru?... oh, no…no, no , no , no. ¿Qué pasara con la boda? ¿Si María no se casa, que hare con toda mi inversión?

piensa Lory piensa…

Tal vez… alguien podría remplazarlos, alguna pareja lo podría hacer… tal vez Kuon, o Kanae-kun… no, basta Lory, creo que me estoy apresurando demasiado en tomar determinaciones; porque aun no escucho que María le haya dado una respuesta a Hikaru-san.

Anotación mental, instalar puertas más delgadas, huecas o con alguna capacidad especial que me permita escuchar sin tener que estar con él vasito pegado a la puerta.

el vaso es una buena técnica e interesante, pero, creo que tal vez me estoy volviendo loco. No puedo creer lo que acabo de saber; de ver… ¿será a causa de mis miles de ocurrencias o realmente acabo de ver a un niño mirándome al final del pasillo? …estoy seguro que no hay fantasmas, aunque, aun no sé si la mansión no fue construida sobre un cementerio indio. … diablos, si, ese era un niño… un niño con la misma mirada de Kyoko y, de por cierto, el rubio color del cabello de Kuon.

Eureka, creo que ya tengo a los candidatos para el uso de los servicios contratados para la boda que María ya no tendrá... ¿y si se casa con Hikaru? No, claro que no… de seguro que la prensa se los comería vivos.

¡Ahí Lory! Tienes que concentrarte y pensar en cómo arreglar este lio,… y también seguir al pequeño que nuevamente me está mirando. Que kawai, ¿podría criarlo como mi nieto?