Primera Publicación: 20 de Septiembre de 2014
Resubida: 27 de Agosto de 2017
30 días Contigo
Día 03
Aquella noche ambos jóvenes durmieron tan profundo que se despertaron por orden de su propio cuerpo y no de un despertador. Ambos se desperezaron, se dieron los buenos días y bajaron a desayunar para poder salir hacia el Ferry que los conduciría a las Islas Sevii.
Aunque claro, cuando bajaron a desayunar se llevaron una sorpresa que los dejó prácticamente petrificados en la entrada a la cocina. Delia estaba animada, preparando el desayuno, incluso tarareando una canción como si nada hubiera pasado, como si la pesadez de la casa del día anterior hubiera desaparecido.
—¡Buenos días, Misty, cariño! —los saludó indicándole los puestos donde éstos se sentaron a disfrutar de lo que se veía, un delicioso desayuno—. Como tienen que salir de viaje, les preparé algo delicioso para que tengan muchas energías.
—¡Gracias Mamá! —afirmó Ash tomando una tostada a la que le agregó un poco de jalea de baya.
—Disculpe —preguntó Misty mirándola con algo de miedo—, ¿se siente bien?
—¡De maravilla! —respondió de forma entonadita, dándole a entender que la respuesta era totalmente distinta. Ash y Misty se miraron una vez más y suspiraron—. ¡Y recuerda tomar leche Misty, te hará bien!
—Si —dijo alargando la «i», y tuvo que sacudir su cabeza para quitar esos ridículos pensamientos de su cabeza.
—Supongo que ya tienen todo listo —nuevamente se miraron y luego a la mujer mayor para afirmarles— Daisy llegará con Tracey para llevarlos al puerto.
—Genial —dijo Ash tomando otra tostada—, esto está delicioso.
Delia solo lo miró con una sonrisa comer, pero algo a Misty no le calzaba en la ecuación, pero la bocina del jeep de Tracey la interrumpió. La dueña de casa fue a atender y cuando Tracey entró elevó los brazos y dijo la frase que ninguno de los dos esperó escuchar.
—¡Muchas felicidades a la pareja de recién casados!
Misty miró a su hermana con ojos rabiosos pero la rubia solo le mando un besito volador por detrás de su novio.
—Tracey —protestó Misty mientras le pasaba el vaso con jugo a Ash que se había atorado con su tostada—, no es algo para decirlo de esa forma…
—Siempre deseé decirles esa frase, yo sabía que este día llegaría pero nunca pensé que de esta forma —ante aquella frase, todo se quedó en silencio, al percatarse el observador simplemente sonrió y fingió toser—. Bueno, ¿listos para salir?
—Si —dijo Misty, tomó el vaso de leche, se lo terminó y luego se fue por las maletas.
—¡Oye espera! —Ash salió tras ella—. No las bajes tú sola… —ambos se perdieron tras la puerta del cuarto, dejando al trio en la sala sumamente confundidos.
—¿Desde cuándo Ash es tan caballeroso con Misty? —preguntó Tracey señalando las escaleras, pero no obtuvo respuesta, solo la mirada sorprendida de ambas mujeres.
Mientras tanto, Ash le mostraba a Misty lo que traía en la maleta que podría haber sido destruido con la fuerza bruta de la mujer.
—Es hermoso —tomó entre sus manos el Pikachu de Cristal del tamaño de la palma femenina.
—Si, me lo dieron en mi primera conferencia. Es muy importante, pero como no tengo cajita para él, lo meto entre la ropa.
—Entiendo, está bien —sonrió entregándole la figura para que la guardara—. No te preocupes por llamarme descuidada y torpe —agregó con un fingido resentimiento.
—Ya —exclamó alargando la «A» mientras cerraba su maleta y tomaba el bolso de la chica—, te bajaré tu bolso para que veas que tan atento puedo ser como marido, para que sufras cuando seas divorciada.
—Oh —Misty llevó ambas manos a su pecho y fingió haber sido herida—, sé que no podré soportarlo, hasta creo que moriré…
Ambos empezaron a reírse, mientras Misty tomaba los chalecos de ambos y le abría la puerta a Ash, para que descendiera con ambas maletas.
—¿Qué pasa? —preguntó Ash bajando con las maletas, ya que las tres personas de la sala seguían en la misma posición que antes.
—¿Están bien? —la pregunta de Misty tampoco tuvo respuesta—, ¿Tracey?
—¿Eh? —el observador sacudió su cabeza y observó a sus amigos—. Ya, vámonos.
…
El camino hacia el ferry fue tan silencioso que tanto Ash como Misty sabían que algo pasaba en la mente de su amigo en común, y no solo lo supusieron por las distintas muecas que hacía el observador mientras conducía.
—Chicos —dijo tras mirar su reloj y parar el jeep a un lado del camino—, ¿no hay nada que quieran decirme? —volteó un poco para poder mirar a Misty que iba sentada en el asiento trasero.
—¿Aparte de que no sabemos cómo terminamos casados? —preguntó Misty con las cejas arqueadas y los labios fruncidos—. Creo que no…
—¿Hace cuánto tiempo no se veían antes de…? —tuvo que cortar su pregunta porque no sabía cómo formularla.
—Pues —Ash se movió un poco para mirar a Misty y luego a Tracey para responder—, no nos veíamos hace como unos cinco meses —dijo el entrenador algo dubitativo.
—¡No harán ni cuatro meses! ¡Nos vimos por última vez en la reunión que hizo Dawn en Sinnoh! —le recordó Misty a Ash con un gesto de su mano derecha—. ¿Te acuerdas? Fue una fiesta bastante loca para mi gusto…
—Si lo recuerdo —Ash se acomodó en el asiento riéndose—, fue tan loco que terminamos besándonos.
—¡No me hagas acordar de eso! —le gritó y de pronto, Tracey se sintió excluido de sus recuerdos— ¡Todavía tengo ganas de matar a las chicas por poner solo nuestros nombres en el sorteo!
Ash se rio por la expresión de Misty, pero ambos dejaron sus recuerdos para observar a Tracey que parecía sacar estar haciendo cálculos mentales.
—¿Tracey? —susurró Ash, y cuando éste salió de sus pensamientos casi toca el techo de su jeep—. ¿Estás bien?
—Sí —sacudió su cabeza y puso en marcha nuevamente el automóvil—, solo pensaba en algunas cosas.
Misty y Ash se miraron sin comprender mucho y se acomodaron en sus asientos para completar el trayecto hacia el puerto.
Cuando llegaron al puerto, y se acercaron al barco que los llevaría a las islas del sur de Kanto, Tracey le dio un abrazo a Misty y un abrazo a Ash dejando a los dos totalmente petrificados.
—Tengan mucho cuidado, buen viaje y Misty aliméntate bien—les dijo antes de girar sobre sus pies y dirigirse a su vehículo para regresar a Pueblo Paleta.
Misty apretó los labios, mientras Ash le pedía que lo siguiera para embarcar, enseñaron sus boletos y subieron a bordo. Tracey en cuanto llegó a su auto, apoyó la frente sobre el frio metal de la puerta.
«¿Ves?» Le había dicho Daisy casi susurrándole «¡Ash fue por las maletas! ¡Es para que ella no haga fuerza! Eso solo nos hace creer que realmente se casaron porque Misty está embarazada y hacen todo este show para que nosotros nos creamos que pasó sin que se dieran cuenta»
—Realmente me preocupan —susurró Tracey separándose del auto para abrir la puerta e ingresar a él—, solo espero que sepan manejar sus responsabilidades con determinación y sabiduría.
…
Sobre el ferry, Misty y Ash fueron guiados por un marinero de traje blanco con detalles azules hasta la cabina que usarían esos dos días hasta que llegaran a isla Prima, lugar de la primera conferencia de Ash.
Dejaron sus bolsos y Misty se dejó caer sobre la cama que ella ocuparía soltando un suspiro bastante molesto ¿Acaso Tracey también creía que ella estaba embarazada?
—Dicen que el almuerzo inicia a las doce del día —le indicó Ash e hizo que saliera de sus pensamientos—, ¿quieres ir a tomar un poco de sol?
—Si —afirmó—, me gusta la idea —abrió su bolso, buscó un bikini de color verde, e ingresó al baño, por lo que Ash decidió cambiarse en la cabina antes de que la chica apareciera de nuevo.
La pelirroja se había despojado de su ropa y se encontraba atando la parte superior de su traje de baño cuando notó horrorizada como aquel manchón morado entre sus pechos se había tornado verde. ¿Qué demonios habían hecho con Ash esa noche? Apretó los ojos tratando de recordar que había sucedido pero no recordaba más que haber robado una fresa de los labios del moreno. Giró y se apoyó en el lavabo con la palma derecha en su frente. ¿Qué habían hecho? ¿A dónde habían llegado en su contacto con aquel burbujeante brebaje?
Juntó la ropa entre sus manos y salió hacia la habitación mientras Ash se ajustaba la tira de su traje de baño azul, se quedó de piedra mirándolo -antes de ser notada- lo recorrió con la mirada y comprendió un poco por qué, quizás había perdido todo pudor gracias al alcohol. No era que Ash fuera el hombre más hermoso de la tierra, pero tenía el aspecto perfecto para sus gustos. De la nada, sintió la garganta seca, aspiró y deslizó su lengua por ambos labios para tratar de tranquilizarse, fue cuando respiró pesadamente que Ash y Pikachu notaron su presencia, así como la pelirroja notó los manchones que el moreno tenía en su hombro. Aún más avergonzada, se acercó a su cama para dejar sus pertenencias.
Ash la miró sin decir nada, la notaba por alguna razón nerviosa y se preguntó si acaso ella estaba enferma ya que todos le pedían que se alimentaba bien, porque la vista de espaldas que él tenía no le daba la sensación que la chica estuviera flaca o algún síntoma de enfermedad.
—¿Por qué la gente te pide que te alimentes bien? —sus palabras tensaron tanto a la líder de gimnasio, que Ash empezó a sospechar que sí estaba enferma—. ¿Sucede algo?
—No sucede nada —dijo sin mirarlo, buscando algo en su estuche de maquillaje que pudiera cubrir aquella marca que le recordaba a la noche en que su vida cambió.
—Es que te tratan como si estuvieras enferma, pero yo te veo bastante saludable —y cuando terminó de hablar, quiso morderse la lengua, la pelirroja volteó a mirarlo con una mirada tan peligrosa que optó por adelantarse y salir de la cabina antes de ser comida de Gyarados.
Misty observó como Ash huía de ella y cayó frustrada a la cama, llevó su mano al vientre y suspiró. ¿Sería posible aquello? Porque según el calendario de su celular, estaba en esa semana ideal para convertirse en madre.
«Solo dos semanas más» se decía tratando de convencerse que en dos semanas en cuanto le llegara su periodo todo iba a estar tranquilo de nuevo, porque si algo agradecía era de ser una especie de reloj en ese aspecto y si no…
Buscó una blusa elasticada, se la colocó y debajo de su busto ocultó un pequeño cojín y se miró al espejo que había en un rincón del camarote.
—Mmmm —se miró de todos lados posibles— No me veo bien de esas proporciones —aunque estaba perdida en sus pensamiento, en cuanto sintió la puerta de la habitación se quitó tan rápido el cojín que pasó a golpear de lleno el rostro del joven que acaba de regresar—. ¡Ash! —exclamó al verlo aturdido por el golpazo— Lo siento.
—Y yo que venía a decirte que había degustación de helado en el salón…
—¿Helado? —la chica sin dudas cambió totalmente la expresión de su rostro—. ¿Qué esperas? —lo adelantó y lo tomó de la mano para salir en busca de esos helados que no se comerían solos.
Mientras la pelirroja se devoraba uno que otro platillo de postres que incluían helado, Ash la acompañaba pero atacando el lado salado de la mesa. Sin dudas, con respecto a la comida no tenían problemas.
—Lo bueno que el helado está hecho con leche —le comentó Ash a Misty y ésta dejo el brownie con helado de vainilla que estaba disfrutando por mirar de reojo a su esposo—. ¿Qué?
—Vuelve a joderme con la leche y te voy a meter mi plato, con él incluido, en la boca —lo amenazó alzando con ambas manos su plato.
—Ok —se excusó con ambas manos para poner distancia entre ambos—, yo solo digo, como te lo decían tanto que, yo pensé que te hacía falta alguna cosa…
—¡Me falta tranquilidad! —exclamó echándole ahora, salsa de chocolate al helado—. ¡Y por eso estoy aquí!
—¿Comiendo helado?
—Exacto, estoy aquí solo por el helado —y aquella respuesta, le dejó un sabor raro de boca a Ash que decidió ignorar a su compañera y seguir con su ensalada.
Terminados de comer, ya no había lugar para el almuerzo, por lo que decidieron recorrer la embarcación, disfrutar un poco de la brisa marina y del sol que brillaba con fuerza sobre sus cabezas.
Hacia la tarde, Misty se había separado de Ash para ver el atardecer en cubierta, aquella puesta de sol se veía muy romántica…
Y entonces por primera vez desde que todo esto había sucedido, se sintió decepcionada de ella misma. Si bien, siempre había sido una soñadora romántica, el solo hecho de pensar que estaba viviendo lo que sería una especie de luna de miel de una forma tan extraña no lograba de encajar en su vida; estaba claro que el hombre con el que estaba casada, más de una vez estuvo involucrado en sus fantasías, pero no la forma. No había romance, no habían cosas tiernas involucrada y lo más importante, no había amor de por medio.
Aquello hizo que bajara su mirada de la apuesta hacia sus brazos que descansaban en la barandilla de la cubierta.
—Soy tan estúpida —murmuró apretando los puños—, ¿Cómo terminé así? Escondiéndome en una región nueva con Ash para que nadie hable de que me casé borracha —levantó la mirada y perdió los dedos de su mano derecha en su flequillo anaranjado—. Realmente quiero volver a mi vida de antes —y como un flashback recordó la voz de la anciana en la feria de ciudad Verde.
«Si se hunde pasará todo lo contrario»
Volvió a suspirar y se concentró en el sol que casi no se veía en el horizonte.
—Un día menos Misty —se dijo—, solo faltan veintiocho.
—¡Misty! —la voz de Ash la hizo virar, el joven movía su brazo en alto como queriendo llamar su atención—. ¡Nos busca un supervisor! —aquello le extrañó tanto que aspirando profundamente, dejó sus pensamiento de lado y se acercó a Ash.
—¿Qué sucede? —le preguntó cuándo se juntó con él.
—Dicen que nos espera en nuestro camarote —ambos fueron hasta su cuarto y ahí el supervisor le informaba que tenían que cambiar de habitación.
—¿Qué de qué? —gritó enfadada la pelirroja cuando el supervisor le dio las indicaciones que tenían.
—Sus reservas fueron cambiadas anoche a última hora, acabamos de ver las indicaciones, disculpen las molestias —les informó con una reverencia.
—Pero, ¿por qué nos cambiaran de habitación?
—Nos pidieron una habitación para recién casados, y eso ya se los hemos preparado.
—¡No! —gritó la chica con total negación—. Me niego a cambiarme de habitación.
—Lo sentimos, esta habitación está ocupada. Los verdaderos ocupante subieron en la parada que hicimos en la tarde y están esperando por poder ocupar la habitación.
—Ya Misty —la animó Ash, pero tampoco se sentía muy cómodo por aquella cosa de cuarto de recién casados—, tenemos que ir no hay de otra.
—¡Pero Ash! —lo miró para protestar, pero algo en la mirada del moreno de ojos cafés la paralizó. El reflejo de la carga que sentía fue muy claro para Misty—. Bien, vamos.
…
Cuando llegaron al piso más alto de la embarcación, encontraron que era una especie de residencia de lujo dentro del lugar, ya que solo había otra habitación en frente a la de ellos.
Misty tenía miedo de ver lo que le esperaba, así que cerró sus ojos mientras el supervisor le abría la puerta a su camarote de recién casados. Un resoplido proveniente de Ash hizo que abriera los ojos y observara lo que ahí había. Una cama matrimonial, como era imaginado, pétalos rojos sobre todo el cubrecama blanco, adornos florales, fruta y una botella de champagne.
—¡Por todos los cielos! —gruñó la pelirroja—. ¿Qué es esto?
Ash despidió con algo de vergüenza al supervisor, e ingresó con las maletas de ambos a la habitación.
—¡¿A quién se le ocurrió semejante locura?! —volvió a gruñir.
—Según este papel —Ash dejó las maletas y acomodó el papel que le entregó el supervisor— Lance hizo el cambio a última hora como regalo de… —apretó los labios ante lo que acababa de leer.
—¿Qué? —gritó la líder desesperada— ¿Qué dice?
Ash aspiró profundo, tratando de contener el revoltijo que se estaba formando en la boca del estómago.
—Lance nos está dando esta habitación como regalo de bodas.
—¿Regalo de qué? —Misty no podía creerlo, movía sus brazos exasperada. Pikachu había saltado a la cama y trataba de hablarle a la chica para que se calmara—. ¿Qué, Pikachu? —le dijo de mala gana, haciendo que la mirada de Ash se pegara en la pelirroja—. ¿Qué pasa? ¿No entiendes? —el roedor negó con su cabeza—. Pues resulta que me casé con tu entrenador y desde entonces, me está pasando una cadena de hechos desafortunados que ya no soporto.
—¿Y te crees que yo no? —le dijo Ash apretando los puños.
—¡Es que de seguro mi hermana y tu madre le dijeron a Lance que nos casamos cuando llamó a la casa! ¡¿Cómo no pueden mantener la boca cerrada por todos los cielos?!
—Quizás tú también deberías hacer lo mismo —le dijo Ash, sorprendiendo a la chica y a él mismo.
—¿Cómo?
—Sí, creo que deberías de dejar de quejarte tanto, porque si no lo sabes, yo también estoy bastante acomplejado con toda esta situación.
—Y yo que sé si no dices nada.
—No porque no diga nada, tengo que estar bien —protestó Ash apretando los puños para tratar de bajar un poco la lava interna que quería salir y decirle a su amiga todo lo que pensaba.
—¡Debí dejar que el ascensor se fuera sin ti o debí haber fingido que no te conocía! —le dijo dejando a Ash sumamente petrificado.
—Ok… —susurró y Misty se dio cuenta que con aquello lo había herido—, sabes… —aspiró antes de continuar—, mi firma no es la única que está en esa libreta de matrimonio, yo no soy el único culpable, solo soy una parte del conflicto. Me da pena ver el ser egoísta en el que te conviertes cuando estamos en problema. Quizás hubiera hasta aceptado este matrimonio si me hubiera casado con la Misty que yo apreciaba y quería, no con esta histérica —y sin decir nada más, giró sobre sus pies y se fue dejándola sola, ya que Pikachu salió tras su entrenador.
Misty quedó pensativa ante aquello, quizás si se había centrado solo en sus propios sentimientos y se había olvidado que Ash también estaba acomplejado con la situación. Y sí estaba ella ahí, era porque él quería evitarle un mal momento, el mismo mal momento que ella le acababa de hacer vivir.
«Realmente no quiero dejarte sola cargando todos los conflictos que está trayendo esto a la familia. Si te quedas aquí, los chicos no tardarán en saber lo que pasó, todo se hará más difícil de sostener y vamos a terminar odiándonos no quiero eso. Quiero que cuando termine el mes, sigamos siendo los mejores amigos como siempre »
—¿Realmente podremos Ash? —se preguntó cayendo sentada a la cama, fue cuando un golpe a la puerta la obligó a levantarse nuevamente—. ¿Sí?
—Buenas noches, ¿puedo pasar? —la voz de una mujer adulta sorprendió a la pelirroja que no dudo en abrir la puerta. Tras ella, se encontró una señora de cabello plateado y lentes alargados—. Disculpe que me inmiscuya en su privacidad pero estoy al frente con mi marido, escuchamos su discusión y —Misty se sintió avergonzada y le abrió pasó a la anciana—. Primero déjeme presentarme —la señora extendió su mano hacia la líder de gimnasio— Sophia, pero puedes llamarme Sophie.
—Buenas Señora Sophie —respondió Misty tomando la mano de la mujer—, soy Misty.
—Y discúlpame que me meta, pero sentimos con mi marido de que era nuestro deber ayudar a las parejas que recién están comenzando en este arduo vínculo que es el matrimonio.
—Yo no…
—No te intimides —la interrumpió Sophie con una sonrisa sentándose en una de las sillas de la habitación—, con mi esposo tenemos un matrimonio de sesenta años, cuatro hijos, ocho nietos y tres bisnietos. Y no te voy a decir que todo es color de rosas.
—Es que lo nuestro es tan complicado —protestó moviendo los hombros con cansancio—, él es mi mejor amigo, en sí, fue también mi primer amor y terminamos casados producto de una borrachera en ciudad Neón.
—Oh, vaya —comentó con una sonrisa nerviosa—. Al menos deberías pensar que fue con tu mejor amigo y no con un desconocido.
—Eso sí —afirmó aceptando que hubiera sido peor la cosa.
—¿Y qué es lo que tanto te estresa, jovencita?
—No estamos casado por amor, solo por un tonto acto de borrachera, no recuerdo nada de aquella noche y es probable que esté esperando un hijo —soltó tan de golpe que la señora Sophie solo pudo exclamar un simple «Oh» —. Entonces no sé qué hacer, siempre soñé con mi boda, con casarme por amor y tener una familia perfecta como yo no había tenido ya que mis padres murieron cuando yo era una bebé y…
—Bueno, bueno, bueno —trató de calmarla, ya que terminó cayendo sobre la cama con las manos cubriéndose el rostro—. Pero Misty, no debes pensar tanto en las cosas que deseabas, es mejor siempre mirar hacia el mañana.
—Nos dijeron que si volvíamos en un mes, nos daban el divorcio de inmediato a solo una firma.
—¿Y quieres eso?
—Más que nada —exclamó desesperada.
—¿Y por qué no te das una oportunidad de conocer mejor a tu amigo y ver si puede fluir algo más entre ustedes? Digo, si es que en estos momentos llegaras a estar formando una nueva vida dentro de ti, sería lo más acertado.
—Y si me enamoro de él y no estoy embarazada, ¿no cree que eso sería mucho peor?
—Ya entiendo —con una sonrisa ladeada miró a la chica—, temes no querer divorciarte de él al finalizar este mes —Misty trató de negarlo pero no pudo ante la mirada de confianza que le entregaba la mujer.
—Temo volver a caer ante él y no querer volver a separarme como lo tuvimos que hacer hace tiempo atrás.
—Lo mejor para una buena relación es que nunca se dejen de ver como amigos, un papel o una libreta no tiene por qué influir en su amistad, en su relación. ¿Sabes que es lo fundamental en un matrimonio?
—¿El amor? —comentó la chica, pero la anciana negó—. ¿No?
—Si solo amar fuera fundamental para el matrimonio, entonces no habría noviazgos y rupturas, habría casamientos y divorcios solamente.
—Puede que tenga razón —susurró pensativa.
—Bueno, te dejo esa tarea —se puso de pie y sonrió con los ojos cerrados—. Piensa que están ambos metidos en esto, no solo tú o él. Y ambos tienen que sobrellevarlo hasta el final. Si un bote de remos, es remado por un solo lado, nunca avanzara, solo girara en el mismo lugar.
En cubierta, Ash estaba recibiendo toda la brisa de la noche en la cara tratando de poder controlar sus sentimientos, mientras Pikachu trataba de consolarlo.
—¡¿Por qué logra exasperarme tanto esta mujer?! —gruñó entre dientes.
—Supongo que así son ellas —Ash se vio sorprendido por la voz a sus espaldas así que giró, se encontró con un hombre mayor que se sostenía gracias a un bastón.
—Hola —saludó Ash haciendo una media reverencia—. ¿Su mujer lo exaspera? —le preguntó bastante curioso de aquella aparición.
—Antes que nada —le extendió su mano derecha—, me llamo Kyle, ¿tú eres?
—Ash, Ash Ketchum —respondió tomando la mano ofrecida.
—Mucho gusto Ash —le soltó la mano y buscó una de las reposeras para tomar asiento, Ash se apuró a ayudarlo ya que notó la dificultad de éste—. Gracias. Como te decía, las mujeres exasperan con sus cambios de humor y su idea de que nosotros podemos leerles la mente y entender todo lo que les pasa.
—Parece que habláramos de la misma mujer —susurró Ash acercando otra reposera para sentarse frente al caballero.
—Con mi esposa Sophia llevamos casi sesenta años juntos, en un mes cumplimos sesenta y aunque siempre fue bastante complicado, creo que no puedo arrepentirme de nada.
—Disculpe —Ash no entendía muy bien a que venía esas palabrerías del hombre—, ¿Por qué me dice esto?
—Escuchamos la discusión con tu esposa, nosotros tenemos la habitación de enfrente y temo que no pudimos quedarnos sin hacer nada.
—Oh —Ash parecía encorvarse de la vergüenza que cargaba sobre sus hombros—, entiendo.
—Parecen muy afligidos para estar de luna de miel, ¿pasó algo?
—Ella es mi mejor amiga, se supone que es la persona que mejor me conoce en el mundo y yo a ella, al menos así pensaba hasta que festejando su cumpleaños hace tres días, nos pasamos de copas y amanecimos casados.
—Vaya, en mis tiempos nuestros padres no obligaban a casar con extraños —le contó como anécdota— tuviste suerte de haberte casado con tu mejor amiga y no con una extraña.
—Eso pensé en un inicio, pero no me gusta esta chica que apareció hoy —protestó mirando el cielo estrellado—, le faltó que me culpara por respirar.
—¿Y tú la quieres? —aquella pregunta lo tomó tan de sorpresa que no pudo evitar que los calores, se le subieran a sus mejillas—. Supongo que sí.
—Es mi mejor amiga —se excusó—, le tengo mucho aprecio, y si bien, era constante entre nosotros las peleas infantiles y esas cosas, hoy si me llegaron a doler sus palabras. Se supone que ella me dijo que estaba bien, que pasaríamos este mes como si nada y volveríamos a ser lo que nunca dejaríamos de ser, mejores amigos… ahora lo dudo.
—¿Y por qué no tratas hablar con ella? —le aconsejó—. Quizás ella esté pasando por algo más que no es capaz de decirte por miedo o algo.
—Puede ser —frunció los labios pensativo—, Misty es un mar de misterios para mí.
—Traten de hablar, de llegar a un acuerdo en común para que no los tape y se pierdan el uno al otro —Kyle vio como Ash estaba metido en sus pensamientos así que con una sonrisa le preguntó—. ¿Sabes que hace funcionar a un matrimonio, a una pareja?
—¿La confianza? —contestó con algo de dudas.
—Exacto —le dijo contento de que hubiera dicho la respuesta que esperaba—. ¡La confianza! —le sonrió— La confianza lleva a la buena comunicación, la buena comunicación lleva a la seguridad personal, y la seguridad personal lleva a una estabilidad que te permite poder estar al lado de una persona el tiempo que fuese.
—Creo que comprendo —dijo Ash aún pensativo.
—¿Sabes cuál es lo fundamental en un matrimonio?
—No —respondió negando con la cabeza.
—Pues —Kyle le pidió ayuda a Ash para levantarse y luego continuó—, si tu matrimonio solo durará un mes, sería bueno que trataras de averiguarlo. Nunca sabes cuándo puede serte útil. Buenas noches.
El hombre se retiró, dejando a Ash pensando en que sería aquello fundamental en un matrimonio. ¿Sería el amor? Se miró con su Pokémon que lucía bastante confundido por todo lo que estaba pasando. Ash frunció los hombros y decidió regresar a su habitación.
Cuando llegó dispuesto a enfrentar a Misty, la encontró sobre la cama dormida, se apretó el labio inferior con los dientes mientras la observaba dormir…
—Supongo que será mejor hablar mañana —abrió un lado de la cama y la tomó entre sus brazos para acostarla, le quitó las balerinas de los pies y la tapó. Luego pasó él a acostarse, mientras el roedor eléctrico se acomodaba enroscado en los pies de la cama.
—Sesenta años junto a la misma persona —se acomodó mirando a Misty—, solo llevamos once años conociéndonos Misty, ¿llegaremos a tantos años aun siendo solo amigos? Realmente lo único que quiero, es no perder a mi Misty amiga.
Y con aquella frase, cerró sus ojos al tercer día de su vida de casado.
