Notas del capítulo:
Con una tos horrible y recién despertando de una fiebre que me hizo delirar con Makoto xD vengo a publicar el tercer capítulo.
A pesar de que ya está escrito, siempre leo los capítulos para ver los últimos detales, pero comprenderán que esta vez no lo hice debido a que estoy bastante enferma. Por ello, tampoco responderé reviews esta vez, pero prometo responderlos todos en cuanto me recupere!
Felices fiestas patrias a todos los Chilenos amo estas fechas y yo aquí enferma TwT
Capítulo 3
Irvin se masajea las cienes sentado tras su escritorio, Levi observa el suelo con el ceño fruncido mientras que Jean sigue mirando su cola de pelaje rojizo y la punta de color blanco, como la de un zorro. El castaño ceniza hace una mueca mientras intenta controlar los movimientos de ésta, que se agita de un lado a otro.
Hanji se acomoda los lentes y suelta un suspiro preocupado.
— Como bien saben, estuve trabajando en un experimento desde hace meses, el que consiste en otorgarle a seres humanos algunos sentidos animales —explica la mujer ante la mirada de Eren que no deja de tocarse las orejas redondas, idénticas a las de un perro—. Después de largo tiempo logré modificar los genes de estas especies para que se adaptaran al cuerpo humano. Cuando llevé las botellas para mostrárselas a Irvin, las olvidé en la cocina y bueno... —Hanji se rasca la nuca con una sonrisa tensa—.Terminó siendo lo que se bebieron.
Levi mira a Irvin tensando la mandíbula con fuerza, su cola gatuna se agita con brusquedad y la Hanji se remueve nerviosa a causa de la culpa.
— ¿Y esto va a desparecer? —Pregunta Armin volteándose a ver la esponjosa cola de conejo que asoma por su pantalón.
— Se supone que es temporal, puesto que es una pócima de prueba y sería la primera vez usado en humanos —explica la castaña mordiéndose el labio ante la incertidumbre de lo mismo—. Pero sus efectos están calculados para que permanezcan alrededor de un año, que es lo que duraría la investigación.
— Más te vale que arregles esto, cuatro ojos —le advierte Levi con el ceño fruncido en demasía mientras sus orejas se alzan tensas, claramente molesto.
— Aich, Levi —dice Hanji cruzándose de brazos, apoyando el peso en una pierna—. Por lo menos así te ves adorable, podrías aprovechar de conseguir pareja, ya que con lo huraño que te veías antes, nadie te daría ni el saludo.
— Ven aquí, maldita loca —ordena el azabache con los dientes apretados, está lo suficientemente molesto como para golpearla en ese instante sin piedad alguna.
Sus orejas gatunas se inclinan hacia atrás amenazantes y la mujer puede ver los colmillos sobresaliendo en su boca mientras un siseo leve escapa de ella. El sonrojo se apodera de las mejillas de Levi y se tapa la boca ante aquello que no pudo controlar, luego camina hacia la chica en un nuevo intento por agredirla.
— Tranquilos todos —interrumpe Irvin con voz tensa y la mirada seria de un líder se hace presente—. Solo debemos dejar que Hanji haga algunos estudios para ver si se puede reducir el tiempo y eliminar esos genes lo antes posible.
— ¿Y qué haremos mientras tanto? —Pregunta Jean tocando sus orejas zorrunas con incomodidad. Ellos tienen obligaciones que cumplir dentro del cuartel.
— Seguiremos con las actividades normales, pero traten de salir lo menos posible del cuartel, por su seguridad, y cúbranse cuando sea necesario —les ordena el Líder de la Legión levantándose de su asiento con un suspiro cansado—. Hanji, seguirás atenta a cualquier comportamiento de los chicos y de Levi, creo que necesitan acostumbrarse a sus nuevas "adquisiciones" y es tu obligación ayudarlos con eso.
— Sí, Señor —responde la científica abriendo la puerta con una sonrisa para que todos salgan, ésa es la orden que más le ha gustado.
Uno a uno se retiran, pero Hanji se destaca por probar su suerte de manera constante, ya que con la desaparición de los titanes no ha podido sentir esa adrenalina en su cuerpo. Saliendo tras Levi alza su mano y desliza su dedo por la gatuna oreja del hombre. Él se tensa, girándose con una lentitud letal, suelta un siseo que la chica encuentra de lo más adorable y Levi al ver esa expresión se enoja aún más, alzando sus manos por instinto, rasguña la nariz de la chica con un zarpazo certero. La sangre sale y Hanji se lleva las manos a la herida.
— Creo que me podría acostumbrarme a esto —le dice el azabache con una sonrisa macabra, observando sus largar garras.
La mujer compone una mueca y cuando Levi se gira para retomar su camino, ella esboza una sonrisa de total satisfacción. Sabe que esto se pondrá muy interesante.
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Eren toma los papeles del despacho de Mike, los cuales le ha pedido el Capitán Levi, ya que Mike en esos momentos se encuentra en una diligencia dentro de los muros. Camina hacia el estudio del felino para discutir sobre las modificaciones que se harán en el entrenamiento de las siguientes generaciones. Eren cierra la puerta detrás de sí y dirigiéndose hacia el escritorio, donde Levi está parado en frente dándole la espalda al chico. A pesar de lo sucedido, Eren se siente más confundido que asustado. Todos sus sentidos son aún más agudos, distintos.
Cuando se acerca al Capitán no puede evitar inspirar con fuerza, notando el aroma masculino que desprende. Delicioso. Sin darse cuenta, el menor se inclina poniendo su nariz cerca del cuello de Levi, inspirando de nuevo ese aroma placentero, que llena sus pulmones de manera exquisita. Un aroma que jamás había captado antes, o no con esa fuerza.
— ¡¿Que mierda crees que haces, mocoso?! —Exclama Levi mirándolo por encima del hombro, al notar el accionar de este.
— ... —Eren se siente demasiado aturdido por su sentido del olfato, y con los ojos aun cerrados sigue respirando aquel aroma—. El Capitán huele delicioso...
— ¡¿AH?!
Levi se gira de manera brusca, haciendo que el castaño se tense poniéndose en posición firme mirando al frente. Se hecha a temblar entendiendo que se ha dejado llevar y sus palabras han molestado a Levi.
— ¡Lo siento! —Exclama Eren y su cola perruna se mete entre sus piernas—. Es que aún no puedo controlar esto...
— Tendrás que comenzar a hacerlo pronto, cachorro.
Eren parpadea varias veces ante el apelativo con el que lo ha llamado el Capitán. De alguna manera le gusta, aunque es extraño, y ese olor aún persiste en sus fosas nasales. Todo es tan confuso para el chico…
Pero Levi no lo reprende, se siente demasiado avergonzado por el comportamiento de Eren como para hacerlo, así que decide fingir demencia.
— Bien —dice el mayor rodeando el escritorio para sentarse en su silla—. Será mejor que comencemos.
Eren asiente mientras toma asiento frente al azabache, que se acomoda tomando los papeles. El menor nota las largas uñas del hombre, muy filosas y entonces recuerda que los gatos tienen las uñas retráctiles o eso le explicó su papá hace tiempo, cuando adoptaron un gatito y cada vez que presionaba en sus patitas, las uñas salían como armas. Se pregunta si el mayor también podría sacarlas y esconderlas a su antojo, pero no se atreve a preguntar.
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Marco toma un fardo de pasto seco y camina por el pasillo de las caballerizas para darle de comer a los caballos mientras Connie va por agua, dejándolo solo. El azabache aún está preocupado por su mejor amigo, Jean no estaba en la enfermería cuando fue a verlo, y por ello el pecoso preguntó por él, pero le dijeron que estaba en el despacho de Irvin. Marco se pregunta a qué viene el alboroto: el repentino mal estar de los chicos y el revuelvo entre Irvin y Hanji. Además se supone que estaba grave ¿qué hace entonces en el despacho del Líder de la Legión?
— Marco.
El susodicho se gira de golpe, cuando la voz del chico que ocupa sus pensamientos invade sus oídos. Marco abre mucho los ojos y la boca al verlo, suelta el fardo que se desparrama por el suelo con un sonido sordo y parpadea varias veces, intentando despejar su vista.
— ¿Y eso...? —Pregunta Marco apuntando hacia las orejas del castaño.
— Aaah —suspira Jean, cruzándose de brazos—. Es una larga y jodida historia.
Marco no se contiene, y pasando sobre la paja tirada en el suelo, se para frente a Jean. Observa sus orejas, alza las manos y la toca con la punta de los dedos; éstas se mueven en respuesta y el azabache queda fascinado. Se atreve a deslizar sus dedos por ellas y acariciarlas, el tacto es suave, la piel es muy delgada y el pelaje es extremadamente liso, además de que se sienten tibias entre sus dedos.
Jean frunce el ceño al ver la expresión de fascinación por parte del más alto, haciéndolo sentir extraño.
— Realmente te vez adorable —murmura el pecoso sin dejar de mirar las rojas orejas, con las puntas de pelaje negro.
— ... —Jean compone una mueca incómoda, frunciendo los labios y sintiendo el rojo azotar sus mejillas con violencia—. ¡Hey! —Exclama el castaño ceniza cuando Marco ve su cola y pasando tras él la agarra con cuidado.
Jean quiere quitarse, pero ver la expresión fascinada de Marco lo deja estático, un cosquilleo se esparce por su cuerpo mientras el moreno acaricia la esponjosa cola. Sintiendo la textura del pelaje más grueso en esa zona, pero al ser más abundante sigue sintiéndose suave.
— De verdad —comienza a decir Marco—, esto es increíble.
Jean quita su cola con cuidado, las caricias le provocan una sensación bastante placentera y eso lo asusta. Marco se lo queda viendo y antes de que el castaño ceniza pueda increparlo, este le sonríe de esa manera relajada y dulce tan propia de él, haciendo que Jean se muerda la lengua y suelte un suspiro.
— De acuerdo —dice Marco cruzándose de brazos—. Cuéntame que sucede.
Comienza a contarle lo sucedido, desde que se bebió el "jugo" que estaba en la mesa de la cocina, hasta la mañana cuando despertó por el grito del Capitán Levi. Mientras habla mueve las manos de manera dramática, y aunque a Jean le asustaba un poco que su mejor amigo se burlara de él, el azabache parece bastante ¿contento?
— ¡Ni te imaginas lo horrible que fue! —Exclama Jean con una mueca de horror—. Despertar y tener una cola y orejas. No creo que pueda acostumbrarme a esta mierda.
— ¿Entonces tu eres un zorrito? —Pregunta Marco examinando al chico. Nunca ha visto a uno de esos animales, pero por fotografías de libros cree poder reconocer uno.
— Zorro suena mejor —replica cruzándose de brazos con el ceño fruncido y el ego herido.
Marco se resiste a decirle lo extrañamente sensual que se ve. Y es que el azabache acaba de descubrir lo mucho que le encantan las nuevas características de su amigo. Sin mencionar que después del susto cuando cayó repentinamente enfermo aumentó la necesidad de tenerlo cerca.
Suelta un suspiro de frustración, resistirse ahora se le hará realmente difícil.
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Armin golpea la puerta tres veces de manera suave e Irvin reconoce ese toque delicado. El mayor no puede evitar sonreír mientras le dice al chico que pase a su despacho. Armin entra con papeles en las manos, caminando de manera tímida hacia el escritorio del Líder de la Legión.
— ¿Qué tal vas, Armin? —Pregunta el hombre de ojos celestes refiriendo se a lo acontecido.
— Esto es muy extraño —responde el chico con una mueca.
Irvin se fija en las orejas, blancas y largas, que ascienden por su cabeza. Se ven realmente adorables. Armin toma asiento dejando los planos sobre la mesa y alza su azul mirada hacia el hombre frente a él.
— Me siento muy nervioso con los sonidos fuertes o los movimientos bruscos. Realmente se me saldrá el corazón por la boca si sigo así —se queja Armin componiendo una mueca.
— Es normal —responde Irvin con una sonrisa mientras toma los papeles que el chico dejó sobre el escritorio para revisarlos—. Los conejos suelen ser muy asustadizos, pero bastante inteligentes y de buenos reflejos.
— Bueno —responde el chico con el rubor esparciéndose hasta sus orejas humanas—. Solo vine a dejarle los papeles, y a pedirle permiso para descansar un poco y averiguar sobre fauna en la biblioteca, a ver si puedo encontrar cosas para poder guiarme con esto.
— Por supuesto, Armin —dice el rubio con una sonrisa, el chico se ve aún más dulce que de costumbre—. Tómate la tarde, mañana hablaremos temprano.
— Gracias, señor.
Armin se levanta y camina hacia la puerta, Irvin se queda mirando esa esponjosa colita y se le antoja tocarla, para sentir su suavidad. El mayor sacude la cabeza, al parecer comienza a sucumbir ante la inocencia y dulzura del menor, y claramente eso no puede permitírselo. La diferencia de edad es mucha, según él, además tiene responsabilidades que atender. Pero esas orejas lo incitan de una manera totalmente nueva.
Irvin golpea los papeles en el escritorio cuando el chico se gira y le sonríe antes de salir, cerrando la puerta.
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Eren busca a Armin, pero no lo encuentra pero ninguna parte. Guiado por su instinto inspira y captura un olor conocido y delicioso, pero no como el de Levi, este aroma le abre el apetito literalmente. Frunce el ceño y sigue olfateando, siguiendo el rastro, y se ve guiado hasta ese lugar lleno de libros. Ve al solitario rubio de orejas largas sentado frente a una mesa con la mirada clavada en un ejemplar con ilustraciones de animales en la portada.
— ¿Qué sucede Armin? —Pregunta el castaño sentándose frente al chico que alza la mirada levemente ante su presencia.
— Busco información sobre los animales que la señorita Hanji usó para sus pociones —explica volteando el libro para señalar algo escrito—. Mira... aquí hay una guía en general sobre canes.
— ¡Oh! —Exclama Eren observando las letras y se inclina hacia el libro—. Me gustaría saber sobre eso, la verdad es que no puedo dejar de oler cosas y se ha vuelto más fuerte que mi vista. Me recuerda a Mike —agrega con una sonrisa.
— Eso es porque los perros tienen el sentido del olfato más desarrollado que los demás sentidos, también aquí dice que son muy fieles a sus amos, son buenos rastreadores y que regulan su temperatura al jadear.
Armin alza la vista con una media sonrisa y ve a Eren con la lengua levemente afuera. El chico la mete dentro de su boca frunciendo el ceño extrañado y algo avergonzado, su cuerpo actúa por un instinto desconocido para él. Pero recuerda que Levi le ordenó controlarse y eso es precisamente lo que hará.
— Aquí también dice que son muy obedientes —agrega Armin esbozando una sonrisa y Eren siente como si le hubiera leído el pensamiento.
— ¿Y de los conejos que dice? —Pregunta el chico para desviar el tema.
— Que son asustadizos y muy rápidos, sus hábitos son mayormente nocturnos. Además les encanta estar en las alturas para poder verlo todo, debido a su curiosidad. Y también dice que… —Conforme el blondo lee, su voz va disminuyendo de volumen.
El de ojos azules se detiene a media frase, acerca el libro a su rostro para leer mejor y cuando lo aleja, Eren nota el rojo en toda la cara de su mejor amigo. La curiosidad carcome al castaño y se inclina sobre la mesa para intentar ver el libro.
— ¿Qué pasa?
— ¡Nada! —Exclama Armin alejando el libro de golpe.
— Vamos, sabes que puedes confiar en mí —le rebate Eren frunciendo el ceño.
— Es que es demasiado vergonzoso...
Y mientras baja la mirada, el castaño aprovecha para arrebatarle el libro de las manos y cae de lleno en su silla ojeando las frases escritas. Armin intenta quitárselo arrojándose sobre la mesa, pero Eren da con la línea que Armin dejó a medias.
— Dice... que "los conejos son muy activos sexualmente y que pueden tener una camada cada dos meses, por ello están siempre en celo a menos que las hembras estén preñadas"
Eren esboza una sonrisa divertida, al rubio siempre le han avergonzado esas cosas a pesar de ser tan maduro e inteligente para otras. Y al ser su mejor amigo, no duda en molestarlo con lo que acaba de leer.
— Quizás debas buscarte un novio, Armin —le dice observándolo con su mirada verdosa, fingiendo un tono de consejo serio. Sabe que a su amigo no le atraen las chicas.
— ¡Eren! —Exclama el aludido frunciendo el ceño y sonrojándose aún más—. No estamos seguros de que adquiramos todos los hábitos de esos animales —le reprende Armin con las mejillas encendidas.
— Está bien —responde Eren alzando las manos en señal de rendición y se levanta de la mesa—, lo siento, no pude evitarlo. De todas maneras no puedo estar sentado mucho tiempo así que iré afuera, nos vemos después.
— Ojalas te dé rabia —murmura el blondo volviendo la mirada a su libro, juntando las cejas claramente molesto.
— Y a ti que te den —responde Eres desde el marco de la puerta, guiñándole un ojo.
Armin abre la boca pero no se le ocurre nada que decir, y ante eso Eren suelta una risita relajada y sale rumbo al patio. Son pocas las veces que el blondo de queda sin palabras, así que grava ese momento en su memoria.
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Después de trotar por el patio, porque no sabe que más hacer para agotar sus energías, ya que sólo mañana podrá regresar a su rutina normal; Eren se siente bastante agotado. Sin darse cuenta comienza a jadear con la lengua afuera, el chico frunce el ceño al notarlo y camina de vuelta al cuartel.
Después de darse un baño se topa con Sasha en el pasillo, que se lo queda mirando fijo, estudiando sus orejas con mirada curiosa.
— Así que es verdad —dice la castaña con una sonrisa—, Eres un perrito. —La chica toca las orejas de Eren, que sonríe por inercia ante la caricia.
— Algo así —concuerda el de ojos verde azulados encogiéndose de hombros.
— ¿Pero comes comida de humanos, no?
— Hasta dónde sé, sí. —Eren se carcajea ante la curiosidad de su amiga.
— Bueno, porque el almuerzo está listo y Hanji me mando a buscarte y al Capitán también. ¿Puedes despertarlo? Debo ir por Connie.
— No hay problema, nos vemos en el comedor —se despide el castaño avanzando hacia la escalera que lleva a los cuartos.
Cuando llega arriba, se dirige al despacho de Levi, toca varias veces pero no hay respuesta, así que gira la manilla para entrar. Se asoma y ve al azabache sobre el sillón del cuarto, al parecer dormido. Profundamente dormido. Eren entra y se acerca al hombre, observando ese esbelto y bien formado cuerpo. El Capitán se ve muy lindo con esas orejas y Eren se relame los labios sin darse cuenta.
Ya no recuerda hace cuánto es que le gusta Levi, pero jamás le ha dicho nada, lo más probable es que ese gatuno hombre lo rebane con sus cuchillas si llega a hacerlo. Así que solo se ha mantenido a su lado, haciéndole caso en todo y preocupándose por él. Intentando hacerse más fuerte para poder estar a su altura y seguir con él. Pero ahora siente que sus instintos nublan su razón, el castaño alza su temblorosa mano y la dirige a la cabeza del Capitán.
Lo acaricia.
De manera suave, lenta y delicada, sintiendo ese sedoso cabello negro entre sus dedos, con la palma entre las felinas orejas de Levi. Eren traga duro, se siente muy bien y entonces el cuerpo del mayor comienza a vibrar. Sí, vibrar. Pero el chico no quita su mano, recuerda que Armin le mencionó que los gatos ronronean cuando sienten placer, y que eso era parecido a la vibración. El delicioso ronroneo bajo su palma provoca que el menor suelte un jadeo, no sólo por la sensación, sino por saber que el felino siente sus caricias placenteras.
Sumido en un extraño éxtasis, Eren sigue probando su suerte y desliza su mano por la mejilla del hombre, colocando su palma justo bajo su oreja humana, entre el cuello y la mandíbula del azabache. El ronroneo aumenta de intensidad y Eren tiene el extraño impulso de besar a Levi, sus orejas se alzan atentas mientras se inclina. El ronroneo se detiene con brusquedad, haciendo que el castaño abra los ojos topándose con unos grises muy abiertos y... amenazantes.
Se detiene ahí, a centímetros de la boca del azabache. Eren traga con dificultad y su cola se le mete entre las piernas, está estático, con la mano aún en el rostro de Levi.
La respiración del castaño se vuelve irregular, no sabe qué hacer, puesto que Levi no realiza acción alguna. Sabe que el Capitán lo golpeará, sí. Hasta la muerte. Eren tensa sus orejas aún más, atentas a cualquier reacción del contrario, con el instinto a flor de piel.
— ¿Qué estás haciendo, cachorro? —Pregunta el hombre con voz tensa.
Eren abre mucho sus ojos, soltando un fuerte jadeo de sorpresa que calienta los labios del mayor, al notar lo que estaba a punto de hacer. Sigue totalmente quieto, asimilando las palabras de su Capitán. Intentando calmarse, sumido en esa orbes plateadas que lo observan fijamente.
Eren sigue arrodillado a un lado de Levi, con su rostro a escasos centímetros del mayor. Su garganta se seca de manera repentina y el azabache frunce el ceño con molestia, alza su mano apoyándola en el pecho del chico y lo empuja mientras se sienta. Levi cierra sus ojos y suelta un suspiro hastiado.
— Deja de jugar, mocoso —dice Levi con voz fría¾. Deberías estar haciendo algo productivo en vez de perder el tiempo.
Levi se levanta con el rostro impasible, dejando a Eren estático, aún arrodillado en el suelo. El menor se siente confundido, apenas puede pensar en lo que estuvo a punto de hacer y las consecuencias de su actuar. De pronto parpadea saliendo de sus pensamientos y se gira levantándose. Levi sigue parado en el marco de la puerta con los brazos cruzados.
— Vine a buscarlo para ir a almorzar —responde el chico con voz temblorosa, las orejas gachas y su cola aún entre las piernas, apenas puede mirar al mayor.
El felino suelta un gruñido y Eren sabe que está molesto. ¿Cómo pudo ser tan idiota? Ahora su Capitán lo tomará por estúpido, además de que todos sus esfuerzos por demostrarle que ya no es un niño se han ido a la mierda. Lo más probable es que Levi ahora piense que es un mocoso y además confianzudo.
Aunque no lo iba a besar por mero capricho, realmente quiere sentir esa boca, como tantas veces fantaseó en el calabozo al que está destinado a seguir usando.
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Armin frunce el ceño observando las rutas trazadas la última vez, mostrando líneas cerca del bosque de los árboles gigantes. Piensa unos momentos y luego gira al papel para señalarle las rutas a Irvin.
— Sería bueno que nos internáramos en el bosque para despejar esa área —le dice el rubio alzando la mirada para encontrarse con unos ojos celestes, que fruncen el ceño intentando entender el porqué de sus palabras—. Ya que estamos seguros de que fuera del bosque y cerca de los ríos no hay titanes y dentro es la única zona no explorada. Así que debemos llevar los equipos tridimensionales.
Irvin asiente con una sonrisa, siempre se sorprende con la inteligencia de su asistente. Es muy capaz de armar una ruta estratégica completa, además de ser bastante suspicaz en el campo de batalla.
De pronto Mike abre la puerta y saluda a los presentes, cuando Armin se gira, el mayor se lo queda viendo sorprendido, entonces se inclina y olfatea sus orejas.
— ¿Cómo te fue, Mike? —Pregunta Irvin con una sonrisa al ver a su amigo de vuelta.
— Bien —contesta soltando un suspiro mientras deja unos documentos sobre el escritorio—. Pero no me quedaré.
— Mañana debemos iniciar la expedición —dice Irvin con el ceño fruncido por la confusión.
— Lo sé, pero el rey no quiere dejar a Mikasa volver aún.
Armin se gira frunciendo el ceño, las dudas asaltan su cabeza y la preocupación por su amiga aumentan con cada segundo que Mike guarda silencio.
¿Cuál es el capricho que tiene el Rey con su mejor amiga?
Notas finales:
¿Qué tanto está dispuesto a hacer el Rey para reclutar a Mikasa?
Ese viejo realmente me desagradad ¬¬ aunque el personaje que parece en el manga es un hombre flaco y aburrido, cuando yo escribí este fic aún no se sabía nada de él, por ello mi personaje varía mucho al del manga.
Bueno, ojalas les haya gustado, y si hay algún error pido disculpas *-*
Gracias a todos aquellos lectores que me han dado su hermoso apoyo! Gracias~
Saludos y besos pegosos~
