N.A:Muchas gracias por leerlo, los reviews y los follows, cuánto más me animeis más motivada estaré para seguir subiendo cosas ^^.
Nanaka010: Mil gracias, espero que la historia quede lo mejor posible y que os guste a todos!
Lolita: Gracias por molestarte en dejarme un review, te responderé encantada a lo que me preguntas. Ange sí que tiene padres pero la universidad en la que estudia no es en su ciudad, por lo que no está con ellos en el piso en el que vive(ya iré desvelando cosas poco a poco). 50 vueltas quizás era exagerado así que lo cambié en el fic, de todas maneras no me parece surrealista si pensamos en la serie, viendo las cosas que hacen estoy segura de que el entrenamiento es muy duro, y en los primeros capítulos cuando a Sasha la hicieron correr por culpa de la patata estoy segura de que fue bastante más de 50 vueltas. Yo dudo mucho que pudiera dar las 50 pero quizás sí la mitad, todo depende de cuán en forma esté cada uno y yo creo que todos los personajes de SnK están bastante en forma.
Os dejo con el siguiente capítulo, deseando que os guste tanto como a mí, cualquier cosa no dudéis en comentármela. Rika-chan777
Cuando me hizo pasar estaba tan absorta en mis cosas que apenas me di cuenta cuando me llamó desde dentro de la habitación. Me aclaré la garganta y dejando de lado todos aquellos pensamientos innecesarios abrí la puerta.
Había dejado los papeles amontonados hacia un lado y cruzado de brazos miraba para mí con sus impasibles ojos plateados, tenía una mirada tan penetrante que parecía que podía leerte los pensamientos con solo dirigir los ojos hacia ti.
-Perdona por lo de antes Levi, no volverá a suceder- dije en voz baja con la cabeza gacha.
-Bien, ahora siéntate- continuó sin cambiar el tono de voz ni un ápice.
Me señaló una silla al lado del escritorio y con cierta dificultad debido a las agujetas me senté lo más naturalmente que pude, él se dio cuenta y arqueó una ceja.
-Veo que el entrenamiento no ha sido precisamente un paseo, quiero que me cuentes cómo te ha ido- se giró hacia mí y me miró con cara de curiosidad, estaba intentando que no se le notara pero lo surrealista de la situación lo convertía en algo difícil aún a pesar de ser él.
-Ahora mismo estoy algo dolorida pero tengo miedo de que mañana no pueda moverme de la cama, apenas he podido defenderme de Historia- hablaba avergonzada, quería estar al nivel de los demás pero la realidad era que estábamos a años luz físicamente.
- Mañana iremos al campo de entrenamiento de mi escuadrón, les he dado el día libre así que aprovecharemos para practicar, descansa hoy todo lo que quieras porque mañana te quiero en perfectas condiciones. Ahora puedes retirarte y recuerda que debes ir a la enfermería más tarde- al acabar se levantó de la silla y se dispuso a recoger todo el papeleo sobre la mesa, no parecía que él fuera a responderme a todas las preguntas que tenía en mente así que simplemente me despedí y salí de la habitación.
Todavía quedaba más de una hora para ir a la enfermería así que suponiendo que mis compañeros estarían allí fui antes de la hora que me tocaba. Eren, Armin y Jean estaban sentados en un banco fuera de aquella caseta a la que me habían llevado cuando Levi me rescatara del río, me quedé quieta unos segundos para relajarme y me acerqué a ellos.
–Hola chicos, ¿Qué tal os ha ido? – Dije con la mejor de mis sonrisas.
–Quitando el hecho de que Hanji nos haya inspeccionado hasta el número de lunares que tenemos y preguntado por nuestra actividad sexual podría decirse que casi un chequeo casi normal – Dijo Jean rodando los ojos y fijándolos en mí después.
–Tú aún no has ido, ¿No, Ange?, así que no la asusteis – dijo Eren para reconfortarme un poco.
–Pero Hanji es su hermanastra, no creo que le haga falta hacerle un examen tan exhaustivo como a los demás – si Armin supiera la realidad no habría dicho ni pensado eso, Hanji aprovecharía para preguntarme emocionada otra vez cosas de mi época y registraría hasta la última peca de mi cara.
Me hicieron un hueco a su lado y estuve hablando con ellos mientras no llegaba la hora a la que me había citado Levi. Mikasa apareció unos minutos más tarde y se unió a la conversación también, era una situación un poco rara, yo los conocía de sobra y ellos no tenían ni la más remota idea de quienes eran para mí en realidad. Por primera vez desde que había llegado me sentí acogida, ellos seguían siendo los mismos, aunque no fuera nadie para ellos me trataban como si me conocieran de toda la vida.
De repente empezó a dolerme el pecho, primero pensé que quizás me encontraría mal después del entrenamiento pero me di cuenta de que lo que sentía era angustia, ¿Cómo estarían los Eren, Mikasa, Armin y Jean que yo conocía?, ¿Qué habría sido de mi cuerpo?
– ¿Ange? – Jean había apoyado su mano en uno de mis hombros y me devolvió a la realidad, mirándome con cara de preocupado.
–Pe-Perdón, he forzado hoy un poco en los entrenamientos y no me acabo de encontrar bien… – me excusé rápidamente mandándole una sonrisa despreocupada.
–Si te encuentras mal aprovecha que estás en la enfermería o mañana el instructor te regañará por no estar a la altura – me dijo en voz baja Eren.
–De hecho ya son las ocho, debería de ir entrando, gracias por vuestra agradable compañía – me despedí de ellos con la mano y pasé hacia dentro.
Seguía sintiendo aquellas punzadas en mi pecho.
–¡Ange! – gritó Hanji en cuanto me vio entrar por la puerta, corrió hacia mi y agarrándome de un brazo me llevó a una sala en la que había poco más que una silla. –Tenía tantas ganas de que vinieras y de que me contaras más cosas– Me señaló la silla y me senté allí.
–¿Esto durará mucho, Hanji?, no me encuentro precisamente bien – le dije en voz baja.
–¿Es el entrenamiento, ha sido mucho más duro de lo que pensabas? – me preguntó Hanji confundida.
–Si, ha sido bastante duro, no siento las piernas y si doblo el abdomen me muero de dolor– le mentí, era cierto que el entrenamiento me había destrozado pero desde hacía un rato notaba el corazón desbocado y me faltaba el aire.
–Acabaré rápido no te preocupes, solo quiero completar algún tipo de cosas que no te comenté la otra vez que vinieras– rebuscó por la habitación y trajo un par de cosas, entre ellas una cinta métrica y un cuaderno. –¿Te importaría desvestirte?, quédate solo en ropa interior–
Hice lo que Hanji me decía, me quité el uniforme y las botas quedándome solo en ropa interior, era un conjunto blanco y sobrio que ella me había conseguido.
De repente la vi mirar hacia mi costado derecho con los ojos abiertos en dirección a un tatuaje que tenía, era de unas ramas de flores de cerezo e iba desde un poco por encima de la cadera hasta la altura de mi brazo.
–Qué es eso? – preguntó Hanji con los ojos como platos.
–Es un tatuaje, un dibujo permanente que puedes poner en tu cuerpo– le intenté explicar.
–Es precioso, parecen flores de verdad – dijo Hanji mientras pasaba los dedos por encima de las flores y las ramas.
Hanji estuvo alrededor de cinco minutos absorta con mi tatuaje y preguntándome cosas de él hasta que le hice parar, ella nunca se daba cuenta de que parecía una acosadora.
Anotó en su cuaderno todo con respecto a mi físico, mi metro sesenta de altura, los cincuenta kilos que pesaba, el color de mi pelo y mis ojos... Y mil cosas más que a ella le parecían importantes.
–Veo que Levi te ha dejado el pelo bastante bien, no está muy corto – dijo comprobando los dedos las puntas de mi pelo.
–Tardó solo diez minutos y apenas abrió la boca en ese tiempo pero me gusta como ha quedado – los espejos eran algo que no cualquiera se podría permitir en aquella época pero por suerte él tenía uno y cuando acabó de cortármelo me dejó un pequeño espejo de bolsillo para que le echará un vistazo.
Había dejado mi larga melena castaña a la altura de los hombros, tenia suerte de que era bastante liso y aun más corto me quedaba bien.
Hanji siguió apuntando cosas y me dijo que me podía vestir así que cogí el uniforme y me lo puse de nuevo. En el momento en el que me estaba abrochado la camisa sentí que me empezaba a encontrar peor, las piernas me fallaban y me faltaba la respiración. Me caí de rodillas contra el suelo y Hanji se giró sobre mi para ver como intentaba coger todo el aire que podía abriendo la boca al máximo.
–¿Ange?,¡Ange! – empezó a gritar y me recostó contra el suelo y puso mis piernas en alto contra una silla. –Relájate, ¿Qué ocurre?–
–No lo sé, me cuesta mucho respirar y duele el pecho – dije entrecortada y lentamente, con el poco oxígeno que tenía.
–Respira sin prisas, relájate. Creo que te ha dado una crisis de ansiedad, no es nada más que eso. Intenta respirar conmigo. Inspira, espira, inspira...– me mantenía sujeta de un brazo y en cuestión de minutos me encontraba bastante mejor, notaba las manos temblorosas y sudadas, la frente fría y algo inestable pero al menos podía respirar con algo de tranquilidad.
-¿Qué es lo que no me has contado Ange? - me preguntó Hanji bastante seria cuando me encontré mejor.
Giré la cabeza hacia un lado y no dije nada, ¿Cómo podría creerme si le decía que conocía tanto Levi como los demás reclutas de la universidad en la que estudiaba?
-¡Ange! - insistió.
-Los conozco...a todos ellos. Levi, Eren, Armin, Mikasa, Jean... – confesé, liberándome de la piedra que me oprimía el pecho.
Hanji me mando una mirada de incredulidad y seguí hablando.
–Todos pertenecen al sitio en el que estudio y cada vez que les veo siento que se me va a salir el corazón del pecho. Estoy muy preocupada por ellos– me temblaba la voz, había intentado mantener todo bajo control pero me era imposible.
La situación era surrealista, daba la impresión de que estaba soñando pero, ¿Un sueño de días?, si es que acaso se le podía llamar sueño, mis amigos no me conocían y por si fuera poco había una especie de seres de hasta 60 metros que devoraban a los humanos. Sí, creo que eso entraría totalmente en la categoría de pesadilla.
Mi cuerpo pareció calmarse y aproveché para incorporarme con la ayuda de Hanji, me costaba menos respirar pero aun estaba nerviosa y por si fuera poco me ardía el abdomen después del esfuerzo que había hecho por tratar de respirar.
–No se lo contaré a nadie si tú no quieres – me tranquilizó Hanji apoyando su mano en uno de mis hombros.
–Preferiría que nadie lo supiera, al menos por el momento – no podía asegurarme de cómo iban a responder y no quería perder a nadie por el momento.
–Está bien, te guardaré el secreto–
En ese momento sonó la puerta y apareció Levi, se quedó mirando la escena y nos dirigió una mirada exigiendo una explicación.
–Ange no se encontraba bien, se estaba mareando así que la tumbé para que se recuperara– inventó Hanji rápidamente.
Levi no era de esa clase de personas ingenuas que se creían todo lo que le contaban, a pesar de que no había parecido en ningún momento que Hanji mentía él se daba cuenta al momento, ¿Cómo lo hacía? Sus ojos se posaron en Hanji y le lanzó una mirada furiosa.
–Te he dicho que quería que descansara, cuatro ojos – dijo él en voz baja y ronca.
–Necesitaba hacerle la ficha, ella parecía estar bien y no esperaba que pasara esto – Hanji intentaba arreglarlo, no quería tener que aguantarle enfadado.
–Te dije que lo hicieras otro día y aún así insististe, como vuelva a ver en una situación así a alguno de los cadetes haré que desaparezcan todas tus gafas, ¿He sido claro? –
Levi parecía furioso, se veía que no le gustaba que le contradijeran. Me ofreció una mano y me ayudó a incorporarme, quedando cerca el uno del otro por el miedo a que me volviera a encontrar mal. Sus ojos plateados me examinaron de arriba a abajo para luego enviar una dura mirada a Hanji que permanecía en el sitio como un perro con la cola entre las piernas.
–Maňana íbamos a entrenar y tú te has empeñado en no dejarla descansar, espero que no vuelva a ocurrir – en cuanto Levi acabó la frase abrió la puerta y la cerró detrás de sí con fuerza.
Me sujetaba del brazo, incluso me hacía daňo pero estaba demasiado asustada como para decirle algo. Apenas había algo de luz, el sol casi se había escondido y sólo quedaban algunos rayos púrpuras y naranjas cubriendo el cielo que en rato se llenaría de estrellas.
–Ve a dormir, maňana a las 8 pasaré a recogerte y te quiero ya preparada, ¿Lo has entendido? – me dijo mientras dejaba de apretar mi brazo con fuerza.
Me había acompañado hasta la puerta de la habitación de Hanji que ahora las dos compartíamos. Me encontraba algo mejor pero todavía tenía la cabeza algo nublada, quizás él tenia razón y lo único que necesitaba era descansar. Hice el saludo antes de que se fuera y se marchó sin decir nada más.
Al verlo de espaldas me di cuenta de lo mucho que se parecía a mi profesor, parecía surrealista pero era obvio que se trataba de la misma persona. Su baja estatura compensada con los músculos que se adivinaban por debajo de la camisa y ese peinado que hasta que había llegado no había visto en nadie más que en él.
Pocas cosas había vivido con mi profesor aparte de aquella que había hecho que me enamorara perdidamente de él, para acabar siendo rechazada de la misma manera en la que un ser humano aplastaría un mosquito, me dolía el pecho solo de pensarlo.
Entré y fui directa hacia la cama y levanté la única colcha que tenía, dando gracias de que no fuera invierno. Estaba cansada pero mi cabeza no paraba de pensar y de darle vueltas a lo que pasaba, tanta gente conocida, todos actuando de la misma manera en la que los recordaba...
No recuerdo cuánto tiempo estuvo mi cabeza atormentándome hasta que por fin se calló por el cansancio y pude dormir.
A la mañana siguiente un rayo de luz entró por la ventana cegándome, cerré los ojos e intenté girarme hacia el otro lado hasta que me vinieron a la memoria las palabras de Levi, me levanté aún con los ojos entrecerrados para comprobar la hora, sólo tenía 10 minutos para prepararme.
Cogí uno de los uniformes limpios que tenía y me ajusté después el equipo de maniobras, parecía que no pero pesaba bastante.
Fui a un cuarto que Hanji utilizaba como baño y con un cepillo peiné mi ahora corta melena, recé para estar todo lo presentable posible y fui en dirección a donde Levi me estaría esperando.
