¡Hola! Esta es la cuarta parte de la historia. Es un capítulo un poco más largo que los anteriores, así que espero que les resulte ameno y no aburrido.
Capítulo 4: ¿Debo decirles?
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Inmediatamente después de la llamada, uno o dos minutos después de que Nagisa colgara, el timbre sonó. No había sido tiempo suficiente para pensar en qué hacer.
—¿Qué sucede, Haru? —preguntó Makoto tan pronto la llamada terminó.
—Nagisa viene en camino. No, dijo que ya estaba llegando, así que no tardará demasiado —respondió Haru. No había tiempo para nada. ¿Debían esconder a Ryuu?
—¡Ah! ¿Qué hacemos? ¿Deberíamos esconder a Ryuu? —preguntó Makoto, poniendo en palabras sus pensamientos.
Antes de que ambos pudieran llegar a una conclusión, sin embargo, el timbre sonó.
—Bueno, esconderlo por mucho tiempo sería difícil, después de todo. Si nos haremos cargo de Ryuu, los chicos se darán cuenta en algún momento —dijo Makoto, levantándose de su sitio para ir hasta donde estaba Haru—. Aliméntalo tú, Haru. Yo iré a abrir la puerta y hablaré con Nagisa antes de dejarlo ver a Ryuu —añadió.
Haruka tomó al bebé y se sentó en una esquina de su sala. Durante el intercambio, Ryuu había despertado y observaba el lugar con ojos de sueño. Había estado un poco preocupado de ver al bebé dormir por tanto tiempo, pero ya que despertaba y se veía alerta un poco de esa preocupación se esfumó, dejando lugar para el problema actual.
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—Ah, Mako-chan, ¿estabas aquí? Vine para ayudar a Haru-chan a limpiar. Ayer dejamos mucho desorden, hahaha —. La voz de Nagisa le llegó aunque se encontraba alejado de la entrada.
Así que esa era la razón de la visita…
—Si, bueno… Hehe. Me quedé aquí desde ayer para ayudar a Haru con eso. Está todo limpio… Este, Nagisa, tengo que deci-
—¿¡Todo está limpio ya!? ¿Todo? ¿Estás seguro? —interrumpió Nagisa. Haruka lo escuchó entrar e imaginó que quería verificar las palabras de Makoto. Seguramente el chico castaño no habría podido detener a Nagisa.
—¡Ah! ¡Es verdad, todo está limpio! —dijo Nagisa, asomándose a la sala de estar, donde actualmente se encontraban Haru y el bebé.
Makoto apareció detrás de Nagisa. Su rostro de cómica desesperación le confirmó a Haru que Nagisa se le había escapado antes de que pudiera hacer algo.
—¡Haru-chan, estás ahí! ¿Qué haces en la esqui-—. Nagisa se interrumpió a media frase, probablemente tras ver al bebé en brazos de Haru. Se giró para mirar a Makoto y después volvió la vista hacia Haruka.
—Nagisa, de esto quería hablarte…—dijo Makoto, recuperando la atención de Nagisa, quien por alguna razón había cogido un suave color rojo en el rostro.
—Mako-chan, Haru-chan… ¿¡Cómo es que fueron a tener un bebé!? ¡Estamos en la preparatoria todavía, ¿saben?! ¡No deberían estar haciendo cosas ecchi ni teniendo bebés! —dijo el rubio, ganándose la sorpresa de ambos mayores.
Ni Haruka ni Makoto pudieron hablar por un momento. El segundo estaba tomando un color rojizo también, mientras el primero tenía una cara de sorpresa mezclada con preocupación y algunas cosas más que probablemente ganaría el premio de expresión del año, si tal concurso existiera.
—Nagisa, hacer bebés es algo imposible entre dos hombres —dijo Haru, con toda la seriedad que fue capaz de poner en la oración.
—¿¡Es eso lo que te preocupa!? —explotó Makoto, quien ahora estaba más rojo que un tomate. Era claro por su color y su expresión que él estaba más preocupado porque Nagisa creyera que Haru y él hacían "cosas ecchi" que por otra cosa.
—Si, bueno, por alguna razón creo que si es Haru-chan, podrá lograr todo lo que se proponga, hasta hacer bebés con Mako-chan —dijo Nagisa, acercándose a donde Haruka estaba con Ryuu.
—Ya veo… Sin embargo, creo que, aunque ponga todo mi empeño, hacer algo así sería definitivamente imposible para mí —respondió Haru.
—¡Ya dejen esa plática extraña! Nagisa, ¿no quieres saber la verdadera historia de Ryuu? —preguntó Makoto. Parecía mortificado con la plática, especialmente aquello de "poner todo el empeño" que había dicho Haru.
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Haruka y Makoto le contaron entonces la historia a Nagisa, comenzando al final de la fiesta y terminando por la decisión que habían tomado de hacerse cargo de Ryuu. Sorpresivamente no fueron interrumpidos y Nagisa los dejó terminar el relato; sin embargo, la emoción era evidente en su rostro.
—¡Wow, así que Ryuu-chan viene del espacio! ¡Ryuu-chan, que genial! —dijo, tomando la mano del bebé y moviéndola en celebración. Ryuu sonrió en respuesta a aquello.
—Nagisa, en realidad no sabemos si Ryuu-kun viene del espacio o no, aunque creemos que así es —djo Makoto.
—De cualquier forma, es interesante. ¿Le dirán a los demás? —preguntó Nagisa, quien ahora jugueteaba con los regordetes dedos de los pies del bebé.
—Creo que será lo mejor… Haru, ¿qué opinas?
—Rei y Gou deben saberlo, no podremos ocultar a Ryuu durante el club. Si Gou lo sabe, Rin probablemente se enterará y lo mismo aplica con Sousuke —dijo Haru. Era así de sencillo, en su mente.
—¿Qué hay de Ama-sensei y el entrenador Sasabe? —preguntó Nagisa. Parecía bastante entretenido jugando con Ryuu, incluso si el bebé estaba bastante ocupado siendo alimentado por Haru.
—No creo que sea prudente involucrar adultos en esto, Nagisa… —dijo Makoto. Su preocupación principal era que un adulto decidiera dar aviso a las autoridades. Ni la profesora ni el entrenador debían saber la verdad sobre Ryuu.
—¿Y cuándo les dirán a los demás? Ne, ¿puedo estar cuando le digan a Rei-chan? Quiero ver su cara de sorpresa hahaha
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La mañana dio paso a la tarde bastante pronto, mientras los muchachos hablaban.
Después de un rato, Haru le pasó el bebé a Nagisa y fue a la cocina para cocinar algo de comer. Habían planeado decirle a Rei y a Gou aquella misma tarde, por lo que Nagisa se quedaría a esperar a que llegaran. Makoto, por otro lado, tenía que ir a casa y pasar un rato ahí para no ganarse un regaño de su madre, aunque había prometido volver antes de que Rei y Gou llegaran.
—Ne, Haru, ¿qué estás preparando? —preguntó Nagisa, entrando a la cocina con Ryuu en brazos. El pequeño se había quedado dormido así y, por alguna razón, Nagisa se negaba a ponerlo en el suelo y prefería llevarlo cargado.
—Caballa frita y vegetales en tempura —anunció Haru.
—Hahaha debí saber.
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Los chicos comieron tranquilamente y en silencio. No hubo problema hasta que, después de un rato, Ryuu comenzó a llorar.
—¿Qué tiene? ¿Hambre? —preguntó Nagisa, observando fijamente al bebé. Había aceptado finalmente ponerlo sobre su mantita en el suelo antes de comer.
—No lo sé… Ryuu, Ryuu, ¿qué pasa? —preguntó Haru, acercándose al bebé. Se detuvo de repente, notando un olorcillo desagradable proveniente del infante.
Ahí estaba finalmente, el momento que había temido desde el inicio. Se giró en torno a Nagisa y le vio de forma decidida.
—Nagisa, cambia el pañal sucio de Ryuu —le dijo, poniéndose en pie y alejándose de los dos.
—¿¡Eh!? ¡No quiero hacerlo! —dijo el otro, levantándose también y alejándose en dirección opuesta —. No es justo, Haru-chan. Es el bebé que fuiste a tener con Mako-chan, tú deberías cambiarlo —anunció.
Justo cuando Haru iba a rebatir, la puerta de entrada se abrió y Makoto apareció en el lugar.
—Regresé. Lamento haber tardado, chicos, Ren y Ran no me querían dejar. ¿Qué ha sucedido? —preguntó el castaño al entrar, viendo con perplejidad e inocencia a sus dos amigos.
—Makoto, es tu turno de cambiar el pañal de Ryuu —dijo Haru, aprovechando la situación.
Nagisa se apresuró a tomar uno de los pañales nuevos que los chicos habían comprado en la mañana y se lo lanzó a Makoto.
—Vamos, Mako-chan, todo nuevo papá debe cambiar el pañal de su hijo —le dijo, sonriendo de forma maliciosa y traviesa.
—¿Eh? ¿Pa-pañal sucio? ¡No soy papá todavía, Nagisa! —. El pobre Makoto entró en pánico, pero ni eso lo salvaría.
Ryuu seguía llorando y no estaba en la naturaleza bonachona del muchacho el ignorar algo así. Con todo el pesar del mundo, se arrodilló junto al bebé para hacer lo que debía ser hecho.
Haruka sacó de las bolsas toallitas húmedas y talco, pasándoselo a Makoto y volviéndose a retirar tanto como le fuera posible dentro del confinado espacio de la habitación.
Si ya pensaba que aquello sería horrible, le fue confirmado. Makoto abrió el pañal del bebé y el olor les llegó hasta a los otros dos. El chico lo hizo lo más rápido que le fue posible a sus inexpertas manos. Limpió el trasero del niño utilizando un montón de toallitas hasta que le dejó limpio, aplicó talco y puso el nuevo pañal. Lo que no se esperaba era el que Ryuu le agradeciera la limpieza lanzándole y chorrito de pipí. Logró evitar un desastre al cubrirlo con una de las toallitas.
Al final, lo hizo más bien de lo que había pensado, aunque eso no le quitó lo traumático al asunto.
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—Mako-chan es genial. Ahora sí es todo un papá —dijo Nagisa, acercándose nuevamente.
Tras terminar de cambiarlo, Makoto cargó a Ryuu en brazos para calmarlo y hacerle dejar de llorar. No tardó demasiado, el bebé reaccionaba bastante rápido al verse cargado.
—Ryuu es un bebé fácil —dijo Haru, acercándose también.
—Así es, no es uno de esos niños que lloren y lloren. Al menos no lo es ahora —dijo Makoto.
El timbre sonó y Haru se levantó para abrir. Nagisa se apresuró a tomar el bebé y se ocultó detrás de Makoto. El rubio parecía estar teniendo el momento de su vida con todo aquello.
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Rei entró al lugar, seguido de Gou. Ambos se veían confundidos y curiosos respecto a la razón por la cual habían sido llamados ahí. No ayudaba demasiado el ver a Makoto parado en la mitad de la sala con Nagisa escondido detrás, pues, aunque buena parte del chico menor estaba oculta, podían ver sus piernas.
—Makoto-senpai, ¿qué ocurre? —preguntó Rei.
Lo que ninguno de ellos se esperaba es que, antes de que Makoto pudiera responder, Nagisa saliera de su escondite.
—¡Cha chaaan! —dijo en un tono victorioso a la vez que sostenía a Ryuu de una manera similar a la vista en "El Rey León".
Todos quedaron perplejos, incluidos Haruka y Makoto, los dos que ya sabían sobre la existencia de Ryuu.
—Rei-chan, Gou-chan, les presento a Ryuu-chan —dijo el rubio, fascinado de ver la sorpresa en el rostro de todos los presentes —. Ryuu-chan es el hijo secreto de Haru-chan y Mako-chan —añadió.
Sus palabras tuvieron el efecto deseado. Las caras de Rei y de Makoto se desfiguraron con la sorpresa y se tiñeron de rojo, Gou vio a cada uno de los mayores como si les viera con nuevos ojos y Haru, que era quien se encontraba más lejos, frunció el entrecejo en señal de molestia.
—No es así. Nagisa, ya te dije que hacer bebés entre dos hombres es imposible —dijo Haru, caminando hacia el rubio para después tomar en brazos a Ryuu. Parecía querer alejarlo del alegre adolescente rubio.
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Gracias a Nagisa, el secreto había sido revelado antes de que pudieran siquiera pensar cómo explicar las cosas. Haruka dejó que Makoto se hiciera líos él solo con la explicación. Se contentó con sentarse en la sala de estar con Ryuu en el regazo, ignorando a todos lo mejor que podía.
Era difícil. Rei no podía creerse la explicación de Makoto pues desafiaba todo lo que creía, así que hacía una pregunta tras otra sobre el suceso, incluso insistiendo en que deseaba ver la cápsula en la cual Ryuu había llegado la noche anterior.
Gou fue más fácil de convencer, pero más difícil de ignorar. La única chica del grupo pareció entusiasmarse muchísimo con la idea de que hubiese un bebé con ellos, por lo que se pasó buena parte del tiempo echando miradas soñadoras en dirección al niño hasta que se armó con el valor necesario para acercarse.
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Al final, se decidió que irían a ver la cápsula que había traído a Ryuu, como prueba para Rei y para satisfacer la curiosidad de Nagisa.
Haru se quedó en casa mientras el resto de los chicos fue. Debía comenzar a crear un plan para mantener en secreto a Ryuu. No sería demasiado fácil; la casa de Makoto estaba justo frente a la suya, aunque ubicada un poco más abajo en cuanto altura, y la cercanía haría posible el que los padres de Makoto notaran algún ruido extraño o actividad fuera de lo común. Tampoco podría salir libremente de casa con Ryuu, pues siempre existía la posibilidad de que algún vecino lo viera.
Aquella mañana había sido la excepción, dado que habían salido lo suficientemente temprano como para que no hubiese mucha gente asomando las narices desde sus ventanas.
¿Debía decirles a todos? ¿Había siquiera una posibilidad de que los demás no se dieran cuenta que de la noche a la mañana había llegado un bebé a casa de Haruka? Todos los que se enteraran llegarían a la misma conclusión a la que había saltado Nagisa; aunque claro, sin suponer que había relación sanguínea entre el niño y Makoto. Quizá dejarlos pensar que había tenido un hijo con alguna chica no sería tan malo, si eso le permitía vivir de forma más tranquila con Ryuu…
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Antes de que pudiera llegar a alguna conclusión, los chicos llegaron. Habían ido al templo junto a la casa de Haru para buscar la cápsula, pero había desaparecido. Lo único que quedaba, según le había dicho Makoto, era el pequeño cráter hecho por la "nave" al caer.
Gracias al cielo, aquello había sido prueba suficiente para Rei, quien ahora veía al niño como si de un extraño descubrimiento se tratara… aunque quizás era precisamente eso.
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Fue el mismo Rei el que hizo la pregunta que circulaba en la mente de Haru.
—Y ahora, ¿qué es lo que vamos a hacer? —.
Gracias a los que leyeron y a quienes se toman la molestia de dejar review. Los reviews me alegran el día y me ayudan a saber que si hay personas leyendo.
Ojalá que alguien disfrute tanto leyendo como yo escribiendo esta pequeña historia.
