Rated: T

Pareja: Inuyasha- Kagome

Disclaimer: La mayoría de los personajes son de Rumiko Takahashi, solo la trama es mía. Obra sin fines de lucro.

Summary: Naomi y Touga se casan, haciendo de Kagome e Inuyasha hermanastros, ambos han decidió poner tregua a sus discusiones ya que estaban a punto de mudarse pero Kagome se reencuentra con Kouga, su primer novio y mejor amigo, haciendo que el infierno se desate con unos celos inofensivos de su querido "hermano mayor".

Notas de la autora: ¡Hey, Hey! ¡Si, sigo viva y NO, no me raptaron los extraterrestres! ¡Les dejo mi pequeño capítulo y como hoy estoy de muy buen humor y en compensación por no haber actualizado el día de hoy es…!

¡2x1!

Esperen mi siguiente capítulo

Como siempre, tomatazos en reviews.

O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_

-My stupid step-brother-

-Capítulo III-

-Plan de Escape al Estilo Kagome-

Kagome

— ¿A dónde crees que vas?—maldigo el momento en que su voz resuena por toda la habitación, me giro poniendo la cara de inocencia que mejor se me da para encontrarme con Inuyasha y su seño fruncido.

—A la escuela, ¿no? Es mi último día—contesto sin darles demasiados detalles y evitando verlo a los ojos mientras guardo mis libros en la mochila.

Lo que Inuyasha no sabe es que debajo de todos los libros metí en modo micro mi ropa y zapatos para esta noche. Ya que mi perro guardián decidió no dejarme ir pues me escapara y que me amparen todos los ángeles del cielo porque si a mi querido nuevo hermano se le ocurre pasar por mi a la escuela será mi fin.

Ni siquiera planeo regresar a cambiarme de ropa. Ayumi me dejara usar su baño y casa como vestidor para después irnos a casa de Long.

— ¿Y a la escuela se lleva ropa y maquillaje?—cuestiona mientras se acerca a mi mochila.

Mierda.

—Claro—digo mientras la cierro y la saco de su alcance—Nunca sabes cuando será una emergencia femenina.

Salgo de la cocina como si me persiguiera el mismo demonio y no estoy bromeando cuando digo que Inuyasha se puede convertir en un… demonio perro guardián. Me río internamente al pensarlo así y él, que me ha seguido hasta la puerta, me mira con una ceja interrogante.

— ¿Qué?—murmuro mientras me calzo los zapatos y me pongo de pie. Él solo niega y me conduce al auto pues ya se le ha hecho costumbre llevarme a la escuela.

El camino a mi colegio es bastante aburrido y sumido en un incomodo silencio no solo porque a mi hermano se le ocurre verme de reojo cada cinco segundos sino porque estoy tan ansiosa de salir del auto que incluso mis rodillas me traicionan y tiemblan sin control golpeando el asiento haciendo un constante ruido que me está poniendo los pelos de puntas.

— ¿Quieres calmarte? Me estás sacando de quicio—me giro para sacarle la lengua y le ignoro.

Hay grandes posibilidades de que mi plan falle si sigo estando tan nerviosa pues mi perro guardián parece tan observador y receptivo de todo lo que hago como si siempre estuviera observándome.

Salto de la felicidad cuando se detiene frente a la verja de la escuela y abro la puerta antes incluso de que él detenga el auto, salgo de un brinco y agradezco a Merlín, Kami, Dios, Aba, Ra y tantos dioses más que existan porque caiga de pie.

— ¡Vendré a buscarte!—me grita y antes de que pueda girarme para responderle el cierra la puerta del copiloto y me lanza una sonrisa arrogante— ¡Y no me moveré de aquí sin ti!—y sin más, se va.

Maldito.

Demonios.

Mierda.

Joder.

Rayos.

Diablos.

Utilizo al menos veinte calificativos para maldecir a Inuyasha e intentar pensar en un buen plan para salir de la escuela sin que él me vea.

Ayumi, Eri y Yuka pasan la mayor parte de la mañana buscando una salida pero la mayoría de ellas terminan en desgracia como yo rompiéndome la cabeza, acomodándome en posturas incomodas, y por demás imposibles; terminando en dirección no vemos otra salida más que drogar a Inuyasha y encerrarlo en mi casa hasta la mañana siguiente.

— ¿Y cómo, según tú, haremos eso?—pregunta Yuka cuando lo sugiero.

— ¡La mamá de Eri es doctora!—grito mientras me giro hacia la susodicha que comienza a verme con nerviosismo—. Por favor, Eri, te lo suplico, pídele un poco de anestesia.

—Imposible, Kagome—responde casi de inmediato y me mira lastimosamente—. Es ilegal y mi madre no me lo dará aun si se lo ruego de rodillas.

Me dejo caer en mi butaca hasta que mi cabeza pega con la madera de forma estruendosa y la mitad del salón me ve con curiosidad.

— ¿Qué haremos, entonces? No hay forma de sacar a Kagome de la escuela si no es la puerta delantera—comenta Ayumi—. No podemos saltar los muros, nadie nos abrirá la puerta de atrás, ninguna de nosotras tiene auto como para sacarla por el estacionamiento, no podemos decir que enfermó porque sería Inuyasha quien viniera por ella porque de ninguna forma la dejaran salir sola, no la podemos meter en ninguna malera porque para empezar seria demasiado obvio y ninguna de nosotras trae alguna.

—Quizás sea mejor rendirse—concluye Yuka y todas asienten.

— ¡No! ¡No me daré por vencida! ¡Iré así sea lo último que haga!—grito mientras me levanto de mi asiento con un dedo en alto— ¡Kami, que todo lo ves! ¡Por favor, he sido buena niña y jamás he querido ir a un lugar tanto como ahora!—los aplausos salen de todos lados y es cuando me doy cuenta que estoy sobre la banca con los brazos extendidos al cielo, me sonrojo fuertemente y bajo de allí.

—Por cierto, Kagome—dice Ayumi—, ¿Cómo se enteró de que traerías ropa para cambiarte?

—No tengo ni la menor idea.

— ¿Y si lee mentes?

— ¿O si es sitico?

—Psíquico, Eri. P-S-I-Q-U-I-C-O

—No por nada ganaste el concurso de deletreo, Ayumi.

—Pero puede ser, ¿Y si es un extraterrestre?

—Eso explicaría su cabello.

— ¿Pero toda su familia lo será?

— ¿Y si desciende de extraterrestres que se mezclaron con humanos?

—No seas ridícula, Yuka.

— ¡Basta!—grito cuando me doy cuenta de que me han excluido de la plática pero ninguna me hace caso y continúan especulando de si Inuyasha es extraterrestre o no, si su familia viene de Marte o Júpiter y si deben de protegerme de sus fieras garras.

Me dejo caer de nuevo sobre la butaca y mi cabeza recibe aquel golpe mortal con la banca haciéndome, seguramente, un moretón en unas cuantas horas.

Inuyasha idiota.

.

Caminando fuera de la escuela cuando las clases se han acabado el único plan que hemos obtenido es que Eri y Yuka hagan una distracción mientras Ayumi aplicamos el dicho "patitas para que las quiero" y corremos hacia su casa a la velocidad de la luz aunque estoy segura de que no funcionara porque mi perro guardián es un demonio y me detectara a penas ponga un pie fuera de la escuela.

— ¡Tengo otra idea! ¡Podemos noquearlo!—dice Yuka cuando ya estamos cerca de la puerta todavía no puedo verlo pero estoy segura de que él está allí esperándome.

—No seas ridícula, ¿has visto a ese Adonis? Creo que será más fácil que tú te noquees con solo verlo—responde Eri y aprieto los dientes.

¿Quiénes se creen para decir que Inuyasha es un "adonis"? ¡Él solo es MI estúpido perro demonio guardián y de nadie más!

—Solo péguense al plan—les reprocho y ambas asienten.

Tomamos una larga respiración entre las cuatro y asentimos con decisión. Yuka y Eri salen primero para lograr hacer su parte mientras que Ayumi y yo nos escondemos detrás de los arbustos esperándome el momento para correr como locas.

Siento la opresión en mi pecho cuando veo como mis dos amigas se le acercan a Inuyasha demasiado "sensuales" y me molesta cuando empiezan a coquetearle, aprieto los dientes cuando Yuka le da un "abrazo de oso".

—Esa es la señal. Vamos, Kagome—repentinamente me jale fuera de los arbustos y echamos a correr como dementes hacia la puerta.

— ¿A dónde crees que vas?—y soy repentinamente detenida por la espalda. Me giro y me encuentro con la mirada dorada de Inuyasha, quien me sostiene por la mochila demasiado cerca de la calle para mi gusto, un paso más y ambos estaríamos pisando el concreto— ¿De verdad piensas que soy tan estúpido?

— ¿Eh…? Si—me tapo la boca a penas me doy cuenta de lo que he dicho.

— ¿Qué dijiste?—pregunta enojado y le sonrío nerviosamente—. Si tenías posibilidad de que te dejara ir pues olvídala.

— ¡Oh, vamos! ¡No seas malo! ¡Es nuestro último día juntas!—repela Yuka acercándose a él.

—Dije que no—murmura Inuyasha simplemente.

— ¡Por favor!—ahora es Eria la que suplica.

—No

— ¡Por favor!—ahora es Ayumi.

—No

— ¡POR FAVOR!—gritan en coro las tres y se me sale una gotita al estilo anime al verlas.

— ¡NO!—reniega y me conduce a su auto.

— ¡Por favor, Inuyasha! ¡Es más!—ruego por última ocasión mientras me interpongo entre él y la puerta de copiloto que iba a abrirme— ¡Puedes venir si quieres!

—He dicho que no y no insistas, tenemos cosas que hacer y no dejare que malgastes tu tiempo.

— ¿Así que malgasto mi tiempo con mis amigas?—respondo, enojada de su insinuación.

—Todo esto de una fiesta es una tontería, Kagome, entiende que ya no las veras y es mejor así.

— ¡Y con que derecho dices eso! ¡Ni siquiera me conoces!

— ¡Me importa poco si te conozco o no! ¡Debes hacer lo que yo te diga!

— ¡Pues no lo haré!

— ¡Si lo harás!

— ¡No!

— ¡Sí!

— ¡No!

— ¡Sí!

— ¡No!

— ¡Sí!

— ¡No!

— ¡Sí!

— ¡No!

— ¡Sí!

— ¡No!

—Esto es mejor que una película—dice Yuka y Eri asiente de acuerdo.

— ¡Ustedes no se metan!—gritamos Inuyasha y yo al mismo tiempo.

— ¡Dije que no irás y fin de la discusión! ¡Ahora sube!

— ¡Agggg! ¡Cómo te odio!—grito mientras abro la puerta del copiloto con demasiada fuerza.

— ¡Kagome!—grita Ayumi y miro a verla.

— ¡¿Qué quieres?—le grito y retrocede varios pasos.

—Kagome, ¡Lo mataste!

— ¿Ahh?

— ¡Mira!

Me giro y observo a Inuyasha tirado en el suelo con la marca de la puerta en su rostro. El enojo se me baja de golpe y grito llena de miedo.

¿Y si lo mate?

— ¿Está muerto?—dice Eri acercándose precavidamente hacia él.

— ¡No!—grito y todas se giran para verme como si tuviera tres ojos—Es decir, no puede ¿o sí?

—Pues no sé pero sí que le diste fuerte, Kagome—me sonrojo ante el comentario.

—Lo sé, hasta a mí me dolió el golpe—comenta Yuka y la culpa se acongoja en mi pecho.

— ¿De verdad está muerto?—pregunta Ayumi

—Pícalo con una varita y ya veremos—responde Yuka y Eri le da su flauta de la escuela, todas la vemos con cara de por-que-rayos-tienes-eso.

— ¿Qué? A mí si me gusta—dice simplemente y las demás asentimos.

— ¿Y si revive como un zombi?— murmura Yuka cuando Ayumi está por picarlo con la flauta.

—No seas ridícula, Yuka. Inuyasha no es un zombi—digo y sé que de inmediato tuve que haberme callado.

—Pero en el almuerzo dijiste que era un extraterrestre—me rebate Ayumi.

—Yo no dije eso.

—Bueno, como sea—nos interrumpe Yuka y saca el libro de matemáticas o, más bien, la biblia-de-las-matemáticas pues es un libro tan gordo que puede llenar nuestras mochilas por si solo—si hace algo sospechoso lo golpeare con esto—dice mientras señala el libro.

—De acuerdo…—murmuro y nos acercamos entorno a Inuyasha— Uno… —Ayumi se acerca y levanta la flauta—Dos…—Yuka levanta el libro— ¡TRES!

Ayumi lo toco una vez en el pecho y no pasa nada. Vuelve a hacerlo y tampoco pasa nada. Lo repite cinco, nueve, veinte veces y mi hermanastro no hace ademán de despertar hasta que Ayumi lo pica en la cara.

— ¡Agggg! ¡Que dolor!—exclama y se sienta sobre el concreto pero lo hace tan rápido que Yuka se espanta y grita tan fuerte llamando la atención de todos, deja caer la biblia sobre su cabeza y mi hermanastro regresa al suelo con toda la cara roja debido al golpe.

— ¡Me asustó!—se defiende Yuka, en brazos de Eri, cuando todas la volteamos a ver con una gotita al estilo anime sobre nosotras.

—Bueno, al menos ya sabemos que no es un zombi—murmura Ayumi.

—Será mejor que lo lleve a casa—digo mientras me pongo de pie—, estará enfadado cuando despierte.

—No seas tonta, Kagome. Ahora tienes la vía libre

— ¿Qué quieres decir?

— ¡Por Kami, Kagome!—musita Yuka mientras me ayudan a levantarlo y meterlo al auto. Suerte que mamá me enseño a conducir.

— ¡Ahora puedes dejarlo encerrado en tu casa e irte de fiesta!

— ¡Sí, Kagome!

—Es cierto pero…

— ¡Pero nada! Lo dejaremos en tu casa encerrado en su habitación dormido y regresaras antes de media noche ¡No se dará cuenta!

¿Es lo correcto? Digo, Inuyasha solo se preocupaba por mí, dijo que teníamos cosas que hacer además de que también él está bajo ordenes de mi mamá y, muy seguramente, del señor Taisho.

No es su culpa que yo tenga unas amigas maniáticas que lo noqueen o yo un carácter explosivo.

— ¡Es tu última fiesta, Kagome!—sonrío ante eso.

Es verdad que es mi última fiesta con mis amigas y en Kiyose. Quizás no las vuelva a ver como el mismo dijo además de que me gritó y también fue un accidente que lo haya golpeado con la puerta.

—Me han convencido… ¡amigas, vámonos de fiesta!

O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_