Esta historia fue escrita hace 23 años. Mi única aportación es adaptarle los personajes de Inuyasha… Agradeciendo de antemano a quien se anime a leerlo, le recuerdo que la autora solo tenía 13 años.

NOTA: Algunas características y personalidades de los personajes podrían estar cambiadas… Recuerden que es un Fic.

DISCLAIMER: Inuyasha © Takahashi Rumiko

PREVIAMENTE…

El joven avanzó hacia ella, abrazándola con emoción, pero sin derramar una sola lágrima:- ¡Nana Kaede! – Dijo, reconociéndola.

Kaede, conmovida por el abrazo del muchacho, empezó a llorar:- ¡Hijo mío!

El joven se dejó vestir, como antaño en su niñez, por la anciana. Tomaron asiento y empezó a cenar, acompañado por ella, su nana Kaede.

- ¡Hijo mío! Ha sido una verdadera sorpresa encontrarte… después de tantos años…

CONTINUACION…

- Para mí también fue una sorpresa volver a verte nana… ¡Mmm! Tu sazón sigue siendo el mismo… ¡Delicioso!

- Hijo dime… ¿Cómo es que fuiste a dar a ese laboratorio? ¿Desde cuándo?

- Mmm… Nana, te lo diré todo… Mmm… si me cuentas cómo has podido llegar aquí… con esa niña…Mmm

- Primero la realeza hijo, cuida tus modales.- Le dijo al joven, quien trataba de hablar mientras comía y Kaede le servía vino.

- ¡Nana! ¡No puedo beber vino!- Le dijo el joven, sorprendido.

- La última vez que te serví tu platillo favorito no podías… ahora ya puedes hijo.- Le respondió, guiñándole.

El joven tomó la copa, recordando cómo su padre solía hacerlo, aspiró el aroma y delicadamente bebió un breve sorbo, saboreando con todos sus sentidos la bebida. Sorprendido abrió los ojos al reconocer el sabor del vino:- ¡E-es… de Inu Youkai! ¿De dónde lo sacaste?

- De la cava de la nave. Al parecer mi señor Bankotsu tenía predilección por los buenos vinos y coleccionaba los que podía.

- ¿Bankotsu? ¿El pirata? ¿Tu señor? ¡Nana!... ¿Te volviste pirata?

- ¡Ja, ja, ja, ja…! No hijo, te contaré todo si empiezas a decirme primero cómo fue que desapareciste. La última vez que te ví fue en la boda de tu padre.

- Ése nana, fue el día más horrible de toda mi vida. El día que me desgració. El día que conocí el infierno…

CAP 7 EL PASADO DE UNA GUERRA

El día de su boda Inu No Taisho desbordaba felicidad. Había logrado enamorar a la más bella doncella de Sengoku: Izayoi, la hermosa prima y mejor amiga de la princesa Midoriko.

Se había fijado en la bella joven desde que le había ofrecido su amistad y consuelo por el fallecimiento de su esposa Áine, la reina de Inu Youkai, auténtica youkai de raza pura, con la cual había tenido un hijo, el príncipe Sesshoumaru, quien había heredado los bellos rasgos de su madre. Ahora, el pequeño de 8 años crecería sin el amor y afecto de su madre.

Izayoi había asistido al funeral acompañando a Midoriko, quien como embajadora de Sengoku le llevaba sus condolencias al afligido viudo. Al momento de escuchar su voz y sentir su mano en el hombro, Inu Taisho quedó fascinado por la joven humana, cosa que le irritó a su hijo de sobremanera: "¡Es el colmo! Mi madre yace muerta en la pira, consumida por las llamas y mi padre ya está enloquecido por esa… esa… ¡Humana!"

Salió del funeral de su madre y se dirigió a un rincón del jardín. No podía llorar, su madre le había enseñado que un verdadero youkai no lloraba por lo inevitable y su muerte era eso. Apretó con fuerza sus puños haciendo que sus garras se clavaran en sus palmas haciéndolas sangrar. El dolor hizo que olvidara de momento la ira sentida al ver a su padre embobado con la doncella humana. Una voz atrás de él lo tranquilizó pero no volteó a verla.

- No te preocupes hijo, pase lo que pase, siempre me tendrás a tu lado, apoyándote.- Le dijo con ternura una mujer.

Sesshoumaru le extendió la mano, mostrándole que se había herido, como solía hacerlo cuando no quería llorar. La mujer se arrodilló y empezó a limpiar su herida, con gran ternura y solicitud le hizo una rápida curación y envolvió su mano con una venda. Luego, hizo lo mismo con la otra mano. Sesshoumaru la vió y no pudo entender por qué su padre se embobaba con una humana teniendo a su servicio una tan eficiente como Kaede. Podía incluso aceptarla a ella como madrastra… pero a la otra… ¡Ni loco! Era una mocosa casi de su edad… ¡Jamás ocuparía el lugar de su madre!

- Nana… ¿Por qué no te casas con mi padre?- Le preguntó el niño.

Sorprendida, Kaede se ruborizó. Recuperándose de la sorpresa inicial, soltó una generosa carcajada, la que a su vez sorprendió al niño.

- ¡Querido hijo! ¡Eres adorable!- Le dijo con ternura y sincero afecto:- En primera, si estoy aquí es porque he servido a tu madre como sacerdotisa y amiga. ¡Tu madre me salvó la vida! y desde entonces me convertí en su hermana. En segunda, yo respeto a tu padre y él siempre me respetó a mí, me considera su mejor amiga y yo aprecio mucho eso… No me arriesgaría perder su amistad por un amor no correspondido. En tercera, tu padre necesita estar enamorado para seguir con su vida y esa joven lo ha fascinado, es muy probable que con ella encuentre la felicidad si tú le das una oportunidad. Yo la conozco y sé que es una buena chica…

- ¿Y la cuarta nana?- Preguntó, recordando que su nana siempre le daba cuatro razones.

- La cuarta hijo y la más importante, es que tu padre necesita a una mujer joven, acorde a su edad…y yo… pues ya soy una anciana hijo. Fui esclava de los padres de tu madre, la crié y ella me liberó, gracias a eso pude estudiar en Sengoku y prepararme como sacerdotisa. Llegaste tú y también te he criado. No podría casarme con tu padre porque él aún es joven y vigoroso. Es casi como un hijo para mí… Dime… ¿Te casarías con una anciana como yo?

Sesshoumaru vió los ojos de la mujer que desde que tuvo uso de razón lo había instruido y educado, las veces que cocinó para él y a escondidas le permitía probar del vino de su padre, la que lo curaba de sus heridas y consolaba cuando era reprendido por él. Nadie como Kaede, excepto su madre, que había sido su entrenadora en armas y artes marciales. Áine era una amazona guerrera y acostumbrada a ello, le costaba un poco sacar su lado maternal, por lo que se apoyaba en Kaede, su propia nana, para darle todo el amor que su hijo necesitase. Pero ahora…ella ya no estaba. Sólo le quedaba su nana… Kaede.

- ¡Sí nana! ¡Sí me casaría contigo!- Le dijo el niño, abrazándola con fuerza, haciendo que la mujer volviera a reír, volcando toda su ternura en su "hijo".

Dos años de continuo cortejo lograron que el padre de Midoriko autorizara la boda de su sobrina Izayoi con el Emperador de Inu Youkai.

En el Consejo se dividían las opiniones: Unos decían que la unión fortalecería a Sengoku, pues era reconocido que el ejército de Inu Youkai era el más letal al momento de defenderse y nadie se opondría a las decisiones que tomase Sengoku en la Confederación, pues de antemano contaba con el apoyo de Inu Youkai, "El Imperio de Acero". Otros decían que era una aberración que se permitiera la unión de una doncella virtuosa con una bestia antropomórfica, un mutante de perro demonio que sólo aspiraba a la "purificación" de su raza con tal unión.

Total, que para acabar con tal debate, el Rey decidió dejar pasar a Izayoi al Consejo y que ella emitiera su opinión sobre el asunto. La bella joven de hermosos ojos negros y esplendorosa cabellera que llegaba al piso se apostó en el palco central del consejo y dijo con voz muy clara:- Acepto desposar al Emperador Inu No Taisho. Esa es mi decisión.- Acto seguido se retiró ante el enmudecimiento de todos los presentes, incluyendo al Dr. Naraku, el científico en jefe y fundador de la Organización Miasma… el eterno enamorado de Izayoi.

- ¡Ese maldito perro no va a quedarse con mi mujer!- Espetó Naraku a sus colaboradores, entre los que se encontraba Kagura, una joven asistente que estaba perdidamente enamorada de él, desde que estudiaba ciencias en la universidad.

Sin importarle que amara a otra, Kagura le ofreció:- Cuente conmigo doctor, haré cualquier cosa… por usted y su felicidad.- Le dijo.

Ante la muestra de lealtad, Naraku despidió al resto de los colaboradores y quedó a solas con la joven. La atrajo y la besó con furia hasta que le hizo falta el aire. Jadeando le dijo: - A partir de hoy… eres mía… mi mano derecha… mi ejecutora… mi arma secreta y letal…Este es el plan para destruir a ése perro, que conquistó a mi mujer, a esa zorra, que se dejó conquistar por el perro y al maldito rey que lo permitió, traicionándome…

- ¿El rey lo traicionó, mi señor? – Le preguntó Kagura, extrañada.

- Yo debía desposar a su sobrina. Yo debía conseguir fondos y especímenes para mis investigaciones, yo debía ganarme su confianza para matarlo… a él y a su estúpida hija y luego, al quedar Izayoi como única heredera… Yo sería Rey de Sengoku.

- ¿No hubiera sido más fácil desposar directamente a la princesa?

- Esa estúpida inmadura… Fue la primera en rechazarme.- Le dijo, herido en su orgullo:- Yo era su tutor en el castillo y cuando me atreví a revelarle mis sentimientos hace dos años me rechazó… esa maldita rechazó mi amor.- Dijo, muy dolido.

Kagura pensaba: "Bueno, si yo tuviera 14 años también rechazaría a un científico de su edad, pero como tengo 20, él es perfecto para mí".

Mientras Izayoi entraba a la habitación de su prima Midoriko, enrojecida de la emoción por haber declarado ante el Consejo y sin ningún pudor que desposaría a Inu Taisho. Lo que no había dicho es que se había enamorado como una loca del gallardo emperador. Desde que lo vió en el funeral de su esposa la había enamorado: Sus ojos, su gallardía y su voz que la hicieron derretirse en su mano. Midoriko vió a su prima suspirar por su amor y se acercó a ella para saber de las últimas noticias del consejo.

Tomada la decisión, la boda se preparó en un mes. Se celebró en Inu Youkai, con gran suntuosidad y esplendor. El joven Sesshoumaru había tratado a la joven y ya parecía haberla aceptado. No era una mala chica…podría llegar a ser su mejor amiga, pero nunca ocuparía el lugar de su madre.

- Ni yo me atrevería a hacerlo.- Dijo la joven al niño, antes de la ceremonia:- Tu madre es y será por siempre la reina de Inu Youkai, la última y verdadera reina de sangre pura. Si te parece, solicitaré a tu padre me permita conservar para mí el título de "Princesa". Jamás podría ocupar el lugar de tu mamá… Ella era única y especial.

- Gracias.- Le dijo Sesshoumaru a la futura esposa de su padre. Siendo así podría darle una oportunidad a la joven… de ser su amiga.

Fue una hermosa ceremonia. El problema se dio en la recepción. Naraku había llegado llevando del brazo a Kagura, como su pareja. Al momento de felicitar al emperador, se lo llevó aparte y le hizo saber que los consejeros de Sengoku no estaban de acuerdo con esta boda y que se vengarían de él por la afrenta de bestializar a una doncella humana. Inu Taisho se preocupó. Era fácil para él enfrentar youkais pero los humanos… son tan impredecibles. Agradecido por la advertencia, decidió vigilar a la comitiva de Sengoku. Kaede felicitaba a su nueva princesa cuando Kagura apareció, dando de gritos:- ¡Han secuestrado al príncipe!

De inmediato Inu Taisho ordenó revisar los hangares. Faltaba una nave, la del capellán de Sengoku, un buen hombre llamado Moushin, quien dirigía la Academia Militar Espacial. Furioso, ordenó interrogar a todos los invitados y la celebración terminó convirtiéndose en campo de concentración. La nueva princesa fue enclaustrada, Kaede exiliada por su descuido y el resto de la delegación expulsada definitivamente de Inu Youkai. La alianza se había roto.

Los días siguientes fueron un verdadero martirio para Izayoi. De ser la amada esposa se había convertido en su nefasta enemiga. Inu Taisho había dejado de confiar en ella ¿Cómo hacerlo si su raza había secuestrado al heredero de Inu Youkai?

Naraku había convencido al emperador que Izayoi lo había maquinado todo, eliminar al legitimo heredero para que sus propios hijos fueran los herederos de Inu Youkai. Inu Taisho se debatía entre el amor y el odio. Amaba profundamente a la joven, pero el hecho que por su culpa desapareciera su amado hijo, el vivo recuerdo de su primer amor lo volvió loco.

Se había negado a tocar a la joven para evitar descendencia pero una mañana, un mes después de la boda ya no pudo más. Entró a la habitación y sin decirle nada empezó a despojarla salvajemente de la ropa y la arrojó en el lecho. Esperaba ver el terror reflejado en los ojos de la joven, pero sorprendido…sólo vió amor. Su actitud cambió como por hechizo, se convirtió en un amante gentil y considerado. Su mujer se lo agradeció con besos y lágrimas de felicidad y placer.

Inu Taisho reconsideró un cambio de actitud hacia su mujer… ¿Y si ella decía la verdad y la delegación no tuvo nada que ver con el secuestro del príncipe? Si ése era el caso ¿Quién entonces se había llevado al príncipe y para qué?

Empezó a meditar las cosas, pero la boda de la princesa Midoriko con el capitán pirata Bankotsu confirmó sus sospechas ¿Para qué querría Sengoku un ejército entrenado por mercenarios sino para defenderse… por haber cometido algún crimen? Decidió cambiar su actitud hacia su esposa, después de todo la amaba y ella le correspondía. Pero no pararía hasta destruir Sengoku.

Siete meses después, Izayoi daba a luz a su primogénito, pero al no contar con la atención debida, murió desangrada. Lo último que alcanzó a decirle a su esposo era que lo amaba más que a su vida y que la daría si con eso volvía a ver al pequeño Sesshoumaru. Como Inu Taisho le respondió que eso no era posible, le entregó a su bebé recién nacido y le dijo: - Mi vida… por un hijo tuyo.- Y murió.

Inu Taisho se arrepintió profundamente por no haber sabido amarla y cuidarla. Deseó no haber exiliado a Kaede, pues de haber estado ahí Izayoi no habría muerto. Tomó al recién nacido y notó que sus facciones eran hermosas, parecidas a las de Izayoi, aunque luciera unas hermosas orejitas sobre su cabeza y su hermoso cabello plateado, lo que delataba su ascendencia youkai.

- Hijo mío… Inuyasha.- Dijo Inu Taisho.

Dos años después atacaba al palacio de Sengoku, sabedor que en ése justo momento, Midoriko daba a luz a mellizos y todos en el palacio estarían ocupados atendiéndola… hasta Kaede, su querida amiga, a quien había exiliado con gran dolor.

Se sintió traicionado…Tal vez si Kaede le hubiera rogado permanecer a su lado la hubiera perdonado, permitiéndole cuidar de Izayoi… Pero no, al verse sola Kaede se quedó en Sengoku para cuidar de Midoriko y de sus hijos… "Como alguna vez lo había hecho con Sesshoumaru… Sesshoumaru… Hijo… ¿Dónde estás?"

CONTINUARA…

En "El pasado de una guerra" se entremezclan los recuerdos de Kaede antes de la guerra, así como los sucesos que dieron origen a la misma, finalizando con el sentir de InuTaisho al momento de atacar Sengoku. En el próximo capitulo, sabremos lo que vivió Sesshoumaru desde que fue secuestrado en la boda de su padre y es lo que le relata a Kaede en su reencuentro…