"Enviada de Misión"

En la villa todos sabían de la misión de la kunoichi y pues había algunos que se reían en lo bajinis, ella lo sabía y por eso mismo le irritaba tener que pasarse el día con el artista, pero había algo en él que la atraía a permanecer acompañándole a pesar de saber ambos que era bastante estúpido seguir en compañía ya que él no encontraba lo que ella le explicaba y era evidente que allí nada podría conseguir, sin embargo poco a poco iban intercambiando más conversaciones y debido a ello el Kazekage ordenó el traslado de la kunoichi a una habitación comunicada con la del artista.

Ella no entendía el afán de su Kazekage de mantenerla en las cercanías del artista pero poco a poco dejo de interesarle saberlo, las conversaciones con el joven artista eran más que interesantes para mantenerla durante horas en un mismo lugar dejando que el sol dorase su piel y que el viento jugase con sus cabellos mientras oía la voz del artista contarle diversas historias de sus viajes.

Más el artista empezaba a plantearse marcharse pues no encontraba allí aquello que ansiaba, una pieza tan explosiva como su arte, pero en ese páramo nada había que pudiese dotarle de la expresión perfecta para ello. Si embargo poco antes de que por su cabeza se formase la idea de marcharse de noche tras despedirse de la kunoichi, ella faltó a la cita que tenían acordada, "enviada de misión", eso fue lo que le dijeron, en el lugar de la kunoichi otra fue enviada, más el artista notó que no era igual que cuando estaba Reika, era completamente distinto, la voz de la kunoichi sustituta le molestaba, el modo en que hablaba del lugar le era aborrecedor.

Quizás fuese por el cansancio, por los hábitos que cambió cuando se quedó allí, el caso era que decidió salir en busca de la kunoichi, a fin de cuentas estaba más que capacitado para encontrar a su presa y cazarla, y en esos instantes ella se había convertido en una presa. Deseaba despedirse de ella antes de partir de regreso a su… digamos… hogar. A fin de cuentas su dominio surcaba el aire y modificaba los paisajes para su arte, pero debería mantener bien escondidas sus dotes artísticas, pues si alguien las descubría el acabaría seguramente junto a su arte.

Pero lo más extraño de todo aquello era la razón por la cual deseaba despedirse de esa kunoichi, ¿quizás porqué si volvían a encontrarse serían enemigos? ¿O porqué temía no verla nuevamente?