CAPITULO IV
Luego de casi media hora en la que la azabache estuvo contándole penosas anécdotas de su pésima relación con sus odiosas primas, Bankotsu tenía una idea clara de la situación - Entonces, en conclusión es mutuo… - dijo él.
Kagome soltó un suspiro de resignación – Así es, el odio es mutuo, yo las odio, ella me odian, punto – se dejó caer sentada junto a él en la cama de su habitación.
El moreno analizó las cosas rápidamente "Creo que las niñas esas, me ayudaran un poco" sonrió malvadamente – Bien, entiendo, tendré cuidado con ellas.
La azabache se puso de pie – Bien, entonces bajemos a desayunar por fin – sonrió divertida.
Él sonrió al notarla cada vez más bella bajo sus ojos, tomó su mano y juntos bajaron a la cocina, en donde se encontraban las dichosas chicas.
-Oh, que rápidos – se burló Kikyo de Kagome, mientras Tsubaki se comía a Bankotsu con la mirada.
El chico notó la atmosfera y decidió actuar, bajo la mirada de las primas, Kagome se dejaría llevar – Cariño – bajó su rostro y le susurró a la azabache -, muero de hambre.
Kagome sintió el escalofrió más placentero de su vida al sentir como el aliento rozaba su oído – Te serviré el desayuno – dijo mirando a los poderosos ojos del moreno a lo que él solo asintió con una sexy sonrisa.
Kikyo y Tsubaki miraban celosas la escena, no podían creer que su prima tuviera a tal hombre como su futuro esposo.
Bankotsu se sentó en la isla de la cocina frente a las chicas, mientras que Kagome le entregaba los alimentos que ya estaban cocinados, para fastidio de las mujeres y deleite del chico, no fue necesario en ningún momento que ella preguntara que era lo que deseaba comer, ya que lo conocía a la perfección.
Una vez listo, Kagome se sentó junto al moreno - ¡Buenos días! – la voz de Inuyasha llegó desde el recibidor.
El moreno rodó los ojos sin que Kagome lo notara - ¡En la cocina! – anunció la azabache.
-Veo que aun se toma sus confianzas – dijo Tsubaki.
-Eso no te incumbe, esta no es tu casa, prima – habló con escondida amenaza Kagome.
-Mmmm… - murmuró Kikyo -, y por lo visto aun tiene a su defensora – sonrió con malicia la lacia.
-Hola – Inuyasha entró en la cocina -, oh… - su vista se fijo en Kikyo -. Hola… - saludó fríamente.
La lacia ni siquiera lo miró – Hola – lo saludó con desinterés.
Bankotsu arrugó el ceño, algo no olía bien aquí – Buenos días, Kag – el peliplata trató de acercarse a besar a la morena pero el ojiazul fue más rápido poniendo su mano en el hombro de la chica y atrayéndola a su pecho sin soltar el café que tenía en la otra mano.
Kagome sonrió un poco divertida al ya estar segura de que eran celos, aun que no sabía bien porque – Buenos días, Inuyasha – miró al chico que la abrazaba hacia las alturas y le dio un ligero golpe en el pecho.
El pelinegro dejo su café en la mesa y miró con indiferencia al ojidorado – Oh… Hola, Inutasha – saludó restándole importancia y volviendo a sus alimentos.
-Es Inuyasha – corrigió el chico molesto.
El moreno sonrió – Me da igual.
Kagome enderezó su cuerpo pero el agarre se apoderó ahora de su cintura, su cuerpo ardía al sentir el contacto de la fuerte y grande mano del moreno - ¿Y qué te traer por aquí? – preguntó a Inuyasha.
-Bueno creí que podríamos dar una vuelta por el pueblo – rascó su flequillo despreocupadamente -, hace mucho que no volvías y será bueno que lo recorras.
-Que lastima – intervino Bankotsu -, ya teníamos planes – sonrió con malicia al peliplata.
La azabache volteó a verlo – Pero era recorrer el pueblo y entre mas mejor, ¿no? – preguntó inocentemente.
El chico solo se concentró en la mano que delicada y naturalmente ella apoyó en su pecho y ya había perdido - … De acuerdo – aceptó derrotado y miró con prepotencia al ojidorado que tenia la burla escrita por toda su cara.
-En ese caso – ahora habló Kikyo -, no habrá problema en que los acompañemos nosotras también – miró a Kagome que estuvo a punto de negarse.
-Claro que no es problema – soltó el moreno -, entre mas mejor ¿verdad cariño? – miró a la azabache junto a él, que estaba muy enojada.
-Claro que no es problema, cariño – ella tomó su café de una sola vez y se puso de pie -. Bankotsu iré a cambiarme ¿vienes? – lo llamó con tono sugerente mirando a sus primas.
-Por supuesto – el moreno por su lado miro a Inuyasha -. Si nos disculpan, estaremos listos en una hora.
-Diviértanse, hasta entonces – Kagome se despido con la mano y se marchó junto al moreno.
-Baah… - Inuyasha se sentó en el antiguo asiento de Kagome frustrado.
Tsubaki nunca simpatizó con el chico por lo que se puso de pie sin terminar su desayuno – Iré a cambiar mi ropa – le dijo a su hermana y luego de lanzarle una mirada de desprecio al peliplata se marchó.
Luego de unos minutos Kikyo habló - ¿No sabe nada, verdad? – preguntó sin levantar su rostro mientras terminaba de comer.
Inuyasha apoyó uno de sus codos en la mesa y recargó su mentón en la mano - ¿Asustada? – sonrió de lado mirando a la chica.
La lacia alzó su vista sin expresar emoción – Te recuerdo que eres tú, el que pierde más si se llega a saber algo – se puso de pie -, espero sepas mantener la boca cerrada, no quiero un escándalo antes del cumpleaños del viejo – dicho esto salió de la cocina dejándolo solo.
-o-
En el cuarto de Kagome y Bankotsu…
-Aun me parece increíble – dijo Kagome molesta mientras ordenaba la ropa del chico en el armario, ya habiendo terminado con la suya.
-Tu comenzaste – habló el moreno sentado en la cama y concentrado en su ordenador -. Listo, tenemos unas semanas libres – le sonrió a la azabache apagando el aparato.
-¿No dijeron nada? – preguntó haciendo referencia a sus jefes.
Bankotsu se paró junto a ella y comenzó a ayudarla – Solo que esperan la fecha para asistir – sonrió de lado.
La azabache negó – Esto es una locura – dejo la última polera del chico en un cajón y cerró la maleta, la cual fue guardada en la parte superior por Bankotsu.
Kagome caminó hasta el balcón seguida del chico, corría un poco de brisa fresca así que se abrazó a sí misma.
–Deberás llevar algo mas abrigado para no enfermar – el pelinegro la abrazó por la espalda dándole calor.
Sus cuerpos cada vez se amoldaban mejor al otro y ya no sentían ninguna incomodidad, o en el caso de la chica vergüenza, ya que se decía a ella misma que solo era una actuación.
-Creo que deberíamos bajar, nos esperan – se giró sin soltarse del contacto del chico.
Bankotsu la miró y apoyó su frente contra la de ella – No sigas preocupándote, estaremos bien.
-Eso espero – ella cerró los ojos y subió una de sus manos al rostro del chicoacariciandolo con ternura.
Él por su parte subió una mano a la nuca de ella y lentamente comenzó a atraerla a su rostro.
-¡Kagome! – el gritó de Inuyasha se escuchó desde abajo -, ya es hora – les dijo molesto.
La azabache abrió los ojos de golpe y se alejó un poco – Lo siento, eh… iré… iré por un chaleco – se marchó al interior de la habitación.
Bankostu miró hacia el patio y vio como el peliplata sonreía triunfal – Imbécil… - murmuró y entró junto a la chica.
-¿Estás listo? – preguntó ella calcándose un delicado chaleco negro abierto que le cubria hasta la rodilla, bajo este portaba un suéter blando, junto con jeans negros y unas zapatillas a juego.
Por su parte Bankotsu iba con ropa deportiva negra con solo una franja blanca al costado del pantalón y una sudadera – Claro – afirmó tomando el polerón a juego del conjunto.
Ambos salieron de la habitación, por reflejo se tomaron las manos y caminaron.
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Luego de esperar una infinidad por Tsubaki y Kikyo, llegaron al pueblo justo a la hora de almuerzo.
-Muero de hambre – se quejó Tsubaki.
-Si no fuera por lo que tardaron ya estaríamos comiendo – reclamó de vuelta Inuyasha.
La pelinegra frunció el ceño – Grosero.
El chico rodó los ojos – Kag – dirigió su atención a la azabache junto al moreno -, podemos ir al restaurant de la calle seis, recuerdo que era tu favorito.
-Oh… -sonrió incomoda la chica.
-Odio la comida chatarra – soltó Kikyo ya conociendo el lugar.
-Preferiría comida italiana – dijo Bankotsu, a sabiendas que era la favorita de Kagome.
La azabache miró a Inuyasha – Creo que será mejor ir al restaurant del centro.
-Como quieran – dijo el ojidorado frustrado.
Caminaron por las calles del trabquilo pueblo, Kikyo y Tsubaki al frente, seguidas por un irritado Inuyasha y finalmente la pareja – No creí que fuera tan… variado – reconoció el moreno admirando los diversos locales.
-Originalmente era un pueblo pequeño pero se ha expandido y modernizado con el tiempo – informó la chica junto a él.
-Así veo – sonrió Bankotsu admirando su rostro que reflejaba alegría.
-Lo extrañaba mucho – soltó sin notarlo la chica.
-¿Te arrepientes de marcharte? – cuestionó él.
Kagome negó – Esto no era lo que yo quería y pesar de mi demandante trabajo, amo mi vida en Tokyo – le sonrió ella.
Él relajó su rostro – Ahora que lo mencionas…
-¿Qué? - la azabache se preocupó por el tono enigmático del chico, que cuando era ocupado, nunca anunciaba nada bueno.
La miró de lado alzando una ceja y sonriendo con malicia – Esta noche… - le habló al oído poniéndola profundamente nerviosa y haciéndola sonrojar -, tendremos que trabajar desde aquí – alejó un poco su rostro pero aun lo mantuvo a la altura de la chica.
Kagome sentía su rostro arder – C-claro… - solo pudo decir.
El moreno seguía manteniendo su rostro de satisfacción – Llevamos mucho tiempo normal.
Ella frunció el ceño - ¿A qué te refieres con normal? – preguntó y fue atraída con fuerza hacia él deteniendo su paso.
-A esto – mantuvo el fuerte agarre en la diminuta cintura de la chica y subió su mano libre a la nuca de esta, completando el beso anteriormente interrumpido.
En un principio la azabache abrió los ojos con sorpresa pero al pasar los segundos sus ojos se fueron cerrando lentamente y sus manos tomaron vida propia al aferrarse a la fuerte espalda de él.
La calle por la cual caminaban no estaba muy transitada por lo que Bankotsu entre abrió un poco los ojos en medio del beso y pudo ver como su grupo aun no notaban en lo que estaban, así que arrastró a la chica a un callejo cercano sin soltarla.
-¡Q-que haces? – preguntó sorprendida Kagome cuando sintió mover su cuerpo y chocar contra una pared su espalda -. Los perderemos.
-No interesa – Bankotsu tenía los ojos ardiendo en pasión, quería tomarse las cosas con calma pero la situación lo superaba rápidamente.
-B-bankotsu, no debes llevar esto tan lejos – la chica puso las manos en el pecho de él, tratando de alejarlo.
El ojiazul puso una de sus manos sobre las de ella – Lo hago porque quiero – le dijo con tono ronco pero seguro, lo que provocó la duda en el rostro de la azabache -. No sé que está pasando… - acarició con delicadeza la sonrojada mejilla de ella -, pero ya es más que solo actuación… al menos para mí – sonrió de lado.
Kagome no supo que responder, pero sus ojos se llenaron de lágrimas y sonrió – Tampoco para mí – reconoció y se inclinó para ser ella quien juntara sus labios con los del chico.
La morena fue envuelta por los fuertes brazos de él, sintiéndose protegida, el beso cada vez subía mas sus temperaturas por lo que fue inevitable que a ella se le escapara un ligero gemido entre el beso.
Esto fue como un detonante para el cerebro del moreno, por lo que tomó con fuerza el muslo de la chica y le sostuvo la pierna para poder acomodarse mejor entre ella y aferrarse a su cuerpo.
Ambos estaban muy excitados por lo que pronto comenzaron a frotar sus cuerpo a un mismo ritmo, Kagome se colgaba del cuello de él, mientras que Bankotsu seguía envistiéndola y devorándola.
Él abandonó los dulces labios de la chica para bajar a su cuello – D-Debemos parar – dijo Kagome con nada de determinación.
-¿Estás segura? – preguntó el chico sin dejar su tarea.
-¡Kagomeee! – a lo lejos se escuchaba la voz de Inuyasha llamándolos.
La azabache abrió los ojos perdiendo su concentración y el moreno solo resopló en el cuello de ella frustrado –No puedo creer que sea tan imprudente.
La azabache se comenzó a reír – Somos nosotros lo imprudentes – bajó su pierna y le tomó el rostro -. Debemos ir – le dio un rápido beso y le tomó la mano para caminar fuera del callejón.
-¡Aquí! – ella alzó su mano disponible llamando la atención del peliplata.
El aludido volteó hacia la voz de la chica y se acercó a ellos molesto - ¿Dónde demonios estaban? – preguntó.
-B-bueno…
-Encontramos algo más divertido en el camino – habló con soberbia el moreno y acercó a la chica a su cuerpo.
Inuyasha lo fulminó con la mirada pero no pudo decir nada, solo se volteó y caminó en silencio delante de la pareja – Apresurémonos, Kikyo y Tsubaki nos esperan.
Kagome rodó los ojos y caminó abrazada del chico.
Una vez en el restaurant, se dirigieron a una mesa ya apartada – Es más bonito de lo que recordaba – se sentó con ayuda del moreno.
-Muchas cosas han cambiado desde que partiste – dijo el peliplata con una cuota de resentimiento en su voz.
La azabache se sintió culpable y el moreno se irritó al verla así, además era culpa de él, que ella no pudiera viajar más seguida, o al menos en parte – No te preocupes – se sentó junto a ella y le tomó las manos dándole un tierno y caballeroso beso sonrojándola a más no poder -. De ahora en adelante visitaremos mas a tus padres - le aseguró.
La chica sonrió enternecida, le gustaba esta nueva, aun que rápida faceta en la que habían caído, seria real lo que estaba pasando, la inseguridad la embargo "Él dijo que no era solo actuación pero en ningún momento dijo que era amor" los ojos de la chica se abrieron un poco mas y por milésima vez en lo que llevaban de día se sonrojo nuevamente "¿Amor?, ¿acabo de pensar en amor?", sacudió su cabeza tratando de espantar la idea que rondaba por ella.
Bankotsu le dio un suave apretón en las manos, que aun sostenía - ¿Estás bien? – le preguntó divertido por lo que él había apreciado hace solo segundo, se veía adorable ante sus ojos.
-S-si, solo… solo tengo hambre – sonrió forzadamente y tomó el menú.
-De acuerdo – aceptó el moreno con una sonrisa ladina.
Cuando estaban juntos ni el tiempo, ni el mundo parecían importar, hecho notado por sus tres acompañantes que los miraban coléricos al sentirse ignorados.
Una vez terminada la cena pasaron la tarde recorriendo el pueblo, Kagome le mostró al moreno la escuela donde estudio y los lugares que ella solía visitar en su pasado.
Ya cerca de las siete de la tarde decidieron volver a casa de Kagome - ¿Inuyasha, vendrás a cenar a casa? – preguntó la azabache.
-Claro – respondió con una sonrisa el chico mientras llegaban al muelle.
-Bankotsu… - habló Tsubaki con voz melosa y descaro -, ¿podría ayudarme a subir? – preguntó la chica señalando la lancha.
Kagome se aferró mas al moreno, acto que lo hizo sonreír – Lo siento pero… - se inclinó un poco y tomó a su chica en modo princesa -, debo subir a mi novia – miró a la azabache en sus brazos.
-Inuyasha puede hacerlo – dijo Kagome acomodando su cabeza en el cuello del chico y mirando a su prima con burla -, lo siento.
Tsubaki furiosa desvió su mirada – Ayúdame a subir – le exigió al peliplata.
-Con esa actitud… olvídalo – dijo el ojidorado subiendo rápidamente.
La chica refunfuñó y subió humillada, mientras que Bankotsu subía sin problemas con la azabache en sus brazos y Kikyo era ayudada por el peliplata.
-Gracias… - dijo indiferente la lacia.
Inuyasha le dio una mirada disimulada pero coqueta y le susurró al oído – No hay problema, princesa – sonrió y su mirada chocó con la del moreno.
El peliplata se puso nervioso, creyó que nadie le estaba poniendo atención pero herró.
-¿De qué te ríes? – preguntó intrigada Kagome mientras se acomodaba junto al moreno.
El chico solo la abrazó protegiéndola de la brisa – Nada, solo acorrale a una rata – dijo con burla.
-¿Qué? – Kagome no entendía de que iba todo lo que él le decía.
-Solo olvídalo, cariño – pidió Bankotsu.
Al llegar a la casa Higurashi, Kagome subió a darse una ducha mientras que Bankotsu tomaba un poco de café en la terraza principal, observando el pacifico lago frente a él.
-¿Planeas algo, verdad? – la voz de Kaito se sintió a su espalda.
El moreno ni se inmutó – No sé de qué me está hablando.
-Es imposible que de la noche a la mañana, mi hija llegue con su maldito jefe y diga que se casaran – bufó molesto -, ese cuento no me lo creo – terminó de encarar acercando al chico.
-¿Imposible? – cuestionó de vuelta el joven pelinegro.
El padre de Kagome frunció el ceño – Por supuesto, conozco a mi hija y…
Su declaración fue interrumpida por una sonora carcajada de Bankotsu - ¿La conoce? – increpó burlón y siguió riendo -, usted no conoce a Kagome, señor – habló ahora con seriedad -, Kagome no es una niña, es una mujer y sabe tomar las decisiones por sí misma. No pretenda querer echarme la culpa de las cosas a mí.
-No sé de que estás hablando – negó Kaito incomodo.
-Lo sabe, si ella realmente hubiera querido venir de visita lo habría hecho, es muy cierto que yo la retenía por trabajo constantemente, pero… - hizo una pausa tratando de calmarse ya que estaba comenzando a perder su paciencia -, pero ella jamás lo discutió – lo miró con molestia -. Kagome nunca se negó a trabajar extra.
-Eres su maldito jefe, ¿qué esperas? – el hombre mayor ya perdía la calma, al escuchar la cruda realidad.
Bankotsu negó – Usted debe tener aun que sea una idea de su carácter, si ella fue capaz de dejar todo por sus sueños, jamás se permitiría ser arrastrada por algo tan estúpido como horas extra, es usted la verdadera razón del por qué ella no regresaba.
Las palabras del chico hicieron sentido en Kaito, por lo que suspiró y dejó salir el aire resignado – Yo solo quiero lo mejor para ella – reconoció.
-Entonces deje de limitarla y comience a apoyarla – Bankotsu se plantó desafiante ante el hombre -. O le juro que la alejare de usted y si le hace daño… - sus ojos azules se volvieron negros por unos minutos – le juro que se arrepentirá – dijo con frialdad el chico y se marchó al interior de la casa.
Kaito quedó paralizado ante la determinación de Bankotsu - ¿Realmente esto estará bien? – preguntó mirando a las estrellas tratando de encontrar respuesta.
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En un lugar oscuro del patio trasero de a casa, Inuyasha terminaba con una llamada – Esta bien – dijo serio -, te lo encargo – pidió y cortó la llamada.
Su vista se tornó tenebrosa - ¿Lo conseguiste? – preguntó Kikyo mientras permanecía apoyada en un árbol con su rostro siempre indiferente.
-Claro – sonrió el peliplata -, en unos días sabremos quién es realmente este idiota – su sonrisa se ensanchó y miró malvadamente hacia la casa.
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-Kagome, ¿ya terminaste? – preguntó el chico mientras entraba a la habitación con la cena de ambos en una bandeja.
Desde el baño se escucharon unos ruidos – Un minuto – la chica alzó un poco la voz.
-De acuerdo – aceptó el moreno y sacó su ordenador y el de la chica, encendiéndolos y dejándolos sobre la cama.
Cuando todo ya estuvo instalado debidamente, la azabache salió – B-bank… no creo que esto sea buena idea – tartamudeó un poco con tono nervioso.
-¿A qué te refiere? – preguntó el moreno terminando con los cables de los aparatos.
-Se que te pedi un pijama, pero esto es… - se cortó ella.
-Es el único que traje, no te qu… - mientras se giraba en su dirección, cuando la vio parada en el umbral, medianamente sonrojada, portando una polera suya que le cubría solo su trasero y resaltaba sus cremosas piernas, su cerebro dejo de funcionar - Bu-bueno… -tartamudeó e inmediatamente aclaró su garganta "Contrólate y no lo arruines", sabía que debía guardar cierta distancia con ella y no asustarlas "Todo a su tiempo" se repetía como mantra -. Está bien, no te preocupes – le dijo con voz seria y se sentó en la cama tomando su cena -. Cenemos, aun debemos trabajar.
La chica entristeció un poco por la plana reacción de Bankotsu "¿Quizás no le gusta cómo me veo?, demonios, ¿qué esperaba?" se cuestionó internamente y se decidió a imitar al chico.
La cena paso en silencio, la chica se sentía tonta y avergonzada por su "pijama" y el moreno trata con todo su, ya casi inexistente auto control, no mirarla por más de lo necesario.
-Bien – ya resignada Kagome, decidió actuar con naturalizad -, Gracias por la comida, será mejor que comencemos, ¿estás listo? – le preguntó.
-Claro – dijo nuevamente serio, lo que provocaba un ambiente tenso.
Largas horas de leer documentos, manuscritos, responder correos y un sin fin mas de cosas pasaron. Kagome se removió estirando sus adoloridos músculos.
-Que agotador es esto – se quejó masajeando su cuello, el cual sonó dolorosamente por la tensión acumulada -. ¡Auch! – se quejó ella.
Bankotsu recién terminaba con el informe de un manuscrito cuando el sonido llamó su atención – Déjame ver – puso una mano en el cuello de la azabache y masajeó un poco relajándola.
-Dios… - soltó ella dejando llevar por el placer que le provocaba ver liberada un poco de tensión de la zona -. Ahh…
El ojiazul estaba en su límite, aun que el trabajo lo distrajo un poco, los sonidos que emitía la chica lo sacaban de sus niveles de control.
Se acercó lentamente a ella y le quitó el largo pelo dejándole al descubierto la zona de su oreja derecha – Estas muy tensa – depositó tiernos y delicados besos en ella.
Kagome se estremeció nerviosa al contacto pero poco a poco su cuerpo comenzó a ceder por el placer - ¿Q-que haces? – preguntó nerviosa pero excitada.
-Tú qué crees – respondió el moreno y comenzó a ejercer más pasión en su obra.
Kagome reaccionó cuando sintió una de las fuertes manos bajar por su espalda – Espera – pidió alejándose un poco -. Esto no está bien – reconoció levantándose de la cama y sacando su ordenador para colocarlo en la mesa cercana.
El chico la miró confundido – Creía que estaba de acuerdo, luego de lo de esta tarde – también se puso de pie cerca de ella.
-Lo estaba, es decir, lo esto – dudó ella acomodando su cabello hacia atrás con ambas manos -. Es solo que…
-¿Qué? – cuestionó el tomándola de una de sus manos mientras se sentaba en el banco a los pies de la cama, atrayéndola y posicionándola entre sus piernas mientras trataba de entenderla.
-¿Qué es esto? –preguntó ella confundida y triste -, es decir, ya no es una actuación pero yo no sé qué es lo que realmente sientes… por mí.
Bankotsu sonrió comprendiendo – Ya veo… - la abrazó por la cintura -, fue mi error al no hablar con claridad – alzó su rostro para mirarla a los ojos -. Me gustas, Kagome – le confesó con una sexy sonrisa -, me gustas mucho.
La chica sintió como sus ojos se nublaban al disipar sus dudas con la confesión reciente -. Sabes que no es necesario que mientas, ya te dije que te ayudaría.
Él negó – Esto ya no se trata de mis problemas – la miró con seriedad -. Jamás he tenido una familia, o alguien a quien proteger… esto es nuevo para mí, pero sé que es real.
Ella vio sinceridad en él – Tu también me gustas – lo besó con suavidad mientras entrelazaba sus dedos entre su trenza.
Poco a poco el beso se hizo más pasional, Bankotsu masajeaba la espalda de la chica mientras ella imponía el ritmo del beso.
Luego de que el aire comenzó a faltar se separaron y se miraron, ambas mirada con fuego pasional en sus ojos – Cásate conmigo – soltó él poniéndose de pie -, se que no es el orden correcto de las cosas pero quiero que sea real.
Kagome sonrió complacida – Aceptó – dijo con simpleza y volvieron a besarse.
Entre besos ya ambos habían perdido la parte superior dejando al moreno solo sus pantalones de pijama y a ella en ropa interior.
-Eres deliciosa – reconoció el chico mientras besaba su cuello y sus manos llegaban al broche de su sostén.
Kagome instintivamente puso sus manos en las caderas del chico bajando hábilmente su única prenda restante y dejando al descubierto su latente erección.
Él terminó por sacarle la prenda y masajeó con delicadeza sus bien formados senos, los cuales parecían ser el punto débil de ella, ya que soltaba sonoros gemidos que lo excitaban mas – B-Bank… - dijo su nombre y ya no lo resistió.
El ojiazul la tomó por las piernas y la cargó hasta la cama en donde dejo sin ningún cuidado el ordenador restante en el suelo mientras la depositaba en la cama – Se mía – pidió posándose sobre ella y devorando uno de sus pezones mientras acariciaba de manera cada vez más salvaje el otro seno, pellizcando y retorciendo su rosado pezón.
-¡Ahh…! – gimió nuevamente Kagome al notar como las caricias la excitaban cada vez mas.
-Se mía – volvió a pedir él.
Ella clavó sus uñas en la fuerte espalda – Si… - susurró.
El moreno no dejo se besar su pezón mientras que con la otra mano terminaba de quitarle las bragas, dejándolos en igualdad de condiciones – No sabes cuánto te deseo, Kagome – le susurró al oído y ella se estremeció bajo su aliento.
La chica alzó un poco sus caderas frotándose contra el gran miembro del chico – Ahh… - gimió ella.
El moreno la tomó de las caderas y sin avisó previó se clavó en ella de lleno – Arg… - gruño al sentir el cálido interior de la chica, succionar su miembro.
-Ahh… Bankotsu… - clavó aun mas sus uñas la chica, al sentir un poco de dolor por el tamaño de él.
Él le acarició el rostro con una mano – Lo siento, ¿estás bien? – preguntó dulcemente.
Ella llevo sus manos al rostro de él – S-si, no te preocupes – sonrió y lo besó pero al ver que él no continuo su movimiento decidió ser ella quien iniciara nuevamente, así que alzó sus caderas rozándose contra él.
-Ahh… no quiero hacerte daño – trató de contenerse.
-Estoy bien, solo tómame – le pidió la azabache suplicante.
Esas palabras fueron un golpe de excitación para el moreno, volvió a tomar con ambas manos las caderas de la chica y comenzó sus embestida, primero fueron suaves hasta que notó como ella se acostumbraba él, fue en ese momento cuando aceleró y la penetró de manera salvaje y dominante.
-¡Ahh… Ahh… dios…! – gimió Kagome.
El chico comenzó a acelerar un poco más cuando vio que ella llegaba a su climax para así segundos después hacer lo mismo.
Jadeante salió de ella y se dejo caer con suavidad sobre la chica, pero recargó su peso en uno de sus brazos para no aplastarla – Te amo – la besó ya convencido de lo que sentía -, no sé desde cuándo, ni como, pero te amo – reconoció con sinceridad.
-También yo – aceptó ella -, te amo – comenzó a besarlo nuevamente y en segundos el miembro del chico nuevamente ya estaba listo para más.
Esta vez la chica giró para dejarlo bajo ella – Es mi turno – le dijo con una coqueta sonrisa.
Bankotsu solo se excitó mas por la vista que tenia, los pechos de la chica brillaban bajo el sudor y la tenue luz de la habitación, sus labios entre abiertos y sus rostro excitado, lo volvían loco.
La azabache posicionó el miembro en su entrada y bajó lentamente hasta meterlo todo, espero unos segundos a que su interior se amoldara y mientras él acariciaba sus piernas ella se comenzó amover cada vez más rápido.
-Ahh… Si, Kagome… Ahh… Arg… - gimió el chico, subiendo sus manos hasta sus caderas para aumentar el ritmo.
Kagome sintió la electricidad recorriendo su cuerpo – Bank… Ohh… Dios, Bank… Ya no… no puedo – dijo ella dejándose llevar.
Él aprovecho en momento y se sentó sin romper su unión, de esa manera podía impulsarse más en el interior de la chica – Arg… me vengo - informó.
La chica solo seguía el salvaje ritmo, sintiendo como también llegaba su fin – Ohh… Ahh… - siguió gimiendo echando su cabeza hacia atrás mientras el moreno devoraba sus senos sin perder el ritmo de las frenéticas embestidas.
Segundos después llegaron juntos al placer y ella cayó rendida por el esfuerzo y excitación – Eso… eso fue increíble – reconoció ella jadeante mientras se abrazaba con las pocas fuerzas que tenia al moreno.
Bankotsu la abrazó con amor y acarició su espalda – Si, lo fue – reconoció dándole pequeños besos en su hombro.
Luego de que sus respiraciones se relajaran y sus cuerpos perdieran el calor, comenzaron a sentir el frio, por lo que ella tiritó ligeramente, él la levantó con cuidado y salió de ella, la cargó y abrió la cama para así dormir juntos esa noche.
Kagome cayó rendida en un profundo sueño, quizás ambos se sentían atraídos desde mucho antes, porque la conexión que tenían era muy fuerte y no nacía de la noche a la mañana, si no que con el tiempo y ellos ya tenían una relación hace mucho, quizás no amorosa pero si de confianza que sin notarlo se volvió amor.
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Agradezco a…
Angeel O: No me espere mucho para llegar a mas, la película original dura solo un fin de semana pero como esto es bankxkag y seria un crimen no podía faltar el lemon, quiero aclarar que ellos ya se atraían y este "compromiso" solo detonó sus sentimientos. Ahora creo haberles dado sentido a Tsubaki y Kikyo, las arpías de la historia. Mas que celos habrá posesión e inseguridad de parte de él. No será un fic largo, es por eso lo acelerado de todo, pero ojala no este quedando mal. Un beso y gracias por el apoyo.
Asia12: Ya me fui por la mía, como puedes ver, me hubiera gustado que la película tuviera algo asi pero como sabemos es una comedia-romántica y yo la quise hacer una comedia-lemon XD. Gracias por el apoyo.
verónica ramirez: Amo los tatuajes, y este tendrá un significado en especial o.o pobrecito Banky T.T Las lindas primas serán muy zorras, mas una que la otro. Gracias por el apoyo.
: La inspiración va y vine pero nunca dejare mis fic. Gracias por el apoyo.
chene: Que bueno que te unieras a la historia y me alegro que te guste. Espero te siga gustando la idea que llevo. Gracias por el apoyo.
Haruki. C: Comparto el amor por los tatuajes, son mi obsesión. Espero te guste el giro argumental, habrán muchas cosas que no se parecen a la historia. Gracias por el apoyo.
39iiraMzziL: Espero no estés decepcionada por el mega cambio que le he dado a la historia, pero se me hace mejor así, al menos para mí. Gracias por el apoyo.
rogue85: Gracias por darte el tiempo de leer y comentar mi fic, eres un sol. Kikyo no podía faltar como la mala y Tsubaki la potencia, obvio. Bank y Kag se atraía de mucho antes, las horas de trabajo amiga, ojo con eso XD. Un beso y gracias por el apoyo.
Dicho esto, agradezco también a los silenciosos que solo leen, aun que sería de gran ayuda que comentaran y me dejaran saber su opinión.
Recuerden que el mejor alimento de la inspiración de los escritores son sus opiniones y les agradecería que si leen este fic o cualquier otro de esta pareja nos apoyen con un comentario.
Espero les guste un poco más, nos leemos en el siguiente capítulo.
Besos, Fran =)
