Tras un largo y reparador sueño Anton desperto completamente cubierto de vendajes, en su frente descansaban apositos con penetrantes aromas herbales y cerca de su lecho se hallaban algunos frascos de caprichosas formas y colores que alvergaban curiosas sustancias. Se inccorporó de golpe y con la mano derecha se retirò los remedios que tenia en la cabeza.
-¡Espere, aun no se encuentra recuperado!
Le dijo una de las jovenes vestidas de blanco que rondaban el lugar. Mientras cargaba una gran pila de sabanas blancas.
-Anton- De ninguna manera puedo seguir en este lugar. Como ves me encuentro totalmente recuperado.
-¡Se equivoca! ¡Aun no ha terminado el tratamiento!
El joven aspirante a santo de oro ignoró completamente a la doncella mientras se retiraba el resto de fomentos y algunos vendajes que consideraba los mas estorbosos mientras abanzaba a paso firme a la salida del dispensario
-Anton - ¿Cuanto tiempo habré pasado en este lugar?
-Cinco días
Le respondió un chico de unos 16 o 17 años que también estaba cubierto de vendajes. El joven ingles miro con incredulidad al extraño que al parecer tenia la misma intensión de escapar de la enfermería.
-Soy Evan, también soy aspirante a caballero.
Anton apenas y contesto a la presentación asintiendo levemente con la cabeza y sonriendo discretamente de lado.
-Evan- Yo llevo aquí apenas una noche, pero escuche al mèdico decir que tu ya llevabas 5 días inconsciente!
Anton sintió un golpe bajo directo a su orgullo con el último comentario de su compañero de escape. Y cuando por fin se habían logrado escapar de la enfermería ambos se miraron por ultima vez notando que aun tenían algunas heridas y lesiones activas.
-Evan- Llevo 12 días peleando sin parar para poder obtener la armadura sagrada... Como tu comprenderás este no es momento para rendirme. El día de mañana pelearé con mi ultimo adversario y si logro vencerlo sere portador de una cloth.
El futuro santo de leo miró con admiración al joven aprendiz. Era muy cierto que portar una armadura dorada era cosa del destino, por ser bendecido desde nacimiento con grandes habilidades innatas. Caso distinto para los caballeros de plata y bronce. Ellos habían nacido como seres humanos ordinarios que debían someterse a inhumanos entrenamientos durante años y además luchar contra otros aspirantes por el derecho de portar un cloth. Eso, era mas que suficiente para ganarse el respeto de Anton quien era un apasionado del combate justo y del honor.
-Anton- Estaré mañana en tu combate, Evan. Sera un honor compartir filas con un guerrero como tu.
Y ambos se despidieron con un sincero apretón de manos.
Al día siguiente cada habitante del santuario de Athena se encontraba presente en el coliseo. Era un gran acontecimiento ya que un nuevo santo serìa nombrado para honor y gloria de la diosa. Y aunque era el nombramiento de un caballero de bajo rango se trataba de una gran ocasión ya que seria la primera vez que la diosa Athena entregaría personalmente una cloth.
En las gradas inferiores se encontraban los candidatos a caballeros, de un lado Evan, quien se encontraba en compañía de un par de santos de bronce y del otro lado una esbelta guerrera que portaba una mascara, acompañada de dos santas plateadas que no portaban sus armaduras en ese instante.
En la parte superior y central se encontraba un elegante palco donde destacaba un trono dorado donde se encontraba sentada Athena rodeada de sus saitias y una que otra doncella que no portaba armadura y también se encontraba el gran patriarca Allen vistiendo toda su indumentaria acompañado del sacerdote James quien vestía su negra sotana sobre la cual brillaba un crucifijo dorado.
En el resto del lugar se situaban el resto de aspirantes a caballeros y uno que otro santo consumado que no portaba su armadura. Entre ellos Anton se había situado en un lugar donde podía tener una vista mas o menos decente para apreciar el combate.
-Patriarca Allen- Evan y Tania... han entrenado por seis años en este santuario, y durante las ultimas dos semanas han librado combates en la que han resultado vencedores, cada uno de ustedes ha derrotado a 14 contrincantes, y cada uno de ustedes ha demostrado fuerza, habilidad, estrategia y sobre todo honor.
Los presentes que abarrotaban el coliseo respondieron a las palabras del pontífice con un sonoro grito de alegría mientras levantaban el puño al unísono. Evan y Tania sentían erizarse cada vello de su cuerpo al escuchar las cientos de almas clamando por tan glorioso momento.
-Patriarca Allen- Hoy el vencedor del combate se unirá a la elite del ejercito de Athena y de la propia mano de nuestra diosa, recibirá el ropaje sagrado que desde la era del mito ha protegido los cuerpos de nuestros nobles guerreros. ¡Hoy! ¡Uno de ustedes se convertirá en caballero!.
Dijo el hombre de la mascara mientras señalaba con su mano la brillante caja de pandora que se exhibía justo a los pies de la joven diosa Athena.
Tras el sonoro grito de los presentes todos admiraban con admiración y curiosidad a la gran diosa, quien tenia su primera aparición publica. Evan mirò hacia el palco justo hacia la ansiada caja de pandora que albergaba su tan soñada armadura, pero poco a poco sus ojos siguieron la grácil silueta enmarcada en un volátil e inmaculado vestido blanco. Se trataba de la visión mas bella que había visto en toda su existencia. Athena era realmente una diosa del olimpo caminando entre los mortales. Su pálida piel brillaba perfecta bajo el sol de la mañana, sus hermosos ojos azules brillaban mas que cualquier estrella del firmamento y su sedosa cabellera era mas brillante y gloriosa que todas las banderas de las naciones conocidas. Un vuelco se apodero del joven corazón de Evan e inmediatamente sintió que su vida ya no le pertenecía, sentía que toda su existencia tenia solo un centro y una devoción, y era esa joven que lo miraba desde el palco mas alto del coliseo.
Tras la seña de aprobación del patriarca el combate por el rango de caballero comenzó.
La primera en atacar fue Tania, que con una agilidad felina se lanzo contra el joven de cabello castaño acertándole una lluvia de patadas que cubrían cada centímetro de la anatomía del español. Los espectadores gritaban emocionados ante la supremacía de la enmascarada y sus silenciosas mentoras la miraban con brazos cruzados. Junto a los jóvenes santos de bronce un hombre de unos 25 años de cabellos castaños se unió al grupo de espectadores.
Tania dio una espectacular pirueta en el aire para caer en picada en dirección de Evan y acertarle un golpe cargado de relámpagos. De puro milagro el joven español alcanzo a rodar una par de vueltas evitando el poderoso impacto de la noruega. Tania daba pequeños saltitos de un lado a otro mientras relajaba sus articulaciones preparándose para efectuar su siguiente ataque. La amazona era realmente hábil, contaba con una fuerza muy destacable y de una velocidad increíble, no en vano era la discípula predilecta de las mas famosas amazonas plateadas del santuario. Además que a pesar de ser la única mujer que se debatía por la sagrada armadura había vencido con relativa facilidad a sus 14 adversarios.
-Evan! no te rindas!
-No solo te centres en esquivarla, debes atacarla también!
El joven español apenas y podía evitar los relampagueantes golpes de la pelirroja, que atacaba con singular precisión y agresividad, como si las técnicas de sus mentoras se fusionaran para dar a luz a una guerrera perfecta. En uno de esos rápidos movimientos el puño de Tania alcanzò el rostro de Evan haciéndolo girar sobre su eje unas cuatro veces antes de caer en el suelo panza arriba.
El grito atronador de la audiencia casi hace ensordecer a Anton que miraba serio y de brazos cruzados el combate.
-Esta acabado, ¡Tania es temible!
-Anton- En verdad ese golpe fue muy efectivo... pero no subestimen a ese tipo.
Evan se levantó tambaleante con la nariz y boca sangrando a chorros, para sorpresa de la pelirroja y para la algarabía del público.
Tania continuo atacando ahora con una variada combinación de patadas y rodillazos siendo contraatacada muy de vez en cuando por el español atinando muy escasos golpes en el cuerpo de la enmascarada, causándole muy poco daño. Una vez desesperada de no terminar el combate Tania acertó un nuevo golpe definitivo en medio del pecho de Evan quien esta vez no cayo al piso sino a penas y quedó arrodillado sujetándose el sitio del terrible golpe que le había dado la noruega.
-Tania- ¡Muchacho! ¡has recibido dos de mis golpes mas fuertes y sin embargo todavía te pones de pie!¡Estas malherido, mas te valdría rendirte!. Eres fuerte y valiente y no deseo matarte.
-Evan- ¡Tania, no contengas tus ataques, lánzame todos tus golpes y yo me seguiré levantando! ¡aunque mis huesos se rompan, aunque mi sangre se acabe yo me seguiré levantando y no descansaré hasta poder atacarte de forma efectiva!
La expresión de asombro de la pelirroja quedo cubierta por la inexpresiva careta metálica que cubría su rostro. sin embargo tomó las palabras del español como un reto y nuevamente se lanzó contra su adversario sin una pizca de piedad. cargando de energía sus puños y piernas para atacar nuevamente con un golpe mortal.
-Tania- ¡Sera un honor conseguir mi armadura derramando la sangre de un verdadero guerrero!
Justo una milésima de segundo antes de que Tania nuevamente golpeara el rostro de Evan este alcanzo a darle un golpe cargado de energía justo en medio del abdomen de la amazona haciéndola abortar su ataque. Tras derrapar algunos metros abrazando su propio cuerpo Tania notò que el coliseo había quedado en silencio.
-¡Eso es Evan! ¡recuerda tus propósitos, tu entrenamiento!
El joven que se había unido a sus compañeros de bronce gritaba una y otra vez la misma frase con la esperanza de que su joven amigo lo escuchara y tomara ese ultimo respiro de voluntad que lo hiciera atacar a Tania y tal vez con un milagro poner el combate parejo.
-Evan! da gloria a la tierra, da gloria a Athena!
El chico castaño echo una ultima mirada hacia el palco donde pudo distinguir la mirada llena de preocupación de la joven diosa. De repente sintió como si todo el dolor abandonara su cuerpo, como si su energía regresase de golpe. Su alma se había rendido al deseo de proteger y dar gloria a Athena que lo miraba desde lo alto. Dio un profundo respiro y miro como la pelirroja noruega elevaba sus brazos juntando toda su energía cósmica a nivel de su pecho.
-Evan- No... no puedo rendirme... Athena...
Y tras concentrar toda su energía recordó las numerosas tardes de inhumano entrenamiento bajo la estricta mirada de Jason, que mas que un mentor era para Evan una especie de hermano mayor y modelo a seguir.
-Evan- No... no importa cuantas veces caiga. Estaré derrotado el dia que no me levante a luchar una vez mas!
Dijo para si mismo mientras trazaba con sus manos las quince estrellas de la constelación de pegaso mientras el coliseo se estremecía ante el poder de ambos guerreros.
-¡Es increíble! ambos están invocando el poder de pegaso!
-Si hacen chocar sus poderes podrían matarse
Athena se levanto de su asiento visiblemente intrigada de lo que acontecia en la arena. Las amazonas de plata abandonaron su pose de brazos cruzados luciendo una expresión de preocupación obvia en su lenguaje corporal. En cambio Jason el joven que acompañaba al santo de Unicornio y de león menor sonreía emocionado ante la escena que se desarrollaba a varios metros de distancia.
-Evan- Meteoro de pegaso!
-Tania- Trueno estelar!
Ambos combatientes acertaron el golpe contra el otro explotando en una blanca y cegadora luz que hizo cerrar los ojos de todos los presentes sin saber cual había sido el resultado del combate.
Poco a poco la luz se fue disipando dejando ver una silueta que se mantenía en pie y la otra que permanecía arrodillada a algunos metros de la primera. Cuando la vista se aclaro para todos los presentes notaron que quien permanecía de pie era Tania y la figura arrodillada pertenecía a Evan.
Mucho les sorprendió ver a la pelirroja caminar lentamente hasta Evan para tenderle la mano y ayudarle a ponerse en pie. El coliseo estaba tan silencioso que se podría escuchar el caer de un alfiler en el piso. Evan se puso de pie con la ayuda de Tania quien después en un rápido y decidido movimiento levanto en lo mas alto el puño de Evan declarándolo vencedor del combate ante la atónita mirada de todos los presentes. Pocos segundos después la pelirroja soltó la muñeca de su contrincante para caer arrodillada en el piso y después pecho tierra levantando una gran nube de polvo ante la confundida e incrédula mirada de todo el coliseo.
Un atronador grito de emoción hizo simbrar a todo el coliseo, solo siendo callado cuando Athena bajo por las escalinatas acompañada de su sequito de Santias y doncellas para colocarse a nivel del vencedor del combate.
Evan levantò en brazos a la inconsciente Tania quien rápidamente fue cargada por las Santias y llevada a la enfermería. Anton sonreía de lado satisfecho ante el combate que había presenciado cuando de repente su corazón dio un salto en medio de su pecho. Una de las doncellas del sequito de la diosa, su rostro blanco y perfecto con el cabello dorado brillando bajo el sol... Era ella... el ángel que había curado sus heridas con destreza y dedicación. No podía equivocarse, era real y estaba frente a el.
-Allen- ¿Juras portar la sagrada armadura para proteger la paz y la justicia y nunca por intereses personales?
El nuevo santo de pegaso permanecia arrodillado con el puño derecho a nivel del corazón a los pies de Athena en una escena digna de una obra de arte.
-Evan- Lo juro
-Allen- ¿Juras proteger la vida humana de la amenaza de otros mundos por honor y gloria de la presente diosa Athena?
-Evan- ¡Lo juro, por mi Honor! ¡Diosa Athena!
Athena- De pie... Evan, Caballero de Pegaso
El coliseo grito al unisono lleno de jubilo ante la escena, ese seria el ultimo día antes de que se desatara una batalla de fuego y acero.
