ATENCIÓN :
Celebren! Capítulo SIN PAPÁ DE CANDY!
Disfruten la lectura!
Capitulo 4
Se levantó sacando fuerzas de algún lugar desconocido y mágico del universo, fue tomó una ducha y se dispuso a vestirse. Sacó del ropero una polo morada, un capri blanco y unas vans lilas. Trenzó su cabello en espiga, aplicó lápiz café en el párpado inferior y rímel en sus abundantes y largas pestañas. Tomó su portafolio y bajó a la cocina.
Fue a la nevera y de ahí sacó los respectivos ingredientes para preparar su desayuno y el de su padre.
Sabía a la perfección que John no se despertaría sino hasta pasado el mediodía, por lo cual desayunó su porción y el resto lo dejó en los sartenes tapados para evitar que una mosca se colara por ahí.
Cerró el portón de su casa y se dirigió a la parada de autobuses. En el camino un auto rojo se movía a la par de ella. Un poco alerta y temerosa, apresuró el paso, viendo que de igual forma el auto lo hacía. Agradecía traer sus vans en ese momento , en vez de sus preciadas plataformas, y comenzó a correr.
El auto acelero.
- Eyy! Espera!
Gritaron desde el interior del vehículo, mas Candy no volteo , ni mucho menos tenía intención de hacerlo.
- Ey!
el auto aceleró hasta posicionarse frente a ella.
- Candy!
Del susto, la chica se desmayó, quedando a merced de aquel tipo que descendía del automóvil rojo.
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Solo sentía como la zarandeaban, y como era tomada en brazos , intentando ser despertada.
- Candy… Candy…Despierta… Candy …
- EH?
- ¿Candy estas bien?- preguntó preocupado.- te llevaré al auto.
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El chico de cabellos rubios manejaba dirigiendo su mirada constantemente hacia la chica que se encontraba en el asiento del copiloto, esperando saliera pronto de su desvanecimiento .
"¿Tan feo estoy como para hacerla desmayar?"
Adormilada como si recién saliera de su quinto sueño, abría sus ojos sin entender en donde se encontraba. Miro hacia un lado y grande fue su sorpresa al divisar a aquel chico de cabello rubio y ojos azules.
- ¿Anthony? ¿Qué hago aquí? – pregunto un tanto desorientada.
- Te vi caminando por la acera cuando comenzaste a apresurar el paso, luego comenzaste a correr, acelere y te desmayaste… siento haber provocado esto… yo…
- No no te preocupes, nada grave en realidad.
- Bueno, te creeré solo si me acompañas por algo de desayunar antes de ir a la uni ¿vale? – condicionó galante.
- Gracias pero ya desayune – contesto un poco apenada.
- Pero no creo que un café y unas galletas, o tal vez un helado esté de mas ¿o si? – pregunto con una cara de cachorrito imposible de resistir.
- Mmm… pero… - seguía dudosa.
- Vamos Candy, no me vas a rechazar la invitación ¿verdad? Yo que te salve de quedar desmayada a merced de quien sabe que psicópata, me desairas, me rompes el corazón, me… - puso su cara melodramático.
- Tu hiciste que me desmayara… - le recordó.
- Tu dijiste que no me preocupara me disculpé, pero quise recompensártelo con algo asi chiquito – hizo la seña con su mano, achicando la vista - Entonces ¿Qué dices?
- Llegaremos tarde y…
- Anda Candy… si llegas tarde te debo otra salida.
- Un lamborghini.
- ¿un lamborghini?
- Si, quiero un lamborghini – pidió a modo de broma - ya me quisiera ver en uno – comentó divertida.
- Lo que sea con tal de que aceptes.
- De acuerdo , pero mejor pides para llevar, no me quiero demorar mucho.
- Como gustes.
Ingresaron al café y ambos ordenaron, Anthony desayuno completo y Candy un te chai vainilla. Una chica que paso a lado de ellos junto con otra los identificó.
- Oyee ¿esa es Candy?
- Si… y ese es Anthony!
- ¿Qué pasará si tomamos una foto? – sacó su móvil y capturó la imagen de la pecosa sonriéndole al rubio y viceversa.
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- Vamos
- Si
Juntos salieron del café y abordaron el auto.
- ¿ves? No tardamos casi nada.
- Tuvimos suerte que no hubiera tanta fila.
- Bueno eso si.
Arrancó el auto, y en un semáforo en rojo Anthony recordó que tenía unos ensayos importantes que presentar ese día, por lo cual abrió la guantera .
- Necesito sacar unos documentos.
En eso el celular de Candy resbaló de su mochila. Al estar el chico con el rostro hacia la guantera, la rubia se agachó para recoger el teléfono. Justo en ese momento, el ojiazul giró su faz quedando sus bocas a escasos milímetros de distancia. Ambos estaban nerviosos. La pecosa se encontraba en modo alerta, sabiendo que eso no iba nada bien.
- Can… Candy… - susurró embelesado contra la nariz de la chica– yo…
Poco a poco se iba acercando mas y más, esperando la rubia no se moviese.
- Anthony esto no…
- Candy… - PIIIIIIIIII!
Para fortuna de la ojiverde, un auto pitó sacudiendo las neuronas de ambos, provocando que una agradeciera al cielo por tan bendita interrupción, mientras que el otro maldecía por haber estado a nada de besarla, y lastimosamente no haberlo hecho.
El chico se incorporó y sin pronunciar palabra alguna, piso el acelerador para seguir su camino rumbo al instituto, en un incómodo silencio para ambos.
"Sabia que no debía aceptar" – se regañó mentalmente Candy.
Arribaron la uni, y Anthony, a pesar de la penosa situación que se había suscitado en el auto, no se separó de Candy ni un momento, simplemente… no pensaba desistir.
La llevó hasta la puerta del salón, y todos los miraban insistentes.
- ¿Tan mal me veo hoy? – susurró irónica la chica.
- En mi opinión te ves muy linda, pero más baja – le guiñó el ojo, poniendo su mano sobre su cabeza.
- Son las vans – dijo meneando de manera tierna su pie.
- Eres muy tierna – adulo con una sonrisa.
- Obvio – aceptó meneando la cabeza, mas incómoda.
- Hm… - miró la hora - … tengo que ir a clase, nos vemos, gracias por acompañarme – le beso la mejilla – espero se vuelva a repetir…
Se despidió, y justo cuando se disponía a retirarse..
- ¿Qué es lo que se va a volver a repetir? – cuestionó una molesta y celosa voz
- Adios Candy – se fue Anthony ignorando a aquella presencia.
Una vez retirado el rubio, Terry miraba expectante a la chica que tenía frente suyo.
- ¿Qué es lo que se va a volver a repetir, Candy? – enfatizó su nombre.
- Nada importante. – dijo un poco nerviosa.
- Ven – dijo tomándole la mano y llevándola por los pasillos, hasta llegar a la parte mas apartada del instituto, donde ningún alma, a excepción de ellos, vagaba por ahí.
- Terry… a donde vamos… tenemos clase…
- La tenemos dentro de una hora, no te preocupes – dijo molesto.
- Terry…
El chico detuvo el paso provocando que la rubia chocara con el justo cuando él dio la vuelta. La sostuvo por la cintura y la pegó a el, la cara de Candy reposaba en el pecho del chico y sus manos en sus hombros. Temblaba de la emoción y si se puede decir de incluso con algo de temor.
- Terry… - ninguna palabra salía de su boca - Terry yo…
Sin mas ni menos la besó, la besó de manera desesperada para asegurarse que Candy, SU Candy, era de él, y de nadie más, era de Terruce Grandchester, y no de ese rubio desabrido, era suya, solamente suya. Su mano estaba en la nuca de la ojiverde, y un suspiró salió suelto de su garganta. Su otra palma en su cintura, sus cuerpos juntos, y el de ella ligeramente separado del suelo, mas su mente, hacia mucho que ya residía en la luna y observaba las estrellas cada vez que estaba en compañía de aquel chico de cabellos negros con una extraña combinación de destellos castaños.
- ¿Quieres ser mi novia? – le susurró contra sus labios.
.
.
Llegué feliz a la escuela, extrañamente feliz, con esa sensación que te provoca el pensar a la persona que amas, a la persona que amo. Si bien no le había pedido que fuera mi novia oficialmente, sabía que éramos mucho, pero MUCHO mas que amigos. La mayoría pensaría que novios ya somos, y tomarían por absurdo el hecho de que se lo pida formalmente, mas a mí, Terruce Grandchester, me gusta hacer las cosas "a la antigua", con la plena seguridad de que de esta forma, no habrá cabos sueltos entre Candy y yo, y disiparía dudas que posteriormente, podrían causar conflictos entre nosotros.
Tomé los libros de mis respectivas materias, y caminé la distancia que faltaba para llegar al aula. Candy siempre llega puntual, así que todo iba norma. Pasó un minuto, luego otro, luego otros más, y ella no llegaba. Me comencé a preocupar.
¿Qué tal si algo malo le había ocurrido?
"¡Vamos Grandchester! ¡Deja de atormentarte! Ella esta bien, eres un paranoico" me rete mentalmente.
Fuera lo que sea, imploraba al cielo de que ella llegara. Las ansias, la emoción, los nervios, aunado a un poco de preocupación y temor me carcomian.
¿Y si me decía que no? ¿Y si lo de ayer solamente fue mera coincidencia? ¿Y si solamente fue una oleada de hormonas la que la llevo a hacer eso?
No… no era eso… yo lo sabía. Candy no era capaz de jugar con los sentimientos de otros. Tenía que tranquilizarme y dejar de hacer especulaciones que no me traerían nada, NADA bueno.
Salí del salón a recorrer los pasillos para serenarme. Regresé a los pocos minutos, y grande fue mi sorpresa al ver a MI pecosa, con el puñetas de Anthony ahí, MUY juntos, DEMASIADO!, no lo soportaba, simplemente no cabía dentro de mi cabeza el que ella estuviera con él!
Pero esto no iba a quedarse así.
Haciendo uso de todo mi autocontrol, para que todos mis sentimientos negativos no salieran a flote, con la mirada (admito) algo dura, me acerque escuchar al idiota de Brower comentar:
- …gracias por acerca acompañarme.
Y después… le besó la mejilla… LE BESÓ LA MEJILLA! ¡¿PUEDEN TAN SIQUIERA CREERLO?!, SE HABÍA ATREVIDO A BESAR LA MEJILLA DE MII CHICA! De MIII Candy!
- …espero y se vuelva a repetir.
¿repetir? ¡¿Pero que demonios era lo que se iba a volver a repetir?!
- ¿Qué es lo que se va a volver a repetir?- dije molesto, enojado… celoso.
Él, sólo me miró de reojo, y me ignoró despidiéndose de Candy. Y ella… ella seguía ahí, sin decirme nada, pero podía sentir su nerviosismo latente por mi presencia, y quizás… hasta un poco de miedo. La última reacción fue la que me hizo sentir raro, y mas que eso, me hizo sentir mal. Lo último que yo quería despertar en Candy era precisamente eso… MIEDO.
Una vez fuera de mi vista Anthony, tomé a mi pecosa por la muñeca y la llevé a la zona más apartada de todo el instituto que conocía. Ella sólo pronunciaba mi nombre en un suave susurro, en una suave súplica.
- Terry…
No me detuve.
- Terry yo…
Finalmente corté el paso provocando ella chocará conmigo. Sus párpados juntos esperando la caída y el golpe del suelo que nunca llegó. La sostuve por la cintura para que no cayera. Su cuerpo temblaba. La vi nuevamente, tan linda, tan vulnerable, tan tierna, tan ella. Tan Candy. No me contuve más, y la besé.
Cada beso era único, nuevo y diferente, por mas cursi que se escuche, es la mera verdad.
Asi de pronto le solté.
- ¿Quieres ser mi novia?
Lágrimas de emoción surcaron en sus mejillas, coloradas por el beso, a lo que ella felizmente me dio el sí.
- Claro que si.
Sonreí, olvidando lo pasado.
- Te amo, ¿lo sabes verdad? – le declare.
- Por supuesto, yo también te amo, nunca lo olvides.
- No lo haré – le prometí. Nos miramos unos instantes transmitiendo con nuestros ojos el amor que sentíamos el uno por el otro.
- No… tu… ¿no estas molesto? – preguntó titubeante. Cerré los ojos y suspire. ¿Cómo era posible que yo me molestara con esa creatura angelical? ¿cómo podría hacerlo? Es verdad, ardía en celos cada vez que la veía cerca de alguien más que no fuera yo, sabía que Candy era libre de hablar con quien quisiera, pero me molestaba que otros trataran de aprovechar las situaciones junto a ella para salirse con la suya.
- No te voy a negar que si me molestó verte junto a Anthony, y tampoco voy a ocultarte que me moría de celos de solo imaginar lo que pudo haber pasado antes de llegar aquí. Pero también, se que debo de confiar en ti, y pues, lo hago, te amo así que sólo me queda esperar a que tu me cuentes lo pasó, sin forzarte a nada, que nazca de tu corazón linda. – le acune la mejilla, y ella sonrió y cerró los ojos al percibir la caricia, mientras una gota de agua salada y rebelde, resbalaba hasta llegar a mi mano.
- Gracias Terry… no sabes cuan agradecida estoy de que estés a mi lado. Te contaré… pero ya es hora de ir a clases.
- Claro.
Estaba feliz, muy feliz de lo que había entre Candy y yo, y estaba seguro que no me importaba enfrentarme a todo, con tal de tenerla a mi lado.
¿Por qué?
Porque la amo.
Y ella… me ama a mi.
Hola! Este capítulo es más Candy-Terry. Prometo y aseguro uno aún más meloso, este es como una introducción al porque de lo que sucederá mas adelante. Fue un poco leve y tierno (según mi opinión) mas adelante vendrán cosas más… fuertes, con mas de todo.
*Estoy en laaaaargos y difiiiiiciles exámenes finales, así es un poco complicado enfocarme en dos cosas a la vez, por lo cual pido comprensión. *
Las invito a leer también el fanfic de mi muy querida amiga Catherine Cipher : "Tomar a mi prometida". Aquí entre nos y en mi opinión, ella escribe mejor que yo, aunque pues… aquí su servidora… hace su luchita.
Las quiero demasiado y me alegra el recibimiento que le han dado a este fic y a los demás.
Nos vemos pronto.
Siempre suya MCGrandchester.
Muchos besos y abrazos n.n.
