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Stages of Sex

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4. Y después no puedes parar de hacerlo

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Sasuke se miró en el espejo dos veces. La primera del lado derecho y la segunda del lado izquierdo. Suspiró profundamente. Su novia realmente se había pasado de la raya esta vez. Tenía una misión rango S por completar aquella tarde e iba a pasar vergüenza de nuevo porque Sakura le había dejado un par de chupetones en el cuello. Y esta vez no podría usar una bufanda para taparse porque era verano y hacía un calor insoportable. Suspiró en rendición y abrió el caño de agua fría. Se mojó la cara dos veces sin dejar de verse al espejo. La voz de su novia lo hizo despertar por completo.

—¡Sasu-panda!

Rodó sus ojos ante el apodo infantil que le había puesto Sakura. Y habían más: patito, bebé (aunque admitía internamente que Sakura gimiendo ese sobrenombre lo excitaba), tomatito, osito, superman, Sasu-boo y sus derivados, etc. A veces le molestaba por lo ridículo que sonaba y agradecía que sólo lo diga cuando estaban juntos. Solo una vez Naruto había estado presente cuando Sakura le dijo osito. Nunca se sintió tan avergonzado como aquella vez.

—¿Hn?

—Bebé, ¿quieres que te haga un poco de café antes de que te vayas?

Sakura no era muy reconocida por sus espléndidos platos de comida. En realidad, era lo contrario. Sakura Haruno podría ser la ninja médico más fuerte y reconocida de Konoha (y hasta de todo el mundo ninja), pero en temas de comida era otro tema. Pero Sasuke podía rescatar pequeños detalles. Sakura hacía el mejor café del mundo y también conocía el mejor lugar para comprar tomates. Eso bastaba para el Uchiha.

—Solo la mitad Sakura. No tengo mucho tiempo. Tengo que estar en la entrada de la aldea en tres minutos.— respondió saliendo del baño y caminando hacia la cocina en donde Sakura ya tenía lista su bebida favorita.

—¡Entendido, mi capitán!— dijo haciendo una especie de saludo marinero.

Sasuke besó su frente y se sentó sobre su silla habitual cogiendo el periódico y cogiendo el pequeño bento que su novia le había comprado la noche anterior con la otra mano. Sakura se volteó sonriendo poniendo su taza azul sobre la mesa. Sasuke asintió en agradecimiento y alzó la mirada para verla. Estaba usando su polo gris de entrenamiento y sus bragas rojas, haciendo que sus piernas se vean realmente apetitosas.

Sakura se sirvió un poco de café también pero se echó azúcar y un chorrito de leche. Le dio un sorbo después de soplar un poco ya que aún estaba caliente. Se miraron durante un rato, fueron miradas nerviosas y de alguna manera tímidas. El salto de las tostadas listas hizo que ese contacto desapareciese por unos segundos. Sakura cogió el par de tostadas y los colocó sobre un plato. Se sentó sobre las piernas de su novio y le dio un mordisco a la tostada después de untarla con la mantequilla. Sasuke le dio un mordisco rápido a su tostada dejando el periódico sobre la mesa.

—¡Apura!— dijo ella entre risas y empujándolo hacia la puerta. —¡Vas a llegar tarde!

—Le echaré la culpa a mi novia, como de costumbre...— respondió él con una media sonrisa y dándole un beso en los labios de despedida. —Regreso en la tarde.

—Sabes que igual mandaré a Katsuyu...— le sonrió levemente y con un último beso en la mejilla, Sasuke se fue.

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—Ustedes follan como conejos...— resaltó Naruto.

La misión, como de costumbre, había sido un éxito. Se habían retrasado solo un par de horas porque el escandaloso rubio se había peleado con un chico en un bar. Al final, Sasuke había tenido que usar su Sharingan para meter al chico en una ilusión. Le había dado un golpe a Naruto en la cabeza y Neji solo había volteado los ojos.

—No es mi culpa que Sakura sea sexy y que me ame así como yo la amo a ella.— respondió el Uchiha como si fuera la cosa más obvia del mundo.

—Yo también amo a Hinata con mi vida pero no follamos como conejos.— se veía claramente como Naruto estaba sudando frío al sentir la mirada letal de su cuñado.

—Yo entregaré el informe.— dijo Neji inexpresivamente.

Naruto miró a Sasuke encogiéndose de hombros y Sasuke rodó los ojos. Neji se desvaneció en una nube de humo y los otros dos siguieron caminando por la entrada de la aldea. Su chakra estaba en cero, realmente. No tenían fuerzas para teletransportarse como el Hyuga lo había hecho. Siguieron caminando, después de haber hecho un pequeño saludo a los chicos que estaban cuidando la entrada.

—¿Quieres comer algo? Hinata me regaló unos cupones de descuento para Ichikaru.— sugirió su mejor amigo con una sonrisa zorruna.

—Le prometí a Sakura que la pasaría a recoger del hospital cuando llegue.— a quién queremos engañar, Sasuke realmente no tenía ánimos de seguir escuchando a su mejor amigo diciendo tonterías y tragando ramen al mismo tiempo. Prefería mil veces pasar tiempo con su chica.

—O sea sexo desenfrenado hasta mañana. ¿Han pensando en las consecuencias?

—¿Te refieres a hijos? Sakura se cuida imbécil.— masculló.

—¿Y has pensado en pedirle matrimonio algún día? Según lo que recuerdo, ustedes han estado juntos más de ocho años.

Sasuke se había hecho esa pregunta miles de veces el año anterior y ese mismo. Era cierto. Ya tenían 23 recién cumplidos. Dentro de poco cumplirían 9 años de relación. Sasuke aún no lo asimilaba muy bien. Siempre había creído que el matrimonio era lo indicado, pero simplemente no había tenido mucho tiempo para pensar en ello. Muchas cosas habían pasado durante ese largo tiempo. Bueno, técnicamente habían sido 8 años. Su relación había quedado en pausa cuando cada uno se fue a entrenar: él con Kakashi y ella con Tsunade. Él luego había ascendido a anbu (sin Danzo, las cosas habían salido mucho mejor) y ella a la nueva cabeza del hospital de Konoha. Al principio había sido algo complicado pero con el paso del tiempo se habían logrado acostumbrar.

—No necesito un idiota que afirme que nos amamos Naruto.

—Pero, ¿qué opina Sakura al respecto?

Lo dejó helado. Tenía razón. Era necesario discutirlo con Sakura. Ella nunca había mencionado la palabra matrimonio en la relación. Sólo hijos.

—Acompáñame a conseguir el puto anillo.

—Ya que insistes...— soltó una risa y lo abrazó por los hombros. Sasuke se alejó rápidamente. No quería más malinterpretaciones acerca de su vida sexual.

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—Sasuke-kun...— Sakura sonrió al ver a su novio entrar por la puerta de su oficina. Mayormente él entraba por su ventana a dejarle la lonchera o simplemente para saludarla (o también para un poco de sexo en la camilla que tenía ella al costado de su escritorio). —Qué lindo detalle, ¿alguna razón?

—¿Acaso es un delito llevarle una flor a mi novia de vez en cuando?— preguntó divertido, dejando un pequeño beso en su cuello y colocando sus manos en su cintura.

—Pues ese 'de vez en cuando' me suena más a una vez cada año...— respondió con su ceja derecha alzada y poniéndose de puntitas para besar sus labios finalmente. —Ya estaba de salida. ¿Vamos a casa a cenar, o me invitarás algo puesto que al parecer estás cariñoso hoy?

—Mi mamá nos invitó a cenar, al parecer quiere hacer un anuncio especial o algo parecido.

—¿Es obligatorio usar kimono?— Sakura rezaba internamente para que la respuesta sea negativa. Cómo odiaba usar ropa formal.

—Sé que odias usarlos, pero me dijo que sí. Ya sabes cómo le gustan a mi madre estas cosas. Me dijo también que si querías podíamos quedarnos a dormir...

—Tu casa me trae unos divertidos recuerdos...— dijo ella tomándolo de mano mientras caminaban por el pasillo principal del hospital hacia la salida del mismo, tratando de esconder una sonrisa.

—No sé qué de divertido tiene ver a tu primo teniendo sexo desenfrenado y a tu hermano masturbándose antes de saber si quiera qué mierda es un órgano reproductor...— susurró Sasuke con un aura depresiva alrededor suyo.

—Hasta mañana Haruno-san. Que tenga un buen día. ¡Oh Uchiha-san!— una de las enfermeras saludó a la pareja sonriendo.

—Hasta mañana Sayuri.— hizo un pequeño movimiento con la mano derecha para despedirse y enroscó su brazo en el de su novio. —Pues yo creo que no fue tan malo. Aprendimos algunas cosas, ¿no?

—Eso creo.— respondió besando su frente y dirigiendo el camino hacia la casa de sus padres. —Me encargué de llevar algunas cosas allá. Mi mamá insiste en prestarte un kimono y lo demás.

—¡Qué linda! ¿No será mejor llevar un postre para compartir? Mikoto me comentó que a tu papá le encantan los mochi que preparan en la tienda de la calle Nishi, ¿vamos?

—Mochi no suena mal...— Sasuke rodeó su brazo derecho por su espalda y se dirigieron a la dichosa tienda.

A los pocos minutos llegaron a la casa de los Uchiha. La calle estaba silenciosa. El sol apenas se había ocultado y las luces de la calle recién empezaban a tintinear. Mikoto estaba recibiendo a una tía abuela de Sasuke un poco lejana. Se notaba a kilómetros que la señora no era del todo agrado de Mikoto. Pero Sasuke fue testigo del brillo de los ojos de su madre cuando Sakura entró en su campo de visión. Vio cómo prácticamente empujó a su tía abuela en la casa y saludó energéticamente a su nuera. Mikoto no era vieja (recién tenía cincuenta años), pero a veces le sorprendía cómo su madre a veces podía demostrar más energía que él.

—¡Sakura-chan! Midori-chan ya llegó y ya se está alistando. Ahorita subo para echarles una mano-

—Yo te acompaño Saku-

—Eh eh, no jovencito. No quiero que la veas hasta la cena. Será como antes. Los jovencitos se arreglan en sus respectivas habitaciones y después esperan a sus chicas en el recibidor. Nada de verse antes.— Mikoto llevó a Sakura hasta la habitación del segundo piso de la mano y con las justas la pelirrosada pudo voltear para mandarle un beso volado a su novio.

Sasuke solo suspiró en derrota y fue a dejar el mochi en la cocina. Esa noche iba a ser bastante larga.

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Está bien. Sasuke había pensado que la noche sería bastante larga. Pero por alguna extraña razón, no había sido así. Las chicas no se tardaron tanto en alistarse como de costumbre. Salieron un poco antes de lo previsto. Su tío Obito había abierto la botella de sake que Fugaku tenía guardada en la vitrina y había invitado a que tomen todos los de la sala. No era fanático de las bebidas alcohólicas pero debía de admitir que el sake estaba bastante bueno. Obito le acababa de servir el segundo vaso y estaba a punto de tomárselo cuando vio a su novia bajar por las escaleras descalza. Sabía cómo odiaba usar esas sandalias rojas, le causó un poco de gracia. Y se veía tan bonita. Por poco casi se le cae el vaso de sake.

Sakura tenía el cabello recogido en una media cola y el yukata que estaba usando era de color verde agua claro. Combinaba con sus ojos. El obi era rojo sangre. El maquillaje que estaba usando era casi nulo, a lo mucho un poco de delineador y un poco de brillo en los labios. Esos labios rosas que sabían a fresa y que volvían loco a Sasuke.

El Uchiha menor, como todo caballero, la tomó de la mano y bajó con ella los últimos escalones. Los demás familiares solteros los miraron enternecidos. Estaban orgullosos de la joven pareja.

—Estás... deslumbrante. No, espera. No lo sé. Creo que no hay una palabra para describir cuán hermosa te ves ahora.

Estaban abrazados mirando las estrellas en el patio trasero de la casa. La cena ya había pasado (después de varias preguntas incómodas) y ahora todos estaban hablando. Sakura y Sasuke habían decidido salir de la sala para tener un poco de tiempo a solas. Sakura le acarició el rostro, centímetro por centímetro, mirándolo enternecida.

—Que me digas que estoy bonita basta...— susurró sonrojada, y poniéndose un mechón rebelde tras su oreja.

—No, para mí no basta.

Besó sus labios. Besó sus labios de una manera tan tierna que Sakura pensó que se derretiría en aquel momento. Se sintió tan perfecto. Parecía su primer beso, aquel que se habían dado aquella tarde de primavera en el parque. Los labios de Sasuke acariciaban los de Sakura como si no quisiera que el contacto acabe jamás. Por ahí escuchó un "aww" e inmediatamente supo que era de su mamá, pero le restó importancia. Sus manos se entrelazaron solas y sus narices se acariciaban. Pero la falta de aire arruinó el ambiente romanticón. Eran ninjas pero seguían siendo humanos.

—Vamos arriba.— le pidió él, besando sus labios de nuevo pero esta vez siendo más breve.

—Sasuke-kun, tu familia está aquí.

—A la mierda mi familia. Quiero hacer el amor contigo.— el tono de voz que usaba con ella cuando le pedía hacer el amor era indescriptible.

—¿Ahora?— gimió internamente. A veces Sasuke era tan caprichoso.

—Ahora.— le respondió mirándola a los ojos.

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Sakura de alguna manera se estaba arrepintiendo. Sasuke estaba dejando marcas posesivas en su cuello. Aún no entendía por qué lo hacía. Lo amaba a él, y solo a él. No quería a otro hombre en su vida mas que él. Pero aún sabiendo eso. Lo hacía.

—¡Sasuke-kun!— gimió cuando él mordió un poco más fuerte.

Estaban en su habitación, en su antigua habitación en realidad. La cama ya no estaba por lo que estaban recostados sobre el futon. El obi se lo había sacado para estar más cómodos pero el yukata seguía en su lugar. Sus respiraciones estaban entrecortadas y entrelazadas. Sasuke acarició la línea de su quijada con su pulgar y delicadamente la levantó para besarla en los labios. Fue un beso lento y lleno de sentimientos.

—Quiero que lo hagamos como en nuestra primera vez. Que me digas que me estás haciendo para saber por qué mi corazón late tan desesperado.

Los recuerdos de ese día llegaron a su mente y no pudo evitar sonreír de costado. Apoyó ambos brazos a ambos costados de su cabeza y la miró de pies a cabeza detenidamente. Sus piernas estaban enredadas con las suyas. El hecho de saber que tenía el conjunto de encaje que su mamá le había regalado lo excitaba más. Su media cola ya no existía. Su cabellos caían desordenadamente por su pecho y la almohada. Iba a sufrir un poco en cumplir lo que le había pedido, pero valdría la pena.

—Te besé como lo hago todas las mañanas.— besó sus labios tortuosamente, y mordió su labio inferior para que su lengua pueda penetrar su húmeda cavidad.

—¿Y qué más?— le preguntó,

—Te toqué por primera vez de manera indebida como diría tu mamá.— susurró en su oído como si de un secreto se tratase.

Sus manos descendieron por las curvas de su cuerpo, acariciaron sus senos. Descendieron por su vientre y abrió la parte de abajo para presenciar sus piernas desnudas. Sus piernas lucían tan cremosas que no pudo evitar tocarlas. Agradeció internamente que su novia sea ninja. Sus piernas estaban totalmente tonificadas y eran extremadamente suaves al tacto. Sintió su piel de gallina cuando sus dedos rozaron su piel.

—Después te volví a besar y te miré a los ojos. Te veías tan sexy sonrojada.— la besó brevemente. —Me atreví a abrir el yukata finalmente.

Sakura decidió hacerlo primero que él. Deshizo los nudos del yukata y lo abrió, quedando a total merced del Uchiha. Sasuke se relamió los labios ante la vista. Sus rosados pezones sobresalían sobre la delgada tela del sostén de encaje rojo. Oh, el rojo le quedaba perfecto. Su mirada bajó hasta fijarse en la minúscula prenda que Sakura estaba usando como bragas. No sabía si era correcto llamarlas así porque aquella prenda era tan transparente (se notaban sus vellos rosas escondiendo el tesoro de más abajo) y pequeña. No se contuvo y atacó a los senos primero.

—Primero fui a tus pechos. Joder, siguen siendo perfectos para mí.— con un pequeño sonido, Sakura supo que sus pequeños habían sido liberados.— Tus pezones estaban tan erectos y se veían tan hermosos como ahora. Amo tus senos. Cogí cada uno entre mis manos y los estrujé levemente.— hizo exactamente lo acababa de decir y su novia no pudo evitar soltar un pequeño gemido. —Se sentía tan bien. Son tan suaves.

—¿Y después qué hiciste Sasu-panda?— preguntó con la vista nublada.

—Me llevé un pezón a la boca y lo chupé. Me sentí un bebé de nuevo.— su lengua hizo un poco de presión contra el botón rosa y después de contornearlo completamente y llenarlo de saliva, se lo llevo a la boca. Mordió levemente y chupó como si fuera una paleta. Se quedó atendiendo a su seno derecho un rato y después cambió de seno.

—¿Y me volviste a tocar?

—Hn. Claro que lo hice.— sus manos bajaron hasta su cadera y dejó un camino de besos hasta su ombligo. —Penetré tu ombligo con mi lengua y te estremeciste como ahora. El que lo hagas de nuevo me excita aún más.

—¿Te gusta mi tanga de hilo?

—¿Te refieres a tus bragas? Casi ni se notan... No debiste de usar bragas.— la reprochó. Sakura hizo un puchero gracioso y Sasuke besó su frente. —Te bajé las bragas usando mis dientes y quedé maravillado con la vista.

—¿No era que ya no querías ver más vaginas en tu vida?— preguntó ella burlona.

Sasuke jaló sus bragas con su boca hasta sus tobillos y después de sacárselas, se las llevó al rostro para inspirar el aroma que emanaba la parte más intima de su novia que ya conocía tan bien. Las tiró sobre la mesa de noche y abrió lentamente sus piernas como si estuviese pidiendo permiso.

—La tuya siempre será la excepción. Es perfecta.— dijo antes de empezar a besar la parte interna de sus muslos y dándole escalofríos. —Me acuerdo que al principio no me dejaste mirar porque dijiste que era fea.

—Mi vagina es fea.

—Claro que no. Explícame como mi pene se siente tan atraído hacia ella entonces.

—Porque tu amiguito es raro.— dijo volteando su rostro hacia un lado.

—¿Amiguito? Pensé que decías que era grande y que lo amabas...— su lengua se hizo paso entre los carnosos labios de su intimidad y lentamente se introdujo en su vagina. La penetró hasta el fondo y no dejó de moverla hasta que llegó al orgasmo.

—¡Sasuke-kun!— chilló ella. —Mételo ya. Te quiero adentro.

—Te estimulé con mi lengua y te hice llegar al orgasmo. Eres tan estrecha bebé.— metió un dedo y presionó su clítoris mientras que metía un par de dedos en su vagina. —Te tenía que estimular porque era nuestra primera vez y no quería que sea tan doloroso. Tus paredes vaginales apretaban tanto mis dedos que pensé que me los romperías, y en ese instante te escuché gemir. Supe que habías llegado al orgasmo por segunda vez y que ya estabas lista.

—¿Tienes condón?— preguntó con un poco de dificultad porque aún se estaba recuperando del segundo orgasmo.

—No, pero quiero correrme dentro de ti.— acarició sus cabellos rosas, mirándola a los ojos como si estuviera pidiendo permiso.

—Solo por hoy, ¿ok?

Y la penetró con cuidado, lento. A los pocos segundos, Sakura empezó a marcar el ritmo de las embestidas. Su miembro salía y volvía entrar de su cavidad con un poco más de fuerza. Estaban tan cerca del orgasmo. Casi lo sentían. Y como si hubiesen llegado a la meta, sintieron tocar el cielo con las manos. Se sintieron completos. Las sensaciones eran indescriptibles.

—Te amo.— murmuraron ambos al mismo tiempo, mientras se acurrucaban en el futon.

—Cásate conmigo.— soltó de repente, tomando a Sakura por sorpresa.

—Mil veces sí.

Y la besó.

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Ultimo cap de Stages Of Sex! Pueden creerlo? Se paso muy rapido! :(

No puedo terminar esta historia sin agradecer a todas ustedes, mis queridas lectoras, que con sus motivadores reviews permitieron que acabe esta historia.

Pequeño detalle, quieren que haga epilogo? Si asi lo quieren, manden ideas en un review o en un inbox de facebook (de fanfiction no porque nunca respondo jajaja)

De nuevo gracias :D

Que tengan un muy buen año nuevo y ya nos leemos en el 2014 :D (O si lees BY MY SIDE, hasta BY MY SIDE)

Chauuuuu

Hatsumi