Hola, este es ya mi 4 fanfiction de esta pareja, por favor dejen reviews con opiniones para saber si seguir o no, o que les gustaría que pasara.

He visto sus reviews y animan mucho, saber que les gusta. Siguán así. Gracias:')

Capítulo 4: Que más da? Si no sientes nada.

Llegamos a mi casa, es como un palacio echo de golosinas, tiene una gran torre alta donde está mi habitación y tiene grandes salas como el comedor, la biblioteca… Y esta todo lleno de dulces por la compañía de mi padre.

-Bueno es aquí, iremos a mi habitación que estaremos más tranquilas.- Me gire para ver si a Marcy le parecía bien.

Asintió con la cabeza, tenía la mirada como pérdida, la veía preocupada, la conocía y sabía que le pasaba algo, y esa chica me importaba más de lo que podía llegar a admitir.

Antes de entrar a mi casa me acerque por detrás a Marceline, note como a Marceline se le aceleraba el pulso y la agarre por la cintura, no llegaba a la altura de su cabeza ya que yo erade menor estatura, pero antes de que pudiera darme cuenta Marceline se giró y me subió encima de un muro que había en mi porche, estaba sentada para poder estar a la altura de sus ojos rojizos. Se acercó y yo abrí las piernas para poder estar más cerca de ella, la agarre por el cuello con mis brazos y la abrace con fuerza. Estaba a la altura de sus ojos y le susurre:

-Marcy, una vez te prometí que nunca dejaría de preocuparme por ti, y hasta hora no he roto mi promesa, ni aunque quisiera.- Dije abrazándola con más fuerza.- Marceline me dio un beso en la frente y se limitó a decir que ya lo sabía y que nunca dejaría que nada me pasara ni aquí ni en la otra punta de este mundo.

Me ayudo a bajar del muro y se veía más feliz y eso me alegraba.

Entramos y podía notar como a Marceline le impresionaba el tamaño de la casa.

-Bonni, este sitio es jodidamente grande, más de lo que recordaba.-

Me limite a sonreír y cogerla de la mano para ir a la habitación.

Antes de poder entrar en mi habitación nos encontramos con mi mayordomo Peppermint, era un hombre bajito, tenía el pelo blanco con mechas de un color rojizo, tenía una mirada un tanto maligna pero era un gran amigo y una buena persona, siempre me ha dado su consejo y solía tener razón.

-Marceline?- Dijo sorprendido.

-Sí, qué onda jefe? Cuanto tiempo, veo que has encogido un poco mas no? A no es que yo he crecido… no como otros.- Dijo mirándole fijamente.

-Sí, veo que sigues igual…- Peppermint se giró y se dirigió hacia mí.

-Bonnibel Bubblegum, se puede saber qué hace ella aquí?- Dijo mirándome.

-Veras es que por una cosa del instituto tengo que ayudara con los deberes, no le digas que he estado con ella a mi padre, por favor.-

-Está bien… pero ten cuidado con ella.- Me contesto.

-Así que sigues en el instituto no? Repetidora? La verdad no me sorprende.- Dijo antes de dejarnos a solas a mí y a mi invitada.

-Buen…, es aquí. - Alcance a decir con una sonrisa en mi rostro.

-Esta es tu habitación? Es muy rosa hahah.- dijo mirando la habitación de arriba abajo.

-sí, bueno… me gusta el rosa- Afirme sonriendo y sentándome en mi escritorio.

-A mí también me gusta el rosa, bueno los derivados del rojo…- Marceline al decir eso vino hacia la silla donde me sentaba y me abrazo por detrás al hacerlo me susurro: - lo que me gustaría es probar tus labios rosas, Bonni.-Cuando acabo la frase no pude evitar ponerme nerviosa.

-Basta ya Marcy, siéntate y ben para aclararnos con los horarios y deberes.- Y la invite a sentarse a mi lado. Estaba muy roja y nerviosa y era bastante notable.

-Por qué tengo que parar? Sería solo un beso, y si no te gustan las mujeres no significaría nada.- Afirmo mirándome a la cara y levantándose de la silla.

-Si te beso pararas?- dije levantándome y sentándome en la cama para relajarme un poco.

-No- Sonrió.- si nos besamos parare.- Al acabar la frase se puso sin yo poder evitarlo encima mío.

Se puso el pelo a un lado y me miro a los ojos, tenía miedo, pero me gustaba a la vez. No sabía lo que sentía. Se colocó lo más cerca que pudo a mi cara y me beso la mejilla, luego se sentó en la cama en un borde. Me cogió y me sentó encima de sus piernas, al hacerlo me gusto, podía sentir mi corazón latir con fuerza. Y entonces la vampiresa me miro, sonrió y me beso, sentí su sus labios sobre los míos y me sorprendió, pero me relaje y cerré los ojos para disfrutar de aquel pequeño instante que ahora siempre seria nuestro, yo empecé a metre la lengua en la boca y así las dos empezamos a jugar con nuestras lenguas, Marceline me beso otra vez y luego me sonrió, empezó a bajar la mirada, aparto mi pelo del cuello y empezó a besarlo, note como su lengua recorría mi cuello y me hacía sentir muy bien me gustaba muchísimo como me sentía, me gustaba sentirla. La aparte y la empuje hacia abajo, quedando yo encima suyo, teniendo yo el control, le apreté el pelo y empecé a besarla sin control, estaba llena de lujuria y no podía parar, empecé a bajar mis besos, la deje estirada y me quite lentamente el vestido quedándome en ropa interior . Pude notar como a Marceline se le aceleraba el pulso y como no podía apartar la mirada de mí. Al verla sonreí y le quite la chaqueta de cuero que llevaba y tirándola por el suelo, y la bese, ella se levantó y se quitó la camisa que llevaba puesta, no pude evitar mirar su cuerpo, estaba delgada, tenía abdominales y pude observar que debajo de sus costillas tenía un tatuaje de un atrapa sueños. Sus abdominales se veían bien no eran demasiado pero eran y eso me encanto, pero entonces Marceline me cogió y me puso del revés, estando ella encima de mí. Empezó a besarme el cuello y bajando su lengua por mi cuerpo, llego a mi sostén y me lo desabrocho, sin darme cuenta me quede semidesnuda frente a la Abadeer, pero me gustaba estar así, no me molestaba, ella sigo besándome y me fue besando los pechos, luego bajo más y más quedando a la altura de la única prenda que me quedaba y antes de que ella pudiera bajar más solté un pequeño gemido.

Antes de poder seguir sonó la puerta, era mi padre que acababa de llegar.

-Hola, ya estoy en casa.- Pude escuchar cómo se dirigía hacia mi cuarto.

Enseguida reaccione y aparte a Marceline de mí, cogí mi vestido y me lo puse por encima.

-Marcy, mi padre está aquí, levanta, vístete, vamos. !- Dije mirándola, pude ver como no se movía y sonreía.

-Está bien, Bonni. - Se puso la camiseta la chaqueta y cogió su casco.

Yo estaba recogiendo la cama porque se había quedado echa un desastre, pude notar como Marceline me cogía por la cintura y me susurraba:-Me he quedado con ganas de ti, que sepas que ahora me he enganchado al rosa, y no parare.- Y antes de poder racionar junto sus labios con los míos en un beso.

-Por donde salgo para que no me vea tu padre?.- Pregunto, yo aún estaba un poco aturdida y tarde unos segundos en reaccionar.

-Por la terraza, hay unas enredaderas, sal por ahí podrás?- Pude lograr decir, reaccionando por fin.

-Claro que podre.- Afirmo con seguridad, dirigiéndose a la terraza.

Mi padre entro en la habitación, pero pude lograr oír el motor de la Harley de Marceline arrancando y alejándose de mi casa, y me tranquilice.

-Hola papa.-