... A leer se ha dicho...


Capítulo cuatro.

—"¿Qué fue lo que hizo Shadow el verano pasado?-pregunto sin entender. Una sonrisa maligna se formo en su rostro. —Pues veras…-"


Shadow se había ido dejando a Eggman a merced de aquellos dos erizos psicópatas. Tenía los nervios a flor de piel, si hacia algo estúpido sabía que aquellos dos lo matarían o peor: ¡Terminaría violado y semi-desnudo ante esos dos!.

Ninguna de las dos opciones, el era un hombre hecho y derecho y no se dejaba intimidar por nada ni nadie. Pero aquellos dos erizos eran el mismísimo diablo en persona. Sobre todo esa Amy… si se lo proponía era capaz de matarlo. Tenía que actuar con cuidado.

—¿Y bien?- dijo "Sonic" impaciente. —¿Qué no piensas comenzar a construir?-pregunto con molestia en su voz.

Le miró un momento y suspiro. —De acuerdo. Pero, con una condición-

—¿Cuál?-preguntaron al unísono ambos erizos.

—¡NO GOLPEEN A EGGMAN!-gritó con histeria y suplica.

Ambos miraron a Amy un momento. Estaba indiferente. Tenía los brazos cruzados y la mirada clavada en la pared. Ellos no le iban a decir que hacer. Pero, si era necesario aquello, al menos haría el intento de no golpear al idiota de Eggman.

—De acuerdo… solo no me provoques-

Tenían muchas cosas que hacer ahora. Una de ellas era, arreglar donde iban a vivir. ¿En la casa de Amy? ¡Claro que no! Cream estaba muy cerca de ahí. Aquella adorable coneja, no era la adecuada para contarle un secreto.

Entonces, la casa de Sonic… Eso sería un boleto directo a ser descubiertos. Tener a Tails, Sally, Knuckles y Rouge cerca del perímetro no solucionaría las cosas.

Y la respuesta cayó como un balde de agua fría para aquella "eriza" de púas rosadas. Había dado justo en el blanco. Quedarse en el escondite de Eggman, mientras pasaba la tempestad no sonaba tan mal, y al menos no corrían el riesgo de ser descubiertos.

—¡Amy! ¡Ya tengo la solución a nuestro problema!-gritó.

Le miró molesta y hastiada. —No estoy sorda sabes… como sea… ¿qué idea se le vino a esa linda cabeza?-preguntó con sarcasmo en su voz.

Frunció el seño molesto. No tenía por que ser ofensiva, el solo quería ayudar y ser útil en esos momentos. —Tendremos que quedarnos con Eggman al menos hasta que construya la maquina-

Dio un suspiro imperceptible y fulmino con la mirada a Eggman. El cual permanecía ajeno a la plática. —Yo no pienso quedarme ni un momento más en este lugar-aclaró mientras caminaba en dirección a la salida.

La mano fuerte y decidida de su antiguo cuerpo la tomo por el ante brazo. —No puedes irte, necesitamos permanecer juntos para cuando Egg termine de hacer sus cosas-

Le miro un momento; un sonrojo involuntario se apodero de aquellas mejillas. Odiaba tener sentimientos. Siempre le hacían quedar mal en todas partes. Aquel pelele de nombre Sonic, estaba jugando con fuego. Si no paraba iba a salir quemado. Una Amy dolida era mucho peor que una enojada.

—Una, no me toques –calló un momento mientras le miraba de arriba abajo- —Segundo, si me quedo un momento más estoy segura que me volveré completamente loca.-admitió sin mirarle.

Todos nos volvemos un poco locos a veces-le susurro.

No obtuvo respuesta por parte de ella. Parecía pensar en algo con que contestarle, pero no fue capaz de mover si quiera los labios.

—Amy… por favor, quédate-pidió con aquella mirada a la que muy pocos se podían resistir.

Argg demasiado infantil. Odiaba eso.

—No-

—¡Oh vamos Amy!… ¿alguna vez te he fallado o mentido?-pregunto con fines divertidos.

Guardo silencio. Ahora más que nunca, podía articular palabra. No podía si quiera mantener esa mirada de color jade. Le dolía en alma todo aquello, verlo reírse sin darse cuenta de que estaba rota por dentro.

—Hmp-pronunció.

—¿Eso es un si o un si?-pregunto con burla en su voz. Quería hacerla reír. Como siempre lo había hecho, pero extrañamente algo ocurría en aquella chica.

Le miro por el rabillo del ojo. Viendo como una ceja se enarcaba en su rostro. No podía creer que aquel erizo fuese tan idiota y no se diera cuenta de todo aquello. Del por que de aquella actitud.

—Amy… comienzas a asustarme… ¿qué te ocurre?-pregunto con preocupación en su voz. Pero a la vez distanciado, aquella eriza era impredecible.

—No tengo nada- dijo cortante y caminando fuera de aquel laboratorio robótico.

La siguió no podía permitir que aquello terminara así. Tenía que saber de una vez por todas el por que de aquella actitud fría.

Se aventuro por aquellos estrechos pasillos. Perdiéndose en el intento de no hacerlo. Miró hacía todos lados tratando de ubicarse, más todo parecía igual. Bufó molesto y continuó caminando, quizás así encontraría la salida.

Caminando por aquel lugar pudo observar demasiadas puertas unas se abrían y otras se cerraban dejando ver a un montón de robots. Yendo y viniendo de un lado a otro; se aventuro y entro en una. Notando como era una especie de enfermería. Más nada tenía que ver.

Comenzó a hurgar todo a su alrededor. Busco y rebusco pero no encontró nada de valor. Había cosas muy variadas, un brazo mecánico, escritos, una cabeza, un pastel, más escritos y varios planos de cómo destruirlo.

Molesto, y en parte decepcionado siguió caminando. Sintiendo como unos pasos se aproximaban. Busco con la mirada la fuente de aquel ruido. Nada, no había nada. Siguió caminado sintiendo como una mano acariciaba su trasero.

Indignado y cabreado se volteó con la intención de plantarle un fuerte golpe al atrevido. Notando como un robot mal armado le miraba lascivamente. Sintió como la piel se le erizaba.

—¡Mira nada más que preciosura vino a parar a el tiradero de Eggman! ¿Cómo te llamas hermosa?-preguntó acercándose rápidamente.

Trato de esquivarlo, pero con ese cuerpo, tacones y aquel vestido, le era demasiado difícil. Odiaba ser chica. Todo era más duro.

—¡No te acerques cosa fea!-grito con histeria. El permanecer en aquel cuerpo estaba comenzando a afectarlo.

Aquel robot, había sido programado para acosar a las mujeres, y así crear un caos. Pero, algo había salido mal. Había desarrollado una conducta demasiado real. Al grado de querer conseguir una novia. Eggman había decidido descontinuar su uso.

—Toda una fiera, como me gustan… ¿qué te trae por aquí?-pregunto acariciando aquella mano delicada y suave.

Y no lo pensó mucho. Sabía que Amy tenía un método de auto defensa que le ayudaría a salir de aquella situación. Invocó mentalmente aquel enorme martillo. Lo sostuvo entre sus manos. Mirándolo con los ojos iluminados. Dándole gracias a todos los dioses por haber puesto en aquel cuerpo una buena arma como esa.

Miró con burla a aquel robot que parecía ser un mapache mal hecho. Apretó con fuerza el mango del martillo.

—¿Qué piensas hacer con eso hermosa?-pregunto aquel robot sin ninguna expresión en el rostro.

—Quitarte lo pervertido-admitió.

Y le golpeó. Le golpeó tan fuerte que un pequeño estruendo se escucho por todo el lugar. De aquel pobre robot solo habían quedado cacharros. Había sido muy "ruda" con el.

—¡Hay dios! –Grito recuperando la conciencia- ¡Creo que me estoy convirtiendo en Amy!-le aterraba el solo hecho de tener un carácter de los mil demonios.

·.·

Buscaba la salida a tanto laberinto. No entendía como un tipo como Eggman podía tener tantos pasadizos secretos. Aquel juego estaba comenzando a cansarla.

—¿Es qué en este maldito lugar no hay una salida?-se dijo para si misma molesta.

—No deberías de hablar "solo", van a pensar que estas "loco"-escucho una aterciopelada voz tras de si.

Se giró "sorprendido"; se trataba de Shadow, este le miraba sin ninguna expresión inusual en el rostro.

—Me asustaste-dijo más "calmado".

—Como sea… -guardo silencio un momento- —¿Qué se supone que quieras que diga enfrente de todos los peleles que tienes por amigos?-preguntó con fastidió.

—Pues… inventa algo, tú eres muy listo-

—No tengo ninguna idea clara-

Hubo un momento de silencio. Tenían bastantes cosas que arreglar. Sobre todo Shadow, su reputación estaba en juego por culpa de aquella eriza molesta y fastidiosa.

—¿Cómo supiste aquello?-formulo rápido.

Arqueó una ceja "sorprendido". Dio un suspiro muy leve y decidió contestarle, una pregunta era una pregunta, y ella estaba convencida de que todos los "cómo" y "por qué" tenían una respuesta.

—Por que yo te traje hasta aquí-le dijo simplemente.

—¿Qué?-no lo comprendió.

Rodó los ojos en señal de molestia y fastidio. Iba a ser una explicación muy larga y cansada, odiaba hablar demasiado.

—Era un sábado en la noche, yo caminaba por las calles, estabas tirado en la calle ahogado de borracho, intente ayudarte, dijiste quien sabe que cosa y-paro en seco y un sonrojo se apodero en rostro.

—¡No lo digas Rose!-gritó.

—Me besaste-no lo obedeció.

Miradas retadoras por parte de los dos erizos. Rose era muy molesta cuando se lo proponía.

Ya iba a articular palabra pero un molesto caminar se acercaba hasta ellos; se traba de "la eriza" de pelaje rosado. Demasiado conmocionada y molesta.

Miró a ambos de arriba abajo, analizando por que estaban tan juntos y solos. Y una mirada pervertida se formo en su rostro.

—Shadow… ¡No te acerques a mi cuerpo!-medio grito imaginando una serie de imagines muy depravadas en su mente.

—¡Cállate Faker!-ordeno molesto. Y dicho esto camino rápidamente de nuevo hasta su habitación, tenía muchas cosas que pensar.

El silencio reino entre aquellos dos erizos. "Ella" quería romper el hielo. Demasiada seriedad es mala para la salud.

—¿Qué fue lo que hizo Shadow el verano pasado?-pregunto sin entender.

Una sonrisa maligna se formo en su rostro.

—Pues veras…-

—¡Si, si, si!¡Dime Amy dime!-

—No estoy para contártelo, ni tú para escucharlo.-

Suspiró derrotado. ¡El quería saber!. Quería burlarse de Shadow, como siempre lo había hecho, pero, ¿Por qué Amy no quería hablar con el?.

—Entonces Amy… ¿Te quedaras?-pregunto con esperanza en su voz.

Suspiró derrotada… no tenía otra opción. —Supongo que si-

Una media sonrisa se formo en su rostro. Siempre había tenido ese efecto en las personas.

Continuará…

Atte.
Gri.