-Buenos días- dijo alegremente Leonard mientras se terminaba de abrochar la bata. Normalmente, y al estar de vacaciones, no se levantaba a estas horas, pero al escuchar a Sheldon trastear en la cocina decidió levantarse. Teniendo en cuenta lo despectivo y crítico que era siempre su amigo con él (que si era un científico de segunda, que si solo se guiaba por sus más bajos instintos…), cualquier oportunidad de meterse con él era buena. Además, intentaría sacarle algo de información. Aunque esto último sería mucho más complicado.

Sheldon solía cerrarse como una ostra en cuanto los temas de conversación se salían un poco de su zona de confort, y las relaciones sociales y el contacto físico definitivamente lo hacían. Por eso, ninguno de sus colegas jamás le preguntaban apenas nada sobre Amy. Hacían bromas al respecto, si, pero poco más. Su propia pregunta de ayer sobre hasta dónde habían llegado Sheldon y Amy había sido algo excepcional, y había surgido porque la actitud de Sheldon últimamente se salía de lo que para él era habitual. Así que conociendo a su amigo más que de sobra, sabía que estaría irritable y hosco. Lo de anoche, si es que había pasado tal y como parecía, habría sido un desliz imperdonable para su amigo que probablemente le costaría perdonarse a sí mismo.

Sheldon lanzó un frío "buenos días" sin ni siquiera apartar los ojos de la pantalla de televisión. Tenía un cuenco de cereales en la mano. A Leonard esto le sorprendió. Hoy no era día de cereales. "Lo de anoche debe de haberlo descontrolado por completo", pensó, y sintió algo de miedo, porque la única vez en el que el mundo monótono y constante de Sheldon se desmoronó (aquella vez que su peluquero habitual estuvo hospitalizado), él como respuesta "abrazó el caos" y se volvió (más) loco.

Le dió por tocar los bongos.

De madrugada.

No habría problema si Leonard y el resto de los inquilinos del piso no tuvieran el mal hábito de dormir a esas horas.

Lo único que lo tranquilizaba es que los bongos estaban bien escondidos, tratando de evitar así que vuelva a hacer lo mismo que aquella vez en el futuro. Solo Penny además de él mismo saben donde están, y quedó bien claro en su momento que ese secreto se lo llevarían a la tumba.

La voz de Sheldon lo sacó de su ensimismamiento.

-Leonard… necesito pedirte un favor… como mi mejor amigo.

Leonard se sorprendió aun más y se volvió hacia donde estaba Sheldon. Estaba aun más palido de lo habitual, si es que eso fuera físicamente posible, y el pelo lacio y algo revuelto le caía ligeramente por la frente. La palidez le destacaba aun más los ojos azules, que lejos de favorecerlo, este efecto creaba una expresión de locura en su rostro. Leonard no pudo evitar pensar que su aspecto combinaba con su estado mental.

-Claro, dime- le respondió Leonard forzándose a sonreir.

Sheldon se levantó, sin despegar la mirada de Leonard, que a su vez lo miraba atónito. Caminó hasta llegar a la cocina, que era donde se encontraba Leonard. Cuando llegó donde estaba su amigo, se colocó justo enfrente de él, lo agarró por los hombros y se inclinó ligeramente hacia el rostro de Leonard. A Leonard empezó a recorrerle un sudor frío por la nuca, y por la cercanía supo que no era el único que estaba pasando un mal rato. El sudor perlaba la frente de Sheldon, y se notaban lo marcadas que tenía las ojeras, que se resaltaban aun más si cabía por la palidez de su cara. Estaba claro que no había dormido bien. Si es que había dormido.

-Por favor… no les digas nada a Rajesh y Howard.

- ¿Qué… no les diga…?- preguntó aturdido Leonard con la voz crispada por el pánico.

-¡Sabes perfectamente de lo que te estoy hablando! ¡No hagas como si no hubiera sucedido nada!- Sheldon se apartó de su amigo con indignación. Debido al enfado algo de color había vuelto a su rostro.

- Ah, vale… te refieres a "eso"- Leonard no lo pudo evitar, y respiro con alivio. Tampoco pudo evitar soltar una risita nerviosa.

-¡No veo donde está la gracia!

-No… es solo que… bueno… ¿quién iba a decir que el gran Sheldon Cooper iba a sucumbir a la lujuria?- le dijo con sorna Leonard, que empezaba a disfrutar de la situación.

A Sheldon se le desencajó la cara, y pasó de estar blanco como la pared a tener un bonito y brillante rojo intenso en las mejillas.

-¡No ocurrió como tú crees!¡Yo… yo no soy como vosotros!- replicó alterado y levantando la voz, intentando quizás acallar así la risa de Leonard, que ya estaba tranquilo y se estaba preparando el desayuno.

-Sheldon, no hay nada malo en meterle mano a tu novia. Es algo completamente normal.

-¡Yo no soy normal!

-No hace falta que me lo jures –murmuró Leonard mientras le daba la vuelta al bacon.

-Mira, no importa lo que pasara, solo cuento con tu discreción, ¿de acuerdo?- dijo Sheldon mientras se volvía a colocar el pelo en su sitio.

- Pues… -empezó a decir Leonard, pero hizo una pausa para morderse el labio. A ver como se lo explicaba a Sheldon -… Llegas tarde.

-¿Cómo que…?- pero a Sheldon no le dio tiempo a preguntar nada, porque la puerta del apartamento se abrió de golpe y un emocionado Raj entraba en el apartamento haciendo malabares para agarrar una botella de champagne (aparentemente bien fría) y tres copas con el mismo brazo.

Sheldon se volvió hacia Leonard con los ojos como platos.

-¡TE HAS VUELTO A DEJAR ABIERTA LA PUERTA DEL APARTAMENTO!- le gritó colérico a Leonard mientras señalaba hacia donde estaba Raj, al que parecía haberle abandonado la emoción de repente.

-Tío… no se le suaviza el carácter ni siquiera después de tocar teta.


Amy estaba muda de asombro. No podía ser. Tenía que ser totalmente falso. No, no, no, no. No podía ser.

Era demasiado bonito para ser cierto.

-No… no, no, no, no.- parecía ser lo único que era capaz de articular en ese momento.

-Si… si, si, si, si.- dijo Penny al mismo tiempo que hacía hincapié en cada si haciendo movimientos con la mano que sostenía la taza de café.

Bernadette lo observaba todo con los ojos muy abiertos, y tan muda como lo había estado Amy hace un momento. Cuando Amy se levanto nerviosa del asiento y empezó a dar vueltas por la habitación, pareció salir del trance en el que había entrado.

-Vaya, es… wow. –Su cerebro no daba para más. Penny entendía totalmente la sorpresa de Bernadette. Si no fuera porque lo había visto, probablemente ella ni siquiera se lo habría creido. – Parece que Sheldon está… abriendo su mente.

Amy daba vueltas por la habitación, retorciéndose las manos. Penny ladeó la cabeza con extrañeza. – ¿Qué es lo que te preocupa, Amy?

-La cosa no pinta bien.-dijo al mismo tiempo que se volvía hacia Penny- Sea lo que fuera lo que ocurrió en ese momento, la cosa no pinta nada bien.

-¿Qué quieres decir?- preguntó Bernadette aferrando su taza de cáfe.

Amy se sentó en el sofá de nuevo, con aspecto preocupado.

-Bueno… tengo dos posibles teorías sobre lo que pudo pasar en el lapso de tiempo en el que Penny no estaba presente. La primera es que yo lo forzara a que me agarrara el pecho. La segunda es que él lo hiciera por su propia voluntad, que yo me insinuara, y debido a mi tremenda e irresistible sensualidad, - al decir esto Bernadette hizo un mohín muy gracioso mientras que Penny contenía una sonrisa- el cediera, la cosa se calentara y llegáramos a ese punto que fue cuando Leonard y Penny nos interrumpieron.

-¿Y dónde está el problema?- preguntó ahora desconcertada Penny.

-Qué si le forcé yo estará enfadado, por razones evidentes.

-¿Y si él lo hizo de manera voluntaria también tendría que estar enfadado? ¡Eso sería muy injusto!- exclamó sorprendida Bernadette.

-No… lo que ocurre es... que la segunda opción nunca ha llegado a ocurrir.- respondió Amy con expresión mustia.-Es más, no se como se me ha pasado siquiera por la cabeza que...- quería seguir hablando, pero el nudo que se le estaba formando en la garganta no le dejó seguir.

-¿Por qué dices eso, cielo?- le preguntó con dulzura Penny mientras se acercaba al sofá.

Amy sonrió con tristeza, con la cabeza ligeramente agachada.

-Porque es Sheldon. Y él… no me ve. Para el no existo.

-¡Claro que te ve!-Bernadette parecía haberse olvidado de que estaba enfadada con ella y se sentó junto a Amy- Eres su novia. ¿Por qué no iba a querer meterte mano? Es lo normal.

-Oh, cariño, Sheldon no es normal, créeme.- Le replicó Penny dándole un sorbo a su café.

-Perdona Bernadette, creo que no me he expresado bien- dijo Amy ignorando por completo el comentario de Penny.- Es cierto, me ve. Pero ve a la Amy científica. La neurobióloga brillante que soy. Ve esto, –dijo al mismo tiempo que se señalaba la cabeza.- pero no ve a estas.- y se agarró los pechos con fuerza haciendo hincapié en la última palabra. Sus amigas hicieron gestos de comprensión.

-Lo que Sheldon no sabe es que esto es un lote completo. Si quiere a mi cerebro, tendrá también que querer a mi cuerpo. Sé que lo he dicho muchas veces, y sé que cuando le conocí yo pensaba igual que él con respecto a la sexualidad y al amor y… -Amy apretó los labios aguantándose las ganas de llorar.- Soy una mujer, tengo unas necesidades y… yo solo quiero que me quieran.-casi susurró con la voz quebrada.

-Ay, Amy- suspiró emocionada Penny mientras la abrazaban ella y Bernadette mientras Amy sollozaba- ya te lo dije esta noche… lo que te ocurre es que estás enamorada. Y me lo negaste.

-Ya… ya lo se, mejor amiga.- sollozó Amy.

Durante un tiempo permanecieron así, abrazadas. En la habitación solo se escuchaba el llanto de Amy. Hasta que un rato después, y algo más tranquila, Amy habló con voz congestionada:

-También me gustaría cabalgar a Sheldon sin pantalones, pero no sé yo si eso…

-Ugh, Amy.

-Tú sí que sabes cómo cargarte un momento tierno.- dijo resignada Penny mientras le daba palmaditas en el hombro.


Si, lo se. Merezco la muerte por tanto retraso. Es una pena, porque disfruto mucho escribiendo a Amy. En general estoy disfrutando escribiendo la historia en si. En fin, sigamos, a ver donde nos lleva la historia. ¿Le contara Sheldon lo que ocurrió de verdad a sus amigos? ¿Se dará cuenta Sheldon de que Amy tiene "una mente para la ciencia y un cuerpo para el pecado" (o era al reves)? Todo esto y más... pronto. O eso espero. Ya sabéis, espero vuestras reviews.

¡hasta pronto!