Disclaimer: The Last Of Us pertenece a NaughtyDog.


El edificio del capitolio

Después de haber terminado aquella conversación, caminamos unos tres minutos más y por fin llegamos al famoso "túnel del norte" era una especie de guarida de los contrabandistas. Él abre la puerta.

—Bueno… aquí es. —Dice a la par que abre la puerta.

Yo entro de última así que cierro la puerta con cuidado. Joel se recuesta en el mueble. Ellie y yo intercambiamos miradas.

—¿Se puede saber qué estás haciendo? —Le pregunta Ellie.

—Matando tiempo. —Dice él con los ojos cerrados.

—¿Y qué se supone que hagamos nosotras? —Esta vez pregunto yo.

—Ya encontrarán algo que hacer.

—Tu reloj está roto. —Dice Ellie. Y Joel omite su comentario.

Ellie y yo volvemos a mirarnos, me encojo de hombros. Ella me da la espalda y camina hacia la ventana.

—Lávate la cara o algo, —me dice. —Luces horrorosa. —Y se ríe con malicia.

Me ocupo de buscar un baño para mirar mi rostro, todavía sentía un fuerte dolor en la nuca y en la nariz, los labios me ardían. Encontré el cuarto de baño y entré, me ubiqué frente al espejo, mi cara lucía desastrosa. Así que saque una botella de agua de mi mochila y la utilice para lavarme la cara, luego procedí a curar mis heridas. Por un momento me siento atraída a mi imagen en el espejo.

Kelly Reed. Mi madre. Yo. Mi reflejo, era una viva imagen de mi madre a sus veintitantos.

Los mismos ojos grises, enmarcados por largas pestañas negras como el ébano, la lluvia de pecas en las mejillas y esparcidas graciosamente por toda la nariz, cabello rubio y largo hasta las caderas, y la misma determinación en los ojos, suelto un suspiro. Y me las arreglo para desenredar y trenzar mi cabello, como puedo me hago a un lado el flequillo.

—Silver, ¿Dónde estás?

Escucho a Ellie susurrar, abro la puerta del baño y la veo.

—Estaba vendándome. —Y por último me pongo una bandita sobre la nariz.

—Luces graciosa con esa bandita.

—Ja-ja-ja. ¿Qué querías? —Levanto la ceja.

—Entonces… —alarga la última sílaba de la palabra. —¿Te gusto el viejo? —Y me lanza una sonrisa socarrona.

—¿Pero q-qué carajos Ellie? ¡Podría ser mi padre! —le gritó, y me tapo la boca. —No me hagas gritar.

Ella lanza una carcajada y se pone las manos en el estómago.

—¡No debes reaccionar así Silver! Estoy jugando contigo… —Y vuelve a sonreír socarronamente. —Aunque… podría ser tu oportunidad ¡para que te desvirguen! —Y ella se ríe y echa a correr.

—¡ELLIE! ¡CUIDA TU VOCABULARIO!

Y entonces pierdo el control y empiezo a corretearla por todo el lugar, ella lanza carcajadas y yo corro furiosa para alcanzarla y proporcionarle un golpe en la cabeza a manera de regaño. Pero no logro alcanzarla después de dos minutos persiguiéndola, así que hago una nota mental de vengarme más tarde y me siento en el suelo justo frente al sofá donde estaba Joel durmiendo tranquilamente.

Sí que tenía sueño pesado, después de todo ese escándalo con Ellie, no movió ni un músculo. Me recuesto de la pared, y cierro los ojos. Pensando. Me quitó a Cissy del hombro y la dejo reposar en el suelo.

Sam. ¿En dónde carajos está Sam?

—Ellie ven aquí. —Medio alzo la voz.

La pelirroja aparece por la puerta, masticando una barra energética.

—¿Qué?

—¿En dónde estará Sam?

—Debe venir en camino… tal vez viene con Tess.

—¿Llamas Tess a esa zorra grosera? ¡Te llamo cargamento idiota! —Digo yo, arrugando el entrecejo.

—Tú solo estás celosa porque ella es novia del viejo y tú no. —Suelta.

Y entonces es mi oportunidad, la agarro y la tumbo con no mucha delicadeza al suelo y ataco a sus costados con cosquillas.

Y comienza a reírse sin parar. Después de unos 50 segundos de cosquillas masivas, ella grita:

—¡SILVER PARA, SILVER! ¡ME VOY A MEEEEAR!

Y yo me detengo, riendo de a ratos, mientras observo su cara roja, volviendo a su color normal. Algunas lágrimas se le escapan.

—¿Ustedes dos no respetan el sueño de los demás? —Una voz masculina.

Ambas intercambiamos una mirada. Trago duro. Ellie sonríe por debajito.

—Pues, la verdad no. —Dice Ellie y mordisquea la barra energética nuevamente.

Joel me mira.

—¿Qué te paso en la nariz, mocosa?

Me toma un segundo reaccionar y darme cuenta que estaba dirigido hacia mí.

—¿Eh? Ah esto… —me presiono la nariz. —Uno de los hombres de Robert… también me provoco un hematoma en la nuca. No es nada grave.

—¿Nada grave? ¿Llamas a una fractura de tabique nada grave? —Dice él con incredulidad. —Para una chica como tú es algo bastante grave. Pero sabes cómo arreglártelas… —dice y bosteza. —Ahora cállense y déjenme dormir.

Y el hombre vuelve a dormir.

Ellie y yo nos quedamos susurrando, mientras vemos por la ventana, ambas compartimos un sillón bastante cómodo, comienza a llover de repente y de vez en cuando podemos oír a Joel susurrar alguna palabra que comienza con la sílaba 'sa'.

—Seguro que tiene pesadillas. —Afirma Ellie.

Se vuelve completamente oscuro afuera, hasta que no se visualizan más que algunas luces y las gotas de lluvia caer y golpear fuerte contra el cristal de la ventana.

Joel se levanta de un golpe y se talla los ojos.

—Balbuceas cuando estas dormido. —Le digo yo.

Él me mira.

—Odio las pesadillas. —Dice Ellie.

—Yo también las odio. —Dice Joel.

—Mira eso… —señala Ellie en la ventana, algún punto lejano. —Nunca he estado tan cerca, —se dirige a Joel. —¡Mira lo oscuro que está ahí afuera! —Dijo sorprendida. —No… puede ser tan horrible ¿verdad? —me mira. —no puede ser peor que aquí… ¿No? —Y su mirada está llena de esperanza, a veces podía ser tan tierna como un osito de peluche.

Y yo no sé qué contestarle. Trato de sonreírle pero no puedo, porque yo tampoco sabía qué era estar 'fuera' de la ciudad. Eran horizontes no explorados para mí.

—¿Qué carajos quieren las luciérnagas contigo? —Le pregunta Joel a Ellie, sin mirarme. La mira a ella.

Ellie se encoje de hombros.

De repente la puerta se abre, y Tess hace acto de presencia y detrás de Tess está ¡Sam!

—¡SAM! —Corro hasta él, al pasar, accidentalmente golpeo a Tess en el hombro, ella chasquea la lengua. Abrazo a Sam.

Sam me corresponde el abrazo y me aprieta en la parte baja de la espalda. Le doy varios besos en las mejillas, en la frente y en la barbilla.

—¿Estás bien? —Me pregunta, y puedo notar una ligera pizca de preocupación en su voz.

—Oki doki aquí. —Respondo y arrugo la nariz, él medio sonríe.

—Disculpen la tardanza, —añade Tess. —Los soldados están jodiendo por todas partes. —Y camina hasta Joel.

Ellie se abalanza contra Sam también, Sam se ve aliviado y vuelve a medio sonreír. Este día es oficialmente el más raro de mi vida, Sam sonriendo… Eso sí que valía una foto o algo así.

Ellie se voltea para mirar al par de contrabandistas.

—¿Cómo está Marlene?

—Sobrevivirá. —Dice Tess.

Y entonces siento una ligera molestia por el incidente de antes con Tess. Yo me aclaro la garganta.

—Hey Tess. —Ella me mira con el ceño fruncido. —Discúlpame por lo de antes. No quise ser grosera…

—Ella es naturalmente agresiva, Tess. —Añade Sam, yo volteo a mirarlo con el ceño fruncido.

—Ya me di cuenta. —Dice ella. —Sin resentimientos, mocosa. —Y se voltea hasta Joel. —Vi la mercancía, y es bastante… ¿Quieres hacer esto? —Pregunta con la ceja enarcada.

Pasan 3 segundos y Joel asiente.

—Pues vamos.

Y todos seguimos a Tess. Está lloviendo fuerte. Ella se queda viendo por la ventana y yo miro a Sam, parece estar algo distraído. Mientras que Joel y Tess se susurran algo que no alcanzo a oír ya que no me interesa.

—¿Te pasa algo, Sams? —Le susurro.

—No me siento a gusto con este tipo. ¿Es confiable? —Me pregunta en un susurro.

—Sólo he pasado 3 horas con él. Supongo que debemos apostar porque lo sea… ¿Por qué Marlene nos hizo esto?

—Creo que ya sabes la respuesta. Pero estoy seguro de que no confía en nosotros aún, esa sería la verdadera respuesta. —Dice y puedo notar algo de molestia en su voz. —Aún después de todos estos años… todavía no confía en mí.

—Tienes razón, entiendo que no confíe en mí porque soy novata… pero tú ya llevas tiempo en esto. —Le respondo y hago una mueca. Él sacude la cabeza. —Eso no está bien. O tal vez, de verdad quiere que estemos bien… Nunca lo sabremos. —Finalizo.

—Alguien estará cerca para pagar.

Dice Tess y se mueve a la esquina de la habitación donde reposa una biblioteca, ella y Joel la mueven a un lado para descubrir un hueco en la pared. Y llegamos a la habitación contigua que tiene una especie de elevador que funciona con un generador de electricidad. Todo está muy silencioso, nadie habla.

Joel activa el generador y nos ponemos sobre el elevador, finalmente él activa el interruptor y comenzamos a descender.

—Y entonces, ¿cuál es el grupo que está esperando por nosotros? —Pregunta Joel.

—Son un grupo de luciérnagas de otra ciudad, —dice Sam. —Se han jugado la vida con este viaje.

—La chica debe ser importante. —Añade Tess y mira a Ellie.

Ellie se pone en las puntas de sus pies y vuelve a bajar. Haciendo caso omiso de lo que hablaban, yo bostezo y me aferro a Cissy al hombro.

—¿Cuál es el trato contigo, eh? —Mira a Ellie. —¿Eres la hija de un pez gordo o algo así? —Enarca sus finas cejas.

—Algo así, —responden Sam y Ellie al mismo tiempo. —¿Por qué tanta curiosidad? —Pregunta Sam.

—Tranquilo amigo, —dice Joel. —Es sólo eso… curiosidad.

Llegamos por fin a nuestro destino, y está oscuro.

—¿Cuánto tiempo tardaremos? —Pregunta Ellie.

—Si todo va como lo planeamos, no tardaremos demasiado en escoltarlos hasta el edificio del capitolio. —Responde Tess.

Sam y yo caminamos en silencio detrás de ellas, Joel va en la vanguardia. Para continuar debemos pasar agachados por una especie de túnel causado por un derrumbe, pasamos, Sam va de último.

—Ellie, Sam, Silver… una vez que salgamos, necesito que se queden muy cerca de nosotros y estén alertas. —Dice Tess con un tono autoritario.

—Sí cuenta con eso. —Responde Sam.

Nos ponemos de pie y nos encontramos en un lugar bastante pequeño, al frente hay unas escaleras de mano amarillas y oxidadas, la pintura se les caía.

—Joel asegúrate de que no haya moros en la costa.

Joel asiente. El lugar está silencioso por completo, nada más escuchamos los movimientos de Joel. Hasta que sube todo lo que puede, aparta la madera que tapa la entrada del hueco.

—Esperen… hay una patrulla adelante.

15 segundos después.

—Ok, listo, ya se fueron. Suban rápido y avancemos de la misma manera.

Entonces procedemos a avanzar, Ellie sube de primera, luego Tess, Sam y yo voy de última. Lo primero que veo es la cara de Joel, él me mira por dos segundos.

—Vamos mocosa. —Me dice. —Cuidado por donde pisan. —Y vuelve a tapar el hueco con la madera.

Seguimos caminando en silencio está lloviendo, las jodidas gotas más frías que jamás habían tocado mi piel. Tiemblo un poco, y un escalofrío recorre mi espina dorsal. Inhalo y exhalo.

—¡Mierda! ¡Silver! —Exclama Ellie. —¡Realmente estamos afuera!

—¿Qué? —Dice Tess. —¿Nunca habías estado por acá, Silver?

Puedo sentir como la sangre se arremolina en mis mejillas, dirijo mi mirada al suelo. Y aprieto la mandíbula. Avergonzada. Por suerte estaba lloviendo a cántaros y estaba muy oscuro.

—La verdad no. —Habla Sam, antes de que pueda responder. —Silver acaba de graduarse como luciérnaga. Pero créanme es muy buena y muy habilidosa. —Voltea a sonreírme. —No nos defraudará. —Y me hace un gesto con la cabeza.

—Más le vale. El mundo es cruel. —Añade Tess.

Y seguimos avanzando un poco más, hasta que diviso un camión abandonado que está posicionado diagonalmente haciendo una especie de camino. Llegamos hasta él y cuidadosamente comenzamos a adentrarnos para llegar al otro lado.

—Por aquí, arriba. —dice Joel.

Y entonces sucede en dos pestañeos, un militar entra y me apunta con su 9mm.

—Arriba las manos luciérnaga.

Y más adelante, escucho un quejido de Joel. Una voz femenina a través de la máscara.

—No hagan nada estúpido. —Y nos ilumina de a uno con su linterna.

—Todos de rodillas. —Habla el soldado y me coloca la punta de su 9mm en la espalda.

Todos nos ponemos de rodillas.

—Tú los escaneas y yo llamo a los demás. ¡Con las manos en la cabeza! —Grita de último.

—Entendido. —Responde el soldado, acatando la orden.

Yo exhalo, y trato de mirar a Ellie con el rabillo del ojo. Ella me hace una seña. Yo niego con la cabeza muy levemente.

—Pon las manos en tu cabeza.

Me dice el soldado y yo obedezco.

—Nunca había visto una cara tan bonita por estos lares… Si no estás infectada, me encantaría desposarte.

Y ese comentario me deja sin habla.

—¡Maldito idiota! —Habla Sam.

El soldado le proporciona un cachazo que lo desmaya.

Yo hago ademán de levantarme, pero él me apunta con su 9mm.

—Tranquila… estamos a punto de averiguar si serás mi esposa o no. —Y entonces saca el escáner.

—Habla Ramírez en el sector doce. Solicitando que vengan a llevarse a cinco rezagados.

Hay una pausa.

—Entendido.

Entonces siento la superficie fría sobre mi nuca y un beep-beep.

—Genial, podrás ser mi esposa. —Comenta de una manera burlona.

Yo resoplo y entorno los ojos. Él se acerca a Sam y lo escanea, otro beep-beep. Negativo de infección. El problema estaría en cuanto estuviera a punto de escanear a Ellie, Ellie estaba infectada. Ella era tan importante para nosotros porque estábamos buscando la cura para la infección. En su sangre estaba la última esperanza de la humanidad. Tendría que arreglármelas para impedir que la escanearan.

Ahora iba por Tess, Joel y Ellie.

—No quieras perder tu tiempo. —Le dice Tess.

Beep-beep, negativo.

—Cállate.

Joel. Beep-beep. Negativo. Trago duro, nos van a ejecutar a todos. Y no sé qué hacer. Cissy cuelga de la espalda del soldado. Maldigo en mis adentros.

—Mmmm.

—Un par de minutos y estarán aquí. —Dice la fémina.

Puedo escuchar a Ellie susurrar: "oh cielos, oh cielos." Y entonces desenfunda su cuchillo y se lo clava sin dudar en la pantorrilla izquierda al soldado.

—¡LO SIENTO! —Grita Ellie.

—¡ARRRGHH! —Se queja el soldado.

Entonces forcejean con el cuchillo, se lo arranca de las manos y lo tira al suelo y la empuja fuertemente contra una caja. Joel fugaz se pone de pie y antes de que el tipo acabe con la vida de Ellie se lanza contra él, yo me impulso hacía la soldada y le tuerzo el pescuezo, un característico 'crack' y su cuerpo cae sin vida con un golpe seco al suelo.

El tipo aún forcejea con Joel, pero Joel le dispara en la cabeza con su misma arma.

—Oh.. oh maldición. —Dice Ellie. —Pensaba que nada más íbamos a apuntarles o algo así. —Se lleva las manos a la cabeza.

Yo doy zancadas hasta Ellie y la abrazo.

—¿Estás bien, cariño?

Ella me mira y veo miedo en sus ojos, yo la aprieto fuertemente contra mi pecho.

—Estarás bien.

Sam aún sigue desmayado en el suelo. Maldigo en mis adentros y luego de deshacer el abrazo con Ellie, camino hasta él. Y compruebo que siga vivo, tiene el pulso normalizado y respira. Suspiro aliviada. Luego doy un par de zancadas hasta Cissy y la aseguro de nuevo en mi hombro.

Joel aún está de cuclillas pero se pone de pie, Tess recoge el escáner.

—Mierda. —Dice Tess. —Mira. —Y le lanza el escáner a Joel.

Joel lo ataja, y se queda mirando la pantallita. Puedo vislumbrar que dice:

**POSITIVO** brilla en rojo. Y la luz verdecita de la pantalla titila.

—Maldición. —Y se voltea hacia Tess.

Ahora me encuentro dando pasos hacia Joel y Tess.

—¡Esperen! —Gritó.

—¿Marlene nos tendió una trampa? —Alza las cejas y mira a Tess.

Y antes de que pueda defendernos o explicar algo, Joel me proporciona una cachetada que me hace perder el equilibrio y me rompo la ceja con el pavimento agrietado del suelo al caer en el mismo, puedo ver estrellitas blancas y negras.

—Maldición Joel… —susurro.

—¿Por qué carajos estamos contrabandeando a una niña infectada? —Voltea hacia Ellie.

Ellie está agazapada, recostada de la caja.

—¡NO NO ESPERA! ¡PUEDO EXPLICARLO! ¡NO ESTOY INFECTADA! —Grita.

—¿No? ¿Entonces esto miente? —Arroja hacia Ellie el escáner.

Ellie lo mira. Yo trato de sentarme sobre mi culo sin perder el conocimiento.

—Puedo explicarlo. —Repite Ellie.

—Y que sea rápido. —Tess le apunta a Ellie y pierdo los nervios.

—¡ESTAMOS BUSCANDO UNA MALDITA CURA!

Los dos voltean a mirarme con un gran signo de interrogación en la cara.

—Ellie fue mordida hace 3 semanas… enséñales —Y le hago una seña con la cabeza, ella asiente y se sube la manga derecha del suéter.

—¿Hace tres semanas? ¡Eso es imposible! —Exclama Tess con incredulidad. —Todos se convierten en menos de dos días. Así que dejen de mentir.

—¿Y ustedes son un par de malditos idiotas o qué? —Digo con un tono mordaz. —¿Por qué carajos estaríamos mintiendo? ¿Somos unos malditos suicidas o qué? ¿Vinimos sólo a joderlos? ¿Jugar con la vida de una niña así? ¿Tienen un maldito cerebro? ¡Imbéciles! —Digo con una ira creciente. Ninguno de los me responde.

—No me creo nada. —Dice Joel.

—Pues vete al diablo, imbécil. No te necesitamos.

Entonces me acerco hasta Ellie, la levanto y le hago una seña para que me ayude con Sam quién está despertando, Tess se queda pensativa.

—No los necesitamos. —Repito. —Son libres de irse, yo me comunicaré con Marlene y le diré que les devuelva sus armas. Pero lárguense ahora, porque no dudaré para volarles el cráneo.

Tess tiene expresión que no sé descifrar en la cara. Joel nos está dando la espalda.

—Sams, necesito que levantes tu precioso culo, porque necesitamos irnos de aquí en cuanto antes.

Sam está confundido aún pero asiente y se pone de pie.

—¡Maldición!

Oigo a Joel maldecir y me volteo, un camión militar a unos cuantos metros.

—¡CORRE TESS, CORRE!

Y entonces así comenzamos la carrera número uno.


Capítulo 4, up. ¡Gracias por leer!