*Aparece enfundada de los pies a la cabeza en un traje antibalas, un casco en la cabeza y una macana por si las moscas*

Supongo que ustedes, mis queridas lectoras lo único que desean hacer es cortarme la cabeza... pero aunque esta cabeza se demore en actualizar, es la que piensa en todas estas locuras. Sólo que en todo este tiempo, ha estado entre bloqueos mentales y libros acerca de análisis instrumental, química orgánica, química industrial y su práctica profesional.

Pero las vacaciones llegaron hace cinco días y eso significa que me pondré a escribir como loca antes de desaparecer por una semana, debido a que me voy de viaje (POR FIN!!!)

Así que, como recompensa, les ofrezco un nuevo capítulo bastante largo, que mejorará los ánimos de esta peraja tan peculiar.

Así que lean y de ahí ven si me cortan en pedacitos o no.

Disclaimer: Todo le pertenece a J.


Please drop the past and be true.

Comían en silencio. El único ruido que se oía eran los cubiertos utilizados o las copas de vino de las que bebían. Pero Draco estaba exasperado: su cita de reencuentro no iba según lo previsto.

- ¡Maldita sea, Ginebra! ¿Es que no piensas hablarme durante toda la comida? – Draco dejó caer los cubiertos sobre el plato de una forma nada decorosa, "impropio de un Malfoy", como le reprocharía su madre.

La chica levantó la cabeza lentamente, disfrutando del último bocado que se había llevado a la boca. Sin tomar en cuenta el exabrupto de su acompañante, se limpió la boca y habló suavemente.

- ¿Qué es lo que deseas saber?

- Quiero saberlo todo, Ginebra. Empezando por tu regreso a Londres.

- Creo que la historia ya la conoces: todo el mundo mágico lo sabe. – Ginny vio como en los ojos de Malfoy comenzaba a formarse una tormenta.

- Pues no me importa lo que diga la prensa. Quiero saber tu verdad Ginebra. Y hazme el favor de hablar normalmente, no como una profesora para niños retardados.

Ginny volvió a mirarlo, algo divertida. Sabía que el tono de voz le había molestado.

- Te hablaré como una persona normal, si dejas de comportarte como un malcríado.

- Sabes muy bien que la paciencia no está dentro de mi lista de virtudes y que soy explosivo por naturaleza. Lo peor de todo es que tú no me ayudas mucho que digamos, porque sabes como manejarme a tu antojo.

Ginny lo miró sorprendida, con un brillo especial en los ojos: no se esperaba una confesión de ese calibre y que su corazón latiera tan rápido. ¿Sería felicidad? Draco no pudo evitar un leve sonrojo, pero no le dio mayor importancia.

- Dime qué fue lo que te hizo "El Idiota que Vivió".

La pelirroja suspiró suavemente y comenzó a hablar acerca de sus cinco años en Francia: cuando llegaron y se instalaron en París, cómo terminaron trabajando juntos y eso los llevó a una rutina sin fin, que la tenía hastiada, pero que a él no le importaba en lo absoluto. Hasta que un día, explotó y le llevó los papeles de divorcio. Lo doloroso del asunto, fue haber recibido insultos por parte de Harry, diciéndolo que lo abandonaba porque quería encontrarse con cualquiera de sus ex – novios o peor, con Malfoy, que ella no tenía derecho a quejarse porque gracias a él su familia estaba viva y los gemelos tenían una tienda de chascos, etc, etc. Y que luego de ver a aquel monstruo ególatra, lo abandonó y volvió a Inglaterra.

- Y mi paso por Inglaterra será corto: resuelvo todo lo referente a mis propiedades y las que teníamos compartidas y me iré nuevamente.

- ¿Así que el cretino de Potter te echó en cara todas sus proezas y lo que, supuestamente, había hecho por ti y su familia? – La chica sólo asintió. Draco frunció el seño, pero no dijo nada, cosa que le sorprendió a Ginny.

No es posible… ¿Draco Malfoy mordiéndose la lengua? Ah no, ya va a explotar.

5, 4,3, 2…

- Te dije que ese pedazo de cerdo no podía ser tanta maravilla. – Le espetó Draco. La chica no pudo evitar reírse. – Siempre me burlé de ustedes, de su familia, de que no tenían dinero... pero al lado de ese mequetrefe y sus comentarios, soy un santo.

- Lo sé. Es por eso que nadie más sabe que estoy aquí.

- ¿Cómo?

- Utilicé un encantamiento para que sólo tú puedas reconocerme. Para el resto, soy una chica de piel morena, cabellos negros y ojos verdes.

Draco pensó unos segundos y volvió a hablar.

- Te prefiero pelirroja, con tus pecas infantiles y tu mirada de mujer. – Le respondió, acariciando la mano de la chica. Ginny no pudo evitar sonrojarse: sabía que Draco era un mujeriego por excelencia. Pero había pasado tanto tiempo desde el último gesto de galantería de Harry, que por hoy haría una excepción.

Estuvieron así por un par de minutos, hasta que vinieron a retirar los platos y les sirvieron el postre.

- Draco, este mousse de chocolate está exquisito. – Le dijo Ginny, feliz de comer chocolate. Draco la miraba con ternura en sus ojos: era una extraña mezcla entre niña y mujer que lo volvía loco.

- Me alegro de que te guste pelirroja, porque te tengo una nueva pregunta.

Ginny sabía lo que le iba a preguntar.

- ¿Por qué aparecí en la discusión con tu ex – marido?


¡Chan!

Sé que me odian por haberlo cortado aquí, pero este capítulo salió algo largo (recuerden que son viñetas) y además, debo continuar manteniendo el suspenso.

Quedan 3 frases más de esta canción que me encanta y pretendo traer a Harry en el capítulo subsiguiente. ¿Les gustaría? Ginny debe confrontarlo nuevamente, para que así, se digne a firmar los papeles del divorcio y de paso, darse cuenta de la joya de mujer que se perdió.

¿Les gustó, no les gustó? Por favor, dímelo en un review.

Y mil perdones again por la demora.

Un abrazo grande, cuídense.

Sophie.