Gotas de Sangre


Hermione estaba estable, su vida ya no pendía de un hilo. Muy temprano en la mañana, Draco Malfoy había ido a verla. Su consulta no se lo permitía ni pedía, pero debía verla. Debía confirmar, lo que estaba pensando.

Se sentó en la cama de Hermione y la miró con mucha atención. No hubo ningún cambio mientras él se había ausentado. Suspirando, corrió ls cortinas que dividían esa cama en particular y continuó contemplándola con fijación. Comenzaba a despertarse, tiempo después.

- No te levantes- le dijo- acaban de hacerte, una exploración estomacal.

- ¿Acaban de qué...?- balbuceó ella con cierta incomodidad. Miró el lugar en el que estaba, los cables y vendajes, y enseguida, sintió miedo- ¡Déjenme ir!

- Tranquila- dijo, forcejeando con ella- ¡Tranquila!- le gritó, pero ella no atendía a razón alguna. Se inclinó sobre ella, sosteniendo sus brazos cortados, sus puntos de dolor- Cálmate por favor- inspiró y Hermione, encontró descanso en sus grises ojos.

- No me ayudes- le dijo en un susurro, pero Draco negaba con la cabeza y una sonrisa. No estaba bien involucrarse en temas sentimentales, pero verla de esa forma. Ella, le contemplaba con mucho temor. Las agujas, los cuchillos, todo era tan atractivo.

- No puedes pedirme eso, no aquí adentro- le dijo y Hermione se movió para safarce. Draco, seguía haciendo presión en sus brazos.

- Me lastimas... suéltame por favor.

- Prométeme que te tranquilizarás y hablarás conmigo.

- Eres mi ginecólogo. No eres mi psiquiatra ni mi consejero conyugal.

- Cállate y escúchame- le dijo y Hermione se disponía a quejarse- mientras estés aquí, voy a cuidarte y en muy poco tiempo, llamaré a la policía o al departamento de protección a la mujer, para que encuentren a quién te hizo esto.

- ¡No hagas eso, te lo pido! ¡He sido mala, pero me comportaré! ¡Lo prometo!

- ¡No, cállate y escúchame! ¡No has sido mala con nadie!- le gritó Draco, pero Hermione había tomado un frasco de la mesa y se lo partía en la mano. Draco se miró su mano herida, mientras ella se levantaba a rastras. Caminó torpemente y la alcanzó, tumbándola al suelo. Los residentes, salieron en poco tiempo, a controlar la situación- ¡No dejen que se vaya! ¡Sédanla si es necesario!

- ¡Déjenme ir, él me matará! ¡Déjenme ir!

Draco la observó y supo, que ahora tenía una misión nueva. Ahora, debía encotnrar a aquel hombre, pero no podría si ella no le brindaba información pertienente. Bueno, para eso estaban los historiales médicos. Se dirigió a su oficina.

Al leerlos, pensó en muchas cosas. Ella bien, podía mentirle acerca de lo que era o con quién estaba. Con un suspiro, intentó recordar algo que le sirviera de prueba. Eso, sus gotas de sangre. Muy pronto supo que podía hacer un análisis de adn, armar un historial nuevo.

No la dejaría sufrir sin saber un poco de ella.