¡Muy buenas! Aquí estoy, dispuesta a dar la lata de nuevo xD. Muchas gracias por esos reviews tan bonitos que me habéis mandado, juju. Como recompensa, otro capítulo del fic (ya era hora de que actualizara, ¿no? xD).

PD: Aún no lo he dicho, pero está claro que Naruto no me pertenece, ¿verdad? Si así fuera, el Sasusaku, Naruhina, Shikaino y Nejiten dominarían el mundo! Wuajuajua!

Besitosss.

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4 EL SECRETO DE HINATA

Eran las doce de la mañana, y una chica de pelo rosa estaba tumbada en su cama. Estaba encogida como un feto y destapada. Los rayos de sol entraban por la ventana semiabierta debido al calor que había hecho la anterior noche. La joven dio un ronquido y se movió un poco.

-Sakura… tengo que decirte una cosa…-la dijo el joven Uchiha.

La kunoichi le miró a los ojos; esos ojos rasgados, tan negros y profundos. Su corazón latía más rápido de lo normal. Sasuke se acercó más a ella y le dijo:

-Yo te…-Sasuke se acercaba mucho más a ella, tanto que casi podía sentir su aliento sobre sus labios.

Pero un ruido interrumpió la bonita escena.

-¡Ya voy!-gritó malhumorada Sakura. Se levantó de la cama, se puso las zapatillas y corrió hacia el salón a por el teléfono. Siempre que estaba soñando algo y se acercaba la parte más emocionante del sueño, sonaba el despertador, la llamaban por teléfono o tocaban el timbre.

-¿Sí?

-¡Hola, Sakura! Soy yo, Ino. Estamos Hinata, TenTen y yo en la cafetería de aquí al lado. ¿Te apetece venir?

-Sí, claro-aceptó Sakura con voz soñolienta.

-Pues venga, te esperamos. Adiós.

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-Pues mira, yo creo que los más guapos son Sasuke-kun y Sai-kun. Especialmente Sasuke, parece que se ha puesto bien con el entrenamiento, ¿eh?-decía Ino, dando un codazo a Sakura.

-Sasuke, Sai y Naruto. Naruto no es feo-añadió Sakura. Al oír pronunciar ese nombre, Hinata se ruborizó, aunque nadie se dio cuenta.

-No sé que le veis a Sasuke. No es feo, pero tampoco es la octava maravilla del mundo-opinó TenTen.

-Claro, es verdad, que a ti te mola Neji-soltó la rubia con una risotada.

-Mentira-se defendió la chica de los moñitos-. No me gusta. Es solo mi amigo. Además, estoy saliendo con Daisuke.

-¿Aquel amigo tuyo que vimos el otro día en el puesto de dulces?

-Sí.

-Es bastante mono…

-¿Y tú, Hinata?-preguntó Ino a la Hyuga.

-No sé…-dijo juntando los dedos índices. "No puedo decirles que a mí… Naruto… ¡no, no, no! Si no sospecharán que me gusta…"-A mí nadie-mintió.

-¡Hola chicas!

Un chico rubio había aparecido en la puerta de la cafetería. Hinata desvió la mirada, muerta de vergüenza. Justamente tenía que aparecer en ese momento… Tragó saliva y contestó:

-Hola, Naruto-kun.

-¿Molesto?-dijo mientras cogía una silla y se ponía entre Sakura y TenTen.

-No, en absoluto-contestó Sakura.

-Estábamos hablando de nuestras cosas, pero bueno, no pasa nada-dijo Ino encogiéndose de hombros.

Mientras Ino y Sakura mantenían una animada conversación con Naruto, TenTen se fijó en Hinata. Sus mejillas estaban muy rosadas, e intentaba no mirar hacia el rubio. Por debajo de la mesa, Hinata jugaba con sus dedos índices, como de costumbre cuando veía a Naruto.

"Tal vez a Hinata le guste Naruto. Después de todo siempre le ha admirado, no me extrañaría nada. Tal vez yo la pueda ayudar".

-Bueno, chicas, ahora me tengo que ir, tengo una misión importante con Kiba y Sai. Nos vemos-se despidió el Jinchuuriki.

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Sakura e Ino enseguida se fueron porque tenían entrenamiento con Tsunade, y se quedaron TenTen y Hinata solas.

-Hinata… una pregunta un poco indiscreta… ¿te gusta Naruto?-preguntó TenTen.

Hinata miró hacia abajo. No estaba muy segura de si decírselo o no. Por un lado TenTen era su amiga, y sabía que era de confianza, pero por otro le daba muchísima vergüenza. Tragó saliva y subió la cabeza hasta encontrarse con los ojos castaños de su amiga que la miraban fijamente. Las manos la temblaban y tenía mucho calor.

-Yo…

-Hinata-TenTen la pasó una mano por el hombro-. Puedes confiar en mí.

-Sí… gracias.

-No se lo contaré a nadie, ¿vale?-la aseguró TenTen.

Hinata asintió levemente con la cabeza. No se lo podía creer, ¡había confesado su secreto a TenTen!

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-¡Uf, estoy agotada!-jadeó Ino, abriendo una botella de agua y dando un trago.

Acababan de salir del entrenamiento con Tsunade. La Hokage cada vez las machacaba más y siempre salían agotadas, especialmente Sakura, que como ahora era Jounin la exigía más.

-¡Eh, Ino!

Era Shikamaru. Miró a Sakura de reojo, y esta entendió el mensaje.

-Bueno, hasta luego, tengo prisa.

Una vez la muchacha se alejó lo suficiente, Shikamaru se acercó a su compañera y la susurró al oído:

-Tenemos que hablar.

Shikamaru e Ino se alejaron un poco de la puerta del despacho de Tsunade. Shikamaru miró a su alrededor, no había nadie, así que empezó a hablar.

-Oye, sé que es muy problemático, pero quiero que sepas que lo del otro día fue un accidente. Estaba borracho y no sabía lo que hacía-dijo de carrerilla, como si hubiera estado ensayando mucho esa frase-. No siento nada por ti. Solo era eso.

-Yo… no pasa nada.

-Adiós-contestó Shikamaru marchándose rápidamente antes de que la rubia dijera algo más.

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En una habitación de la gran mansión Hyuga se encontraban dos chicas. Una de pelo recogido en dos moños, y la otra de ojos color perla. Se encontraban sentadas en unos cómodos cojines, alrededor de una mesa. La chica de los ojos perla, Hinata, tenía un lápiz en la mano, la cuál tenía un extraño tembleque. "La mejor forma de declararse es mediante una carta" la había dicho TenTen.

-Escribe algo-dijo esta.

-Es que… no sé que escribir-contestó la Hyuga.

-Tú piensa… no sé… ¿qué sientes cuando ves a Naruto?-la ayudó TenTen-. ¿Qué te llama la atención de él?

Diez minutos más tarde…

-Ya está-dijo Hinata guardando la carta en un sobre, y firmando como "Anónima"-. ¿Crees que pensará que soy yo?

-No sé, hay muchas chicas en Konoha, así que no tiene porqué-respondió TenTen guiñándola un ojo-. Venga, vamos a metérsela en su buzón.

Iban a salir de la gran mansión, cuando un chico de ojos blancos al igual que Hinata, Neji, las vio. Rápidamente se fijó en el sobre que llevaba Hinata en la mano, el cual tenía dibujado un corazón. Hinata se dio cuenta de que su primo las observaba, y se marcharon rápidamente antes de que Neji utilizara el Byakugan para leer su carta.

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-¡Correo!-gritó Naruto al abrir su buzón y coger todas las cartas que había dentro-. ¿Eh? ¿Una carta anónima?-dijo fijándose en la carta que tenía dibujada un corazón.

Entró en casa, justo en el momento que alguien gritaba su voz:

-¡Naruto! ¡Hoy toca entrenamiento!

-¡Ya voy, Ero-Senin!-respondió Naruto.

Guardó las cartas en un cajón de su mesilla y salió de su casa. En frente de la puerta estaba un señor de pelo blanco, que en ese momento estaba ocupado observando a un grupo de chicas muy guapas que reían sin parar.

-Jiji-sonrió tontamente.

-¡Eh, Ero-Senin! ¡Vámonos ya!-gritó el joven llamando la atención de su maestro.

-¡Ah, ya estás! Disculpa Naruto, ya nos vamos-dijo sin parar de mirar hacia atrás.

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-Bien Sasuke-finalizó la mujer rubia-. Desde hoy ya eres un Chuunin. A pesar de no haber hecho el examen sé hasta donde llegan tus habilidades. Mañana empezarás con las misiones, últimamente hay mucho trabajo y tu ayuda será indispensable.

Sasuke no la discutió. La verdad no estaba dentro de su plan convertirse en Chuunin y seguir realizando misiones, pero le pareció que sería una buena manera para entrenar y probarse a sí mismo.

-La misión de mañana es un tanto difícil. Es de rango B. Deberás llevar unos pergaminos muy importantes a la aldea de la Roca, en el país de la Tierra. Hasta ahí es fácil, lo malo es que hay una organización muy peligrosa que intentaran arrebatarte por todos los medios esos pergaminos-dijo muy seriamente la Hokage-. Confío en ti, muchacho.

Tsunade se dirigió hacia una estantería y cogió algo. Se lo puso en la mano a Sasuke, y este lo observó con añoranza. Era un protector ninja con el símbolo de Konoha. Eso le recordó a cuando tenía doce años. Le vino a la mente el día en que hicieron los grupos de Gennin, y conocieron a Kakashi-sensei. Sonrió al recordar la prueba de los cascabeles. Tsunade se asombró, era la primera vez que le había visto sonreír, aunque no dijo nada. Sasuke agarró más fuertemente el protector y lo apretó contra su pecho. El Uchiha salió del despacho de Tsunade, y emprendió camino hacia su casa, que no quedaba muy lejos. Al fin tenía algo que hacer, ya se aburría de estar todo el día sentado en casa sin hacer nada. Ya se había hecho un poco tarde, así que preparó las cosas para la misión de mañana. Metió en su bolsita shurikens y kunais y se puso su protector ninja en la frente, como en los viejos tiempos.