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Naruto, Hinata ni ninguno de los personajes aquí mencionados son míos, ellos son propiedad de que Kishimoto sensei, yo solo escribo porque los japoneses son unos malditos envidiosos que no me dejan piratear la película de Naruto The Last. XD.
¡A leer!
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La imaginación puede crear desde cielos infinitos hasta mundos imposibles, los sueños pueden crear las cosas más sorprendentes y volver a las cosas más imposibles en realidad y la mente puede juntar a ambas y crearnos una realidad o tal vez develarnos, la verdad.
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CAPITULO IV: CRISIS EMOCIONAL
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Una oscuridad absoluta envolvía aquel lugar.
Un pequeño Naruto de cinco años caminaba como un ciego por aquel camino: estirando los brazos hacia adelante, tratando inútilmente de orientarse. Sus pasos eran los únicos que sonaban en aquel tétrico túnel.
Naruto odiaba la oscuridad, le recordaba la soledad de su alma.
Entonces, una luz se proyectó al final de aquel túnel.
Sus paso inseguros y temerosos tomaron fuerza y determinación. Aunque tropezó y cayó una y otra vez, Naruto siguió corriendo tratando de escapar de aquel lugar.
Mientas, corría por aquel camino, la apariencia de Naruto cambiaba. De aquel niño de 5 años con una espiral en su playera al Naruto de ropa naranja y goggles en la cabeza, del Naruto con su banda ninja como gennin al adolescente de 15 años de ropas ahora naranjas y negras, del Naruto con una capa roja y negra en su batalla con Pain al Naruto con el control del kyubi, del Naruto con el manto de Kurama al Naruto con los poderes del Rikudou Sennin para finalmente cambiar al Naruto actual: de pantalón naranja, casaca negra con una banda roja en el brazo izquierdo y el cabello rubio corto.
Agitado, con el pulso acelerado, Naruto de ahora 19 años, salió de aquel camino lleno de oscuridad.
Jadeando, cayó de rodillas respirando con dificultad.
Sintió algo en su mejilla, sorprendido lo tocó, dandose cuenta que era un copo de nieve. Alzó la mirada y se dio cuenta que todo el lugar se encontraba cubierto de nieve: los árboles, las casas, las calles; todo estaba cubierto de esa blanca nieve dándole al lugar un toque navideño y cálido.
El lugar parecía solitario, sin embargo, vio a alguien parado unos metros delante de él, así que reuniendo energías, se levantó y caminó con dificultad tratando de acercarse a aquella persona. Mientras, más y más se acercaba los rasgos de aquella persona se hacían visibles; sus cabellos eran largos y negros con destellos azulados, su piel era tan blanca como la nieve y sus ropas eran de colores suaves y sencillas. Sin saber, por qué su corazón empezó a latir con fuerza. Era pequeña lo notaba, porque su estatura no era tan alta como la suya, su cintura era pequeña, sus caderas anchas y tenía una delgada espalda. Se detuvo y empezó a respirar con dificultad (y no era por haber corrido).
La muchacha, (porque sabía que era una muchacha) depositó unos girasoles en una tumba blanca y limpiándose las lágrimas se levantó y se volvió a Naruto.
—Hinata —Naruto la miró, sorprendido. La Hyuga por el contrario le sonrió cálidamente y corrió hacia él, estirando su mano. Naruto corrió también estirando su mano derecha. Hinata amplió su sonrisa y siguió corriendo y cuando estaban a poco pasos de tocarse las manos…
…Hinata siguió corriendo pasando de él.
—Hinata —Naruto la miró y la vio detenerse unos pasos delante de él, sonriéndole a alguien más.
Vio a Toneri Otsutsuki sostener las manos de la chica, éste sonrió mirando a Naruto con burla y en un rápido movimiento pegó a la chica a su cuerpo, abrazándola con posesividad.
—Ahora, Hinata es mía.
Los ojos de Naruto y Hinata se encontraron y ella le sonrió con tristeza.
—Adiós, Naruto-kun —ambos empezaron a alejarse de Naruto, dejándolo solo en aquel lugar. Mientras Hinata en brazos de Toneri, se alejaba, las casas empezaron a derrumbarse, los arboles a caer…
Naruto cayó al suelo de rodillas, era como si al ver a Hinata irse, sus fuerzas se iban con ella.
—Hinata, —la llamó— Hinata —le rogó— no te vayas, por favor, no te vayas. No me dejes solo.
El cielo se rajó y empezó a caer trozos al suelo, la tierra tembló abriéndose en dos y Naruto cayó dentro de él, adentrándose en aquella oscuridad que sabía no podría salir nunca. Con un solo pensamiento en la mente:
— ¡HINATA! —Naruto despertó gritando.
Entonces, miró alrededor, estaba en una sucia cueva, a su lado estaban Sai, Shikamaru y en un rincón Konohamaru, Hanabi y Sakura, esta última, se le notaba terriblemente cansada.
—Hinata, ¿dónde está Hinata?
—Se fue con el Otsutsuki —le respondió Shikamaru.
La rabia y el dolor inundaron a Naruto.
— ¿Cuántotiempo estuve inconsciente?
—Tres días —Naruto apretó los puños— Naruto, ¿qué sucedió? ¿Por qué Hinata se fue con ese tipo?
Los ojos siempre amables y felices de Naruto, se llenaron de una profunda furia y coraje.
— ¡Quiero quedarme aquí, quiero quedarme con Toneri-kun!
— ¡ ¿Lo prefieres a él?!
— ¡Sí!
—Por favor, detente.
— ¿Por qué? Acaso, ¿te importa este tipejo?
—No, él no me importa —Hinata bajó los ojos— pero él sigue siendo un ninja de mi villa.
—Se fue porque quiso —Naruto tiró al suelo las mantas que lo cubrían y se levantó de la improvisada cama que le habían hecho.
—Naruto, no puedes levantarte aún estás débil —le sermoneó Sakura.
—Déjame en paz, Sakura —caminó hasta la entrada de la cueva. Quería irse, quería desaparecer y estar en esa cueva lo ahogaba pero fue detenido por el Nara—. Déjame pasar Shikamaru.
—No, hasta que me digas que pasó con Hinata y Toneri.
Naruto se enojó al oír hablar de ellos.
—Ya te dije que decidió irse con ese tipejo. ¡Ahora déjame pasar!
—Mi onee-san jamás se iría con ese tipo —dijo Hanabi con decisión.
Naruto volteó a verla.
—Pues créelo, tu querida onee-san se fue con ese infeliz.
— ¡Naruto! —Shikamaru lo miró sorprendido, jamás había visto tanta hostilidad en el rubio.
—Déjame pasar Shikamaru —empujo al Nara y se fue.
—Déjalo, Sai —dijo Shikamaru al ver al ninja pintor dispuesto a seguir al Uzumaki— Naruto necesita estar solo.
— ¡RASENGAN! —el árbol se partió en dos y cayó como los diez arboles anteriores que había derribado.
Naruto se sentía furioso, irritado, triste, con un montón de sentimientos revueltos y confundidos; golpeaba cada árbol viendo la estúpida cara de Toneri en cada uno de ellos, burlándose de él.
Pero también recordando a Hinata, recordando su rechazo, recordando que había preferido a ese tipejo antes que a él, él que era…
—Un auténtico baka —le respondió alguien a sus espaldas.
Naruto volteó encontrándose con Hinata.
—H-Hinata —el rubio se sorprendió al verla.
—No soy Hinata, solo soy tu inconsciente que ha tomado la forma de esta chica para hablarte. La auténtica Hinata se encuentra en estos momentos con su novio Toneri.
—Él no es su novio —le gritó Naruto, irritado.
—Tienes razón —el rubio asintió— él, ahora será su esposo.
La rabia de Naruto le hizo derribar un árbol en segundos.
— ¿Para qué has venido? —le espetó ya irritado con esa Hinata.
—Vine a aclararte las cosas, porque parece que tú no las has entendido.
—No necesito que me expliques nada.
—Entonces, ¿por qué estás tan enojado?
—No estoy enojado
—Lo estás.
—No lo estoy —Naruto sintió el chakra del Kurama rodearlo.
—Lo estás, Naruto —la chica sonrió— solo que aún no lo entiendes.
—No estoy enojado, ¿por qué debería estarlo?
—Entonces porque te molesta tanto que yo te haya dejado y haya preferido irme con Toneri-kun.
—Porque ese tipo quiere destruir la villa, es un villano, intenta acaba con el mundo y ¡no le digas así, él es un paliducho que no merece ningún kun! —esto último, lo gritó ya irritado.
—Y, ¿tu, sí?
—Por supuest…cállate, me confundes.
—Sigo son entender por qué te molesta tanto que me haya ido, después de todo tú siempre has querido que tus amigos sean felices y si mi felicidad es con Toneri-kun, eso debería alegrarte.
— ¡No estoy enojado! —gritó ya harto de hablar, con esa extraña versión de Hinata.
—Naruto, ¿con quién hablas? —Sakura lo miró confundida, apareciendo detrás de unos arbustos.
— ¡Sakura-chan! —El rubio volteó a verla y señaló a Hinata— yo estaba hablando con...
—Ella no puede verme, genio, solo soy algo creado por tu cabeza hueca —le recordó la Hinata de su inconsciencia con algo de burla.
Naruto la miró mal.
—No era necesario los insultos —protestó bajito el Uzumaki —…Conmigo mismo, sí eso, conmigo —le contestó a Sakura.
Sakura no le dio importancia a ese hecho. Había algo más importante que decirle.
—Pero, ¿qué hiciste? —Sakura miró los arboles destruidos, las ropas sucias de Naruto y la venda hecha jirones de su brazo derecho— ¿Por qué has hecho eso? Y, encima, rompiste tus venda, de nuevo —la ninja médico, lo observó— ¿es por Hinata?
— ¡Maldición! Tú, también, estoy harto —Naruto caminaba tirándose los cabellos con frustración— esto no tiene nada que ver con Hinata. Mi vida no gira en torno a Hinata Hyuga, ella no me importa, jamás me ha importado y jamás me va importar.
—Naruto, estas siendo patán, sólo porque Hinata se fue con el Otsutsuki, no quiere decir nada. Yo creo que más bien, ella está escondiendo algo.
—No me importa si Hinata, está escondiendo algo o no, ella se fue con Toneri, lo eligió a él, se fue, me dejó.
— Y eso te duele, ¿no?
— ¡Aggg!, ¿Por qué debería de dolerme? —Le gritó despechado—Hinata Hyuga sólo esa chica rara, que decía admirarme pero ella sólo es una vil mentirosa que decía decirse mi amiga, que decía seguir mí mismo camino ninja, pero se fue a la primera con un hombre que ni conoce, ella….
¡PAFFF!
Naruto tocó su mejilla.
Sakura lo había cacheteado.
—Eres un estúpido, Naruto —la pelirrosa se fue dejándolo solo.
—Concuerdo con la pelirrosa —le comentó Hinata mirándolo apoyada en el único árbol que se había mantenido en pie—. Eres un estúpido y un baka, ni siquiera sé porque la Hinata de aquí te habla.
—Cállate, ¿quieres?
Unos pasos se escucharon y vieron aparecer a Sakura de nuevo, con una bolsa en sus manos.
—Sakura-chan, yo…
—Toma, —le arrojó la bolsa. Naruto la tomó y al abrirla vio una bufanda roja, la tomó en sus manos.
— ¿Qué es…
—Es de Hinata, ella la tejió para ti, te la iba regalar en el festival de invierno pero no pudo porque el Otsutsuki atacó a la villa con sus marionetas.
—Yo…
—No digas nada, ¿quieres? Después de todo a ti no te importa ella, ¿no es cierto?
—Yo no, yo no quise decir eso.
—Pues, lo dijiste —Sakura regresó sobre sus pasos pero antes de irse volteó a ver al Uzumaki—sabes Naruto, deberías ordenar tus sentimientos y buscarla, sino la perderás para siempre y será tu culpa —y diciendo eso se fue, dejándolo solo.
Naruto miró la bufanda en sus manos.
¿Ordenar sus sentimientos? Él no necesitaba ordenar nada.
— ¿Por qué no lo admites de una vez? — pregunto ya cansada aquella Hinata.
—Admitir, ¿qué?
— ¿Por qué te molesta tanto que me haya ido con Toneri?
—No me molesta.
—Sí, lo hace, te revienta que me haya ido con Toneri, te pone furioso que me vaya a casar con él, que tenga hijos con él.
—Cállate, cállate, cállate —le gritó tirando la bufanda al suelo.
—No me voy a callar nada, tú siempre pregonabas por toda la aldea que estabas enamorado de Sakura y que tendrías una cita con ella, ¿por qué yo no puedo hacer lo mismo?
—No quiero escucharte —Naruto se aleja de ella, pero Hinata va corriendo y lo intercepta.
—Tú no te vas a ir a ningún lugar hasta que me respondas.
— ¡Aléjate de mí!
—Ya se lo que te molesta. Te molesta, te duele que la rarita de Hinata Hyuga te despreciara a ti a Naruto Uzumaki, héroe de las naciones ninjas.
—No es cierto
—O, tal vez te golpeo en el orgullo que te haya olvidado con tanta facilidad.
—Eso es mentira.
—Entonces, porque te duele tanto, yo no soy más que una rarita, timidona y oscura chica, ¿por qué te importo tanto?, ¿por qué?
—Porque te amo, maldición —gritó Naruto a pleno pulmón.
Un silencio abrumador cayó hasta que Naruto se dio cuento de lo que dijo.
—Yo amo a Hinata. Yo amo a Hinata —miró sus manos y cayó al suelo de la impresión.
Ahora entendía su furia, su frustración, su dolor su melancolía, sus celos. Él estaba perdidamente, alocadamente, furiosamente enamorado de Hinata.
—Al fin lo admites, —dice Hinata con una sonrisa y le entrega la bufanda.
—Yo la amo
—Lo sé.
—Yo la amo.
—Sí.
—Yo la amo. ¡Yo la amo!
Hinata sonrió.
— ¿Y entonces que es lo que vas a hacer?
Naruto miró la bufanda roja, la bufanda que Hinata había tejido para él, exclusivamente para él. Así que levantándose del suelo, se la puso.
—Voy a impedir su boda —dijo decidido— y a decirle que la amo.
La bufanda roja hondeó con el viento en dirección al cielo, en dirección a la luna, en dirección al primer y verdadero amor de Naruto: Hinata.
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NOTAS:
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¡BIENVENIDO 2015!
El 2014 fue un gran año, nos regaló una gran noticia, nuestra pareja NaruHina se hizo canon, ¡oh yeahhhh! Y, en este 2015 tendremos la película y el manga de Boruto, tenemos muchas cosas para ser felices este 2015. Y que mejor para mí, que iniciar publicando un nuevo capítulo de mi historia.
Que tengan un buen año 2015, sigamos leyendo y escribiendo historias NaruHina, porque este 2015, ¡AUN SEGUIMOS SIENDO CANON!
NOS VEMOS, Nova out.
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Y, YA QUE ME TARDE TANTO EN PUBLICAR AQUÍ LES DEJO EL ADELANTO DEL SIGUIENTE CAPITULO:
— ¿Creíste que podías engañarme? —Toneri la tomaba de un brazo impidiéndole escapar.
—Déjame, me haces daño —trataba de liberarse Hinata
—Eres una vil mentirosa, tú no viniste para casarte conmigo, viniste aqui para encontrar "el arma" ¿verdad?
—No, no, yo si quiero casarme contigo.
— ¡Mentira! —La arrojó con violencia al suelo—. Puedo leer tu corazón, puedo saber lo que sientes y sé que no estas interesada en mí, sino en ese rubio de pacotilla, ese Naruto Uzumaki.
— ¡No! no es cierto, yo si te quiero.
—Pues, dilo con el corazón.
Hinata cayó de rodillas y empezó a gritar, tomándose la cabeza.
Sentía que la cabeza le iba a estallar, el dolor era insoportable, trató de reprimirse pero no pudo evitar gritar.
¡Qué parará, que parará!
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¿REVIEWS?
