Perdooon por tardaar! Estuvimos muy ocupadas con asuntos del colegio y cosas personales que nos impedia poder continuar, pero aqui estamos! :D Espero que les gustee!

Les recuerdo que esta historia la estoy haciendo con dos amigas ,JenniFujoshi y LunaHermosa.

Sin mas que decir esperamos que lo disfruten y vamos a ponernos las pilas para el siguiente capitulo!

Nanu-Chan


Era de noche, todos se encontraban durmiendo, incluso las diosas que eran observadas por el dios Zeus.

-Señor- Llamo cupido entrando en la gran sala, haciendo que el dios pusiera su atención en él.

-¿Los tienes?-Pregunto sin darse la vuelta.

-Si, aquí están- Dijo sosteniendo entre sus manos un almohadón morado con tres objetos encima- Está haciendo lo correcto señor.

-Eso espero, es la única manera de salvarlas -Pensó- Bien, déjalos ahí- Ordeno Zeus.-

Cupido obedeció a su dios y se retiró con una sonrisa malvada del enorme salón.

El poderoso Zeus cerró sus hermosos ojos dorados para poder concentrarse.

-Diosas- Hablo haciendo que su voz sonara en las mentes de las chicas ocasionando que despertaran.

-¿Zeus?-Pregunto Usagi en su mente mientras se incorporaba en la cama que Lysandro le había ofrecido de una habitación de huéspedes de su casa.

-Si-Afirmo.

-¿Que sucede?-Pregunto Nala que se encontraba durmiendo en la cama de Amber ya que esta se había ido.

Zeus movió rápidamente su mano y los objetos del almohadón desaparecieron. Ante el silencio del Dios las diosas iban a hablar pero un brillo delante de ellas hizo que callaran.

En el cuello de Usagi apareció un collar del cual colgaba un sol junto a una luna, la muñeca izquierda de Rous fue rodeada por una fina pulsera de plata con notas musicales como dijes y en la oreja derecha de Nala un arete donde la cola de un dragón perforaba la piel y el cuerpo se sujetaba encima de su oreja.

-¿Qué es esto?-Pregunto Rous sentándose en el sofá de Castiel donde se encontraba durmiendo, intentando quitarse la pulsera.- ¡No puedo quitármelo!

-Yo tampoco- Dijo Usagi jalando del collar haciéndose un poco de daño.

-¡Zeus di algo!-Inquirió Nala intentado sacarse el arete pero las garras del dragón se apretaron clavándose en su oreja, lastimándola.

-Estos grilletes harán que no puedan ser visibles a los ojos de los humanos-Su voz sonaba en las mentes de las diosas que se encontraban muy molestas- Para que puedan ser vistas tendrán que hacer que ellos crean en ustedes.

-¡Esto no era parte del castigo!- Dijo Usagi rindiéndose de intentar sacarse el collar.

-Lo sé, pero esto lo hago por ustedes y harán lo que yo diga-Sentencio Zeus.

-¡Zeeeus!-Grito Rous pero la voz de Dios no se escuchó más.

Suspiraron derrotadas y sin escapatoria a lo que debían hacer, decidieron seguir durmiendo.


El sol entraba por la ventana molestándole en los ojos, anoche se había olvidado de cerrar las cortinas para que este no lo despertara, giro su rostro aliviándose al no sentir la molesta luz en sus ojos pero el alivio no duro mucho, el despertador comenzó a sonar, estiro su brazo y comenzó a tocar con la palma de su mano todos los botones.

-¡Apágate!-Le grito Castiel al despertador, después de muchos intentos, ya enojado se incorporó y le pego fuertemente, rompiéndolo.-Genial, otro despertador a la basura.

Demonio lo miraba acostado a los pies de su cama, se levantó y se dirigió al baño para darse una ducha, una vez aseado salió para prepararse algo para desayunar, mientras se dirigía a la cocina escucho un ruido en el salón. Extrañado fue allí y vio a Demonio mirar fijamente a Rous que dormía en el sofá.

-Me olvide completamente de ella-Pensó el pelirrojo.

Antes de despertarla decidió preparar algo para desayunar, hizo unas tostadas para untar con mantequilla y sirvió zumo de naranja para ambos. Una vez listo los llevo y coloco todo en la mesa ratona que se encontraba al lado del sofá.

-Oye-Llamo mientras untaba mermelada en una tostada.

Al ver que no se despertaba la sacudió levemente por el hombro. Rous comenzó abrir sus ojos lentamente y vio al pelirrojo delante suyo comiendo. Se incorporó en el sofá y acaricio la cabeza de Demonio que estaba a su lado.

-Prepare algo para que desayunemos-Dijo Castiel mientras comía una tostada- ¿Cómo está tu tobillo?

-Mejor, aun me cuesta un poco caminar-Mintió Rous sentándose en el suelo enfrente del pelirrojo y tomaba un poco de zumo.

-¿Has tenido frió durante la noche?- Pregunto Castiel.

-No- Negó- Gracias por dejar que me quede.

Demonio se acercó a ella y comenzó a empujar su brazo con su nariz para que acaricie su cabeza

-Demonio, basta- Riño Castiel ante la insistencia del perro para que lo acaricien.

-No pasa nada-Dijo Rous comenzando acariciarlo.

La cola de Demonio se sacudía felizmente, en un impulso salto sobre Rous haciendo que caiga al suelo y comenzó a lamer su cara.

-P...para...p-por…favor- Decía entrecortadamente intentando esquivar las lamidas del perro que le hacían cosquillas.

-¡Demonio abajo!-Ordeno Castiel mientras empujaba al enorme perro para quitarlo de encima de ella.

Una vez pudo quitárselo de encima, Rous comenzó a limpiarse la cara que tenía saliva.

-Jajajajaja- Comenzó a reír Castiel al verla con todo su cabello desarreglado y su cara llena de saliva de perro.

Como se atreve a reírse de mí!- Pensó la diosa.

Rous comenzó a enojarse al verlo que se reía de ella, un trueno se escuchó a lo lejos, Castiel dejo de reír y se acercó a la ventana del departamento.

-Qué raro, no está nublado- Dijo mirando el cielo despejado.

Rous se sorprendió y vio a Demonio que la miraba con las orejas agachadas y la cola entre las patas, clara señal de que se encontraba asustado. Estiro su mano acariciando su cabeza cariñosamente mientras le sonreía para calmarlo.

-No creo que haya sido un trueno, debió caérsele algo a alguien-Dijo Rous al ver que Demonio movía su cola alegremente.

-Juro que se escuchó como un trueno-Susurro Castiel.

-Deben ser ilusiones tuyas-Contesto Rous burlonamente.

Castiel frunció el ceño

-Debo irme al colegio- Se despidió el pelirrojo mientras agarraba su mochila que se encontraba al lado de la puerta.-Si quieres puedes ver la tele, haz lo que te plazca.

Cuando Castiel salió por la puerta de su casa, rápidamente Rous se levantó y se acercó a la ventana que daba a la calle viendo al pelirrojo yéndose al instituto.

-Bien, es hora de trabajar- Pensó con una sonrisa.

Un brillo la envolvió, su vestuario cambio a su atuendo de Diosa y sus alas aparecieron en su espada, abrió la ventana y apoyo su pie en el borde.

-Cuida de la casa Demonio-Le dijo al perro que le ladro en respuesta.

Salto por la ventana y rápidamente voló hasta donde estaba Castiel, pero a una distancia prudente y como había dicho Zeus ningún otro humano la podía ver.


Escucho el ruido de una puerta cerrarse a lo lejos perezosamente se estiro en la cama sin intensiones de querer levantarse. Saco su cabeza de las suaves sabanas y la luz brillante del sol que entraba por la ventana no le molesto para nada a sus ojos. Vio en la mesa de luz al costado de la cama una bandeja pequeña que contenía una taza humeante de té con unas galletas, adormilada se levantó y comenzó a comer el desayuno.

-Mmm… que bien huele-Pensó mientras sostenía la taza entre sus manos y olía el té.

Una vez terminado de tomar y haber comida las galletas dejo la bandeja donde estaba, vio una carta que antes no vio encima de la mesa, seguro por estar medio dormida. Agarro la hoja y la abrió comenzando a leer la nota que estaba escrita con una hermosa letra es cursiva.

Señorita Usagi:

Le dejo el desayuno preparado para cuando despierte, lamento no podes hacerle algo más rico, espero que no le moleste. Me eh ido al instituto, si necesita de algo por favor no dude en llamar al número que esta anotado al pie de la hoja que es de mi teléfono. Nos veremos más tarde.

Atte. Lysandro

0800-XXX-XXX

-Lysandro…-Susurro, ese nombre le sonaba- ¡LYSANDRO!

Rápidamente busco debajo de la almohada buscando el cuaderno verde con el nombre del susodicho que brillo por unos segundos en la tapa. Se levantó de la cama caminando hasta la ventana abriéndola de par en par que daba a un hermoso patio, se transformó haciendo que su ropa y sus alas aparezcan y voló velozmente hasta el techo de la casa.

-¡¿Dónde queda ese instituto?!-Dijo alterada mirando para todos lados.

Miro la nota en sus manos y vio el número que decía al que debía llamar.

-¿Teléfono?-Se preguntó- ¡Qué demonios es eso!

Voló un par de calles donde solo había casas, pero no había señales del instituto al cual había caído ayer.

Se sentó en el borde de una calle que no se encontraba muy transitada y las pocas personas que pasaban no la veían. Suspiro derrotada hundiendo su cabeza entre sus piernas intentando pensar en algo.

-¡Alexy apúrate no voy a esperarte mucho más!-Escucho una voz gritar detrás suyo- ¡No quiero llegar tarde de nuevo por tu culpa!

Se masajeo la sien ante el fuerte grito, estaba comenzando a dolerle la cabeza.

-¡Wow! ¡Es el mejor cosplay que vi en mi vida!-La misma voz sonó más cerca y una sombra tapo la suya en el asfalto, lentamente se giró.

Un joven alto de cabellera negra y himnotisantes ojos azules la miraba fascinado con un extraño aparato en sus manos. Se levantó lentamente siendo seguida por la mirada de ese chico que le sacaba una cabeza en altura.

-¿M-me hablas a mí?-Pregunto asustada señalándose.

-No veo a nadie más con unas alas de colores brillantes al igual que su vestido por aquí - Dijo con sarcasmo mirando a los lados.

-Ehhh…-Su mente se puso en blanco, no sabía que decir para salirse de esta.

-Tu vestimenta me resulta conocida, ¿Donde lo abre visto?-Hablo de nuevo sujetándose el mentón pensando, para luego rindiéndose a los segundos- ¿De quién estás haciendo cosplay?

-¿Cosplay? ¿Qué es eso?-Se preguntó mentalmente la diosa.

-Mi nombre es Ar…

-¡ARMIN!-Grito alguien detrás del joven haciendo que este voltee.

El chico que grito se parecía bastante con el cual estaba hablando, nada más que aquel tenía el cabello celeste como el cielo y sus ojos rosados.

-¡Alexy tienes que mirar esto!-Decía el chico de nombre Armin mientras se daba vuelta-¿Eh?

-¿Porque estabas hablando solo?-Le pregunto su hermano mirando a los lados sin ver nada.- ¿Qué cosa debo ver?

-¡No estaba hablando solo! Estaba aquí hace unos segundos-Dijo el pelinegro sorprendido.- ¡Una chica tenía unas enormes alas de colores al igual que su vestido, era un cosplay genial!

-Jugar muchos videojuegos tanto tiempo te está afectando la cabeza-Le dijo Alexy comenzando a caminar.-

-¡Pero no estoy mintiendo!-Dijo enojado Armin alcanzando a su hermano- Estoy intentando recordar donde vi antes ese vestuario, estoy seguro que lo había visto antes…

-No pienses mucho hermanito que va a empezar a salir humo de tu cabeza-Se burló.

-¡Oye!-Le grito ofendido.

-Apuremos si no queremos llegar tarde de nuevo al instituto.-Dijo Alexy comenzando a correr.

-¡Es tu culpa que lleguemos tarde! Tardas muchísimo preparándote-Se quejó Armin corriendo el también- Y siempre me haces esperarte.

Una nueva discusión entre hermanos se formó entre ellos que eran observados por Usagi que los seguía.

-¿Instituto? ¡Allí es donde esta Lysandro!-Pensó felizmente volando sin perderlos de vista, pero una duda surgió en su mente- ¿Porque aquel chico pudo verme?


La dulce melodía de una canción inundo la habitación haciendo que Nathaniel abriera sus ojos lentamente. A tientas agarro su teléfono para apagar la alarma que seguía sonando, desconcertado se levantó de su cama para ir hacia la ventana y correr las cortinas para que los rayos de sol de la mañana iluminaran el cuarto, su mirada se perdió en su patio trasero intentado recordar que había sucedido ayer y como había llegado a su casa, tan perdido en sus pensamientos estaba que no escucho la puerta de su habitación ser abierta y cerrada suavemente.

-Qué bueno que ya despertaste- Dijo Nala sentándose en el borde de la cama de Nathaniel-Veo que la fiebre desapareció por completo.

Miro fijamente al rubio que no le contestaba y seguía mirando por la ventana.

-¡Oye te estoy hablando!-Dijo alzando la voz pero Nathaniel no la miraba.

Enojada se levantó y le toco el hombro al ojimiel asustándolo haciendo que se volteara, vio como recorría con su mirada toda la habitación desconcertado sin reparar en ella.

-Qué raro, sentí que alguien me toco-Pensó en voz alta Nathaniel.

-¡Que! ¡No me digas que no puedes verme!-Dijo alterada la diosa comenzando a mover sus manos delante de él- ¡Holaa! ¡¿Estoy delante de ti, no puedes siquiera oírme?!

A pesar de estar gritando el rubio no le escuchaba.

-Debe ser por este maldito arete-Pensó y rápidamente intento quitárselo, pero como sucedió la anterior vez, las garras del dragón se apretaron en la carne de su oído lastimándola-¡Maldición! Si tan solo me hubiera visto ayer estoy segura que esto no me estaría pasando.

El teléfono del rubio sono de nuevo pero esta vez con una canción distinta que anunciaba la llegada de un mensaje, en la pantalla apareció el nombre de Sucrette. Curiosa la diosa se acercó a Nathaniel para poder ver lo que él estaba viendo.

-¿Qué demonios es esa cajita?-Se preguntó la diosa mirando el teléfono del rubio para luego leer lo que apareció en la pantalla.

De: Sucrette

Asunto: Preocupada

¡Buenos días Nathaniel! ¿Cómo amaneciste hoy? Tal vez no lo recuerdes, pero ayer te desmayaste en el colegio porque tenías mucha fiebre y junto con Castiel te llevamos a tu casa, perdón, pero debimos usar tus llaves para entrar ya que no había nadie en tu casa. ¡Espero que te recuperes! Nos vemos.

-¿Me desmaye?-Se preguntó el rubio- No lo recuerdo…

-Por supuesto que no lo vas a recordar, estabas volando de fiebre-Dijo Nala sin ser escuchada y sin dejar de observar a Nath que parecía intentar recordar.

-Recuerdo que estaba en la sala de delegados, me dolía la cabeza y debía entregarle unos papeles a Castiel para que los firme-Susurraba el ojimiel recordando.-

-Vamos chico, tu puedes- Alentaba la diosa.

-Lo vi descansando debajo de un árbol y me acerque a él y comenzamos a discutir porque no quería firmar los papeles como siempre, se levantó para golpearme…

-¿Y?-Dijo decepcionada la diosa ante el silencio de Nath- ¿Solo eso?

-Castiel tropezó cayendo encima mío -Decía sorprendido el rubio ruborizándose- Estaba muy cerca, después no recuerdo más justo en ese momento debí desmayarme.

-De repente me dieron ganas de conocer a ese chico-Dijo entusiasmada Nala ante el rubor de Nath e intentando no olvidarse del nombre de Castiel.

Minutos más tarde salía el rubio de su casa camino hacia el instituto sin saber que al lado suyo se encontraba Nala, en sus manos sostenía el cuaderno amarillo que le dio Cupido. Una vez llegaron al instituto fueron directo al aula donde se encontraban Violeta, Rosalya y Kim que saludaron a Nath al verlo entrar, la diosa vio como al salón iban llegando más alumnos, las ventanas daban al patio donde había un árbol grande, decidió salir y mirar sentada desde una de las ramas.

Los minutos pasaban y nada cambiaba, solo veía al rubio prestar atención a la clase, escribir y hacer preguntas al profesor. Recorrió con su mirada todo el salón desde afuera mirando a todos los demás chicos, vio a un chico de cabellera blanca que parecía que estaba en otro mundo, que estar prestando atención en la clase, su asiento de al lado se encontraba vacío, detrás las dos chicas con las que se había encontrado cuando entro Nath al salón y la chica que casi la veía ayer en el patio del rubio se sentaba con la chica de pelo blanco y largo. Siguió observando a los demás hasta que una cabellera celeste y ojos rosados llamo su atención, este se encontraba hablándole en susurros a otro chico igual a él pero su cabello es negro, de repente este miro hacia la ventana haciendo que sus miradas se crucen por unos segundos, pero la aparto al ser reprendido por su compañero de banco.

-Qué raro, por un instante pensé que me miraba a mí-Pensó la diosa.-

Apoyo su espalda en el tronco del árbol y abrió el libro amarillo de Nathaniel.

-Vamos a ver que más dice de ti-Dijo comenzando a leer.

Nathaniel

Edad: 16 Años

Fecha de Nacimiento: 16 de Febrero

Familia: Compuesta por su padre Francis, su madre Adelaida y su hermana melliza Amber.

Escucho un ruido ensordecedor dentro del edificio, levanto su vista algunos alumnos se estaban levantando de sus asientos, vio que Nathaniel seguía allí hablando con el profesor, decidió seguir leyendo un poco más.

Información:

Es un chico formal y responsable, generalmente es muy amable y fácil de tratar.

Adora los gatos y las novelas policíacas, su color favorito es el azul.

No le gusta la gente que no es capaz de cumplir con sus obligaciones.

Su comida favorita es la italiana, principalmente el spaghetti a la carbonara o a la boloñesa, no le gustan las golosinas.

Es alérgico a

-¡OYE!- Escucho que gritaban haciendo que se asustase y casi caiga de la rama del árbol, miro hacia abajo y vio al anterior chico de cabello negro con el que cruzo miradas en el salón.- ¡Baja aquí!

-¿Quién se cree para darme ordenes?-Pensó molesta para luego darse cuenta de un pequeño detalle- ¿¡Puede verme!?

-¡Armiin!-Grito Alexy acercándose- ¿Porque saliste corriendo apenas sono el timbre?

-¡Mira!- Dijo rápidamente su hermano mirándolo un segundo para luego señalar el árbol, pero no había nada allí- ¡No de nuevo!

-Lo digo en serio Armin, estas mal, voy a quitarte los videojuegos por un tiempo- Decía Alexy considerando seriamente hacerlo.

-Estoy perfectamente bien- Dijo Armin sosteniendo su consola contra su pecho para que no se la quite.-Volveré al salón.

Unas vez ambos se fueron Nala salió del árbol suspirando aliviada, aquel chico la agarro desprevenida y lo primero que atino hacer, fue ocultarse en el árbol cuando desvió la mirada de ella para mirar a su hermano. Un ruido delante suyo la alerto, vio a un chico de cabello rojo acostarse a su lado y cerrar sus ojos con claras intenciones de dormir, si mal no recordaba ese chico lo había visto ayer también, en el patio de la casa de Nathaniel.

-Tú debes ser Castiel-Susurro sonriendo divertida.

Observo al pelirrojo en el suelo, el sol hacia brillar su cabello y la suave brisas del viento se los movía levemente, con un movimiento de mano hizo aparecer hermosas margaritas de distintos colores que rodearon todo el árbol al igual que al pelirrojo, dándole un toque encantador. A lo lejos vio a Nathaniel caminar por el patio mirando a todos lados, su mirada se fijó en ellos y empezó a acercarse.

Se levantó rápidamente y voló para ocultándose detrás de una pared y poder observarlos.

-¿Dónde se metió este chico?-Pensaba Rous mirando para todos lados.

Momentos antes se cruzó con un chico que pudo verla y la estuvo buscando por todo el instituto, del miedo se ocultó y perdió de vista a Castiel. Una vez logro librarse de ese joven, voló hacia el patio donde anteriormente se encontraba el pelirrojo sentado en una banca leyendo una revista. Al no verlo allí iba a buscar por otro lado pero escucho la voz de Castiel un poco lejos, comenzó acercarse y lo vio con un chico rubio, se ocultó detrás de una pared para que no la vea y poder observar bien.

-Castiel necesito que firmes los papeles-Dijo irritado Nathaniel.

-Ya te eh dicho por quinta vez que no -Contesto el pelirrojo levantándose del suelo.

-Hablar contigo me da dolor de cabeza- Susurro el rubio masajeándose la sien.

-Que pasa delegado, no me digas que vas a desmayarte de nuevo-Se burló el pelirrojo.

-Fue tu culpa el que me desmayara-Dijo levemente sonrojado- Me tiraste al suelo y me golpee la cabeza contra el suelo.

Castiel recordó el momento en que tuvo al rubio debajo suyo, su rostro sonrojado y sus ojos brillosos a causa de la fiebre, sintió su rostro calentarse levemente.

-Volabas de fiebre, por eso te desmayaste-Contrataco.

-Ya no importa, firma los malditos papeles-Grito Nathaniel apoyando bruscamente los papeles en el pecho de Castiel, empujándolo al mismo tiempo.

Tal acción enojo a Castiel que arranco los papeles de las manos del rubio los rompió en pedazos y los arrojo al suelo, el puño de Nathaniel no tardó en llegar a su mejilla partiéndole el labio.

-¡Por todos los dioses!-Pensaron las diosas al mismo tiempo al ver lo que sucedía.-Hay que pararlos.

Castiel rápidamente contrataco, su puño se dirigía a la mejilla izquierda de Nath, pero este fue más rápido y agarro la mano, deteniéndolo, iba a pegarle por segunda vez con el brazo derecho, siendo sostenido por el rubio Castiel quiso retroceder para evitar el golpe pero la raíz del árbol hizo que tropezara cayendo hacia atrás llevándose consigo a Nathaniel, que iba a impedir que caiga pero una ola de viento lo empujo haciendo que caiga encima de Castiel.

Las diosas que estaban ocultas sin llegar a verse, cada una por su parte suspiro aliviada al evitar que se siguieran golpeando, cuando volvieron a mirar a los chicos se sorprendieron enormemente.

Ninguno de los dos se movía, como si estuvieran en shock, lentamente Nathaniel despego sus labios de los de Castiel sin dejar de mirarse sorprendidos, sin poder creer lo que acababa de suceder. El ruido del timbre finalizando el recreo los hizo salir de su transe, rápidamente Nathaniel se levantó de encima del pelirrojo y se sentó en el suelo, miro a todos lados y agradeció que no había nadie por ahí. Castiel se incorporó y miro el rostro del rubio que se encontraba del mismo color que su cabello.

-Tsk, que molesto-Dijo Castiel para cortar con el incómodo silencio él tampoco sabía qué hacer y cómo reaccionar, vio al rubio llevar sus dedos a sus labios.

-…

-¿Acaso fue tu primer beso?-Pregunto sorprendido al no recibir respuesta del rubio

-¡Por supuesto que ACHU no ACHU!-Respondió enojado sin dejar de estornudar.

Castiel apoya sus manos sobre el suelo para poder pararse y se da cuenta de lo que los rodeaba.

-¡Estas son margaritas!-Pensó el pelirrojo, lo levanto del suelo a Nathaniel que no paraba de estornudar, sus ojos lagrimeaban y su nariz estaba roja, lo alejo de allí rápidamente para llevarlo a la enfermería.

-Se están yendo -Pensó Nala comenzando a volar detrás de ellos.

Rous al ver que se estaba yendo se levantó para seguirlos, pero algo agarro fuertemente su brazo haciendo que gire.

-Te encontré -Dijo Armin sonriendo- Ahora te llevare delante de mi hermano.

La diosa miro hacia atrás pero Castiel y el chico rubio llamado Nathaniel no estaban.

-Suéltame -Decía comenzando a jalar intentando librarse de él.

-No hasta que mi hermano te vea –Dijo el pelinegro yendo adentro del instituto apretando su mano más fuerte sobre la muñeca de Rous.

-Te lo advertí- Comenzó a cantar suavemente y a cada segundo su voz aumentaba.

-AHH-Grito Armin soltándola para sujetarse la cabeza que comenzó a dolerle fuertemente.

La diosa siguió cantando hasta que una fuerte corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo haciendo que gritara y detuviera su canto. Vio la pulsera que brillaba en su muñeca, aun adolorida aprovecho que Armin no se recuperaba del dolor de cabeza para escapar, voló hasta el techo del instituto intentando calmar su respiración.

-¿Qué demonios fue eso?-Pensó mirando la pulsera que había dejado de brillar.

Una vez calmada decidió volver a buscar a Castiel, pero le sorprendió que al bajar vio al pelirrojo que se estaba yendo del instituto y los demás estudiantes seguían dentro, aun un poco adolorida lo siguió desde el cielo.


-Ten Nath-Dijo la enfermera del instituto dándole una pastilla para calmar la alergia del rubio.-

-Gracias, ACHUU- Rápidamente metió la pastilla en su boca y agarro el vaso que le tendía la mujer.

-Cuando te sientas mejor puedes volver al aula o quedarte aquí –Dijo la enfermera antes de salir de la habitación.- La pastilla frenara en unos minutos tu alergia.

El rubio asintió y se recostó en la suave cama estornudando de vez en cuando.

-¿Alergia? ¿Cuál alergia?-Pregunto Nala, recordó que en el libro mencionaba una alergia, pero no llego a leerla por aquel chico llamado Armin le grito asustándola.

Abrió el cuaderno y leyó rápidamente hasta llegar donde se había quedado.

Es alérgico al polen

-Silencio-

-¡QUEEEEEEE!-Grito Nala sin poder creérselo -¡CUPIDO MALDITO HIJO DE …


Usagi una vez llego al instituto siendo guiada por los gemelos busco por todos los salones sin poder encontrar a Lysandro, no supo cuánto tiempo estuvo buscándolo pero de repente un ruido ensordecedor sono en el instituto asustándola, por todas las puertas comenzaron a salir chicos y chicas, ninguno la veía y eso la relajo muchísimo.

-Aquí hay mucho ruido, seguro este afuera-Pensó saliendo afuera.

Recordaba haber visto un invernadero rodeado de lindas flores, voló rápidamente hasta allí. Lysandro se encontraba sentado escribiendo en su libreta, su espalda estaba apoyaba en el vidrio del invernadero, de vez en cuando miraban a los lados como si estuviera esperando ver a alguien.

-¿Estará esperando a alguien?-Se preguntó la diosa.

-Tal vez este en el árbol durmiendo- Pensó en voz alta Lysandro.

Repentinamente el albino se levantó y se fue del jardín siendo seguido cuidadosamente por Usagi. Atravesaron el patio hasta llegar al lugar mencionado por el chico, la diosa que se encontraba detrás de él vio a Lys frenar su caminata y quedarse quieto en su lugar, curiosa se corrió para poder ver lo que él miraba. Debajo de un árbol estaban dos chicos tirados en el suelo besándose, rápidamente miro a Lysandro y vio en su mirada tristeza.

El timbre que anunciaba el fin del recreo sono, Usagi se alejó del albino, lo vio irse y entrar al instituto, se acercó y lo busco con la mirada entre todos los alumnos que iban entrando a los salones. Recorrió rápidamente todo el instituto buscando al albino pero no había señales de él, por el pasillo vio a los hermanos que había visto a la mañana y que uno de ellos pudo verla. Se ocultó a la vuelta del pasillo, vio que se acercaban a una chica de cabello largo y blanco.

-¿Que te sucede Armin?-Pregunto Rosalya al pelinegro que se masajeaba la sien.

-Me duele un poco la cabeza-Se quejó.

-Eso se debe a que juegas muchos videojuegos-Le reprendió Alexy.- Hacen que ilusiones.

-¿Ilusiones?-Pregunto confusa Rosa.

-Nada- Contesto Armin restándole importancia- Te buscamos por otra cosa.

-¿Rosalya haz visto a Lysandro?-Pregunto Alexy para luego señalar el objeto que sostenía su hermano con su otra mano- Encontré su libreta cerca del invernadero.

-Sí -Contesto- Entro al salón para agarrar sus cosas y se fue excusando que debía hacer algo.

-¡Se fue!-Pensó sorprendida Usagi.-Debe estar yendo a su casa, tengo que llegar antes que él.

Miro el pasillo que se encontraba con pocos alumnos merodeando que todavía no habían entrado a sus aulas, volvió a mirar al grupo que seguían hablando, conto hasta tres y salió volando rápidamente por el pasillo hacia la salida.

Armin sintió junto con los demás una leve ventisca, miro hacia la derecha y vio a Usagi volar a la salida, sin decir nada salió corriendo para seguirla haciendo oídos sordos a los gritos de su hermano. Una vez afuera del instituto miro al cielo y logro ver a Usagi volar alejándose, comenzó a correr sin despegar su mirada de ella. Corría como si su vida dependiera de ello, la gente se salía de su camino insultándolo en el proceso pero no le importaba lo que decían. Por estar mirando a la pelinegra no vio por donde iba hasta que el ruido de una bocina lo hizo desviar su mirada a la izquierda donde un auto a alta velocidad se acercaba a él, sintió una mano que sujeto su muñeca y lo hacía retroceder bruscamente apartándolo del camino del auto.

Sintió dos fuertes brazos rodearlo, su cabeza estaba apoyada sobre el pecho de esa persona que era un poco más alta que él, podía escuchar su corazón palpitar rápidamente, estaba seguro que el suyo se encontraba igual. Una vez que se calmó levanto la vista y vio un par de ojos de distinto color mirarlo.

-Eso fue peligroso-Dijo Lysandro reprimiéndolo con su suave voz-Pudo haber salido lastimado.

-Perdón, no miraba por donde iba-Se disculpó- Gracias Lysandro si no fuera por ti me hubieran atropellado.

-No tienes por qué agradecerlo -Sonrió Lysandro-

-Ehh… puedes soltarme ya -Dijo Armin sonrojándose levemente por la posición comprometedora en la que estaban.

El albino lentamente retiro sus brazos sin dejar de mirar los hermosos ojos celestes de Armin que eran iluminados por el sol dándoles un hermoso brillo. El pelinegro no sabía que decir, miro sus manos y vio que aún tenía la libreta de Lysandro que su hermano le pidió que sostuviera. Lys miro las manos de Armin y reconoció el objeto en sus manos.

-Mi libreta-Dijo sorprendido.

-Sí, ten -Decía Armin devolviéndosela- La encontró Alexy cerca del invernadero, cuando nos encontramos en el pasillo me pidió que la sostuviera.

Al mencionar donde la había encontrado Lysandro recordó lo que vio después, su sonrisa se borró y sus ojos volvieron a mostrar tristeza.

-Gracias –Agradeció agarrando la libreta.

Armin noto el cambio en el albino, se comenzó a sentir incomodo ya que no sabía que decir.

-¿T-te encuentras bien? –Se animó a preguntar.

- Si, solo me duele un poco la cabeza y decidí volver a casa -Contesto Lysandro sonriendo- Gracias de nuevo por la libreta, nos vemos.

Vio al victoriano alejarse, miro al cielo suspirando derrotado, había vuelvo a perder a la chica y por poco muere. Sin ánimos de volver a clases decidió irse a casa, sabía que Alexy iba a traer sus cosas al igual que un largo sermón por cómo se comportó hoy. Mientras caminaba recordó lo dicho por el albino.

-Mentiroso –Pensó Armin recordando la falsa sonrisa de Lysandro.


Nos vemoos en el proximoo capituloo! Byeee :D