Hola, hoy les traigo otro capítulo más de esta historia, además quería pedir perdón por algunas faltas de ortografía que tiene mi historia, la estaré revisando apenas tenga tiempo.

Me siento emocionada por lo que está por venir dentro de la historia, créanme que no todo es lo que parece, y lo más importante es que detrás de cada acontecimiento existe un motivo.

Lily gracias por tu review, draco desde ahora en adelante comenzará a aparecer mucho mas y si te gusta la Hermione villana aún queda mucho por ver, espero que te siga gustando esta historia y mil gracias por leerme

Capítulo 4 "Primer día"

Al principio comencé por escuchar el sonido que hacían las botellas de vidrio al ser dejadas en la mesa y como alguien se movía a mi alrededor. El cuerpo de dolía horrores, sentía como si me hubieran atropellado una manada de centauros y hubiera pasado por encima de mí, respirar dolía y me sentía muy cansada, trataba con todas mis fuerzas de incorporarme y abrir mis ojos, pero mis parpados se negaban a colaborar, lo intenté por lo que tuvieron que ser al menos diez minutos, hasta que al fin logré abrir mis ojos lentamente y con cuidado, ya que la luz me dañaba. Al principio tuve dificultad para enfocar, me encontraba en "mi habitación", por las ventanas podía ver el atardecer y a mi derecha se encontraba un elfo doméstico observándome con claro terror esperando mi reacción. El velador se encontraba lleno de pociones, recipientes con agua, un montón de vendas con sangre y algunas limpias.

Quise incorporarme, pero sentía mucho dolor, por la hora deduje que estuve inconsciente unas buenas horas, lo que al menos me había hecho descansar, aunque mi cuerpo aún no se recuperaba por completo.

Una voz muy baja y chillona me sacó de mis pensamientos.

-Mi señora, no debe moverse, debe guardar reposo- decía mientras se acercaba y me acomodaba nuevamente en la cama -Lucky ya sanó sus pulmones, pero aún no están completamente sanos, el daño era muy grave y las fracturas de sus costillas no ayudaron- hablaba muy rápido, como queriendo explicar de manera rápida todo para poder huir de mi lado, seguramente pensando que lo castigaría -Las pociones ya comenzaron a hacer efecto, le recomiendo que repose para que pueda recuperarse pronto, su entrenamiento continuará mañana- una vez que dijo esto suspiró y desvió la mirada noté como su voz mostraba preocupación? miedo?, era como si de verdad le molestara el daño que tenía.

Me permití mirarlo, no se comportaba como todos los elfos domésticos que conocía, tenía miedo de ella y eso era obvio, sin embargo mostraba seguridad ante lo que decía y una vez que me fijé bien pude ver que utilizaba ropa, no los habituales harapos que usaban todos los elfos, se encontraba vestido con una camisa blanca y pantalón negro, casi como un mayordomo, el traje estaba hecho a su medida, como también los zapatos que usaba. Estaba impactada, nunca me imaginé que los Malfoy trataran bien a alguien, menos a una criatura que consideraban inferiores, me causaba mucha curiosidad ese elfo y como llegó a estar en tan buenas condiciones.

-Lucky verdad?, yo soy Hermione Granger- extendí mi mano, la cual miró curioso, supuse que nunca en su vida una persona le había extendido la mano en forma de saludo, claramente analizaba si podía confiar en mi o si lo estaba probando, supuse que vio sinceridad en mi rostro y de pronto la estrechó.

-Lucky vio muchas veces esto en las películas muggles, siempre quiso hacerlo en la vida real – me comentaba emocionado, daba saltitos por toda la habitación. Sonreí, era increíble ver como algo tan simple podía hacer tan feliz a una criatura.

-Un momento, ¿con quien y donde viste películas muggles? - pregunté extrañada. Casi pude ver como se regañaba internamente, luego comenzó a llorar y a golpearse contra los muebles, intenté detenerlo, pero estaba fuera de sí.

-LUCKY NO PUEDE DECIRLE SEÑORITA, EL AMO LE ORDENÓ A LUCKY QUE NUNCA TENIA QUE MENCIONARLO CON NADIE Y LUCKY FUE MALO- lloraba de manera desconsolada, me sentí mal por la criatura, los días en los que peleaba por los derechos de los elfos y fundé el P.E.D.D.O habían acabado hace mucho tiempo atrás junto con muchos de mis sueños, pero eso no significaba que me gustara que criaturas como ellos que no dañaban a nadie sufrieran.

- BASTA, no preguntaré nada más ni le diré a nadie lo que dijiste- pude ver en su mirada lo agradecido y feliz que estaba – Ahora me gustaría saber que pasó, lo último que recuerdo es recibir un crucio no verbal de Bellatrix y nada más hasta que desperté-

- Yo no la traje señorita, el amo me llamó cuando usted ya estaba en su habitación, se encontraba mal, no había peligro de muerte, pero teníamos que actuar rápido, se encontraba con dos costillas fracturadas, las cuales dañaron sus pulmones, había hemorragia interna y no podía respirar, pero con las pociones indicadas pudimos resolverlo- decía de manera orgullosa por cómo había llevado la situación.

-Espera un momento dijiste ¿tuvimos?, ¿había alguien más contigo? - mi mente trabajaba a mil por hora, nada calzaba, no era como si los mortífagos la apreciaran y definitivamente Bella no se hubiera tomado tantas molestias para que sobreviviera.

-Mi amo fue el que la trajo a su habitación y me ayudó a curarla señorita- dijo con admiración al hablar de aquella persona.

- Lucky ¿Quién es tu amo? – no aguanté la curiosidad, después de todo y a pesar de lo que me costaba le debía un favor a esa persona.

-El señor Draco Malfoy- Draco Malfoy, el mismo arrogante, vanidoso, elitista y cobarde que me hizo la vida imposible desde que lo conocí ahora resulta que me llevó a mi habitación y me curó junto con un elfo doméstico, la verdad era para reírse, sin embargo, pude ver que el elfo no mentía y eso hizo que un millón de preguntas surgieran.

-Lucky traerá su comida a su habitación, debe guardar reposo para recuperarse- escuché el plop que indicaba que había desaparecido dejándome sola ante el montón de interrogantes que surgían a cada segundo. No había visto a Draco desde la batalla de Hogwarts, la verdad no veía a nadie desde ese momento, recuerdo haberlo visto escondido mientras se libraba la batalla, estaba delgado y demacrado, parecía que no había dormido en semanas y pudo ver en su mirada que no quería ser parte de eso. Obviamente corrían todo tipo de rumores con respecto a los Malfoy, pero el que más me impresionó era que al parecer ahora todos respetaban a Draco, se había convertido en uno de los favoritos del señor tenebroso, por lo que era digno de temer y nadie hablaba de ellos por miedo.

Un plop me hizo saltar de la cama asustada, era Lucky quien traía mi comida, miré la bandeja y se me hizo agua la boca, mi cena consistía en una sopa de pollo que olía delicioso y un plato de carne con verduras, no me había dado cuenta del hambre que sentía hasta que olí la comida, comencé a comer de manera muy rápida, debí parecer desesperada, ya que en ciertos momentos Lucky me decía que me lo tomara con calma. Una vez que terminé de comer tomó la bandeja y desapareció.

Pude ver a través de las ventanas que ya había anochecido, hacía un poco de frio así que me dispuse a taparme para entrar en calor y tratar de descansar, no me sentía apta ni para caminar el dolor había disminuido, pero seguía débil. Me encontraba cerrando los ojos cuando la puerta fue abierta de manera brusca, me incorporé alerta y apunté con mi varita al intruso que no era otro que Draco Malfoy en persona. Sin embargo, el hombre que pude ver era muy diferente al idiota que recordaba, su rostro había tomado rasgos más varoniles dejando de lado los infantiles, su espalda se encontraba más ancha y por lo que pude ver a través de su capa su cuerpo se encontraba en forma, había crecido al menos unos quince centímetros y su cabello se encontraba mas largo y desordenado, había dejado atrás el engominárselo, y estaba de acuerdo, el usar el pelo así le daba un aire despreocupado que le favorecía.

Su rostro era el que más cambios había sufrido, sus ojos parecían más duros y apagados, mostraba una máscara de frialdad abrumadora, parecía un hombre que no tenía nada que perder, que lo había visto todo y ya nada podía afectarlo. Sonrió ante mi escrutinio y me sentí muy estúpida, no llevábamos ni diez minutos juntos y yo le estaba dando motivos para burlarse de mí.

-Como vez no estoy muerta Malfoy, no entiendo quién te crees para entrar así en mi habitación – le dije en un tono desinteresado pero firme, no quería armar una pelea, más bien sentía una enorme curiosidad por saber el motivo por el cual que se encontraba aquí, pero no me dejaría pisotear para obtener esa información.

-Se te olvida que es mi casa en la que estás sangre sucia, puedo hacer lo que me plazca- dijo con enojo, lo vi tratando de contenerse, se acercó a mi lado y de su túnica sacó un frasco de vidrio que contenía un liquido amarillo, lo destapó y me lo ofreció.

- ¿Cres que soy tan idiota para beber algo que me des tu? Jajjajajaj- me reí y reí con ganas, pude ver como reprimía las ganas de matarme, seguro estaba acabando con su paciencia así que traté de disminuir mi risa para que el idiota pudiera explicar la razón de su visita.

- Serias más idiota de rechazarlo, en quince minutos mi tía Bella vendrá a buscarte para que participes en el ataque a la orden y como me imagino aún no eres capaz ni de levantarte… tómatelo, de una u otra manera te llevará a esa misión y créeme que no será agradable, como estuviste en la tarde no será nada en comparación- lo miré perpleja ante la idea de que me estuviera ayudando, sabía que esta sería una prueba más de Bellatrix para probar mi lealtad y mi fuerza porque claramente en mi estado no podría ir, necesitaba recuperarme pero de ahí a confiar en la poción que me ofrecía Malfoy era otra cosa.

-No quiero nada tuyo, no confió en ti, podrías matarme o algo peor- crucé los brazos en mi pecho de manera testaruda, no caería en sus trucos.

Al parecer acabé con toda su paciencia porque me tomó de los hombre y mientras me sacudía de manera violenta gritaba -MALDITA ESTÚPIDA ESTOY TRATANDO DE AYUDARTE A SOBREVIVIR, EL SEÑOR TENEBROSO TE NECESITA VIVA- suspiró tratando de calmarse -Si quisiera matarte lo hubiera hecho esta tarde, ahora tomate la poción por la buenas o te obligaré – me apuntó con su varita – No tengo todo el día, hazlo- esta vez lo miré con odio, ya no estaba acostumbrada a aguantar insultos, pero tenía razón en lo que decía, tuvo la oportunidad y no me mató, me reventaba que el maldito tuviera la razón, no se la daría por supuesto, pero necesitaba la ayuda así que le arrebaté de manera brusca la botella y me bebí.

-No huele a ninguna poción que conozca, ¿qué me diste Malfoy? - lo miré de manera fija.

Sonrió de medio lado, una de esas sonrisas que volvía locas a todas la mujeres del castillo -Es una que yo mismo cree y preparé, en cinco minutos estarás bien- dijo con satisfacción, luego su expresión se endureció y tan serio como había llegado se alejó, una vez que llegó a la puerta se giró y me dijo –Ni una palabra de esto a nadie sangre sucia es la primera y última vez que te salvo la vida- me miró con un rostro frio como el hielo y cerró la puerta.

Me quedé helada en la cama, hoy definitivamente había sido un día muy extraño, el que Malfoy me hubiera ayudado ya era bastante para procesar. Me moví hasta que mis piernas tocaran el suelo, me sentía mucho mejor la poción realmente funcionaba, me levante y mis piernas respondieron así que me vestí con un pantalón negro ajustado y una camiseta del mismo color, trencé mi cabello completo, si sería parte de esta misión iba a necesitar mi rostro despejado y mejor aún necesitaba que no me identificaran, no es que me importara mucho, pero por el momento no quería que se descubriera mi traición.

Estaba casi lista, lo único que me faltaba era que Bellatrix me informara que sería parte de esta misión y ponerme la túnica junto con mi máscara. Me detuve a observar esta última, el color que tenía era plateado, con diseños femeninos como si tuviera enredaderas de un tono dorado, casi como una mascara de fiesta antigua. Las rendijas para los ojos estaban hechas de manera que se veían almendrados, contaba con agujeros para respirar, sin embargo, la mía no contaba con una abertura para la boca.

Es bastante increíble como a pesar de los muchos años entre enfrentamientos con mortífagos nadie se percató que cada una de las máscaras era diferente a la otra, los diseños, gamas de colores, la forma de las distintas rendijas e incluso algunos contaban con decoraciones extras. Cada una estaba personalizada para la persona a la que pertenecía, el mismísimo lord se encargaba de entregarlas, lo que permitiría a cualquiera con un poco de cerebro identificar a quienes pertenecen, claro, si alguien se percatara de esos pequeños detalles, pero por años la orden, aurores y hasta el mismo Potter habían pasado por alto ese detalle, limitándose solo a pensar en pelear, en ir de frente con planes valientes pero estúpidos y arriesgados, y por encima de todo encargarse de la seguridad de Harry Potter.

Me encontraba de espalda a la puerta por lo que me sobresalté al escuchar cómo se abría de manera abrupta por segunda vez. Me giré y pude ver a Bellatrix en la puerta, se veía más peligrosa de lo normal, esa sonrisa maniaca en su rostro denotaba la inmensa satisfacción que le causaba el saber que podría jugar con algunos traidores e impuros, y mejor aún que su señor la recompensaría inmensamente si lograba capturar a Potter, Bella por supuesto que quería ese honor y estaba segura que hoy mataría a cualquiera que se cruzara en su camino.

-Te tengo una sorpresa sangre sucia- caminaba a mi alrededor como un animal rodea a su presa, evaluando mi reacción, seguro no quería perderse la expresión en mi cara – Decidí llevarte conmigo en la misión de hoy, creo que sería divertido ayudar en el reencuentro con tus amiguitos. Ha pasado tanto tiempo desde que los viste, ¿será un año?, aún cuentas los días como una imbécil o al fin decidiste de que lado esta tu lealtad- me sentía tan enojada, mis manos se encontraban tan aferradas a mi varita que me sorprendió que no se rompiera, sabía que estaba haciendo esto a propósito para que yo explotara, pero no podía evitar sentirme así, recordar cuantos días lloré y esperé que alguien llegara a mí, lo estúpida que me sentí por todo el tiempo que perdí esperando algo que nunca llegaría y ahora esta loca me lo restriega en la cara. Pero por más que me costara admitirlo yo no era rival para ella y eso me frustraba aún más -Que paso pequeña sangre sucia, ¿toqué un tema sensible? – sentí como mis ojos se humedecían de pura frustración y fue cuando sentí una bofetada que me dio vuelta la cara, me tome la mejilla con las manos, esto quedaría morado e hinchado por unos días. Me enderecé con toda la dignidad posible y la miré desafiante, pero me miró seria sin ningún odio en su mirada – Escúchame bien sangre sucia, nunca vuelvas a lloriquear frente a mí, ni ante nadie, no dejes que nadie sepa que piensas, que sientes ni menos lo que te importa o te destruirán- nunca me imaginé escuchar algo así de ella, pero tenía razón, debía controlar mis emociones y ocultarlas a los demás – Salimos en quince minutos y no quiero ver que te quejes del dolor por tu entrenamiento o mañana no tendré piedad-

Me puse la túnica y la máscara y bajé a los jardines pensando en lo que me había dicho Bellatrix, además el dolor en mi cara no hacía mas que recordármelo. Una vez que llegué al lugar donde se reunían al menos unos veinte mortífagos, entre ellos pude identificar a Draco Malfoy, Rodolphus y Rabastan Lestrange, Nott padre e hijo. Obviamente Bellatrix llevaría a los más experimentados a esta importante misión y por su puesto todos esperaba compartir la gloria.

Bellatrix se dirigió a todos – Escúchenme inútiles hoy tenemos una misión muy importante para nuestro señor y quiero que la hagan bien, no quiero errores, el que falle lo mataré con mis propias manos, habiendo dicho todo, vamos a hacerle una visita a Potter- y sonrió de la manera más tenebrosa que había visto en mi vida.