DISCLAIMER: los personajes a continuación (a excepción de Nina, su familia y la familia de K') pertenecen a SNK Playmore. El pasado de K' también es de mi invención.
Capítulo cuatro.- Quédate conmigo
Había pasado una semana desde aquella noche. K' le había presentado a Nina su mejor amigo, Máxima, y a él le agradaba mucho aquella chica. Es que cuando se los veía juntos, parecía que estuviesen destinados a estarlo. Nina había roto con su novio por teléfono, y ahora estaba algo extraña, mientras almorzaban junto a Tommy y Kate (que después de saber quien era K' no se atrevía a mirarlo ni hablarle mucho). K' se dio cuenta de que algo la inquietaba:
-¿Qué ocurre, mi amor?- le preguntó. (N/A: K' cambiaba su temperamento frío al estar con ella)
-K': no podemos quedarnos más. Debemos volver. Mi madre está sola, y nuestros boletos de avión son para mañana- Nina sonaba bastante triste. K' se quedó serio, y hubo un silencio de ultratumba. Kate y Tommy se levantaron silenciosamente y se fueron.- Escucha: esto que nos pasó fue muy lindo, PERFECTO diría yo, pero mis clases ya van a empezar…
-Quédate- dijo secamente K'. Ella lo miró seria: ¡lo hacía parecer tan fácil!
-No puedo…
-Sí puedes… ¿Qué hay del "juntos por siempre"?- preguntó K' con el ceño fruncido.
-Tengo una familia allá, un trabajo, una vida. ¿Esperas que lo deje todo por ti? ¿Qué hay de mis cosas, mi carrera? ¿De qué viviremos?- saltó Nina, creyendo que aquello era una locura.
-No será por mucho tiempo, sólo quiero quedarme hasta saber todo de mi pasado, y tal vez pueda encontrar a mi hermana… ¿De qué viviremos? Acabó de ganar el KOF, recibí una gran suma de dinero, y también tengo ahorros. Sólo te pido que te quedes, conmigo, a lo sumo un año. Sé que es mucho lo que te pido, pero lo siento, ya no puedo alejarme de ti. Después te seguiré hasta el fin del mundo si me lo pides-concluyó K', sincero.
- Hace apenas un semana que estamos juntos y ¿esperas que tome una decisión así?... Necesito pensarlo…- se levantó de la silla, caminando por toda la cocina, indecisa. – Si me quedo, que no estoy diciendo que lo haga, después ¿vendrás conmigo a Nueva York?- K' asintió. Ella respiró hondo -¿Qué hay de esos tipos que te persiguen?
-Dijiste que no tenías miedo, y yo no permitiré que te hagan daño- Dijo K', algo sonriente, porque sabía que ya la había convencido.
Pasaron varios meses viviendo juntos en un apartamento que K' alquiló. Él había conocido lo que era la felicidad. Una mañana, K' se despertó con una idea que no se iría fácil de su mente.
-Debo volver a NESTS. Tiene que haber una especie de archivo con mis datos- le dijo a Máxima mientras desayunaban. El cyborg se atoró con el jugo.
-¿Acaso estás demente? ¡No saldrás vivo de ahí!- exclamó. Nina se estremeció.
-Es lo único que me queda por hacer. Si logramos escapar sin ser atrapados también lograremos entrar a revisar el sistema de datos. Entenderé si no quieres acompañarme, pero sería mucho más fácil con tu ayuda, solo me costará más.
-¿Solo? ¿Y yo qué hago? ¿Sentarme a tejer?- preguntó Nina, arqueando las cejas.
-No te llevaré a ese lugar. No me permitiré poner tu vida en riesgo. ¡Ni hablar!- sentenció K', firme. Nina se enfureció:
-Entonces estoy perdiendo mi tiempo contigo, K', porque yo dije que te iba a ayudar en todo lo que pudiera… ¡Y tú eres pésimo con las computadoras!
Siguieron discutiendo por un buen rato, hasta que Máxima no lo soportó más:
-¡YA CÁLLENSE, PAR DE MOCOSOS!- los otros dos se asustaron, porque había gritado muy fuerte -¡Diablos: con la edad que tienen y peleando como casados! ¡Qué desperdicio de juventud! Escucha K', pienso que estabas fumado al tener esa idea, pero te ayudaré. Y si Nina nos acompaña, tendremos más oportunidad de infiltrarnos, porque a ella no la conocen. Cuidaremos su espalda mientras ella busca tus archivos. Debemos hacerlo el jueves por la madrugada, porque es el día que hay menos guardia. ¡Y por Dios que si nos atrapan, yo mismo te patearé el trasero!
Jueves por la madrugada.
-¿Están listos?- preguntó Máxima, en las afueras de la base de NESTS. K' y Nina asintieron. Al peliblanco le daba un poco de molestia volver a ese lugar, pero estaba mega seguro de que no se irían con las manos vacías. Un hombre salió de uno de los depósitos. Máxima se acercó y, tras unos cuantos golpes, lo desmayó. Le sacaron la bata y la credencial. Nina se lo puso, pero algo no le cerraba del todo:
-¿Quieres que me haga pasar por este tipo?
-No te preocupes, cuando entres esto te sirve para abrir puertas; nadie te lo revisa- la tranquilizó Máxima.- De acuerdo, como no tienes habilidades de lucha ni nada, tendrás esto para defenderte- puso una pistola pequeña en las manos de la muchacha, que nunca había tocado algo semejante- En caso de que descubran que eres una intrusa, nosotros te defendemos a toda costa, pero tenla por si las moscas.
-¿No tenías una más grande?- dijo Nina sonriendo pícara, y Máxima le sacudió el pelo.
-¿Ves ésas cámaras allí arriba?- le dijo Máxima, apuntando a tres lugares- Si nos ven ésas, estaremos más muertos que el sentido del humor de K', ¿entiendes?- Nina asintió, reconociendo la gravedad del asunto, y K' frunció el ceño.- Pero hay un momento en que ninguna enfoca a la puerta de ese depósito. Cuando te dé la señal, abres la puerta pasando la credencial por ese aparato que hay al lado de la puerta. No te preocupes por nosotros, estaremos ahí en cuanto nos ocupemos de los guardias que hay en esas dos torres.
Ya era hora de hacerlo. K' abrazó a Nina, al tiempo que decía:
-Escucha, Nina. Si algo sale mal… yo nunca me lo perdonaría sí…
-Shh, shh…- dijo Nina, tapándole la boca con sus dedos- Sé que me cuidarás y que todo estará bien.
Entonces los dos amigos se dirigieron a la primera torre. Nina tuvo que esperar mucho tiempo por la bendita señal. Máxima le alumbró dos veces con una linterna y Nina se apresuró a hacer lo que le había dicho. Al entrar, se impresionó por lo grande del lugar, que estaba lleno de contenedores de Zeus sabe qué. Esperó, y momentos después escuchó voces, se escondió, y vio entrar a K' y Máxima. Respiró aliviada.
-Si te digo a las tres cuartas, ¡es porque está a tu derecha, tonto! ¿Cuántas veces quieres que te lo explique?- le rezongó Máxima al muchacho, en voz baja.
-¿Y cuántas veces debo decirte que me vale un rábano tus códigos secretos? ¡No entiendo ni mier…!
-¡Silencio!- susurró Nina, y acto seguido, golpeó a los otros dos: a K' en la entrepierna y a Máxima en una rodilla, aunque tenía la intención de pegarle en el mismo lugar que a K', pero siendo tan baja y Máxima tan alto, no atinó. Ambos se quejaron de dolor, especialmente K':
-¡AY, NINA! Nada de noches salvajes por un tiempo…-masculló K' y Nina se puso roja como tomate, porque Máxima le guiñó un ojo, pícaramente y se burló:
-AAAHH, ¿Con que noches salvajes, Nina traviesa? Conociendo a K', seguro que se queda dormido a los diez minutos- K' frunció el ceño y se dispuso a patearlo.
-¡Basta muchachos!- terció la muchacha, apaciguadora- Max, ¿qué sigue?
-Ok, ya despejamos el patio que está fuera de esa puerta de allá. Desconectamos las cámaras que filman ahí. Pero para entrar al cuarto de archivos, debemos pasar por el hall principal. Y allí sí que van a haber montones de personas…- dijo Máxima, llevando una mano a su frente.- ¿Cómo entramos sin ser vistos?
-¿Qué tal si se esconden ahí?- preguntó Nina, señalando una especie de contenedor con rueditas.
-¡Imposible! No entramos… Si Máxima hiciese dieta, tal vez- aseguró K', malicioso.
-¡Oye!- protestó Máxima, pero Nina los miró enfadada y tuvieron que entrar al contenedor. Estaban bastante incómodos y les hacía calor.
-¿Listos?- preguntó Nina.
-¡¿ACASO ME TOCASTE… "AHÍ"?!- escuchó exclamar a K', y Máxima respondió:
-¡No te emociones, K': esa no es mi mano! ¡Ya quisieras que te toque, porque eres GAY y ya te vi echándome ojitos!
-Ah, cierto, es mi mano… Espera: ¡¿QUÉ DIJISTE?!- saltó K', y Nina pateó el contenedor, haciéndoles doler la cabeza por el ruido amplificado. Entonces salió al patio. Le costaba un poco empujarlo, porque estaba muy pesado. Ingresó la credencial, respiró hondo y finalmente, entró.
