Susurros

Capítulo 4

"Mintiéndose a si mismo"


Crona suspiraba entre sueños, sus cansados ojos mostrando unas ojeras permanentes que le agregaban edad, haciéndole ver mayor. Tras dejar a Maka dormida en la tarde del día anterior, Crona permaneció acostado en el sofá de la sala mirando el techo hasta que termino dormido, abatido por los sucesos del día. Ahora, entre sueños, dichos sucesos no parecían ser otra cosa más que parte de un sueño... un hermoso sueño donde tenía a Maka de regreso.

Pronto su olfato comenzó a captar lo que parecían ser... Hot cakes? Si... y tocino, podía percibir el aroma de café caliente y huevos... El aroma era demasiado fuerte para ignorarlo.

"TENGO HAMBREEEE!" Rugió Ragnarok, saliendo precipitadamente de la espalda de su compañero y catapultándolo fuera del sofá. Crona cayó al suelo con un quejido de dolor.

"¡Ragnarok! ¿¡Qué demonios!?" Crona se quejó sobando su trasero, mirando a su arma quien comenzó a jalar sus cabellos a modo de riendas.

"¡Arre arre Crona! ¡A la cocina! ¡Algo huele delicioso!" Ragnarok gritoneó ignorando las quejas del espadachín. Crona suspiró, levantándose del suelo para dirigirse a la cocina.

Parecía bastante temprano, la casa apenas era iluminada por los brillos naranjas y amarillos del amanecer. Era raro que Meena estuviese levantada tan temprano, y más aún que hiciera el desayuno... usualmente ella solo compraba la despensa y el cocinaba.

Al final todo había sido un sueño, como muchas otras veces. Hacia un año que había dejado de tener sueños sobre Maka, sueños donde ella regresaba a su lado... Pero aquel sueño había parecido tan real.

Una tontería, Maka nunca regresaría, a Maka no le importaba él.

"Buenos días..." Crona saludó con los ojos cerrados, tallando uno levemente con su mano, desperezándose. Sus cabellos rosas se encontraban alborotados en todas direcciones. Ragnarok sentado sobre su cabeza revolviéndolos aún más.

"¡Buenos días!" La alegre voz de Maka se escuchó en la cocina, sonriendo enormemente a Crona quien abrió los ojos de par en par, observando a Maka como si se tratase de una aparición.

No había sido un sueño.

"¡M-M-Maka!" Crona casi gritó, sosteniéndose del marco de la puerta para no caer de espaldas "e-estas aquí! Ah... ¡Gah! ¡Sigues aquí!"

"Claro que sigo aquí tontuelo, a donde más iría?" Maka preguntó con una sonrisa mientras volteaba unos hot cakes "¿por qué no te sientas? Ya casi termino"

Maka estaba en su cocina haciendo el desayuno... Maka estaba en su departamento, en pijama, haciendo el desayuno... Maka había dormido en su habitación, en su cama, en pijama...

"Apuesto a que quieres ir a restregar tu pervertido rostro en esa cama..." Ragnarok susurró en su oído, haciendo a Crona enrojecer como un tomate.

"Más te vale no molestar a Crona en mi presencia, Ragnarok" Maka amenazó a la espada demoniaca, señalándolo fieramente con la espátula que estaba usando para voltear los hot cakes.

"¡Calla maldita vaca! Yo nunca haría algo así" Ragnarok dijo con tono inocente, inclinándose un poco más para volver a susurrar en el oído de su compañero "erección matutina a las seis"

"G-GAH!" Crona bajó las manos inmediatamente, cubriéndose totalmente avergonzado haciendo a Ragnarok reír estrepitosamente. Antes de que Maka volteara a verlos de nuevo, Crona se sentó en la mesa de la cocina rapidamente.

"¿Crona estas bien? Te noto algo alterado" Maka pregunto arqueando una ceja, mirando a Crona quien parecía un tomate en temporada y a Ragnarok que no paraba de reír.

"E-estoy bien M-Maka... De verdad" Crona tartamudeó, riendo nerviosamente tratando de recuperar la compostura.

"¿Sabías que puedo endurecer la sangre ahí? Sería divertido verte caminar todo el día con eso..." Ragnarok continuó susurrando con una enorme sonrisa en su rostro.

Antes de que la espada lo viera venir, Crona atrapo su cabeza entre sus manos y comenzó a golpearlo para hacer que se callara. Ambos se enfrascaron en una pelea de puños y manotazos silenciosos en la cocina.

Desgraciadamente, no lo suficientemente silenciosos.

"¡Basta los dos!" Maka rugió señalándolos con la sartén caliente "¡Ragnarok! ¡Deja en paz a Crona!"

"Pero mamiiiii! El empezoooo!" Ragnarok chilló con su mejor voz de niña pequeña. Seguía escuchándose como un cerdo siendo masacrado.

"No voy a darte de desayunar" la usuario amenazó, mirándolo fijamente con sus ojos verdes. La espada finalmente dejo de golpear a Crona.

"... ¡Bah! ¡Lo que sea!" Ragnarok bufó, sentándose obedientemente sobre la cabeza del espadachín como si fuese un sombrero.

Crona suspiró, el sonrojo finalmente cediendo de su rostro. Mirando hacia abajo un instante, noto que su problema ya no existía. Ya más tranquilo, se levantó para ayudar a Maka acomodando la mesa para desayunar.

"Crona..." Maka le llamó mientras el espadachín servía café en una tasa, dejándola al lado del plato de la rubia "¿No dijiste que esa chica dormía aquí también?"

"¿Chica?..." Crona preguntó ladeando su cabeza un instante, frunciendo el ceño. Por un instante había olvidado a que se refería, pero pronto su memoria comenzó a funcionar de nuevo " o-oh... Si, ella vive aquí... P-Pero no siempre llega a dormir, y p-pasa poco tiempo aquí..."

"¿No llego a dormir?" Maka volteó a verle, frunciendo el ceño mientras servía en los platos un par de hot cakes con huevos estrellados encima y tiras de tocino al lado. "¿Y no te preguntas donde esta?"

"¿Ah... Debería?" El espadachín preguntó con auténtica inocencia en su voz, buscando en el viejo refrigerador la botella de jugo. "L-La mayoría del tiempo esta con sus amigas, y si se hace m-muy tarde se queda con ellas a d-dormir..."

Maka no podía creer lo que escuchaba. Crona estaba con alguien que no llegaba a dormir y que no avisaba donde estaba. Ella estaba segura que si Soul llegase a hacer algo así, ella lo patearía tan fuerte que hasta su familia lo sentiría.

"¿Y tú estás de acuerdo con eso?" Maka pregunto frunciendo el ceño, notando como Crona se servía jugo en un vaso. Había olvidado que él no tomaba café.

"... ¿Está mal?" Crona preguntó de regreso, ladeando su cabeza. Maka solo pudo suspirar, negando con la cabeza... demonios, hasta donde sabía era posible que esa chica fuese casada y solo estuviese usando a Crona.

Ah, si esa perra estaba utilizando a Crona... le esperaba un verdadero infierno en manos de Maka.

"Olvídalo, siéntate a desayunar" La rubia dijo sonriendo, sirviendo dos platos más con hotcakes extra "y estos son para ti, glotón"

"¡Mira quién habla! ¡Necesitas una dieta urgentemente!" Ragnarok vociferó, tratando de alargar su lengua para alcanzar los platos. Un fuerte agarre en su lengua le detuvo.

"R-respeta la comida que Maka acaba de hacer... Y d-dale las gracias" Crona ordenó con un rostro serio, haciendo a la rubia mirarlo impresionada.

Crona había cambiado más de lo que había supuesto.

Ragnarok trató de pronunciar todo su repertorio de insultos con la lengua de fuera, pero el agarre de Crona era tal que la espada no pudo liberarse. Viéndose derrotado, la espada solo asintió para que Crona liberase su lengua.

"¡Graciasporlacomidamalditavaca! ¡Ya está, lo dije!"

Crona suspiró, negando con la cabeza antes de levantar lo platos sobre su cabeza, permitiendo a su compañero devorar los alimentos.

"Woah Crona... ¿Le enseñas buenos modales?" Maka rio mientras se sentaba frente al espadachín quien sonrió levemente.

"¿Crees q-que es un caso perdido?"

"Uhm... Quizá deberías comprar esos collares para perro que electrocutan cuando ladran" la rubia rio mientras comenzaba a comer. Crona sonrió.

"¡Y tu deberías comprar un maldito consolador! Quizá así dejes de ser tan neurótica!"

"R-ragnarok!"

"¿Ah sí? Voy a hacerte tragar ese consolador encendido y no te dejare escupirlo hasta que se le acaben las baterías!" Maka amenazó de regreso, ignorando el rostro desencajado del espadachín.

"¡Inténtalo maldita vaca! ¡Solo inténtalo!" Ragnarok rugió golpeando en su coraje la cabeza de Crona.

Súbitamente Blair saltó a la mesa, mirando a Maka y Ragnarok discutir.

"¡Cuanta actividad hay esta mañana! ¿Escuche que hablaban de consoladores? ¡Oh, yo puedo ayudar!" La gata mágica rio antes de convertirse en humana. Tronando los dedos, hizo aparecer en la mesa una montaña de consoladores de diferentes colores, formas y tamaños.

"B-B-BLAIR!" Crona gritó alarmado, tapándose los ojos "¡e-estamos comiendo! ¡Quita eso!"

"No seas un bebe llorón Crona y pásame ese que tiene púas, ¡Voy a metérselo en el culo!" Ragnarok rugió mientras trataba de estirarse para alcanzar uno de los consoladores en la mesa.

"¡Inténtalo mini-Ragnarok y hare que te tragues todos esos vibradores!" Maka gruñó de regreso, amenazándolo con el tenedor en alto.

"¿Y-ya desaparecieron!?" Crona chilló aun tapándose los ojos, haciendo a Blair reír ante lo cómico de la situación.

Esa había sido la mañana más animada que habían tenido en años.


Después del caótico desayuno, Crona inicio su rutina diaria de cada mañana. El espadachín tomó un baño, peino su larga e irregular melena rosa vistiéndose con pantalones negros, una camisa blanca, y la misma gabardina negra del día anterior cubriendo su pecho. La rubia sonreía mirándolo moverse de aquí a allá, observando el departamento mientras lo esperaba.

"Crona..." Maka le llamó mientras terminaba de secar su cabello rubio. Había tomado un baño justo después de Crona, pues por alguna razón el espadachín casi se desmayaba cuando le dijo que ella se metería a bañar primero.

Ragnarok no paro de reír tampoco, quizá tuvo algo que ver con eso.

"¿S-Si?" Crona respondió mientras terminaba de calzar sus botas sentado en el sofá de la sala.

"Dormiste en la sala" Maka le dijo frunciendo el ceño, posando ambas manos en su cadera y mirándole de manera severa. Crona reconoció esa pose de inmediato con un asustado "eep!", sus ojos negros mirándole como niño atrapado en una travesura.

"Ah... E-está bien, n-no me molesta"

"A mí me molesta" Maka le regañó, poco a poco ablandando su mirada para luego suspirar "Crona, no accedí a estar aquí para quitarte tu cuarto"

"N-no Maka! T-te compraré una cama, no es problema..."

"Crona Makenshi, no permitiré que gastes en mí, recuerda que solo estaré aquí unos días" Maka le interrumpió, realmente incomoda con la idea de que el espadachín usara su dinero en ella. Sin embargo, la reacción de Crona a sus palabras le hizo detener su regaño.

Crona parecía dolido, mirándole de nuevo como perrito golpeado y abandonado ¿Había sido porque se negó a ser ayudada? Bah, era la historia de su vida... Además se trataba de Crona, quien de alguna u otra manera siempre había buscado la manera de mostrar su aprecio hacia ella incluso de forma material.

Lo que Maka no sabía era que, lo que de verdad había lastimado al pelirosa, había sido su afirmación: ella no estaría mucho tiempo con él. Era lo mismo que había dicho Ragnarok el día anterior.

Apretando su brazo con fuerza, Crona simplemente suspiró antes de acceder moviendo su cabeza levemente. Maka sintió remordimiento al verlo tan decaído súbitamente... Demonios, Crona era demasiado bueno poniendo ese rostro de perrito triste.

Blair, por otro lado, comprendió perfectamente la razón de la tristeza del pelirosa. Crona era muy bueno mintiéndose a sí mismo, pero nunca mintiendo a los demás y mucho menos a Blair. La gata había estado contra su pecho cada noche que aquel hombre se había dormido con lágrimas en sus ojos, con esa misma tristeza que veía ahora en él. Todas esas noches cuando lloró por Maka, después de que ella se fue.

"¡Cronaaaa! No quiero estar aquí, llévame a tu clase" Blair dijo de pronto, escalando por la pierna del espadachín para llegar hasta su hombro, frotándose contra su mejilla. "Ey, tengo una idea ¡llévanos a las dos! ¡Y prometiste llevarme a una fiesta!"

"¿A la clase?" Crona repitió levantando la cabeza, sonriendo levemente debido a los intentos de la gata por confortarlo.

"Es una buena idea, quiero ver al Profesor Crona en acción" Maka sonrió enormemente, disfrutando como el rostro triste de su amigo cambiaba súbitamente a un fuerte sonrojo.

"¡Aahh! No digas eso, solo ayudo a K-Kim..." Susurró frotando sus manos, un tanto avergonzado.

"¡Mentiraa! Crona debería aplicar para profesor, Aaaah y Ragnarok es una bestia en clase" Blair rio, sentándose sobre la cabeza del espadachín.

"¿Ragnarok? Que puede él decirle a jóvenes brujas? De hecho yo prohibiría que metiese su sucia boca en cualquier clase" Maka sonrió, sabiendo perfectamente que Ragnarok estaba escuchando.

Y no se equivocó.

"¡Tu maldita vaca! ¡YO soy un magnifico profesor!" Ragnarok rugió saliendo de la espalda de Crona, pero sin poder ocupar asiento en la cabeza de su compañero debido a que ya estaba ocupado por Blair "¡LAAAARGO DE AQUI BOLA DE PELOS! ¡Es MI lugar!"

"¡Oblígame!" Blair siseo, aferrándose a Crona firmemente.

"¿Podrían devolverme mi cabeza por favor?" Crona suspiró, sabiendo que sus palabras caían en oídos sordos. Extrañamente, tanto Ragnarok como Blair no tardaron en separarse de él, la gata maullando asustada escondiéndose debajo de su gabardina.

"Así está mejor" Maka masculló, lentamente retirando el enorme libro con el que había amenazado a ambas pestes. Crona sonrió en agradecimiento, pero un discreto golpe en sus costillas lo hizo saltar con un "eep!".

"¡Crona, llegaras tarde! Cuatro ojos se enojara" Ragnarok le recordó, alisando el cabello de su compañero antes de tomar asiento sobre su cabeza.

"¿Cuatro ojos?" Maka preguntó arqueando una ceja, haciendo a Crona sonreír levemente. El espadachín miró hacia abajo para asegurarse que su vestimenta estuviese en orden, alisando su gabardina un poco más.

"Creo que es el nombre de cariño para el Profesor Stein" Crona explicó mientras metía las llaves del apartamento en uno de sus bolsillos. "Uh... ¿Segura que quieres venir? Puede ser algo aburrido..."

"Tonterías, no puede ser más aburrido que estar aquí esperándote" la rubia sonrió, disfrutando ver el sonrojo de su amigo. Además, definitivamente no quería estar sola si esa chica del día anterior regresaba...

Es decir, si por alguna circunstancia completamente ajena a ella, Meena tuviese un lamentable accidente y fuese encontrada muerta... Maka necesitaría una coartada para no ser descub... es decir culpada.

Durante la caminata hacia la academia, Maka no pudo evitar mirar al espadachín de arriba a abajo. Si había algo que la había intrigado desde el inicio había sido el no verlo con su usual túnica negra... Y ese vestuario...

Maka no era fan de lo gótico pero ¡demonios! Que bien le sentaba a Crona.

"Ey..." La usuario llamo su atención, haciendo al pelirosa voltear con un leve salto de sorpresa "así que... ¿Quieres impresionar a alguien en especial usando esas ropas?"

Crona abrió los ojos de par en par, los colores subiendo rápidamente a su rostro. Ragnarok no pudo evitar reír con malicia sobre la cabeza de su compañero.

"¡Responde la pregunta tarado!" La espada rugió, apretando las mejillas del espadachín mientras reía.

"¡N-nada de eso!" Crona se quejó, empujando a su compañero lejos de su rostro "M-mi túnica se rompió durante mi viaje... N-no pude seguir reparándola..."

Eso tenía sentido... de cierta manera.

"Lo que me sorprende es que haya durado tanto tiempo..." Maka bromeó, acercándose a Crona para darle una leve palmada de consuelo en su espalda. Sabía que el espadachín había estado muy apegado a esa túnica por mucho tiempo.

"N-no es eso... Siempre usé la misma desde que tengo m-memoria" Crona explicó, sonrojándose un poco debido a la mano de Maka en su espalda "… E-Ella siempre la arreglaba con su magia, o la hacía más grande cuando yo crecía..."

Maka frunció el ceño, dejando de tocar la espalda de Crona para caminar a su lado, observando atentamente sus facciones. La rubia siempre se preocupaba cuando el espadachín hablaba de su madre, pero por suerte se le notaba tranquilo.

"D-durante mi viaje yo aprendí a remendarla, pero..."

"Espera..." Maka le dijo deteniéndose en medio del camino, haciendo a Crona parar en seco "Cuando eras herido en batalla recuerdo que tus heridas cerraban junto con tu ropa"

"Eso es porque su túnica la hizo Medusa utilizando la sangre negra" Ragnarok explicó, cómodamente instalado en la cabeza de su compañero "Yo podía manipularla como si fuera una segunda piel, pero el hechizo que uso la vieja bruja se terminó"

Eso tenía sentido. Maka hizo un sonido de asentimiento, continuando la caminata hacia Shibusen. Crona suspiró, elevando su mano izquierda para apretar su brazo levemente.

Con su nuevo atuendo los hombros siempre caídos del espadachín ahora resaltaban. El entalle de la gabardina junto al cinturón mantenía su figura de reloj de arena, dejando ver una amplia espalda producto de los años blandiendo a Ragnarok. Nunca sería otro Black Star ni tampoco llegaría siquiera al físico de Soul pues hacía falta mucha comida para eso, pero el físico estaba ahí.

Un conjunto perfecto para Crona, a la moda y cómodo para las misiones. Definitivamente fue elección de Liz Thompson.

"Me gusta cómo te vez" Maka sonrió, admirando la delgada figura del pelirosa.

Crona hizo un obvio sonido de sorpresa, un ruidoso "eep!". Apenas siendo capaz de tartamudear las gracias, el espadachín prácticamente podía sentir humo saliendo de sus orejas. Blair asomo la cabeza fuera de una de las bolsas de la gabardina para reír por el desvergonzado comentario. Ragnarok se mantuvo en silencio.


La clase era una de las primeras en la mañana, bajo la tutela del Profesor Stein.

El salón estaba repleto de alumnos que parecían tener entre 15 y 17 años, todos tenían a su compañero al lado y se encontraban mirando al frente con cara de aburrimiento. Parecían alumnos de 2da y 3era estrella, definitivamente una clase avanzada.

Crona se encontraba en frente de la clase, totalmente muerto de nervios. Apretaba fuertemente su brazo derecho mientras esperaba la llegada del profesor Stein, mirando a los jóvenes con quienes hablaría en poco tiempo. Maka nunca imaginó a Crona como profesor, era demasiado nervioso, tímido y en extremo temeroso de hacer el ridículo. Podía ver que estaba a punto de un ataque de nervios ahí mismo.

Con una sonrisa Maka dejó el asiento donde había estado sentada, en la primera fila del salón, para ir al lado de Crona y apretar su mano con fuerza, sonriendo para él. Crona la miró con sus ojos azules abiertos de par en par, los cuales poco a poco volvieron a oscurecerse. Maka estaba ahí, ella no le juzgaría, nunca lo había hecho, aunque tener que hacer esa demostración en frente de ella…

¿En qué demonios había estado pensando cuando la invitó?

Ah sí, no la había invitado él, tanto ella como Blair se invitaron solas.

El grupo entero observó atentamente como la legendaria Maka Albarn sostenía la mano de Crona, quien pese a su rango seguía siendo "El Traidor de Shibusen". Todos los ojos estaban sobre ellos y no pasó poco tiempo antes de que alguien comenzara a chiflar de manera insinuadora. Pronto varios alumnos siguieron el ejemplo, haciendo a Crona sonrojar como un tomate y soltar la mano de Maka. El grupo entero estalló en risas.

"Silencio" Una firme voz se escuchó en la entrada, dejando ver a Stein entrar al salón sentado sobre su vieja silla de escritorio. Maka notó que el profesor no se había caído al entrar como usualmente lo hacía, parecía haber perfeccionado su entrada…

O al menos eso creyó, hasta que vio como la silla siguió su camino hasta chocar contra el enorme escritorio, tirando al profesor que cayó de espaldas al suelo. Los alumnos ahogaron una risa en sus bocas, definitivamente no se iban a reír del profesor Franken Stein.

"P-Profesor…" Crona negó con la cabeza, sonriendo antes de estirar su mano y tomar la del viejo usuario, quien agradeció la ayuda con un asentimiento de cabeza antes de tomar la mano del espadachín, levantándose del suelo.

"Decidiste ayudar" Stein saludó con su rostro serio, elevando su mano para girar un par de veces el tornillo en su cabella, mirando al lado del pelirrosa para observar a Maka. "Maka"

"Buenos días Profesor Stein" Maka saludó con una sonrisa. Blair salió de entre las ropas de Crona para saltar a los brazos de la rubia. Entendiendo el gesto de la gata, la usuario hizo una inclinación de cabeza a manera de respeto antes de ir a sentarse de nuevo en la primera fila de pupitres.

"Buenos días alumnos" Saludó Stein a todo el salón mientras levantaba su silla del suelo, tomando asiento en ella con el respaldo contra su pecho. "Como saben, la clase pasada comentamos sobre el uso de la longitud de alma como un arma independiente. Para fortuna de ustedes, el usuario espadachín Crona accedió a ayudar en esta clase con una demostración.

Ante la mención de su nombre Crona apretó con fuerza su brazo derecho. El joven sabía perfectamente que su reputación le precedía… y no precisamente la buena. Podía notar como varios alumnos le miraban con sospecha en sus ojos. Ya nadie de los alumnos que habían presenciado el despertar del Kishin seguían estudiando en Shibusen, pero el nombre de Crona era bien conocido en la escuela y en Death City. Vaya, ¡Su nombre estaba en los libros de historia de la Academia por el amor de dios! Un capítulo entero dedicado a él, Medusa Gorgon y el despertar del Kishin.

Crona se notaba terriblemente preocupado. No era lo mismo dar clase a humanos y usuarios que sabían sus pecados, a un grupo de brujas rebeldes que no podían juzgarle. Maka notó el temblor en sus hombros, por lo que le hizo una seña con su mano para llamar su atención, sonriendo a su amigo y levantando el pulgar para animarlo. Ante el gesto el espadachín sonrió un poco, suspirando profundamente para calmar su temblor.

"Como saben, la longitud de alma es algo que poseen todos los seres vivos y es tan única como una huella digital" Stein explicó mientras abría uno de los libros de texto, mirando las páginas por un momento mientras giraba el tornillo en su cabeza un par de veces "Sin embargo, se requiere una longitud de alma fuerte y saludable para ser un usuario de arma. Aun así, el poder usar la longitud de alma como un arma es una habilidad que no todos los usuarios lograrán obtener"

Los alumnos dejaron de observar a Crona para dirigir su completa atención al profesor Stein. Algunos comenzaron a apuntar en sus libretas, mientras otros se dedicaban a escuchar. El profesor miró alrededor del aula por un momento antes de señalar a un par de alumnos.

La pareja, un par de jóvenes de aproximadamente 15 años, bajó de los pupitres para estar frente a la clase. Los siguió una joven de vestimenta estrafalaria, una que Maka reconoció como alumna de la clase Eclipse del día anterior. Finalmente, Stein señaló a Blair quien sorprendida se señaló a si misma antes de sonreír y saltar fuera de los brazos de Maka, sentándose al lado de Crona en el escritorio del profesor.

"El poder "sentir" una longitud de alma es una habilidad exclusiva de un selecto grupo de alumnos y de aquellos que tiene un alma grigori. Aunque teóricamente alguien puede entrenarse para "sentir" las longitudes de alma, no todos podrán obtener la habilidad" Stein explicó, inclinándose para susurrar algo al oído de Blair haciéndola reír. "Ahora, quiero que los alumnos voluntarios expulsen su longitud de alma, todos los demás guardarán silencio, traten de sentir sus longitudes… empiezen"

Stein ordenó, deslizándose en su silla lejos de los alumnos, observando atentamente con sus lentes reflejando la luz del salón.

La pareja de usuario y arma sonrió antes de cerrar sus ojos y canalizar su longitud de alma, iniciando una resonancia entre ellos. Blair lamió su pata un instante antes de suspirar, manteniéndose en su lugar sin hacer ningún movimiento especial.

Para Maka era muy fácil. Sus ojos esmeralda podían ver perfectamente sus longitudes de alma y la expulsión de la longitud le dejaba sentir que tipo de alma era e incluso percibir un poco de sus personalidades.

El joven usuario tenía un alma de un ligero azul, un tanto petulante y sabelotodo, pero era un buen chico con un alma valerosa. Su compañero era muy parecido a él… no, eran de hecho hermanos. Maka sonrió, entendiendo perfectamente porque el profesor los había elegido a ellos de entre todos los alumnos… el objetivo era identificar a quien pertenecía cada longitud de alma. Pero Blair resaltaba de entre todos los demás, tenía una longitud de alma que gritaba magia, su propia alma de color púrpura brillante.

Maka podía recordar perfectamente el día que la conocieron y como, basándose en su apariencia y la leve sensación que percibían de su alma, se dejaron llevar pensando que era una bruja. Soul había devorado una de sus cinco vidas y con ello perdieron las 99 almas de kishin que habían recolectado. Ahora podía hacer la diferenciación perfectamente, aunque al inicio daba la sensación de ser una bruja, había algo muy sutil que la diferenciaba.

Fue ahí cuando la joven bruja que se encontraba frente al salón suspiró, notando como no iba a poder escaparse de esa situación. Con una mueca en su rostro, la joven bruja susurró "Soul Protect off". Fue ahí cuando a todos los alumnos se les erizó la piel, sintiendo como una ola lo que era indiscutiblemente un alma de bruja. La chica tenía igual que Blair un alma púrpura, pero a diferencia de ella había ese toque de maldad indiscutible que la gata no poseía.

Porque las brujas eran caos, era su naturaleza y no importaba cuan buenas fueran… esa sensación permanecía ahí como una huella digital.

"Muy bien, suficiente muchachos, gracias" Stein indicó, dejando a los jóvenes retirarse. Blair regresó a brazos de Maka con una sonrisa, la joven bruja miró a Maka y Blair un instante antes de regresar a su lugar apartado de todo el grupo donde la esperaban tres jóvenes vestidos completamente de negro… eran los mismos chicos de la clase Eclipse del día anterior. "Quiero que anoten en una hoja lo que lograron percibir de cada uno de sus compañeros, será su calificación del día de hoy"

Algunos alumnos se quejaron con la indicación, otros tantos mirando alrededor esperando poder ver lo que el compañero de al lado había escrito. Todo usuario de arma debía haber sido capaz de sentir a la bruja, pero Maka podía notar la trampa en la pregunta de Stein. Lo que el profesor en realidad quería, era que hicieran la diferenciación entre Blair y aquella bruja, era algo que todo usuario debería ser capaz de hacer incluso si no poseían la capacidad para ver almas o no tenían un alma grigori.

"La expulsión de la longitud de alma es solo el paso inicial para poder usarla como un arma. Como saben para la mayoría la longitud de alma permanece invisible, por lo que tratar de explicar lo que sucede paso a paso sería un tanto inútil… para eso tenemos a Crona" Stein dijo mientras le daba una palmada en la espalda al espadachín, haciéndolo saltar de la sorpresa.

El pelirosa miró alrededor mientras palidecía levemente, caminando despacio hacia el centro del salón, mirando hacia el suelo. Tomó varios suspiros profundos antes de decidirse a levantar la mirada y enfrentar al alumnado.

"Como ya saben, Crona es el usuario de la espada demoniaca Ragnarok…. Ragnarok?" El profesor llamó al pequeño demonio, quien salió de la espalda de Crona con un grito de guerra. Maka no pudo evitar embozar una sonrisa. Bueno, definitivamente había alguien que disfrutaba toda esa atención.

Sin embargo la rubia notó algo… de pronto todos los alumnos se mostraban interesados, mirando atentamente a la espada demoniaca.

"Ragnarok, al ser el arma, tiene la capacidad de canalizar la longitud de alma de Crona y amplificarla para usarla como daño extra entre cada golpe. Sin esta amplificación, el golpe de espada haría tanto daño como un arma humana común y corriente, esta es una habilidad que todas las armas poseen" El profesor explicó, observando como Ragnarok hacia flexiones sobre la cabeza de Crona como si fuese un fisicoculturista. Negando con la cabeza, tomó una bocanada de aire antes de continuar "Sin embargo, lo que de verdad nos interesa aquí es la capacidad de la sangre negra de Crona para materializar su propia longitud de onda, la cual es capaz de manipular a voluntad gracias a Ragnarok. Con esta habilidad nosotros podremos ver lo que en otras circunstancias sería invisible para nuestros ojos… Crona, por favor empieza"

El espadachín miró por un instante al profesor, sus ojos negros observándolo fijamente como preguntando algo. Stein miró a Crona fijamente antes de asentir en lo que parecía ser un dialogo silencioso entre ellos. Con un suspiro, el espadachín cerró los ojos, tratando de tranquilizarse.

"¡Empecemos!" Ragnarok rugió antes de deshacerse en el aire, convirtiéndose en una nube negra. Crona introdujo su mano en aquel líquido flotante, el cual reaccionó a su toque convirtiéndose en una larga espada.

Maka frunció el ceño, ladeando la cabeza levemente mientras observaba al espadachín sujetar su brazo derecho con fuerza, blandiendo la espada. ¿Era su imaginación o Ragnarok era mucho más grande? Ella recordaba a Ragnarok con una longitud del mismo largo que el brazo de Crona, casi como un florete. Ahora el pequeño demonio parecía más un espadón.

Era quizá más grande que la primera vez que los conoció.

Posando a Ragnarok en el suelo, Crona sujetó la larga empuñadora con ambas manos, suspirando profundamente. "Tranquilízate" recordaba el espadachín, repitiendo lo mismo una y otra vez en su cabeza. Estaba bien, Stein estaba ahí vigilándolo, debía estar tranquilo, debía olvidar todo y concentrarse en la tarea.

Su longitud de onda comenzó a salir de su confinamiento, rodeando al espadachín y a su arma. Era una expulsión normal, igual que la de todos los demás usuarios, nada fuera de lo ordinario. Su longitud de onda era grande… y estaba expuesta.

Maka abrió los ojos de par en par, mirando a Crona fijamente. Ahí estaba su longitud de onda, de color púrpura por su ascendencia mágica, rodeada… no, protegida por líneas blancas que eran el alma de Ragnarok fusionada a la suya. El alma de Crona incluía un par de alas como las de su alma grigori, pero eran largas y afiladas como las de un murciélago… o un demonio.

Su alma grigori comenzó a alterarse, sintiéndola casi revolotear en busca de aquella alma oscura que se negaba a responder su llamado. Habían sido tan cercanos en un tiempo, tan cercanos que la resonancia entre ambos estaba siempre en armonía, tan cercana que podían saber cómo se sentía el otro… como el día de su boda, cuando bailaron juntos. Aquel día recordaba haber sentido en Crona una profunda tristeza combinada con felicidad. Al bailar sus almas se unieron para compartir ese momento, y pese a estar feliz… Maka recordaba perfectamente cuantas ganas tuvo de llorar en sus brazos.

Sería muy fácil… el simplemente imitar la resonancia de Crona y forzarse a entrar en su alma. Crona apenas lo sentiría, ya lo había hecho antes. Solo tenía que concentrarse, ahora que podía sentir levemente su alma, podía simplemente entrar y saber que ocultaba Crona.

Quizá así podría saber porque dejó de comunicarse con ella. Quizá así podría saber porque Crona le negaba la entrada a su alma, algo que nunca antes había pasado. Quizá así recuperaría a aquel amigo a quien podía abrazar y sentirse completa.

"Muy bien Crona, buena longitud de alma, inicia por favor" Stein ordenó, mirando fijamente a su ex-alumno mientras esperaba.

Crona suspiró, levantando a Ragnarok del suelo para hacer un leve corte en su muñeca, dejando que su sangre negra fluyera libre al suelo. Algunos alumnos soltaron exclamaciones de sorpresa, no esperando ver a aquel hombre cortarse las venas frente a ellos.

"Bloody Defense" Crona ordenó, haciendo que el charco de sangre bajo sus pies burbujeara un instante antes de convertirse en una jaula alrededor del espadachín. Los alumnos en el salón hicieron una exclamación, todos inclinándose en sus pupitres para observar mejor aquella habilidad.

"La longitud de alma, cuando puede ser manipulada, nos sirve tanto de ataque como de defensa. La capacidad para expulsarla en ondas de choque es usualmente lo más común y sencillo de lograr. El usuario Black Star fue el último graduado en esta escuela con esa habilidad, Lord Death the Kid también tiene esta habilidad gracias a sus armas las cuales manipulan su longitud de alma para ayudarlo a expulsarla como balas. Crona tiene esta habilidad gracias a su sangre negra y la habilidad de Ragnarok para manipularla, gracias Crona"

El espadachín asintió, dejando escapar un suspiro antes de que la sangre a su alrededor se volviera liquida de nuevo, quedando bajo sus pies.

"Muéstranos un ataque ahora" el profesor ordenó al tiempo que se levantaba de su asiento, frunciendo el ceño mientras juntaba su longitud de alma en la palma de su mano. Los alumnos no podían ver nada en su palma, hasta que el científico golpeó el suelo haciendo aparecer un pequeño muñeco de nieve transparente no más grande que el profesor. Con plena confianza, Stein se posó detrás del muñeco, siendo este la única barrera protectora entre él y Crona.

Crona observo al muñeco un instante, calculando la distancia entre él y el dummy hecho con el alma de Stein. Inclinándose, el espadachín, posó su mano en la sangre que había en el suelo, haciendo a esta reaccionar. Bajo la mirada de los alumnos, la sangre negra se convirtió en una lanza.

"¡Bloody Lance!" Crona gritó, soltando con fuerza aquella lanza negra que se dirigía directo al profesor Stein.

Los alumnos exclamaron, algunos incluso cerrando los ojos esperando ver al profesor atravesado a la mitad por aquel ataque. Cuando escucharon unos quejidos, los alumnos abrieron los ojos para observar al muñeco de nieve atravesado por la lanza negra la cual no llegó al profesor. Quejándose, el muñeco de nieve se desvaneció, dejando la sangre de Crona caer liquida en el suelo.

"Sin el uso de ningún arma, Crona fue capaz de lanzar un ataque contra mí, y sin ningún arma yo fui capaz de defenderme. La manipulación de la longitud de alma como arma independiente puede llegar a ser una habilidad que les salve la vida en combate. Gracias Crona"

Los alumnos asintieron, algunos apuntando rápidamente algunas notas en sus cuadernos. El espadachín suspiró, asintiendo antes de inclinarse de nuevo y posar su mano en el suelo. La sangre negra cobró vida una vez más para entrar de nuevo a su cuerpo cerrando la herida en su muñeca.

Fue ahí cuando lo sintió. Era cálido, confortante, una sensación… extraña. Era como… como si tuviese una quemadura de segundo grado en todo su torso y alguien acabase de cubrirlo con ungüento. El aire alrededor se había llenado de un sutil aroma… un aroma que solo podía describir como el sol: era cálido, le llenaba de paz, era…

Era el alma de Maka.

Abriendo los ojos de par en par, Crona apretó sus puños y giró sobre sus talones, sus ojos azules mirando a la usuario quien respondió con la misma mirada impresionada, sus ojos verdes llenándose de lo que parecía ser dolor. Crona acababa de prácticamente empujarla fuera de él.

Crona nunca le había negado la entrada su alma, y sin embargo lo acababa de hacer.

"Ah… d-d-disculpa… ah… ¡Profesor! ¡Con permiso!" Crona tartamudeó, saliendo rápidamente del salón de clase, ganándose varias miradas inquisitivas por parte del alumnado. Stein simplemente asintió, frunciendo el ceño mientras observaba a Crona casi huir.

Maka permaneció en su silla, sus ojos verdes llenos de dolor mirando su pupitre. Crona la había empujado de su alma, la había rechazado…

Por un momento, mientras Crona estaba distraído, ella había logrado imitar su longitud de alma, tratando de entrar en resonancia con él. Por un segundo casi lo había logrado, había incluso llegado a sentir su calidez, a percibir el leve aroma a agua de mar… había sentido lo que solo podía explicar cómo agua en su garganta después de horas bajo el sol de Nevada.

Había sentido felicidad y paz, solo para que Crona se lo arrebatara de un golpe, de un empujón.

Maka apretó los puños con fuerza, bajo la mirada preocupada pero comprensiva de Blair.


Crona corrió fuera de clase, sin detenerse ni mirar hacia atrás hasta que llegó al único lugar en Death City que aún lograba tranquilizarlo. Subió las escaleras de la academia casi aguantando la respiración, solo para llegar a un balcón y tomar una profunda bocanada de aire.

Era uno de los tantos balcones de Shibusen que daba de cara a la ciudad entera. Era un pequeño y solitario lugar donde no había ni un alma más que la suya, un balcón donde solía ir algunas tardes a observar el atardecer. Antes solía llamarlo "El balcón de Maka y suyo".

Ahora solo se encontraba él.

Respirando agitadamente, Crona tomó asiento en el borde del balcón, sus ojos ahora negros observando el paisaje.

"¡Qué demonios fue eso!" Ragnarok rugió mientras salía de la espalda de Crona, posándose sobre su cabeza "Mira que tratar de fisgonear en tu alma sin tu permiso ¡Y dice que yo no tengo modales!"

"Ragnarok… por favor" Crona susurró, su voz dejando escapar un dejo de dolor "Quiero estar solo…"

La espada demoniaca observó a su compañero un momento, mirándolo fijamente. Poco después y sin decir otra palabra, Ragnarok se retiró en el interior de su compañero.

Crona no debía, no podía dejar salir sus emociones hacia Maka. Sus emociones lo habían abrumado cuando ella se fue, sus emociones lo habían hecho casi perder la cordura… no podía volver a suceder. Por un par de años Crona combatió la locura que había provocado la partida de Maka, una locura que era diferente a aquella que había sembrado Medusa en su interior.

No, la locura de la que fue presa Crona fue mucho peor. No era una locura causada por el odio a sí mismo o el terror hacia los demás, tampoco fue por la abrumadora soledad… su locura fue por amor. La locura del amor perdido, la locura del desamor, de la pérdida de quien significó el mundo entero para él.

Fue una locura que casi le quitó la vida.

No podía, no debía dejar a Maka entrar de nuevo. No podía permitirse ese lujo, esa bendición… porque ella se iría pronto, le dejaría de nuevo. Permitirse sentir de nuevo por ella solo significaría al final caer otra vez en la locura. Y sin embargo… Maka había intentado entrar en su alma, por un instante sintió su calor y ahora su alma lloraba por ella. La necesitaba tanto como la droga más potente y adictiva del mundo.

Y Crona sabía ya mucho de eso.

Sus manos temblaban, su cuerpo entero temblaba, el espadachín tuvo que abrazarse a sí mismo para controlarse. Quería imaginar que sus brazos alrededor de su cuerpo eran los de la rubia, quería imaginar que ella estaba al lado de él susurrando palabras de aliento, palabras de amor. Pero no podía, no debía pensar esas cosas… no solo se engañaba a sí mismo, sino que se hacía daño también. No quería pasar por eso de nuevo, no quería engañarse con la ilusión de ser aceptado por ella, no quería dar paso a la decepción.

Porque Maka estaba casada, Maka amaba a Soul y nunca lo dejaría por alguien tan poco hombre como él. Meena se lo dijo aquella vez, nadie más lo aceptaría, nadie más querría estar con él…

No quería llorar, detestaba llorar como si fuese un bebé. Tenía ya 26 años, ya era un hombre, no podía llorar como si tuviese cinco años. Su rostro se enrojeció, sus dedos casi se enterraron en sus brazos, entre la profunda tristeza y el odio a sí mismo, solo podía tratar de conservar los pedazos que quedaban de su dignidad y no llorar.

Súbitamente, Crona casi es tirado del balcón por un par de brazos alrededor de su torso. Perdiendo el equilibrio un instante, el espadachín dejó de abrazarse a sí mismo para mover sus brazos en un intento de mantener su balance y no caer al abismo. Los brazos que acababan de rodearlo lo jalaron hacia el piso, previniendo su caída por el borde pero tirándolo al suelo del balcón.

Antes de que Crona pudiese articular palabra alguna, la delgada y pequeña figura de una chica se sentó en su cadera. Vestía una muy pequeña falda de holanes color verde pistache con rayas negras a lo ancho y un top del mismo color que dejaba ver su esbelto estómago. En su espalda se encontraba lo que parecía ser un manto verde pino y en su cabeza se encontraba un curioso sombrero de punta del mismo color con el rostro de un camaleón.

La chica de cabello castaño y ojos rojos se inclinó para casi recostarse sobre el pelirosa, sus pechos de lleno contra los pectorales del espadachín.

"Cronaaa" La chica canturreó, sus manos enguantadas apresando al asustado hombre por los hombros.

"¡A-A-Ángela!" Crona exclamó sorprendido, doliéndose un poco por la caída pero incapaz de sobarse la zona afectada. La joven bruja sonrió, una de sus manos subiendo para juguetear con uno de los largos mechones rosas del joven.

"Uhhh me encanta cuando dices mi nombre tartamudeando" La bruja sonrió lascivamente, recostándose de lleno sobre el espadachín, haciéndolo sonrojarse hasta las orejas.

"¿Q-Que te t-trae por a-aquí?" Crona preguntó, sonrojándose aún más cuando fue incapaz de evitar su propio tartamudeo.

"Oh nada, ahí estaba yo en mis deberes cuando sentí a lo lejos que necesitabas de mi…"

"Estabas siguiéndome…" Crona le dijo frunciendo el ceño levemente, haciendo un puchero.

"¿YO? ¡Crona! ¿¡Cómo puedes pensar eso de mí!? ¡Yo solo estaba en mis deberes! ¿Acaso no puedes confiar en mi intuición femenina?" Ángela lloriqueó haciendo un puchero también, pero al ver que Crona no se tragaba ni un poco de su historia solo pudo suspirar "¡Ah está bien! ¡Estaba siguiéndote! Te he extrañadoooo"

Y tras sus palabras comenzó a frotar su mejilla contra la del espadachín, haciendo que su rostro se encendiera como árbol de navidad.

"N-no estuviste en la sesión de ayer" Crona trató de hablar para distraerla mientras intentaba quitársela de encima discretamente. Posando sus manos en los brazos de Ángela, el espadachín la empujó un poco para apartarla de su rostro.

"¡Lo siento Profesor! Estuve en una misión" Ángela rio, dejando que Crona la separase un poco de él, quedando sentada de lleno en la cadera del espadachín, quien notó inmediatamente su error. "Profesor, no creo que sus manos deban estar ahí…"

Apenas el espadachín iba a apartar sus manos de sus brazos, Ángela utilizó su magia para llevar las manos de Crona a su cintura, su sonrisa volviéndose aún más malvada.

"¡Ahí están muy bien!" La joven bruja vitoreó, utilizando su magia para evitar que Crona despegara sus manos de ella. El pobre pelirosa solo pudo soltar un "eep" mientras sus ojos se deslizaban para mirar donde estaba tocando. Su rostro estaba ardiendo y estaba seguro que se encontraba al borde de un desmayo.

"A-Ángela…" Crona jadeó sintiendo la falta de aire por la impresión, pero su jadeo solo hizo a la bruja sonreír más.

Justo antes de que el espadachín perdiera el conocimiento, Ragnarok salió de su pecho para empujar a Ángela. Al no esperarse la agresión, la bruja cayó de encima de su presa.

"¡AYUDAAAA! ¡ESTAN VIOLANDO A CRONAAAA!" Ragnarok rugió a todo pulmón "¡ALEJATE DE ÉL! ¡TU, TU, DEPREDADORA SEXUAL!"

"¡Ragnarok! ¡Silencio!" Crona chilló mientras atrapaba la boca de su compañero entre sus manos, tratando de evitar que siguiera gritando.

"¡Ah! ¡Pervertido! Seguro te gusta que te manoseen ¡Seguro es eso!" Ragnarok gritaba mientras luchaba contra las manos de Crona "¡No seré silenciado! ¡Eres un degenerado!"

"¡Ragnarok por favor!" Crona lloriqueó aún más, comenzando a desesperarse por todo el escándalo que su arma estaba ocasionando.

"A mí no me molesta Crona ¡quiero que todos se enteren de que eres mío!" Ángela rio antes de acercarse al espadachín de nuevo con aquella misma sonrisa "Y yo siempre obtengo lo que quiero"

Antes de que pudiera posicionarse de nuevo sobre el espadachín, Blair apareció de pronto sobre el pecho de Crona siseando en su forma de gato.

"No me obligues a transformarme, niña" Blair siseó mientras miraba a la bruja fijamente con sus ojos ámbar.

"¡Ángela!" Una voz le llamó con aire autoritario, haciendo a la joven bruja separarse por completo de Crona, levantándose del suelo como un resorte. Antes de que Crona pudiese levantarse, Kim apareció acompañada de Maka.

Genial, justo lo que Crona no quería que pasara.

"¿Estás de nuevo molestando a Crona?" Kim regañó a la bruja camaleón, quien sonrió lo más inocentemente que podía.

"Por supuesto que no, Crona y yo tenían un íntimo momento de pasión cuando de pronto Ragnarok se enceló y comenzó a armar un alboroto" La joven bruja explicó con el rostro más serio que podía. Crona abrió la boca casi hasta el suelo para luego negar con vehemencia.

"¡N-N-No es cierto! ¡Y-Yo jamás!" El espadachín tartamudeo, el sonrojo finalmente desapareciendo de su rostro para dejarlo pálido.

"Calma Crona, por supuesto que no le creo" Kim le tranquilizó para luego observar a Ángela con severidad "Ángela ¿Qué diría Mifune si te viera así?"

Ante la mención de aquel espadachín, Ángela finalmente tomó una pose seria y bajó el rostro apenada.

"Ahora discúlpate con Crona" La pelirosa ordenó con las manos en su cadera, mirando a la otra bruja con severidad.

La bruja castaña suspiró antes de ayudar a Crona a levantarse del suelo, mirándolo desde abajo con sus enormes y más tiernos ojos rojos.

"¿Me perdonas?" Ángela casi suplicó, mirando al joven usuario fijamente quien no pudo negarse y simplemente asintió con la cabeza. La bruja pronto se lanzó a los brazos de Crona para darle un fuerte abrazo sin importarle que Ragnarok estuviera en el medio.

Maka solo pudo observar al lado de Kim, viendo como Crona dudaba un instante antes de embozar esa pequeña sonrisa y rodear a Ángela con sus brazos. Sus ojos esmeraldas se entrecerraron y un leve ceño fruncido se dibujó en su rostro. Crona no quería abrazarla, pero no tenía problemas abrazando a esa pequeña peste. Algo en su estómago burbujeaba mientras veía esa escena, haciéndole sentir nauseas.

"¡Suficiente! ¡Ahora aléjate de mi usuario!" Ragnarok vociferó, empujando a Ángela de nuevo quien no se inmutó ni por un instante.

"¡Hasta luego mi caballero de la noche!" Ángela se despidió lanzándole a Crona un beso en el aire antes de correr dentro del edificio. Crona se sonrojó levemente, pero en sus ojos había pánico.

Fue ahí cuando Maka casi explotó.

"¿Qué demonios fue eso?" La rubia preguntó con enojo en su rostro, viendo como Ragnarok daba un par de leves bofetadas a Crona para hacerlo recuperar su palidez normal.

"Ángela, desde que se formó el grupo Eclipse ella parece haber desarrollado un enamoramiento hacia Crona" Kim explicó negando con la cabeza, embozando una sonrisa divertida "Creo que está proyectando su complejo de Electra hacia él, Crona le recuerda mucho a Mifune"

"Además de que siempre fuimos sus niñeros ¿no recuerdas eso?" Ragnarok gruñó al tiempo que entraba dentro de su compañero solo para salir por su espalda y acomodarse sobre su cabeza.

Cierto, varias veces luego de la pelea del Kishin, Crona se ofreció voluntario para cuidar de Ángela cuando nadie más podía hacerlo. No era seguido y aunque Crona no tuviese idea de cómo cuidar niños, había sabido lidiar bien con una pequeña bruja mandona y malcriada. La pequeña bruja había gustado de la presencia del espadachín desde un principio, seguramente por el enorme parecido entre él y Mifune, al menos en lo que amabilidad y paciencia se refería.

Pero el pensar que esa brujilla 10 años menos que el espadachín estaba tras él… Maka no podía hacer otra cosa más que suspirar, negando con la cabeza. Al final, sentía que prefería mil veces a esa bruja malcriada que a Meena.

"Estábamos buscándote Crona" Kim le regañó, llamando la atención de Crona y Ragnarok que seguían manoteándose el uno al otro y discutiendo. Ambos detuvieron su pelea para mirar a Kim.

"¿P-Para qué?" El espadachín preguntó mientras sostenía los puños de su arma sobre su cabeza.

"Kid me llamó y pidió que te buscara para decirte sobre la fiesta de bienvenida de Maka, ¿recuerdas?" La pelirosa preguntó mientras se inclinaba hacia él con las manos en la cadera. Crona sonrió nerviosamente, volteando a ver a Maka detrás de su amiga.

"C-claro que recuerdo…" Aunque quisiera no podría olvidarlo. Maka estaba con él… temporalmente.

"¡Bien! Pues con la novedad de que será hoy a las seis en su mansión, así que espero estén ahí a tiempo" Kim advirtió, sonriendo a ambos antes de ingresar de nuevo a la academia, dejando a ambos usuarios solos en el balcón.

El espadachín miró a Maka profundamente apenado, tratando de arreglar su ropa lo más discretamente que podía, cosa que no pasó desapercibida por la rubia. Con una sonrisa, Maka se acercó a Crona hasta quedar frente a él, elevando sus manos para ayudarlo a arreglar el cuello de su camisa.

"Soul estaría orgulloso de ti, Crona, las chicas te persiguen" Maka bromeó con una sonrisa, la cual el aludido respondió nerviosamente. Una vez que terminó de arreglar su ropa, Maka tomó su mano para guiarlo hacia el borde del balcón.

"¡Demonios! ¡Apenas te quito una bruja de encima y aparece otra! ¡Yo me rindo!" Ragnarok rugió con frustración, retirándose en el interior de su compañero.

Con un suspiro, ambos usuarios se sentaron en el borde del balcón, mirando juntos el paisaje de Death City frente a ellos como en los viejos tiempos. Crona no pudo evitar notar como Maka no había soltado su mano, manteniéndola firmemente agarrada entre la suya. Su corazón se aceleró, quería apartarla… debía apartarla, pero fue débil… su corazón le ganó a su razón. Solo pudo apretar la mano de Maka entre la suya, suspirando derrotado.

Hacía cinco años que no tomaba la mano de Maka, quería hacerlo mientras pudiese, mientras ella estuviera en Death City. Era débil y cobarde, pese a saber que al final solo acabaría haciéndose daño… solo quería tener esos momentos de felicidad.

Maka volteó a ver a su amigo, sus ojos verdes mirándole fijamente. Aún se sentía terriblemente dolida por el rechazo de Crona durante la clase, pero al final… ¿podía realmente molestarse con él? La respuesta era no, era imposible para Maka permanecer enojada con Crona, además… lo que había hecho había sido realmente grosero. No podía simplemente entrar en el alma del espadachín a la fuerza, sería tanto como hacer lo que Ángela hizo con él justo hacia unos momentos.

Al menos ahora, en esos momentos, Crona no le apartaba. Podía sentir el calor y la fuerza de su mano, como le aferraba… Crona no la rechazaba. Maka apretó su agarre, como si el unir sus manos pudiese reparar el vínculo roto entre ellos.

"Crona…" Maka le llamó, apretando su mano levemente. El aludido volteó a verla con sus profundos ojos negros. "Hay bastante tiempo antes de la fiesta… ¿quieres que vayamos a comprar ese colchón para mi habitación?"

Los ojos del espadachín se iluminaron de pronto, su rostro completamente sorprendido por las palabras de Maka. Al final solo pudo sonreír, asintiendo con la cabeza. Maka le sonrió de regreso, acortando la distancia entre ellos para sentarse justo a su lado.

Ahí, estando tan cerca de él, la rubia lo rodeó con sus brazos, descansando su cabeza en su hombro. Logró sentir como el pelirosa se tensaba violentamente, pero conforme Maka permanecía ahí más tiempo Crona parecía tranquilizarse cada vez más. La usuario no lo dejó ir hasta que lo sintió completamente relajado entre sus brazos.

Crona no pudo evitarlo. Al inicio trató con vehemencia de no sucumbir a sus propios deseos, de no disfrutar la cercanía de Maka. Al final, su voluntad terminó quebrándose, aceptando gustoso los brazos de la rubia alrededor de él. Al final incluso se atrevió a apoyar su mejilla contra la cabeza de Maka la cual descansaba en su hombro.

Sabía que no debía, que solo terminaría cavando su propia tumba, pero al final Crona solo quería mentirse a sí mismo e imaginar que Maka se quedaría con él. Al menos, mientras durase, Crona podía imaginar que su vida no era un abismo vacío sin sentido. Mientras Maka estuviese ahí, Crona quería imaginar que era suya, que la tenía, que solo eran él y ella, que Meena no existía en su vida y que Soul solo era un viejo recuerdo.

Aunque al final la partida de Maka terminase por matarlo, mientras ella estuviese ahí él quería engañarse a sí mismo y disfrutar su cercanía, su aroma, su calor. Quería imaginar que esos cinco años y su boda nunca habían sucedido, quería imaginar que todo eso había sido una pesadilla.

Quería imaginar que había muerto finalmente, sin darse cuenta, y había sido perdonado por sus pecados. Quería imaginar que la llegada de Maka era la versión de su paraíso, que estaba muerto y que Maka se quedaría con él para siempre.

Crona no pudo evitarlo.