Este capítulo es bastante triste, y no muy interesante, pero es crucial para la historia. Como siempre, déjenme sus RR!

Es especial para Ranabanana!

.Aran y Li..

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-Capítulo Tres-

- Lazos Familiares -

La profesora McGonagall golpeó suavemente la puerta.

- Adelante.

El profesor Dumbledore estaba con una camisa de dormir y una bata púrpura.

- Minerva, siéntese por favor.

- Supongo que tiene malas noticias – cortó la profesora seca.

-Si – McGonagall suspiró. Estaban a mediados de octubre y la situación con Voldemort había empeorado. Las muertes y desapariciones eran casi a diario.

- ¿Quién?

- Fue una muggle.

- ¿Muggle?

El director bajó la vista.

- Mara Evans. La madre de Lily.

La profesora se tapó la boca.

- ¿Lo sabe ella?

- No aún – dijo Dumbledore.

- ¡Tenemos que decírselo!

- No debe enterarse por la Orden del Fénix Minerva. Debe hacerlo por su familia.

- ¡Familia! – resopló McGonagall – a eso no se le puede llamar familia.

- Tal vez no – concedió el profesor – pero son ellos quienes deben hacerlo. Agradezcamos que al menos tiene a alguien que la ayudará a superarlo.

- ¿Señor?

- James Potter la ayudará. Confíe en mí.

- ¿Potter¿Usted está hablando en serio?

- ¿No ha notado nada entre ellos?

- Sólo he notado que Evans lo esquiva. Es decir más de lo usual.

Dumbledore quedó pensativo.

- ¿Albus? – llamó la profesora antes de irse.

- ¿Si?

- ¿Qué pasará si Lily no se entera?

- Entonces, Minerva, no tendremos opción.

Mientras bajaba las escaleras, la profesora se secó discretamente una lágrima.

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El día había empezado mal. Su estúpida compañera de cuarto había tirado un vaso al suelo y la había despertado dos horas antes. Bajó al Gran Salón, dónde había pocas personas y se sentó a desayunar. Luego de varios cafés estaba un poco más despierta. Repasó Defensa contra Las Artes Oscuras durante una hora, hasta que llegó Lupin, con quien repaso un poco mejor. Luego hubo un momento de repentino silencio en el cual entraron James y Sirius y las chicas comenzaron a babear por ellos. (Lily y Remus intercambiaron miradas de exasperación) y McGonagall miró reprobadoramente al Profesor Dumbledore, como si él tuviese la culpa de eso.

Ambos chicos se sentaron delante de Evans y Lupin, dado que Peter estaba ocupado besando a Trudy en la puerta del comedor.

Una lechuza blanca arrojó una carta al centro de la mesa que Sirius agarró.

- Para Lilian Evans de – el chico volvió a mirarla – Petunia Evans.

Lily se atragantó.

- ¿es enserio?

El chico tendió la carta. Lily la leyó rápidamente, sin notar que era observada por todo el cuerpo docente.

Sin decir nada la joven arrugó la carta y salió del Gran Salón sin siquiera llevarse sus cosas.

James tomó rápidamente la carta.

- ¡James¡Eso es privado! – murmuró Remus.

- Cállate Lunático – espetó Sirius.

James terminó con la carta y se la pasó a su amigo, corriendo detrás de Lily.

Los dos chicos leyeron la nota.

"Ayer mamá fue encontrada muerta a la vuelta de casa. Supongo que te interesará saber que no tenía marcas en su cuerpo, pero a su lado fue encontrada una máscara. Indudablemente fue asesinada por gente de tu... clase. Tal vez ahora te des cuentas con quienes convives y que es lo que eres. El funeral será mañana por la noche, si sientes deseos de venir y ver con tus propios ojos lo que han hecho. Aunque si prefieres huir sería comprensible. Petunia."

James estaba desesperado. Hacía quince minutos que la estaba buscando y todavía no la encontraba. Entonces recordó el mapa del merodeador, se escondió detrás de una columna y buscó el diminuto puntito que debía ser Lily Evans. Estaba sola en el aula de pociones, bueno no sola. Estaba con

- Snape – murmuró entre dientes.

- ¡Vete de aquí Snape!

- Hay Lily, Lily, yo no iré a ninguna parte. ¿No entiendes por qué murió tu madre?

- ¿Cómo rayos sabes qué murió mi madre?

Snape le restó importancia con un gesto.

- Todo Slytherin lo sabe, sabemos todo y sabemos cómo y quién. Sólo intento evitar que te ocurra lo mismo preciosa.

- Aléjate de mi – gritó dándose vuelta Snape la tomó de un brazo.

- He sido paciente Evans, he intentado ser tu amigo, pero veo que no hay forma, así que recapacita...

-Sácame la mano de encima o te arrancaré el brazo – amenazó

El chico hizo una mueca.

- Evans veo que después de todo eres una asquerosa sangre sucia como el resto de sus amigos – a cada palabra que decía hundía más los dedos en la carne de la chica.

- ¿Podrías soltarla Snape?

- Potter, tú otra vez no¿Qué haces seguirla para ayudarla cada vez que está en problemas y hacerte el héroe?

- Mas o menos.

Snape soltó a la chica y se fue (su túnica produjo un frufru) y cerró la puerta tras de si.

- ¿Estás bien Lily?

- Gracias. Es decir ya es la segunda vez que me salvas en lo que va del año.-Esta vez estaba demasiado triste para ruborizarse.

- Si, pero te aseguro que lo de la estación fue pura casualidad.

- ¿Y lo de recién?

-Bueno, honestamente te estaba buscando. Yo...lamento mucho lo de...tu madre.

-También yo. Estábamos peleadas.

James no sabía que decir.

- Ella y Petunia decían que yo era una anormal.

-Lo eres, como todos nosotros, pero ser anormal no tiene por qué ser malo.

Lily bajó los ojos.

- Yo.. Evans si necesitas algo...

- James, hay una sola cosa, y si tu no quieres lo entenderé perfectamente, no te sientas presionado, será lo mismo, es sólo que...

- Dímelo Lily, si puedo hacerlo lo haré.

- Si tú quisieras..¿Me acompañarías al funeral?

Ahora le tocaba al chico sonrojarse.

- Por supuesto. Si McGonagall lo permite.

-Gracias James – y poniéndose en puntas de pie lo besó en la mejilla. Luego salió. Iba a ir al ver al director. Necesitaba tiempo para relacionar la idea de la muerte con su madre, todavía le costaba creerlo. ¿Qué maldito interés podría tener Voldemort en asesinar a su madre?

Golpeó con los nudillos la puerta del despacho de Dumbledore, quién estaba con la profesora McGonagall. Al verla ambos se pusieron de pie, lo cual le dio a Lily la idea (estaba en lo cierto dicho sea de paso) de que estaban hablando de ella.

- Lily – dijo el director – sentimos mucho tu pérdida.

La chica inclinó la cabeza.

- Venía a decirles que mañana será el funeral de mi madre, y a pedirles su autorización para ir.

- Por supuesto, permiso concedido.

- Y, quería pedirles un favor... – murmuró bajando la cabeza.

- ¿Qué pasa señorita Evans?- preguntó McGonagall.

- Pues yo no tengo una buena relación con mi familia, y me preguntaba si sería posible que alguien me acompañara.

- Si lo desea supongo que puede arreglarse. ¿Verdad Dumbledore? – intercedió la profesora

- Naturalmente. ¿Y quién la acompañaría?

- James Potter.

- Muy bien señorita Evans. Si quiere que alguien más la acompañe...

- No profesora. Remus no puede porque mañana es luna llena y supongo que Sirius querrá hacerle compañía.

Ambos tardaron un rato en asimilar aquello.

- Evans ¿como sabe..

- Lupin es mi amigo – declaró Lily como si aquello zanjara todo.

Dumbledore sonrió.

- Bien. En ese caso mañana usted y James partirán. Ahora descanse un rato. Creo que lo necesita.

- Muchas gracias. A ambos.- y sin mirarlos salió del despacho.

- Bien Dumbledore. Tenía razón.-declaró McGonagall.- Potter y Evans. ¿Quién lo hubiese pensado?

Lily bajó a buscar a James. Se había puesto la falda negra y la camisa blanca con el escudo Gryffindor. El chico estaba esperándola en es vestíbulo. También había optado por ponerse el uniforme del colegio, aunque sin la corbata, pero también con el escudo.

- ¿Lista?

- Eso creo. Por cierto... muchas gracias por hacer esto.

El muchacho esquivó su mirada.

- No hay nada que no haría por ti.

No hay mucho que contar sobre el funeral de Mara Evans. El padre ignoró a Lily completamente y ella quiso descargar su frustración sobre Petunia, quién sintió la misma necesidad, hasta que finalmente sacó su varita y le lanzó un maleficio tan poderoso que James se vio en la obligación de crear un encantamiento escudo para evitar que a la muggle se la cayeran los dientes y el cabello. Luego pasó dos horas escuchando a las dos hermanas insultándose con cosas como "anormal, bruja, fenómeno" que eran respondidos con "inútil, amargada, imbécil y egocéntrica". Cuando la discusión terminó y el chico había quedado impresionado ante la elocuencia de Lily, llegó el momento de la pelea física, en el cual por tercera vez tuvo que interceder, aunque esta vez para salvar a Petunia.

El momento más emotivo fue cuando la pelirroja echó una encantamiento silenciador su hermana, y el propio James tuvo que quitárselo, ya que Lily se rehusaba.

Pasada la medianoche, los jóvenes salieron rumbo al caldero chorreante, porque usarían esa chimenea para llegar al castillo.

Como Lily tenía ganas de caminar, aprovecharon para recorrer un poco el Londres muggle.

- Eso debió ser incómodo para ti – soltó la chica de repente.

- No mucho. He presenciado discusiones peores en casa de Sirius.

Entonces si previo aviso, ella tomó su mano y se acurrucó contra James, quién sin saber muy bien que hacer rodeó a su amiga con el brazo. Y sólo entonces Lily se permitió llorar. Y no sólo por la muerte de su madre. Lloraba porque su hermana la odiaba y le era indiferente a su padre. Porque amaba la magia, y sabía que iba a ser rechazada por eso.