Disclameir: Cada cosa a sus respectivos autores, salvo los personajes inventados.
Los chicos clamaron de alegría el viernes al saber que harían esa obra-musical. Para poder participar de la audición se les dio a todos una hoja con la letra de las canciones adaptadas y como encontrarlas en caso de las buscaran en Internet. En en el tan poco tiempo que pasa el fin de semana, pasó y el aula de cuarto estaba muy agitada. Casi todos los alumnos deseaban participar y con mucha razón. Casi todas las chicas deseaban ser la Hija del mal y muchos jóvenes discutían por quien debería ser el sirviente. Pero siempre hay excepciones, como Patrick burlándose de los chicos que cantaban la- según él- cursi canción del sirviente, o Jeremiah, que no estaba interesado, o al menos eso demostraba.
-Cielos Luke- se burló Patrick-. En serio ¿Por qué tanto empeño?- el joven rubio lo fulminó con la mirada. Patrick retrocedió con una sonrisa nerviosa y temblando.
-Solo quiero hacerlo y ya, no es de incumbencia mis razones Futarrest- claramente estaba molesto, para llamarlo por su apellido.
-Vamos, no te enojes. Solo preguntaba.
-¿También vas a hacer el cast para el papel Luke?- preguntó con voz soñadora Lillian- estuve practicando todo el fin de semana, sin descanso y espero por lo mínimo tener el papel de la princesa.
-Si eso es por lo mínimo, no quiero ni saber que será lo máximo- volvió a su normal tono burlón Patrick pero no retrocedió asustado con la mirada de la chica que había sido muy parecida a la hecha por el rubio antes.
-¡Callate Patrick! Voy a romperte la cara.
-Cuidado Lilly, esas no son palabras para una dama- Lillian avanzó hasta él, alzando su puño, pero un grito de la entrada del salón la detuvo.
-Aldrich Luke- llamó la nueva maestra para ser el siguiente a pasar. El aludido caminó a un paso tranquilo desde donde se había iniciado la discusión, hasta llegar a la profesora. Los dos peleadores se detuvieron e hicieron guerras de miradas en vez de insultarse otra vez o querer golpearse.
Otra de las excepciones que no tenía intenciones de postularse para participar, era la tranquila Catherine Dogson. Ella yacía sentada en su banco cerca de la ventana con su típico rostro melancólico. Realmente no estaba interesada en ir a cantar, si después de todo le saldría mal por su constante tartamudeo y su poca memoria con acordarse las letras. Suspiró por enésima vez jugando con su lápiz, odiaba esas horas libres sin nadie con quien hablar y muchas veces cuando estamos en silencio con sigo mismos nos ponemos a recordar el pasado, como el hecho de que ella nunca conoció a su padre, y fue criada solamente por su madre.
Desde pequeña siempre supo que poseía algo raro que la hacía alejarse de los demás, o eso parecía, no entendía como todos sus compañeros desde antes del primer grado podían hacer grupos de conversación y ella era la única excluida, muchas veces creía que su existencia no tenía algún sentido. Aunque la verdad, ella no tenía ninguna anomalía, simplemente era tímida, y al haber tenido el papel de tímida desde pequeña quedó encasillada en eso para siempre, o al menos lo estará así toda la primaria y quizás secundaria.
-Dogson Catherine- el llamado del profesor Maddens la hizo despertar de su trance- ¿Vienes a hacer la prueba?- preguntó a la niña, ella negó con la cabeza manteniendo su conocido silencio- bueno entonces, seguiría Caulson Daphne. La nombrada se paró y siguió con entusiasmo al profesor.
Luke aun seguía en el escenario. Su actuación, desde el punto de vista de Jocelyn, fue excepcional y magnifica, pero creía que su compañera no era los suficientemente buena y requería otra princesa que lo acompañara como sirviente.
-Bien, esta escena ustedes hablan sobre el secreto del mar y el deseo en la botella- indicaba Jocelyn sentada desde un largo escritorio con Paul en el centro, ella a su derecha y el sr. Poppy a la izquierda del primero- acción.
Los jóvenes se pusieron en posición como indicó con anterioridad la profesora e iniciaron a como iba el libreto.
- "Eres realmente testarudo ¿Eh?"- comenzaba Daphne como si fuera Riliane en brazos cruzados fingiendo enojo y rodando sus ojos- "Algo como eso no hará tus sueños realidad"
- "Princesa ¿Desearía intentarlo?"- respondió Luke con un tono suave y calmado, digno del sirviente Allen. Mientras seguían las líneas, los tres se susurraban sus respectivas opiniones.
-Luke es realmente bueno, lo veo a él e inmediatamente pienso que es el sirviente- decía Poppy.
-Opino igual, en cuanto a Daphne, no es nada mala en esto- murmuró Alcott.
-Serán buenos actores, pero aun no hemos escuchado sus cantos- afirmó Maddens con su continuo malhumor.
- "Además, todo lo que deseé me lo concederá Allen ¿Verdad?"- finalizó sonriente Daphne. Luke sonrió de forma penoso y asintió con un leve "si".
-Debo admitir que los dos lo hicieron muy bien- concluyó Jocelyn- ahora quisiera escuchar sus cantos. Luke, quiero escucharte primero- el nombrado dio un paso al frente con un papel en sus manos con la letra. El sr. Poppy dio inicio a la música del tema en modo classical y Luke respiró hondo.
"Eres tú mi princesa. Yo tú sirviente soy, dos gemelos tú y yo que el destino separó".
Paul abrió la boca sorprendido igual que sus dos compañeros, la voz del joven era muy buena, hasta Daphne había olvidado cerrar la suya. Quedaron tan sorprendidos que no supieron en cuanto terminó la canción.
-Eso fue... fue hermoso- comentó sinceramente Paul que se bajó sus anteojos y los sobó, aun no salía de su asombro- muy bien hecho Luke- el chico sonrió y dirigió un vistazo a Daphne, era su turno de cantar.
-¡Ah, si! Es tu turno Daphne- avisó Jocelyn.- Sr. Poppy, por favor- la música comenzó a sonar con un ritmo más rápido, pero del anterior asombro y por lo rápida que iba, a la chica se le dificultaba cantar y su voz desafinaba un poco. Cerca del final parecía haberse quedado sin aire.
-Bueno gracias Daphne- dijo Jocelyn- puedes retirarte- la chica se bajó del escenario con un mohin de enojo, sabía que eso significaba que no la elegirían para el papel y actuar al lado de Luke, un joven muy codiciado en la escuela. El mismo chico también quiso bajar pero fue detenido por la profesora- tú quedate Luke, hasta ahora has sido el mejor de los varones y quiero que obtengas el papel- el chico hizo una media sonrisa, aunque deseaba ya marcharse de allí. Luke Aldrich era bien conocido por sus modales, su tranquilidad, obedecer en clase, tener buenas calificaciones y ser muy popular entre las chicas, aunque no este muy consciente de esto último. Sin embargo, el buen joven también tenía sus limites en paciencia.
-Iré a buscar a Miriam Ephron- informó Paul, marchándose de vuelta al aula.
Dentro del aula Miriam hablaba animadamente con algunas compañeras suyas. En algún momento llevó su mano a la cabeza temblando.
-Miri- advirtió Rose, con deje preocupada al ver a la acción de la chica- ¿Qué te pasa?
-Nada importante, me duele la cabeza, nada más, no importa- en es instante el maestro la llamó para hacer su audición- Ya voy profe- se paró y caminó con un poco de dificultad hasta allí.
-¿Estás segura de ir, Miri?- le preguntó otra chica.
-Si, si. No hay problema- Paul la dirigió hasta el salón de actos, pero no pasó por inadvertido la jaqueca de la alumna.
-Si quieres puedes audicionar otro día.
-No, no. Quiero hoy, estoy bien profesor- pero era notable su inestabilidad. En la actuación no lo había hecho mal, aunque en el canto parecía olvidarse de la letra, aun con el papel de la letra en mano y su voz era muy suave, cuando debería ser más fuerte, porque la "hija del mal" tenía la voz muy alta.
-Muchas gracias Miriam- agradeció Jocelyn y le indicó con la mano que bajara y así lo hizo con la ayuda de su compañero, que se ofreció por notarla desorientada y mareada- la próxima es Lillian Ulbrich, voy a buscarla ahora mismo- la aludida practicaba exageradamente ejercicios vocales, como soltar todo su aire con los labios cerrados pronunciando "BR". Jeremy la imitaba en silencio haciendo reír a algunos chicos, incluyendo a Patrick.
La joven cantó unas estrofas de la letra "Daughter of evil" a sus compañeras y estas aplaudieron admiradas.
-Cantas precioso Lilly, si no te escogen a ti, cometerán un gran error- opinó Daphne con ojos brillosos.
-Ulbrich Lillian- llamó en pocos segundos desde la puerta la nueva maestra. La nombrada se dio la vuelta con una sonrisa impaciente- vamos- ella avanzó y no podía borrar la expresión de su rostro y amplió aun más su sonrisa cuando divisó a Luke en el escenario. Luke es tan perfecto en todo, de seguro él será el sirviente, pensó con un leve sonrojo.
-A continuación Ulbrich, nos demostrarás tus habilidades de actuación y canto, respectivamente- informó Paul. La chica asintió y se reinició la escena del mensaje en la botella, con un Luke cansado pero dispuesto.
-Debo admitir que es muy buena- comentó Jocelyn en voz baja, por como la joven decía como si fuera lo más natural del mundo sus líneas.
-¿Buena? Es magnifica, estoy impaciente por oír su canto.
-Eso será lo que la defina- unos pocos segundos que empezara la melodía, Lillian hizo la estridente y característica risa de la malvada princesa, que le salió mejor que las demás chicas.
-Oh, Ho, ho, ho, ho. Vamos, todos arrodíllense- la melodía siguió y ella cantó con una voz que no desafinaba, ni estaba en un tono bajo o suave, sino en uno alto sin llegar a gritar.- Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar, existía un reino de traidora humanidad, en aquel sitio gobernaba una princesa de catorce años de edad.
Paul hizo una expresión con su cabeza, para dar la aprobación de que Lillian era la que mejor llevaba el papel, el sr. Poppy mantenía su cara sonriente y Jocelyn abrió sus ojos más grande de lo habitual junto a su boca, había encontrado a su Riliane. En cuanto la canción terminó, Desmond aplaudió con entusiasmo.
-Eso fue precioso Lilly- la alabó el asistente.
-Muchas gracias sr. Poppy- ella se reverenció estirando un poco su falda escolar, como si se tratase de una princesa-. Desde mis cuatro años que asisto a clases de comedias musicales, para ejercitar mi voz de canto y actuación, también bailo un poco- dirigió una leve mirada a Luke, pero el estudiante tenía los ojos perdidos en otro punto del salón, con clara muestra que eso no le interesaba.
-Bueno, te tendremos en cuenta- afirmó Maddens y anotó su nombre en una hoja junto a otra que contenía el nombre de Luke.
La hora del recreó interrumpió la audiciones y los jóvenes, en muy poco tiempo corrían y jugaban a los encantados con el sr. Poppy, que adoraba correrlos para paralizarlos. La nueva profesora se asomó por la ventana, en un rato de distracción luego de ver los nombres que había puesto en su lista de Hijas y Sirvientes del Mal. Algo llamó por completo su atención, y no el hecho de que Desmond corría gritando y cantando canciones para niños. Sino, una pequeña cabellera rubia hecha trenza con vista baja: en efecto, la alumna Dogson, que no tenía muy buena pinta.
-Creo que esto será más fácil de lo que parece- interrumpió sus pensamientos Maddens con unas carpetas sobre sus alumnos. Tomó asiento cerca de ella y dejó las carpetas sobre otra mesa- Lillian es perfecta para Riliane y Luke para Allen. Es obvio ¿No? El próximo lunes pondremos la lista de escogidos y empezaremos el ensayo.
-Aun no profesor, necesitamos a nuestra Shiro no Musume todavía- Paul inclinó la cabeza sin comprender- a nuestra Chica de blanco- respondió luego de un suspiro, el maestro entró en la cuenta.
-Cierto, como ya tenemos a nuestra princesa del mal, podemos ir descartando. Aunque necesitaremos una voz más suave.
-La voz no es tanto el problema, es más la memoria. La letra es la más larga y compleja del musical. Además, su letra es cantada en un tono obligatorio que se desentona si no es cantada y adaptada como su música original.
-En ese caso, tendremos que empezar la siguiente audición lo más pronto posible- concluyó. Pasaron unos segundos de silencio, sentados cerca, sin mirarse a los ojos, donde la incomodes no se espero a hacerse presente- bueno...- carraspeó con nervios.- Quería decirle que lamento haberle gritado y dudado de su productividad- la mujer volteó a verlo sorprendida y dio una sonrisa leve.
-Bueno, gracias y disculpa aceptada- otra vez no sabían que decir.
-Yo... debo hacer, digo, preparar unos ejercicios para la próxima clase ya que hemos elegido a nuestros protagonistas, así que, mejor me pongo en marcha- estaba a punto de abandonar el aula hasta que la maestra lo detuvo.
-Sr. Maddens, espere.
-¿Si?- volvió su vista a ella con la incógnita también en su cara.
-Es sobre Catherine Dogson.
-¿Qué pasa con ella?
-¿Por qué es que está tan sola?- Paul hizo un ademán de comprensión y pensamiento.
-Bueno, ella habló con el psicólogo del colegio hace tiempo, y este concluyó que simplemente es por su timidez, pero que no debemos presionarla a socializar, sino darle su espacio y que hable poco a poco ¿Por qué lo pregunta?- Ella volteó una vez más sus ojos a la ventana y señaló con su mirada.
-Es que... no soporto verla tan sola ¿Por qué no estuvo en la audición?
-Ella misma decidió no ir- la profesora no respondió y otro silenció se apoderó del lugar-. Bueno, hay gente que simplemente prefiere estar sola- dijo por último antes de marcharse, dejando a la mujer de vuelta en sus pensamientos y con la vista clavada en la joven rubia trenzada, a la esquina del patio del recreo comiendo su almuerzo.
La pequeña chica sentía un poco de melancolía estando tan sola y alzó su cabeza a un grupo de niñas saltando la cuerda, a quienes envidió profundamente.
Quisiera un amigo... no importa quien...
Después de terminar su almuerzo, decidió no permanecer más en el patio y se encaminó a la biblioteca, le gustaba estar allí, era tranquilo, silencioso y no había mucha gente que pudiera molestarla con ruidos.
-Hola Cathy- saludó Julia, la bibliotecaria que tenía muy presente las visitas de la chica allí- ¿Vienes a leer un libro por tu cuenta o necesitas uno en especial para alguna tarea?
-Vine por mi cuenta- dijo.
-¿Escapando otra vez del recreo?- ella asintió con una sonrisa, le caía muy bien Julia- Típico de ti- dijo lo último en una carcajada- escoge lo que quieras.
La alumna se adentró en la habitación, que no era muy grande, pero tampoco tan pequeña. Tomó un viejo libro de cuentos y pensó en sentarse en una de las mesas que se encontraba en medio de la sala. La presencia de alguien más allí llamó su atención. Fue hasta la cabecera y se sorprendió al ver una chica arrodillada con un aire débil y la cabeza agachada.
-Oye ¿Estás bien?- preguntó a su compañera, quien levantó su mirada a ella. La reconoció en un instante, era Miriam Ephron, aunque su larga cabellera azabache cubriera su cara, supo quién era por sus inconfundibles ojos azules.
-Si, si lo estoy- respondió con voz muy baja, e intentó pararse, pero tropezó y cayó al suelo desmayada. Incapaz de hacer algo y con los nervios a punta de cabello, hizo lo primero que vino a su mente.
-¡Señora Julia, sra. julia!- empezó a gritar a la bibliotecaria. Ella vino en menos de lo que canta el gallo y posó con suavidad su mano en la frente de la desmayada.
-Tiene mucha fiebre. Tenemos que llevarla a la enfermería ¡Vamos Cathy!- Ambas llevaron con dificultad a la joven a la enfermería, agarrando cada una, uno de sus brazos..
-Ella se sentía un poco mal en el aula antes, recuerdo- murmuró por último.
El sonido de celular por un mensaje sonó en la espaciosa aula vacía. Alcott revisó el mensaje de texto recién llegado.
"Joy, recuerda que veremos a la abuela el próximo fin de semana", comunicaba su hermana. Ella suspiró con fastidio, aunque ya fuera mayor de edad seguía aburriéndole aquellas constantes visitas a su abuela, no porque fuera mala, pero preferiría pasar el fin de semana en otro lugar antes que en esa vieja casa. Antes de que pudiera contestar un Desmond despavorido llegó agitado hasta el aula.
-Sr Poppy ¿Qué sucede?- no pudo evitar interrogar con un tono preocupado.
-¡Es Miri, está en enfermería! ¡Se desmayó la pobre!- gritó a todo lo que sus pulmones le dejaban.
-¿Miri? ¿Miriam Ephron?- este asintió- voy ya mismo, comunicate con sus padres- el gran hombre fue hasta el primer teléfono que encontró en el salón, antes de que la maestra se dirigiera a la enfermería. Al entrar, encontró también a...
-Sr. Maddens- susurró. Yacía el aludido sentado en una silla frente a la cama de la desmayada, al lado de él estaba la alumna Dogson con un semblante preocupado.
-Srta. Alcott- respondió, pero no con su usual tono despectivo que muchas veces usaba con ella- ¿Ha llamado ya a sus padres?
-El sr. Poppy se está encargando de eso- Paul palideció con un gran deje de preocupación, no era por la alumna enferma y desmayada, sino el peligro de encargar una tarea seria a Desmond Poppy, - ¿Sr. Maddens, se encuentra bien?- preguntó Jocelyn. Él parpadeó despertando de su trance.
-¿Eh? Si, creo que si- en poco tiempo, la chica recostada volvió a moverse y fue despertando poco a poco.
-Miriam, mantente quieta- alertó la profesora a la joven, acercó su mano a la frente y comprobó que tenía fiebre. La enfermera apareció con una pastilla y le dio de beber eso a Miriam, para bajar su fiebre.
-¿Qué me pasó?- preguntó la menor con la mano sobre su cabeza, le ardía de dolor.
-Te desmayaste, al parecer por tu fiebre- respondió Maddens.
-¿Ah, si?
-Si, si no hubiese sido por la sra. Julia y la señorita Catherine, quien sabe como estarías ahora- informó la enfermera, una mujer mayor y de rostro suave.
-¿Catherine me ayudó?- murmuró la muchacha y dirigió su vista sorprendida a la joven rubia de trenza, quien enrojeció por la osadía de su compañera por verla tan directamente.
-S-si- contestó la susodicha y bajó su cabeza entre apenada e incomoda.
-Gracias- fue la respuesta de Miriam, con una voz pasible, amable y cálida, acompañada de una sincera sonrisa. Esto hizo sonrojar más a la otra alumna, pero no por vergüenza, sino por el comportamiento amable de su compañera.
-De nada- dijo en voz baja, pero audible por el silencio y con una pequeña sonrisa.
El timbre que indicaba el final del recreo sonó, Catherine entendió que debía volver a clase. Dejó la habitación mientras escuchaba un poco de porque se enfermó Miriam, al parecer no había desayunado y eso hizo que su cuerpo reaccionase de forma negativa.
Una sonrisa se formó en la señorita Alcott, parecía que Dogson estaba a punto de formar una amistad por primera vez, desde que la conocía.
Dentro del aula, los alumnos tenían clase de matemáticas con otro profesor. Cathy informó al profesor y fue a sentarse. Se sentía irritada en que todos la vieran solo por hablar en voz alta para informar algo al profesor. "¿Habló?" se preguntó un chico en voz alta, siendo irónico. "Vaya, ya creía que era muda" comentó otro riendo, siendo más cínico. Obviamente la habían escuchado hablar antes, pero las bromas nunca faltaban. "Ignoralos Catherine, sólo ignoralos" se repetía mentalmente.
Jocelyn permaneció un rato más con Miriam hasta que Paul le confirmó que todo estaría bien y la persuadió con éxito de que volviera a su aula. Allí dentro, la maestra releía un expediente que había sacado de la dirección en su camino a la sala de música: Era de la joven Dogson.
Nombre completo: Catherine Louise Dogson.
Fecha de nacimiento: 11/ 3/20...
Vive con: Su madre.
Materia destacada: Literatura y lenguaje.
Materia dificultada: Arte.
Estado psicológico: Timidez.
Ética y ciudadanía: Buena.
Comportamiento: Buena.
Aunque todo parecía ir correctamente. El que viviera con su madre y la ausencia de su padre llamaba la atención de ella. Tal vez estarían divorciados, como muchos casados de hoy en día, y en caso de que fuera así, explicaría su timidez y dificultades sociales.
Un fuerte golpe sacó a la profesora de sus pensamientos respectivos a la alumna. Levantó su vista asustada y presenció como el sr. Poppy levantaba un trombón, cual caída había obtenido su atención.
-Sr. Poppy ¿Qué ocurrió?
-Quería avisarle que los padres de la chica Miriam estan en camino. Pero me distraje viendo... esto y olvide decirle y lo tomé porque nunca vi uno de estos de cerca, entonces se me cayó y...
-Si, si bueno.- interrumpió con comprensión-. Gracias por la información.
La mujer enfocó otra vez sus ojos en el expediente con curiosidad. Desmond se acercó a ella de forma cautelosa y no ocultó su curiosidad.
-¿Que lee?
-El expediente de la señorita Dogson- respondió sin enojarse por la forma curiosa infantil de ser del hombre.
-¿De Cathy? ¿Por qué?
-Me atrae la atención su timidez, y el hecho de que viva con su madre me hace pensar que tal vez constituya un poco. Me pregunto donde estará su padre.
-Pero su madre no es biológica- la interrumpió el sr. Poppy. La mujer lo miró sorprendida.
-¿No es biológica? ¿Y como sabes eso?
-Hace tiempo hablamos con ella, cuando vino a discutir una nota. Nos contó que la habían abandonado a la pequeña Cathy desde que era bebé y ella la crió. Es una mujer muy fuerte, a pesar de todo, pero siente temor de no poder transmitir esa fuerza a su hija, o dejarla sola. O algo así nos contó. No recuerdo bien.
Cada más escuchaba Jocelyn, más se sentía impresionada. Era una historia muy familiar, muy similar a la de... Clarith.
-Desmond ¿Qué más sabes sobre Cathy?
-Bueno, desde pequeña ella le costaba acercase a los otros chicos. De hecho, ella habrá jugado a dos o tres juegos desde que está en esta escuela, y todos fueron por iniciativa mía. Hay algunas veces que algunas chicas la tratan mal, pero ella las ignora con éxito- la profesora meditó largo rato, esa tenía que ser.
-¿Sabes si ella sabe cantar?
-No lo sé, a penas le escuchamos la voz- la joven recordaba como afinar la voz y casi siempre daba resultados, aun en los más principiantes.
-Sr. Poppy necesito que me haga un favor- el susodicho reaccionó asustado por la repentina forma rápida de hablar que adquirió Alcott-. Quiero que me traiga a Catherine Dogson al final de las clases, aquí en el salón de música.
-¡De acuerdo, iré por ella ahora mismo!- contestó con entusiasmo y se fue corriendo del salón.
-¡Pero al final de la clase!- le gritó, aunque supo que ni siquiera la había oído.
El aula de de cuarto grado se mantenía sumisa y tranquila, hasta que el torpe ayudante de Maddens abrió la puerta con brusquedad, causando el ruido suficiente para atraer la atención de todos los chicos.
-La señorita Alcott requiere la atención de la señorita Dogson ahora mismo- informó como si se tratará de un secretario. Catherine se paró de su asiento y se dirigió a la puerta, en su camino podía escuchar a los chicos murmurar "¿En qué problema se ha metido?" o cosas así.
-Disculpe, pero ¿Por qué razón sacan una alumna mía de la clase?- preguntó my malhumorado el profesor de matemáticas.
-Eso es información confidencial señor- contestó el sr. Poppy con su dedo índice en los labios. Agarró la mano de la chica y la condujo hasta el salón de música. Desmond la dejó en la puerta a Cathy, con un montón de interrogantes en la cabeza. Ella abrió la puerta y encontró a la nueva maestra frente al piano practicando una canción. No tardó mucho tiempo en notarla.
-Oh Cathy, estas aquí. No creí que el sr. Poppy te traería inmediatamente. Acercate- la niña obedeció-. Ahora, cantame el fragmento de una canción.
Catherine no entendió bien porque es que la sacaban de las clases de matemáticas para algo tan trivial como cantar el fragmento de una canción, pero como buena chica obediente, cantó.
Jocelyn escuchó con precisión su voz en vez de la letra. Como lo suponía; la voz de la alumna aun no estaba en su tono, ni estaba agudizada o entrenada.
-Muy bien, ya basta- la niña se detuvo-. ¿Recuerdas los entrenamientos vocales que les hacía hacer?- ella asintió, silenciosa-. Bueno, práctica ahora.
Aun más confusa que cuando entró, Catherine estuvo con la práctica por lo menos casi cinco minutos, tutorada por la profesora.
-No entiendo profesora ¿Por qué hace esto?- preguntó sintiéndose impaciente.
-¿Por qué hago qué?
-Esto de sacarme del aula para agudizar mi voz. Yo no hice la audición, y no quiero hacerla ahora. Además creí que ya tenían a los personajes principales elegidos.
-Muy astuta- atinó a responder, con sorna en su voz-. Verás, pasa esto; es verdad que tenemos a nuestros personajes principales elegidos.
-Pero...- completó la chica, con indagación.
-Pero no tenemos a uno de los más importantes secundarios. Clarith, la chica de blanco- Catherine entendió perfectamente, la quería a ella para el papel.
-No acepto señorita Alcott- dijo en forma cortante.
-Pero ¿Por qué no? Eres perfecta para el papel, solo tienes que aprender a afinar tu voz y cantarás muy bien.
-Pero yo...- dejó la frase al aire, a la vez que desviaba su vista para suelo. Se sentía triste, confusa y más tímida de lo normal.
-Entiendo que por tu timidez no quieras hacerlo- la joven levantó su cabeza, sorprendida por la afirmación de la maestra-. Pero compartes tanto en común con Clarith, que quisiera que tu fueras mi Shiro no musume- la alumna no comprendió bien a las palabras, hasta que Jocelyn siguió contando-. En la historia original, Clarith es criada por su madre y se siente totalmente sola. Ella se siente así porque es despreciada por casi todos lo que la rodean, y la desprecian por ser una descendiente de un clan maldito de hace muchos años, que se es identificado por su cabello blanco. Ella conoce a Michaela y se hacen amigas, pero al final sabes que termina siendo asesinada en la caza verde. Por lo que Clarith vuelve a sentir melancolía y soledad, aun más porque es una de las pocas sobrevivientes de su pueblo al ser la única de cabello blanco y ya sabes como termina la historia, escuchamos las canciones y les leí la historia.
Catherine asintió con comprensión, sintió mucha simpatía hacía ese triste personaje que vivía una gran soledad parecida a la de ella. Aunque algunas otras dudas llamaron su atención.
-No recuerdo muy bien eso en la historia.
-Lo que pasa es que primero escribieron las canciones y luego ampliaron sus historias en las novelas, pero eso es otra historia. Ahora, no te quiero presionar pero... ¿Me ayudarías a recrear este relato a través de su canción para la obra?
La chica lo pensó detenidamente, sentía mucha timidez, pero también sintió un gran amor por ese personaje y pensaba que nadie podía representarlo muy bien y, por otro lado, haría alguna recreación que no tendría que ver con el estudio.
-De acuerdo, pero ensayaré en momentos que nadie me vea.
-Genial. Ah, también quiero avisarte de otra cosa. La letra es la más larga y compleja ¿Podrás aprenderla completa?
-No sería la primera vez que memorizo algo largo y complejo- respondió de forma burlona, como si sentía que la subestimaran.
-De acuerdo, entonces le informaré al sr. Maddens que no habrán audiciones para Clarith.
Practicaron unos minutos más y Catherine aprendió los primeros versos de la canción, en los cuales se debía ser muy meticuloso con la letra y la entonación.
"Perdóname por seguir viva"
Me acostumbre a decir
Siempre me he quejado en voz baja
de mi tonta existencia sin algún sentido
La letra era muy triste, pero tenía una sublime emoción. Cerca del final de las clases, la chica volvió al aula, aunque no era más que para guardar. No contó a nadie de los sucedido y se dirigió más alegre a su casa que de costumbre.
Jocelyn anotaba el nombre de la alumna en un mismo papel que tenía el de Lilliane. Sonrió satisfecha, había encontrado a su Daughter of white y sin tanta búsqueda.
