-Dame otra oportunidad-
¿Es posible amar a dos personas?
Ahora lo entiendo, aunque me siento morir
Comprendo completamente.
Cada vez que entro a esa habitación.
Puedo oler su maldito aroma: ella.
Cada vez que te veo sonreír de esa manera.
Siento que muero lentamente.
Por qué demonios no te vas y me dejas.
Yo solo…
Yo no quiero seguir siendo una molestia….
Capitulo 4
En una de las habitaciones de la casa de Cross se encontraba Seiren con la pequeña Ella, la niña se había quedado dormida debajo de la cama, después de estar llorando todo el tiempo. Seiren, estaba esperando fuera del baño de la menor, después de que esta terminara de bañarse las dos bajarían a desayunar. Cross y Toga estaban en la Asociación arreglando unos asuntos importantes. Después de la muerte de Rido y todos los incidentes que hubo en la Academia, esta quedo destrozada completamente, algunos miembros leales a Rido y su aliado Ichijou Asato querían que dicha institución cerrara sus puertas ya que la idea de una coexistencia entre humanos y vampiros se les hacía irracional y patética. En cierto modo lo que estaban exigiendo era que la Academia Cross cerrara sus puertas indefinidamente.
Esto estaba a punto de lograrse, pues aunque el Concilio había sido destruido y no contaba con un líder, la misma Asociación de Cazadores estaba descartando la idea de que la Academia siguiera en pie. Por suerte con varios contactos de ambos Yagari y Cross la Academia después de tres años de estar cerrada, habría sus puertas una vez más. Esta vez los humanos y vampiros convivirían sin la existencia de una clase Nocturna. Esto quería decir que no se necesitaban puestos de prefectos.
xx—
A la entrada de la Academia en un carro negro se encontraban los hermanos Kuran, sus miradas mostraban una serie de emociones: miedo, odio, amor, tristeza. Cada una de ellas estaban unidas con cierto cazador. ¿Cómo olvidarlo, si todo dependía del cazador? No se podían olvidar de ese ser, si Kaname lo hacía probablemente moriría aunque prácticamente lo estaba haciendo, su ahora lazo roto estaba trayéndole tanta tristeza.
Me dijiste que podía amar
Entregaste tu corazón, tu amor era tan puro.
¿Se podrá matar a un ángel?
Si tan solo pudiera volver a ver esos ojos
Te pediría perdón.
"Crees que me siga odiando?" La castaña pregunto mientras por el cristal podía ver su reflejo, sus ojos café tenían esa pizca de tristeza, sus labios curvándose finamente en una ligera sonrisa. Junto a ella estaba él. Kuran Kaname vestido en un traje de seda negra, su camisa era de un color rojo carmín. Tenía colocada una mano en la barbilla, estaba pensativo, en su mente corrían tantas emociones, acaso su Zero seguiría en la academia. Le odiaría cuando se encontraran. Giró su cabeza lenta y elegantemente encontrándose con la triste mirada de su hermana quien estaba vestida en un bello y entallado vestido color salmón, con los hombros descubiertos, sus zapatos eran de color blanco. "No lo sé Yuki" No estaba mintiendo, con su lazo ahora quebrado el gran sangrepura no podía encontrar ningún rastro del cazador. El chico de ojos lilas había desaparecido. Deseoso de jamás ser encontrado.
"Yuki estas bien?" Preguntó el sangrepura un poco consternado pues su hermana se veía pálida, completamente blanca, sus labios se veían rojos contrastantes con esa blanca piel que alguna vez amó. La chica asintió con una leve sonrisa.
Se bajaron del carro, entraron por la reja principal, o lo que quedaba de esta, los muros habían desaparecido completamente, la puerta estaba destrozada y oxidada, el ambiente era gótico, se podía sentir un ambiente espectral, este lugar había sido campo de batalla de vampiros y cazadores. Yuki miró con tristeza, sus ojos brillaban completamente debido a las lágrimas que dolorosamente estaba forzando a no salir. Pequeños flashes de lo que alguna vez fue llegaron a su mente, aquellos tiempos en los cuales era la prefecta de la escuela, cómo protegía o al menos trataba de hacerlo, separar a las alocadas chicas de la clase del día con sus ídolos, los apuestos vampiros de la clase nocturna. Ambos hermanos pasearon por el camino que conducía a los antiguos dormitorios de la Luna, cuando llegaron se toparon con ella, la enorme puerta que separaba a ambas clases, tantas memorias llegaron a su mente, desde como las chicas solían amontonarse, los gritos, Aidou disparando a cada una de sus fans, Zero apuntando con su famosa Bloody Rose, las pequeñas riñas que se daban entre Kaname y Zero.
Todo este lugar le traía los recuerdos más felices de su vida; como deseaba regresar a esa época, en donde no tenía que preocuparse por tener un heredero al trono Kuran, donde no había etiquetas, restricciones, lo único por lo que preocupaba era por pasar sus materias, proteger a la clase del día y ayudar a Zero.
Si la vida fuera tan sencilla, la pequeña Kuran podría regresar a esa época, pero no era así, ni ella ni Kaname podían retroceder el tiempo, por más sangre real que llevaran en su cuerpo. Esos poderes solo los poseían los seres de luz. Y seres como ellos: vampiros, no eran capaces de realizar esas artes.
"Detecto la presencia de un vampiro" Afirmó Kaname, mientras regresaban de vuelta a la pequeña casa, sus instintos detectaron la presencia de un vampiro clase B.
Xx—
"Ya estoy lista" Salió la pequeña niña con un hermoso vestido de color con puntitos blancos rojo y unas sandalias blancas, en su cabello se colocó una diadema con un pequeño moño de color rojo, en sus brazos llevaba su conejito, iba riendo y saltando por la habitación. Seiren sonrió al ver a la pequeña niña "Ella-sama espera abajo, en lo que me baño" Dijo la mujer de cabellos azulados mientras la niña sintió "Hai" Se apresuró a salir de la habitación pero justo antes de abrir la puerta volteó a donde la mujer "Seiren-chan voy a estar en el jardín jugando con Koen" Dijo la pequeña con una enorme sonrisa "Koen?" Preguntó la guardiana
"Hai" Dijo la pequeña mientras levantaba su conejito y la mujer asentía, Ella no podía decir la verdadera identidad de Koen, si alguien se enteraba de que un fauno estaba en la Academia lo iban a matar y la pequeña castaña le tenía mucho cariño a la creatura.
Bajo por las escaleras y pasó por la estancia, se quedó observando una fotografía donde aparecían Cross, Toga y ella, la niña rió, aunque Tou-san y Toga-san eran algo extravagantes, la niña los quería demasiado.
Salió por la puerta trasera con su conejito en brazos, se estaba dirigiendo a los bosques sin percatarse que el dije en forma de violeta que llevaba comenzaba a iluminarse. Zero no había sido tonto, para protección de sus más grandes tesoros les había dado unas cadenas cada una representando una rosa azul y la otra una violeta con un poderoso hechizo, además era un escudo que les advertía de posibles enemigos.
"Koen ya estoy aquí" La pequeña dijo con una voz angelical.
Yuki estaba algo distraída, junto con Kaname habían decidido esperar a Cross en su casa, la castaña suspiro sus ojos captaron una pequeña de cabellos castaños, muy claros pero sin tirar al rubio. La pequeña le daba la espalda por lo cual no podía ver su rostro. Sin pensarlo dos veces la menor de los Kuran decidió acercarse a la niña, si algo no había aprendido Yuki, era que la curiosidad había matado al gato. Así que camino lenta y silenciosamente no queriendo ahuyentar a la menor.
"Koen" Susurró la pequeña vocecita, Yuki frunció un poco, que hacía una niña pequeña en la Academia.
"Pequeña, estás bien" Preguntó la castaña y se acercó peligrosamente a la niña, acercando su brazo lentamente, tocando el frágil y pequeño hombro de la niña. Solo se vio una gran luz, y su cuerpo salió.
Nunca antes había visto tal creatura, sus ojos alcanzaron a observar el ser más bello jamás visto; sus ojos, las más bellas amatistas, aquellos orbes mostraban felicidad, su brillo se reflejaba por el astro nocturno. No tenía idea de quién era y porque estaba ahí, lo único que quería saber era su nombre. Aquellos orbes vino reflejaban un anhelo, esa pequeña le recordaba tanto a él, a su amado cazador y de pronto se preguntó si así sería una hija con el cazador, con su Zero.
La pequeña rió y desapareció en lo profundo del bosque, tal vez era su imaginación, tal vez anhelaba tanto verlo que en esa niña veía a su adorado cazador. "Espera!" Gritó tratando de llamar la atención de la niña. Cerró sus ojos concentrando su poder en la pequeña que había visto, definitivamente no era humana, entonces quién era la presencia humana que había detectado antes.
xx-
Takuma e Ichiru permanecían en la habitación, Yoshi-chan y Maria estaban en la cocina haciendo galletitas para el durmiente, mientras Kaito hablaba por el teléfono con Yagari o más bien discutían también se podía escuchar la voz de Cross, chillando porque Yagari no le pasaba el teléfono.
"De animitos" Dijo el menor con una hermosa sonrisa mientras María vertía un poco de la mezcla en el bowl del pequeño "Esta bien vamos a hacer galletas en forma de neko para Ichi" Dijo la chica con una sonrisa, recordando cuando eran pequeños y siempre que hacían galletas Ichiru pedía que fueran en forma de neko mientras que Zero quería que fueran muñecos de jengibre.
En la sala seguía hablando Kaito "¿Entonces no se ha encontrado nada?" Preguntó el castaño mientras se sentaba en el sillón y cruzaba una pierna sobre la otra suspirando pesadamente. "No te dije que esto está muy raro pero ahora debemos volver a la Academia, estaremos en contacto cuando averigüemos algo" Dijo la voz de Yagari por el teléfono, al parecer Cross ya se había calmado porque sus gritos infantiles habían cesado.
"Maia-chan quwin es Ella?" Preguntó Yoshi tímidamente, sus ojitos lila mirando a los violetas de Maria. La chica se puso pálida, como explicarle a un niño de cinco años que tenía una gemela pero habían sido separados, que su padre estaba desaparecido y que su otro padre aquel innombrable no sabía de su existencia. "Ella pues no lo sé Yoshi, de donde escuchaste ese nombre?" Preguntó la chica tratando de ocultar su nerviosismo.
"Me vista en las noches" Dijo mientras mezclaba con su pequeña palita la masa.
"Y como es esa tal Ella-chan?" Preguntó María interesada, si sus suposiciones eran correctas, entonces Yoshi y Ella se podían visitar entre sueños, tal y como Ichiru y Zero lo hacían de pequeños.
"Muy bonita" Dijo el niño sonrojado "Casi como papi" Dijo sonriendo y luego rió.
"Entonces ha de ser muy bella" Dijo Maria mientras preparaba los moldes para cortar la masa y hacer las galletitas.
"Hai ammm" Yoshi suspiro y se quedó pensativo luego su rostro se iluminó por una bella sonrisa "Jos vedes cabello ngro" Dijo sonriendo nuevamente
Maria frunció, pues su sobrina claramente tenía ojos lilas y cabellos castaños, entonces como es que esa tal Ella tenía ojos verdes… O acaso Yoshi conocía a la hija de Ichiru…
xX—
Ya en la Academia Yuki trataba de encontrar a la pequeña pero al parecer la niña se había escondido. Kaname notó que su hermana faltaba y salió a buscarla, decidió salir a los jardines probablemente la menor estaría ahí, recordando su pasado, su antigua vida en la Academia Cross.
Caminó por el largo camino y divisó una figura a lo lejos, era una chica de cabellos negros largos y lacios, sus ojos no los podía ver aún pero su esencia se le hacía conocida le recordaba a alguien.
"Koen?" La pequeña Ella buscaba a su amigo secreto pero no lo encontraba tal vez el fauno no saldría esta tarde, tal vez la chica de cabellos castaños lo había asustado.
Kaname continuó caminando hacia donde estaba la figura de aquella mujer, cuando se acercó más pudo percatarse que la chica tendría unos 16 años, sus ojos eran verdes, su piel extremadamente blanca tanto como la de él, la chica estaba sentada debajo de uno de los árboles, cuando levantó la mirada se encontró con unos ojos de color chocolate. Asesino, pensó, ese color de ojos era el coloro de aquél hombre que había intentado matar a Aleksei. Sin pensarlo dos veces la chica se puso de pie y sacó un arma disparando contra el vampiro.
El sonido del arma y los llantos de Ella alarmaron a ambos Yagari y Kaien quien no tardaron en aparecer en las profundidades del bosque, ahí se percataron de una chica de cabellos negros y ojos verdes, el sonido de esa arma y el resplandor que producía, era…
"Bloody Rose" Susurró Yagari, él no se equivocaba cuando se trataban de armas anti vampiros, pero aquí la pregunta no era si era o no el arma de su pupilo, la pregunta era el por qué esa chica tenía esa arma.
"Ah Kaname-kun estas bien?" Preguntó un muy asustado Cross, por suerte Seiren había aparecido y se había llevado a la niña, la mantenía alejada de la casa del director y de esa parte del bosque, en una pequeña cabaña por precaución por si algún día los hermanos Kuran decidían parar en la Academia nuevamente.
"Yo.." Estaba demasiado sorprendido no era porque la chica esa se atreviera a dispararle, era por la mirada que le mando era la misma que su amado Zero le dirigía cuando aún eran enemigos y que decir de la pistola era la misma pistola que Zero siempre portaba. Rápida y elegantemente se puso de pie, mientras caminaba hacia la chica, los ojos de Kaname mostraban nada más que enojo, que le había hecho esa chica a su cazador, por otro lado las manos de la chica comenzaban a temblar haciendo que el arma cayera al suelo, sentía miedo, esos ojos eran como los de ese asesino. "¿De dónde sacaste esa arma?" Preguntó el vampiro sangrepura de manera dura pero la chica simplemente cerró sus ojos "Eso no te importa asesino!" La chica gritó y le dio una cachetada al sangrepura provocándole una ligera herida en su mejilla, debido a que una de sus uñas habían rasgado esa piel ligeramente morena, se podía ver su rostro palidecer, Kaname en un movimiento rápido ya tenía aprisionada a la chica por el cuello, tanto Yagari como Cross se sorprendieron y Cross se trató de acercar a Kaname, pero el aura asesina del vampiro no se lo permitía. Ese carácter, igual que altanero como él, como Zero pensaba Kaname, quien miraba aquellos ojos verdes que en unos momentos pudo jurar que los ojos cambiaron su tonalidad a un lila muy parecido al de su amado cazador, y en el reflejo de sus ojos pudo ver a una niña pequeña y a su adorado cazador. Que era todo eso, quien era esa niña, que se suponía que iba a pasar, Kaname suspiró mientras apretaba con más fuerza el cuello de la chica.
"No creía se les daba semejante bienvenida a los futuros alumnos de la escuela" Dijo una suave voz aterciopelada y detrás de Yagari y Cross se encontraba un joven alto y apuesto, de largos y lacios cabellos pelirrojos, sus ojos grises como la plata y su piel blanca y suave a la vista, aparentaba tener unos 22 años aunque su aura decía que era un vampiro, uno sangrepura. Junto a aquél hombre se encontraba un pequeño de unos 1.60 ms de estatura, cabellos rubios dorados, sus ojos eran de un hermoso color lila, sus ojos eran iguales a los de él, a los de Zero, la piel de ese niño era extremadamente blanca y sus mejillas sonrojadas.
"Bastien…" Susurró la chica cuando Kaname había soltado su cuello y la pobre podía respirar, el chico rubio miró a su acompañante y luego a Ella, empezó a dar unos pasos para acercarse a la chica pero Bastien lo detuvo.
"Ah ustedes son" Preguntó Cross un tanto extrañado, las clases iban a comenzar dentro de otras tres semanas y los alumnos llegaban una semana antes del inicio, pero al parecer estos chicos se habían adelantado.
"Perdonen la travesura de mi hermana…" Dijo el vampiro pelirrojo cálidamente viendo como la pequeña de cabellos oscuros lo fulminaba con la mirada cuando decía hermana "Mi nombre es Bastien, Bastien Petrov y ellos son mis hermanos Aleksei y Ella" Dijo con una sonrisa encantadora mientras tomaba la mano del pequeño rubio y luego caminaba hacia donde estaba Ella, de manera elegante se hinco y recogió el arma para entregársela a la chica.
Cross y Yagari se miraron confundidos, Ella, ese era el nombre de su pequeña, además no era un nombre muy común en Japón y definitivamente los nombres de los otros dos también eran extranjeros, pero podían sentir que el pelirrojo era sangre pura mientras que la chica era un Nivel B y el pequeño era un humano. Definitivamente nada cuadraba y esa familia estaba más rara que la suya. Pero el Director, tan gentil como siempre y tratando de suavizar el ambiente, sonrió y se acercó a los nuevos alumnos "Mucho gusto yo soy Kaien Cross, el director de la Academia" Dijo con una sonrisa de oreja a oreja "Y ese hombre de haya es Yagari Toga, el imparte las clases de Ética" Dijo mientras señalaba a Yagari que solo los veía con el ceño fruncido, posteriormente volteó a ver al hombre de cabellos castaños y lo señaló "Él es Kaname Kuran el …" No pudo terminar ya que el sangrepura lo corto "Yo imparto la clase de Artes" Dijo el vampiro sorprendiendo a ambos cazadores.
"Ah, si si el es el profesor Kuran" Dijo Cross con una gran sonrisa, pues nunca se imaginó que el sangrepura se ofreciera de profesor en la Academia.
"Bienvenidos" Comentó nuevamente el director mientras saludaba y abrazaba a cada uno de los alumnos, Bastien simplemente le dio un apretón de manos antes de que el hombre ese lo abrazara, Ella tuvo que abrazar a ese ridículo señor mientras ponía los ojos en blanco, y el pequeño Aleksei se sonrojaba y sonreía angelicalmente.
"Pero vamos Yagari muéstrales sus habitaciones" Pidió el director y Yagari obedeció a regañadientes mientras los tres alumnos lo seguían, pero antes de que lo hicieran Ella volteó a ver al sangrepura y le sonrió falsamente.
Kaname simplemente ignoró la sonrisa de la chica mientras se perdía en los ojos lilas del menor, en ese chico de cabellos rubios, de una u otra manera le recordaba a su cazador, a su Zero. Cuanto deseaba que el chico estuviera aquí para ya no sentirse solo.
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Por su parte Yuki estaba afuera de la oficina del director esperando a Kaname y al Director, había algo en esa pequeña niña, algo que le brindaba tranquilidad y que le hacía recordar a su adorado Zero.
"Ah pasa por favor Kaname-kun" Dijo el director con una cara sorprendida al ver a su querida hija Yuki, tenía tanto tiempo que no la veía, la chiquilla sonrió tímidamente y corrió a abrazar a su padre adoptivo, cosa que sorprendió e hizo llorar de alegría al directos. "Ahora solo falta que Zero este con nosotros…" Se le salió de repente al director mientras Toga miraba acusatoriamente a su amante y el director solo suspiraba.
"Y… en dónde está Zero…" Preguntó tímidamente la chica de cabellos castaños, pues ansiaba tanto ver a su adorado cazador, a aquél hombre de quien estaba realmente enamorada.
"Eh…" El semblante del cazador cambió a uno triste y melancólico, como explicarles a los dos vampiros que Zero se había ido quien sabe a dónde que había desaparecido, que había abandonado dos pequeños angelitos los cuales habían sido separados desde su nacimientos, que la pequeña vivía con Cross y con Toga en la Academia mientras que Yoshi vivía con Ichiru y con Takuma y que a los dos niños les habían ocultado la verdadera identidad de sus verdaderos padres. No eso no se podía hablar, no podían decirlo hasta que Zero apareciera, pero por lo visto no la haría no con lo que había pasado minutos ante, cuando esa chica estaba portando el arma de su adorado hijo. "Pues se fue a una misión" Habló Yagari con una voz ruda la cual decía que no preguntaran esas cosas porque él y Cross no iban a hablar.
"Parece que su misión ha durado mucho tiempo" Comentó Kaname algo molesto, que se creía Zero, que se podía ir así de la nada sin avisarles nada y sobre todo regalar su arma a una vampiro nivel B, no se suponía que odiaba a los vampiros además Bloody Rose era un regalo de sus padres, que se suponía que hacía esa mocosa con el arma de su ángel a menos que Zero se la haya dado por que la consideraba alguien especial. No… se dijo el sangrepura, eso no podía pasar, su Zero no se podía haber enamorado de otra persona. Su Zero lo amaba a él y a nadie más.
Xx—
Mientras en sus respectivos dormitorios tanto como Aleksei y Ella estaban nerviosos mientras Bastien se dedicaba a investigar quien era ese tal Kaname Kuran, aunque recordaba que cuando era pequeño había leído sobre la poderosa familia de sangrepura que había tenido el control sobre el mundo vampírico desde hace siglos, esa familia eran los Kuran, claro que después de la guerra no había quedado ningún sobreviviente de dicho clan, Bastien sonrió mientras recordaba aquello, así que ese joven presente era uno de los poderosos Kuran. "Vaya al parecer viajar al pasado no resultó tan aburrido como yo esperaba" Dijo el vampiro con una sonrisa mientras peinaba sus largos y lacios cabellos pelirrojos.
"BASTIEN!" Gritó Ella asustada, el joven pelirrojo llegó rápidamente a la habitación de la chica y se acercó a la cama donde estaba un pálido e inconsciente Aleksei. "Necesita sangre!" Dijo la chica con una mirada llena de tristeza mientras veía como su hermano se ponía cada vez más pálido de lo que estaba. "Tranquila todo va a estar bien" Dijo Bastien mientras sacaba una pequeño frasco de vidrio con un líquido de color turquesa y delicadamente lo vertía en los labios del menor.
"¡El sello se está rompiendo!" La chica exclamo llena de preocupación "No puedo permitir que pase esto, no hasta que encontremos a esa persona que va a ayudar a Aleksei…" La chica dijo con lágrimas en sus ojos mientras Bastien caminaba hacia ella y la abrazaba, odiaba ver a esa chica tan triste, tristeza, muerte maldita sea en su vida solo existía eso, solo existía el color gris en su vida.
"Tranquila todo va a estar bien, creo que alguien puede ayudarnos" Dijo mientras besaba la mejilla de su niña, tratando de transmitirle seguridad y protección. "Está bien" Contestó la menor correspondiendo al abrazo.
