Descargo de responsabilidad: Slayers y sus personajes no me pertenecen Ajime Kanzaka y Rui Araizumi son sus dueños, no hay lucro detrás de esto solo entretención.

Advertencias: Me tome muchas libertades al escribir este fic así como fue inevitable recurrir a ciertos clichés establecidos por los mismos escritores, está clasificado M por muy importantes razones, si no eres mayor de 18 años no lo leas, si no te gusta el limón y te aburre el romance, no lo leas, si no te inclinas por ZxA pues no lo leas.

Pero si no tienes nada mejor que hacer léelo.

IDILIO

Capitulo 4

Inesperadas Complicaciones II

–Hay yo sabía que era mala idea venir aquí, debí obedecer a mi intuición –Amelia se lamentaba caminando lentamente por el oscuro pasillo.

De pronto sintió que subían por las escaleras y se agacho detrás de una vieja cómoda adornada por un florero barato.

Otra pareja apareció por el pasillo, el hombre abrazaba a la mujer por detrás mientras le besaba el cuello, a medida que avanzaban ella giraba los picaportes de las puertas las tres primeras no se abrieron y Amelia empezaba a preocuparse si la descubrían se metería en problemas, para su suerte la cuarta si se abrió y ella suspiro aliviada cuando la pareja de amantes desapareció tras la puerta.

Echo un vistazo alrededor había habitaciones a ambos lados del pasillo, concluyo que esas eran las habitaciones en que las muchachas de aquel burdel atendían a sus clientes.

Se puso de pie y dio unos pasos cuando escucho como si descendieran de unas escaleras al fondo del pasillo, corrió nuevamente a esconderse al otro lado de la cómoda y vio pasar por su lado a otra de las chicas del burdel, iba poniéndose los aretes y bajo por las escaleras sin siquiera haber notado a Amelia.

Tal como lo había pensado los dormitorios de las mujeres de aquel burdel estaban en el piso superior.

Nuevamente se puso de pie para subir y maldijo por lo bajo cuando sintió que nuevamente subían por las escaleras, no le quedo otra que saltar a la cómoda.

–Si sigo así me descubrirán tarde o temprano –susurro desalentada.

Por las escaleras vio aparecer a Orian sin compañía y Amelia considero que no le quedaba otra que pedirle ayuda, espero a que ella pasara por su lado y se abalanzo contra ella arrinconándola contra la pared y tapándole la boca, sorprendida Orian intento luchar.

–Tranquilízate no te hare daño –Susurro Amelia.

Una vez que Amelia la soltó, Orian giro rápidamente y se puso en posición defensiva primero pero luego su expresión cambio a una de sorpresa

–¡La princesa de Seillune!

–¿Qué? – Amelia la miro con mescla de asombro y susto.

–Si claro eres tú, estoy segura, ya me parecía que te había visto antes solo que no podía recordar donde.

–¿Pero cómo es que me conoces?

–Porque yo soy de Seillune.

–¿De Seillune, tú? –Amelia no podía creer en su mala suerte.

–¿Entonces vienes con los miembros del consejo verdad?

Amelia recordó que se estaba escondiendo precisamente de ellos y tomo la mano de Orian entre sus manos con gesto suplicante.

–No claro que no, ellos no deben saber que estoy aquí por favor ayúdame.

–Vaya se ve que estas en problemas, en todo caso este no es lugar para una princesa, está bien sígueme, te llevare a mi habitación.

xoxoxoxoxoxoxoxoxox

–¡Pero qué sorpresa encontrarlos aquí! –Casi grito el señor Christopher extendiendo ambas manos.

– ¡Oh señor Christopher la sorpresa es nuestra! –Lina fingió de manera sobreactuada.

– ¿Me permiten? –El señor Christopher señalo el asiento que había sido ocupado antes por Amelia.

–Por favor –Zelgadis respondió rápidamente.

–¿Y cuéntenme muchachos que hacen por aquí?

– ¡Negocios! –Respondió el trió al unísono.

–Ya veo, pero…–El señor Christopher miro a todos lados como buscando a alguien.

– ¿Busca a alguien? – Pregunto Gaurry.

–Bueno sí, la verdad es que cuando los vi me alegre porque pensé que con ustedes podría encontrarse mi sobrina Amelia.

– ¿Amelia que acaso ella no se encuentra en Seillune? –Le interrogo Lina.

–Ella salió de Seillune sin permiso oficial, el consejo no lo sabe Philionel les dijo que la había enviado a la casa de campo a descansar por que la veía muy estresada. Y aprovechando el viaje de los miembros del consejo me pidió que la buscarla para llevarla de regreso.

–Vaya así que esa niña malcriada anda prófuga de su propio reino –Se rio Lina

– ¿Pero no es normal que ella ande por ahí, digo ella siempre lo ha hecho no? –señalo Gaurry.

–Sí eso es verdad pero como sabrán Amelia ya no es una niña ha llegado a la edad de casarse y como posible sucesora del trono de Seillune han surgido muchos pretendientes hijos de nobles y también príncipes de otros reinos. Es sabido por todos que Philionel nunca daría la mano de Amelia sin su consentimiento y por eso es que muchos nobles viajan hasta Seillune llevando a sus hijos para que Amelia los conozca primero, haber si uno de ellos tiene la suerte de conquistar su corazón.

–Vaya quién lo diría, y yo que aun la veo como si fuera una niña –Lina sonó como una madre chocha y Zelgadis y Gaudy rodaron los ojos.

–Pero mi sobrina ha hecho muy difíciles las cosas, cuando se entera de que hay nobles viajando para visitarla ella simplemente abandona el reino sin avisarle a nadie, en lo que va del año esta es la cuarta vez que lo hace, por lo mismo las últimas veces optamos por no avisarle que recibiría la visita de otro noble, y esta ultima vez debía recibir a tres familias distintas, se entero de alguna forma y huyo, ella solía regresar a las semanas a lo mucho en un mes, pero ahora ya son tres meses desde que se fue y no hemos sabido nada de ella, y estamos preocupados.

–No tiene por qué preocuparse, recuerde que Amelia es capaz de cuidar de sí misma – Zelgadis hablo mas para tranquilizar al señor Christopher, habría preferido decirle que ella estaba bien y que estaba con ellos, pero Amelia se estaba escondiendo y por los motivos que fueran él respetaba la decisión de su amiga.

–Y ahora que lo sabemos la buscaremos ¿no es así amigos? –Gaurry continúo con el teatro.

–Le prometo que en cuanto encuentre a esa niña malcriada le daré unas buenas nalgadas y la llevare de un ala a Seillune –Lina acoto con lo suyo.

–Se los agradezco en verdad, y por favor ustedes son sus amigos, si la encuentran antes que yo, traten de persuadirla para que al menos se tome la molestia en atender a los nobles que quieren conocerla se que a ustedes los escuchara.

–No creo que debamos interferir, ese asunto solo le concierne a ella –dijo Zelgadis cortante.

–Huy que dices Zelgadis, ¡claro que la convenceremos de casarse con el mejor partido! –Lina miro a Zelgadis con reproche, no era el momento para ser sinceros.

Zelgadis solo se cruzo de brazos desviando la mirada.

– ¿Y qué es lo que hace usted por acá señor Christopher? –Gaurry le pregunto con genuina curiosidad.

– ¿Y qué crees que puede estar haciendo en un lugar como este?, buscar a Amelia no es así señor Christopher? –se adelanto Lina guiñándole un ojo al señor Christopher

–Ejem ejem –Carraspeo incomodo el señor Christopher– Bueno en realidad yo no quise venir aquí, pero los otros miembros del consejo insistieron y yo…bueno…

– ¡Pero si es mi querido Chris!

La mujer que parecía ser la dueña del burdel se acercaba a Christopher con los brazos abiertos, este a su vez miro al grupo de jóvenes sin saber qué cara poner. Y la mujer lo abrazo y lo lleno de besos esparcidos por su rostro.

Lina los observaba con una picara y burlesca sonrisa, Gaurry sonreía apenado por el señor Christopher y Zelgadis miraba hacia otro lado sintiéndose realmente incomodo, habían cosas que definitivamente a él no le interesaban saber.

Una vez que la mujer se llevo al señor Christopher de ahí, Lina se echo a reír.

–Ya olvídate de eso y mejor pensemos en que haremos con Amelia ella aun esta allá arriba –Zelgadis se oía fastidiado.

–Me parece que no nos queda otra que esperar – delibero Gaurry.

– ¿Pero esperar qué? – insistió Zelgadis.

–A ver como se presentan las cosas Zelgadis, no seas impaciente –le increpo Lina.

xoxoxoxoxoxoxoxoxo

.Amelia siguió a Orian un piso más arriba y avanzaban hacia el fondo del largo pasillo que era donde se encontraba la habitación de Orian, de pronto una puerta se abrió delante de ellas, a Orian no le quedo otra que abrir la puerta que tenia al lado y empujo a Amelia hacia el interior ella también entro y cerro rápidamente.

Desde afuera se pudo oír a dos mujeres cuyos murmullos se perdieron escaleras abajo.

Cuando por fin volvió el silencio Orian abrió la puerta para ver observar, no había nadie pero al instante un grupo de soldados ebrios seguido de varias muchachas irrumpieron en el pasillo, ingresaron a una de las habitaciones que se encontraba cerca al final dejando la puerta abierta, Orian espero a que la cerraran pero nada.

–Me temo que tendrás que quedarte aquí, ellos tienen la puerta abierta y no podremos llegar a mi cuarto –dijo mirando hacia afuera– estúpidas, Olga prohibió claramente el traer a los hombres a nuestros dormitorios –murmuro irritada.

– ¿Y ahora que hare? –Amelia miro alrededor y vio que el gran ventanal era su mejor opción.

– Aunque no es mi cuarto aquí es seguro, solo cuida de no tocar nada, este es el cuarto de Ivanee.

– ¿El cuarto de Ivanee? –pregunto con mucho interés.

–Es verdad, ustedes la buscaban a ella ¿puedo saber para qué? –pregunto Orian con curiosidad

–Lo siento no puedo decírtelo –Amelia desvió la mirada

–Está bien –Dijo Orian un tanto decepcionada– Entonces dime una cosa, eres una princesa ¿por qué tienes que estar pasando por esto?

–Bueno mis amigos y yo, siempre hemos viajado impartiendo la justicia por el mundo– Los ojos de Amelia de pronto brillaron.

–L la… ¿justicia? Pregunto Orian esbozando una mueca de confusión.

–Sí, el mundo está lleno de maldad, codicia, traiciones, se cometen infamias por doquier y Yo Amelia Will Tesla de Seillune recorreré de extremo a extremo los continentes y sembrare la paz… –Amelia danzaba a medida que pronunciaba su discurso, Orian la observaba con evidente contrariedad, jamás hubiera imaginado que la princesa de Seillune fuera así.

–Está bien, está bien ya entendí –La interrumpió sin querer escuchar más– ¿Entonces dices que siempre viajas con tus amigos? –Su mirada cambio y brillo en la oscuridad.

–Sí…Así es –respondió Amelia dudosa al ver la extraña sonrisa de la mujer.

–Y dime cual es el nombre de su dueño? –Pregunto tomando con la punta de sus dedos la capa de Zelgadis.

– ¿Eh te refieres a Zelgadis? –Amelia fijo su mirada en los dedos de Orian.

–¿Zelgadis, así se llama eh? ¿Esto es lo que él traía puesto verdad?

Orian continuo manipulando la capa de Zelgadis, Amelia no pudo saber si esto solo le incomodaba o de plano le molestaba.

–Sí, es de él –Amelia dio la vuelta alejándose de Orian

Ante esta actitud Orian cavilo un poco sobre la princesa y el hombre de piel azul.

– ¿Acaso tu y él…? –Insinuó Orian.

– ¿Qué? no, nosotros solo somos amigos –se apresuro a aclarar Amelia.

–Que bien –Orian sonrió nuevamente– ¿sabes?, él se ve tan interesante aunque parece que es un hombre de pocas palabras eh? se ve tan misterioso.

Amelia estaba consciente del extraño atractivo que poseía Zelgadis, pero no lo había comentado con nadie y no podía evitar sentir molestia por la forma en que la mujer se expresaba de él y el que pareciera no importarle el hecho de que Zelgadis fuera una quimera, aunque esto último no tenía por qué molestarla y por esto se sentía mal consigo misma ¿acaso estaba siendo egoísta?, no tenía por qué serlo pues Zelgadis no le pertenecía ni mucho menos.

– ¿Tú crees que a él le gustaría pasar un buen rato conmigo? – insinuó sin ningún tipo de mesura.

Amelia se sorprendió con la pregunta y se urgió al ver que la mujer hablaba en serio.

– ¡Pero es una quimera! –En cuanto lo dijo se arrepintió y sintió vergüenza de sí misma. Queriendo disuadir a la muchacha de su ávido interés por Zelgadis había desmerecido la esencia de su amigo, resaltando lo que él mas odiaba de sí mismo; su apariencia.

–Y eso qué, yo diría que incluso lo hace más interesante –sonrió ladina– aunque claro siendo tú una princesa –miro a Amelia de pies a cabeza– supongo que es normal que pienses de esa forma.

– ¡Por supuesto que no!, no es lo que quise decir yo…yo – Amelia no sabía cómo deshacerse de sus dichos, no quería que la muchacha se quede con una idea errada de ella y de lo que pensaba respecto a Zelgadis.

–Ah no te preocupes –dijo restándole importancia– te comprendo una princesa jamás se detendría a mirar de esa forma a alguien como él y…

–No es cierto, a mi no me importa que él sea una quimera en absoluto –respondió en forma atropellada.

– ¿Te importa entonces? –Pregunto Orian de forma inquisitiva.

–No, no es eso, quiero decir…

Amelia sabía que quería a su amigo pero no se había detenido a analizar sus sentimientos, por lo que no sabía que responder así que decidió salirse por la tangente. –…Zelgadis es un amigo muy querido para mí.

Orian acepto sin mayor interés la respuesta de Amelia lo único que le interesaba era saber si la princesa seria algún tipo obstáculo en sus recientes pretensiones y al parecer no lo era.

–Debo regresar a trabajar quédate aquí y no hagas ruido –volteo dirigiéndose hacia la puerta– regresare en cuanto pueda –dijo antes de abandonar la habitación.

Amelia respiro aliviada de que por fin la muchacha se fuera y la dejara sola, era demasiado curiosa y la había acorralado con preguntas para las que ella aun no tenia respuesta, pero ahora que estaba sola podía pensar en ello, camino hacia la ventana y se sentó en el suelo tomando la capa de Zelgadis contemplándola pensativa.

–¿Qué si me importa?

Amelia estaba consciente de la profunda admiración que sentía por su amigo, apreciaba su compañía, le gustaban muchas cosas de su particular forma de ser pero luego vino a su mente Gaurry, él también era su amigo y lo quería mucho pero tuvo que reconocer que lo que sentía por él definitivamente no era igual a lo que sentía por Zelgadis, era confuso ambos eran sus grandes amigos pero por Gaurry sus sentimientos eran de alguna forma fraternos, en cambio sus sentimientos por Zelgadis parecían tomar una perspectiva diferente.

–¡Pero que estoy haciendo!

Amelia se levanto de un salto pues recordó que convenientemente se encontraba en el cuarto de Ivanee y que probablemente ahí estaba el dichoso cofre, formulo un hechizo de luz muy débil pues ella se encontraba en esos días en los que no podía hacer uso de la magia, debía apresurarse pues el hechizo de luz no duraría mucho, busco en la habitación si tenía suerte lo encontraría y saldría por la ventana.

Pero no pudo seguir buscando, unas voces en el pasillo y las sombras que se detuvieron en la puerta hicieron que Amelia de un salto se arrojara hacia la ventana escondiéndose detrás de las gruesas cortinas.

Espero que fuera Orian que volvía por ella pero no fue así, Ivanee y Lan hicieron su entrada en la habitación.

Amelia estuvo a punto de formular el hechizo del sueño pero creyó que mejor esperaría, tal vez ellos se irían de ahí.

–Entonces lo conseguiste? –Lan abrazo a Eugene por la cintura besando su cuello.

–Espera y veras– Ivanee se soltó de él y camino de forma sensual hacia la cama, se agacho y saco un pequeño cofre.

Amelia ladeo la cabeza, lamentándose por no haber buscado primero en un lugar tan obvio.

–Tómalo espero que te sirva tanto como a mí. –Ivanee le ofreció el cofre a Lan

–Y estoy seguro que a ti también te sirve o me equivoco? –él sonrió irónico.

–Tienes razón, mi "bella" hermana –Al igual que la misteriosa mujer Ivanee se refirió a su hermana con desdén– perderá a todos sus "amigos" y dejaran de preferirla por sobre mí.

–Me lo imagine –dijo Lan sonriendo– en cuanto a mí, muchos de los nombres escritos aquí –Abrió el cofre del cual extrajo varios papeles los que leyó con interés– pertenecen a los altos comandantes de la guardia, no dudaran en promoverme cuando les haga saber que ciertas notas y tarjetas firmadas por ellos y dirigidas a una puta podrían llegar a manos de sus esposas, o miembros del consejo real otra manga de hipócritas que no dudaran en condenar públicamente algo que ellos mismos practican.

–Y que es lo que pretendes lograr?

–En realidad no aspiro mucho, solo ser nombrado General tal vez

–¿General así sin más? –Dijo Ivanee levantando una ceja– podrías llegar a eso a medida que te haciendan no?

–No tengo paciencia para eso preciosa.

–Y harás lo que sea con tal de logar tus objetivos –afirmo Ivanee.

–Al igual que tú –Le dijo guiñándole un ojo, Lan observo con atención una de las tarjetas del cofre –mira aquí también se ven algunos nombres de miembros del consejo real de Seillune, también les sacare provecho en su momento.

Amelia había estado escuchando todo sin mirar escondida detrás de las cortinas, estuvo atenta a todas las palabras y comprendió por fin de que se trataba el asunto.

¿Eso era todo, Lan quería extorsionar a sus superiores e Ivanee quería quitarle los clientes a su hermana?

Amelia se sentía decepcionada tal vez hubiera esperado que en aquel cofre se encontrara un valioso objeto mágico o tal vez un fragmento de la biblia de Claire, pero no, solamente eran las ridículas notas de amor de nobles y militares no correspondidos y por lo que oyó entre esos nobles habían miembros del consejo real de Seillune, decidió que a como dé lugar debía apropiarse del dichoso cofre al menos su intromisión serviría para evitar que Lan intente chantajear a miembros del consejo de su reino y por otra parte ¿iban a pagarle no?

Distraída con sus pensamientos Amelia no se dio cuenta que Lan e Ivanee habían decidido dejar la charla a un lado y se habían centrado en lo que los llevo hasta esa habitación, al oír aquellos extraños murmullos deslizo un poco la cortina para poder mirar y su rostro se enrojeció de inmediato al darse cuenta que Ivanee se había despojado de su vestido, Lan de su camisa y ambos estaban sobre la cama besándose apasionadamente.

Amelia se cubrió el rostro con las cortinas, recito el hechizo del sueño pero no logro formularlo, al parecer su condición de mujer la traiciono esta vez.

–¿Que haré ahora?

No esperaba que esto pasara, intento nuevamente formular el hechizo pero fue en vano además los gemidos, jadeos y susurros que empezaban a acrecentarse no le permitieron concentrarse, se tapo los oídos para no escuchar.

–Piensa Amelia piensa –Se dijo a sí misma.

Los sonidos que inundaban el ambiente eran demasiado para ella aun así pese a la vergüenza que sentía en ese momento, sintió una repentina curiosidad por ver, estaba mal, ella no debería siquiera considerarlo sin embargo ahí estaba una incesante e insana pero imperiosa necesidad por ver al otro lado de la cortina, por un momento el morbo y el pudor lucharon en su mente pero solo uno ganaría.

Decidió mirar un poco pero solo un poco, se juro a si misma que sería un segundo solo un segundo, recorrió la cortina lentamente y sus ojos se abrieron de par en par, su respiración se detuvo y su corazón se acelero, quiso esconderse de nuevo pero solo pudo quedarse ahí, mirando.

xoxoxoxoxoxoxoxoxoxo

Casi una hora había transcurrido desde que Amelia, se perdió en las escaleras, Gaurry entro a la taberna moviendo la cabeza en forma negativa.

– ¿Entonces no salió? –pregunto Lina con una mueca.

–No, aun esta allá arriba. –Respondió Gaurry sentándose.

Gaurry se había ofrecido a vigilar el frente de la casona para ver si Amelia escapaba por alguna ventana. La taberna se había llenado aun más, tanto que ya no quedaban mesas libres y las escaleras estaban ocupadas por hombres ebrios.

–¡Rayos esto es tan frustrante! –Lina se revolvió el cabello.

Zelgadis se sentía de la misma forma suspiro y levanto su copa de vino para beber un poco y de pronto sintió que unos brazos femeninos lo rodeaban posándose en sus hombros, él ni se inmuto simplemente continuo bebiendo su vino y escucho la voz de Orian soplar en sus oídos.

–Tu amiga se encuentra segura escondida en una habitación.

–¿Hablaste con ella? –Interrumpió Lina que había escuchado lo que le dijo Orian a Zelgadis

–Eh... si no deben preocuparse ella está bien. –Respondió sin soltar a Zelgadis.

–¿Puedes llevarme con ella? –Preguntó Zelgadis dejando su copa en la mesa.

Orian sonrió como si una idea se formara en su mente.

–Por supuesto –Soltó a Zelgadis y cuando él se puso de pie ella sonrió felinamente– Sígueme.

–Zelgadis espera ¿a dónde vas? –Gruño Lina– No te precipites acuérdate que no debemos llamar la atención complicaras las cosas.

–Esperen afuera, saldré con Amelia –Zelgadis la ignoro y se dispuso a seguir a Orian.

–¡Huy debimos haber planeado mejor todo este asunto! –Protesto Lina golpeando la mesa.

–Tranquila Lina de momento no nos queda más que confiar en Zelgadis.

Gaurry le puso la mano en el hombro y Lina le brindo una inusual dulce sonrisa, él por su parte devolvió el gesto por ahora solo podían hacer eso esperar.

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Próximo capítulo: Deseando sentir.

N/A: Amelia tiene que casarse? Sí, ese ya es un cliché pero funciona, creo que es inevitable recurrir a el cuando se trata de una historia ZxA.

Abril: por supuesto que Zelgadis reaccionara, solo ten un poquito de paciencia.

Ariana: en verdad quise actualizar antes pero no se pudo.

Gracias por leer, no dejen de comentar y por favor ignoren la ortografía la revise pero ya aprendí que no puedo fiarme al 100% de los correctores.