Buen día, gente!

Bueno, aquí les caigo con un nuevo capítulo de este fic, aprovechando mi pequeño autoperíodo de incapacidad no planeada (joder, se dobló la uña de mi pie bien feo... Mejor se los dejo en su imaginación... Mi uña... Mi dedito T.T). Ojalá les guste :-).

Saludos!

Vicka.


Premonición de un rapto.

"(Escuchando el ulular del viento) Dicen que algo se acerca…" – Pocahontas, "Pocahontas"

Me acosté en la cama tras una larga noche de caminata por las calles de Boston; al fin había logrado agarrar un taxi que me llevara a un hotel barato y más o menos decente, un buen lugar para esconderse mientras espero el alba para poder irme a agarrar un bus con destino a Denver y de ahí a South Park, mi hogar.

Mi dulce y querido hogar con mi familia y amigos. Con mis seres queridos, a quienes no veo desde quien sabe cuánto tiempo, ya que perdí la noción del tiempo entre tanta follada y tanto aislamiento en esa cabaña que constituyó mi nuevo hogar a lado de él, del padre de mi hijo o hija o mellizos, por si las moscas.

De Josh Meyers…

¡Diantres! ¡Tengo que pensar en mis prioridades, no en el hijo de puta que me secuestró!

Tengo que pensar en conseguirme un pinche abogado que me ayude a denunciar a ese cabrón por todo el daño que le ha hecho a mi persona y procurar enviarlo a que se pudra en la cárcel para que no dañara a nadie más; tengo que pensar en buscarle familia a mi bebé porque quiero que sea feliz con una familia normal y evitarle las penas que acarrea ser hijo de un miembro del tercer sexo; tengo qué pensar en conseguirme a un buen terapeuta que me ayude a superar esa triste y dolorosa situación…

¡Carajo, tengo que pensar en todo lo que concierne a mí y al bebé!

Que Josh se joda, en definitiva. Que se joda y ojalá no vuelva a verle jamás, ni siquiera en el condado Park; que se friegue si alguna vez logra localizarme y se entere de que di en adopción al bebé por su bien y no por el mío o el de ese infeliz.

¿Qué coño le diría al pobre niño o niña cuando creciera y me preguntara por su padre? ¿Qué su padre era un malnacido pervertido que le encantaba follarme en contra de mi voluntad? ¿Qué tuve que acceder a tener sexo todos los días con él para poder ganarme su confianza y convencerle de que me llevara a la ciudad más cercana? ¿Qué tuve que huir de él en la primera oportunidad para salvar su preciada vida y la mía de sus garras? ¿Qué, si se lograra llevar a cabo, pude ayudar a que lo atrapen, lo enjuicien y se está pudriendo en la cárcel?

Sinceramente prefiero ahorrarle al niño la vergüenza de conocer esa verdad tan dolorosa. Suena egoísta de mi parte, pero lo hago por protegerle… Por protegernos de ese degenerado que robó mi vida en una rotura de culo por la fuerza.

Lloré en silencio, como lo he hecho todas las noches desde el momento en que me raptó.

¡Ay de mí y de mis estupideces! ¡Debí haber obedecido a mis padres cuando me habían prohibido ir a la disco con Craig, Tweek y Token, en castigo por mis malas notas! ¡Sólo así estaría en casa, con mis amigos, con mis compañeros de escuela, con mi familia, y no aquí! ¡Aquí, en este hotelucho huyendo como un fugitivo de mi captor tras un buen tiempo aislado del mundo!

De hecho, debí haberle caso a los sueños extraños y a ese encogimiento en el pecho que sentí en mis últimos días en South Park. No sé porqué, ni sé cómo es que estoy tan seguro de esto, pero esos sucesos extraños eran una premonición de lo que me está pasando ahora.

Sí, suena de locos y todo lo que quieran pensar, pero es la verdad.

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::Flashback::

Clyde abrió los ojos intempestivamente y se levantó con brusquedad. El sudor caía de su frente como si se hubiera dado un baño recientemente y su respiración se normalizaba poco a poco.

- Dios… - susurró mientras pasaba sus manos al rostro.

Era la cuarta noche consecutiva que tenía esos sueños y sería el quinto día consecutivo en que sentiría cómo su corazón se encogía una y otra vez en la escuela, en la calle y hasta en su casa.

Esas sensaciones lo empezaban a perjudicar en su rendimiento escolar de manera abrasadora, a tal grado de que bajaran gradualmente sus notas; Betsy y Roger estaban preocupados por esa situación, ya que normalmente Clyde se esforzaba por estudiar se preocupaba por sus sueños y su futuro como la mayoría de los estudiantes. No obstante, pensaban que su hijo perdía interés en la escuela debido a su relación con Bebe Stevens y a su amistad con Craig Tucker, aunque éste les insistía en que últimamente tenía sueños muy extraños y tenía sensaciones que casi le dejaban sin aire.

- No puedo soportar más esto. Tengo que saber qué demonios está sucediéndome… Tal vez tenga algún mal cardiaco o estoy muy estresado con la escuela…

No obstante, no podía dejar de pensar que aquello podría ser alguna señal. ¿De qué? No lo sabía y eso empezaba a preocuparle y a asustarle de sobremanera.

¿Por qué siento que esto es una señal?, pensaba mientras se dirigía al baño. Mi corazón se encoge cada vez que alguien desagradable me observa muy seguido… Y esos sueños en donde un hombre extiende sus manos hacia mí cuando estoy acostado en mi cama… Como si fuera a atraparme…

- Tengo miedo… - se dijo a si mismo frente al espejo...

::Flashback::

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Miedo… Eso fue lo que empecé a sentir a partir de esa noche.

Un miedo indescriptible, atroz y omnipresente en mi andar cotidiano; una sensación constante de que algo está a punto de sucederte. Una sensación constante de la cual no podía librarme ni aunque estuviera con mis amigos en la escuela o en la casa de alguno de ellos.

Y pude haber hecho caso de esas señales de no haber sido por mi insistencia en ir a esa maldita discoteca esa noche. Pude haber hecho caso de todas esas sensaciones si hubiese apreciado bien sus advertencias y no considerarlas como un simple reflejo del estrés.

No te preocupes, pequeño – decía mientras acariciaba mi vientre con ternura -. Tú y yo estaremos lejos de aquí, a salvo, de retorno a mi hogar… A nuestro hogar. Cuando lleguemos… Nacerás y te entregaré a una familia que te dé el calor que tanto necesitas y que yo no puedo otorgarte. Te lo digo… Porque sé que así estarás a salvo de tu padre y serás feliz. Yo te daría todo el amor que te tengo si no fuera por ese vergonzoso detalle de que soy un varón intersexual y por el temor a que sufras rechazo por parte de otros.

Dicho esto, cerré los ojos y me acomodé de tal manera de que no pudiera hacerle daño a mi bebé, esperando así conciliar un sueño tranquilo por primera vez desde mis días de cautiverio, o al menos eso pensaba, ya que sentí un encogimiento en el corazón muy familiar.

- Josh…


- Clyde…

Abrí los ojos y me incorporé en la cama de la habitación del pequeño hotel en donde se supone que Clyde y yo nos íbamos a hospedar por unos días durante nuestra estancia en Boston. La idea del viaje fue de Clyde por entero, obligado en parte por el hastío que sentía de estar aislado del mundo

Dios… Mi corazón no dejaba de latir como loco, encogiéndose minuto a minuto. Esa sensación parecía indicarme algo… ¿Pero qué? ¿Qué cosa me estaba indicando? ¿Qué cosa podría pasar en un momento a otro que podría ser tan terrible para mí o para Clyde y mi hijo?

Mi hijo… Mi familia… ¡Carajo! ¡Debo hallarlos y llevármelos de aquí!

Huir, esconderse… Irse de este mugroso país, hacer nuestras vidas en otro lado, rehacerlas bajo nuevas identidades y vivir como Dios quiera que se viva. Irnos los tres hacia los confines de la tierra, en donde nadie nos conozca, en donde a nadie le importe nuestro origen.

Irnos y no regresar jamás.