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Alfred quedo mirando de forma fija al ruso, un buen rato mientras parecía dormir, aunque sabía perfectamente que estaba despierto, podía diferenciarlo porque su respiración no era tranquila y el leve temblor de sus pestañas lo delataba cada tanto.

Camino de forma lenta por el cuarto, curioseando cada cosa que encontraba, los libros, pequeños retratos de antiguo lideres seguramente, sus hermanas en un par de fotos, mas libros de esos con letras imposibles de leer, casi todas al revés… a saber cómo eran capaces de leer esas cosas los rusos.

- Oh… China – el americano tomo una foto que había del asiático, donde sonreía demasiado alegre con el uniforme comunista, y salía abrazado a alguien, que podría suponer que era Iván, pero no estaba seguro ya que la foto estaba recortada justo a la mitad - He look happy… - frunció ligeramente el ceño y giro la fotografía para ver que en la parte de atrás había escrito algo en ese idioma tan críptico que no alcanzaba a entender por más que quisiera - ¿Dónde está el resto de la foto?

- No lo sé… espera ¿Cuál foto?– respondió el ruso, abriendo los ojos – déjala donde estaba

- ¿Eras tú el que lo estaba abrazando, cierto? – no hizo caso de lo que le dijo el ruso y se fue a sentar a la cama, señalándole la fotografía mientras se metía bajo las cobija, con todo y zapatos, Iván ni siquiera le reclamo por ello, solo tomo la foto cuando el otro se la mostro y la quedo mirando un momento – lo digo porque se ve un poco de tu bufanda

- No lo soy, fíjate – le señalo el rostro del chino – se ve feliz… no está conmigo

- Creí que entre comunistas se llevaban bien

- No, China nunca me quiso realmente – el dedo del eslavo recorrió con suavidad el rostro del asiático plasmado en aquel papel – Me tiene miedo aun ahora, se unió a mi solo para aprender de mis errores y poder crear su propio sistema político sin caer en mis falencias como país, algo así como un experimento… ensayo y error… No recordaba esta fotografía

Alfred lo quedo mirando sorprendido por la tranquilidad y frialdad con que hablaba de aquello…

- ¿Por qué entonces lo permites en tu casa?

- Porque yo si lo quiero, no como China, sino como Yao

Los ojos del americano se abrieron con sorpresa ante esa declaración que la verdad no se esperaba… ¿desde cuándo era tan sincero con él? ¿Por qué…?

Se levanto de la cama enseguida, mirándolo de forma fija, sintiéndose enojado por saber aquello… muy enojado, odiaba saber aquello.

- You love him

Iván alzo la mirada hacia él, sus orbes amatistas lo miraron de forma cálida, adolorida y cansada.

- You… you really love… love him…

- Nyet… ya no

Estados Unidos lo miro apenas unos momentos más antes de decir algo de forma rápida y baja, una disculpa y salir del cuarto.

Camino de forma acelerada por los pasillos que ya conocía demasiado bien de aquella casa; su mente daba vueltas mientras su molestia crecía cada vez mas y no lograba entender… porque era que se había enojado tanto, era.. El ruso era un maldito idiota enamorado de alguien que ni siquiera lo correspondía.

- ¡Yao! – Comenzó a recorrer todos los cuartos, uno a uno para encontrarlo - ¡Yao! – ese enojo… esa molestia parecía ir cada vez a mas.

El asiático asomo por el final del pasillo al ser llamado, apenas si alcanzo a abrir la boca para preguntar algo antes de ser estampado contra la pared con toda la fuerza del americano, que lo sujeto por los cuellos de la ropa.

- ¿Qué…?

- ¡Tu lo sabías, lo sabes! – Alfred lo quedo mirando de forma fija, apretando un poco mas su agarre – ¡te ama, a ti, a Yao, ama a Yao y tu igual te uniste a él solo por intereses políticos!

China lo miro unos momentos, imperturbable antes de torcerle un brazo y apartarlo de él, arreglando luego su ropa con la respiración algo agitada.

- Primero tenemos que velar por nuestra gente, luego por nosotros mismos aru

- ¡Lo usaste! Te sigues quedando aquí aun después de…

- Me preocupa – Yao lo miro de forma fría unos momentos antes de suavizar su expresión – lo conozco desde niño, desde que recién estaba naciendo como país, lo vi cuando lo destruyeron por completo y cuando se independizo… la primera y la segunda vez estuve allí aru – bajo apenas la vista – a él yo si lo quiero, pero no de la misma forma y se lo deje en claro más de una ocasión; se deformo demasiado como persona… él realmente no entiende esos sentimientos… ¿amor? es un niño por dentro… tu no lo conoces tanto como yo – quedo mirando la expresión perpleja del americano y no permitió que lo interrumpiera, silenciándolo con un gesto de su mano – sus hermanas y yo nos preocupamos por él, pero no somos demasiados los que hacemos eso, tememos que acabe… aún peor de lo que ya está. El no sabe amar, ni querer ni nada, solo tiene obsesiones, como un niño aru

- Tu… tú no sabes… -Alfred lo señalo con un dedo – no lo conoces entonces como deberías

- Lo conocemos mejor que nadie aru

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- Voy a dormir contigo – le dijo el americano en tono bajo, sin recibir respuesta de parte del ruso, que parecía haber caído en un prolongado silencio desde la conversación de la tarde – he estado pensando – pensaba seguir hablando hasta que el otro le dijera algo, alguna clase de repuesta de cualquier tipo – las playas de Miami son cálidas en casi todas las épocas del año, a muchos les gustan, las van a visitar de todo el mundo ¿no te gustaría ir? Arenas blancas, agua transparente, el sol sobre la cabeza… turistas de todo el mundo por el lugar, mucha gente… vas a venir a Miami conmigo después de esto, como unas vacaciones, todos nos merecemos vacaciones después de una guerra… hasta un héroe se puede cansar de… del mundo – acabo por murmurar, mientras miraba al techo y no sabía si el otro estaba dormido o no – Miami es un buen lugar para vacacionar…

Suspiro, por algún motivo se sentía como en uno de esos matrimonios donde las personas ya no se hablan y solo duermen juntos por costumbre… era una sensación extraña e ilógica. Se giró un poco para mirar al ruso mientras se apegaba un poco más a él y quedaba mirando su nuca, un par de cicatrices que apenas si se veían ocultas por la bufanda.

"El no sabe amar, ni querer ni nada, solo tiene obsesiones, como un niño. Tu no lo conoces tanto como yo"

No se creía aquello, China tenía que estar equivocado, no podía creer… que realmente Rusia no pudiera sentir cosas, para empezar estaba deprimido ¿no? Por haber perdido la guerra y más que eso, por haber perdido a toda la gente que lo rodeaba ¡eso demostraba que si podía sentir algo! … ¿cierto? ¿Y sus hermanas qué? Tenía que quererlas igual, a los hermanos siempre se les quiere, de la forma que sea, aun con algo de rencor en medio se les quiere igual. Aunque lo que de verdad le molestaba era saber… saber que el ruso estaba enamorado de China, no, no debería ser así, tampoco es como si estuviera celoso ni nada, es decir… poco y nada le importaba lo que sintiera el ruso… pero lo encontraba cruel, como una de esas películas de finales suicidas donde el amor no es correspondido.

Se acerco un poco más al cuerpo del ruso y puso sus manos en torno a su cintura para hacer que se acercara aun más a él; apoyo su mentón en uno de sus hombros, pudiendo mirar de esa forma algo de sus facciones.

Rusia no se podía suicidar ¿Cierto? Nunca había escuchado que un país se suicidara, así que no creía que fuera a ser posible… suicidarse por amor no estaba en sus posibilidades, lo cual lo dejaba bastante más tranquilo por un lado… y por otro lado creía que también era cruel una existencia obligada cuando se sufría por amor, el suicidio si debería ser una opción…

- No way – negó rápidamente con la cabeza al darse cuenta de las tonterías que estaba pensando y se abrazó aun más al ruso, sin darse cuenta y entre lanzando sus piernas con las suyas también, ocultando su rostro contra su espalda mientras trataba de alejar todos esos pensamientos de su mente, lo más lejos que pudiera, pensar en cualquier cosa, lo que fuera menos suicidios, muerte ni amores fallidos… tampoco en Iván con China.

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Manos frías, sobre sus hombros, un jadeo ahogado y los labios rozando su oreja de forma suave, logrando arrancarle un suspiro trémulo. Cerró los ojos un momento, para luego abrirlos y verse encandilado por los ojos amatistas que estaban fijos en él, brillosos por las lágrimas, las mejillas rojas, los labios entre abiertos tratando de coger aire, cosa que el americano no le permitió al inclinarse sobre él para besarlo de forma ansiosa, sintiendo en su boca ese gusto tan familiar de vodka.

Sus manos, sus propias manos recorrían ese torso pálido y le iban quitando la camisa y acariciaban cuanto podían arrancando gemidos y suspiros de parte del ruso que cada vez se aferraba mas fuerte a él. El mismo soltó un gemido cuando le vio de esa forma desesperada retorciéndose bajo su cuerpo, hablándole al oído con voz baja y temblorosa, pidiéndole más, abriendo sus piernas para él, mientras lo volvía a besar de forma desesperada como si la vida se le fuera en ello.

- Alfred…

Abrió los ojos de golpe, acalorado y con la respiración agitada. Se sentó en la cama, buscando esos ojos amatistas, cuyo dueño… estaba dormido a su lado.

- Fue un... – su mirada bajo de inmediato a su entre pierna que tenía una clara erección – shit… - su rostro se fue tornando cada vez mas rojo al darse cuenta que había tenido un sueño húmedo con el ruso… ¡un maldito sueño húmedo! Se levanto con cuidado para no despertar al otro y que no lo viera de esa forma, yendo casi corriendo al baño para solucionar su problemita.

Un sueño húmedo, ¿Cómo podía haber tenido un sueño húmedo con el ruso? Era… era…IMPOSIBLE, una mala jugada de su cerebro, seguramente por haber pasado tantos días sin comer hamburguesas.

Inclino la cabeza hacia atrás, mordiéndose los labios por no gemir, mientras se comenzaba a complacer a sí mismo para acabar todo lo más pronto posible. Se apoyo en la pared, cerrando los ojos para tratar de concentrarse en algo que le permitiera llegar al clímax de forma rápida.

-"Alfred"

Ese gemido que había dicho el ruso en sus sueños, le hizo acalorarse aun mas al recordarlo, casi no pudiendo retener del todo un gemido que le obligo a morderse más fuerte los labios, separando un poco más las piernas para poder apoyarse mejor. Su mano comenzó a recorrer toda la longitud de su miembro, de forma lenta para ir subiendo poco a poco la velocidad. Cerro con más fuerza los ojos, volviendo a ver el rostro acalorado del otro, imaginando como se sentiría su cuerpo caliente contra el suyo, sin ropa.

- Mierda… - no pudo evitar maldecir al no poder alejar esos pensamientos que lo estaban envolviendo cada vez en una fantasía más y más fuerte. No pudo contenerse y soltó un gemido ronco, mientras sentía las ligera gotas de sudor caer por su frente.

"Alfred, Alfred, más lento…"

Volvió a gemir al no poder contenerse más y acabar por correrse en su mano.

"Alfred"

Se acerco al lavamanos para poder limpiarse, mientras aun tenía la respiración agitada y se insultaba a él mismo por tener esa clase de fantasías con… ¡con el maldito ruso! Algo estaba mal con él… muy mal definitivamente.

No se atrevió a volver a la cama con él otro, era perfectamente consciente de haber gemido en el baño y si el otro lo había escuchado… o quizás lo escucho mientras dormía ¿hablaba dormido? Si era así podía darse por muerto.

- Bien… ya deje pasar mucho tiempo – se sentó en el piso del baño, deseando tener un cigarrillo en sus manos en esos momentos, algo para calmar sus nervios – no he tratado esto como debería… a la mierda con China, yo solo voy a sacar a Iván de esto de una buena vez… digo, al ruski, no Iván, al ruski… shit

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Perdón por tardar tanto en actualizar… hare todo lo posible por ahora si seguirlo de forma continúa. ¿Reviews?

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- Te vine a buscar bloody hell – Inglaterra lo quedó mirando con el ceño fruncido – trae tus cosas, te vienes conmigo a Estados Unidos de nuevo, ya fue bastante con tratar de hacer de psicólogo.