He agregado indicaciones en cuanto a las separaciones para que no haya ningún conflicto en la lectura.

Bueno, me alegra mucho haber podido integrar a Mato a la historia, en realidad es mi manera de integrar a Black Rock Shooter a la historia ya que es uno de mis personajes favoritos, en la última convención a la que asistí me encontré con un montón de merchandising de ella, por un lado me alegré y hasta terminé comprando, por otro lado pensé "más fans"… pero creo que es la suerte que corren todos los personajes que de algún modo destacan por su diseño, quiero decir, una joven casi sin ropas y con armas que cambian de forma… bueno, tengo que ver el lado positivo, en el 2008 lo único que conseguía googleando a Back Rock Shooter era un dibujo hasta ahí nomás e imágenes random… como este comentario…


Capítulo 4: "Cuestión de tacto"

Miku

-¿Se-señorita Megurine?- claramente estaba dormida, su cara lucía cansada, y debía estarlo para dormirse en semejante lugar. No puede evitar quedarse observándola, nunca se había tomado la molestia de hacerlo, tenía un aspecto apacible, no puede evitar pasar por su mente cuándo había sido la última vez que había estado tan cerca de alguien, siente el impulso de acercarse un poco más y así lo hace, la curiosidad la superaba, aún no lograba comprender qué era lo que Luka tenía que le provocaba tal reacción, quería tomar su mano y sentirla… se inclina hacia ella, se acerca lentamente, su corazón se acelera…

-M-Miku…- el oír el susurro de su nombre de aquellos labios la deja estupefacta, sus mejillas de repente toman color. Pronto nota cómo los parpados de la peli-rosa se abren lentamente a medida que frunce el seño.

-¡Ah!- el grito de Miku termina por despabilarla.

-¡Por dios! Que susto.- dice al suspirar tomando su pecho con la mano y cerrando los ojos.

-Dis-disculpe, no quise hacerlo, yo sólo…-

-¿Eh?- parecía no entender nada, con su suerte no lo habría notado. -no te preocupes, creo que hubiera sido peor si seguía durmiendo aquí.- pasa una mano por su cuello y saca su celular con la otra para chequear la hora. -yo debería pedirte perdón, por mi culpa no llegaremos a comer tranquilas, debes volver ¿verdad?-

-Hmn , pero… mira, mi madre me ha preparado esto.- dice sacando de su mochila aquel bento.

-¿Estás segura? Creo que deberías guardártelo.-

-No... Quiero decir, me ha preparado de más, siempre lo hace, podemos comerlo.-

-Está bien, pero mientras te acompaño hasta tu instituto, no quisiera que llegaras tarde por mi culpa.- inesperadamente le extiende la mano. -¿me ayudas?-

-Ehmm… yo, en verdad… esto…-

-No te haré daño.- sabía que Luka lo decía sin saber realmente lo que significaba para ella aquel gesto.

-…- no dice más y extiende la suya con miedo, Luka la toma y se levanta.

-¿Ves? ¿No tiré mucho verdad?-

-No…- Miku se queda observando su mano.

-¿Ocurre algo?-

-Hmn, sigamos.- dice con una sonrisa.

Ambas jóvenes comienzan a caminar juntas, el día estaba despejado y el verano se hacía notar. Por un momento se mantuvieron en silencio, sólo se podían oír las aves y el pasar de los autos de fondo, sin embargo, no se trataba de un silencio incómodo ni mucho menos.

-No quisiera romper con esta tranquilidad.- comienza Luka observando la copa de los árboles de cerezo que para esa época sólo se encontraban forrados de hojas.

-Pero…-

-Antes de venir intenté comunicarme contigo, mi jefa me había dicho que llamaste y me agendó tu número, para mi sorpresa…- ahora sus ojos pasan por los de ella.

-No me digas que…-

-Me atendió tu padre.- de repente su cara de vergüenza era imposible de ocultar, Luka sonríe. -no te preocupes, me pareció una persona encantadora, de hecho, me ofreció alcanzarme hasta tu fiesta…- no lo podía creer, su padre se le había adelantado, ahora ¿qué iba a hacer? De seguro Luka pensaría mal de ella por no haberla invitado personalmente, o peor, pensaría que realmente no quería invitarla.

-No pienses que… yo, en realidad…-

-¿Quieres que valla? Porque no iría si no quisieras…-

-…- sólo asiente con la cabeza.

-Entonces acepto humildemente.-

-Gracias.- el rubor vuelve a sus mejillas. Sin esperar más abre el bento y le alcanza a Luka un par de palillos para comenzar a comer. -mi madre ha agregado un par más por las dudas.-

-Parece ser alguien muy aplicada.-

-Es que me conoce bien.- dice Miku con una sonrisa un poco fastidiada, lo cual sólo la hace reír.

-Ittekimasu- dicen al unísono.

-Esto está delicioso…- menciona Luka.

-Verdad… eh… Srta. Megurine…-

-Por favor, dime Luka.-

-Hmn, Luka… entonces dime Miku…- dice tímidamente. -m-me preguntaba… si tal vez quisieras… a-almorzar conmigo mañana…- eso sí que le había costado horrores, sentía cómo el aire se le acababa, de repente nota que no había nadie al lado suyo, al dar media vuelta ve que Luka se había quedado unos pasos atrás. -¿P-pasó algo?-

-En verdad… Miku, yo…- se la notaba algo nerviosa.

-¡Disculpa! Debes estar ocupada, y yo pidiéndote estas cosas.- se apresura a decir.

-Me encantaría almorzar juntas mañana.- en ese momento todo se detiene, ambas se miran y no tienen nada más para decirse, retoman camino, el ambiente había cambiado por completo. Para cuando quisieron darse cuenta ya se encontraban a sólo media cuadra del instituto.

-Espera.- se detiene Luka. -esta vez lo haremos bien, nada de contratiempos.-

-Tienes razón.- dice Miku y se para frente a ella. -entonces…-

-Pasa por el local… te estaré esperando.- era la primera vez que Miku notaba lo nerviosa que se podía poner Luka a pesar de siempre mostrarse tan segura cerca suyo, hasta en cierto punto le causaba ternura.

-Hmn.- Miku asiente con la cabeza. -Hasta mañana se… Luka.-

-Hasta mañana, Miku.- con una sonrisa Luka la despide con la mano y se dispone a volver.

Luka

Sentía su caminar sobre las nubes, el cansancio había pasado a un segundo plano, ya no importaba nada, mañana tendría una nueva oportunidad y esta vez haría las cosas bien, no podía creerlo, no… espera un segundo… así como una bofetada la realidad golpea a Luka en un mensaje de texto, "¿ya acabaste con el cuestionario de historia del arte? Me está volviendo loca, Neru" todo aquello se derrumba en un instante a causa de un indeseado recordatorio ¿¡cómo podía haber ignorado sus estudios de tal modo! De pronto comienza a sentir pesar sus pies nuevamente.

Miku

*Riiiiiing* el timbre del comienzo al segundo periodo de clases ya estaba sonando y Miku se asegura la entrada a horario, estaba a punto de cruzar la puerta al salón cuando bruscamente es atropellada por dos jóvenes que iban a las carreras.

-¡Ah!- no puede evitar dar un grito. Casi toda la clase, al menos la que se encontraba allí, se da vuelta a observar.

-Ah, disculpa, ¿estás bien?- uno de los jóvenes pregunta algo preocupado y extiende una de sus manos.

-¡No me toques!- Miku exclama poco antes de salir corriendo de la clase y meterse en uno de los baños de chicas. No mucho tiempo pasa hasta que se escucha a alguien entrar a los baños…

-¿Hatsune Miku, estás aquí? Tranquila, ¿estás bien?-

-¡No! Sólo déjeme un momento.-

-Está bien, no te preocupes. Soy Mato, te vi correr desde el salón, tu grito realmente se escuchó ¿quieres contarme lo ocurrido?-

-¿Qué ganarías con eso?-

-No se trata de ganar nada, simplemente que cuando algo me pasa a veces necesito de alguien más.-

-No lo entenderías…- dice entre sollozos.

-Si no me lo cuentas no lo sabré realmente, está bien que no tengo las mejores notas pero no me subestimes.- dice riendo como para liberar la tensión en el aire mientras intenta adivinar en qué puerta se encuentra.

-…-

-Vamos, todos necesitamos a alguien que nos escuche.- insiste mientras se la oye caminar.

-No es tan simple.- por fin se decide a salir para ver a Mato.

-Entonces hazme entender, te aseguro que no saldrá de acá.- esta vez su voz se pone más seria, dándole la seguridad que necesitaba.

-Soy yo, estoy mal.- dice mirando al suelo.

-¿Mal? ¿Enferma?-

-No creo que se le pueda llamar enfermedad, al menos no física, es más bien psicológica…-

-Miku…- aparentemente no era lo que esperaba.

-Desde que tengo memoria, siempre, le he temido al contacto…-

-¿Miedo?-

- Más bien no se trata de miedo, es... no puedo evitarlo, el simple roce de piel genera en mi un disgusto inigualable, tanto como para desear evitarlo a toda costa.-

-Ya veo… sin embargo, es realmente admirable si lo piensas.-

-¿Eh?-

-Más allá de todo, aquí estás, te estás mostrando a ti misma que realmente puedes hacerlo, no mucha gente se atreve a superar sus miedos de esta forma.-

-Bueno, creo que la curiosidad me ha traído hasta aquí.-

-¿Curiosidad?- ambas son interrumpidas por pequeños golpes provenientes de afuera.

-Niñas, deben volver a clases.-

-Es la consejera estudiantil.- asegura Mato. -¡Enseguida vamos!- contesta volviendo su mirada a Miku. -bueno, ¿qué tal si continuamos nuestra charla en el receso?-

-Me parece bien… Mato, gracias…-

-Ni lo menciones.- ambas salen y vuelven a sus respectivos salones, apenas cruza el suyo nuevamente siente aquellas miradas sobre ella.

-Ah, señorita Hatsune, por favor tome asiento en aquel lugar.- dice el profesor señalando uno de los pupitres hallados junto a las ventanas. Sólo asiente y se dirige al mismo, los murmuros eran incesantes y no hacían más que retumbar dentro de sus oídos, debía concentrarse e intentar olvidar lo ocurrido.

Así como en su primera jornada no hizo más que limitarse a prestar atención a las clases, en ocasiones sus compañeras hicieron el intento de acercársele pero no hacían más que hablar de cosas que en verdad a Miku le eran indiferentes o simplemente ajenas, por lo tanto, ante tal silencio no tardaban en darse por vencidas. Mato parecía ser la única excepción dentro del instituto, era la única que en lugar de hablar estaba dispuesta a escuchar y eso era lo que ella necesitaba ahora.

Luka

Al fin en casa, no podía creer que, aún como se sentía, siguiera con fuerzas como para sostenerse de pie, camina unos pocos metros antes de dejarse caer sobre el sillón de la sala de estar, era urgente que se recostara a dormir aunque fuesen pocas las horas que el trabajo le dejara.

-Miku…- su cabeza daba vueltas aún por lo que aquella joven le había sugerido. -almorzar juntas.- dice al tiempo que se coloca boca abajo. Por más que quisiera no podía seguir perdida en aquellos pensamientos, debía enfocarse en su carrera… -un regalo... debo comprarle uno…- definitivamente no se escuchaba a sí misma, ahora mismo no podría hacer nada en su estado, debía descansar para luego pensar con claridad. De pronto se oye el girar de una llave en su puerta.

-Ah, muchas gracias por abrirme, en verdad, disculpe las molestias que le causo.- la voz de Meiko a lo lejos. -de verdad deberías hacerme una copia… mírate nada más, ahí tirada.-

-Tengo sueño…-

-¿No me digas? En verdad, no lo obvies tanto… vamos, levántate de ahí y recuéstate en una cama de verdad, das pena.-

-Meiko… me invitó a almorzar mañana.-

-Ah, parece que la pequeña no se queda atrás.-

-No sé, la situación se encuentra algo extraña, hoy llamé al número que me agendaste… me atendió su padre, al parecer era el teléfono de línea fija ¿qué joven de 16 años hoy en día no cuenta con un móvil? Más allá de eso… terminó por invitarme a su fiesta de cumpleaños.-

-Bueno, a como yo lo veo ¿no era eso lo que querías? Acercarte más a ella.-

-Sí, es verdad…- dice esta vez con una sonrisa en su rostro.

-Ya es suficiente, dame la mano, levántate.- dice extendiendo su brazo. -en unas cuatro horas te levantaré y así podrás terminar tu tarea.-

-Pero, ¿cómo lo sabes?- pregunta algo confundida mientras se levanta dificultosamente.

-Neru… esa chica me mandó el mensaje antes que a ti, se había confundido, seriamente a veces me preocupa, tiene el potencial, si tan sólo no se la pasara pegada a ese aparato...-

-Algunos no saben organizar las prioridades.-

-Mira quién habla…-

-Disculpa, yo siempre me he destacado por ser alguien que supo saber qué va primero.-

-Eso se ha estado desbandando un poco estos últimos días…-

-Meiko…- pequeña pausa. -tengo que dormir, no me estés distrayendo.- cambio rotundo de tema pero… tiene razón, eso es algo que siempre va a molestarle aunque nunca lo admita, al menos no en voz alta.

Miku

-Hasta luego Mato, nos veremos mañana.- se despide de su nueva amistad luego de aquel largo día.

-¡Hasta luego!- al ver la escena de todos volviendo a sus casas, Mato despidiéndola… no podía creer todo lo ocurrido ese día, no parecían el mismo, el corte para el almuerzo entre medio de clases realmente lo había dividido en dos.

-Hija.- como había prometido allí se encontraba Kei, esperándola. -¿cómo ha estado tu primer día?-

-En verdad… tranquilo.-

-Me alegra oír eso, vamos, mamá nos está esperando en casa, casi camina por las paredes.-

El resto del camino se mantuvo en silencio, dándole el tiempo para pensar en lo pasado… realmente se había animado a pedirle a Luka almorzar juntas mañana y además de todo el cumpleaños, ¿qué le estaba ocurriendo? Casi no se reconocía a sí misma, quizá a esta clase de cambios era a lo que siempre aspiraba pero debía definirse, ¿qué era realmente lo que quería lograr pasando tanto tiempo con Luka? Es verdad que en un principio la curiosidad por aquel evento en que se conocieron fue lo que la arrastró nuevamente a ella, pero había algo más… esa presión inexplicable en su pecho… la sensación que le provocaba al roce…

-Ya llegamos.- dice Kei a medida que estaciona el auto en la entrada.

-Hmn.-

-Ah, hoy llamó tu amiga, la Srta. Megurine.-

-¿En verdad?-

-Sí, llamó para preguntar la dirección, le dije que no se preocupara, que podría pasarla a buscar por la estación.- dice mientras baja del vehículo, ¿preguntando la dirección? Si apenas le había dado la confirmación esa tarde… ni siquiera sabía de la fiesta hasta que su padre malinterpretara todo… -Miku, ¿bajas?- pregunta Kei al ver que su hija no se movía de su asiento.

-Ah, sí. Debo hacer una llamada…- dice y sin tardar corre dentro de la casa, toma el inalámbrico y sube a su habitación. -¿podrá ser?- marca el número y pronto oye el tono de marcado…

-¿Hola?- no era la voz de Luka… ¿qué estaba ocurriendo?

-Ho-hola…-

-Ah, tú otra vez, ¿buscas a Luka verdad?- otra vez aquella mujer, ¿era realmente su jefa? Esta vez estaba segura de que Luka no debía estar trabajando… -¿Hola?-

-Ah, s-sí.-

-Disculpa, en estos momentos se encuentra durmiendo, pero ya la levanto…-

-Por favor, no se moleste, d-debe de estar muy cansada.- ¿tanta confianza tenían? No entendía por qué pero se sentía realmente molesta.

-No, ya te atiende, espera un segundo.- se oye un pequeño sonido.

-No, está bien… ¿hola?- no se oye más nada, aparente se habría ido a buscar a Luka… -¿por qué?-

-No sé.- de repente recibe respuesta, esta vez de una voz conocida.

-Ah, Megurine, disculpe…-

-Por favor, dime Luka y deja ya el formalismo, ya te lo he dicho.- no puede evitar sonrojarse.

-Disculpa, siempre se me olvida, soy un poco torpe.-

-Hey, no hagas ese tipo de afirmaciones hacia ti misma. En fin, dime.-

-Ah, y-yo… es verdad, llamaba porque mi padre me dijo que habías llamado preguntando la dirección y realmente…-

-Ah, aquello fue un malentendido, yo quería comunicarme contigo por la dirección del Tako Balusa… y… bueno…-

-Entiendo, y…- no podía resistirlo más, necesitaba saberlo…

-La Srta. Sakine… es…-

-¿Hmn?-

-…tu pareja?- ya está, ya lo había soltado, no había vuelta atrás. De repente se oye un mar de carcajadas, incluso se notaba que había apartado el teléfono para que no se hiciera tan obvio…

-Lo siento…- se le escucha tentada. -tú sí que me haces reír… pero supongo que se te ha hecho un poco raro, en realidad ella es mi jefa aunque en su momento también fue mi tutora de chica.-

-Ah, entiendo, perdón la intromisión.-

-No importa.- se hace una pausa. -Miku…-

-¿Sí?-

-Solo tú me interesas…-


¡Ahhh! qué momento más lindo...
Aquí mis saludos:

Kunaby: te agradezco siempre por los consejos, me han sido útiles ya que siempre me ha sido necesario ese punto de vista de afuera puesto que cuando escribo voy tan aprisa que no me doy cuenta de los pequeños detalles que pueda dejar pasar. ¡Gracias!

Sumire-chan20: ¡Me ha encantado leerte! Muchas gracias por el comentario, me alegra mucho que el fic te haya gustado, espero que este capítulo también, a ver cómo sigue esto, ya está entrando en clima, espero leerte de nuevo, ¡saludos!