Este ff esta hecho por Elísabeth
Los personajes principales son los de Rowling, los demas son mios!
Capítulo 4: Junto a mi veras un mundo más feliz.
La televisión estaba encendida, frente a ella, Elísabeth sonriendo como si fuera una niña chica, Daniel la miraba desde la puerta sonriendo tristemente.
- Solo y triste, antes sonreíste, todo puede cambiar, la esperanza vive en tu corazón, tan cerca que la puedes tocar... ouo... soy tu amigo, ese es mi destino, el tuyo puede cambiar, cuando sufras, busca, aquí me tendrás, el valor de la amistad... al soñar, otra realidad, encontrar una nueva ilusión, no hay fronteras deja libre tu imaginación... se valiente vive al cien por cien, mil barreras debes superar, si tu quieres puedes, con esfuerzo ira bien, tu energía volverá a brillar... se valiente vive al cien por cien, mil barreras hay hasta el final, con ingenio y destreza, con esfuerzo ira bien, junto a mi veras un mundo más feliz... - cantó junto con la televisión.
- ¿Tienes todas las cosas preparadas? -
- Olry se esta ocupando - dijo sin apartar la vista de la tele.
- Eres peor que un niño - murmuró Daniel al verla tan concentrada en los dibujos animados.
- ¿Por qué tengo que irme a la casa Potter? - preguntó mirando a su hermano.
- Ya te lo he explicado... tengo que ir a una misión y no te voy a dejar aquí sola mientras este fuera... -
- Pero... ¿cuánto tiempo estarás fuera? - insistió
- No lo sé... esta no es como esas misiones de ir, hacer mi trabajo y volver en el día... no sé cuando volveré - dijo pesadamente - si es que vuelvo - murmuró.
- Prométeme que volverás... - dijo seriamente - tienes que volver -
- Te lo prometo... volveré - dijo sonriéndole y revolviéndole un poco el pelo - ahora apaga la tele y venga... que Martha nos debe estar esperando -
- Espera a que acaban los dibujos - pidió ella mimosamente.
- Lo que yo diga... peor que un crío - murmuró.
En la casa Potter casi nadie estaba despierto a esas horas, o mejor dicho, casi nadie estaba durmiendo, eran las cuatro de la madrugada, los elfos estaban limpiando, Harold Potter se preparaba para acompañar a Daniel al ministerio y Martha Potter esperaba a que llegaran Daniel y Elísabeth, para poder acomodar a la chica en su cuarto.
Digamos que de todo el jaleo que había montado a las cuatro de la madrugada en aquella casa los únicos que no se habían enterado de nada eran James y Sirius, que dormían placidamente en sus camas.
Daniel tenía una misión, no una cualquiera, al parecer era una misión bastante importante por que iba a tener que ausentarse de su casa por más de una semana, lo que dejaba a Elísabeth en una situación bastante complicada, perfectamente podía haberse ido a Viena a pasar las vacaciones mientras su hermano estaba en esa misión, pero si se iba fuera de Londres estaría con el corazón en un puño por la falta de noticias, por lo que decidió quedarse en la casa Potter, por lo menos allí podría obtener más información si le pasaba algo a su hermano.
Su estadía en la casa Potter no duro mucho, apenas una semana, y aunque durante ese tiempo la mayor parte lo paso con James y Sirius, riendo y jugando, se podía notar que la chica no se comportaba como de costumbre, a veces se quedaba abstraída mirando el horizonte, o se encerraba en la biblioteca a leer o hacer tareas, siempre con ese halo de preocupación y miedo a su alrededor.
Una semana paso sin noticias de Daniel, sin saber si estaba bien o mal, preocupados todos por lo que pudiera pasar, y rezando para que todo saliera bien. La lamentable verdad fue que nada salió tan bien como todos esperaban.
A media noche, una semana después de haberse ido, apareció un auror del ministerio informando al señor Potter que Daniel estaba ingresado de gravedad en San Murgo. Una noticia como es no podía mantenerse oculta durante mucho tiempo. Elísabeth había oído como llamaban a la puerta y bajó las escaleras para ver quien era, palideció al escuchar la noticia y vio como el señor Potter se iba con el auror a verificar el estado de Daniel.
- No debes preocuparte - dijo Martha al verla en la escalera - seguro que esta bien -
- Quiero ir - exigió visiblemente preocupada.
- Ahora no... cuando Harold vuelva -
- Pero... -
- Vuelve a la cama... intenta dormir -
La guió escaleras arriba y le sonrió antes de perderse por el pasillo que llevaba hasta el cuarto principal. Pero Elísabeth no se fue a su cuarto, sino que fue al cuarto de James.
- Despierta a Sirius - dijo algo autoritaria cuando James abrió los ojos.
- ¿Qué ha pasado? - preguntó James extrañado de verla allí a esas horas.
- Daniel ha aparecido -
- ¿Esta bien? - preguntó esperanzado.
James se lanzó a despertar a Sirius mientras esperaba la respuesta.
- No - su expresión era seria - nos escapamos a San Murgo - dijo Elísabeth cuando Sirius estuvo despierto.
- ¿Por qué? -
- Por que Daniel esta mal y aguanto estar aquí sin saber lo que le pasa - dijo alterada.
- ¿Y cómo vamos a llegar hasta allí? -
- Puedes aparecerte ¿no? - preguntó con ironía.
Ya tenían la edad legal para aparecerse y durante los primeros días de verano habían estudiado y se habían presentado al examen, que los tres aprobaron.
- En el Valle de Godric no podemos aparecernos -
- Por eso tenemos que salir rápido y sin ser vistos hasta las afueras -
- Esta bien... supongamos que tu plan descabellado sale bien... después ¿que? -
- Después... después... después ya veremos que hacemos... os espero en la cocina en diez minutos - dijo ella saliendo del cuarto.
- Es un plan muy poco calculado - comentó Sirius.
- No podemos dejarla ir sola - dijo James mientras se vestía - y es capaz de ir sola -
Sirius asintió, de todas formas no iba a dejarla ir sola por muy descabellado que le pareciera su plan.
A los diez minutos estaban saliendo a hurtadillas de la casa.
- ¿Olry no viene? - preguntó Sirius extrañado de no ver por primera vez al elfo junto a Elísabeth.
- Alguien tiene que quedarse y evitar que descubran nuestra escapada -
Salir del Valle y aparecerse en San Murgo fue relativamente fácil, lo difícil fue encontrar la habitación de Daniel.
- Déjame a mi - dijo Sirius con su sonrisa más seductora poniéndose frente a la recepcionista.
Elísabeth había intentado averiguar donde estaba Daniel de mil maneras posibles y la recepcionista no dijo ni una sola palabra, la chica ya estaba desesperada y por las miradas de muerte que lanzaba la vida de la recepcionista corría peligro. Suspiró exasperada al ver como Sirius conseguía la información.
- Esta en la habitación quinientos doce... planta quinta - dijo la muchacha sonrojada.
- Gracias guapa - contestó Sirius con su sonrisa seductora.
Se giró hacia sus amigos con esa sonrisilla de triunfo que le caracterizaba cada vez que conseguía un ligue, pero tuvo que ponerse serio al ver la cara de Elísabeth.
- Andando - dijo la chica escuetamente.
No sabía si ponerse celosa o agradecer el detalle de haber conseguido la información.
- Oh oh - dijo James saliendo del ascensor y volviendo a entrar rápidamente, los otros dos miraron por encima de su hombro y se escondieron - mi padre -
En medio del pasillo se encontraba Harold Potter conversando con el medico.
- ¿Qué hacemos? - preguntó Sirius.
- No sé... - contestó Elísabeth desesperada.
- Yo lo dije... este plan esta muy poco calculado - comentó Sirius.
- No ayudas Sirius - dijo James molesto.
- Pero es que... -
No siguió hablando por que se le ocurrió un plan.
- Eh... ¿a dónde vas? -
Sirius salió del ascensor seguido de James y Elísabeth que lo miraban extrañados por su comportamiento, el chico se acercó a un carrito que estaba cerca de los ascensores y cogió algo, se escondió en un pasillo cercano, los otros dos le siguieron, Sirius mostró al resto del grupo lo que había obtenido con una sonrisa de triunfo.
- A veces tu genialidad me sorprende - dijo Elísabeth sonriendo quitándole de las manos la bata de enfermero y poniéndoselo.
Sirius sonrió orgulloso y James negó poniendo los ojos en blanco.
Los tres disfrazados de enfermeros, con el pelo tapado por uno gorrito verde de enfermero y la cara tapada con una mascarilla de enfermero, a ninguno se le reconocía si pasaban rápido, lo malo era como los pararan, entonces se darían cuenta de que eran un fraude.
Pasaron rápido y sin detenerse, fue demasiado sospechoso, pero los adultos estaban más concentrados en su conversación y no se dieron cuenta, al final, consiguieron entrar en la habitación.
Elísabeth miró absorta la cama, en ella estaba Daniel totalmente entubado, con vendas ensangrentadas, la habitación estaba en total silencio sin contar con la respiración pausada y débil de Daniel. Se quitó la mascarilla y el gorro lentamente mientras se acercaba a su hermano, y los dos chicos pudieron ver que un par de lagrimas caían por sus mejillas. Sirius no soportó verla así y se acercó rápidamente a intentar consolarla, ella se dejó abrazar y lloró sobre su hombro.
- Tranquila - dijo suavemente mientras le acariciaba la espalda.
James se dedicó a mirar el historial clínico para ver que era exactamente lo que tenía Dan y que se lo había producido.
- Esto no se cura rápido... ni esto... - comentó para si mismo mientras leía - mortifagos... deberían cogerlos y matarlos a todos - dijo con rabia.
- ¿Qué hacéis vosotros aquí? - preguntó Harold al entrar en la habitación - ¿cómo habéis llegado? -
- Nos escapamos - dijo Sirius.
Elísabeth seguía absorta mirando a Daniel, su pecho subía y bajaba con lentitud y dificultad, ella se aferró más a Sirius intentando encontrar consuelo.
- ¿Qué ha dicho el medico? - preguntó James seriamente.
Harold suspiró desanimado.
- Las heridas son grabes pero se recuperará... Dan es un chico fuerte y sano... no hay motivo para que no salga bien de todo esto... estará internado y después necesitara mucho reposo -
- Bien - James se sentó en el sofá - nos quedamos - dijo decidido.
- No... vosotros os vais para la casa... Martha tiene que estar preocupadísima -
Elísabeth y Sirius también se sentaron decididos a quedarse.
- Es mi hermano no puedes impedir que me quede con él -
Ella seguía abrazada a Sirius pero su voz sonó fuerte y rotunda.
- Elísabeth... no es el mejor sitio para... -
- No somos niños papá -
- Debéis volver a la casa... yo os mantendré informados... -
- Déjales quedarse - su voz sonó ausente, entrecortada y débil - avisa al medico... ya desperté - dijo Daniel.
Elísabeth se levantó como si tuviera un resorte y se acercó a la cama de su hermano para ver como estaba.
- ¿Estas bien? -
- He estado mejor... -
- No hables... tranquilo - dijo preocupada.
Harold salió rápido a por el medico.
- Todos fuera... tenemos que hacerle pruebas - ordenó el doctor.
- Ya habéis oído... vamos - Harold los sacó a todos de la habitación con cierta dificultad - ahora mismo volvéis a la casa -
- ¡No!... yo quiero quedarme - dijo Elísabeth alterada.
- Aquí no haces nada... -
- ¿Y en la casa si? -
- Somos mayores de edad papá... no puedes impedir que nos quedemos - dijo James seriamente.
- James... no hagas las cosas más difíciles -
- Nos quedamos - concluyó Sirius.
Harold se apoyó contra la pared y miró enfadado la pared de enfrente, esa pelea la tenía perdida.
- Haced lo que os de la gana - dijo de mala gana.
Estuvieron allí mucho tiempo, o eso les pareció a ellos, por que el tiempo cuando estas en esas situaciones va más despacio o eso les pareció a ellos.
- Vamos a la cafetería a comer algo - comunicó James a su padre.
Harold asintió pesadamente. Los tres jóvenes se dirigieron a la cafetería para poder distraerse un poco, tomar un café o algo, no podían dormirse de los nervios pero debían mantenerse despejados.
El amanecer llegó con nuevas noticias sobre el estado de Daniel, noticias favorables y esperanzadoras.
- Si todo sigue así en una semana podrá irse a casa - dijo el doctor.
- Gracias -
- Pueden entrar... no lo cansen mucho -
El medico se marchó y todos entraron.
- ¿Veis que ya estoy bien?... ahora iros a la casa como unos chicos buenos - dijo Daniel sonriendo levemente.
- Pero yo quiero quedarme aquí contigo - dijo Elísabeth.
- Ya lo sé... pero estarás mejor allí... yo estoy bien... -
- Esta bien - dijo abatida.
Harold abrió la puerta y llamó al auror que se encontraba fuera.
- ¿Puedes llevarlos a mi casa? -
El hombre asintió, Elísabeth se acercó a su hermano y le dio un beso en la mejilla, James y Sirius se despidieron, con desgana los tres chicos salieron del cuarto y se fueron con el auror a la casa Potter. Esta claro que cuando volvieron a casa Martha les echo la bronca del siglo pero aun así no les castigo demasiado al saber que Daniel había despertado y estaba mejor.
La noticia de que Dan estaba en el hospital llegó hasta Viena y cuando Elísabeth fue a visitar a su hermano se encontró con Linus y Farah.
- Mi niña... ¿estas bien? - preguntó Farah abrazándola.
- Si... yo estoy bien... ¿y Dan¿lo han visto? -
- Esta el doctor revisándolo - contestó Linus.
- ¿Pat no ha venido? - preguntó Elísabeth mirando a todos lados en busca del chico.
Sirius, que junto a James, había ido acompañar a Elísabeth al hospital bufó al oír hablar de su competidor. Hay que decir que Sirius sentía unos celos monstruosos por la relación que Elísabeth y Patrick mantenían, como persona Patrick le caía estupendamente, pero eso no frenaba sus celos.
- No ha podido venir... esta haciendo un curso intensivo por que ha suspendido un par - dijo Linus.
- Espera... ¿Patrick ha suspendido? - preguntó sorprendida.
- Si - dijeron penosamente los padres del chico.
- El mito se me ha caído - dijo la chica dramáticamente.
- Algún día tenía que pasar -
- Pero... si Patrick que es superdotado... - empezó a decir Elísabeth.
- No es superdotado - murmuró Sirius con rencor.
- Suspende - siguió ella sin escuchar el comentario - que nos queda al resto... si él ha suspendido... mis esperanzas por aprobar se van a la mierda -
- Tu eres muy inteligente solo que no te aplicas... - comentó Farah.
- Eso lo dices por que me quieres - murmuró Elísabeth apenada.
- Tienes razón - comentó Sirius - vas a suspender todas y serás una fracasada -
Elísabeth lo miró con odio, y los demás con desconcierto.
- Puedo sacar mejores notas que tu - sentenció ella.
- Estas hablando con el que mejor notas saca de todo el colegio - James carraspeó - junto con James - agregó Sirius y James sonrió satisfecho.
- Hasta los mejores pueden ser superados -
- No sacarías mejores notas que yo en la vida - dijo Sirius regodeándose en su triunfo.
- ¿Qué te apuestas? - dijo ella desafiante.
- Si me superas seré durante un año tu esclavo - Elísabeth sonrió satisfecha - y si yo gano serás tu durante un año mi esclava - agregó Sirius con una sonrisa triunfante justo cuando ella iba a estrecharle la mano.
Elísabeth frunció el ceño y miró desconfiada a Sirius.
- No entra nada de índole sexual - le ofreció la mano para sellar el pacto - ¿trato echo? -
- Trato echo - dijo Sirius sonriendo complacido.
Sirius había conseguido su objetivo, había hecho el comentario sólo para fastidiarla un poco y que así dejara de pensar en Patrick y se centrara en él, y el resultado era mejor de lo que se esperaba, sacaría las mejores notas y la tendría un año a su entera disposición, un año más para poder enamorarla.
James miró confuso a su amigo y a Elísabeth, sabía perfectamente que a ninguno de los dos le gustaba perder y menos con lo que se habían jugado, estaba seguro de que su último año en Hogwarts sería una batalla campal por sacar las mejores notas.
Pasó la semana que el doctor había predicho y efectivamente Daniel estaba mucho mejor, según el medico hubiera sido más preocupante si no se hubiera despertado pero estado despierto y consciente la recuperación sería favorable y satisfactoria. Así que Daniel volvió a casa para reposar, y por mucho que Martha insistió en que estuviera en la casa Potter mientras se recuperaba, Dan decidió quedarse en su casa.
- ¿Cómo has dormido? - preguntó Elísabeth entrando en el cuarto de su hermano con una bandeja para el desayuno.
- Bien - contestó Dan incorporándose - ¿y tu? -
- Como un bebe... te he hecho el desayuno - dijo alegremente mostrándole la bandeja.
Habían pasado varios días y Daniel estaba casi recuperado, aunque el medico insistía en que debía seguir estando de reposo.
- ¿No hay beicon? - preguntó Dan frunciendo el ceño.
- El médico dice que no puedes pasarte con las grasas - advirtió ella, Dan hizo un mohín de disgusto - cambiando de tema... ¿recuerdas que invite a mis amigas a que pasaran parte del verano aquí? -
- Si... -
- ¿Pueden venir? -
- Si... pero quiero mi beicon - dijo Dan como un niño chiquito.
- Pero el medico dice... -
- Estoy bien... totalmente recuperado... y quiero grasas... comer algo consistente por una vez... estoy arto de sopas y purés... - dijo haciendo puchero.
- Esta bien... hablaré con los elfos para que cambien un poco el menú... pero sólo un poco - advirtió ella - pueden venir mis amigas ¿si o no? -
- Claro que si -
La verdad es que Elísabeth compadecía a su hermano, si ella hubiera tenido que estar a base de sopas y purés durante un día le habría dado algo. Salió del cuarto contenta para hablar con los elfos y escribirles las cartas a Kate y a Lily.
- ¿Qué Lily va a venir? - preguntó James emocionado.
- ¿Y Kate ¿viene Kate? - preguntó Remus impaciente.
Había llegado hace dos días a la casa Potter y aunque había hablado con ella y la había visto el las vacaciones, ya la echaba de menos.
- Si... vienen las dos... - dijo Elísabeth pesadamente - ¿por qué se emocionan tanto? - le preguntó en tono confidencia a Sirius.
- Será el amor - contestó el chico casual.
- Pues a mi el amor no me afecta así - murmuró Elísabeth.
Sirius giró para mirarla en cuanto la oyó, por que la oyó perfectamente, y la sola idea de que ella estuviera enamorada le preocupaba, sobre todo porque no había muchas posibilidades de que estuviera enamorado de él.
- ¿Cuándo llegan?... tengo que arreglarme... tengo que... - dijo James nervioso caminando de un lado para otro - ¿y si ha conocido a otro? - preguntó alarmado.
- No ha conocido a nadie... vienen mañana... por favor, James, cálmate... me estas mareando -
- Vale... - dijo más calmado pero todavía paseaba por la habitación.
- Me voy a casa... he dejado a Daniel solo con los elfos... y seguro que los chantajeara para conseguir el chocolate -
- Espera - dijo Martha Potter entrando en el salón - llévate estas magdalenas - dijo dándole una cesta - Sirius acompáñala - ordenó antes de salir.
- ¿Por qué yo? -
- Por que ellos están demasiado desmadrados como para hacerme caso - dijo la mujer antes de salir del cuarto mirando con desaprobación a su hijo y a Remus.
Y tenía razón, James y Remus estaban caminando por todo el salón planeando como sería ver otra vez a las chicas.
- Si no quieres venir... - dijo Elísabeth saliendo de la casa Potter.
- No pasa nada -
- Vale... -
Anduvieron un rato sin hablarse, no era un silencio incómodo pero tampoco era cómodo.
- ¿Y Dan? - preguntó Sirius intentando romper el hielo.
- Bien -
Volvieron a caminar sin hablar.
- ¿Y tu? -
- Bien también... más tranquila... -
Volvió el silencio.
- ¿Por qué no podemos llevarnos bien y mantener una conversación civilizada? - preguntó Sirius molesto por el silencio.
Ella estaba sorprendida por que Sirius la había parado y la miraba tan serio, algo que no era común en él.
- Claro que podemos llevarnos bien... somos amigos ¿no?... y estamos manteniendo una conversación civilizada lo que pasa es que no tenemos demasiados temas de los que hablar -
- ¿Somos amigos? - preguntó extrañado.
- Si... por lo menos para mi tu eres mi amigo... - dijo ella tranquilamente sonriendo.
- Vale... -
Estaba extrañado, no se esperaba eso, Sirius siempre pensó que la relación que ellos tenían era, simplemente, de compañerismo, pero al parecer Elísabeth lo consideraba algo más. Esa idea le hacia feliz, por que aunque tuvieran peleas y a veces se dijeran cosas molestas, ella lo consideraba su amigo, y eso era un gran progreso, sonrió contento.
- Gracias por estar conmigo con lo de Daniel... aunque el plan era un poco descabellado... lo reconozco - dijo algo avergonzada.
- Estabas nerviosa por no saber nada... es normal que los planes en esos momentos no sean perfectos -
- Gracias de todas formas -
Pasaron los días y llegaron las chicas, causando el revuelo de hormonas masculinas, como era de esperar. Normalmente se quedaban en la casa McCallister a pasar el rato, en la piscina o en el salón, alguno días también los pasaban en la casa Potter, el verano transcurría tranquilo.
- Buenos días Dan... ¿se han despertado ya las chicas? - preguntó James entrando en la cocina de la casa McCallister junto con Remus y Sirius.
- No... siguen dormiditas como bebes... - dijo sonriendo mientras se tomaba un bollo - ¿por qué no vais a despertarlas? - sugirió a los chicos.
Remus sonrió felizmente, su deporte preferido era despertar a Kate, aunque hubiera preferido que hubiera sido después de pasar la noche juntos, pero de todas formas, estaba feliz, Sirius frunció el ceño, "Si Remus va a despertar a Kate... y James va a despertar a Lily... entonces yo... despierto a Elísabeth... eso no esta tan mal" sonrió.
- ¿De verdad¿podemos? - preguntó James ilusionado con la posibilidad de ver a Lily a esas horas de la mañana.
- Si... - contestó Daniel dudoso, pero antes de que pudiera decir algo más los tres chicos ya habían desaparecido.
Ya se encontraba mucho mejor, aunque todavía estaba de baja laboral, a escondidas miraba los expedientes para las próximas misiones.
- Pase lo que pase... no entréis - dijo Remus sonriendo picaramente antes de abrir la puerta del cuarto de Kate.
- Yo voy a despertar a Lily... - dijo James frotándose las manos - Sirius... - dijo seriamente volviéndose y encarándolo - espero que te comportes... -
- No voy hacer nada que tu no vayas hacer con la pelirroja - dijo Sirius tranquilamente yendo al cuarto de Elísabeth.
- Eso es lo que me da miedo - murmuró James entrando en el cuarto de Lily.
- Buenos días amor - dijo Remus acercándose a la cama, la habitación estaba en penumbra - Kate... - pero frunció el ceño al notar que no había nadie en la cama.
Oyó un ruido proveniente del baño y sonrió con picardía mientras se acercaba lentamente. Se sentía como un depredador a punto de cazar a su presa, esa adrenalina, esa euforia, pero sobre todo lo que más le subía la temperatura era imaginarse a Kate en la ducha, y lo que podría hacer allí con ella.
- Remus... - dijo Kate sorprendida al abrir la puerta - ¿qué haces aquí? -
Tenía el pelo mojado y una toalla alrededor del cuerpo, Remus la miró con ansia y ganas de tenerla.
- Se supone que venía a despertarte - dijo poniendo morritos - pero ya estas despierta... - dijo mimosamente.
- Bueno... puedes hacer alguna otra cosa mejor que despertarme - sugirió ella.
- ¿Cómo que? -
- Pues... - dijo sonriendo.
Kate agarró a Remus de la camisa y lo empujó contra ella para que entrara en el baño.
James estaba nervioso, muy nervioso, era cierto que había visto a Lily recién despierta y que ya tenía confianza con ella, pero se sentía nervioso al acercarse a la cama y verla durmiendo tan tranquilamente. Se acercó lentamente, sonriendo como el tonto enamorado que era, se sentó al borde de la cama observándola, tentado entre acercarse y besarla o seguir mirándola hasta verla despertar, "Que bonita es" suspiró "como la quiero... como la amo... ¿la beso? se enfadara... seguro... no la beso... ¿o si la beso?... ¿pero y si la beso y se enfada?... ¿y si la beso y no se enfada?... que ilusión... la beso" se dijo a si mismo, cuando por fin se decidió no hizo falta que hiciera nada.
- ¿En que piensas? - dijo Lily mirándolo extrañada.
- En que eres muy bella - "y que si no hubiera debatido tanto conmigo mismo te hubiera podido besar".
Ella se ruborizo.
- James... - dijo algo cortada - no me digas esas cosas... se que no son ciertas -
- Que si Lily... que eres la más bella de todas -
- Eso eres tu que me ves con buenos ojos -
- Yo sólo te miro con los ojos del amor - dijo él suspirando.
Lily sonrió por la ocurrencia.
- James... somos amigos - dijo intentando regañarlo - no puedes tirarme los tejos si somos amigos -
- Pues ya estamos dejando de ser amigos - dijo decidido.
- No... yo no quiero dejar de ser tu amiga... -
- ¿De verdad? -
- Claro... eres un gran amigo - dijo ella sonriente.
A James se le cayó el mundo encima, "¿Sólo amigos?... ¡NO!... tengo que hacer algo".
- Bueno... hay amigos que han pasado de ser amigos a ser algo más... - sugirió James.
- Ya... pero ese no es nuestro caso ¿verdad?... porque tu ya has dejado tu ridícula obsesión por mi ¿verdad?... por que si siguieras con esa obsesión yo tendría que dejar de ser tu amiga y apartarme de ti para siempre... - dijo ella inocentemente - por tu bien - añadió rápidamente.
En verdad Lily no sentía todo eso que decía, ella en verdad si quería que esa obsesión siguiera ahí, había empezado a sentir cosas por James, pero quería asegurarse antes de dar el paso, no por nada estábamos hablando del famoso James Potter.
- Primero... lo mío no es obsesión, es amor puro... y para terminar... no haría falta que te separaras por que si te vas yo me muero - dijo seriamente.
Lily se derritió con sus palabras, pero recobró rápido la compostura.
- Si de verdad es amor puro... -
- ¿Si? - preguntó esperanzado.
- Tendrás que demostrarlo - sugirió ella.
- ¿Cómo?... llevo dos años intentando demostrártelo -
- Pero antes no te conocía... y ahora confío en ti y te creo... si haces bien las cosas... puede - advirtió - puede... -
- ¿Y qué tengo que hacer para hacer bien las cosas? - preguntó impaciente.
- No sé... - dijo ella tranquilamente - simplemente conquístame - dijo levantándose de la cama y yendo al baño - me voy a vestir... ¿me esperas? - preguntó desde la puerta.
Él asintió sonriente y ella le mando un beso, "¡Tengo esperanzas¡me esta dando esperanzas!".
Sirius abrió la puerta e intentó no hacer ruido al entrar, la habitación estaba totalmente a oscuras y a tientas consiguió llegar a la cama. Ella estaba allí, durmiendo placidamente, ajena al intruso que acababa de colarse en su cuarto, ajena a lo que él estaba sintiendo.
Demasiadas cosas pasaron por la mente de Sirius, quedarse allí mirándola, besarla, despertarla, irse, quería hacerlo todo y a la vez no quería hacer nada, le turbaba demasiado estar allí, quería huir de ese sentimiento, sobre todo por que empezaba a saber lo que significaba.
- FLASH BACK -
- Venga... vete a disfrutar de tus dos minutos de orgasmo sin futuro... - se acercó a él - sólo espero que algún día encuentres a la chica - le rozó la mejilla - que con un simple roce te haga tocar el cielo - y se fue.
- FIN FLASH BACK -
Sonrió al recordar.
- Un simple roce - murmuró para si mismo.
Y lentamente fue acercándose a ella, hasta que rozó sus labios, un simple roce, suave y dulce, sólo probar sus labios, pero paso lo que ella predijo, Sirius tocó el cielo con ese simple roce, y cuando uno llega hasta ahí no quiere volver a la realidad, así que profundizó el beso. Ella tenía la boca entre abierta lo que facilito a Sirius las ganas de hacer ese beso más intenso. Quizás fue por inercia, por que estaba en un sueño o por que no estaba tan dormida como aparentaba, pero ella correspondió al beso.
Fue un momento mágico, intenso pero a la vez dulce, fue, el momento justo en el que Sirius se dio cuenta de que lo que de verdad sentía por ella era amor, un amor puro y de verdad, uno que nunca había sentido, totalmente feliz por ello abrió los ojos, y se fue separando lentamente por la falta de aire, vio como ella también abría los ojos con una pasividad asombrosa, como si no quisiera despertar de ese sueño, lo miró confusa y extrañada. Pero su cara cambió y se convirtió en furia y coraje.
- ¡Sirius¿qué haces aquí? - preguntó ella sentándose enfadada en la cama - ¿qué estabas haciendo? -
- Yo... -
Sirius no sabía que decirle, estaba confuso, de estar disfrutando en ese cielo particular mientras la besaba a caer de golpe contra el suelo al verla despertar.
- ¡Me estabas besando! - dijo alterada poniéndose de pie y corriendo a abrir la puerta para que saliera.
Él frunció el ceño.
- No te estaba besando - dijo fríamente - tropecé y caí - dijo pensando que era la excusa perfecta.
- Eso es más falso que Judas - dijo ella con coraje por que no podía evitar querer reírse al oír la mala excusa que Sirius le estaba dando.
- Que no te he besado queriendo... tropecé y caí sobre tus labios... simple... no fue intencionado -
- ¡Vete! - gritó ella.
Sirius, enfadado, consigo mismo, con ella, con Dan por tener la idea de ir a despertarla, con el mundo en general, salió del cuarto sin decir nada más. Ella se dejó caer apoyada en la puerta pensando en por que se despertó de ese maravilloso sueño que estaba teniendo, ese donde Sirius la amaba y la besaba. Se levantó y salió a buscar a Daniel para descargar la mala leche que estaba acumulando.
Incluso un sordo a diez kilómetros de distancia hubiera oído los gritos de furia que Elísabeth le estaba lanzando a su hermano, se habían encerrado en el despacho y discutían sobre por que había dejado a Sirius entrar en su cuarto y sobre lo que el chico había hecho.
- Tenias que haberte inventado una excusa más buena - comentó Lily.
- ¡Tropecé y me caí! - todos le miraron escépticos - ¡no fue intencionado! - dijo Sirius furioso.
- Ya... claro... -
- Sirius uno no tropieza, cae milagrosamente sobre los labios de otra persona y acaban besándose - dijo Kate con ironía.
- Que no fue intencionado... ¿a ti nunca te ha pasado? -
- No... no necesito inventar excusas cuando quiero besar a alguien... como haces tu -
Kate fingió que tropezaba y caía en los brazos de Remus, alzó la cabeza y le besó con pasión mientras rodeaba su cuello con los brazos, Remus sonreía mientras correspondía a su novia.
- No ha sido así - murmuró Sirius con rencor.
- ¿Entonces no fue un tropiezo? - preguntó James inocentemente.
Sirius lo miró con ganas de matarlo. La puerta del despacho se abrió y Daniel salió con cara de estar cansado de la discusión.
- Elísabeth por favor no montes un drama... sólo fue un beso... y Sirius no lo volverá ha hacer ¿verdad? - le preguntó al chico seriamente.
- No fue sólo un beso - gritó ella saliendo tras su hermano.
- No... fue su primer beso - comentó Kate sin mala intención.
Todos se quedaron estáticos, y Elísabeth palideció, después se puso más colorada que el pelo de Lily y se fue furiosa a su cuarto sin decir ni una palabra más. Sirius no sabía que cara poner, si feliz por haberle dado su primer beso o estar enfadado por que ella se lo tomara tan a la tremenda, al final decidió que debía estar feliz, por que había podido besarla, pero disimulo un poco la sonrisa que tenía.
- Eli... - dijo Lily entrando en el cuarto.
- Siento haber dicho que era tu primer beso - dijo Kate.
- No pasa nada -
- Por lo menos puedes estar contenta... muchas morirían por que Sirius las besara -
Elísabeth gruñó por el comentario.
- Fue un accidente - comentó Lily.
- Ese es el problema... que fue un accidente -
- ¿Qué es lo que te molesta¿qué te haya besado o que fuera un accidente? - preguntó Kate intuyendo cual iba a ser la contestación de su amiga.
Elísabeth pareció prensárselo unos segundos.
- Que fuera un accidente -
- ¿Te gusta Sirius? - preguntó Lily sorprendida.
- Yo diría que no sólo le gusta... sino que esta enamorada - comentó Kate.
- ¿Enamorada? -
- Si... yo estoy enamorada de Remus... tu de James... y Elísabeth de Sirius - explicó Kate.
- Yo no estoy enamorada de James - dijo Lily un poco picada.
- Negar lo evidente es absurdo, Lily - dijo Elísabeth abatida - por lo menos vosotras os lleváis al merodeador fiel... -
- James siempre ha sido como Sirius - murmuró Lily.
- Bueno... admites que estas enamorada... Lily todavía lo niega... como si eso sirviera de algo - dijo Kate con burla.
- James es sólo mi amigo -
- Si, venga... y Sirius tropezó y milagrosamente cayó sobre los labios de Elísabeth... eso no se lo cree nadie -
- Pues yo creo que si fue un accidente - dijo Elísabeth.
- Claro... por que si piensas que no fue un accidente es que siente algo por ti aunque sólo seas un capricho... prefieres pensar que fue un accidente a pensar que eres un capricho... es menos doloroso - dijo Lily.
- James es un buen chico... se nota que ha madurado... sin embargo Sirius... -
- Se que no voy a tener nada con él por que... por que no pienso ser una más... pero lo que no quiero es perder la poca amistad que tenemos -
- Son tres chicos totalmente distintos... y es difícil saber como van a actuar... - dijo Kate apenada.
- Lo dices como si tuvieras miedo -
- Tengo miedo de que Remus me deje por que piense que es lo mejor para los dos... que piense que puede hacerme daño con su licantropía... -
- Algo propio de Remus -
- De menudos chicos nos hemos ido a enamorar - dijo Elísabeth riéndose.
- Que yo no estoy enamorada de James - negó Lily tercamente.
Kate y Elísabeth comenzaron a reírse por la terquedad de Lily y a los pocos minutos la pelirroja se unió a la risa.
Elísabeth estaba enfadada, avergonzada, nerviosa, angustiada e indignada con Sirius. El beso había sido una ofensa hacia su persona, no por que le besara, no, sino por que había sido un accidente. Evitaba lo máximo posible encontrarse con él por que le hervía la sangre de coraje cuando lo tenía enfrente. Lo único que pareció animarla un poco fue la carta de Kyle contándole como estaba pasando el verano. Dicha carta también despertó un poco los celos de Sirius que se dio cuenta de lo urgente que era para él arreglar las cosas con Elísabeth y volver a ser su amigo, por ahora, más adelante ya intentaría ser algo más.
La puerta de la biblioteca se abrió, ella estaba allí leyendo sentada en su cómodo sillón azul, se irguió al oír la puerta, notó como alguien entraba y se acercaba a ella, no le molesto pues pensó que era Olry o Daniel.
- ¿Podemos hablar? -
La voz de Sirius resonó por toda la biblioteca, Elísabeth meditó entre seguir leyendo y hablar con él, y dedujo que era imposible ignorarlo.
- No tenemos nada de que hablar - dijo sin mirarlo.
- Te aseguro que fue sin querer... -
- ¿Es que no lo entiendes? - preguntó alterada poniéndose de pie - ¿no te das cuenta de que eso es lo que más me enfada?... mi primer beso y me lo dan sin querer... un tropiezo... - grito furiosa - normalmente un beso se da por que se esta enamorado - Sirius palideció - o por fastidiar... pero tu ni una cosa ni la otra... te tropezaste... - Elísabeth tenía lo ojos rojos de la furia que sentía - y ahora que le cuento yo a mis nietos ¿eh?... el mito del primer beso a la mierda... por un tropiezo tuyo... - y se fue dando un portazo.
Sirius estaba alucinando, no podía creer lo que le había dicho, sin pensarlo mucho fue corriendo tras ella, se la encontró apoyada en la pared llorando, se acercó y la besó. Ella estaba demasiado sorprendida cuando vio que Sirius se acercaba y pese a su sorpresa inicial, correspondió al beso. Sirius la estrechaba contra la pared mientras ahondaba el beso, quería sentirla cerca, suya y de nadie más. Empezaba a faltarles el aire y por las ansias con la que se besaban ninguno de los dos quería separarse, hasta que ella le empujó y le miró furiosa.
- Esta vez no he tropezado - dijo Sirius respirando agitadamente.
Elísabeth se acercó y le pegó con todas sus fuerzas.
- ¿Pero qué te has creído?... yo no pienso ser una más en tu lista... la siguiente... ¡no!... - gritó furiosa.
- Sólo quería arreglar el error de mi tropiezo... - contestó Sirius empezando a enfadarse.
- Esta no es la mejor manera te lo aseguro -
- ¿Es qué tu y yo no podemos llevarnos bien? - gritó él alterado.
- No si vas por ahí besándome - inquirió ella.
- Entonces no te preocupes... que no volverá a pasar... - dijo furioso dándose media vuelta y poniendo rumbo a la salida.
Durante los siguientes días se podía cortar la tensión que se generaba alrededor de Elísabeth y Sirius con un cuchillo, no se miraban y si lo hacían era de reojo y sin que el otro se diera cuenta, por supuesto. Cuando se hablaban era normalmente con monosílabos o frases cortas, y es que los dos estaban muy enfadados, él, por estar enamorado, no ser correspondido y lo que es peor, ser considerado un amigo, aunque en ese momento no eran muy amigos, ella, por estar enamorada, no ser correspondida y a su parecer, ser utilizada como capricho pasajero.
Pronto acabaría el verano y una de esas tardes que los chicos no hacían nada y estaban tirados en el sofá, Daniel entró de haber estado en el ministerio.
- ¿Por qué no vais al cine? - propuso Daniel.
Aunque Daniel fuera de familia sangre limpia de toda la vida de Dios, sabía muchas cosas de los muggles y había fomentado eso en Elísabeth, aunque no lo necesitaba porque a ella le encantaba el cine y las cosas muggles
- ¿Pretendes que llevemos a James y a Sirius, dos auténticos catetos en cuestiones muggles, al cine? - preguntó Elísabeth desconcertada.
Los dos chicos la miraron un poco molestos.
- No es mal idea... han estrenado una película muy buena - dijo Kate.
- ¿La medieval? - preguntó Lily emocionada.
- Si - contestó Kate igual de emocionada.
- El protagonista esta para hacerle un favor - dijo Lily.
Este comentario despertó los celos de James.
- ¿Qué? - preguntó alarmado.
- Si... - dijo Kate suspirando.
- ¿Qué has dicho? - preguntó Remus gélidamente a su novia.
- Remus, amor... no te pongas celoso... - dijo Kate mimosamente besando a su novio.
El chico pareció calmarse un poco.
- Mira... vais al centro comercial a ver una película... después podéis comer algo por allí... - propuso Dan.
- Esta bien... -
Daniel podía ser muy persuasivo, sobre todo si su intención era que hubiera un pequeño acercamiento entre su hermanita pequeña y Sirius, y es que hasta él se había dado cuenta de que algo pasaba y que a ninguno de los dos les hacia bien estar enfadados.
Llegaron al cine, y como es lógico, los dos catetos, digo, James y Sirius, miraban a todos lados sorprendidos de los avances muggles.
- Seis para la sala cinco - pidió Kate al chaval que vendía las entradas.
El chico sonrió cándidamente a Kate, pero borró la sonrisa cuando vio a Remus mirándolo con instintos asesinos.
- Yo no entro ahí - dijo Sirius en la puerta de la sala.
- ¿Y se puede saber por que¿te da miedo la oscuridad¿el coco? - preguntó Elísabeth con burla.
- ¿Y si me haces algo ahí dentro?... esta oscuro y nadie podría verte hacerme daño... se que quieres matarme... o violarme... soy muy guapo y más de una quisiera aprovecharse de mi... - dijo seriamente, pero estaba de broma.
- Haz lo que quieras - dijo ella antes de entrar - pero que sepas que yo no quiero matarte -
- ¿Y violarme? - preguntó Sirius risueño, pero ella no contestó.
Lily cogió la mano de un temeroso James y es que el chico no estaba acostumbrado a estas experiencias muggles, ambos entraron juntos en la sala. Remus y Kate se entraron y se sentaron en un rincón para poder ver la película cómodamente.
- Kate... hemos pagado por ver la película... no por que te pegues un revolcón con tu novio en el cine - comentó Lily sentándose unos asientos más adelante.
- Que mal pensada eres... cuanto tengas novio me entenderás... James... hazle entender... - dijo Kate risueña, más que nada por que Remus le estaba haciendo cosquillas en el cuello.
- Que más quisiera - murmuró James.
- ¿Has dicho algo? - preguntó la pelirroja que no había oído el comentario.
- ¿Yo?... no nada - dijo él intentando aparentar inocencia.
Elísabeth se sentó al lado de James y miró a su alrededor nerviosa, sentía que allí faltaba algo, o mejor dicho, alguien. Necesitaba arreglar las cosas con Sirius, ser por lo menos su amiga, necesitaba estar bien con él.
- Voy a por regaliz - murmuró poniéndose de pie.
Sirius seguía fuera, fue hasta la maquina de las golosinas a comprar algo y sonrió triunfante cuando vio a Elísabeth salir.
- Sabía que vendrías a por mi... -
La chica miró a todos lados intentando saber a quien le hablaba Sirius.
- ¿Yo¿salir por ti? - preguntó - vengo a por regaliz - dijo mostrándole el dinero.
Sirius frunció el ceño decepcionado, y la miró mientras ella compraba.
- La película esta a punto de comenzar - dijo un muchacho del cine antes de cerrar la puerta de la sala.
- Espere - dijo Elísabeth metiéndole prisa al chico que atendía el mostrador - entra - cogió a Sirius del brazo y lo empujó a dentro.
- Esta oscuro - dijo Sirius.
En cuestión de segundos todas las cabezas de la sala se giraron a mirarles, bueno, todas no, Kate y Remus estaban más ocupados besándose. Elísabeth puso su carita más inocente mientras pellizcaba a Sirius para que se sentara de una vez.
- Cállate - murmuró amenazante.
- Pero esta... -
- Si montas el espectáculo toda posibilidad de que tu y yo volvamos a ser amigos se va por el retrete -
Sirius se llevó la mano a la boca y la cerró con una cremallera invisible. Ella sonrió complacida.
- ¿Somos amigos ya? - preguntó Sirius en un susurro.
- ¿Prometes no tropezar más? -
- Lo prometo... palabra de merodeador - dijo solemne.
"Intentare que la próxima vez no tenga inventar que tropecé para besarte" pensó sonriendo divertido.
Ella sonrió complacida y le ofreció regaliz.
Al final se habían sentado separados por parejas, Kate y Remus estaban en una esquina a lo suyo, hasta que Kate se interesó más por la trama y sobre todo por el protagonista de la película que en Remus.
- Que triste - comentó mientras se limpiaba una lagrima - que romántico -
- Si - dijo Remus hastiado por el aburrimiento, él tenía algo más entretenido en mente.
Lily y James comentaban la película indagando en los motivos verdaderos de los personajes para hacer las cosas que hacían y para complicarse la vida de esa forma.
Sirius y Elísabeth miraban a la pantalla disfrutando de la película y de vez en cuando se miraban de reojo.
- Ha sido preciosa - dijo Kate a la salida del cine.
- Si... pero se complican demasiado la vida -
- Opino igual - dijo Lily.
- ¿Comemos algo? - propuso James.
Fueron hasta una de las muchas hamburgueserías que había en el centro comercial. Después de unos minutos de hacer cola se pasaron quince minutos eligiendo lo que iban a tomar, y es que los catetos, digo, James y Sirius, no sabían que pedir, más bien se lo querían comer todo. Se sentaron en una mesa apartada para poder hablar y reír a gusto.
- Pues a mi me ha encantado la película - sentenció Lily.
- Sobre todo el protagonista - dijo Kate - era guapísimo - suspiró.
- Si - suspiró Lily también.
Esos suspiros despertaron los celos de James y Remus.
- Era guapo... que pena que sea inaccesible para nosotras - dijo Elísabeth apenada las chicas asintieron ante esa gran verdad.
Y ese comentario despertó los celos de Sirius.
- No era tan guapo - dijo Sirius con rencor.
- Por supuesto no más guapo que mi Remus... y vosotros - dijo Kate rápidamente para intentar quitarle la cara de enfado a su novio.
- Ya... claro... - dijo James sin creérselo.
Lily se enganchó a su cuello y le dio un beso en la mejilla.
- Ese actor de pacotilla no es nada comparado contigo - le susurró al oído.
James tiritó de emoción por las palabras y la miró incrédulo pero sonriente, Lily le sonrió y se separó para terminar de comer su hamburguesa.
Sirius miró de reojo a Elísabeth esperando que dijera algo parecido, ella lo miró dudosa.
- ¿Estas esperando a que haga algún comentario parecido? - preguntó extrañada por las miradas de reojo.
- ¿Yo?... no, que va - dijo Sirius algo mosqueado.
- Estupendo... por que me dolería mucho que pensaras que prefiero estar con cualquiera antes que contigo - dijo con voz dramática - con vosotros - corrigió rápidamente.
Sirius sonrió, sabía que lo decía en broma para subirle la moral y era justo lo que había conseguido, aunque también sonrió por la pequeña corrección había hecho, era un detalle significativo. Ella sonrió complacida al ver que había conseguido quitarle esa cara de enfado que se le había puesto.
- ¿Qué os parece si vamos a tomar algo?... a una discoteca ¿tal vez? -
Y así se pusieron en camino a la discoteca de moda en el barrio, y como suele pasar, todos los moscones, que diga, chicos desesperados por encontrar a alguien a quien llevarse a la cama, todos esos se agolparon como aves de rapiña alrededor de las tres chicas, despertando así los celos de los tres merodeadores, mal asunto.
Remus gruñó por enésima vez a un chico que se había acercado a su Kate.
- Amor... relájate un poco... hemos venido para divertirnos - dijo Kate mimosa.
Remus puso carita de penita y Kate lo abrazó sonriente, cuando tuvo a su novia muy cerca y aprovechando el poquito espacio de la discoteca, la atrajo más hacía él y la besó.
James vigilaba de cerca a Lily, que estaba hablando animadamente con un chaval, que le estaba contando en que consistía la carrera de arquitecto, el chico quería ser arquitecto, Lily asentía intentando enterarse de algo, pero entre el ruido y que no le interesaba lo más mínimo la vida de ese chico era difícil, ella prefería hablar con James, mejorar su amistad y a ser posible intentar que su historia con el avanzara un poco. James por su parte no le quitaba ojo de encima al chico que ligaba tan descaradamente con Lily y lo maldecía interiormente, por suerte estaba allí con Lily y ella de lo cansada que estaba se dejó caer un poco sobre James, que estaba detrás de ella, para recostarse, James sonrió satisfecho y le pasó un brazo por la cintura para cogerla mejor, el chico, futuro arquitecto, se dio cuenta de ese leve detalle y dándose cuenta de que la pelirroja estaba ya pillada, se inventó una excusa muy mala y se fue. Lily sonrió complacida a James, comenzó entonces a sonar una canción más lenta y ambos se fueron a la pista para bailar un rato.
La mayoría de las chicas que había se habían acercado a Sirius para intentar tener algo con él esa noche, bueno, ni que decir tiene que también lo habían intentado con James y Remus, pero las miradas gélidas de Lily y Kate y que los dos chicos no les hicieron ni caso, les hizo decantarse por el único de ellos que parecía estar solo. El problema era que Sirius estaba más ocupado vigilando a Elísabeth que haciendo caso a lo que las chicas le decían y mostraban.
Elísabeth había conocido a un chico majo que la invitó a bailar y ella, sonriente, aceptó, miraba a Sirius y a todas las chicas que había alrededor de él desde la pista, y notaba perfectamente como Sirius la vigilaba desde su sitio.
- ¿Me perdonas? - puso cara de estar apenada - le prometí a mi amigo que bailaría esta canción él - dijo Elísabeth al chico que la había invitado a bailar.
- No hay problema... con una condición... - ella hizo un gesto para que continuara - que después vuelvas - dijo el chico poniendo carita de perrito degollado.
Ella sonrió y asintió. Caminando entre la gente se acercó, a duras penas, a donde estaba Sirius. Se acercó a él y le agarró del brazo sonriéndole, todas las chicas le miraron mal.
- ¿Qué? - preguntó él sin entender por que estaba allí.
- ¿Bailas conmigo? - dijo ella sonriéndole.
Sirius sonrió y aceptó la proposición de buen grado, juntos, de la mano, fueron hasta la pista de baile. Elísabeth sacó la lengua en señal de victoria a todas las arpías que se habían aglutinado alrededor de Sirius. Era una canción lenta la que estaba sonando y se abrazaron como todas las parejas estaban haciendo. Al fondo vieron a Kate y a Remus y a Lily con James también bailando.
- ¿Te lo estas pasando bien? - preguntó Sirius casual.
- No esta mal... el chico era majo... - Sirius frunció el ceño - tu no puedes quejarte... tenías a todas las chicas detrás de ti - dijo ella intentando no parecer celosa.
- La verdad es que ni les estaba haciendo caso -
- Parece que James y Lily lo están pasando muy bien - comentó Elísabeth mirando a la pareja.
- Si... - dijo Sirius tristemente, como le gustaría estar en la misma situación con Elísabeth.
Eran las tres de la madrugada cuando decidieron que debían volver a casa, todos iban con el puntillo ese alegre que tienes cuando bebes un poco de más, lo curioso es que ninguno bebió alcohol, lo que significa que el pavo de la adolescencia se hizo presente, y no podían parar de reír y hacer bromas. Entraron en la casa McCallister intentando hacer el menor ruido posible, cosa difícil pues Elísabeth acababa de contar un chiste muy bueno y estaban casi meándose de risa, técnicamente Kate estaba en el suelo riéndose.
- ¿Creéis que estas son horas de llegar? - preguntó Dan cuando los seis adolescentes llegaron al salón.
- Lo siento... Dan - dijo Elísabeth entre risas - nos entretuvimos -
- ¿Habéis bebido? - preguntó examinando a cada chico concienzudamente.
- No - negaron todos entre risas.
- Ya veo... - negó con la cabeza y se rascó los ojos del cansancio - será mejor que durmáis aquí chicos... no creo que sean horas para que Martha os vea así - dijo a los tres chicos.
- Yo no tengo sueño - dijo Elísabeth sentándose en el sofá y poniendo la tele - voy a ver una película - sentenció.
- Y yo - dijo Sirius sentándose junto a ella.
- Todos a la cama... ya - dijo Dan en plan autoritario.
No hacia falta que se lo repitieran dos veces y todos subieron las escaleras hacia los cuartos para ir a dormir.
- Kate vienes a... - comenzó a decir Remus.
- Cada uno en su cama y Dios en la de todos - sentenció Daniel muy seriamente, dando a entender, que allí dormirían chicos por un lado chicas por otro.
Cada uno se fue a su cama, se pusieron el pijama con pesadez y cansancio y se durmieron en seguida. Todos menos Elísabeth que entraba en la habitación de Sirius en ese momento, tras haber debatido mucho sobre lo que iba hacer.
- ¿Vas a dormir? - preguntó extrañada.
- No tengo nada mejor que hacer -
- Si quieres ver la película... en mi cuarto tengo televisión... puedes venirte conmigo - sugirió ella algo nerviosa.
Sirius se sorprendió al oír la proposición que le hizo.
- Claro - dijo alegremente.
Salieron sigilosamente del cuarto y entraron en el de la chica. Se tumbaron en la cama, acomodaron los cojines para estar más a gusto, Elísabeth cogió el mando a distancia para poner la tele y comenzaron a ver una película sobre hombres mutantes que tenían súper poderes. Comentaron la película y se reían de los chistes y de las situaciones embarazosas en las que se metían los protagonistas. Sirius se giró para mirarla y decirle algo, pero no dijo nada por que se dio cuenta de que Elísabeth se había quedado dormida. Sopesó la posibilidad de quedarse allí a dormir junto a ella o irse a su cuarto, y claramente decidió quedarse allí, a fin de cuentas podría decir por la mañana que se quedó dormido sin darse cuenta, se acomodó y a los pocos minutos se durmió.
El sol brillaba a través de la ventana.
- Odio la claridad - murmuró Elísabeth intentando taparse con la sabana.
Pero la sabana era azul clarito y trasparentaba la claridad del día, así que se sentó en la cama somnolienta y miró a su alrededor.
- Buenos días - dijo Olry desde los pies de la cama.
El elfo miró un segundo al chico que dormía al lado de su ama y frunció el ceño, después volvió a centrar su atención en Elísabeth.
- Buenos días Olry... ¿qué tal has dormido? - preguntó ella bostezando.
- Bien... - dijo Olry tranquilamente.
Olry volvió a mirar a Sirius sin saber exactamente como preguntar por que había un chico en la cama de su ama. Elísabeth se dio cuenta del gesto y miró a donde miraba su elfo, palideció un poco al ver allí a Sirius durmiendo tranquilamente y cuando estaba a punto de gritar reclamando su presencia en su cuarto recordó que había sido ella quien lo había invitado a entrar y que en algún momento viendo una película se quedó dormida. Miró al elfo nerviosa.
- No ha pasado nada - explicó.
El elfo asintió y sonrió levemente.
- El señor Daniel quiere verla -
- Voy a ducharme y... -
- Ahora - dijo Olry algo autoritario - dijo que era urgente - agregó más suavemente.
Elísabeth asintió.
- No le despiertes - dijo a Olry antes de salir.
Olry se acercó al lado de la cama donde Sirius estaba y lo miró con el ceño fruncido durante unos minutos.
- Adelante -
- ¿Me has llamado? - dijo Elísabeth entrando en el despacho.
- Si... tenemos que hablar de varios temas... - contestó Dan tranquilamente.
- Tu dirás - dijo ella sentándose en una silla.
- ¿Qué hace Sirius Black en tu cama? - preguntó fríamente.
Elísabeth se quedó un poco sorprendida por la pregunta, "¿Cómo se ha enterado de que Sirius esta en mi cama?", pensó nerviosa.
- Ayer cuando volvimos... recuerdas que dije que quería ver una película... - Daniel asintió - Sirius dijo que también... así que cuando me iba a dormir puse la tele y comencé a verla... entonces fui a buscar a Sirius por si quería verla conmigo... había leído en el periódico que era de miedo y tu sabes que no me gusta ver películas de miedo sola... - Daniel volvió a asentir e hizo un gesto para invitarla a continuar con su relato - se vino a verla conmigo y en algún momento nos quedamos dormidos... - explicó tranquilamente.
Daniel pareció meditar mucho lo que iba a decir.
- El otro día me liaste la de Dios sólo por que tropezó y te besó... ¿ahora que se supone que debo decir yo al saber que habéis dormido juntos? - preguntó calmadamente.
- No ha pasado nada -
- ¿Estas segura? -
- Claro... si hay algo de lo que estoy segura es de que Sirius no sería capaz de aprovecharse de esa manera... pese a todas nuestras peleas y que a veces nos llevamos a matar... es mi amigo... y se que eso para él es sagrado y nunca haría daño a un amigo -
- ¿Y si para él no fueras sólo una simple amiga? - preguntó Dan perspicaz.
- Con más motivo se que no sería capaz de hacer nada que pudiera hacerme daño - contestó seriamente.
- Esta bien... tendré que creerte... - dijo él de mala gana.
- Vamos Dan... he dormido en la misma cama que Pat y nunca has dicho nada -
- Es distinto... Patrick es como tu hermano... es como si durmieras conmigo... y la última vez que dormiste con él tenías siete años -
Elísabeth sonrió con esa comparación, más que nada por que era totalmente cierta, para ella Patrick tan hermano suyo como Daniel.
- Es verdad... pero te aseguro que no ha pasado nada de nada -
- Esta bien... el otro tema que te quería comentar... me han llegado cartas de los padres de Kate y Lily... quieren que vuelvan a casa a pasar la última semana de vacaciones -
- Oh... que pena... bueno es lógico que quieran estar con sus hijas... total... yo las veré dentro de una semana en Hogwarts... - dijo apenada.
- También me ha llegado carta de Pat... pregunta si vas a ir este verano a verle -
- Podría irme cuando se fueran las chicas... ¿qué te parece? -
- Yo estoy totalmente curado si es eso lo que preguntas... - ella sonrió tímidamente - así que tienes todo mi permiso para ir a Viena -
Ella asintió conforme.
- ¿Algo más? -
- No nada... tengo que ir al ministerio... te encargas de decirles a las chicas que al medio día vendré a por ellas para llevarlas con sus padres ¿vale? -
- ¿Hoy se van? - preguntó Elísabeth sorprendida.
- Si... -
Elísabeth salió del despacho para ir a su cuarto, lo primero era despertar a Sirius y después iría a darle la noticia a las chicas. Encontró a Olry ordenando la ropa limpia.
- Prepara la maleta Olry... nos iremos a Viena esta noche... pero no le digas a nadie - dijo ella mientras se acercaba a la cama.
El elfo salió del cuarto para ir hablar con Daniel y así concretar cuando se irían y cuando volverían.
Elísabeth se tumbó en la cama, miró a Sirius, que seguía placidamente dormido, sonrió al verlo, se acercó a él, se recostó encima suya intentando no aplastarlo mucho.
- Sirius... Sirius... despierta... Sirius - susurró al oído, pero Sirius no se despertaba - despierta bello durmiente... Sirius despierta... - lo zarandeó un poco - no pienso despertarte con un beso - sentenció cuando lo vio sonreír levemente.
- Tenía que intentarlo - murmuró él.
Ella frunció el ceño y se puso sería.
- Tengo que ducharme... te agradecería que salieras y despertaras a los demás... tengo varias cosas que decirles -
- Pero yo quiero seguir durmiendo - dijo Sirius perezosamente -aquí estoy muy cómodo -
- Sirius no estoy de broma... - dijo ella fríamente poniéndose de pie.
- Esta bien... - se levantó - ya me voy -
Una hora después ya sabían todos de la mala noticia de que las chicas se iban a la hora de la comida, después de hacer las maletas, intentaron disfrutar del tiempo que les quedaba juntos. James y Lily salieron al jardín a dar una vuelta y poder hablar, estaban más unidos que nunca pero todavía no habían llegado al momento en el que debían dar el siguiente paso. Remus y Kate se sentaron en la terraza ha hacer planes para después del colegio. Elísabeth estaba en su cuarto ayudando a Olry a ordenar todo y organizando el viaje a Viena. Y Sirius estaba tirado en su cama pensando en Elísabeth.
"¿Cómo decirle que estoy enamorado de ella?... ¿cómo demostrarle que ella no es una más?... ¿qué es la única y definitiva?... ¿cómo hacer que se enamore de mi¿cómo?", se preguntaba Sirius, "no va a creerme... voy a tener que utilizar toda la artillería pesada", se levantó de la cama y miró con determinación una foto de los seis que había sobre la mesa, "esta decidido... este curso tengo que enamorarla cueste lo que cueste... tengo que conseguirlo... la amo".
Se despidieron como si nunca más se fueran a ver, nadie diría que sólo iban a estar una semana separados. Cuando Daniel desapareció del salón con las chicas, los tres merodeadores decidieron volver a la casa Potter para dar una pequeña explicación a la madre de James, de por que no habían aparecido en todo el día.
- ¿Vienes? - preguntó James.
- No... yo me quedo aquí... después si queréis podéis venir a daros un baño en la piscina... - dijo Elísabeth amablemente.
- Cualquier cosa... - comenzó a decir James.
- No te preocupes... anda iros ya... que Martha debe de estar preocupadísima -
Y los chicos se fueron a la casa Potter, pero regresaron antes de la merienda y como Elísabeth les había dicho, todos se fueron a la piscina a descansar, bueno, Remus y James se tumbaron en las tumbonas echando mucho de menos a Kate y a Lily.
El agua fresca frente a él, el sofocante calor, era demasiado tentador darse un chapuzón en la piscina, y así lo hizo. Sirius se tiró de cabeza, cuando salió se acercó al borde para coger las gafas de buceo y volver a sumergirse, allí estuvo durante bastante rato gracias a un hechizo que le proporcionaba una burbuja de oxigeno. Tumbado en el fondo, mirando al cielo, viendo el agua hasta que algo paso por la superficie, una colchoneta, decidió subir para ver quien era. Sonrió al ver que era Elísabeth, se acercó sigiloso a ella, y se apoyó en la almohada cerca de su cabeza.
- Hola - dijo sonriente.
Ella tenía los ojos cerrados, su cuerpo estaba mojado y se secaba rápido al sol, sonrió al notar la presencia de Sirius tan cerca.
- Hola... no me tires al agua - dijo rápidamente frunciendo el ceño.
- Pero si esta muy fresquita - dijo Sirius juguetón.
- No me apetece -
Estaban en la parte no profunda de la piscina, así que Sirius tenía la mitad del cuerpo fuera del agua. Se quedó mirándola durante un largo rato.
- ¿Por qué me odias? - preguntó queriendo disipar esa duda.
- Yo no te odio - dijo ella seriamente
- Entonces... ¿por qué eres así conmigo? -
- ¿Cómo? -
- Tan fría -
- Es que cualquier otro comportamiento por mi parte podría ser mal interpretado - dijo ella sabiamente.
- Pero eres muy esquiva -
- Sirius.. contigo no se puede ser de otra forma -
- ¿Por qué no? - preguntó él extrañado.
- Por que tu tiendes a aburrirte muy pronto -
Eso hirió su orgullo, pero Sirius sabía perfectamente que se trataba de su habito de cambiar de chica como de camisa.
- Puede que de ti no me aburra - murmuró.
- Tu naturaleza es aburrirte rápidamente y la mía no ser una más - dijo ella mirándolo por primera vez desde que comenzó la conversación.
Se miraron fijamente y como pasaba siempre a Sirius le entraban unas ganas enormes de besarla.
- Puedo cambiar - dijo Sirius seguro de si mismo.
- Sirius... cría fama y échate a dormir... tu fama te precede... para ti sería demasiado difícil cambiar... estas demasiado acostumbrado a ser así -
- Tal vez cambie si... -
- Sirius... imagínate un tu y yo... estaría bien durante los primero cinco minutos... - Sirius sonrió al imaginarlo - mientras estuvieras ilusionado... después te aburrirías y me dejarías por otra que te atrajera más... y yo no podría odiarte... por que no puedo odiarte... y entonces te detestaría y empezaría aborrecerte sólo por tenerte cerca... y acabaríamos con la amistad que tenemos... y yo acabaría odiando a los hombre en general sólo por que los identificaría a todos contigo... y tu seguirías de una cama a otra -
- Estoy seguro de que no sería así - dijo intentando no imaginarse que la parte final de la historia pudiera ocurrir.
- Te quiero mucho... - Sirius la miró sorprendido - de verdad... te he llegado a tener un gran cariño... y no quiero que ese cariño se destruya sólo por que quisimos tener algo más que ambos sabíamos que no iba a funcionar -
- Yo creo que si funcionaría -
- Puede que si... puede que no... nunca se sabe como acabaran las cosas... a lo mejor todo sale bien... tu cambias... y acabamos casados con tres hijos - se rió al imaginarse la escena - pero ahora mismo prefiero no arriesgarme para no salir herida -
Sirius sonrió, la idea de acabar casado con ella y con hijos no sonaba tan mal, pero lamentablemente quedaba un largo camino para que ocurriera, primero tenía que convencerla de que había cambiado y de que estaba enamorado de ella.
- Al agua pato - dijo Sirius tirándola de la colchoneta.
Elísabeth cayó al agua y tardó unos segundos en salir.
- Te dije que no quería... - empezó a decir enfadada pero tuvo que callarse al ver la forma en la que Sirius se acercaba y la miraba, como si la estuviera examinando con esa mirada tan penetrante - Sirius - dijo tímida retrocediendo - ¿qué? - era tarde, estaba acorralada contra el bordillo y Sirius demasiado cerca - Sirius... no -
- En el fondo eres tu la que no quiere que cambie... -
- Eso no es cierto - dijo nerviosa.
- Si lo quisieras de verdad... harías algo... lo intentarías - susurró él.
Estaba a escasos centímetros de su boca, y era como si algo dentro de él no le dejara razonar y ver que no era la mejor forma acorralarla, pero es que deseaba tanto besarla, que no resistió acercarse e intentar probar otra vez esos labios.
- Esta es la mejor forma que conozco para intentar que cambies - dijo ella girando la cara.
Sirius se quedó besando el aire, sonrió sabiendo que eso iba a ocurrir, que ella no se dejaría besar, se acercó un poco más y le dio un suave beso en la mejilla.
- Yo también te quiero mucho - murmuró.
Ella sonrió débilmente.
- La merienda ya esta lista - dijo Olry acercándose a la piscina.
- Enseguida vamos - dijo Elísabeth escabulléndose y yendo hasta las escaleras para salir de la piscina.
Todos fueron a dentro y merendaron, poco después los chicos se fueron a la casa Potter.
- ¿Lo tienes todo listo? - preguntó Dan a la hora de la cena.
- Si... todo -
- Iré a recogerte el uno de septiembre para ir directamente a la estación... así que llévate todo lo del colegio -
- Esta todo... deja de preocuparte -
- Perfecto... después de la cena nos iremos -
- Bien -
Un poco más tarde Elísabeth llegaba a Viena para pasar el resto de la semana.
- Adelante - dijo Daniel.
- Hola... venia buscando a Elísabeth - dijo Sirius entrando al despacho.
- No esta... -
- ¿Salió? - preguntó Sirius extrañado, no era normal que Elísabeth saliera sola, normalmente siempre iba con alguien para mayor protección por orden de Daniel.
- Anoche la lleve a Viena... a que pasara el resto de la semana allí - dijo Daniel tranquilamente examinando detenidamente la reacción de Sirius.
Fue como si le cayera un cubo de agua fría por encima, Sirius se quedó impactado con la noticia.
- ¿Con Patrick? - preguntó tragando saliva.
Lo único que era capaz de preguntar, si estaba con él, sabía perfectamente que lo único que les unía era una relación de fraternidad pero aun así no podía dejar de sentir celos.
- Claro - la expresión de Sirius se endureció - Sirius... no quieras que te mire a ti como mira a Patrick... a él sólo lo ve como su hermano... y dudo que tu quieras que te mire así ¿me equivoco? - Sirius no supo que decir pero supo que debía evitar la mirada de Daniel - te diré varias cosas de mi hermana... a veces es como una niña y otras veces es más madura que un adulto... es muy inteligente, se da cuenta de las cosas rápidamente, y piensa de manera muy lógica... también es inocente y demasiado buena... te aconsejo que no la enfades por que es vengativa y rencorosa... leal y fiel a su amigos... terca como una mula, siempre querrá llevar la razón - rió - cede de vez en cuando y te ahorraras muchas peleas - Sirius le miró intentando entender por que le decía todo eso - su helado preferido es el de vainilla y le encanta el regaliz rojo... odia el color rosa - dijo arrugando la nariz - y las faldas, si se pone la del colegio es sólo por que es obligatorio... le gusta comer, sobre todo carne y algo de pasta, el día que no la veas comer preocúpate por que algo le pasa... creo que eso es lo básico que debes saber de ella... - dijo tranquilamente - ah, otra cosa... si le haces daño... te mato... soy auror, puedo hacer que parezca un accidente - dijo sonriendo amenazante.
- No entiendo por que me has contado todo eso - dijo Sirius después de unos segundos procesando la información.
- Si lo entiendes... sabes perfectamente el por que - dijo tranquilamente.
- Lo tendré en cuenta - dijo dándose la vuelta para salir del despacho.
- Sobre todo ten en cuenta lo último que te he dicho... puedo hacer que parezca un accidente - dijo sonriente.
Sirius sonrió de medio lado y salió del despacho. De camino a la casa Potter pensó en todo lo que Daniel le había contado, muchas de esas cosas ya las sabía, "¿Tan evidente soy que hasta Daniel se ha dado cuenta?", se preguntó, "pero... si Dan me ha dicho todo eso es por que a lo mejor él cree que tengo posibilidades... a lo mejor Elísabeth me ama, Dan se ha dado cuenta y por eso me echa una mano", se auto convenció.
Durante esa semana que estuvo sin verla, pensó detenidamente en la estrategia a seguir para que Elísabeth se enamorara de él, y al final acabó decidiendo que no podía tener una estrategia, pues nada de lo que pensaba conseguiría su propósito, decidió que dejaría que todo siguiera su curso y que las cosas pasaran por que si, aunque a veces les echaría una mano para que pasaran, pero optó por la espontaneidad.
Una semana después estaban en la estación y Sirius la vio como todos los años, sonriente, abrazada a Daniel despidiéndose.
Continuara...
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