Escena 4.
Tranquilidad
No valía la pena. Simplemente no tenia sentido enojarse por el hecho de que a quienes en un punto alto llego a considerar como su "Okaasan" y su "Oneesan", le hubieran reprochado el no sentirse "feliz" por lo que le sucedía a Sakura y a Sasuke, además de que según Tsunade y Shizune, el rubio se comportaba como un niño haciendo rabieta y berrinche por no obtener lo que el realmente debía de ser suyo.
Sin embargo eso le daba igual desde hace tiempo, ya que Naruto en toda su vida jamás recibió alguna muestra de afecto, respeto o un gesto de amistad. Si bien al cumplir trece años las cosas iban cambiando poco a poco, eso se fue por la borda debido a que sus acciones jamás representaron algo positivo para la aldea, ya que los renuentes aun creían que todo lo que sucedía en Konoha era culpa del Uzumaki
-Las cosas a veces nunca cambian. - Susurro el rubio ojiazul haciendo mención a lo que pensaba, en tanto seguía su camino hacia el mercado de la aldea, ya que necesitaba surtirse de alimentos debido a que no podía alimentarse solamente de ramen instantáneo... bueno, si podía hacerlo, pero por respeto a la promesa que le había hecho a su Okaasan Kushina sobre una buena alimentación, lo haría sin dudar.
Dentro del mercado no paso nada nuevo, a excepción del hecho de que aproximadamente diez aldeanos, entre adultos, ancianos y niños se acercaron a el para saludarlo, felicitarlo otra vez por haber frenado lo que era considerado un infierno en la tierra, refiriéndose a la pasada guerra ninja, y uno de ellos, un anciano de sesenta años le había dicho que el y su familia lo veían como el verdadero shinobi héroe de Konoha y quien originalmente debía ser Hokage, a diferencia de Sasuke Uchiha, quien fue elevado al poder por orden directa del consejo de Konoha.
Camino otro poco entre la gente del mercado, para únicamente ser interceptado por dos chicas las cuales se acercaron a el con la intención de pedirle un autógrafo, cosa muy rara para el Uzumaki pero que por respeto a las chicas el se los dio, recibiendo como "recompensa" dos besos en las mejillas, originando un sonrojo en Naruto.
-Vaya, esto si es algo nuevo. - Dijo en un pequeño hilo de voz tocándose los cachetes besados y con una mirada de completa estupidez por lo sucedido, a no ser que minutos despues reacciono y se dirigió hacia un puesto de abarrotes, el cual era atendido por una de las aldeanas que aun lo veía como aquel que evito la destrucción total de la hoja a manos de Pain, ya que ese suceso había quedado enterrado entre otros recuerdos mas.
El rubio compro verduras, algo de carne, leche, semillas y otros productos de consumo básico, pago la cuenta a la mujer quien le daba un gracias por seguir prefiriéndola como su proveedora favorita y se encamino hacia su departamento, ya que el tenia muchas cosas de que hablar con la pelirroja de ojos rubíes, solo que al hacerlo, se topo con la persona que menos espero.
-Hola Naruto. - Aquella era una voz melodiosa y con un tono algo chillón, una que el reconocería de inmediato en cualquier lugar. Había creído que con ella las cosas eran claras en cuanto a su "relación" de amigos, pero a ella le paso una de dos cosas. Simplemente la ignoro o le entro por un oído y le salio por el otro.
Naruto aun sujetando la bolsa siguió con su camino, pasando a un lado de la silueta femenina de cabello rosado y ojos jades, ignorándola de forma olímpica, cosa que lógicamente enfureció y entristeció a la kunoichi.
-¿Que es lo que tengo que hacer?. - Lanzo la pregunta al aire Sakura, en tanto que el Uzumaki detuvo su marcha, mas no volteo a mirarla. - ¿Que es necesario para que me perdones y todo sea como antes?
-"Idiota, por mas que lo digas, nada será como antes". - Pensaba en sus adentros el ojiazul al escuchar como Sakura tenia el cinismo de decir que deseaba que todo volviera a ser igual que hace unos años. - "¿Acaso quiere que te perdone para que me trates como tu payaso que te entretiene? ¿Deseas que me convierta en el padrino de tus hijos con el bastardo de Sasuke? O aun mejor ¿Quieres tener la satisfacción de tener a quien te amo por casi toda su vida protegiéndote mientras le das tu amor a quien jamás se lo mereció?"
El tiempo paso, exactamente cinco minutos en los cuales ninguno dijo nada. Extrañamente ningún aldeano o shinobi paso por ese sitio, como si el destino hubiera querido que eso pasara, mientras que un ligero viento agitaba la cabellera rosada de Sakura y hacia volar un poco la tunica negra que usaba Naruto al igual que parte de los mechones de su frente, que aun así no dejaban ver su ojo cubierto por los cabellos rubios. Poco despues de eso Naruto se rasco la mejilla en señal de duda, mientras que su ojo derecho se entrecerró, dando la impresión de que olvidaba algo.
-Ahora que lo pienso... - Sakura veía en esto una leve esperanza de poder arreglar las cosas, ya que si Naruto le había dirigido la palabra cuando el dijo que en caso de verla la ignoraría por completo, eso daba buena señal de querer recuperar el lazo de amistad que tenían desde que apenas eran unos ninjas, pero. - ... No, no lo olvide, si compre la leche y la carne para el estofado datebbayo.
Esto solo provoco que la ira en Sakura fuera en aumento. ¡Naruto no la estaba escuchando ni en lo mas mínimo! ¡Aun cuando ella hiciera el intento de recomponer las cosas! Esto era el colmo de todos, no podía seguir aguantando que el estuviera lleno de rencor contra ella y Sasuke, por lo que si el no quería arreglar todo de manera voluntaria, tendría que hacerlo a la fuerza.
Mientras pensaba en esto el rubio había reemprendido su camino sin voltear hacia atrás, mientras que el tarareaba una canción con ritmo y una tonada melodiosa, por lo que el no pudo ni siquiera ver el momento en que la pelirrosa se acerco por detrás de el y le sujeto el brazo derecho con sus dos manos, dándole un tirón hacia ella, mismo que por la brusquedad del movimiento provoco que su bolsa con comestibles cayera al suelo, esparciéndose por el suelo los tomates, fideos, papas y la caja de leche, que para fortuna estaba cerrada y no derramo su contenido.
-¡Ya estoy harta de tu comportamiento de niño mimado Naruto!. - Amenazo Sakura con un enojo evidente en su rostro, mientras que en sus manos el chakra verdoso se hacia presente, señal de que reforzaba su agarre para evitar la huida del Uzumaki. - ¡Si no quieres arreglar esto por las buenas, será por las malas! ¡Así que no te soltaré hasta que ambos encontremos una solución a esto!
Naruto al sentir el chakra de Sakura sujetar su brazo solo pudo bajar la mirada escondiéndola debajo de la sombra provocada por su fleco, dejar floja la mano y brazo izquierdos y permanecer inmóvil en su sitio, dando la apariencia de que no tenia mas alternativa de escuchar lo que diría, mas sin embargo eso no sucedió.
No vio el momento, ni siquiera pudo apreciar el movimiento que genero la escena presente, lo único que Sakura sintió era como se encontraba tirada en la fría tierra, que un liquido en un hilillo escurría por su sien, bajando por su mejilla derecha y dejando a su paso una marca carmesí en línea vertical, misma que comenzó a caer al suelo en forma de pequeñas gotitas, las cuales iban formando un charquito rojizo en el piso. Su rostro mostraba estupefacción, sorpresa, y miedo mezclados entre si.
La razón del porque era algo fácil de explicar. Naruto en un simple movimiento con su brazo libre se giro a si mismo y le conecto de forma rápida a Sakura un codazo en la sien con mucha fuerza, al menos la suficiente para obligarla a soltarlo y tumbarla al piso de paso. Pero aun con ese movimiento ejecutado el no dirigió la mirada a la ojijade, seguía evitando mirarla o hacerle el mas mínimo de caso.
La pelirrosa no sentía dolor, ya que lo único que podía hacer era mirarlo con miedo, un miedo difícil de explicar y que le helaba la piel de arriba a abajo. Jamás, en su carrera como kunoichi de Konoha había sido golpeada o herida por alguno de sus compañeros, amigos o conocidos, y aunque Sasuke intento matarla en varias ocasiones, el le pido perdón humillado ante ella de rodillas y con un arrepentimiento sincero, por lo que eso no contaba. Pero Naruto, aquel chico que interpuso su cuerpo como escudo en varias ocasiones para recibir las heridas dirigidas a ella, el que ante todo lo malo que se originaba en su camino como kunoichi siempre le demostró una sonrisa y un amor innegable, el Naruto que ella siempre conoció y que estuvo a su lado, la había golpeado hasta al punto de provocarle una herida seria y hacerla sangrar sin mostrar algún signo de preocupación, arrepentimiento o al menos un ligero síntoma de lastima hacia ella. Era como si para Naruto Sakura no existiera, y el lo único que había hecho era defenderse de una extraña que tenia malas intenciones para con el.
Naruto sin prestar atención a lo demás recogió como si nada los víveres que se habían caído, los volvió a meter a la bolsa de papel junto con los demás alimentos y volvió a tomar camino hacia su departamento, dejando a solas a una Sakura quien aun seguía llena de miedo por el golpe que el Uzumaki le había dado, aunque no noto que el rubio iba caminando con varias lagrimas fluyendo de su ojo derecho, mientras que se notaba a leguas como no intentaba mostrar un gesto de furia combinado con llanto.
-No permitiré que vuelvas a herirme. Jamás me usaras como un tapete de nueva cuenta. - Susurro el rubio mientras que apretaba la mano libre con la cual no sujetaba la bolsa de víveres al punto de hacerse una herida a si mismo. - Nunca te lo perdonare, y es mejor que te acostumbres a la idea de estar lejos de mi Sakura, porque de otra manera, el dolor que te provocare será peor que el que me hiciste. Lo juro
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Karin ya tenia una hora despierta, por lo que la primera cosa que hizo fue ir directamente al sofa y agradecerle de nueva cuenta al ojiazul la estadía que el le otorgo, pero a hacerlo noto que el se había ido desde hace tiempo, por lo que ella no podía intuir cuanto tiempo podría estar ausente, por eso creyó mas prudente esperar a su regreso.
La pelirroja noto como todo el departamento, desde la recamara hasta la cocina, incluyendo el baño estaban completamente limpios, a diferencia de la noche anterior ya que parecía que ese hogar había sido abandonado y el tiempo hubiera hecho estragos en el mismo. Lo único que pudo hacer fue limpiar la cama en donde había dormido, verificar que su ropa estuviera seca y darse una ducha antes de que llegara el rubio Uzumaki y tuviera ya que marcharse de nueva cuenta a su hogar.
Pasaron los segundos, minutos y justo cuando eran las once de la mañana la puerta del departamento se abrió, dándole paso a Naruto quien venia tarareando, con un gesto algo serio en su rostro y cargando una bolsa con comestibles, y cuando vio a la chica sensora su mirada cambio, ya que esta mostraba una sensación de alegría por verla activa y sonriente.
-Hola Karin, veo que ya estas despierta. - Dijo el rubio ojiazul en tanto que dejaba la bolsa sobre la mesa, para poco despues tomar asiento y voltear a verla, ya que estaba en la alacena, sacando un vaso para beber agua.
-Lo he estado desde hace tiempo, te he esperado para darte las gracias. - Al principio el Uzumaki no entendió el porque la pelirroja decía esto, pero poco despues, pudo comprenderlo debido a lo siguiente. - Es momento de que me vaya, ya te he causado muchas molestias y no quiero seguir importunándote
El rubio quedo en silencio por unos instantes, ya que no sabia como decirle a Karin lo que por su mente le había pasado, pero no tenia otra alternativa, tendría que decírselo ahora y esperar a que tomara una decisión.
-De hecho, hay algo de lo que quiero hablar contigo. - Dijo el Uzumaki, sacando una duda en la ojirubí, quien se sentó frente a el y se dispuso a escucharlo.
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En el camposanto de la aldea de la hoja, una presencia se paseaba entre las numerosas tumbas que se habían añadido durante y despues de la cuarta guerra shinobi, mismas que constantemente eran visitadas por los mismos familiares quienes decoraban, limpiaban y mantenían en buenas condiciones las lapidas de los fallecidos. Entre todas ellas, habían seis tumbas que en ese momento habían sido visitadas, ya que en ellas se había dejado un arreglo de rosas blancas además de una cinta color rojo anudada en forma de moño, lo que se destacaba en ese instante era que la sexta tumba tenia una visita ahora mismo.
Aquella tumba era diferente a la de los demás, ya que esta tenia detalles grabados en piedra de granito, un mausoleo elegante y en la parte superior tenia labrado el símbolo del ying-yang, lo que daba a entender que aquella tumba pertenecía al Clan Hyuuga, cosa demasiado rara ya que se suponía que ellos enterraban a sus muertos en un area de sus vastos territorios, sin embargo por alguna razón un Hyuuga había sido enterrado con los "Plebeyos", y quizás la persona presente era la razón del porque.
De forma extraña el rubio ojiazul Naruto Uzumaki yacía frente a esa cripta, mientras que su único ojo visible mostraba un pequeño río de lágrimas fluyendo en tanto que su rostro contenía una muestra de dolor y llanto. En su mano izquierda parecía tener algo dentro de su puño, en tanto que el mismo miraba la foto de la persona que había sido enterrada ahí, una persona que estuvo junto a el por mucho tiempo y que ignoro en tantas ocasiones, y que justo en el momento en el cual el la tomo en cuenta y corresponder un sentimiento que mostraba, el destino le trazo otra ruta a seguir. El rubio estaba frente a la tumba de Hyuuga Hinata
Todas las semanas, una vez cada siete días el iba al cementerio de Konoha, llevando seis ramos de rosas blancas, mismas que depositaba en las tumbas de Chouji, Kiba, Neji, Lee, Tenten y en especial la de Hinata, la cual veía por espacio de media hora antes de darse la vuelta y marcharse de ahí. Esta ocasión no era diferente a la de las demás veces, el único detalle era que poco antes de marcharse el se acerco a la foto de la ojiperla que estaba dentro del mausoleo, y frente a ella dejo lo que parecía ser un anillo de plata con las letras H.H grabadas en el mismo, para que despues de hacer eso el dejara el arreglo de rosas blancas y de forma inmediata exploto en una nube de humo, lo que indicaba que ese Naruto solo se había tratado de un clon de sombras. Lo que no se lograba aun entender era... ¿Por que el lugar de descanso de Hinata era fuera de los territorios de su clan? ¿Que relación tenían Naruto y el anillo que había dejado? ¿Esto tenia alguna relación con el dolor interminable que la muerte de la ojiperla le ocasionaba?
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- Departamento De Naruto -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-No creo que sea algo conveniente. - Dijo Karin al momento de escuchar la proposición que el rubio le había hecho. - Te agradezco el que me hayas permitido quedarme aquí, además del hecho de haberme librado por una semana de mis labores ninja, pero no se, el quedarme aquí contigo, siento que es algo incomodo.
-Te entiendo, y no quiero parecer un obsesivo al querer que te quedes por la fuerza, pero con todo lo que ultimadamente ha pasado, creo que es una buena opción. - Le respondió el ojiazul debido a que, considerando lo sucedido la noche anterior relacionado a la visita inesperada de Sasuke al departamento de la pelirroja, una buena opción era que ella estuviera en compañía y evitara alguna escena incomoda o que dañara sus sentimientos
-Si, lo se, pero aun así no me parece algo justo. - Dijo la kunoichi sensora en tanto que de nueva cuenta se ponía de pie y se acercaba al rubio que permanecía sentado. - Aun así, muchas gracias por preocuparte por mí, eres muy tierno Naruto.
Las palabras que el ojiazul había escuchado de la pelirroja lo descolocaron. No por el hecho de haber rechazado su oferta, sino por el hecho de que, haciendo aparte a Sakura, Tsunade, Shizune y Hinata, nadie mas le había dicho que el era alguien tierno. Palabras como esas, que jamás había escuchado desde pequeño eran algo que le hacían sentirse bien por dentro y que reconfortaban su alma.
Debido a eso no pudo ver como la ojirubí ya se había marchado del departamento, dejándolo solo y sumido en sus pensamientos además de que trataba de digerir lo que había pasado momentos antes. Poco despues el rubio logro recobrar el sentido y ubicarse, por lo que al ver como la chica se había ido, lo único que pudo hacer fue comenzar a guardar toda la comida en la alacena, arrojar la bolsa de papel que contenía los productos a la basura y únicamente echarse sobre su cama a mirar el techo, ya que desde hace un mes el no hacia nada mas que deambular por la aldea, ir a comer de vez en cuando en Ichikaru Ramen, y llegar a su departamento a dormir, así de aburrida se había vuelto su vida.
El bien podría darse alguno que otro lujo, ya que el dinero que poseía, herencia de sus padres Minato Namikaze y Kushina Uzumaki era lo bastante como para vivir cómodamente el resto de su vida, pero el chico ojiazul no le veía ningún sentido a eso, ya que a pesar de poder obtener cuanta cosa el quisiera, eso no le devolvería la felicidad que necesitaba, tan solo lo haría sentirse mas vacío por dentro.
Con su mente ocupada en esos pensamientos el cayo dormido por espacio de unas cinco o seis horas aproximadamente, ya que el aburrimiento termino por provocarle algo de sueño, mientras que afuera de su departamento cada quien continuaba con su vida normal y rutinaria, en tanto que el tiempo seguía pasando y pasando, hasta que la hora marco las cinco de la tarde, momento en el cual Naruto se levanto ya que su estomago hacia sonidos chistosos, señal de que pedía alimento para saciar aquel malestar rutinario. Casi como un zombi, provocado aun por el poco sueño que tenia pegado, se acerco a la alacena, dio un gran bostezo y saco un pote de ramen instantáneo.
-Creo que mañana comenzare a cocinar algo que no sea solo ramen. - Dijo el ojiazul en tanto que colocaba un recipiente con agua en la estufa y se sentaba en la mesa esperando a que el liquido tuviera la temperatura adecuada, y mientras hacia eso, auque muy bajito, pudo escuchar una voz que era muy conocida para el.
-"A veces me pongo a pesar si fue buena idea acceder a tu proposición". - Aquella voz que así como apareció de forma improvista, desapareció en el acto, en tanto que el rubio ante estas palabras solo soltó un "Tsk" en un tono aburrido y volvió a recargarse sobre el respaldo de la mesa, esperando el tiempo que era necesario para preparar su alimento.
Pasaron diez minutos para que el agua comenzara a hervir, otros cinco para echar el agua dentro del pote y esperar ese tiempo a que los fideos se cocieran, pero aquel tiempo siempre valía la pena para Naruto, ya que poco despues el ramen estaba listo para comer. Agarro los palillos, le quito la tapa al pote y...
Justo en ese momento habían tocado la puerta, interrumpiendo al rubio quien simplemente dejo escapar un bufido de molestia, ya que seguramente se trataba de Sakura, Sasuke o algún ANBU enviado por la Hokage, y si se ponía honesto, estaba harto de todas esas personas. Se dirigió a la puerta, la abrió y estuvo a punto de lanzarle mil y una maldiciones contra aquel que lo hubiera interrumpido, pero...
Frente a el estaba Karin, quien se suponía que en esos momentos ya estaría en su departamento pero que en ese momento estaba frente a el, con una pequeña mochila en su espalda y con un cierto gesto de vergüenza en su rostro, ya que sus mejillas tenia un leve tinte carmesí.
-Eh... ho... hola. - Incluso al hablar la pelirroja titubeaba, cosa más que clara en relación al nerviosismo que estaba pasando en ese instante.
-Hola Karin, ¿Que haces de nuevo por aquí? Creí que estarías ya en tu casa?. - Pregunto con cierta duda el Uzumaki, ya que el que ella trajera una pequeña mochila a cuestas con ella significaba, o que partiría a una misión rompiendo así la orden que el rubio le había dado a Tsunade, o ella se iría de la aldea en secreto y se venia a despedir de el, pero ninguna de esas opciones paso.
-Bueno... mira... una vez que estuve en mi departamento... medite sobre lo que me propusiste... y viéndolo de una mejor manera... creo que tienes razón... así que... si a ti no te molesta... seria algo agradable pasar esta semana acompañada de alguien... y no sentirme algo sola e ignorada. - En tanto que decía esto Karin miraba hacia un lado, además de que daba ligeras pataditas al aire en tanto que sus manos permanecían detrás de su espalda, otorgándole una apariencia algo tierna e inocente, cosa que por unos instantes al rubio le pareció hermosa y algo graciosa.
Ante las palabras que ella dijo, el ojiazul solo pudo sonreír levemente y asentir ligeramente con la cabeza, a lo que Karin tomo como un si, pero antes de que ella pasara...
-Pero que quede clara una cosa Naruto Uzumaki. - Dijo con una voz autoritaria, a lo que el chico ex-jinchuriki solo pudo escuchar para saber cual era la condición que pedía para estar ahí. - La cama es mía.
Ante esto, Naruto solo pudo poner un gesto de pena y algo de vergüenza, ya que esperaba otro tipo de regla a seguir y no algo como eso, haciendo que la ojirubí se sintiera satisfecha al ver como el Uzumaki había caído en su pequeño juego improvisado.
-De acuerdo Karin, será como tú digas. - Dijo finalizando la charla fuera del departamento, entrando ambos y cerrando la puerta ya que esto solo seria el inicio de una semana llena de sorpresas para ambos, tanto malas como buenas, pero que influenciaría mucho en la amistad que poco a poco iban forjando.
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Pero a pesar de lo que había sucedido momentos antes, Naruto y Karin no notaron como a lo lejos, oculta en una esquina estaba Sakura, observando la conversación que entre ambos ninjas había surgido. Había ido con la idea de hablar a solas con el rubio una vez más y dejarle las cosas muy claras, y lo que se había encontrado era algo que la desconcertó.
-¿Que esta haciendo ella aquí? Se suponía que Naruto no hablaba con nadie, y mucho menos con alguien a quien no conoce. - Dijo a si misma Sakura mientras veía como Karin se mostraba sonrojada y dando pataditas al aire. Seguía analítica viendo lo que estaba pasando, al menos hasta que vio como el rubio la dejo entrar a su departamento. - ¡Que pasa, por que la deja entrar así como así! ¡Por que es tan amable con ella!
Muchas ideas le pasaban por la cabeza, una peor que la otra, pero al final pudo comprenderlo, era algo lógico si se veía analíticamente las cosas. Karin al ver como ella le había quitado a Sasuke y aprovechando el frágil estado emocional en el que el estaba, le había llenado la mente de ideas en contra de su compañera de cabello rosa, haciendo que este la comenzara a odiar poco a poco. ¡Por esa razón el no se hablaba con ella y se rehusaba a escucharla! ¡Todo por esa zorra pelirroja ofrecida de la aldea del sonido, ex-sirvienta del Sannin Orochimaru y constante acosadora de Sasuke!
-Ahora lo entiendo, es por su culpa. Es culpa suya que Naruto no quiera hablar conmigo y se distancie de mí. - Dijo con un notorio tono de voz de furia en sus palabras, al mismo tiempo que apretaba las manos contra la pared que la cubría. - Pero eso no se quedara así. Me encargare de apartarla del camino y recuperare a Naruto para que todo sea como antes, esa puta pelirroja no va a arruinar la amistad que el y yo hemos tenido desde niños, aun si tengo que actuar de forma drástica. Juro que pagara por todo esto.
