CAPITULO 6¡Empieza el entrenamiento!
La tarde pasaba de forma lenta, la pelirrosa no podía quitar la mirada de su reloj, mientras que su madre, que comía ramen justo a ella la miraba de forma extraña.
- Mamá… -dijo por fin- ¿Por que ya no puedo ser kunoichi?
- Ya lo hemos hablado, es por tu seguridad…
- Entonces no tengo otra opción –mascullo entre dientes
- ¿Has dicho algo Sakura?
- Que me duele la cabeza, voy a dormir – se levanto de la mesa – buenas noches.
Sakura subió las escaleras, entrando a su habitación, deshizo su cama y puso algunos peluches y almohadas en forma de persona, para después salir de la habitación silenciosamente, subiendo por una trampilla para llegar a la azotea.
- El armario, el armario, el armario… - se repetía mientras buscaba en la oscuridad de aquella habitación.
Encontró un viejo armario, serrado con un candado, algo le decía que aquel mueble almacenaba sus pertenencias, tomo el candado, era grande y robusto, y también algo oxidado, parecía imposible de abrir sin la valiosa llave, por lo que se puso a buscar con la mirada algo que le ayudase.
Sintió pasos por las escaleras¡Maldita sea, era su madre! El sudor corría por su frente, se sentía agobiada e insegura¿Que le diría¿Y si entraba a su habitación? Su corazón empezó a palpitar de forma acelerada, casi podía sentir su sangre corriendo a gran velocidad por todo su cuerpo, no sabia que hacer, si bajaba ahora seguramente la descubriría, si su madre entraba a su habitación y se le ocurría mover el bulto bajo las colchas que ella avía dejado en su lugar la descubriría.
- Sakura, hija¿puedo entrar? – Se escucho a la señora Haruno seguido de unos golpecitos a la puerta.
Ya esta, estaba perdida, y nunca podría salir a entrenar con el joven Uchiha, este era su fin…
- ¿Que ago? – se pregunto a si misma mientras caminaba de un lado a otro – ¡Ya lo tengo!
-Hija… -se volvió a escuchar –Voy a entrar.
Sakura abrió la trampilla para después asomar la cabeza, logrando que todo su cabello rosa cállese asía abajo, en esos momentos era realmente agobiarte tener la larga melena que poseía la chica.
- Emmm… no mamá, estoy bien, tengo mucho sueño, no hace falta que entres – dijo la chica a la que se le iba la sangré a la cabeza, mientras miraba a su madre ya que la tenia justo en frente, aunque esta no se diese cuenta.
- ¿Estas segura?
- Completamente, solo me duele un poco la cabeza, pero creo que no es nada… se me pasara durmiendo.
- ¿No estas enfadada por lo de no ser ninja?
- No mamá, no estoy enfadada –dijo Sakura con un tono algo molesto, ella estaba aboca abajo con la sangre bajando a su cabeza mientras que su madre hacia preguntas sin parar.
- Está bien, hasta mañana.
- Buenas noches mamá.
Sakura vio como su madre se daba lentamente la vuelta, por lo que, en un rápido movimiento metió nuevamente la cabeza a la azotea, sin darle tiempo a serrar la trampilla.
- Que raro… estaba segura de que la había serrado… - dijo la señora Haruno estirando de una cuerda para que cayesen las escaleras.
Ahora si que estaba en un aprieto, su madre estaba subiendo, miro a todos los sitios, buscando donde esconderse, mientras que la mujer subía escalón a escalón, de forma lenta y parsimoniosa.
Encontró unas mantas, y se puso una enzima mientras se ponía de pie junto a un par de maniquíes.
- Mmm… no hay nadie… bueno, será mejor que yo también me valla a dormir… ya es casi media noche.
Un par de minutos mas tarde, Sakura se quito la manta de enzima, cuando estuvo completamente segura de que la señora Haruno se havia ido a su habitación, ahora ya no tenia tiempo para abrir el armario, por lo que bajó rápida pero silenciosamente a su habitación, abrió una cajonera y se cambio rápidamente, poniéndose un pantalón corto negro y por enzima una falda del mismo color, mientras que también llevaba una camiseta, guantes y cinta de pelo color azabache, salio al balcón para después bajar por un árbol que se extendía de forma paralela al mirador.
Unos diez minutos más tarde llego al área de entrenamiento, donde l esperaba cierto pelinegro, al parecer ya acostumbrado a esa acción.
- ¡Gomene! –Gritó la chica corriendo para llegar – ¡siento el retraso!
El chico se quedo impresionado con el "look" de la joven pelirrosa, el negro le sentaba realmente bien.
- Hmp… venga¿Querías entrenar verdad?
- Si
Sasuke lanzo un kunai a uno de los árboles mas grandes que había en esa parte del área de entrenamiento, Sakura miro a Sasuke intrigada.
- Aunque no lo recuerdes, esto era muy censillo para ti, escala ese árbol sin utilizar las manos.
- ¡¿Como quieres que haga eso?!
- Dirige tu chakra a los pies, y así podrás subir.
Sakura trago saliva para después caminar asta el árbol serrando los ojos con fuerza intentando dirigir su chakra a los pies, pero una cierta risita arrogante y burlona tras de si la desconcentro, girándose enfadada.
- ¡¿Y ahora que pasa?!
- ¿Es que acaso sabes dirigir tu chakra?
- N…no…
Sasuke lanzo un largo y agotado suspiro, para después tomar las manos de Sakura y ponerlas en posición de acumular chakra, mientras el lo hacia de la forma mas "profesional" posible, esta no podía dejar de sonrojarse, sus manos eran calidas, suaves… por lo que sus mejillas se ponían cada vez mas coloradas,
- ¿Te has enterado? – le preguntó este, al parecer le había estado hablando mientras la chica solo pensaba en aquel tierno momento.
- ¿Que?... perdón yo estaba…no te oí...
- Te diré una cosa, no estoy aquí por gusto ¿vale? Así que si no te enteras es tu problema, yo no lo voy a repetir.
- ¿Alguien te obliga a entrenarme?
Aquel dulce momento…aquel dulce momento había sido roto por la cruda realidad, un joven egocéntrico, frió y de lo mas amargado.
- hmp
- ¡Contesta¿Alguien te obliga? Y si, como yo creo, nadie te obliga ¿por que estas aquí?
Aquel dulce momento…aquel dulce momento había sido roto por la cruda realidad, un joven egocéntrico, frió y de lo mas amargado.
- hmp
- ¡Contesta¿Alguien te obliga? Y si, como yo creo, nadie te obliga ¿por que estas aquí?
Sakura intentaba mantener el contacto visual con el chico para que, de algún modo, este se sintiese intimidado, aunque ella no sabia que se enfrentaba a "nervios de acero Uchiha".
- La verdad es que tienes razón, no vale la pena entrenarte… no eres mas que una molestia – Se giró, dándole la espalda a los ojos color esmeralda de la chica. – Es solo que me sentía en deuda con tigo, pero creo que no vale la pena.
- ¿en deuda?
Sakura se acercó al chico, rodeándolo para después dirigir su desconcertada mirada sobre los ojos del chico¿por que aquel hombre sin sentimientos, frió y egocéntrico se sentía en deuda con ella?
- hmp… da igual… vete a casa y olvida la idea de volver ha ser una kunoichi, porque yo, no te voy a entrenar.
- ¡Lo sabia¡Sabia que no eras más que un chico que esta muerto por dentro, careces de sentimientos, eres arrogante y egocéntrico! Pero aún así… ciento que… deseo que me entrenes tú, por favor…
Los ojos de Sakura se llenaron de lagrimas, pero esta decidió retenerlas, no le gustaba que la vieran llorar, la hacia sentir mas débil de lo que ya era, por lo que se limito a mirar al chico con aquellas esmeraldas empapadas de lagrimas, mientras este se mantenía con semblante fría.
- maldita sea… sigues siendo tan molesta como siempre… - dijo con una media sonrisa.
- ¿Eso significa que si me entrenaras?
- Tan solo una semana ni un día mas, no tengo tiempo para perderlo entrenando a un caso perdido.
- Quizás no sea tan frió como pensaba… he de preguntarle a alguien sobre mi relación con Sasuke…quizás éramos enemigos o algo…
- Vas ha cambiar de ejercicio, quizás un kage bushin no jutsu te ayude ha salir de casa sin ser vista.
Sasuke enseño a Sakura como hacer un kage bushin no jutsu, estuvieron horas practicándolo, pero finalmente, casi a las cinco de la madrugada la chica paso de un vasto y descolorido clon sin apenas fuerza a un creíble bushin muy parecido a ella, solo que este tenía los ojos marinos cosa que la chica no lograba entender.
- ¡Kuso¡Kuso, Kuso, Kuso¡KUSO! –Gritaba la chica indignada al ver que por mas que lo intentara no podía cambiar el color de los ojos de su clon. -¿Por que?
-hmp… Creo que es todo por hoy, supongo que mañana lo seguirás intentando, después de todo llevas cinco horas haciendo bushin, estarás falta de chakra.
Sakura dejo escapar un pequeño bostezo, dando una tierna imagen al pelinegro, que no pudo evitar sonrojarse.
- ¡Gracias Sasuke-kun! –grito la chica cansada, sin darse cuenta de aquel "kun"
- Si ya… ¿Como me has llamado?-pregunto el chico sorprendido al ver que la pelirosa volvía a llamarle con aquél "kun" tan característico de ella.
Sakura se quedo pensando, por un momento sintió la necesidad de llamarle "Sasuke-kun" y una pequeña y fugas imagen de ella, llamándole de ese modo paso por su mente… ¿era un recuerdo de su pasado?¿Es que estaba recuperando la memoria?
- ¿Sakura?
- Gomene…no es nada, estoy algo cansada, mejor me voy a casa… gracias de nuevo – sonrió levemente – hasta mañana, intentare mejorar mi kage bushin
La chica camino asta la salida del campo de entrenamiento, mientras dejaba a un estupefacto Sasuke que miraba extrañado a una chica que había cambiado de humor tan rápidamente…Eso no era simple cansancio…
Sakura escalaba rápidamente el árbol para llegar a su habitación, estaba amaneciendo y su madre no se levantaba precisamente tarde, quizás hoy la chica no podría dormir, pero valía la pena el sacrificio, necesitaba mantener esa unión con su pasado, necesitaba ser ninja nuevamente.
Se desvistió para después ponerse el pijama escondiendo aquella ropa en el fondo de su armario, se hecho sobre su cama y apenas serró los ojos sintió como el picaporte de su habitación se habría.
- ¿estas despierta? –pregunto su madre que acababa de entrar
- He…si, es solo que me desperté un poco para ver el amanecer… pero ahora seguiré durmiendo…
- Hija, ya que has despertado, no vuelvas a la cama, eso es desaprovechar el día, además, iremos al templo de Konoha, hoy se cumple un mes exactamente desde que despertaste, hay que dar las gracias.
- Mamá, para eso se le dan las gracias a los médicos, que ellos son los que ayudaron, no el templo…
- ¡No seas irrespetuosa! Y ponte la ropa, desayunaremos y saldremos enseguida, no hay tiempo que perder, después el templó se llena y no hay quien rece.
Sakura se levanto de forma parsimoniosa, abrió su armario para después tomar una blusa color granate con un pantalón hasta las rodillas color verde.
Se dirigió al espejo, y miro su largo cabello rosa, para después poner un pequeño e infantil puchero.
- Tan largo… quizás si me lo corto...
La chica negó con la cabeza para después atar su cabello en una lindo moño dejando tan solo uno de sus característicos mechones libre (imaginen esa imagen que sale Sakura con un kimono)
Bajo las escaleras para después encontrase con su madre y un buen desayuno digno de toda una noche de enterramientos.
- ¡Que buena pinta tiene todo, mamá!
Tras desayunar, ambas chicas salieron de casa, caminando por las calles de Konoha, en dirección al templo de la villa.
muchas gracias por todo!!!! sacan un tiempo de su agenda en la q podrian hacer cualquier otra cosa mas productiva que leerme a mi, pero me leen igualemnte, gracias por dedicar a esta historia un poco de su tiempo y gracias por sacar mas tiempo para pedirme una continuacion, de verdad garcias a todos!
