Sakura Card Captors © Clamp
No todos los hechos de esta narración son mera casualidad y cualquier parecido a la realidad tampoco es mera coincidencia.
Carpe Diem IV
Celos
[No quiero soñar mil veces las mismas, cosas ni contemplarlas sabiamente quiero que me trates suavemente…]
Dormir era imposible. Miro el reloj. Eran más de la una de la mañana y Sakura no podía conciliar el sueño. La frase de Meiling no se le iba de la cabeza. Ya no quería pensar en eso. Era estúpido que no pudiese dormir por pensar en Shaoran con otra chica.
Pero su cerebro la traicionaba y constantemente volvia a recordar las palabras de Meiling una y otra vez.
Pensó en Ruby, jamás los había relacionado. Pero pensándolo bien no quedaban mal juntos. Ruby era alta, delgada, con largo cabello y muy femenina. Además era más grande y no era poco decir que era amiga de Meiling. Adoraba a Meiling, pero sabía lo desenfrenada que podía llegar a ser.
Ruby seguramente no necesitaba andar pidiendo permiso en su casa cada vez que quisiera salir. No andaba dando razones a sus padres para poder trabajar. No tenia que jurar lo buena que sería para que la dejaran hacer algo.
Claro que Ruby no tenia que hacer todas esas cosas. No era una niña, era una mujer.
Claro que a Shaoran le gustaba Ruby, ¿Cómo podría no hacerlo?
- Estúpido Li. – Gruñó e internamente lo odió por pegarle semejante hábito. Realmente lo odiaba. Por muchas razones; por desafiarla en cada oportunidad que tenia, por maltratarla cada vez que podía, por ponerla en ridículo constantemente y ahora lo odiaba más por no dejarla dormir.
Solo por eso quería golpearlo, pensó dándole un puñetazo a la almohada. Y extrañamente tenía ganas de hacerle muchas cosas feas a Ruby, pero ante tal pensamiento se sintió avergonzada. A ella no tenía porque importarle.
Y no era nadie para entrometerse. No tenia ningun tipo de autoridad sobre Shaoran y detestaba admitirlo pero internamnete, muy en el fondo, sabia que un poco le molestaba y eso solo la hacia sentir mas confusa.
No, era imposible dormir.
Se levanto y se fue a la cocina. Una taza de leche con miel, nunca fallaba.
Se sorprendió al bajar las escaleras y encontrar la luz de la cocina encendida, ya era de madrugada. Se asomo y la vio a su madre abriendo algunos cajones.
- ¿Mamá, que haces aquí? – Le pregunto en la puerta.
- No podía dormir y veo que tu tampoco.
Sakura negó con la cabeza cansadamente.
- Te invito a una taza de leche con miel y galletas Oreo.
- Está bien. – Le respondió, sentándose en la mesa.
Sakura la miro a Nadeshiko con su bata y las pantuflas recorriendo los estantes.
- ¿Y tu por que no puedes dormir? – Le pregunto Sakura.
- Extraño a tu padre. – Sakura se sintió mal por ella y se apenó de si misma. Su padre, arqueólogo, ya llevaba cuatro meses de ausencia por cuestiones de laborales. Al principio se había ido por un mes, pero habían tenido éxito en la expedición. Por un lado se sentía feliz por su padre, porque era lo que le gustaba. Pero ellos lo extrañaban demasiado.
Nadeshiko noto su abatimiento erróneamente y se disculpó.
- Lo siento, cariño. No tendría que haber dicho eso.
Sakura la miro y estiró el brazo sobre la mesa para tomarle la mano.
Le sonrió calidamente. – Mamá, no debes disculparte por tener necesidad de hablar. – La tranquilizó. – Yo también lo extraño pero ya falta menos para que regrese. Mientras tanto nos tienes a Touya y a mí.
Por un segundo a su madre le brillaron los ojos sospechosamente.
- Estas tan grande. – Se enorgulleció su madre tocándole afectuosamente el rostro.
Sakura se cohibió. – No, mamá…
Nadeshiko rió. – ¿Y tu por que no puedes dormir?
Sakura aparto la mirada.
- No lo sé. Supongo porque están por llegar las vacaciones. No veo la hora de que se termine el año.
- ¿Segura que es eso? – Le pregunto calculadoramente. El gesto podría haberla puesto nerviosa, pero si iba acompañado de la visión de su madre con una pierna arriba de la silla, mojando una Oreo en la leche… le producía el efecto contrario.
- Si, solo que…- No le podía contar a su madre. Era muy vergonzoso. Pero ella se había abierto a Sakura, seria mezquino no ser del todo sincera con ella. – No lo sé, me siento como rara ¿sabes?
- ¿Rara?
- Si, no se como explicarlo. Me gusta todo tal y como esta. No quiero que nada cambie.
- ¿Hay algo que te este molestando en la escuela?
Sakura la miró. Su madre podía ser tan distraída como ella. Pero cuando se trataba de sus hijos podía ser la más astuta como el que más.
- No es eso. – Al menos no exactamente, pensó. – Como que, no se, siento que me he perdido de muchas cosas, no he madurado lo suficiente.
- Cariño, eso no es cierto…
- Si lo es. – La interrumpió sintiéndose desdichada.- Las miro a las chicas y ellas no son como yo.
- ¿Cariño?
- Ellas hacen cosas que yo no. Algunas tienen novio. Otras tienen citas, hacen otro tipo de cosas. Es muy probable que mis compañeros piensen que yo aun juego a las muñecas.
- Sakura, cariño, todos tenemos tiempos diferentes. – Le explico pacientemente. – Estas en una edad de transición, es normal que te sientas así. No te estas perdiendo de nada, aun tienes muchas cosas que vivir, vendrá con el tiempo.
Aquello no consoló a Sakura.
- ¿Sakura, te gusta alguien, es eso lo que te preocupa?
Sakura no se sintió sorprendida, era lógico que no fuera a tardar en dar en el clavo.
- Si, no, ¡no lo sé! – Subió las piernas a la silla y se tapo la cara con ellas. – El me cae mal, de hecho no lo soporto. Cada vez que esta cerca me dan ganas de golpearlo pero cuando esta tranquilo no me desagrada tanto.
Su mama le sonrió cariñosamente.
- ¡Aww, cariño él te gusta! – Se alegro su madre, completamente encantada. A Sakura le vino el recuerdo del primer diente que se le cayó.
- ¡No mamá, no me gusta!
- Si fuera así no seria el fin del mundo, Sakura.
- ¡Ya lo sé, pero el no me gusta!
- Tranquila cariño. – La tranquilizo y se levantaron ambas de la mesa. La abrazo y le acaricio la espalda. – El amor bendice nuestra alma y nos hace libres. El día que te enamores lo sabrás y me gustaría que me lo dijeras.
- Lo prometo.
Nadeshiko la miro con ternura y la recorrio con la mirada. Su sonrisa desapareció al bajar la vista y ver la camiseta corta.
- ¿Sakura que tienes en el ombligo?
- Me tengo que ir ¡Buenas noche, mamá! – Y sin darle tiempo a más nada salio corriendo escaleras arriba.
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- Bueno, bueno, el gran día ha llegado.- Dijo Yamazaki, frotándose las manos, rebosando alegría.
- ¿Por qué lo dices? ¿Por qué es el último día de clases o por la fiesta?
- ¡Por las dos cosas!
Precisamente era el último día de clases y todos iban a celebrarlo en la casa de Kerberos, para festejar semejante acontecimiento junto a la bienvenida oficial de Kero. Ya tenían todo listo. Solo faltaba que las chicas adornaran un poco la casa para darle un poco de color mientras que los varones se encargarían del equipo de sonido y las luces. Habían conseguido una bola de espejos, que le daría un lindo toque de estilo.
Apenas sonara la campana saldrían corriendo para romper todas las hojas con apuntes del año, dándole fin así al año escolar y olvidarse del asunto por tres fabulosos meses.
Sakura miro de reojo a los varones, malditos desgraciados.
¡¿Acaso era ella la única que tenia que trabajar!
Malditas responsabilidades.
No era propio de ella quejarse, más aun cuando ese era su primer día laboral. Pero tenía los nervios a flor de piel y además quería participar de los preparativos de la fiesta. Todos estarían ahí, todos menos ella.
Además ahora le daba más importancia al detalle que tenia su trabajo. Al comienzo le había parecido un detalle sin importancia. Pero ahora la ansiedad la hacia sentir inquieta.
- ¿En que piensas? – Le pregunto Tomoyo acercándose con Meiling y las demás chicas. – Estas como ida.
- En mi trabajo. Apenas salga de aquí tengo que ir para allá.
Meiling se sentó cruzada de piernas encima del escritorio de Shaoran, bloqueándole la vista del grupo de varones a Sakura.
- ¿Y que es lo que te tiene tan pensativa? ¿Tienes miedo?
- No, no es eso. – Le dijo Sakura intentando explicarse, a ellas tampoco les había comentado mucho sobre el asunto del restaurante. Suspiró largamente, preparándose mentalmente para lo que iba a venir. – Es un restaurante temático. Todas las semanas nos toca un personaje distinto sobre algún personaje famoso.
- ¡¿De verdad! – Le preguntaron todas llamando la atención del resto de sus compañeros.
- ¡Ay es un sueño hecho realidad! – Exclamó Tomoyo. - ¡Cada semana podré ir y filmarte con mi cámara de video!
- ¡No por favor, Tomoyo, por favor no! – Rogó Sakura, aterrada. Ya era suficientemente bochornoso tener que andar disfrazada para que todo el mundo la viera. Ya sentía pánico de solo pensar que le podrían dar un traje de Teletubbie. Ella aun no conocía del todo el lugar, cuando había ido a la entrevista estaban reformando y solo había pasado a una pequeña oficina cerca de la entrada.
- Oh, Sakura, no permitiré que me hagas desperdiciar una oportunidad como esta.
Shaoran intentaba por todos los medios poder oír algo de la conversación de las mujeres, pero Meiling no lo dejaba ni ver ni oír. La muy bruja parecía que lo hacia apropósito. Además todas hablaban lo suficientemente alto para que no se entendiera nada, y encima de eso tenia a sus amigos constantemente hablando encima de las voces de ellas.
¿De que tanto hablan?- Pensó. Solo había podido oír la palabras "Disfraz" "Famoso" y "Trabajo" pero no podía relacionarlas entre si.
Se estiró disimuladamente hacia delante con las manos entre las rodillas para oír mejor, quizás si se acercaba un poco…
- Chicos por favor, vuelvan a sus lugares. – Ordeno el preceptor. – Los va a venir a visitar el director.
¡Maldita sea no había logrado escuchar nada!
- Kinomoto. – La llamo y cuando ella se dio la vuelta para mirarlo la miro simulando asustarse. - ¡Vaya, te ves para la mierda!
- Gracias Li, siempre es un gusto hablar contigo. – Le respondió ella con Sorna.
- ¿Pero que te paso? – Le pregunto viéndole las marcas de las ojeras violáceas debajo de los ojos.
- ¿Y a ti que te importa?
- ¿Pero no se puede tener una conversación tranquila contigo, mujer?
- ¡Que no me digas mujer!
- ¿Acaso eres un hombre? – Abrió mucho los ojos y se llevo una mano al pecho, fingiendo asombro. – ¡De lo que uno se entera!
- ¡Déjame en paz!
- Serias un hombre medio raro si andas con esas bragas. – No pudo evitar el comentario, ella era tan fácil de manipular a su antojo…
Sakura abrió y cerró repetidas veces la boca, y completamente roja se dio la vuelta, volviendo a mirar para enfrente.
- Kinomoto. – la llamo, y cuando lo volvió a ignorar la volvió a llamar. – Kinomoto. Oye, te estoy hablando.
Ella siguió ignorándolo y él tuvo que guardarse todos sus comentarios malintencionados y molestos porque entro el director y comenzó a darles un breve discurso de despedida y a la vez de bienvenida, porque el próximo año ellos serian los nuevos graduados del instituto.
Después de un aplauso de parte de los alumnos entro la profesora de geografía y se sentó en la mesa. Lógicamente, al ser el último día no tenían nada para hacer. Pero era una anciana bastante amargada y no le gustaba que los alumnos se alborotaran.
Kerberos se acerco una de sus compañeras para explicarle precisamente donde quedaba su país natal y la profesora les dio la espalda para señalar dicho país y los países limítrofes.
- Kinomoto.- Volvió a intentar Shaoran.- Kinomoto, te estoy hablando.- Al ver que no iba a conseguir nada comenzó a tirarle bolitas de papel en la espalda y algunas de ellas se le enredaron en el cabello. Se notaba que se estaba poniendo tensa pero siguió sin prestarle atención. Sonrió internamente, había algo que no podía fallar.
Comenzó a tararear, por segunda vez, Pink de Aerosmith.
Sakura se hartó. Se aseguro que la profesora estuviera lo suficientemente distraída con Kerberos y se levanto de un salto con un cuaderno de tapa dura. Era una suerte que la profesora fuera una anciana medio sorda. Porque lo que estaba por hacer iba a ser un poco ruidoso.
Le dio tan fuerte y tantas veces como pudo con el cuaderno en la cabeza, que Shaoran estaba seguro que le saldría algún que otro chichón.
- Esto es para que aprendas a no meterte conmigo, Shaoran Li. – Le susurro con los dientes fuertemente apretados en cada golpe.
- ¡Oye espera, para, para ya, ay, loca!
El alumnado entero los miraba riendo.
En cuanto la profesora se dio la vuelta, como si estuviesen sincronizadas, lo mismo hizo Sakura y sentó sonriendo inocentemente.
Cuando terminó la hora todos se levantaron de un salto y se amontonaron en la puerta, peleando entre risas para ver quien salía primero y corrieron por el largo pasillo y las escaleras, mezclándose con alumnos de otras divisiones.
En la puerta del instituto Seijô una lluvia de papeles se arremolinaron en la puerta.
Entre el gentío una voz grito.
- ¡Fiesta en la casa de Kero!
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Shaoran descargó del auto de su padre la última caja de cervezas en la casa de Kero, que fueron juntando durante las últimas semanas. Se las fueron pasando de mano en mano y finalmente entraron en la casa de Kerberos. Yamazaki le sostenía la escalera a Eriol que colocaba las luces de colores mientras que Kero y él guardaban las bebidas en los barriles rebosantes de hielo.
Cuando terminó, se encargó de conectar cuatro parlantes y la consola de Dj. Las chicas, por su parte, colocaron globos y guirnaldas azules y blancas y una larga mesa con manteles a juego.
- Hace mucho calor. – Se quejo Meiling acostándose pesadamente en el sillón de tres piezas una vez que terminaron. Shaoran apoyo los codos en el respaldo, dándole la razón con un suspiro de cansancio. Estaban todos extenuados.
- ¿Por qué no vamos al nuevo restaurante? – Ofreció Rika, ganándose la mirada de todos.
- Precisamente no tengo hambre, más bien tengo calor. – le respondió Yamazaki, recostado en un puf.
Chiharu rió. – Si, pero también se puede ir para tomar algo. Recién Sakura nos mando un mensaje de texto a todas. Nos contó que hay una pista de baile y que el lugar es alucinante.
- Si. – Concedió Tomoyo ofreciendo una sonrisa. – Dice que ya le dieron de probar algunos tragos.
- No puedo imaginármelo. – Rió Meiling, sabiendo que Sakura no era una muy buena bebedora.
Shaoran repentinamente sintió el impulso de preguntar. - ¿Hablan del trabajo de Sakura? ¿Hoy empezaba?
- Si, ¿tu como lo sabes? – Le pregunto Meiling dándose cuenta que no era la única que lo miraba con curiosidad.
- Solo lo sabía…
Por suerte, Kerberos llamo la atención de los demás. - Quizás es mejor que vayamos a ver como le esta yendo y de paso tomamos algo ahí.
- ¡Llegan a desacomodar algo y les cortaremos las manos! – Viceferó Naoko riendo y sacando la lengua abriendo ya la puerta, seguida de todos los demás.
Sakura se estiró, otra vez, intentando acomodarse el traje. Era cosa buena que existiera el aire acondicionado, ya con el se sentía asada debajo del cuero rojo. La peluca rubia y larga le hace transpirar y se le corría el maquillaje. Una vez más estiró las piernas disimuladamente para sacar el cuero de su trasero. Se miró en el espejo que había detrás de las bebidas en la barra. Prácticamente no se reconocía a si misma. Estaba hecha una Britney Spears en miniatura. Aunque mas le hubiese encantado que le tocara Joan Jett o Janis Joplin. Pero era mejor andar sirviendo con esto a que andar por ahí con los incómodos disfraces de Lady Gaga durante cuatro horas.
Sirvió bebidas y y los pedidos suspirando.
Concéntrate, esta vez no tiraras nada.
Cerca, cerca, estaba tan cerca.
El muchacho que la estaba esperando rió al verla haciendo acrobacias para no perder el equilibrio.
- ¿Te ayudo? – Le preguntó.
- No, no, no. – Respondió rápidamente sin mirarlo. – Aquí tiene su Coca Cola y su tostado. – Le dijo sonriendo todavía con la bandeja repleta de cosas. - ¿Puedo ofrecerle algo mas?
El muchacho sonrió ladinamente. – Si, tú numero de teléfono.
Sakura se quedo estupefacta y se hubiese quedado horas allí si el griterío de la puerta no hubiese llamado su atención. La bandeja que aun llevaba en la mano dio un peligroso movimiento y el muchacho la sostuvo parándose de repente. – No quise ser tan rudo. Me presento, soy Kouta.
- Oh, lo siento, no es nada. Soy Sakura. – Le dijo sonriéndole.
Todavía no se acostumbraba a llevar tanto peso en una sola mano. Volvió a mirar a la entrada y vio a todos sus compañeros allí. Shaoran Li también estaba entre ellos. Maldito Li.
¿Ahora también tenia que aguantarlo en su trabajo? El muy sinvergüenza se había burlado de ella por su insomnio ¡Que había sido por culpa suya! Y no solo eso, se dijo sintiéndose completamente ultrajada, ¡También se había vuelto a burlar de sus bragas!
¡No le iba a dar el gusto! Si pensaba que podía seguir molestándola cada vez que quería estaba muy equivocado.
Lo volvió a mirar al muchacho que la estaba ayudando. Era guapo, bastante al decir verdad. El le sonreía coquetamente y estaba segura que a mas de una le hubiese encantado cambiar papeles con ella. A él se le notaba de lejos que estaba acostumbrado a conquistar a muchachas indefensas como ella solo con su sonrisa. La distraída Kinomoto se había dado cuenta y eso era decir bastante. Pero no iba a ser el fin del mundo dejarse embaucar, ¿verdad?
Además también algunos de los graduados irían a la fiesta que sus amigas tanto se habían esforzado en hacer, junto a los chicos. Seguramente Ruby también estaría allí. Entonces, cuando el calor de una furia que no supo decir de donde provenía tuvo el súbito impulso de devolverle el gesto.
- No tengo tiempo de charlar ahora, pero si quieres te puedo invitar a una fiesta esta noche, puedes ir con tus amigos si traen algunas bebidas.
El muchacho le sonrió y le tendió una servilleta para que le pasara la dirección.
Sakura siguió atendiendo el resto de las mesas y después se acercó a sus compañeros.
Shaoran estaba sentado en una mesa esquinera, en la punta rodeado de Yamazaki y Eriol con todos los demás. ¿Dónde estaba Kinomoto?
Escucho un ruido metálico seguido del ruido de algunos vidrios después, estrellándose contra el suelo. Tiro la cabeza un poco hacia atrás y vio a una rubia con el mejor trasero que había visto en su vida. Un trasero que podría haber conjurado en el sueño más húmedo. Un trasero cubierto de cuero rojo, pegándose perfectamente a cada curva.
Se dio cuenta que no era el único, todos los varones de la mesa estaban mirando al mismo lugar y el resto de los hombres de allí tanto como camareros disfrazados de Elvis Presley o Johnny Cash, como clientes tenían la mirada en el mismo lugar.
Quizás fuera un alivio. Quizás si eran las hormonas de verano después de todo y no la loca e histérica de Kinomoto. Era cosa buena constatar que no solo Kinomoto hacia reaccionar imprudentemente a su cuerpo.
Al pensar en Sakura se llevo la mano automáticamente al cuello donde ella lo había marcado, recordándole lo que habían compartido unos días antes. La marca prácticamente ya esta borrada, pero la muy bruta ya le había dejado unos buenos chichones esa mañana.
Ahora podría dejarla en el olvido, si, si.
Viendo a ese culo forrado en cuero rojo se olvidaría hasta de su madre.
Entonces ella se dio la vuelta y el mundo se abrió.
Podría haberse estrellado un meteorito contra el techo o Kero hablar en idioma marciano. Nada le hubiera sorprendido más que esto.
Sakura Kinomoto estaba de pie, frente a él, cubierta de cuero rojo.
Con la vista del trasero ya había sido suficiente para que su cuerpo reaccionara y su cerebro tuviera su concentración centrada allí. Pero verla a ella, enterarse que ella era la dueña de semejante creación de Dios era demasiado.
¡El estaba duro! ¡Y por Sakura Kinomoto nada mas y nada menos! Si seguía así la mesa comenzaría a levitar a causa de su erección. Así que no había oportunidad de escapar. Maldijo a su cuerpo traicionero y se cambio de postura.
- ¿Bueno, que les puedo servir?
- ¿Sakura? ¿Sakura, eres tú? – Le pregunto Tomoyo sacando la cámara de fotos.
- ¡Ay, deja eso, Tomoyo!
- Sakura, llamó Jennifer López, dice que le devuelvas su trasero. – Bromeó Meiling.
Sakura ya estaba prácticamente violeta y lo miró a Shaoran, esperando el comentario malicioso que seguramente vendría. Espero y esperó, no dijo nada. Por una vez agacho la cabeza y no la miro a la cara.
¿Y ahora a este que le pasa?
- ¡Que afortunada eres, Sakura!
- ¡Estás muy guapa!
- ¡Parece de verdad! – Comento Rika acariciando la peluca.
- Y muy calurosa la verdad. – Agrego Chiharu compadeciéndose de Sakura.
- Bueno. – Las interrumpió ella. - ¿Qué les traigo?
Los espero a que se decidieran, anoto todo y volvió en menos de diez minutos.
- Un helado gigante para Kero, una Coca Light para Meiling, una Sprite bien fría para Yamazaki. – comenzó a repartir a todos cada cosa hasta que lo vio a Li con la mirada fija. El muy maldito miraba sin tapujos y ningún disimulo su trasero ¡Hasta la cabeza inclinada tenia!
¡Ella le iba a ahorrar cualquier comentario!
- Y un helado de chocolate para el patán. – Dijo con coquetería, empujando la taza lejos, cayendo irremediablemente en los pantalones de Li. – ¡Ups, lo hice otra vez! - Le tendió una servilleta. - ¡Discúlpame, fue sin querer! – Se disculpo falsamente término de servir y siguió con su trabajo.
Tomoyo se acerco, riendo a Meiling. – Oye, creo que Sakura esta aprendiendo muy rápido.
Meiling asintió de igual manera. – Si, lo necesitará.
Tomoyo la miró con curiosidad. – Oh no, cuando pones esa cara me asustas, ¿Qué piensas hacer?
- ¿Yo? Nada. Y tú tampoco, quédate tranquila. – la calmó. – Digamos que hoy es un día crucial.
- ¿Por qué?
- Oh, no lo se, mi querida amiga, pero ya hable con algunos de mis contactos, las cartas están echadas.
oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*.-*.-* oO.-* oO.-*-
Sakura llego a su casa junto a Meiling y Tomoyo, que la habian esperado hasta que termino su primer dia de trabajo. Las demás chicas, ese viernes, estaban en sus respectivas casas preparándose para la famosa fiesta. Se extrañó cuando lo vio a Touya. Menos mal que él no la había visto con su ropa de trabajo. Temía que alguna vez se le ocurriera ir justo allí en su turno. Volarían cabezas.
- ¿Touya, que haces aquí? – Le preguntó acercándose hacia él, preocupada de que hubiera peleado con Yukito.
- Mamá fue a la casa del abuelo, él no se sentía muy bien hoy.
- ¿El abuelo? – Pregunto, mas preocupada
- No, no te preocupes. – La tranquilizo. – Acaba de llamar y dijo que él esta bien. Pero no vendrá esta noche.
Oh, esto no era nada bueno. No le había dicho nada a su madre de la fiesta porque estaba segura de que ella la dejaría ir. Pero ella no estaba ahí, Touya si. Estaba segura como el infierno de que si le mencionaba una palabra del asunto a Touya el insistiría en que se fuera a la cama o peor aún, que el la escoltaría.
Pero tenia que intentarlo.
- Touya, tengo una fiesta esta noche…
- Ni lo sueñes, yo no estoy de vacaciones, monstruo. – Le dijo sin mirarla. – Me quedaré estudiando con Yukito en la cocina y tus planes para esta noche serán las Sabanas Blancas.
Odiaba tener que hacer esto...
- Pero Touya, hoy es el ultimo día de clases, los graduados estarán allí, además es la bienvenida de Kero y…
- Sakura, tu no eres graduada de nada, no te fuiste al curso de verano por un pelo y no me interesa quien es Kero. No estas en condiciones de pedir nada. Ve arriba.
- Pero…
- Arriba.
- Touya...
- Arriba.
- Sakura. – La llamo Meiling con una sonrisa. – Tu hermano tiene razón. Quedémonos aquí hoy, seguro es más divertido estar aquí que allí, con tanto alboroto.
Sakura la miro como si le hubiesen crecido dos cabezas.
Tomoyo asintió. – Si, escuchemos música en tu dormitorio hasta quedar dormidas.
Sakura dejo caer los hombros, sintiéndose completamente abatida y subió las escaleras detrás de sus amigas. Cuando llego a su habitación cerró la puerta y se dejo caer en la cama.
- ¿Por qué no me dejaron seguir discutiendo? – les gruño tapándose la cara con los brazos.- Estaba segura que estaba a punto de convencerlo.
- Oh si, vimos que lo tenias todo perfectamente bajo control. – Ironizo Meiling. Quizás los Li tuvieran el gen de poder desquiciar a la gente pensó Sakura levantando la cabeza.
- ¿Qué están haciendo? – Preguntó cuando las vio sacando ropa de su placard.
- Escapando. – Le dijo Tomoyo, recogiendo sus cosas y metiéndolas en su bolso.
Meiling encendió el equipo de música y prendió la tele. Desde afuera realmente parecería que hubiera muchas personas dentro del cuarto.
- No podemos huir, Touya esta en la cocina, es imposible salir por la entrada.
- Que poca imaginación y práctica tienes en estas artes, Sakura. Me decepcionas. – Le dijo Meiling abriendo la ventana. Calculo la distancia entre la ventana y el árbol y saco una pierna.
- ¡Meiling! ¿Qué haces? Nos meteremos en problemas. – En realidad ella sola se metería en problemas…
- ¿Siempre haces lo que no debes? – Le dijo saliendo del todo. Para su consternación Tomoyo, la amiga que conocía desde que tenían pañales también salía por la ventana.
- No se tu, Sakurita. Pero yo quiero ir a la fiesta. ¿Vienes? – Que Tomoyo la mirara así, con tanta tranquilidad… que Tomoyo la mirara así y que fuera más audaz que ella le dio coraje suficiente para levantarse de la cama e ir hasta ella. Podría dejarlas ir y cerrar la ventana, después podría mirar la tele e irse acostar.
Pero también podría vivir y ser valiente.
Un poco de rebeldía en pequeñas dosis no haría venir el Apocalipsis.
- Bueno, pero apurémonos que se hace tarde.
Tomoyo rió, sorprendida. Había creído que le costaría mas convencerla.
Dejaron caer el bolso y treparon las ramas ayudándose mutuamente para no romperse el cuello en el intento. Llegaron hasta abajo y se reunieron con Meiling.
La adrenalina de portarse mal es una estupidez con mucho sentido, pensó Sakura recordando una canción, estando totalmente de acuerdo. Estaba echándose a correr cuando choco contra algo de frente. Mejor dicho choco contra alguien de frente.
- Hola, pequeña Sakura.
- Yukito.
- No me mires así.- Le dijo él sonriéndole calidamente. – Será nuestro pequeño secreto.
- Pero…
- No te preocupes, no creo que te lo haya dicho Touya. Esta noche estudiaremos y después iremos a la casa de mis abuelos. No vendrá hasta mañana.
- ¡¿Casi me rompo el cuello por nada!
- ¡Anda Sakura, vámonos que se hace tarde! – La apuró Meiling tirándola del brazo.
- Vamos corre, si Touya te descubre…
- ¡Ni lo digas! – Dijo Sakura abriendo mucho los ojos. – ¡Adiós Yukito y gracias! – Le gritó despidiéndose con la mano y desaparecieron las tres chicas en la noche.
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Las chicas se reunieron en la plaza de Tomoeda, mas conocido como el parque Pingüino. Allí se encontraron con las demás como habían quedado. Las demás chicas estaban listas. Solo quedaban Meiling, Tomoyo y Sakura por vestirse pero decidieron que lo mejor era ir a casa de Meiling porque en su casa no habría nadie esa noche. Shaoran estaba aun con los chicos en la casa de Kero y arreglarse para ellos únicamente consistía en una ducha y ponerse cualquier cosa que estuviera a mano.
Llegaron a la casa de los Li. A Sakura le encantaba la casa. Ella tenía una vaga idea de que los Li eran una familia adinerada en China. Sabía que el padre de Shaoran tenía un importante negocio allá. Pero a pesar de todo, Ieran y Hien Li se habían adaptado perfectamente al modesto pero maravilloso Tomoeda. Era una casa normal, muy bonita y tenía un toque de elegancia gracias a la madre de Shaoran.
Según Meiling, sus tíos habían quedado encantados con la pequeña ciudad en el primer año que se instalaron allí. Y aunque en un principio habían ido por negocios para quedarse solo un año, les pareció el lugar ideal para criar a sus hijos y su sobrina, tan lejos de su ciudad natal y la suntuosidad.
Cuando fueron cumpliendo la mayoría de edad, una a una las hermanas de Shaoran volvieron a China. Una se casó, otras dos se fueron a estudiar y la ultima porque extrañaba demasiado y jamás se había podido acostumbrar.
Meiling una sola vez había dicho que ella jamás abandonaría Tomoeda, era su lugar en el mundo y que todo lo que amaba estaba allí.
Sakura y las demás se adentraron a la casa, y, como cada vez que lo hacían, comenzaron a apreciar los adornos, los cuadros y las fotos que Ieran se esmeraba en variar cada cierto tiempo.
Se acerco a un estante y miro con dulzura una foto de Meiling. No tendría más de tres años y estaba arriba de un caballo, en los brazos de su padre. Podría ser difícil entender como un alma tan salvaje como la de Meiling no se sintiera atrapada en una ciudad tan pequeña, pero conociéndola era lógico. El padre de Meiling había fallecido jugando una carrera de autos y su madre se había casado de nuevo dos veces más. Solo basta decir que ambos hombres se desentendieron de la niña y la madre nunca tuvo reparos en seguir con su vida.
Era una suerte que aquella pequeña niña de la foto finalmente había tenido un final feliz junto a personas que la consideraban una hija y una hermana más.
Sakura sonrió al recordar a Shaoran corriendo detrás de Meiling para que se cambiara el traje de baño y como la acompañaba a las citas a ciegas y se cercioraba de que no caía en manos de un lunático.
Su sonrisa se ensancho cuando vio una foto de Shaoran. Era una fotografía antigua. Sakura calculó que tendría unos seis años. Estaba arrodillado con un fibrón en la mano pintando la pared. Tenía tal sonrisa pícara y traviesa en el rostro que estuvo a punto de echarse a reír.
Sin darse cuenta acaricio con un dedo la foto pensando en lo cambiado que estaba. Y después prestó atención al detalle de que aquella sonrisa pícara y traviesa aun persistía. Recordó, con cierto rubor, como le había sonreído cuando la había pillado con la guardia baja el día de la fiesta en la piscina, ordenándole que se quitara la camiseta. Desvergonzado, esa era la palabra para describirlo.
No queriendo entretenerse mucho más se fue a la habitación de Meiling para cambiarse y arreglarse.
Tomoyo le había preparado la ropa, tomo valor y se puso el jean y el pedazo de trapo que iba arriba. Aquello no era decente, en lo absoluto. Era para usar sin sostén y únicamente tenia cuatro tiras; dos se ataban a la espalda y las otras dos detrás del cuello. La espalda quedaba totalmente al descubierto. Se podría haber avergonzado pero las miró a las demás y no estaban muy diferentes a ella. Se calzó los zapatos de plataforma e inmediatamente, como por arte de magia, se sintió mucho más femenina y estilizada.
Plancha para el pelo y plataformas, los mejores inventos del mundo.
Se batió el pelo, como tantas veces la había visto a Meiling y a Tomoyo, dándole una forma como si no estuviera peinada y se maquillo únicamente con rimel y delineador negro.
Se fueron todas para la cocina. En el medio del lugar había una mesada gigante donde todas se podían sentar cómodas en banquetas altas, sin estar amontonadas. Meiling abrió una botella de vodka y unas latas de energizante mientras que Tomoyo encendía el estereo en el living al volumen suficiente para que pudieran oírlo y regreso con las demás.
Sakura bebía de a sorbos. Ella rara vez bebía. Solo esa tarde le habían servido algunos tragos en el restaurante pero no contenían alcohol, sus jefes sabían que era una menor de edad. Cuando acabo con el primer vaso Meiling no tardó en volver a llenárselo.
Ya para cuando llego a medio vaso se dio cuenta que hablaba mas de los normal y que muchas cosas que decían sus amigas no se entendían. Cuando terminó el segundo vaso apareció Shaoran en la puerta, las miró y negó con la cabeza y se fue.
Al cabo de veinte minutos volvió a aparecer con gel en el cabello, domando los mechones rebeldes y perfectamente afeitado.
- ¿Piensan quedarse aquí o las llevo?
- ¡Llévanos! – Gritó Meiling saltando de la banqueta alta y casi pierde el equilibrio en el intento.
Shaoran la miró a Sakura que reía de un modo extraño, con más soltura y se agarraba del brazo de Tomoyo, como si su vida dependiera de ello.
- ¿Estás bien? – le pregunto cuando salían de la casa.
- Nunca he estado mejor.
Shaoran apartó la mirada, no creyéndole ni una palabra.
- ¿Entraremos todos ahí? – Pregunto Sakura mirando el Ford Ka de dos puertas.
- Si nos amontonamos un poco si. – Sugirió Meiling.
Rika, Naoko y Chiharu fueron en el asiento trasero con Tomoyo sentada encima y en el medio de ellas. Meiling se sentó en el asiento del copiloto con Sakura en sus piernas, mirando la ventana. Cuando Shaoran subió al auto creyó que se incineraría en el mismo lugar donde estaba, estaba a punto de morir por combustión. Había visto a Sakura únicamente de frente, y aunque se había quedado helado por como ella lucía, no la había visto de espaldas. Y deseaba no tener que haberlo hecho.
Ignorante ella de lo que le causaba a su cuerpo, jugaba con Meiling y las demás chicas, riendo por cualquier cosa. Shaoran no pudo evitar mirar toda la piel que quedaba al descubierto. La columna desde el cuello y desapareciendo hasta abajo hasta el…dichoso hueco de la baja espalda. Recordó cuando había pasado sus propias manos por aquel lugar, y como había disfrutado cada segundo. Pero ahora, el jean, en la posición en la que ella estaba se abría un poco y dejaba ver el inicio de sus bragas de encaje celeste.
Si seguía así iba a necesitar una transfusión de sangre porque estaba a punto de tener una severa hemorragia nasal.
Era cosa buena que Sakura fuera tan distraída, si supiera la mitad de las cosas que el pensaba de ella podría exigir sus cabeza… y no la que estaba arriba de sus hombros.
Se obligó a apartar la mirada y gruñó.
- Shaoran, vamos ¿Qué esperas? – Le pregunto impaciente Meiling.
Sakura estiro el brazo por delante de él, dejándole rastros de su perfume en el aire y desató un peluche.
- Ah, yo conozco esto. – Dijo ella mirando el peluche amarillo, era un llavero de mano.
- Si, me lo regalaste tú hace mucho. – Respondió Meiling, acomodándose un poco, incomoda ya. - ¡Shaoran vamos!
- ¡No puedo manejar así, entre tanta histeria y esta no se queda quieta!
Sakura se estiro hacia atrás y sonrió ampliamente, mirándolo desde abajo.
- ¿A quien le dices "esta", patán? – acusó tocándole la punta de la nariz con cada palabra.
Shaoran se sentía desarmado, si estuvieran solos seria tan fácil…
- Uhhhh –corearon todas, incluida Sakura haciéndolo salir de su ensoñación.
- Déjenme en paz. – Gruñó poniendo en marcha el auto.
- ¡Fiesta, fiesta, fiesta! – empezaron a corear todas otra vez.
- ¿¡Pueden callarse?
Sakura volvió a la misma posición de antes y empezó a pasarle la cara del peluche por la mejilla. - ¿nunca sonríes? Te juro que no duele.
El no respondió, demasiada sangre en el sur como para poder articular palabra, lo estaba volviendo loco con la simple caricia del peluche. Esa imagen evocaba tantas otras.
Sakura frunció el ceño. – Shaoran, Shaoran te estoy hablando. Por si no lo sabes, se sonríe así.- la estiro las comisuras de la boca hacia arriba.
El abrió la boca para morderla sin despegar la vista del camino.
Sakura rió juguetonamente. Volvió a acercar el dedo e intento morderla nuevamente.
Cuando llegaron terminaron con el extraño juego. Cuando las muchachas bajaron Sakura hecho una última mirada a Shaoran sonriéndole con complicidad y se perdió de su vista cuando Meiling cerró la puerta detrás de ella.
Cuando Shaoran se miro en el espejo retrovisor se encontró sonriendo.
- Te estas volviendo un poco unida a Li, ¿no Sakura? – Le preguntó Naoko riendo mientras entraban a la casa. Estaba lleno de gente. Muchas caras conocidas de la escuela y la gran mayoría no sabía de donde había salido.
Estaba por responder, ante las atentas miradas de todas, cuando su alma cayó a sus pies. Ruby se acercaba hacia ellas y pasaba de largo. La vio y saludó a Shaoran acariciándole el rostro con una mano mientras se acercaba a él y le decía algo al oído.
Sakura miró para otro lado. A él le gustaba tanto aquella chica que se quedaba helado ante el simple tacto de ella. A Sakura siempre la apartaba o le hacia un comentario mordaz para quitarla del medio.
Negó fuertemente con la cabeza y simplemente respondió
- No, para nada. Ni siquiera nos podemos ver. – Respondió esforzándose a creer lo que decía. Empezó a sonar Dont't Stop the Music de Rihanna y tomó a Meiling de la mano. - ¡Me encanta esta canción, vamos a bailar! – Sakura se negaba por completo a que Shaoran, Ruby o sus confusos sentimientos le arruinaran la noche, bastante esfuerzo le había costado llegar hasta allí.
Se fueron hasta el centro de la casa, entre toda la gente y saludaron alegremente a cada conocido que veían.
Tomoyo se acercó un poco a Meiling y tuvo que gritar un poco para que la oyera por encima de la música. – Creo que a Ruby se le fue un poco la mano.
Meiling negó con la cabeza. – Ruby sabe lo que hace, no te preocupes.
- A Sakura creo que no le gusto el recibimiento. –volvió a insistir Tomoyo, preocupada.
- Ese es el punto, significa que estamos haciendo bien las cosas.
- ¡Hola, hola! – Saludó Kero reuniéndose con ellas, seguido de los demás chicos. Hicieron una ronda y bailaron todos juntos pasándose algunos tragos. Sakura aceptó todos y cada uno de ellos.
Bailó alegremente con Yamazaki y Eriol que la molestaban poniéndola en el medio de los dos, para que bailara como las chicas en los videos de Snoop Dogg. Después todas repitieron el proceso. Estaba disfrutando muchísimo de la situación cuando Ruby apareció de la nada y lo agarró a Shaoran de la cintura, sacándolo a bailar.
¡Esa chica estaba en todas partes!
Los miró a los demás, ninguno prestando demasiada atención a la nueva integrante del grupo. Tampoco tenían por que hacerlo. Molesta por estar furiosa sin motivo se fue en busca de encontrar mas bebidas para todos. Estaba intentando pasar sin empujar a nadie, sin ver a ningún lugar en particular cuando una fuerte mano la sujeto del brazo. Levanto la vista y ahí estaba el chico que había visto esa misma tarde.
- ¡Hola! – Saludo alegremente. – Me alegra que hayas venido. – Le dijo sin pensar.
- Vine con unos amigos. Tenía muchas ganas de verte.- Le respondió acariciandole el cabello. Sakura sintió una alarma en su cabeza, tanto toqueteo, como había dicho una vez alguien, la hacia sentir incomoda, ellos no tenían la confianza suficiente.
Pero, se convenció, alguna vez tendrían que comenzar. Así que lo tomo de la mano y se fue con Kouta a buscar mas bebidas.
Shaoran intentaba por todos los medios quitarse de encima a Ruby. Desde que había llegado la chica se comportaba de manera extraña. En todos los años que llevaba en el instituto no habían cruzado ni media palabra, ni siquiera se saludaban y ahora ella estaba pegada a él como si se conocieran de toda la vida. No quería ser grosero con ella así que le dio el gusto de bailar un rato. A la media hora ya estaba cansado, no le gustaba demasiado bailar y los movimientos de la chica lo estaban poniendo incomodo. Realmente incomodo. Cualquier otro chico estaría encantado de poder bailar con ella. Que Ruby le bailara de esa manera con las caderas bamboleando de acá para allá sobre él, pero a Shaoran le disgustaba. Pensó que no le desagradaba el baile en sí. Y aquel pensamiento le dio terror, porque ni bien cruzó por su cabeza otro pensamiento le siguió; si fuera Sakura hubiese estado encantado.
Y su cuerpo, estaba seguro, habría respondido mas rápido.
Ruby no le provocaba ni enojo, ni furia, ni gracia, ni erecciones pensó con abatimiento.
Sakura se había marchado ni bien Ruby llegó hasta ellos y de eso hacia un buen rato. Miró para todas partes intentando verla entre tanta gente pero fue imposible.
¿En donde estaría? Todas sus amigas estaban ahí. Había notado que ella había bebido bastante, a la par de él y de los demás chicos, salvo Kero. Pero ellos estaban acostumbrados porque lo hacían todas las semanas. Instantáneamente se preocupó.
- ¡Hace demasiado calor! – Se quejo Meiling llamándole la atención.
- Meiling. – La llamó. - ¿En donde esta Sakura? – le pregunto al oído solo para que ella pudiera oírlo.
Ella lo miro de manera extraña. – ¿Por que quieres encontrarla?
Shaoran se disgustó. – Porque bebió demasiado, ve a buscarla. Quizás se siente mal.
- No, fue a buscar mas bebidas para todos.
- Pero ya tendría que haber regresado.
- Shaoran, no seas pesado. – Le contesto su prima y se giró a los demás. - ¡Vamos para afuera, por favor, estoy asándome viva!
Ninguno hizo caso de sus protestas y no tuvo más remedio que seguirlos. Con Ruby aferrada a su brazo.
Cuando estaban llegando a la puerta corrediza la vio. Estaba sentada en la barra bebiendo, como temía encontrarla pero por suerte o por desgracia, no supo como calificarlo, estaba acompañada.
- Ves. – Le dijo Meiling. – Ella esta muy bien acompañada, no tenias de que preocuparte.
- No estaba preocupado. – Gruñó sin dejar de mirar a Sakura.
- Shaoran, vamos adentro. Quiero seguir bailando. – Le dijo Ruby al oído y el la miró. Fue un error, tenía a la chica peligrosamente cerca. Y después la cosa mas extraña ocurrió porque desvió la vista otra vez hacia Sakura. Algo la había poseído porque dejo el vaso en la barra y tomó al chico que estaba con ella del rostro y lo besó.
Y no fue un beso tierno, como esperaba que ella hiciera, todo inocente. Era un beso rudo, exigente y lo peor de todo era que el bastardo que estaba con ella le devolvió el beso y no tardó en bajar más y más la mano.
Si simplemente hubiese quedado en solo un beso no habría intervenido. Pero el maldito desgraciado obviaba por completo el hecho de que Sakura estuviera ebria. Se notaba que el chico tenía unos años más que ellos, así que tendría que haberse dado cuenta solo con mirarla. En lugar de apartarla como un caballero tendría que haberlo hecho, le siguió el juego. Y además se aprovechaba de ella.
Miró a las chicas, solo se miraban entre sí, sin dar crédito a lo que veían pero ninguna hizo algún intento por sacar a Sakura de allí. Después de todo ya era grande y sabia lo que hacia. Respiró hondamente dispuesto a irse para adentro con Ruby cuando la escucho
- Oye, espera. – La miró, ella estaba intentando separarse pero el chico seguía besándola como podía. En un momento intentaba aferrarle el labio inferior con los dientes y al segundo ella le vaciaba contenido del vaso en la cabeza. - ¡Te dije que me sueltes!
La sangre le bullió por sus venas y no necesito una excusa mas para irse encima de él.
Por arte de magia aparecieron tres muchachos más. Shaoran dedujo que eran los amigos del chico que estaba con Sakura y las chicas se interpusieron entre ellos y sus propios amigos.
- Vete. – Le dijo tranquilamente Sakura a Kouta.
- Oye lo siento, no quise ser tan rudo pero…
- Vete. – Repitió. – Te dije que te detuvieras y no lo hiciste, ahora vete. - Sakura sabia que habia estado mal, de alguna manera ella era la culpable por provocarlo pero no se imagino que enseguida el quisiera tocarla y mucho menos delante de todos. Mucho menos imagino la situacion que provocaria despues, con los amigos de ambos midiendose para una lucha.
- Pero…
- Vete, no quiero volver a repetirlo.
- Oye. – Le dijo agarrándola del brazo fuertemente y en cuanto ella se quejo de dolor un chorro de agua lo empapo.
Shaoran había agarrado la manguera de la pileta y los mojó a todos tanto al chico como a sus amigos con los fuertes chorros de agua, sin darles tregua.
Los cuatro muchachos se fueron corriendo por la puerta trasera de la casa jurando venganza.
Meiling y Tomoyo se acercaron a Sakura. - ¿Estas bien, te hizo daño?
Sakura le quito importancia al asunto. – No, no es nada. Solo me mordió un poco el labio de abajo.
- Es que es carnoso. – Bromeo Tomoyo.
- ¿De donde sacaste a ese tipo? – Le gruño Shaoran apartándola un poco del resto del grupo tomándole el mentón, fijándose con cierto disgusto la leve hinchazón que el maldito le había provocado.
- Siento haber provocado una pelea.- se disculpó Sakura.
- Oh, no es nada. – La tranquilizo Eriol pasando el brazo por encima del hombro de Kero. – Siempre viene bien una buena una pelea.
- Es cierto. – Estuvo de acuerdo Yamazaki. – Hacia mucho que no teníamos una, aunque me hubiera gustado demostrarles que soy cinturón negro en Karate.
- ¿De verdad? – Preguntaron al unísono Shaoran y Sakura.
- ¡Yamazaki, no digas más mentiras! – Le gritó Chiharu arrastrándolo de la camisa hasta la casa.
Los demás comenzaron a reír.
- Y tú, no contestaste, ¿de donde lo sacaste?
Sakura no podía contestarle por la risa.
- Shaoran, ya esta. Solo fue un beso y ya se fueron. – lo tranquilizo Meiling.
- Pero pudo haberle hecho daño. – Insistió mirando a Sakura que no podía dejar de reír.
- Pero no lo hizo. – le rebatió
- ¿Sakura, quien era? – Volvió a preguntarle agarrándola de los brazos. - ¡No puedes andar por ahí besando a cualquiera!
- ¿Y a ti que te importa donde yo meto la boca? – Rió ella mirando a Kero y Eriol bailar como gays al ritmo de Village People.
- Sakura. – Intento de nuevo para hacerla entender, no tenia mucha paciencia. – escúchame, es por una cuestión de seguridad ¿Qué hubiese pasado si nosotros no hubiéramos estado?
Sakura se acercó a él y lo enfrento. – Escúchame Li, ya me disculpe y no pienso hacerlo de nuevo.
- No se trata de una simple disculpa, Sakura. Pudo haberte lastimado, no puedes andar por ahí…
- ¿Besando a cualquiera?- Termino ella por él. - ¿Y tu si? ¿quieres tener una discusión sobre géneros? Porque no te creas que no te vi ahí con Ruby.
- ¿Y Ruby que tiene que ver? ¡Estamos hablando de ti!
- ¿Y a ti que te importa a quien bese? ¡Puedo besar a quien se me de la gana!
Y para demostrar aquel punto, cuando paso Tomoyo por al lado de ella le tomo el rostro sin darle tiempo a nada y la beso rápidamente en los labios. Solo un breve roce de labios pero dejaba suficientemente claro su punto.
Tomoyo rió cuando la dejo libre y se reunió con los chicos, que estaban sorprendidos y muertos de risa por la acción.
- ¡Sakura! – La volvió a regañar abriendo mucho los ojos, sin dar credito a lo que veía. - ¡Para ya!
Y de la nada apareció Meiling, repitiendo la acción de Sakura basandola de la misma manera.
¿Pero todas se habían vuelto locas?
- ¡Meiling! – le gruño ya de malhumor.
- ¿Qué? – le preguntó inocentemente. – Solo quería saber porqué tanto alboroto.
Sakura seguía sin prestarle atención bailando sola, tomándole las manos, moviéndole los brazos.
- ¿Sabes Li? Aparte de ser un patán, creo que eres un mentiroso.
- ¿Eh? – Balbuceo caminando hacia atrás mientras que ella se acercaba acechadoramente.
- Un muy mal mentiroso por cierto.
Seguía caminando hacia atrás, intentando mantener distancia. Por alguna razón ella lo asustaba.
- Creo que lo que te molesta es que las quieres todas. – lo acuso clavándole el dedo índice en el pecho y bajo el tono de voz solo para que él la escuchara. – O quizás lo que realmente te molesta es que querías que te besara a ti.
Shaoran abrió mucho los ojos por la sorpresa, nunca habría creído capaz a Sakura de hablar así.
- ¿Qué?
- ¿Es eso Shaoran, quieres que te bese a ti?
Shaoran busco auxilio con la mirada, pero, para variar un poco, ninguno ya les prestaba atención. Salvo Eriol, que únicamente sonrió pero lo miro de manera implícita para que supiera que se las iba a tener que arreglar solo. Estaba demasiado perdido en el calor que sentía por la cercanía de Sakura, que se olvido de donde estaba pisando. Ella paso una mano por su pecho, sobre su camiseta polo verde y lo aferro acercándolo a ella. Sakura se puso en puntitas de pie y se acercó peligrosamente a su boca.
Le rozo con la nariz la mejilla y le susurró al oído:
- Shaoran… -murmuró sensualmente erizándole el bello de la nuca. – Por todas las burlas.
Frunció el ceño sin entender y cuando la miró lo supo, ya era demasiado tarde.
La loca de Kinomoto lo había empujado al agua.
¡Hola!
Bueno, las cosas por momentos parecen que se complican y a veces empeoran. Pero a mi criterio lo positivo de todo esto es que ya no son indiferentes entre ellos. Son completamente conscientes del otro y no se puede negar que hay una atraccion mutua con la que estan tratando de luchar.
No se a ustedes, pero a mi me encanta ver a Sakura descubriendose a si misma como mujer sin dejar de ser quien es ella misma.
Y Shaoran, bueno es Shaoran... a mas de una de nosotras nos gustaría tener uno asi. ¡Sobre todo celoso!
Antes que me olvide; si bien Kouta no es de Sakura Card Captors, es un personaje que realmente existe. Esta en la serie Elfen Lied y tiene un aire a Shaoran fisicamente (vuelvo a repetir solo tiene un aire) Podría decirse que es el tipo de persona que puede hacer recordar a otra.
En fin, supongo que todas pasamos por el proceso de sentirnos rechazadas o fuera de lugar en algunas ocasiones. Por lo menos yo conoci el sentimiento y por eso imagino el conflicto que debe estar pasando Sakura.
Espero que les haya gustado, nos leemos en la proxima!
