Notas de la autora:

Este capítulo ha salido mucho más rápido de lo que esperaba. Es más, pensaba que iba a tardar eones en escribirlo pero lo hice en menos de dos días. Qué cosas más raras… Espero que estéis contentos con la actualización. Y ya os puedo adelantar que ya tengo otro medio capítulo escrito. No sé qué está pasando con esta historia XD Se escribe a sí sola, incluso antes que "El nuevo rey". Malditos fics…

Esta semana estaré con exámenes, así que la actualización de mi otra historia deberá esperar un poco. ¡Lo siento! ¡Sin más, nos leemos!

Advertencias: Heridas, insultos y algo de Shonen-ai. En un futuro (muy distante) habrá que subir el Rating, pero por ahora tranquilidad.

Parejas: Menciones de GrimmjowxIchigo/ Futuras escenas AizenxIchigo/ Futuro non-con… Pero de momento no habrá pareja definitiva. A ver cómo se llevan los personajes~

Disclaimer: Bleach no me pertenece, y mejor que no lo haga porque entonces Grimmjow estaría aún más loco por Ichigo de lo que ya lo está.


CAPÍTULO 4. UNA VISITA INESPERADA

Había muchas maneras de expresar cómo se había sentido al ver al hombre en frente de él. Muchísimas, pero dudaba que ninguna de ellas pudiera describir en su totalidad lo que había pasado en su estómago al abrir la puerta. Se había cerrado sobre sí mismo, tras hacer un triple salto mortal. Simplemente, el alma se le había caído a los pies. Y había continuado el descenso hacia los infiernos.

-¿Aizen-san?-murmuró el chico, tratando de no permanecer boquiabierto por más tiempo del que ya había estado. Su voz sonó más débil de lo que pretendía. Esa vez sí que la había cagado bien. No esperaba que él, él, viniera en persona. No se lo había esperado. Qué demonios... lo veía todo mal. Muy negro.

Neliel, por suerte, le salvó de la situación de incomodidad. Para meterlo en otra igual de vergonzosa.

-¡Itsygo!-La mujer se le lanzó encima, haciéndole aterrizar de culo en el suelo de la entrada. Lo hizo sin vergüenza ninguna, ni cohibida en lo más mínimo por la presencia del Señor. Y lo peor fue que, sintiéndose todavía dolorido del día anterior, no pudo ni siquiera evitarlo. Fue todo muy digno.

-Nel. ¡Mierda! Quítate de... Auch. ¡Nel! ¡No puedo respi...!

La mujer balbuceaba sandeces sobre el estado de sus heridas, sin tener en cuenta en absoluto que ella misma casi le estaba aplastando las costillas.

-¿Te ha hecho mucho daño Grimmjow, Itsygo? ¡Dímelo! Voy a hablar muy seriamente con él y...

-Neliel.-intercedió Aizen, sintiendo algo de compasión por el chico.- A este paso la que lo va a dejar más herido eres tú.

-¿Eh?-preguntó la mujer inocentemente, moviendo su mirada de Aizen a lo que quedaba de Ichigo.- Oh...

El chico se había rendido y había dejado de oponer resistencia. Ahora parecía colgar casi sin vida en los brazos de la mujer. Grimmjow era una damisela elegante y fina a comparación de Nel y su fuerza bruta de mastodonte.

Aizen ignoró por completo a su subordinada, una de las pocas maneras que tenía de mantener la calma a su alrededor cuando se comportaba de esa manera. Por eso prefería ir con Ulquiorra a las reuniones. Aunque también tenía que decir que normalmente la caballero se contenía algo más. Quizás al tratarse de un chico joven, su instinto protector afloraba más fácilmente.

-Lamento la interrupción... y más de esta manera, pero hemos venido a comprobar como estabas dado lo que ocurrió ayer.-Explicó el hombre con una sonrisa amable. Y a ver si nos lo podías aclarar algo más que Grimmjow.

-Ya... -comentó el chico de forma corta, todavía pensativo, levantándose del suelo para recuperar las buenas formas.

-Entonces...-continuó Aizen, lanzándole a Ichigo una significativa mirada. Sin embargo, el estado sorprendido del chico no hizo que su cerebro la captara.

-Ummm...

-¿Podemos pasar?-preguntó Aizen, no molestándose en esconder su diversión por la situación. Estaba más que claro que el chico no se había esperado su aparición. Eso o directamente no tenía muchas luces.

-¿Eh? ¡Ah, sí, claro!-cayó, Ichigo, dándose una hostia mental por lo lento que estaba actuando. Iban a pensar que era idiota. Se aclaró la garganta, tratando de ignorar el color en sus mejillas, e hizo un gesto para que entraran.- Claro, bienvenidos.

Aizen y Neliel pasaron al comedor, mirando alrededor. Neliel parecía encantada, ya que el día anterior no había entrado en la casa del chico. Empezó a fisgar por todos los rincones, mientras que Aizen simplemente se quedaba esperando.

-Hermano, ¿quién es?-preguntó Yuzu, asomando la cabeza desde la despensa.

-Ah, Yuzu... ¿Puedes traer algo de vino, por favor?-Le pidió su hermano, haciendo el esfuerzo de parecer más despierto. Como mínimo que se viera que podía ser educado... cuando no lo dejaban de piedra, por supuesto.

La chica asintió, deteniéndose para mirar a las personas que acababan de entrar. Ahogó un gritito de sorpresa al ver de quién se trataba, apresurándose a salir para recibirlos, mientras hacía unas reverencias a modo de saludo. Al menos alguien estaba al tanto de la cortesía adecuada a cada situación.

-Bienvenidos a nuestra casa...-Saludó la niña, despiertamente.- Nuestro padre todavía no ha llegado, pero no tardará. Ahora les traigo algo de beber.

Sin perder un instante, se dirigió a por el vino. Ichigo les señaló la mesa del comedor, suponiéndolo el sitio más decente para hablar. Realmente, necesitaba algo de alcohol en las venas. Disculpándose, fue a ayudar a su hermana con los vasos. Necesitaba alejarse por un minuto para pensar con claridad.

-Hermano, ¿qué hacen aquí? ¿Buscan a papá? ¿Por qué estás tan pálido?- Le preguntó la niña, observándolo sospechosamente.

-No es nada, Yuzu. No te preocupes... solo que... bueno ayer...-No tenía sentido esconderlo por más tiempo, si se iba a enterar de todas maneras- La pelea fue con uno de los Espada de Aizen.

-¿Qué?-Gritó la niña, tapándose la boca al momento. Demasiado tarde, porque los caballeros estaban a unos metros y ya la habían oído, pero bueno. La intención era lo que contaba. A continuación habló en voz más baja.- ¿Qué dices, hermano? Como hiciste...

El chico la interrumpió cogiendo los vasos y volviéndose hacia el comedor.

-Te prometo que te lo cuento luego...-murmuró, reuniendo fuerzas para afrontar lo que le venía encima. Suspiró y regresó a la mesa, donde Aizen y Nel ya se habían sentado. Incluso Aizen obervaba la sala, con lo que supuso curiosidad educada. Vamos, a comparación del castillo en el que vivían, su casa tenía que ser un cero a la izquierda. Pero bueno, no le importaba para nada su opinión, así que no le daría más vueltas. Su casa era su hogar y había costado esfuerzo levantarlo y mantenerlo. No iba a dejar que alguien de un estamento superior lo menospreciara.

-Vuestra casa parece acogedora.- Comentó el hombre, cuando el chico se sentó. El apunte lo sorprendió mucho. No esperaba que soltara algo así, ya que parecía haberlo dicho con total sinceridad. Aunque ahora que lo pensaba, y dado el discurso del primer día, lo extraño habría sido un comentario abiertamente sarcástico.

-Gracias...-contestó el chico, antes de decidirse a elaborar un poco más. Aizen podía ser el Señor y estar en una posición privilegiada por encima de él, pero no quería que eso le hiciera verse intimidado al hablar con él.- No es nada del otro mundo, pero es cómoda y caliente en invierno.

-Me alegro.

¿Por qué? El hombre y esa sonrisa amable le ponían de los nervios. Bueno, había que tener en cuenta que estaba asustado por el tema principal todavía a tratar, pero era algo que iba más allá. Podía ser que se le hiciera raro conocer a un Señor que no se lo tenía creído, dado la fama que muchos de ellos tenían en las otras provincias. Aizen parecía una persona amable. Shinji Hirako había sido un buen hombre, aunque su carácter distaba mucho de la impresión que le había dado Aizen. Hirako era un hombre enérgico y chulesco, aunque en un modo que era perfectamente aguantable. Su forma de ser era tan extremadamente abierta, que daba igual que te alagara o se metiera contigo: no podías odiarle. Era lo que veías. Además, era una buena persona, siempre preocupándose por las gentes del valle y su familia. También era un capullo, pero al menos un capullo que caía bien. No como el anterior Señor, que era un hijo de puta que disfrutaba maltratando a los campesinos.

En cuanto a su sustituto, Ichigo estaba un tanto confuso. El primer día le había parecido el típico jefe populista, que a los dos minutos estaría subiendo los impuestos o castigando a sus súbditos a placer. Pero igual se equivocaba y había sido demasiado estricto juzgando a alguien que todavía no conocía. La reunión de ese día probablemente le despejaría varias dudas.

Yuzu apareció con la jarra de vino y la sirvió a los presentes. Neliel se lo agradeció con una cálida sonrisa, que la niña devolvió. Aizen también hizo lo propio, de nuevo, con lo que era su habitual cortesía. Yuzu se quedó de pie al lado de la mesa unos segundos, como si estuviera pensando algo.

-Mi hermano Ichigo es un buen chico. -soltó la chica de repente, su dulce expresión tornándose firme.- Es cierto que a veces se mete en líos, ¡pero nunca lo hace con maldad!

El chico estuvo a punto de escupir el vino.

-¡Y-Yuzu!-farfulló Ichigo, tratando de hacer callar a su hermana.

-Pero es cierto, hermano. ¡No quiero que te castiguen! ¡Seguro que no hiciste nada! ¡O al menos no fuiste tú el que empezó!-defendió la chica, todavía segura de sí misma.

En ese momento se escucharon unos pasos por las escaleras y la otra hermana de Ichigo apareció en el comedor, cargada con algunos papeles.

-Ichi-nii, voy a casa del maestro a entregarle los... -Karin se paró en seco, al ver la escena en la mesa. Hubo un pequeño silencio, en el que la chica pasó de verse sorprendida a apática a más no poder. Quizás era resignación.

-¿Qué has hecho ya, hermano?

-¡Que no he hecho nada! ¡Lo juro! ¿Y por qué estáis actuando como si esto fuera habitual?

Las chicas guardaron silencio, mirándose entre ellas para luego lanzarle una mirada concluyente a Ichigo.

-¡Eh! ¡No es tan habitual!-trató de defenderse el chico, viendo que se estaba hundiendo en la miseria con la estimada ayuda de esos demonios en forma de hermanas.

-Papá te va a matar.-aseguró Karin, acercándose a la mesa con el resto. Pese a actuar como lo hacía, había juntado dos más dos y había supuesto quién podría estar involucrado en la pelea. Y no le parecía bien dejar a su hermano con el nuevo Señor y uno de sus caballeros, así como así. Saludó a Neliel y a Aizen educadamente, aunque con más sobriedad que su hermana.

Neliel estaba a punto de echarse a reír, lo veía. Ichigo suspiró, despeinándose el pelo nerviosamente.

-Isshin no ha llegado todavía, por lo que veo...-Comentó Aizen, que parecía realmente entretenido con la conversación de la familia.- Sin embargo, espero que mientras tanto nos puedas explicar qué provocó la pelea entre tú y Grimmjow ayer.

Karin suspiró y Yuzu lo miró preocupada. Ichigo les hizo un gesto con la cabeza para que se fueran.

-Tenéis cosas que hacer. Ya hablamos luego. Ahora, fuera, venga.

Karin le lanzó una mala mirada, pero aceptó a regañadientes. Si Ichigo quería que se fueran sería para no preocuparlas más, sobre todo a Yuzu. Sería mejor que se quedaran tranquilos.

-Venga, Yuzu. Vamos a casa del maestro.

-¿Eh? Pero Karin-chan...

-¡Vamos!

Las chicas desaparecieron rápidamente, dejando a Ichigo con los que podían ser sus dos verdugos. ¡Aunque estaba Nel! Tenía que empezar por ahí. Sabía que la caballero como mínimo lo apoyaría en la primera parte de la historia. Además, la intervención de sus hermanas y cómo se lo habían tomado Aizen y Neliel le había aligerado algo de la tensión que se había acumulado en el pecho.

-Bueno... Emmm... A ver, Nel y yo estábamos en la taberna del pueblo comiendo cuando Grimmjow entró con un grupo de soldados. Empezó a molestarme por lo del otro dí... Quiero decir, empezó a...-balbuceó el chico. ¡No! Si seguía por ahí parecería que él fue el primero en iniciar la pelea...

-Sé lo que pasó el primer día.-comentó Aizen. El hombre lo estaba escuchando atentamente, y ese mismo hecho le devolvió los nervios al estómago. Mierda. Tenía que desviar la atención de sí mismo aunque, pensándolo detenidamente, fue Grimmjow quien empezó.

El chico frunció el ceño de repente, su tono cambiando a uno visiblemente enfadado y mucho más confiado en sí mismo.

-Desde el primer momento que llegó me estuvo molestando. Intenté pasar de él, pero al final le tuve que parar los pies. ¡Pero no fue mi culpa! En la taberna me reconoció con Nel y empezó a molestarnos. Es más, estaba siendo un idio... maleducado con Inoue, quiero decir, la camarera de la taberna. Total, que Nel le golpeó, el otro hombre...esto... ¿Cómo se llamaba el que interrumpió a Grimmjow?-preguntó Ichigo a Nel.

-¡Oh, sí! Ulquiorra detuvo a Grimmjow porque la estaba liando demasiado.-Comentó la mujer, dando la razón a Ichigo.

A cada frase que decía, Nel afirmaba con la cabeza. Ichigo suspiró internamente, algo más relajado. Nel realmente estaba de su lado.

-Ulqui...orra.-Repitió el chico lentamente, tratando de pronunciarlo adecuadamente. Los nombres de esa gente eran la cosa más rara que había oído jamás.- Eso. Y entonces, cuando Nel y yo nos separamos, volvió a aparecer. Estaba practicando con la espada y empezó a meterse conmigo otra vez, así que al final... Nos peleamos. ¡Pero fue su culpa! Decía que era "entrenamiento" y empezó a atacar sin avisar. Y se le fue de las manos.

Aunque se alegraba de haberle propinado algún que otro puñetazo al muy bastardo. Se había quedado con las ganas el primer día y, pese a haber salido más mal parado, esa satisfacción no se la quitaba nadie.

-Por lo que vi, golpeaste a Grimmjow bastante fuerte.-Añadió el hombre.

El chico tragó saliva.

-Bueno... Me estaba defendiendo. No me iba a quedar quieto mientras me utilizaba de saco de boxeo.-explicó Ichigo, tratando de mantener la calma. Si esperaba una disculpa, mal iba.

-Ya veo...

Aizen se levantó y se acercó a Ichigo. Al ver como alargaba la mano, instintivamente, el chico se movió un poco hacia atrás en la silla. Pero no era un golpe lo que le esperaba. Aizen le cogió de la barbilla y le giró la cara, observando el moratón que tenía en la mejilla. Ichigo se quedó quieto, incómodo, hasta que el hombre le soltó, todavía examinándolo de arriba abajo.

-Grimmjow estuvo completamente fuera de lugar. Te alegrará saber que él también tiene una bonita marca en la cara.

El chico sonrió internamente, tratando que su regocijo no saliera a la superficie. Una cosa era que pareciera que se estaba librando y otra muy distinta tentar a la suerte.

-… Es lo único que logré hacerle.-murmuró el chico, todavía enfadado consigo mismo por no haber sido capaz de plantarle más cara.

-Grimmjow es un luchador experimentado. Ya ha sido suficiente extraño que salieras casi indemne. Por lo que me alegro, por cierto. ¿Te hizo algo más?

Ichigo estaba empezando a agobiarse ante tanto estudio e interrogatorio. Además, las marcas de las uñas eran más que evidentes. Sin embargo, no pudo evitar extrañarse. ¿Por qué sonaba como si ya lo creyeran? No podía ser tan fácil, ¿verdad?

-Un par de cortes y alguna patada.

-Y el cuello.-apuntó Aizen, señalando las rojeces que marcaban donde Grimmjow había presionado.

-Sí.-asintió el chico, llevándose la mano al cuello inconscientemente, como para ocultar las heridas.-Nada más, creo. Se cabreó porque le estaba plantando cara, a pesar de ser él quien empezó.

Tampoco iba a mentir. Eso era lo que había pasado. Se guardaría el detalle de la mirada de psicópata para sí mismo. No iba a reconocer ante nadie que se había asustado por un momento. En ese entonces, había pensado que iba a apretar y apretar, hasta que perdiera el conocimiento.

Aizen lo miró largamente, como esperando a que dijera algo más. Sin embargo, dudaba que lo hiciera, dado que el chico parecía demasiado orgulloso como para ir a otra persona a contarle lo sucedido. Y tenía carácter. Por eso estaba en el punto de mira de Grimmjow.

-Está bien. Creo que es más que suficiente, ¿no crees, Neliel?

La mujer asintió, enviándole a Ichigo una mirada tranquilizadora. ¿En serio? ¿Había acabado?

-¡Mis queridas hijas! ¡Vuestro padre ha vuelto!-gritó una voz desde el exterior, cuyo dueño entró a continuación en la casa de un brinco. La reacción de Isshin al ver quién estaba dentro fue bastante similar a la de Ichigo, como mínimo al principio. También pareció bastante cortado. Ichigo se lo quedó mirando estrictamente. Menuda entrada. Le había superado y se había llevado el premio gordo. Neliel cada vez tenía más dificultades para contener la risa. Aizen, en cambio, permaneció imperturbable. Ichigo pensó que debía tener un autocontrol de la hostia para quedarse así. O bien tener un sentido del humor inexistente, aunque ya había mostrado lo contrario. El chico tosió para llamar la atención de su padre y hacer que se serenara. Pero no pudo echarle nada en cara, ya que el hombre había vuelto a saltar, esta vez para patear a Ichigo en el trasero.

-¡Ves lo que ha pasado! ¡Te dije que no te metieras en problemas, Ichigo! ¡Mi hijo es idiota!

-¡Quieres estarte quieto, viejo!-le respondió el chico, dándole un puñetazo en el estómago que lo dejó sin respiración.- ¡Ya te dije que no fue mi culpa!

-¡Aizen-san!-dijo, cogiendo a Ichigo por la cabeza, haciendo que se inclinara.- Siento muchísimo lo que ha pasado, no se volverá a repetir. ¿Verdad, Ichigo?

El chico farfulló, cabreado.

-¡Te dije que no empecé yo! ¿¡Cómo podría controlarlo si volviera a pasar!?

-¡Pero serás!

Aizen se aclaró la garganta, interrumpiendo la nueva escenita.

-En realidad, Isshin, he venido para disculparme en nombre de Grimmjow y del resto de los Espada.

Si Isshin se quedó de piedra, Ichigo directamente se pellizcó para ver si estaba soñando. Sacudió la cabeza, todavía confundido. ¿En serio? Desde el principio había tenido la sensación de que la situación le era favorable, pero había seguido en tensión hasta el último momento.. También agradecía las palabras de Aizen, pero dudaba que Grimmjow quisiera transmitirle sus disculpas. La idea le hizo querer echarse a reír.

-¡Oh!-dijo Isshin, a modo de contestación. De tal palo tal astilla. Tanto Ichigo como su padre estaban siendo igual de expresivos.-Vaya... Emm. Entonces, ¿no pasa nada?

El chico miró esperanzado a Neliel, que en pie detrás de Aizen le hacía señas de ánimo.

-No. Puede que tu hijo también se peleara con Grimmjow, pero él es un soldado a mis órdenes y no apruebo para nada que se envuelva en discusiones banales. Tu hijo es joven aún, pero él ya es adulto hecho y derecho y debería contenerse ante provocaciones.

Espera, ¿lo estaba tratando como a un crío? El chico apretó los labios, indignado por la condescendencia que sentía en las palabras del hombre.

-No le provoqué.-le interrumpió Ichigo, con el ceño más fruncido de lo habitual.

Su padre le envió una mirada de soslayo, pidiéndole mentalmente que se callara. Aizen hubiera levantado una ceja ante lo maleducado que era el chico, si no llevara años controlando sus emociones. Bueno, más que malcriado... orgulloso. O las dos cosas a la vez.

Aizen se volvió a él de nuevo, sonriéndole de forma conciliadora.

-Sé que seguramente no era esa tu intención, Ichigo, pero Grimmjow lo vio como tal. Igualmente, eso no lo deja exento de culpa. Ya ha sido castigado y me encargaré personalmente de que no vuelva a pasar. Y si vuelve a suceder, os pediría que lo reportarais en seguida, para tomar medidas más drásticas.

Ichigo parpadeó desconcertado por la gravedad que le estaban dando al asunto. Es decir, él era feliz de saber que Grimmjow lo tendría más difícil para molestarlo a él o a Orihime, pero nada de eso era lo habitual. Los soldados solían hacer y deshacer a su antojo, en especial los que trabajaban directamente bajo los Señores. Era... inusual. Ya iban dos Señores seguidos que mantenían a raya a las tropas. Era digno de admirar.

Decidiendo que era más de lo que esperaba (para nada lo que esperaba, para ser sinceros), asintió.

-Umm... Gracias, Aizen-san. Y perdón por las molestias.-añadió el chico, tras unos segundos de silencio.

Ahora parecía recuperar la educación. Igual lograba serlo cuando no le hervía la sangre. Aizen le sonrió.

-En absoluto.-respondió el hombre, volviéndose hacia la puerta.- Nos vemos, Isshin. Y de nuevo, disculpas por lo ocurrido.

El padre de Ichigo asintió, apoyando su mano en el hombro de Ichigo.

-Nos vemos pronto, Aizen-san.-contestó a su vez, despidiendo a ambos soldados.

Neliel pareció un tanto contrariada, pero se despidió de Ichigo con la mano y un guiño. Seguro que la vería pronto otra vez. Cerró la puerta tras de sí. Ichigo e Isshin dejaron ir el aire que no recordaban haber estado conteniendo.

Su padre le apretujó el hombro suavemente.

-De la que te has librado, Ichigo.

-Sí.-murmuró el chico.- Eso parece.

-Igualmente... ¡Ni se te ocurra volver a pelearte con ese soldado! -le ordenó, mientras le daba una colleja.- ¿De acuerdo? ¡Intenta no acercarte y no le provoques!

Otra vez con eso. La sien de Ichigo palpitó, seguramente tras demasiado rato conteniendo sus nervios.

-¡Cuantas veces te lo he dicho, viejo! ¡No le provoqué!

Volvieron a enzarzarse en una discusión y así los encontraron Yuzu y Karin al volver.


-Me había asustado cuando Ulquiorra nos contó lo de Grimmjow pero, si soy sincera, ¡esperaba que estuviera en peores condiciones!-comentó animadamente Nel, preparando las riendas de su caballo.

-Yo también.-aseguró Aizen, montando en su cabalgadura.- Veo que el hijo de Isshin tiene la misma vena contestona que Grimmjow.

-Vamos, Aizen-sama...-protestó la mujer, infantilmente.- El chico no es tan malo, sólo... -Neliel estuvo pensando durante unos segundos algún adjetivo que describiera a Ichigo, pero no lo dejara mal.-... directo.

Aizen rio ante el esfuerzo evidente de la Eniel.

-Cuesta describirlo apropiadamente, ¿verdad? Y la pelea no le ha retenido la lengua, por lo que veo.

-No me extraña que choque con Grimmjow...-comentó Neliel, todavía preocupada por futuras represalias hacia Ichigo.

-Le prohibiré a Grimmjow que vuelva a hacer de las suyas. Esta vez más le vale obedecer.

Las últimas palabras de Aizen hicieron que un escalofrío recorriera a Nel. Aunque Aizen siempre había sido alguien fácil de tratar, y muy amable, de vez en cuando desprendía un aura que la inquietaba. Y que infundía respeto en el resto de caballeros y en ella. Aunque era obvio. No en vano había sido designado como el Señor de la Provincia Cinco. Todos los Señores a cargo de las divisiones del Seiretei eran hombres temidos por su fuerza, inteligencia y recursos. Algunos de ellos tenían mucha influencia en el gobierno; otros trabajaban bajo su comando para conseguir beneficios, como el caso del excéntrico capitán de la Provincia Once, que aprovechaba su posición para organizar duelos a muerte sin salir perjudicado. Aizen era muy inteligente. Pero también fuerte. Los Espada sólo habían necesitado una corta demostración para decidir seguirle. Al fin y al cabo, eran de los guerreros más fuertes del Seiretei. Era lógico que sirvieran bajo alguien de igual calibre.

-Es curioso, ¿no crees? ¿Te has fijado en sus manos?-insistió el hombre.

-¿Eh?- La mujer parecía confusa ante esa apreciación.

-Aunque golpeó a Grimmjow y lo hizo sangrar, además de dejarle un buen cardenal, casi no tenía marcas en los nudillos.

-¡Oh!-cayó la mujer, dando una palmada.- Es cierto, sobre todo teniendo en cuenta que el Hierro de los Espada...

Aizen se llevó un dedo a los labios, ordenando a la mujer que fuera cautelosa con sus palabras. Dudaba que las "mejoras" que había realizado en sus soldados estuvieran bien vistas, sobretodo en una sociedad como la del Seiretei. Existían científicos de renombre, pero con poca libertad de actuación. Muchos de ellos no se atrevían a ir contra los dictados del rey y, por ello, no avanzaban en sus investigaciones tanto como querían. Había alguna excepción, por supuesto. El Señor de la Provincia 12 solía hacer de las suyas, aprovechando su puesto para salir indemne de investigaciones internas. Era un hombre curioso. El científico de los Espada también lo era. Pero la locura y la genialidad a veces iban de la mano. Una pena que la gente y la monarquía del Seiretei no lo entendieran. Según ellos, siempre había algunos límites que estaban prohibidos traspasar. Aizen sonrió para sí. ¿Pero para qué estaban los límites, si no era para traspasarlos?


Muchas gracias por leer! =) Si podéis dejadme un review aunque sea para decir si os gusta o no, o si veis algún error. Gracias!

Me lo he pasado muy bien escribiendo el cap xD Y a Aizen también. Poco a poco nos iremos metiendo más en su cabeza, a medida que salga más~ Tengo ganas!

Kirtash8~