¡Hola! Bueno, os recuerdo lo de siempre: la historia pertenece a Boogum y los personajes a J. K. Rowling. Un beso!
Capítulo 4: Ninfa en el agua
Después de la recepción, todo cuanto hizo Ginny fue asistir a todas las fiestas, bailes y veladas que la alta sociedad podía ofrecerle. No obstante, ninguno de aquellos enventos estaba a la altura de los Malfoy, así que Ginny agredeció enormemente no encontrarse con los desprecios de Alexia, las muecas de Draco o las miradas de Narcissa. En su lugar, Ginny se acercó a quienes Celia llamaba "gente de bien"; la hija de Maria Cunnigham, Katherine, o Kitty como le gustaba que le llamasen, era una de esas personas y se convirtió en una gran amiga para Ginny. Resultó ser la joven castaña de mejillas sonrosadas con la que Julian había bailado, aunque era tan guapa como tonta. Sin embargo, la hija mayor de la Señora Cunnigham, Charlotte, consideraba una pérdida de tiempo acercarse a gente como Ginny, así que empezó a odiarla seriamente. No obstante, la pelirroja se alegró de no tener que soportar a Charlotte y tanto ella como Kitty llegaron a una conclusión: Charlotte parecía una vieja amargada, aburrida a más no poder.
Aquel día, Ginny no tenía ningún compromiso importante que atender, así que decidió explorar los alrededores de la Mansión Adderson. Sería, además, una buena oportunidad para descansar de todo aquello y reflexionar.
Nada más ponerse un sombrero de paja en la cabeza, Ginny cogió una manzana y salió de la casa. Sabía que Celia le reñiría por caminar por los campos embarrados, pero le gustaba demasiado pasear. Además, desde que había llegado allí, casi no había salido de la casa. Por otro lado, su simple vestido rosa pálido era adecuado para salir a caminar.
Mientras respiraba y la suave fragancia del aire penetraba en sus pulmones, Ginny sonrió para sí misma, al tiempo que la suave brisa de las flores y el sol la envolvía. Aquello le recordaba a su casa, cuando yacía en los verdes campos, mientras su madre preparaba pasteles en la cocina y sus hermanos jugaban al quidditch, sobrevolando los claros cielos. La pelirroja no jugaba con ellos, sino que prefería hacer coronas de flores y quedarse mirando el cielo azul, tratando de averiguar si las nubes tenían forma de elfos o de bizcochos. Los gritos de sus hermanos siempre le interrumían aquellos momentos de tranquilidad, así que ella desviaba la vista y los miraba, mientras discutían acerca de las reglas y retomaban el juego.
Pasado un poco tiempo, el quidditch empezó a interesarla; así, las nubes y las coronas de flores dejaron paso a la excitación que empezó a sentir por aquel deporte. La pelirroja dejó de fijarse en sus hermanos mientras volaban, animándolos desde el cielo, para coger ella misma una escoba y practicar. El quidditch se le había dado increíblemente bien, aunque Ginny se vio obligada a dejarlo por culpa de la guerra, igual que todo aquello que le divertía. Es más, la pequeña ni siquiera pudo participar, sino que tuvo que resignarse a contemplar las batallas.
Ginny sólo pudo intervenir en aquellas ocasiones donde fue inevitable atacar. Había sentido mucho miedo. A pesar de su cordura y sus ánimos, Ginny jamás olvidaría el pánico que sintió, el temor que se apoderaba de ella cuando un hechizo se acercaba a algún ser querido o el frío que sentía cuando algún mortífago se le acercaba. Incluso en aquel momento, seguía recordando la guerra en pesadillas.
Al bajarse del árbol al que se había subido, Ginny se tendió en el césped y contempló los vastos prados mientras se comía la manzana. La guerra había terminado, así que podía volver a hacer lo que deseara; podía tumbarse en los campos y hacer coronas de flores, mientras averiguaba las formas de las nubes; podía practicar el quidditch por los cielos celestes, persiguiendo a los pájaros y atravesando las nubes. Tenía todo el mundo por descubrir y toda una vida que disfrutar.
Después de sonreírse una vez más y caminar por los campos dorados, Ginny se dio cuenta de lo dolida que estaba en realidad. Aunque hubieran derrotado a Voldemort tres años antes, parecía que el mago hubiera dejado una huella imposible de borrar. Nadie mencionaba su nombre; no por miedo, sino porque ya no era importante. Los dementores también habían desaparecido y sus partidarios durante la guerra lo habían pagado caro. El mundo había renacido y resultaba increíble lo mucho que habían ayudado los Malfoy a repararlo, aunque Ginny creyó que ya habían cambiado de bando durante la guerra. Los ideales de los pura-sangre se mantenían, desde luego, pero los sentimientos de odio y las ansias de muerte se habían disipado. La gente estaba feliz y tenía de nuevo esperanza; tal vez por ello Ginny sintiera que el sol brillaba con más fuerza y el aire era mucho más puro. La vida era maravillosa y, ahora que estaba debutando en sociedad, no podía ser mejor.
De pronto, el ligero ruido del agua la sorprendió, así que Ginny prestó atención en tratar de averiguar de dónde provenía. La chica se fijó en unos árboles y decidió caminar hacia ellos, notando que el burbujeante ruido se intensificaba con cada paso. Tapándose la cara para evitar que las ramas le dieran, Ginny consiguió salir de la maleza y se quedó impresionada por el pintoresco paisaje que se dibujaba delante de ella. Los húmedos árboles color esmeralda escondían el lugar y las flores de diversos colores embellecían aún más el paisaje. El riachuelo que corría era casi transparente y mucho más profundo de lo que Ginny hubiera imaginado, asemejándose más a un lago. Era tan tentador y hacía tan buen día que la pelirroja decidió tomar un baño.
Después de echar un vistazo por el paisaje, para comprobar que no hubiera nadie, observando que tan sólo había bosque y más bosque, sonrió y, al momento, se quitó el sombrero y el vestido rosa que llevaba puestos, quedando sólo en enaguas. Dado que sería una pena mojarlas también, la pelirroja se quitó la última prenda y se metió en el agua rápidamente, no pudiendo permanecer desnuda en un sitio tan abierto.
Ginny suspiró relajada mientras sacaba la cabeza del cálido lago, sintiendo los rayos del sol en su piel y el agua cubriéndole el cuerpo. Siempre le había gustado nadar, así que era una alegría saber que existía aquel pequeño lugar para ella, al que podría ir cuando quisiera.
- Esto es precioso- mumuró para sí, mientras clavaba la vista en el cielo.
De pronto, un ruido empezó a sonar desde los árboles, pero Ginny siguió nadando; tal vez se tratara de una ardilla o algo parecido. Sin embargo, cuando el ruido se hizo más cercano, Ginny empezó a alarmarse. Miró fijamente la ropa, bastante alejada de ella y volvió la vista hacia el bosque, mientras los pasos se aproximaban cada vez más; lo último que quería era echarse a correr hacia la ropa y que alguien consiguiera verla completamente desnuda.
- Oh, no- murmuró de nuevo, mientras se tapaba el pecho para que quienquiera que estuviera acercándose no consiguiera ver nada. Por un momento, se preguntó por qué se habría olvidado de la varita, aunque, en aquel momento, no tuviera mucho sentido lamentarse por ello.
Las ramas se movían cada vez más rápidamente y Ginny divisó unas caras botas acercándose, antes de encontrarse con una cara familiar, cuyos ojos grises la miraban fijamente; efectivamente, se trataba de Draco Malfoy. Qué mala suerte...
El chico levantó las cejas en un acto de sorpresa, permaneciendo quieto, mirándola. Estaba tan sorprendido que era lo único que podía hacer.
- ¿Te importa?- le gritó una molesta Ginny, mientras apfretaba más sus brazos contra sus pechos desnudos para evitar que la viera, aunque sin darse cuenta de que estaba empeorando mucho más las cosas; el agua sólo le llegaba un poco más por encima de sus caderas y sabía que el rubio tendría una vista perfecta de su cuerpo, en todo su esplendor. Además, su pelo era prácticamente incapaz de taparle, como sucedía en los cuentos de hadas, puesto que lo tenía recogido en una trenza. En realidad, le hubiera gustado parecerse a las ninfas de los mitos, aunque no delante de Draco Malfoy, que era un pervertido, sino de alguien como Julian...
- Lo... Lo siento- murmuró Draco rápidamente, mientras apenas conseguía apartar la vista de aquel cuerpo desnudo que tenía frente a él. Por su parte, Ginny sentía la mirada gris clavándose sobre ella y no pudo evitar ruborizarse; seguro que estaba como un tomate.
- ¿Qué estás haciendo tú aquí?- la chica se lo había estado preguntando durante largo rato, básicamente por el hecho de que, de entre toda la gente que conocía, fuera él quien la pillara desnuda. Bueno, tal vez se tratara de una horrible coincidencia, nada más.
- Pues... yo...- contestó él con dificultad, mientras Ginny observaba que tragaba saliva por los nervios- He venido aquí con mi madre. Quería hablar contigo y me ha pedido que fuera a buscarte. Celia me dijo que había ido a dar un paseo, así que...
De pronto Draco se paró y Ginny se sorprendió al ver un atisbo de rubor en sus pálidas mejillas. Después de aclararse la garganta y tratando de acabar con aquella incómoda situación, Draco apartó al vista de ella y la fijó en el bosque de su alrededor, sin tranquilizarse en lo más mínimo.
- ¿No esperarás que salga del agua estando tú delante, verdad? Date la vuelta- ordenó ella con enfado, mirándole fijamente con aire desafiante. Draco la obedeció sin rechistar y, después de asegurarse de que el rubio no fuera a girarse ni un milímetro, Ginny salió del agua rápidamente y se puso la ropa interior. Podía sentir cómo se le pegaba la ropa al cuerpo, pero no le importaba. Además, tendría que ponerse el vestido justo después, por mucho que le incomodase. Después de mirarlo por un segundo más, la pelirroja empezó a deshacerse la trenza.
- Ya puedes girarte.
Él obedeció de nuevo con la misma expresión de incomodidad en su mirada, sin mirarle a los ojos ni una sola vez. Estaba claramente fuera de lugar y tampoco le interesaba demasiado acosar a chicas inocentes como ella. ¿Dónde había dejado sus modales? ¿Y por qué se quedaba ahí parado, mirándola? ¡Era ridículo!
- ¿Quieres ponerte mi chaqueta?- preguntó pausadamente, haciendo que Ginny lo mirara sorprendida; un Malfoy ofreciéndole abrigo a un Weasley no era algo que pudiera verse todos los días. De nuevo, Draco la encontraba «interesante». Ella se rió por lo bajo antes de darse cuenta de que él la miraba de forma extraña.
- ¿Qué?
- Nada- contestó Draco, habiendo recuperado parte de su compostura después de haberla visto vestida- Pero a menos que quieras pasearte por ahí vestida con unas simples enaguas, te sugiero que te pongas mi chaqueta.
Al bajar la vista, Ginny comprendió que tenía razón; la ropa se había vuelto mucho más transparente al haberse mojado. Después de enfadarse y sonrojarse, Ginny se acercó a él y le quitó el abrigo de las manos, sin ni siquiera darle las gracias. En realidad, era él quien le había enfadado.
El rubio no dijo nada mientras Ginny se ponía el abrigo, que parecía carísimo. También olía como él, aunque la pelirroja no podía identificar el olor exacto; en cualquier caso, se negaba a reconocer que el aroma fuese increíblemente bueno. Después de lanzarle una mirada, que indicaba algo así como agradecimiento por haberle permitido taparse con su abrigo, Ginny se agachó y recogió el vestido.
- No creas que vas a conseguir que seamos amigos por esto. Te sigo odiando incluso después de haberme prestado tu chaqueta.
Él la sonrió con ironía y agachó la cabeza.
- Lo que tú digas, Weasley. Tampoco es que me importe lo que opines de mí.
Sintiendo que había perdido aquella batalla verbal, Ginny levantó la cabeza y se dirigió hacia la mansión, con tanto orgullo como podía mostrar alguien a quien habían descubierto nadando desnudo en un lago. Podía escucharlo caminando plácidamente detrás de ella y la chica se sintió totalmente enfadada por lo ocurrido. ¿ Por qué había tenido que ser él? ¿¿Por qué?? Además, ni siquiera podía echar a correr y pasar toda aquella vergüenza a solas, sino que tenía que dejar que la escoltara hasta la casa, para que su madre hablara con ella.
De repente, Ginny se paró y bajó la vista al suelo, confundida. ¿Por qué quería hablar Narcisa con ella? Había estado tan concentrada en enfadarse con Draco que había olvidado ese pequeño detalle.
- Por Merlín, ¡qué mala suerte tengo!- murmuró Ginny en voz alta. Después de ver a Draco levantando una ceja con curiosidad, Ginny lo miró fijamente- Pon esa cara si quieres; después de todo no eres tú quien va a presentarse delante de tu madre, en ropa interior y con tu estúpida cazadora. ¡Estoy hecha un desastre, me siento fatal y, para colmo, sé que Celia me echará una bronca terrible!
- Tal vez debiste de haber pensado todo eso antes de meterte desnuda en un lago.
Ginny entrecerró los ojos, se giró y caminó hacia él completamente enfadada, desprendiendo rabia por los poros. De hecho, parecía que el aire de su alrededor estuviera incluso más espeso por la rabia que sentía.
- ¡Si tú- gritó, poniéndole un dedo en el pecho- no me hubieras interrumpido, no estaría metida en este lío! ¡De hecho, si tu madre no hubiese decidido, por el motivo que sea, venir a verme, ahora mismo seguiría nadando tranquilamente en mi lago!
- Por desgracia, a mi madre se le metió en la cabeza venir a visitarte y no me quedó más remedio que acompañarla. Créeme, yo tampoco disfruto en absoluto tu compañía; espero que lo recuerdes.
- ¿En serio?- le desafió Ginny, levantando una ceja a su vez- Porque te recuerdo perfectamente diciendo que era «interesante».
El rostro de Draco se tensó y, una vez más, el rubor apareció en sus mejillas.
- Bueno... tal vez... tal vez olvidara lo impertinente que eres.
Ella rió sonoramente.
- Vaya, qué casualidad. Bueno, tú no te preocupes, Malfoy; ya te recordaré lo impertinente que puedo ser con alguien como tú.
Dicho esto, la pelirroja sonrió con dulzura y giró la cabeza, sabiendo de antemano las miradas de furia que le estaría lanzando Draco. Espera que aquello le serviera de lección, puesto que jamás olvidaría lo que dijo de ella aquella noche. Incluso al recordarlo sentía cómo la sangre le ardía y cómo nacían en ella unas ganas increíbles de golpearle en la cara hasta que le suplicara que parara.
Draco no dijo nada más durante el camino de vuelta a casa aunque, al llegar, mantuvo la puerta abierta para que ella pasara. Sin embargo, ni sus miradas se encontraron ni Ginny le dio las gracias; ella dudaba que Draco esperara recibirlas y sabía que simplemente le sujetaba la puerta porque sus modales así lo aconsejaban.
Al ver que no había nadie en el recibidor, Ginny se preguntó si podría llegar hasta su habitación de una carrera. Sin embargo, las puertas se abrieron de pronto y ambas mujeres aparecieron.
- Vaya, vaya- comentó Narcissa con su frío tono de voz, fijándose en la apariencia de Ginny con una indescifrable expresión. Por su parte, Ginny sintió como se sonrojaba, aunque trató de mantenerse lo más digna porsible, vestida con las enaguas mojadas y el abrigo de Draco, mientras sujetaba el vestido y el sombrero de paja y la trenza le escurría por la espalda.
- ¡¿Estás loca, criatura?!- exclamó Celia, cruzándose los brazos debajo del pecho- No me digas que has estado dando vueltas por el campo en ropa interior, por favor. ¡Si es que podría verte desnuda de no ser por el abrigo!
Ginny se sonrojó de repente.
- Bueno... verás, es que...
La pelirroja se mordió el labio, mientras buscaba alguna excusa para mejorar la situación. La mirada de Narcissa le estaba haciendo sentir completamente incómoda y, según Ginny, la mujer sabía perfectamente a quién le pertenecía aquel abrigo. Por algún motivo, aquello empeoraba mucho más las cosas.
- Se cayó al lago.
Sorprendida e infinitamente agradecida, Ginny grió la vista hacia Draco, completamente descolocada. ¿Le estaba echando una mano, a pesar de lo que le había dicho? No, seguramente lo hacía por alguna razón mucho más oscura. No podía ayudarla sin obtener nada a cambio; después de todo, era un Malfoy.
- Y supongo que tú la rescataste, ¿no?- preguntó Narcissa, alternando la mirada entre Draco y Ginny con una pizca de diversión. El sobrio gesto que solía cubrir su cara había desaparecido, dejando paso a una irónica sonrisa.
- Algo así...- contestó Ginny, tratando de mantener el tono de voz. Sin embargo, la mirada de la mujer seguía siento totalmente desconcertante, llegando incluso a incomodar al propio Draco; parecía que no hubiera manera de mentirle y, por ese motivo, Ginny intuyó que Narcissa Malfoy sabía perfectamente lo que había ocurrido en realidad.
- Oh, querida, debes de estar muerta de frío- se preocupó Celia- ¿Por qué no vas a darte un baño? Te estaremos esperando en el salón. Narcissa tiene una proposición que te encantará escuchar, te lo aseguro.
- Tómate tu tiempo, Ginevra. No me importa esperar- la mujer se giró hacia su hijo y le invitó a acercarse a ella, con un grácil movimiento de la mano- Ven aquí, Draco y cuéntame cómo rescataste a la señorita Weasley.
Ginny los miró alejándose y emitió un suspiro de alivio. Tippy, el elfo doméstico, apareció al momento y le ordenó que subiese a bañarse, pues el agua ya estaba lista. Ginny decidió dejar de preguntarse cómo era posible que el elfo acatara las órdenes sin apenas saberlas y se dirigió al baño, donde se desnudó y metió en el agua templada.
Mientras se relajaba en el agua, se preguntó de qué querría hablarle Narcissa. Celia había mencionado algo acerca de una proposición, pero Ginny no sabía muy bien a qué se refería. ¿Qué querría ofrecerle?
- ¿Desea la señorita más aceite de rosas?
- No, gracias.
Tippy inclinó la cabeza y salió de la habitación, dejando a Ginny por fin a solas para poder relajarse y pensar acerca de lo ocurrido. Draco se había comportado como todo un hombre poniéndose de su parte, pero el orgullo de Ginny le impedía de cualquier manera estar agradecida con él. ¡Jamás le daría las gracias! ¡Nunca! Pero... se había portado tan bien...
- ¿Pero por qué? ¿Por qué ha hecho algo así?
Aún sin conocer la respuesta a la pregunta, Ginny salió del agua y se puso un sencillo vestido verde. Después de trenzarse de nuevo el pelo, Ginny decidió bajar al salón aunque, al escuchar las voces que provenían de allí, decidió parar y escuchar la conversación.
- Se parece mucho a su madre. Cuanto más la miro más pienso que nuestra querida Molly está aquí de nuevo. ¡Y la gente está encantada con ella!
- Mmm- interrumpió Narcissa a Celia tranquilamente- Tal vez sea hija de Molly, pero Ginevra no es tan guapa como ella. Es cierto que su pelo siempre llamará la atención esté donde esté y que posee un brillo especial en sus ojos, pero ni es tan guapa como Molly ni tiene el cuerpo que ella tenía a su edad.
- Es posible, pero sigue siendo mona de todas formas.
- ¿Tú qué opinas, Draco?- preguntó la madre súbitamente- ¿Das el visto bueno a Ginevra?
Ginny no supo por qué, al oír aquella pregunta, trató de escuchar con más atención ni por qué le interesaba tanto saber su opinión al respecto. De cualquier manera, quería saberlo.
- No es tan alta como cabría esperarse ni lo suficientemente delgada o espectacular como para dejar su cuerpo en un segundo plano. Tiene la piel muy blanca y demasiadas pecas. Supongo que sus ojos son bonitos, pero no compensan la falta de gracia y modales. En general, creo que es igual de mona que las demás, aunque no creo que merezca tener un hueco en la clase alta.
Ginny se sentó y clavó la mirada en el suelo, frunciendo profundamente las cejas. Siempre había sabido que no era tan guapa como las demás, pero escucharlo de labios de Draco Malfoy era francamente letal.
- Estás siendo muy duro con ella- comentó Narcissa- aunque tienes razón. Es muy simple comparada con las demás, aunque he de reconocer que me gusta su estilo. Siempre elige la ropa que más le favorece y eso resulta propio de alguien con gusto. Fijaos en Marissa Hurst; estaba horrible vaya donde vaya porque se empeña en usar unos colores que no le favorecen en absoluto. Si cambiara de tonos, estaría mucho más guapa.
- Tienes razón, Narcissa, pero las chicas de hoy día no saben qué llevar puesto. La verdad es que es una pena que a Ginny no le guste nada la moda, aunque me gusta bastante la sencillez que tiene.
- Eso es cierto.
Habiendo escuchado suficiente, Ginny se puso de pie y entró en la habitación, sintiéndose bastante humillada. No creía que pudiera soportar ni un solo comentario más acerca de su estilo, ya fuera bueno o malo.
- Ah, ya has llegado, Ginny- exclamó Celia, ofreciéndole asiento- Ven, siéntate.
La chica obedeció en silencio. Pese a sentir las miradas de todos sobre ella, finalmente se encontró únicamente con la de Narcissa. Era como si la mujer atrayera a todo el mundo y no sólo por su belleza.
- ¿Quería proponerme algo?- preguntó Ginny dubitativa, sin saber muy bien si debía de hablar o no.
- Sí- sonrió Narcissa. Por primera vez, Ginny sintió que la mujer sonreía de verdad, sin ningñun tipo de ironía- Quiero invitarte a un encuentro social que vamos a organizar. Durará una semana entera y habrá muchas actividades para pasar el rato. Asistirá gente muy selecta, aunque seguramente ya los conozcas a todos de vista. En definitiva, creo que será una buena oportunidad para ti.
Ginny no supo qué decir. Aquella propuesta era el mayor honor que alguien con su origen pudiera recibir y ni siquiera necesitaba a Celia para saberlo. En realidad, dependía totalmente de la amistad que pudiera tener con los demás; tal y como Draco había señalado, sus conexiones eran demasiado bajas como para esperar algo más que una simple reverencia. Por algún motivo, había caído en gracia a Narcissa y aunque su hijo fuera detestable, Ginny sintió cierta empatía por la mujer. Narcissa era orgullosa, snob y poco amigable con quienes estuvieran debajo de ella, pero despertaba una mínima simpatía en los demás. Tal vez fuera por la manera que tenía de despreciar a los demás, que acababa arrancando alguna que otra sonrisa o por conseguir que toda la clase alta la obedeciera, por mucho que la odiara; en cualquier caso, la mujer había agradado a Ginny, a su pesar.
- ¿Y bien? ¿Aceptas?
- Acepta, Ginny- le susurró Celia, aunque no necesitara escucharla para hacerlo.
- Claro. Iré.
- Fantástico- repuso Narcissa, aunque supiera de antemano que la pelirroja fuera a asistir. No había manera de negarle nada- También puedes decírselo a Julian, si lo deseas.
- Claro.
Narcissa se puso en pie y Draco la siguió.
- Tenemos que marcharnos ya. Hasta pronto, pues.
Ginny y Celia inclinaron la cabeza mientras los Malfoy se retiraban con elegancia.
- Vaya, ¿qué te parece?- preguntó Celia, completamente extasiada, después de marcharse madre e hijo- Debes de haberle gustado mucho a Narcissa como para que te invite a su casa. Imagínate la cantidad de pretendientes que tendrás allí...
Ginny sonrió para sí; por muchos pretendientes que tuviera allí, sólo uno llamaría su atención...
OOOO
Draco se movía de un lado a otro de su habitación agitadamente. El día no había salido tal y como había planeado. Cuando su madre le había pedido que le acompañara a la casa de Celia Adderson, él se había negado en rotundo, hasta que la mujer le clavó la mirada; entonces, el rubio supo que acababa de perder la pelea. Aunque para la gente fuera Lucius Malfoy el cabeza de familia, Narcissa contaba con una manera especial de hacer sentir culpable a la gente por cualquier cosa que hicieran. Así pues, Draco tuvo que ir finalmente y, desde que volviera, no había pasado un solo segundo sin que lo lamentase.
- ¡Joder, deja de pensar en ella!
Pero no podía. No podía dejar de recordar la imagen de Ginny en el agua, con su pelo brillando como si de fuego se tratara y su húmeda y seductora piel. Aunque no pareciera una musa sacada de un cuento de hadas, Draco no pudo apartar la vista de ella. Entonces se había puesto aquellas enaguas, que no le tapaban absolutamente nada, sino que se pegaban a su cuerpo, además de transparentarlo casi al completo. Aunque el chico la hubiera escoltado con suma elegancia hasta la mansión, no dejaba de ser un hombre y no podía negarse que, en aquel momento, la pelirroja le había parecido tremendamente atractiva.
Suspirando por enésima vez, Draco se pasó la mano por su pelo, despeinándolo y se maldijo una vez más por sus pensamientos. Era una estúpida Weasley; ¡una Weasley que no sabía cuál era su lugar y que osaba encararlo! No, no le dejaría que jugara con él de cualquier manera.
De pronto, la puerta se abrió y Draco se giró, sorprendido.
- Alexia- dijo seriamente, preguntándose por qué estaría la chica en su habitación- ¿Qué quieres?
- ¿Es que no puedo venir a hablar con mi primo?- preguntó ella con inocencia, al tiempo que sonreía. su dulce expresión se vio acompañada por el gesto de los ojos que, entrecerrados, escondían su naturaleza mezquina.
- Supongo- contestó Draco, sin mucho entusiasmo. Sabía qué tipo de chica era Alexia, así como lo que sentía por él. Por mucho que su familia se empeñara en casar a los primos entre sí, él no estaba de acuerdo; por suerte, Narcissa compartía su opinión y nunca le había forzado a tener una relación con Alexia.
La chica entró en la habitación y se sentó en la cama, mirándolo fijamente con sus ojos gatunos.
- He oído que has acompañado a la tía a casa de la asquerosa Celia Adderson. Supongo que también te encontrarías con el monstruo de pecas.
- Si te refieres a Ginevra Weasley sí, la vi- contestó él, secamente.
- Mmm... No creo que dure en sociedad. Aunque ahora mismo todo el mundo esté maravillado con ella, no tardarán en aburrirse y fijarse en lo común y vulgar que es.
Draco no añadió nada más. En realidad, ni siquiera quería escuchar los hirientes comentarios de Alexia. Por algún motivo, ya no le hacían gracia.
- ¿Dónde está el marido de la señora Adderson? Hasta ahora no lo he visto.
- Está muerto- contestó el rubio, al segundo- Estaba muy mayor cuando Celia se casó con él. Supongo que te imaginarás por qué lo hizo.
Alexia rió sonoramente.
- He oído que ella ni siquiera es de buena familia. Me pregunto cómo se conocerían la tía y ella.
- Celia era la mejor amiga de Molly Weasley en el colegio. Mi madre también se llevaba muy bien con la señora Weasley, así que acabaron siendo amigas las tres. Por supuesto, después de que Celia se casara con Devon Adderson y heredara una cuantiosa fortuna, la gente dejó de preocuparse por su origen.
- Supongo que por eso está tan interesada en Ginny. ¿Cómo puede alguien llamarse a sí misma así, «Ginny»?- Alexia se echó a reír de nuevo- Sólo alguien terriblemente pobre compartiría nombre con una bebida alcohólica.
De nuevo, Draco se mantuvo en silencio. Tan sólo deseaba que Alexia se marchara.
- ¿Tú qué opinas, primo?
- Creo que no merece la pena que hablemos de ella- contestó él, arráncandole una sonrisa a su prima.
- Sabía que tú no te dejarías engañar por ella, como los demás. Tienes mucho mejor gusto.
- Mmm- se limitó a añadir Draco, pensando en lo poco que le conocía Alexia. Su prima no era más que una chica estúpida y egoísta, que acabaría casándose con un hombre como ella. Tal vez creyera que estaba enamorada de ella pero, por muy hermosa que fuera por fuera, no había ninguna duda de lo vacía que era por dentro.
De nuevo pensó em Ginny, encontrándose con una mezcla de sentimientos; por un lado, la chica era encantadora con su genuina modestia y honestidad pero, por otro lado, podía ser increíblemente molesta, ruda y maleducada. No había forma de encarrilarla.
Y Draco iba a pasar toda una semana junto a ella.
Aquello sonaba interesante...
Próximo capítulo: Camino a la mansión
¡Hola a todos! Perdonadme el retraso, pero he estado muy liada. Qué os ha parecido el capítulo? Bueno, está claro que Draco ya he empezado a fijarse... digamos, «sexualmente» en la pelirroja y, por lo que parece, no creo que vaya a olvidarse de esa imagen XD. Ahora sólo falta que Ginny caiga también, aunque eso lo veo mucho más difícil, entre otras cosas por la presecia de personajes como Alexia. ¡Seguro que no parará hasta estropearle su debut en sociedad! Bueno, si eso sucediera no cabe duda de que Draco la ayudaría. En fin, a ver qué pasa durante esta semana transcendental que se aproxima. Un beso!
Munchis: hola! Bueno, espero que no se te haya hecho muy larga la espera y que hayas disfrutado mucho del capítulo XD. Un beso!
jenny ann evans: hola! Pues sí, él se va a enamorar de ella y mucho más rápido de lo que parecía al princpio XD. Ahora sólo queda ver cómo van aceptando sus sentimientos... qué ganas de traducirlo! Un beso!
Lyli Amil Granger: hola! qué tal? vaya, y qué estás intuyendo? cuenta, cuenta! Pues sí, parece que los genes Malfoy están más presentes en Draco de lo que creíamos, pero seguramente que deje de lado su orgullo dentro de poco para pedirle matrimonio a Ginny. En cuanto a Julian, estoy deseando ver qué trama este chico, porque tiene que tener algo escondido seguro. No puede ser tan bueno como Ginny cree. Un beso!
Lynette P. Broderick: hola! qué tal estás? Qué ansiosa eres! Aunque con lo que tardo la verdad es que es normal que lo hayas leído XD. Hasta dónde has llegado? Bueno, espero que, aunque ya sepas qué va a ocurrir, te pases por la versión en español de vez en cuando XD. Pues de Celia todavía no sé qué pensar exactamente, pero Draco ya empieza a enamorarse de Ginny, sin duda. Por aquí me va bastante bien; ya me voy adaptando a estas nuevas tierras. Tengo pensado hacerme un blog, así que ya lo pondré en mi perfil o gracias por comentar y un beso!
Adrikari: Hola! Gracias por el review; me alegra mucho que la historia os esté interesando tanto. Espero no haber tardado demasiado con la actualización. Un beso!
Tsubakiland: hola! Muchas gracias por los ánimos! A mí también me encanta esa actitud orgullosa de Draco, aunque me muero de ganas de que pierda el control con Ginny... qué ganas de traducirlo! Pues sí, a ver cuándo le pide matrimonio a la pelirroja y a ver qué cara se le queda XD. Un beso!
Gin-K: hola! Me alegra mucho que te esté gustando la traducción; ahora sólo queda que tarde un poco menos en actualizar y listo XD. Bueno, supongo que Ginny habrá acabado mucho más harta de Draco en este capítulo; qué pobre, lo que tiene que aguantar. Aunque, por lo menos, él se está enamorando de ella, así que no todo es tan negro XD. En cuanto a Julian, la verdad es que ni me gusta este chico ni creo que sea tan bueno como aparenta, así que me muero de ganas de que salga su «verdadera naturaleza», si es que la tiene. A mí también me está encantando traducir la historia de Kim, así que espero hacer un buen trabajo. Pues sí, aquí estaré todo un año estudiando!! Bueno, así por lo menos sacaré partido al francés para traducir más fics XD. Un beso!"
The Darkness Princess: hola! Bueno, parece que al final el baile sólo ha sido el princpio de su «tormentosa» relación, puesto que, por ahora, Ginny no lo aguanta y a él le está empezando a gustar... tengo unas ganas locas de saber qué ocurrirá durante esa semana! XD. Por supuesto, también habrá que descubrir lo que se trae Julian entre manos, así que espero no tardar demasiado con el siguiente capítulo. Un beso!
vansly6: Hola! Muchas gracias a ti por leerlo! Bueno, creo que has descrito a la perfección lo que sienten o como son los personajes, en una sola frase XD. Ahora sólo falta que Ginny cambie el amor por el odio, aunque no sé cuántos capítulos puede llevar eso... en cualquier caso, espero subirlos pronto! Un beso!
Darynka Malfoy: hola! Vaya, me alegra mucho que pienses esto de la historia; si es que me he sonrojado y todo! Jaja. La verdad es que la escogí tanto por el tema que trataba como por los reviews que había recibido en inglés, porque pensé que también gustaría mucho a los españoles. Así que me alegra mucho saber que, por ahora, la historia os está encantando! Además, como dices, creo que se pondrá mucho mejor de ahora en adelante. En fin, muchas gracias por tu review. Un beso!
Lucía: hola! Me alegra mucho saber que te está gustando el fic! Espero no tardar mucho con el siguiente capítulo, que tengo unas ganas locas de ver qué ocurre esa semana en la mansión. Un beso!
